Werner, un modelo dialéctico en Psicología



Descargar 21,69 Kb.
Fecha de conversión14.05.2017
Tamaño21,69 Kb.

Werner, un modelo dialéctico en Psicología




El marco general y la psicología comparada en la teoría genética de Werner

La teoría genética de Werner plantea que las capacidades adquiridas más tempranamente se reorganizan con las capacidades nuevas en los sistemas de actividad más actuales. Por ejemplo, en la maternidad o paternidad se configuran sistemas de actividad complejos. Estos sistemas obligan al adulto en su interacción con el niño a utilizar de manera combinada capacidades lógicas, habilidades comunicativas o destrezas psicomotrices de diferentes niveles del desarrollo. En la interacción con el bebé, el adulto debe desarrollar su empatía, reflexionar a partir de categorías abstractas sobre los estados de salud o bienestar, al mismo tiempo que acude a formas de comunicación primitivas, de carácter no verbal y de fuerte contenido emocional. En consecuencia, la madre y el padre deben actualizar todos los recursos y estrategias que utilizaron en las diferentes edades de su propio desarrollo para poder comprender al niño y poder ajustar sus intenciones educativas. Este ajuste, que se realiza de manera intuitiva en los padres y profesional en los educadores, es un ejemplo muy rico de cómo en el grupo o en el sistema familiar se produce un desarrollo en espiral en el que los niveles de desarrollo más avanzados o expertos conviven con los menos expertos y se retroalimentan. De este modo, son frecuentes los juegos sensoriales y el contacto corporal, con fines de apoyo emocional o afectivo mutuo, (besos, abrazos, caricias) que son codificados e interpretados, primero por los adultos y luego por los niños.


La teoría genética de Werner plantea que no existe recapitulación (ley de Hackel) entre la ontogenia y la filogenia pero si existe un cierto paralelismo entre los mecanismos estructurales y la organización de la vida mental en los niños, los hombres primitivos y algunos enfermos mentales. De este modo, nuestros ancestros, los niños pequeños o algunos psicóticos, funcionan con estructuras de pensamiento y lógicas que, en parte, son distintas a las nuestras, como son las vinculadas al movimiento, las apariencias perceptivas o las impresiones sensoriales. No obstante, aunque los adultos sean capaces de emplear el pensamiento abstracto, de carácter jerárquico y categorial, recurren con frecuencia a las lógicas infantiles o primitivas. En consecuencia, debemos emplear también un enfoque genético para comprender la construcción de la psicología del adulto, dado que éste no siempre va a emplear su mayor nivel lógico y de actividad mental. De este modo, el mismo individuo normal, según las circunstancias internas o externas, puede caracterizarse por niveles de desarrollo totalmente diferentes, según el escenario de actividad. En situaciones de alta intensidad emocional, en escenarios de resolución de problemas cotidianos o en el ámbito profesional va a utilizar capacidades y recursos genéticamente diferentes. Es probable que las formas más primitivas de conducta en el adulto no aparezcan sólo en condiciones extraordinarias, sino que estén continuamente presentes en el fundamento de las formas superiores de mentalidad. Ahora bien, de este problemas surgen otras preguntas que están sin resolver:
¿Qué papel juegan los diferentes niveles de desarrollo, y las capacidades asociadas, en la vida del sujeto?

¿En caso de conflicto, qué capacidades predominan?

¿Están asociadas las capacidades y los discursos a escenarios distintos?

¿Cómo interactúan los diferentes niveles de desarrollo?. Por ejemplo, ¿Cómo se vincula el discurso emocional-afectivo, la lógica operatoria, la lógica formal y el sistema normativo y de valores en cada sistema de actividad?


El paralelismo planteado entre el hombre primitivo, el mundo animal, el marco de la psicopatología y el desarrollo infantil no debe confundirse nunca con recapitulación o identificación, dado que estamos hablando de sistemas de actividad distintos con escenarios y procesos evolutivos diferentes.


El concepto de desarrollo

El concepto de desarrollo es entendido, al igual que otros autores, como el resultado de un proceso dialéctico en el que los niveles superiores de actividad surgen de las innovaciones que tienen lugar en los inferiores. De este modo el desarrollo tiene un carácter de síntesis creativa, en los que cada nivel nuevo es distinto cualitativamente a los anteriores pero no se puede entender sin los anteriores. A su vez, cada estadio del desarrollo presenta una lógica propia.


A partir de estas consideraciones, el desarrollo debe ser entendido como un proceso global, que funciona de forma más o menos homogénea y que puede adoptar niveles de funcionamiento cualitativamente distintos.
Los estadios
1 – Dllo. Sensoriomotor
Etapa en la que no existe diferenciación entre percepción, emoción, acción y pensamiento. Todos los procesos aparecen fuertemente vinculados.
2 – Dllo Perceptual
Estadio de transición en el que se van desarrollando actividades mentales específicas, como la construcción de conceptos espaciales o temporales.
3- Dllo. Contemplativo
Etapa caracteriza por el pensamiento abstracto, el desarrollo de estarategias e intenciones y la capacidad de planificación.
El modelo de desarrollo en espiral, permite plantear que los sistemas más avanzados, los contemplativos integran jerárquicamente a los sensoriomotores y perceptivos y posibilitan acciones que se ubican en los tres niveles de desarrollo.
Desde este modelo dialéctico surge una pregunta importante: ¿Cómo es posible que un organismo en el que se están produciendo cambios cualitativos mantenga su integridad?.
La respuesta la encontramos en la propia dialéctica. En cada estadio, se produce, al mismo tiempo, un doble proceso, tanto de continuidad o estabilidad, como de cambio o transformación.
¿De qué factores depende el cambio?
Sin negar la determinación genética, el medio se convierte en la dimensión que permite establecer y regular la relación entre cambio y estabilidad. El escenario social estimula al individuo tanto para el cambio psicológico como para la estabilidad. A su vez el cambio psicológico permite una mejor adaptación y control del entorno. En las primeras fases evolutivas predomina la perspectiva egocéntrica y es el entorno el que estimula fundamentalmente al sujeto. En las fases más avanzadas, va ser el propio sujeto el que toma el control y la iniciativa de intervención, abandonando la perspectiva egocéntrica en la que existía una relativa indiferenciación entre el sujeto y el ambiente.
¿Cómo se explica el desarrollo?
El desarrollo es explicado por Werner a través de la ley fundamental de la evolución que plantea lo siguiente: El desarrollo es un proceso de incremento de diferenciación y especificación del funcionamiento global del organismo, acompañado de un proceso de progresiva centralización e integración jerárquica de los sistemas de funcionamiento más básicos en otros más complejos. Este proceso supone la formación de diferentes estadios o niveles de actividad mental que están regulados por cinco dimensiones bipolares: síncrético-discreto, difuso-articulado, indefinido-definido, rígido-flexible y lábil-estable. Los estadios menos evolucionados se caracterizan por un funcionamiento sincrético, difuso, indefinido, rígido y lábil. Por el contrario, los estadios menos evolucionados poseen características opuestas: discretos, articulados, definidos, flexibles y estables. Todo esto significa que los sistemas psicológicos menos evolucionados, extraordinariamente rígidos, globlales y poco definidos van diferenciándose progresivamente en sistemas más específicos y flexibles. A su vez los sistemas más evolucionados regulan y coordinan el funcionamiento de los más primitivos. Este proceso de diferenciación actúa en todos los sistemas: cognitivo, motriz, lingüístico, socio-moral y emocional.
A través del proceso de diferenciación se regula la tensión dialéctica evolutiva entre la continuidad, la discontinuidad y la síntesis evolutiva. La diferenciación es un proceso discontinuo en el que se produce una individualización. Pero, a la vez, se produce un proceso de integración jerárquica que permite el mantenimiento de la continuidad. Estos dos procesos opuestos, se sintetizan con la aparición de un nuevo estadio que a su vez reestructura los estadios previos, cuyos sistemas no desaparecen. El lector puede encontrar bastantes similitudes con la explicación piagetiana sobre el cambio cognitivo a través de los mecanismos de equilibración y desquilibración de los esquemas cognitivos.
La ley fundamental de la evolución se apoya en el principio genético de la espiralidad que plantea lo siguiente: Se produce un funcionamiento análogo entre los diferentes estadios de desarrollo y los distintos sistemas de actividad. Esta analogía supone que las conductas más avanzadas son el origen de las más evolucionadas y que, por tanto, los primeros sistemas no desaparecen sino que quedan integrados y bajo el control de los segundos. Este proceso supone también que el organismo combina al mismo tiempo formas más evolucionadas con otras menos evolucionadas.
El modelo explicativo de Werner a través de las dos leyes expuestas, la fundamental y la de espiralidad, ofrece una gran coherencia epistemológica, dado que permite aplicar los mismos principios al desarrollo biológico que al psicológico. A su vez, el autor afirma que el individuo tiene un papel activo en la construcción de su desarrollo, especialmente a través de la planificación de las acciones y el auto-control de la conducta. Al considerar que el desarrollo es en espiral nos permite intervenir en sistemas de actividad de una etapa anterior que no fueron desarrollados adecuadamente. Además enfatiza la importancia de los procesos de enseñanza-apendizaje, gracias a los cuales se puede ensayar la producción de distintos patrones de actividad, que hacen al sujeto progresar desde los sistemas más primitivos a los más elaborados.
Finalmente y de gran importancia, resaltar que la teoría de Werner aunque plantea unos mecanismos universales de desarrollo no implica la existencia de una etapa final y única a la que deba llegar el ser humano. Por el contrario, el autor afirma que existen diferentes sistemas lógicos, etapas o estadios para que los individuos respondan a las demandas del entorno. De este modo se producirían diferentes sistemas de actividad mental vinculados a las demandas del entorno aunque no se caería en el relativismo psicológico dado que todos estarían regulados por las dos leyes generales de la evolución y la espiralidad.


La relación con la teoría de la actividad y el modelo sociocultural

La teoría de Werner puede ofrecernos algunos recursos de interés para reinterpretar el marco sociocultural en cuanto a la metodología genética y la regulación de la evolución a través de leyes universales. Si bien los autores de la orientación sociohistórico-cultural defienden una metodología dialéctica (Vyotsky, Leontiev, Engeström), carecen de un modelo psicológico explicativo que permita imbricar a los sistemas de actividad y los procesos de interacción interpersonal con los procesos psicológicos cuyo objeto de estudio es la conducta individual . Así por ejemplo, Engeström analiza los sistemas de actividad y establece el mecanismo y el proceso que los regula, a través del principio dialéctico de contradicción, pero no nos explica como se relaciona el sistema de actividad interpersonal, con los procesos psicológicos individuales, situándose en un nivel de análisis interpersonal o de interacción. Incluso otros autores, de la línea sociocultural, continuadores del modelo de Vygotsky, ignoran al sujeto como objeto de estudio y su nivel de análisis se sitúa en el análisis de las interacciones en el escenario social (Wells, Rogoff), con propuestas didácticas como las comunidades de aprendices, que vinculan exclusivamente el desarrollo en el marco cultural actual. Sin embargo, Werner, si bien comparte con ellos una metodología, la dialéctica y un principio, el desarrollo se produce a partir del entorno; al contrario que estos autores, afirma la presencia de dos leyes universales del desarrollo, la ley fundamental de la evolución y de la espiralidad, que regulan tanto el desarrollo biológico y el psicológico, lo que permite vincular ambas estructuras y procesos, así como la psicológía centrada en el individuo o en el contexto. No obstante, estas leyes, frente a otros modelos, como los de Piaget e incluso Wallon, no son finalistas y admite la presencia de diferentes estadios, o lógicas distintas, según las características del entorno. De este modo, con los necesarios ajustes podemos dar cabida a los modelos universalistas que realizan propuestas desde estadios cerrados.


Si como plantea Werner, el entorno estimula el desarrollo de lógicas asociadas a procesos del entorno, históricos y culturales, podemos reinterpretar los modelos universalistas como propuestas de desarrollo en determinados contextos sociales o culturales. De este modo, los estadios de Piaget respetarían las leyes generales de la evolución y de la espiralidad pero se centrarían en el contexto sociohistórico y cultural de la sociedad occidental, europea, heredera de la tradición filosófica, racionalista, kantiana y hegeliana. A su vez, inmersa en el desarrollo científico de la pimera mitad del siglo XX, en la que juegan un papel predominante, los conocimientos matemáticos y físicos.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal