Vol. 7, núm. 14, julio-diciembre de 1995 Índice 5 Presentación



Descargar 1,72 Mb.
Página1/10
Fecha de conversión31.05.2017
Tamaño1,72 Mb.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   10
FRONTERA NORTE

PUBLICACIÓN SEMESTRAL DE EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE vol. 7, núm. 14, julio-diciembre de 1995



ÍNDICE 5 Presentación

9 Alfonso Mercado y Alberto Godínez, EL COMERCIO INTRAINDUSTRIAL DE BIENES EN LA FRONTERA NORTE DE MÉXICO: EL CASO DE BAJA CALIFORNIA

23 James Gerber, RECESSION AND RESTRUCTURING IN THE CALIFORNIA ECONOMY, 1990-1995

45 Eduardo Zepeda, LA CAPTACIÓN BANCARIA EN LA FRONTERA NOR­TE EN LA DÉCADA DE LOS OCHENTA



63 Diana Alarcón, LIBRE COMERCIO Y HOMOLOGACIÓN ARANCELA­RIA EN LAS ZONAS LIBRES Y FRANJAS FRONTERIZAS DE MÉXICO

81 Jesús Moisés Beltrán, LOS DERECHOS LABORALES Y LA PROTECCIÓN AMBIENTAL EN LAS NEGOCIACIONES DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA DEL NORTE

NOTAS CRÍTICAS

95 Víctor L. Urquidi, POLÍTICA AMBIENTAL Y REGIONALIZACIÓN

109 Norma Ojeda, PROCESOS SOCIODEMOGRÁFICOS Y CAMBIOS EN LA FAMILIA: REFLEXIONES EN TORNO AL PAPEL DE LA NUPCIALIDAD REGIONAL

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

119 Silvia López, MUJERES, MIGRACIÓN Y MAQUILA EN LA FRONTERA NORTE. DE SOLEDAD GONZÁLEZ, OLIVIA RUIZ, LAURA VELASCO Y OFELIA WOO

125 Lawrence Taylor, UNA SOCIEDAD EN ARMAS: INSURRECCIÓN ANTI-RREELECCIONISTA EN MÉXICO, 1910-1911. DE SANTIAGO PORTILLA

129 Margarita Nolasco, POR LA TIERRA Y POR LOS SANTOS: IDENTIDAD Y PERSISTENCIA CULTURAL ENTRE YAQUIS Y MAYOS. DE ALEJANDRO FIGUEROA

director: fosé Manuel Valenzuela Arce

consejo EDITORIAL:Jorge A Bustamante, Manuel Ceballos, Víctor A. Espinoza Valle, Norma Ojeda, Cirila Quintero, Jorge Santibáñez

coordinador de la edición: Eduardo Zepeda Miramontes edición: Departamento de Difusión

ÍNDICES DE REVISTAS INTERNACIONALES EN LOS QUE APARECE FRONTERA NORTE: Índice de revistas



científicas mexicanas; Library of Congress, E. U.; Online Computer Library Center, Inc., E. U.; Research Library Information Network, E. U.; Bibliographie Latinoamericaine d'Ar-ticles, Francia; Melvyl, Online Catalogs for all University of California (UC Libraries; Index of Journals, a Guide to Latin American Serials (salalm), E. U.

La responsabilidad de los artículos y las reseñas es estrictamente de sus autores. Para la reproducción electrónica o impresa de materiales publicados en Frontera Norte se requiere la autorización expresa de su director. Las colaboraciones deben dirigirse al Dr. José Manuel Valenzuela Arce. Frontera Norte es una publicación semestral de El Colegio de la Frontera Norte. Suscripción anual, $80; números sueltos, $40; números atrasados, $50 (12 dólares); suscripción anual para Estados Unidos, 25 dólares; en otros países, 35 dólares. Número de reserva al título en derechos de autor 1405-89. Certificados de licitud de título y de contenido números 4075 y 3468, expedidos por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, Secretaría de Gobernación, 29 de junio y 31 de agosto de 1989.



REVISTA FRONTERA NORTE

© EL COLEGIO DE LA FRONTERA NORTE

Blvd. Abelardo L. Rodríguez núm. 2925 Zona del Río, Tijuana, Baja California, C.P. 22320

IMPRESO EN MÉXICO/PRINTED IN MÉXICO

FRONTERA NORTE VOL. 7, NÚM. 14, JULIO-DICIEMBRE DE 1995

Presentación

la frontera norte ha recibido una atención creciente en los últimos lustros. Se han multiplicado los ensayos y estudios que analizan sus complejos y entreverados procesos sociales, económicos, políticos y ecológicos. La reflexión proviene de muy diversos confines de la República. El recuento bien se puede iniciar con la frontera misma, de uno y otro lado de la línea, y continuar con la ciudad de México y otras regiones del país. Difícilmente puede sorprender la ya frecuente referencia a la frontera. Conviene recordar, para entrar en materia, que la frontera ha sido escenario en el pasado reciente de una gran actividad económica en contrapunto con la recesión que caracterizara al país durante años. Sistemáticamente, varias ciudades fronterizas registraron en la mayor parte de los años ochenta y lo que va de los noventa una de las tasas más reducidas de desempleo abierto en el país. Pero quizá es más significativo el hecho de que, sobre todo a partir de 1985, la frontera norte ha visto crecer aceleradamente el empleo formal bajo el impulso de la actividad maquiladora, mientras que en el resto del país han aumentado las actividades informales con ingresos reales decrecientes.

Si en 1985 las actividades manufactureras localizadas en los municipios colindantes con Estados Unidos representaban una décima parte del empleo nacional en ese sector, para 1994 esa cifra se había duplicado. El número de empleados de la industria maquiladora fronteriza registrados por la Secofi ascendió de manera importante en el mismo periodo. La población asentada en estas regiones aumentó, igualmente, de manera acelerada, y representa ahora una proporción significativa del total nacional. Aunque domina la manufactura, un buen número de personas encontraron empleo en la construcción —sobre todo en las ciudades de rápido crecimiento—, en el comercio y en los servicios. En muchos casos estas actividades atienden a consumidores transfronterizos al mismo tiempo que retoman modelos organizativos y tecnológicos de muy diversa escala propios de la economía estadunidense.

Dos ciudades han encabezado este proceso fronterizo; a saber, Ciudad Juárez y Tijuana. Pero otras localidades también han experimentado cambios rápidos y significativos, como es el caso de Matamoros y, en otro tenor, Nogales. Más aún, ciudades como Mexicali han ido perdiendo importancia relativa en el concierto de las poblaciones fronterizas. No es inusual que las poblaciones pequeñas registren una actividad manufacturera importante y en ascenso.

La negociación y puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan) suscitó debates intensos en torno del desarrollo reciente y de las perspectivas futuras de la frontera norte. En un extremo se encontraban aquellos que consideraban que ésta representaba el ejemplo que el resto del país debía seguir, pues se argumentaba que la amplia interacción con el mercado exterior —fronterizo en este caso— y la mayor libertad comercial que la han caracterizado eran los factores responsables de su auge económico. El corolario era que la generalización del libre cambio y la incorporación del país a la corriente económica internacional no traerían más

FRONTERA NORTE, VOL. 7, NÚM. 14, JUL.-DIC. DE 1995

que bonanza para la población. En el otro extremo se encontraban quienes conside­raban que, por el contrario, la frontera resumía el panorama desesperanzador que le deparaba al país en caso de embarcarse en un experimento de libre comercio con Estados Unidos. Se recurría a imágenes como la de la maquilización del país, subrayando la preponderancia de actividades de ensamble y de empleos poco calificados, y se enfatizaban hechos que evidenciaban el poco cuidado dispensado a las cuestiones del medio ambiente.

Más allá de estos extremos, en la frontera misma se consideró que el tlcan abría nuevas oportunidades para ésta pero que también imponía retos. La discusión pareció centrarse en torno de la necesidad de revertir los rezagos de la infraestructura urbana, productiva y ambiental, bajo la noción de que las nuevas oportunidades sólo podrían materializarse con una infraestructura apropiada. Las ciudades vecinas de ambos lados de la línea internacional —en varios casos incluso los estados— empezaron o redoblaron esfuerzos encaminados a fortalecer su ventaja competitiva, con la idea de que existían importantes rasgos de complementariedad que podían y debían aprovecharse. Se inició también un discurso que reconsideraba a la frontera en la búsqueda de corredores con actividades diversas que incluían señaladamente localidades que mostraban una fuerte inclinación a los mercados exteriores, pero que se consideraban como catalizadores de la integración regional.

En la víspera de la fecha marcada para el arranque del tlcan se debatió ampliamente una cuestión que había sido motivo constante de disputas. Con la liberalización comercial estipulada por el tlcan se argumentó, una vez más, que la frontera gozaba de privilegios injustificados y que era el momento oportuno para dar buen término a las franquicias y disposiciones del régimen de zona libre y franjas fronterizas. Desde la frontera se contestó que ahora se trataba, por el contrario, de extender y perfeccionar la liberalización comercial en la frontera, pues éste era el punto al cual el país se encontraba encaminado. La homologación, para usar el término con el que se le conoció en ese entonces, significó la ampliación y el perfeccionamiento, si bien limitado, de la reglamentación comercial anterior. Así, aunque en el debate parecieran haber ganado las opiniones expresadas desde la frontera, vista más de cerca puede considerarse que se efectuó una sustitución de algo que incluía elementos de desarrollo regional —el régimen de zonas libres y franjas fronterizas buscaba impulsar la industrialización y desarrollo de la frontera— por una reglamentación general para todo el país.

Más recientemente, la crisis económica y la depreciación real del peso han puesto de relieve la importancia de la frontera norte. Mientras en 1995 la economía del país se debatía en una de sus peores recesiones, reportes emitidos por la Secofi daban cuenta del aumento en el empleo, la inversión y el valor exportado de la maquiladora fronteriza. Pareciera, de esta manera, que la frontera se estuviera consolidando como factor neutralizador referencial de las variaciones cíclicas de la economía nacional. Queda aún por comprobarse su contribución al diseño de una estrategia de desarrollo equilibrado y duradero.

La ausencia de una estategia de desarrollo regional para la frontera no es, por supuesto, algo que hasta ahora se señale, pero es algo en lo que conviene volver a insistir. Baste mencionar que tras largos años de presencia de plantas maquiladoras y de planes y programas para acrecentar su grado de integración, éstas continúan siendo, en mayor o menor medida, enclaves industriales. Hace falta, pues, delinear una estrategia de



6

PRESENTACIÓN

desarrollo industrial, de mejoramiento urbano, de cuidado del medio ambiente, de dotación de infraestructura, de desarrollo social.

Los trabajos contenidos en este volumen no se abocan a cubrir esta necesidad: su propósito es más inmediato y modesto. Se trata de contribuir a la comprensión de la compleja madeja de procesos económicos fronterizos mediante el tratamiento de temáti­cas delimitadas.

FRONTERA NORTE VOL. 7, NÚM. 14, JULIO-DICIEMBRE DE 1995

El comercio intraindustrial de bienes en la frontera norte de México:

el caso de Baja California

Alfonso Mercado y José Alberto Godínez*

RESUMEN

La estructura del comercio exterior de la frontera norte de México se estudia aquí en dos niveles:

por sector y por tipo de relación comercial (interindustrial e intraindustrial). Se observan características propias del comercio, distintas a la estructura del comercio exterior del resto del país. El principal resultado encontrado es que el comercio fronterizo, excluyendo a la industria maquiladora, es menos intraindustrial, de más especialización y con mayor comercio de bienes primarios que el del resto del país. El distinto patrón comercial fronterizo se explica por la combinación de los siguientes factores: 1) El desarrollo tan limitado de la industria que no es maquiladora, 2) una alta proporción de transacciones fronterizas (facilitada por la cercanía al mercado de consumo estadunidense, y que genera un comercio de bienes de consumo mayor que el de bienes de producción, sobre todo en las franjas fronterizas) y 3) la mínima vinculación de la industria maquiladora de exportación con la industria local proveedora de insumos.

ABSTRACT

The structure of foreign trade in Mexico's northern border region is examined here at two levels:

by sector and by type of trade relationship (inter-industry and intra-industry). We examine the characteristics of this trade, as distinct from the structure of foreign trade in the rest of Mexico. The principal finding is that border trade, excluding the maquiladora industry, is less intra-industry in nature, more specialized, and with higher levels of trade in primary products, as compared with the remainder of the country. The border's distinct trade pattern is explained by a combination of the following factors: (1) the very limited development of non-maquila industry; (2) the high proportion of border transactions (facilitated by the proximity to the U.S. consumer market, which has a higher demand for consumer goods that for production goods, especially in border areas);

and (3) the minimal backward linkages between the export-oriented maquiladora industry and local suppliers of industrial inputs.

* Mercado es profesor-investigador del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México, con licencia en el Departamento de Estudios Económicos de El Colegio de la Frontera Norte. Godínez es profesor-investigador del Departamento de Estudios Económicos de El Colegio de la Frontera Norte. Se les puede enviar correspon­dencia a Blvd. Abelardo L. Rodríguez 2925, Zona del Río, Tijuana, B. C., C.P. 22320. Tel. (91-661) 3-35-35 y fax (91-661) 3-30-65.

FRONTERA NORTE, VOL. 7, NÚM. 14, JUL.-DIC. DE 1995



Introducción

en las publicaciones sobre los aspectos económicos de la frontera de México con Estados Unidos se observa un bajo interés por cuantificar y explicar la estructura y la dinámica del comercio transfronterizo de bienes. Además de estimar el peso econó­mico de la franja fronteriza y de la zona libre, y de explorar la importancia relativa del comercio de bienes en la región, es necesario analizar la estructura y la diná­mica del comercio exterior de la frontera norte. Por frontera norte se entiende el territorio conformado por los regímenes de excepción aduanera de zona libre y franja fronteriza del norte del país. La zona libre fronteriza incluye al estado de Baja Califor­nia y parte de los estados de Sonora y Baja California Sur, y la franja fronteriza es el territorio que se encuentra desde la línea divisoria con Estados Unidos hasta 35 ki­lómetros paralelos al sur.'

La estructura del comercio exterior de la frontera norte de México se estudia aquí en dos niveles: por sector y por tipo de relación comercial (interindustrial e intra-industrial). Así, por un lado, se comparan las transacciones de importación y las de exportación con el objetivo de identificar la especialización de la frontera, y por otro, se compara el comercio exterior intrain-dustrial de la región con el de otras regio­nes del país.

El interés por conocer el comercio in-traindustrial (CU) está aumentando con la integración económica de los países. Entre más se integran las economías de dos regiones, con mayor apertura, mayores ajustes de restructuración productiva se

generan. Si el CII es alto, o sea, si una región exporta una mezcla muy similar de bienes (exporta textiles e importa textiles, aunque sean de diferente tipo), entonces los ajustes de restructuración que genera la integración podrían ser menores. Un alto CII contribuye a reducir los costos de los ajustes debido a que los trabajadores de las industrias que compiten con las importa­ciones se desplazan a la producción de nuevas líneas específicas dentro de la mis­ma industria, en vez de tener que hacerlo hacia otra industria muy diferente. Por lo mismo, los requerimientos de inversión en la recomposición de los bienes de capital y en la nueva capacitación del trabajo son menores. En el caso del presente estudio, es preciso conocer el CII transfronterizo, especialmente si ha existido por décadas una particular integración económica en la región (por su categoría de zonas libres y franjas fronterizas).



1. La apertura comercial en la fron­tera norte

La frontera de México con Estados Unidos ha observado un crecimiento económico en un marco de mayor apertura comercial que en el interior. Pero la diferencia en dicho marco ha venido disminuyendo.

En primer lugar, en 1985 hubo una liberalización radical de permisos a la im­portación en el interior, que redujo de 5 230 a 839 las fracciones sujetas a este régimen. Al mismo tiempo, en las zonas libres tam­bién se registró una disminución, aunque comparativamente pequeña, de 644 a 479 fracciones. Así, el número de fracciones controladas bajo este régimen en las zonas



10


La zona libre de Baja California y parcial de Sonora representó 95 por ciento de los ingresos y 89 por ciento de los egresos de la balanza de mercancías y servicios de todas las zonas libres del país en 1989. La franja fronteriza del norte representó 99 por ciento de los ingresos y los egresos de las franjas fronterizas del país. Porcentajes elaborados con base en datos de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial-Dirección Ge­neral de Asuntos Fronterizos, Departamento de Estudios de Intercambio Comercial, Boletín Estadístico de las Franjas Fronterizas y Zonas Libres del País, México, Secofi, agosto de 1990.

MERCADO Y godínez\el COMERCIO INTRAINDUSTRIAL...

libres pasó de equivaler 12 por ciento a equivaler 57 por ciento del número de fracciones similares en el interior en dicho año. Para agosto de 1990, la relación era de 76 por ciento. (Véase el cuadro 1.) La liberación de permisos estuvo acompaña­da por una mayor cobertura arancelaria, tanto en el interior como en la frontera, sobre todo en 1988. Aún así, la cobertura arancelaria para el interior continuó siendo mayor que para la frontera. No obstante, la diferencia fue disminuyendo. Después de que la cobertura arancelaria en la fron­tera representaba 5.6 por ciento de la del interior en 1984, pasó a representar 20.3 por ciento en 1988. En agosto de 1990 todavía se mantenía este por ciento (ver el cuadro 2).

El beneficio más directo y evidente que recibe la región fronteriza del norte del país en su carácter de zona libre y franja fronteriza, y a través de los programas especiales de industria fronteriza y de em­presas comercializadoras, es la exención de impuestos y la reducción sensible de los mismos con respecto al régimen comer­cial general.

Utilizando datos del valor de las impor­taciones y de los aranceles aplicados en 1992 por fracción arancelaria, tanto en toda la nación como en las zonas libres y franjas fronterizas del país, y tomando en cuenta los ritmos de desgravación arancelaria pre­vistos en el Tratado de Libre Comercio, se estimó en términos monetarios el beneficio que reciben las regiones con trato arance­lario preferencial.

En el cuadro 3 se muestra la proyec­ción de los beneficios agregados que reciben las empresas registradas en el programa de empresas comercializado-ras o en el programa de industria fronte­

riza. En 1992, por concepto de la diferencia entre el arancel medio ponderado nacional y el aplicado por programa para cada una de las ciudades de los regímenes de zona libre y franja fronteriza, se estimó un be­neficio directo y tangible de 147 millones de dólares, de los cuales 81.4 por ciento fue canalizado a través del programa de empresas comercializadoras y 18.6 por ciento a través del programa de industria fronteriza.

En el transcurso de 1992 al primer año de puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio (1994), el monto del beneficio se redujo en 31.4 por ciento, pasando de 147 a 101 millones de dólares. Otra reduc­ción sustancial sucederá de 1997 a 1998, cuando el beneficio disminuirá 50 por ciento, al pasar de 93 a 47 millones de dólares. Finalmente, no sólo desaparecerá el beneficio entre el año 2000 y el 2001, sino que las empresas comprendidas en los programas de industria fronteriza y de empresas comercializadoras aportarán en­tonces un beneficio al resto de la nación;

el beneficio regional de 47 millones de dólares en el año 2000 se traducirá en un beneficio negativo de 1.5 millones de dó­lares para el año 2001.2 Hacia el décimo año de ejecución del Tratado de Libre Comercio, el beneficio regional tan sólo será de 150 dólares. Es decir, a partir del octavo año de la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio, los regímenes de zona libre y franja fronteriza, y en específico los pro­gramas especiales de industria fronteriza y empresas comercializadoras, pierden todo atractivo y poder de promoción y apoyo.

La causa de ello es la igualación del arancel medio ponderado para la nación y el arancel medio ponderado para los pro-



La tendencia en el monto del beneficio es hacia cero. Sin embargo, en montos muy bajos, como sucede a partir del año 2001, la diferencia puede ser atribuida más bien a varianzas específicas en las canastas de importaciones tomadas como base de proyección.

11

FRONTERA NORTE, VOL. 7, NÚM. 14, JUL.-DIC. DE 1995

gramas de industria fronteriza y empresas comercializadoras, programas que repre­sentan la mayor libertad del comercio in­ternacional en las zonas libres y franjas fronterizas del país.

Mientras el arancel medio ponderado para todo el país decrece a una tasa media anual entre 1992 y 2001 de 23.7 por ciento (así, el arancel se reduce de 12.56 por ciento en 1992 a 1.1 por ciento en 2001), el del programa de empresas comercializa­doras en la zona libre y franja fronteriza decrece, respectivamente, en l6.4 y 9.2 por ciento, pasando de un promedio aritmético de los aranceles medios ponderados en la zona libre de 4.03 a 0.08 por ciento, y en la franja fronteriza de 3.68 a 1.54 por ciento, respectivamente, para 1992 y 2001 (ver cuadro 4).

En el programa de industria fronteriza (ver cuadro 5) el arancel medio aritméti­co de los aranceles medios ponderados sube ligeramente de 0.0 por ciento a 0.03 por ciento en la zona libre y de 0.0 por ciento a 0.99 por ciento en la franja fronteriza.

Si las políticas de comercio exterior para la frontera tienden a diferenciarse cada vez menos de las existentes para el interior, todavía hay diferencias impor­tantes. Además, se dice que la etapa de relativa apertura en la frontera por años —además de la natural cercanía al mer­cado estadunidense— generó patrones de comercio distintos a los del resto del país. Es decir, debido a tales condiciones es de sentido común esperar una distinta evolución de las exportaciones y las im­portaciones de la frontera, así como una estructura diferente a la observada en todo el país.

Sin embargo, es poco el interés mostra­do hasta ahora en comprender estos aspec­tos (entre las escasas publicaciones consúl­tese, por ejemplo, González-Aréchiga, 1985 y 1988).

2. El comercio intraindustrial: as­pectos metodológicos

El comercio intraindustrial (cid entre los países ha recibido una atención particular en la bibliografía económica, especialmen­te en los últimos 10 años. Más allá del enfoque de Heckscher Ohlin, que como sabemos basa el comercio en la especiali-zación (es decir, en la relación interindus­trial), los nuevos enfoques de Krugman, Balassa, Grubel y Lloyd, y otros economis­tas, incorporan elementos de la teoría de organización industrial para justificar el creciente cu, con menos especialización.

Los factores que explican el cu, de acuerdo con la literatura, pueden clasificar­se en los de tipo macro y los de tipo micro. Entre los factores macro que se asocian a un alto CII destacan los siguientes: 1) un ingreso nacional alto, 2) un desarrollo económico avanzado, 3) niveles de ingreso similares entre los países socios, 4) proxi­midad geográfica, 5) importante flujo de inversión extranjera directa (incluidas las alianzas de inversión conjunta o "joint ventures") y 6) alta integración económica entre los países. Los factores micro más sobresalientes son: 1) las estructuras im­perfectas de mercado, 2) la demanda de una gran variedad de bienes, 3) los rendi­mientos a escala, 4) el comercio intraem-presa de las multinacionales, 5) la diferen­ciación vertical en la calidad del producto y 6) las diferencias en los factores produc­tivos en las interindustrias versus las intra-industrias.

Helpman y Krugman (1989) clasifican en dos corrientes de interpretación las diversas explicaciones sobre el CII: la ex­plicación "más popular" y la "exótica". Desde el punto de vista "más popular", el CII resulta de la interacción entre la dife­renciación del producto y las economías de escala. Esta argumentación reconoce una amplia gama de productos diferencia-



12

MERCADO Y GODÍNEZ\EL COMERCIO INTRAINDUSTRIAL..

dos (sustitutos imperfectos) en cada indus­tria en todo el mundo. Esta gama es limi­tada por país, ya que existen economías de escala. En estas circunstancias, los países tienden a especializarse en la producción de diversos bienes, con cierta diferencia­ción, en muchas industrias, y a entablar relaciones comerciales con industrias simi­lares de otros países para satisfacer el gusto variado de los consumidores, o la deman­da de un espectro de insumos intermedios diferenciados. La explicación "exótica" fue primeramente propuesta por Brander (1981) y elaborada por Brander y Krugman (1983). Desde este punto de vista, el cu representa literalmente un comercio en dos sentidos ("de ida y vuelta") de produc­tos idénticos, debido fundamentalmente a la discriminación de precios. La argumen­tación sostiene que las empresas segmen­tan sus mercados, restringiendo los envíos al mercado interno para mantener un pre­cio interno alto, mientras que venden acti­vamente en el mercado externo. El resul­tado es un "dumping recíproco", en el que las empresas están dispuestas a aceptar un "mark-up" más pequeño en sus exporta­ciones que en sus ventas nacionales. Así, se da lugar al comercio, a pesar de la ausencia de diferencias comparativas de costos.

La medición del CII más utilizada es la del índice de Grubel y Lloyd (1975). El índice es:



donde Bj es el coeficiente del cu como proporción total del comercio total en la región j; Xij es la exportación del bien i en la región j; Mij es la importación del bien

i en la región j; n es el número total de ramas industriales en la región j.

El índice cuantifica la coexistencia de las importaciones y las exportaciones dentro de una misma "industria", en un periodo específico. En la ecuación 1, la diferencia I Xij - Mij I puede interpretarse como un estimador implícito, inverso, del CII; si es igual a cero, la exportación del bien i es igual a la importación del bien i en la región j, y ocurre un alto comercio intra-industrial. Similarmente, de manera más explícita, el numerador de la ecuación representa el CII, ya que es el resultado de deducir el "estimador inverso" del CII del comercio total. El indicador Bj puede variar de O a 100, midiendo entre tales extremos la importancia relativa del CII. La ecuación 1 también puede escribirse:



En este trabajo se adopta el nivel de agregación de los capítulos de la tarifa arancelaria, como las "industrias".





Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal