Voces: arma blanca ~ condiciones personales de la victima ~ conducta de la victima ~ delitos contra las personas ~ derechos de la victima ~ ebriedad ~ exceso



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Voces: ARMA BLANCA ~ CONDICIONES PERSONALES DE LA VICTIMA ~ CONDUCTA DE LA VICTIMA ~ DELITOS CONTRA LAS PERSONAS ~ DERECHOS DE LA VICTIMA ~ EBRIEDAD ~ EXCESO EN LA LEGITIMA DEFENSA ~ GRADUACION DE LA PENA ~ HERIDA ~ IN DUBIO PRO REO ~ INTENCION DE MATAR ~ LEGITIMA DEFENSA ~ LESIONES ~ LESIONES GRAVES ~ PENA ~ PERDON ~ PROCEDIMIENTO PENAL ~ REDUCCION DE LA PENA ~ REQUISITOS DE LA LEGITIMA DEFENSA ~ TIPICIDAD ~ VICTIMA

Tribunal: Tribunal en lo Criminal de Tandil(TCrimTandil)

Fecha: 15/05/2009

Partes: Debliger, Enrique

Publicado en: La Ley Online

Hechos:

El Tribunal en lo Criminal condena a quien hirió en varias oportunidades a otro hombre con un arma blanca, a la pena de prisión por encontrarlo autor responsable del delito de lesiones graves.


Sumarios:

1. Debe concluirse que no actuó en legítima defensa quien propinó heridas de arma blanca a una persona que, en estado de ebriedad, había provocado verbalmente a su concubina, pues no se dieron los prosupuestos del art. 34, inc. 6 del Código Penal, en tanto, tal provocación podría haberse ignorado sin mayores consecuencias y porque la molestia ya había cesado al momento del ataque.


Jurisprudencia Relacionada(*)

Ver Tambien

Cámara de Apelaciones en lo Penal de Venado Tuerto, "S., J.A.", 27/02/2009, LLOnline.

(*) Información a la época del fallo


2. El gesto compasivo de la víctima, su sincera manifestación de perdón hacia el imputado y su pedido de que se le de libertad, debe tenerse en cuenta, de conformidad con el art. 41 del Código Penal, para morigerar la pena a aplicar, porque su interés debe ser privilegiado, y debido a que ese es el espíritu que se desprende del art. 56 bis del mencionado Código, cuando, al tratar los criterios especiales de archivo, establece que la composición entre la víctima y su atacante, deberá ser especialmente considerada.

3. La conducta de quien propinó heridas de arma blanca a una persona que, en estado de ebriedad, había provocado verbalmente a su concubina, debe calificarse en orden al delito de lesiones graves — art. 90 del Código Penal— , pues, el hecho de que las puñaladas no fueran realizadas en las zonas del cuerpo con mayor vulnerabilidad, sumado a que el acusado no persistiera en su ataque cuando ya tenía a la víctima a su merced, generan dudas sobre la existencia de intención homicida de su parte, las cuales deben jugar a su favor.


Texto Completo: Tandil, Mayo 15 del 2009.

CUESTIONES

1° ¿Está probada la existencia del hecho en su exteriorización material? 2° ¿Está probada la participación de Enrique Debliger en el mismo? 3° ¿Concurren eximentes? 4° ¿Concurren atenuantes? 5° ¿Concurren agravantes?

VOTACION

1ª Cuestión, el Doctor Galli dijo:

Encuentro debidamente acreditado que el día 29 de abril del año 2007 siendo alrededor de las 20:00 horas en la intersección de las calles Expedicionarios del Desierto y Juldain de la ciudad de Tandil, más precisamente en la parte exterior de la puerta de ingreso donde se está ubicado el almacén "Algañaraz", una persona de sexo masculino que portaba un elemento punzo-cortante, le asestó a José Alberto García dos puntazos por detrás causándole una herida de 4cm. de longitud en la región de su glúteo derecho, y otra de 3 cm. en la región supercilial externa derecha, y seguidamente al darse vuelta García le aplicó dos cortes punzantes más con el citado elemento provocándole heridas en su abdomen con exposición al exterior de vísceras abdominales (intestino), lesiones estas de carácter grave en la medida que pusieron en peligro la vida de García.

El carácter de las lesiones como graves, ausente en el descriptivo de la requisitoria de fs. 195/201, fue completado en la narración fáctica por el Señor Fiscal al inicio del juicio y también en ocasión de formular su alegato, no generando tal ampliación narrativa ningún tipo de menoscabo en el ejercicio de la defensa al imputado por cuanto no hubo una modificación sustancial, sino un más completo relato de los hechos al precisarse qué tipo de lesiones se ocasionaron, sin que haya habido variaciones en la descripción de la conducta y de los hechos en juzgamiento; y además porque la propia defensa tuvo la ocasión de expedirse sin sorpresa sobre el punto, como lo demuestra el aporte de elementos vinculados a la cuestión durante el interrogatorio a testigos y el cambio de encuadre legal peticionado en este sentido por parte del Señor Defensor.

Lo dicho en base a los siguientes elementos de prueba: el acta de procedimiento de fs. 2/3; los informes médicos de fs. 8, 39, 53, 54, 55, 81 y 94; acta de allanamiento de fs. 26/27; informes policiales de fs. 33, 34, 56, 74 y 77; pericia planimétrica de fs. 42/43; impresión de placa fotográfica de fs. 49; acta de procedimiento de fs. 80/80vta.; declaración del imputado en los términos del art. 317 del C.P.P. de fs. 174/175 y la copia simple de historia clínica N° 77.521 "García, José Alberto" del Hospital Municipal Ramón Santamarina agregada por cuerda a la causa, además de las declaraciones testimoniales escuchadas durante la audiencia de Julián Andrés Mainini; Angel Ricardo Yuvisa; Paola Marina Toro Vázquez; Gonzalo Germán García; Elena Ana María García; Matías Félix Silva; Néstor Nicolás Gómez; José Luis García; Lidia Esther García; Mario Julio García; Hugo Aníbal Debliger; José Alberto García y Mariana Alejandra Maldonado.

Como se aprecia en el descriptivo que antecede, he recortado de la requisitoria fiscal la finalidad de provocar la muerte que el acusador puso en cabeza del atacante. Las razones de la quita, las iré analizando a medida que me introduzca en los aspectos vinculados a la autoría penalmente responsable de la persona a quien he de atribuirle la conducta ilícita, y al tratar la calificación legal, oportunidades en las que también me explayaré sobre algunos de los elementos de convicción recién citados en forma genérica.

Con la probatoria citada tengo por acreditada la materialidad del hecho referido, dando en consecuencia una respuesta afirmativa a la cuestión planteada lo que así dejo sentado por ser mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 1° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma primera cuestión el Doctor Uhalde dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 1° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma primera cuestión planteada, el Doctor Abudarham dijo: adhiero al voto de mis colegas preopinantes en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 1° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

2ª Cuestión el Doctor Galli dijo: autor penalmente responsable del hecho narrado al tratar del punto anterior resulta el imputado Enrique Debliger, a tenor de los siguientes elementos de convicción:

1) La declaración testimonial de la víctima José Alberto García, quien refirió que ese día se encontraba "bastante tomado" en alusión a la ingesta de vino que venía realizando desde el mediodía, lo que graficó en reiteradas oportunidades gesticulando al respecto con el pulgar extendido sobre su boca y el resto de la mano cerrada. Dijo que era el horario de la tarde y se había dirigido a comprar cigarrillos al almacén de la esquina ("Algañaraz"), cuando vio venir a Debliger con su familia llevando a uno de sus hijos en hombros, y que el declarante fue provocativo con la concubina del mencionado, y también hijastra suya. Expresó que si bien no recordaba muy bien lo que le dijo a raíz de su estado de ebriedad ("no sé qué bolazo le dije"), sí tenía presente que se había "ido de boca" creyendo que le dijo "una barbaridad"; mencionó que le expresó "si andaba entierrado…" y seguramente algo más, pero la borrachera de aquel día le impedía el recuerdo de las palabras empleadas. Mencionó que no atacó en ningún momento a Debliger, y que luego dio media vuelta y se retiró dirigiéndose hacia la puerta de ingreso del almacén, fue en ese instante que sintió "un pinchazo por acá", dijo tocándose la nalga derecha y cuando se dio vuelta fue apuñalado un par de veces en el abdomen por Debliger, zona que exhibió levantándose de manera espontánea la ropa donde se apreciaba una enorme cicatriz en la parte abdominal, mencionando que después se desmayó y despertó alrededor de quince días después, permaneciendo cuatro meses sin poder realizar ninguna tarea como consecuencia de las heridas recibidas, aclarando que se dedicaba a la actividad rural.

Volveré más adelante con otras consideraciones sobre la declaración del testigo J. A. G. (a) "Tato", sin dejar de mencionar que pese a la rudimentaria instrucción puesta de manifiesto por el declarante en su manera de expresarse, y no obstante sus antecedentes de haber padecido adicción a las bebidas alcohólicas, al parecer superada, he creído totalmente la versión expuesta por la víctima. Su falta total de animosidad contra el imputado, quedó plasmada en la petición concreta de que se lo deje en libertad, por cuanto él – según dijo con convicción- ya lo había perdonado y además agregó que Debliger, a quien conocía desde hacía más de treinta años, era una persona con hijos a quienes debía mantener. El saludo sincero una vez culminado el testimonio, acudiendo hasta el lugar donde estaba sentado el imputado para estrecharle su mano antes de retirarse de la sala de audiencias, expresiones tales como "...lo que pasó, pasó..." referenciando así que ya había quedado en el olvido el episodio, no hacen más que destacar la llaneza y espontaneidad del testigo. Por otra parte, mal podría pensarse que García tuviera la capacidad de estructurar una mendacidad sin ser fácilmente advertida, conclusión que extraigo ante la precariedad cultural exhibida; tengo presente para citar algún parámetro que aprecié que ante sus evidentes dificultades de audición tomó el micrófono acercándolo a su oído con intención de mejorar la escucha de las preguntas que se le formulaban. Dando todavía más muestras de la franqueza de sus dichos, García reconoció que él llevaba siempre consigo en su cintura un cuchillo "verijero", propio de su quehacer rural, el que también portaba ese día en la cintura, lo que fue acreditado conforme surge de las actuaciones iniciales de la policía (acta de fs. 1/3).

En rigor tampoco fueron puestos en tela de juicio los dichos de la víctima, sino que siendo sus recuerdos parciales y acordes a su verificado estado de borrachera (declaraciones del propio Tato García, Néstor Gómez, José Luis García, Mario Julio García) no reflejaron todos los pormenores o detalles pretendidos por la defensa, pero sin duda permitieron reconstruir todo el episodio dentro de la dinámica en que los hechos transcurrieron y confirmar la autoría del imputado. El señor Defensor cubrió los vacíos dejados por el testigo, para argumentar una legítima defensa, que como se vislumbra en el relato que vengo efectuando y se analizará más adelante he descartado de plano.

2) La declaración del testigo Néstor Nicolás Gómez corrobora la anterior y también es otro de los elementos que contabilizo para formar mi convicción. Gómez dijo que siendo horas de la tarde casi noche, vio en la esquina del bar donde ocurrieron los hechos a "Tato" García alcoholizado apreciando también que Debliger bajaba por la calle Expedicionarios del Desierto con toda su familia, y al pasar por al lado de Tato este le dijo algo a la esposa de Debliger (hijastra de García) a quien llamó Sole, interviniendo Debliger y diciéndole a García que no se trataba de Soledad sino Mariana, ante lo que García increpó de palabra a Debliger y es allí donde éste bajó al hijo que llevaba sobre sus hombros y golpeó a García yéndose ambos a las manos. Que de inmediato Tato García se dio vuelta y siguió caminando bajando por la vereda de calle Expedicionarios hasta llegar al almacén, mientras Debliger se dirigió hacia donde estaba su esposa y le sacó algo de la cartera que ella llevaba, sin poder precisar de qué se trataba. Que cuando Tato ya estaba entrando al almacén, Debliger que lo seguía por detrás lo golpeó sobre la espalda.

Mencionó también que García cuando le dio la espalda a Debliger no llevaba nada en la mano. Dijo que por unos breves instantes no miró la escena -que apreciaba desde una distancia de 8 a 10 metros aproximadamente-, que había una columna grande de alumbrado que lo tapaba, y además había quedado "mirando para arriba" por unos instantes; cuando retomó la visión vio que en el piso se hallaba García todo ensangrentado, encontrándose su cuerpo en la puerta de ingreso del almacén.

Tampoco he dudado de los dichos de Gómez. No solo por su armonía con los de la víctima, sino porque además de la seguridad que aprecié en él, advertí moderación en su narración, no agregó ni completó escenas que no percibió en forma directa, visual o auditivamente. Así, no escuchó de manera completa las expresiones que dirigió García hacia la esposa de Debliger, pero sí sabía que la había llamado Soledad cuando en realidad se trataba de Mariana y que además se había expresado faltándole el respeto, lo que se comprobó con la declaración de la propia Mariana; tampoco observó la escena completa, no vio el momento preciso en que Debliger apuñalaba en el abdomen a García, pero sí apreció que primero tomó algo de la cartera de su cónyuge (el propio defensor admitió la posibilidad de que se tratara del cuchillo llevado al asado) y que se dirigió por detrás de García golpeándolo en la espalda, luego de brevísimos segundos vio en el piso a García ensangrentado y a Debliger retirándose del lugar.

3) En tercer lugar, menciono como elemento que ha contribuido a formar mi convicción sobre la autoría, el indicio de fuga. Quedó comprobado que Debliger se retiró de inmediato del lugar de los hechos y por alrededor de cuatro meses hasta el momento en que fue aprehendido no se tuvieron noticias de él (declaraciones testimoniales de fs. 11/11vta., 32/32vta. y 34, informes policiales de fs. 56, 74 y 77). El trabajo en el campo "El Tamarindo" respondió a este objetivo, es decir mantenerse oculto. Las visitas cada quince días a su hogar conyugal, que la esposa de Debliger quiso reflejar dentro de un marco de normalidad diciendo que eran para llevarle el pago de la quincena, fueron las que permitieron luego de varios meses de búsqueda e infructuosas averiguaciones sobre su paradero localizar al imputado por parte del personal policial y proceder a su aprehensión. No otra conclusión puede desprenderse de la circunstancia de que a partir del mismo momento del episodio -solo habían transcurrido unos pocos minutos-, la policía fue a buscarlo a su domicilio y no lo encontró, pese a que hacia allí se dirigía después del asado familiar (declaraciones de Mariana Maldonado y de Hugo Debliger). Luego abandonó su lugar de trabajo, que tenía de manera estable (declaración de José Luis García), y dejó por varios meses su vivienda familiar, abandonó la convivencia con su esposa e hijos (tres menores: uno de 9 años y mellizos de 5) con quienes mantenía un vínculo sólido y acorde (declaraciones de Mariana Maldonado y José Luis García) al contexto en el que ocurrieron los hechos, es decir de regreso a su hogar, en compañía de su esposa y los restantes niños luego de asistir durante gran parte del día a un festejo familiar (declaraciones testimoniales de Mario Julio García y Hugo Debliger entre otros).

La fuga no siempre resulta un indicio de autoría, por ese mismo motivo debe estimarse cautelosamente en cada caso particular de acuerdo a las distintas características no solo del suceso, sino también personales de quien acude a ella como recurso, por ejemplo la existencia de precedentes judiciales y/o policiales. Aún así considerada, la fuga como elemento de convicción sobre la autoría de un delito, no permite per se concluir de cual se trata. En el caso en análisis, no tengo dudas en considerarlo un indicio que señala la comisión de un ilícito por parte de quien fugó, máxime al cotejarla como conducta contrapuesta con la esperada de quien, por ejemplo, actuó en legítima defensa – tesis principal del señor Defensor-. Ahora bien, una vez que la huída, permitió inferir que la persona que lo hizo tenía internalizado que obró mal y que prefirió alejarse de afectos y bienes ante que perder la libertad (descartándose otras motivaciones posibles en quien huye, vgr. error, temor, persecución policial, antecedentes, etc.) solo hasta allí puede extraerse como conclusión. Presumir un dolo homicida por ello y descartar otras variantes sobre la intención de la conducta ilicita, es ir más allá de la lectura posible que la fuga indica.

Dicho mas claramente, el escape de Debliger se correspondió con el conocimiento de su parte de que actuó mal, pero este ilícito proceder motivador de la fuga bien puede relacionarse también con quien sólo tuvo la intención de querer lastimar gravemente a la víctima, sin desentenderse de su suerte final, es decir sin necesariamente querer su muerte como objetivo (dolo directo) o representarse tal posibilidad y aún así desinteresarse del posible resultado (dolo eventual). A su vez, otra conclusión que viene de la mano de la fuga, es que tal actitud no resulta de ningún modo acorde con el comportamiento de quien sabe que actuó justificadamente defendiéndose frente a un ataque ilegítimo, consideraciones que a la par que menciono para formar mi convicción en la responsabilidad penal de Debliger, dejo desde ahora adelantadas como parte de los argumentos que he de volcar en la cuestión venidera para descartar la legítima defensa invocada por el defensor oficial.

En cuanto a no brindar auxilio al herido, no puede decirse que eso ocurrió así. El acusado conocía que el lugar, se trataba de una zona urbana, con fácil acceso a medios de comunicación y transporte para solicitar el auxilio o transportarlo a un centro de emergencias o salud, y además pudo observar que había muchas personas presentes para socorrer al lesionado. Siendo estas las circunstancias no puede decirse que hubo un abandono que pueda trasuntar un ánimo de provocar un daño mayor o incluso la muerte.

Es por todo lo expuesto que, a la cuestión planteada al comienzo, doy una respuesta afirmativa con respecto a la responsabilidad que en el hecho corresponde atribuir al acusado.

Así lo voto, por ser ello mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 2° y 373 en función del art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Uhalde adhirió al voto que antecede por ser esa, también, su sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 2° y 373 en función del art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Abudarham adhirió al primer voto por ser su sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 2° y 373 en función del art. 210 del Código Procesal Penal.

3ª Cuestión el Doctor Galli dijo: el Señor Defensor esgrimió como tesis principal de su defensa la existencia de una legítima defensa por parte de Debliger, quien actuó al ver amenazada su integridad física por ser agredido ilegítimamente por la víctima.

No sin forzar de una manera excesiva los hechos comprobados puede llegarse a tal conclusión.

En efecto, ningún apoyo encuentra la casual de justificación prevista en el art. 34 inc. 6 del Código Penal, ni siquiera el propio imputado la esgrimió en la oportunidad del art. 308 del C.P.P. obrante a fs. 174/175 con asistencia de la misma defensa técnica, y tampoco brindó Debliger una posterior declaración que le permitiera apoyarse o al menos insinuar la posibilidad de defenderse de un ataque ilegítimo. En aquella oportunidad puede observarse que en pleno ejercicio de su derecho defensivo (art. 18 de la C.N. y 15 de la C.P.B.A.) Debliger dijo que no hirió a García y que no sabía quién lo había hecho, tampoco vio un arma en manos de la víctima y negó que él la tuviera, reconociendo solo una discusión entre ambos, la falacia fue acompañada por el testimonio de su esposa que en la audiencia manifestó que su marido no hirió a García y que el altercado "no había pasado a mayores" más que un empujón.

La existencia de una legítima defensa se desprende casi exclusivamente de la extensa retórica del Señor Defensor, porque los argumentos brindados, escaso respaldo serio en los elementos de juicio aportados permiten analizar. El basamento en el hecho de portar la víctima en su cintura y colocado en su vaina un cuchillo "verigero" (ver acta policial de fs. 1/3) es un dato que no representó ninguna agresión o peligro sobre derechos alguna del atacante, máxime siendo la situación desconocida por Debliger, en coherencia con que ni siquiera haya sido manifestada saber esa circunstancia por su pupilo.

A partir de lo dicho puede advertirse la suerte que ha de correr también el argumento interpuesto como tesis subsidiaria sosteniendo la posibilidad de una legítima defensa putativa apoyándose el señor defensor en que el error del imputado de creerse frente a un ataque ilegítimo pudo provenir de evaluar erróneamente la situación a partir de una deficiente instrucción escolar (segundo grado) y de lo manifestado en la pericia psiquiátrica psicológica de fs. 313/314 donde se informó que "tenía tendencia a percibir las situaciones de modo global y sintético, siendo su pensamiento de tipo rudimentario".

El análisis de la pericia fue convenientemente parcializado por el señor Defensor, porque también se mencionó en la experticia que la tendencia descripta no se apartaba de los cánones convencionales y que Debliger no presentaba indicadores de patología, además de precisar más arriba que el imputado "intelectualmente mostraba un funcionamiento que permitía ubicarlo dentro de la media poblacional, ... que sus conceptos, juicios y razonamientos eran coherentes y concordantes con la realidad..."; "sensopercepción sin evidencias de actividad alucinatoria ni ilusoria...".

Pero aún así, prescindiendo de que las perspectivas personales no fueron analizadas ni objetiva ni adecuadamente, igualmente me pregunto cuál es la coherencia de la estructura defensiva al afirmarse la posibilidad de que Debliger por su escasa instrucción o ignorancia haya pensado erróneamente que estaba siendo atacado y que en consecuencia se defendía acuchillando a García (legítima defensa putativa), cuando ni siquiera el imputado en el episodio admitió mayores problemas con García que una discusión que no tuvo mayor trascendencia, es más, dijo que había sido objeto de una falsa denuncia, al brindar el acto defensivo por excelencia en ocasión del art. 308 del C.P.P.

El solo tratamiento de la posibilidad planteada por el defensor de considerar una legítima defensa putativa, hace que deba incursionarse en un ámbito de tal contradicción con los elementos de convicción obrantes en la causa que la absurdidad campea en cualquier terreno lógico de probabilidades que se barajen.

Por las razones vertidas y ya analizadas comparto los argumentos del Señor Fiscal de Juicio en cuanto a que no existieron los requisitos para una legítima defensa, porque no se dieron ninguno de los presupuestos fundamentales del art. 34 inc. 6°. No hubo agresión ilegítima de García hacia el imputado, aunque sí había existido una provocación por parte de la víctima que se encontraba alcoholizada y que podría haberse ignorado sin mayores consecuencias, por cuanto la molestia ya había cesado (lo que también es indicativo de la ausencia del requisito de "actualidad"), la víctima ya había dejado de cargosear o molestar a Debliger y había dado la espalda al acusado, único atacante en el episodio (declaraciones testimoniales de José Alberto García y de Néstor Nicolás Gómez no refutadas por la defensa). Quedó aclarado -en mi opinión- que si bien García tenía un cuchillo "verijero" como era habitual su portación por las tareas desarrolladas en el campo con animales, en ningún momento lo sacó, ni siquiera lo exhibió (declaraciones citadas y acta de inicio de fs. 1/3) y en consonancia con los dichos de los testigos.

Por lo antedicho, a la cuestión planteada, doy mi respuesta negativa por ser mi sincera convicción. Art. 371 tercer párrafo ap. 3° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Uhalde dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido, por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Art. 371 tercer párrafo ap. 3° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el señor el Doctor Abudarham dijo: adhiero al voto de mis colegas preopinantes en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Art. 371 tercer párrafo ap. 3° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

4ª Cuestión el Doctor Galli dijo: encuentro como causa morigeradora de la sanción a imponer, el buen concepto informado (informe de concepto y solvencia de fs. 103/104vta. y declaraciones escuchadas durante el debate de José Alberto García y Mario Julio García, Gonzalo Germán García) y la carencia de antecedentes computables (informes de fs. 110/114, 115/116, 147/150, 151/152, 164/166vta., 326/330 y 342/343).

También he de ponderar el gesto compasivo de la víctima entre los elementos a tener presentes en la dosificación de la pena que fuera esgrimido con acierto por la defensa. Sin duda la opinión de la víctima sobre lo ocurrido, es decir la concreta y sincera manifestación de que perdonaba a Debliger por las lesiones que le había provocado y el pedido de inmediata libertad para con su agresor, mencionando que tenía una familia e hijos que sostener económicamente y que se veía impedido de hacerlo por esa circunstancia de encierro, tiene una gravitación en la mensura de la sanción a imponer, tal como lo dispone el art. 41 del Código Penal que debe apreciarse y cuyo interés debe ser privilegiado. Además ese el espíritu que se desprende del Código de Forma cuando al tratarse los criterios especiales de archivo en el art. 56 bis se establece que deberá considerarse especialmente la composición con la víctima.

Es que como bien dice Zaffaroni, "la víctima puede ser cualquier habitante, tan o más racional y razonable que los jueces y los doctrinarios, y pasado el momento inicial de indignación, ...dista mucho de responder al estereotipo degradado de un ser sediento de venganza e insaciable en su exigencia de reparación. (conf. Zaffaroni, Eugenio Alagia, Alejandro y Slokar, Alejandro "Manual de Derecho Penal", pág. 771 parágrafo 299).

Dicho esto, disminuir la pena a pedido de José Alberto García, principal damnificado, no es otra cosa que devolver aunque sea en pequeña parte el conflicto a su verdadero dueño -la víctima- minimizando lo más posible sus consecuencias, lo que así he de tener en cuenta.

En base a lo expresado doy mi respuesta afirmativa a la cuestión planteada, por ser mi sincera convicción. Art. 371 tercer párrafo ap. 4° y 373 en relación al 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Uhalde dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser eso, también, mi sincera convicción. Art. 371 tercer párrafo ap. 4° y 373 en relación al 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Abudarham dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Art. 371 tercer párrafo ap. 4° y 373 en relación al 210 del Código Procesal Penal.

5ª Cuestión, el Doctor Galli dijo: como agravante he de valorar que el ataque fue realizado con un arma blanca, la repetición de puñaladas (cuatro según la informe médico de fs. 39), y que el ataque comenzara por la espalda (puntazo en el glúteo derecho, declaraciones de la víctima y de Gómez) por cuanto tal medio y forma (repetición y aprovechando la desprevención) empleados generan una mayor dañosidad que otros y evidencian por parte del atacante un grado de peligrosidad al garantizarse así la obtención del resultado pretendido de lesionar. Como se advierte he desestimado la diferencia de edad, la superioridad física y el estado de alcoholismo de la víctima, primero porque no existe una diferencia de edad de tal magnitud que permita el distingo (49 años la víctima y 42 años el imputado) la superioridad física tampoco fue relevante por cuanto no ha tenido ninguna incidencia, al menos no se demostró en el juicio en tanto la efectividad del ataque provino del medio (elemento punzo cortante) y la forma (distracción de García que estaba de espaldas en dirección al almacén), y no, por ejemplo, por haberlo reducido previamente a golpes de puño o por tener mayor alcance de brazos, etc. Tampoco puede esgrimirse el estado de ebriedad de García, por cuanto no se demostró durante el juicio que Debliger tuviera conocimiento de tal condición en la víctima o de que haya querido aprovecharse de la borrachera para lesionarlo. En cuanto al no requerimiento de auxilio de Debliger como potenciador de la pena, ya expresé que no fue tal, por cuanto la omisión del acusado quedó suplida por el conocimiento de su parte de la segura asistencia de otras personas presentes en el lugar.

Por lo expresado, a la cuestión planteada doy mi respuesta afirmativa con el alcance indicado, por ser mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 5° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Uhalde dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 5° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

A la misma cuestión el Doctor Abudarham dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos, por ser esa, también, mi sincera convicción. Arts. 371 tercer párrafo ap. 5° y 373 en relación al art. 210 del Código Procesal Penal.

Como consecuencia de lo expresado el Tribunal ha arribado por unanimidad a un VEREDICTO CONDENATORIO.

Con lo que se dio por terminado el acto, firmando los señores Jueces del Tribunal, por ante mí que doy fe.

Tandil, Mayo 15 de 2009, se reúnen en la Sala de Acuerdos del Tribunal en lo Criminal de esta ciudad los Señores Jueces que lo integran, Doctores Pablo Galli, Eduardo J.Uhalde y Gustavo R. Abudarham, a fin de dictar sentencia en la presente causa, registrada bajo el N° 1166 (IPP N° 960/07) caratulada "DEBLIGER, Enrique – Tentativa de homicidio – Tandil". Practicado el sorteo de ley para determinar el orden de la votación, resultó que dichos señores jueces deben hacerlo de la siguiente manera: doctores Galli - Uhalde - Abudarham.

En mérito a lo establecido en el art. 375 del Código Procesal Penal, el Tribunal resolvió plantear y votar las siguientes:

CUESTIONES

1° ¿Qué calificación legal corresponde otorgar al hecho?

2° ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

VOTACION

1ª Cuestión el Doctor Galli dijo: que la calificación que corresponde otorgar al hecho es la de LESIONES GRAVES, delito previsto y penado en el art. 90 del Código Penal.

Que el encuadre dado a los hechos responde a las consideraciones vertidas en la cuestión primera en relación al tipo de lesiones sufridas (surge de los informes médicos de fs. 8, 39, 53, 54 y 55) y también en parte a las razones expuestas al tratar el indicio de fuga.

Agrego además, que tengo dudas que deberán jugar a favor del imputado (art. 1 del C.P.P.) respecto a la intención homicida de los golpes asestados por el atacante con el objeto punzo cortante. Por la sola localización de dos de las cuatro puñaladas no puede determinarse con la certeza necesaria que ésta haya sido la motivación inmediata del ataque, por cuanto como bien señaló la defensa, no sólo también existen otras zonas del cuerpo con mucho mayor vulnerabilidad y de igual o mayor exposición (cuello, corazón, etc.) sino porque también de haber sido ese el objetivo de Debliger hubiera persistido en su cometido por cuanto ya tenía a su merced al atacado, sin que se aprecien en el abandono de la acción motivos externos a la voluntad del acusado para tal desistimiento.

Así lo voto. Art. 375 segundo párrafo ap. 1° del Código Procesal Penal.

A la misma primera cuestión el Doctor Uhalde dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos. Art. 375 segundo párrafo ap. 1° del Código Procesal Penal.

A la misma primera cuestión el Doctor Abudarham dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos. Art. 375 segundo párrafo ap. 1° del Código Procesal Penal.

2ª Cuestión el Doctor Galli dijo: que corresponde CONDENAR a ENRIQUE DEBLIGER, alias "Hijuelo", argentino, instruido, soltero, alambrador y domador, nacido en Tandil el 22 de agosto de 1964, DNI N° ..., hijo de Ramón Emilio y de Rosa Ofelia Garcilazo, con domicilio en Potrerillos N° 380 de Tandil y actualmente alojado en la Unidad 37 – Barker- del S.P.P.B.A., a la PENA DE DOS AÑOS DE PRISION, como autor penalmente responsable del delito de LESIONES GRAVES, hecho cometido en Tandil el día 29 de abril de 2007, en perjuicio de José Alberto García. Con COSTAS. (Arts. 29 inc. 3°, 40, 41 y 90 del Código Penal, y 531 del Cód. Procesal Penal).

Así lo voto. Arts. 375 segundo párrafo ap. 2° del Código Procesal Penal.

A la misma segunda cuestión el Doctor Uhalde dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos. Art. 375 segundo párrafo ap. 2° del Código Procesal Penal.

A la misma segunda cuestión el Doctor Abudarham dijo: adhiero al voto del Doctor Galli en igual sentido y por los mismos fundamentos. Art. 375 segundo párrafo ap. 2° del Código Procesal Penal. Pablo Galli — Eduardo J.Uhalde — Gustavo R. Abudarham.

SENTENCIA

Tandil, 15 de mayo de 2009.

Atento lo acordado por unanimidad del Tribunal, se:

RESUELVE:

I. CONDENAR a ENRIQUE DEBLIGER, alias "Hijuelo", argentino, instruido, soltero, alambrador y domador, nacido en Tandil el 22 de agosto de 1964, DNI N° ..., hijo de Ramón Emilio y de Rosa Ofelia Garcilazo, con domicilio en Ptrerillos N° 380 de Tandil y actualmente alojado en la Unidad 37 – Barker- del S.P.P.B.A., a la PENA DE DOS AÑOS DE PRISION, como autor penalmente responsable del delito de LESIONES GRAVES, hecho cometido en Tandil el día 29 de abril de 2007, en perjuicio de José Alberto García. Con COSTAS. (Arts. 29 inc. 3°, 40, 41 y 90 del Código Penal, y 531 del Cód. Procesal Penal).

II. DISPONER LA EXCARCELACION de ENRIQUE DEBLIGER, atento que según se desprende de las presentes actuaciones (acta de detención de fs. 80), fue detenido el día 1° de noviembre de 2007 sin haber recuperado su libertad hasta el momento, y en consecuencia a la fecha lleva cumplido un año, seis meses y catorce días de prisión. La medida dispuesta se cumplirá bajo caución JURATORIA en razón de encontrarse su situación comprendida en las previsiones del art. 169 inc. 10° del Código Procesal Penal y en caso de no mediar impedimento legal alguno ajeno a las presentes actuaciones, debiéndose labrar el acta compromisoria respectiva (Arts. 177, 179, 181 del Cód. Procesal Penal).

III. DETERMINAR COMO COSTAS del proceso la suma de $112.20 (pesos ciento doce con veinte) – s.e.u.o.- (art. 40 Ley 12.576 art. 295, ss. y concs. del Código Fiscal).

IV. DISPONER la DEVOLUCION al imputado de elementos recogidos a fs. 26/27, medida que se llevará a cabo por intermedio del responsable de la sala de efectos de la Fiscalía. — Pablo Galli — Eduardo J.Uhalde — Gustavo R. Abudarham.




Voces: AGRESION ILEGITIMA ~ APRECIACION DE LA PRUEBA ~ AUTOINCRIMINACION ~ CASACION ~ DECLARACION INDAGATORIA ~ DEFENSA EN JUICIO ~ DERECHO DE NEGARSE A DECLARAR ~ DOLO ~ ELEMENTO SUBJETIVO DEL DELITO ~ EXCESO EN LA LEGITIMA DEFENSA ~ HOMICIDIO ~ INTENCION DE MATAR ~ LEGITIMA DEFENSA ~ MEDIOS DE PRUEBA ~ PROCEDIMIENTO PENAL ~ RAZONABILIDAD DEL MEDIO EMPLEADO ~ REQUISITOS DE LA LEGITIMA DEFENSA

Tribunal: Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Formosa(STFormosa)

Fecha: 30/04/2009

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