Vocabulario de religiosidad popular



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DANZA AZTECA-CHICHIMECA
La danza azteca-chichimeca se denomina así seguramente porque se halla presente en tierras de habitantes aztecas (mexicas) o chichimecas, y por las vestiduras que se identifican como aztecas unas, y como chichimecas otras. Pero sobre todo se llama así porque históricamente los aztecas bebieron la *cultura tanto de las *etnias chichimecas como de los otomíes. Chichimecas fueron los grandes sabios y místicos, como Netzahualcóyotl, de Texcoco, y Ayocuan Cuetzpaltzing, de Tecamachalco. La danza azteca-chichimeca (entendido el término como grupos) está presente en la región centro de nuestra República: Morelos, Edo. De México, Ciudad de México (Gran Tenochtitlan), Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y San Luis Potosí.

Hay lugares de concentración especial de danzas en ciertas fiestas, por ejemplo:



  1. El Santuario de Chalma, en la semana entre las fiestas de la Ascensión y la de Pentecostés.

  2. La Basílica de *Guadalupe, el 11 y 12 de diciembre y el segundo domingo de noviembre, día de la peregrinación de las danzas, que parte de Tlatelolco, en danza y canto continuos hasta llegar a la Basílica, para seguir danzando allí.

  3. La Santa *Cruz de Querétaro, el 14 de septiembre. Las danzas llegan allí desde el 11 por la noche para la velación, y danzan durante esos días hasta el 15. Danzan preferentemente en los atrios de los templos católicos, “obligados” por un impulso interior de “bailarle a Dios y a los santitos”. La *velación es parte integral de toda la danza auténtica. Por la mañana, a las cuatro o cinco, ya comienzan las bajadas de penitencia de algunos grupos. A las seis, ya hay grupos de “concheros” danzando en el atrio del templo.

Los grupos de “concheros”, que se llaman así por usar guitarras mexicanas de cinco cuerdas dobles octavadas, hechas de concha de armadillo, se caracterizan por su danza lenta y asentada.

Hay grupos de danza rápida (llamados “tragasuelos” por los “concheros”) que usan preferentemente sólo instrumentos prehispánicos y se caracterizan por sus trajes más a la usanza prehispánica, por sus pasos muy ágiles y ritmos rápidos. Esta diferente velocidad hace recordar el testimonio del Códice Ramírez, que habla de que los ancianos danzaban a pie quedo y los jóvenes con movimientos rápidos. En los mismos grupos de “concheros”, aún teniendo como común los pasos asentados, se da lo afirmado por el Códice Ramírez: al centro están los instrumentos, el jefe anciano y otros señalados por el jefe, que danzan “a pie quedo”; en el círculo interno están los más hábiles y ágiles; finalmente en el círculo externo están todos los demás, algunos de los cuales son novicios aprendices (1).

En los grupos hay gente variada y con diversas tendencias y motivaciones: algunos viven la síntesis de la religión antigua y la fe católica (2); otros van para vivir una experiencia esotérica; otros más por mero folklore y hasta comercialismo; finalmente, otros por vivir la antigua religión de México (los mexicayotl). Los primeros son gente campesina y popular que van a las fiestas patronales a “bailar a los santitos”. Los de motivación folklórica, por lucirse, pues lo hacen hasta en eventos comerciales. Los demás van a los atrios de los templos católicos porque saben que bajo de ellos están las antiguas pirámides y santuarios de nuestros antepasados, y van a revivir ritos antiguos, a practicar la danza como arte marcial mexicano y medio de ascesis para llegar a una experiencia mística y llenarse de la energía que allí reina. Lo que en estos es consiente, en el pueblo en general es inconsciente. Baste como ejemplo un mito. En el pueblo de San Mateo Buenavista, municipio de Tepeji del Río, Hgo., la gente se disculpa de que su capilla sea pequeña diciendo que antes tenían un templo grande, pero un año la cosecha fue muy mala y el pueblo, enojado con el santo *patrón San Mateo, le arrojó los moloncos (mazorcas raquíticas) con palabras de desprecio y reclamo. Entonces, en castigo, el templo se hundió y por eso ahora sólo tiene esta capilla tan pequeña (3). Este mito alude claramente al centro ceremonial prehispánico que hubo allí. De el hay señales claras, pues se han encontrado piezas arqueológicas de importancia y la pequeña capilla tiene incrustado al frente una de estas piezas. La danza azteca-chichimeca es toda una organización, con su jerarquía propia militar-religiosa. Hay que pasar un tiempo no solo de aprendizaje si no de discernimiento para ver si le gusta y desea comprometerse por toda la vida. Cuando el aspirante lo desea y el jefe lo admite, se compromete de por vida a ser danzante. Entonces tiene que cumplir con todas las “obligaciones”. Nadie puede, sin más, organizar un grupo; debe contar con las autorizaciones de los máximos jerarcas y de los regionales. Aunque sea heredero de “una palabra”, tiene que contar con el reconocimiento de los jefes regionales y nacionales. Es una organización religiosa independiente del gobierno y de la Iglesia. La danza es un acto de culto a Dios y un acto de conquista del mundo para Dios y para la comunidad. También es colaboración con Dios en la recreación continua del mundo, es decir, es un servicio cósmico. Igualmente es “una obligación” en el sentido de las responsabilidades y penitencias que los jóvenes mexicas cumplían en las escuelas donde eran educados. Que sea conquista y servicio cósmico se ve muy claro en el canto ritual que antecede a la marcha al lugar de la danza: “A la batalla, mi general, ustedes lleva su bella luz, que se comparte en cuatro partes, pa´ que se forme muy bien la cruz.”

Guerra de conquista del universo por Dios y para Dios, quien es la Luz, para llevar la sabiduría (luz) a todo el mundo (cruz cósmica luminosa). Como es conquista, entonces el pueblo o ciudad donde se danza, queda conquistada para siempre. A los danzantes difuntos se les llama por eso en los rituales “ánimas conquistadoras de los cuatro vientos”.

Naturalmente que esta danza es ahora una reelaboración de ambas *culturas y religiones: la del México antiguo y la fe católica que nos vino de España. Los que solo viven la devoción y obligación tradicional viven inconscientemente esa reelaboración, como vive todo el pueblo la *religiosidad popular (4).

La danza es un servicio gratuito. Hay que hacer posible a estos grupos que cumplan su *ministerio de alabanza a Dios y su servicio a la comunidad (5).

“Las fiestas de Yahvéh se celebraban con danzas y coros (Jueces 21, 19-21; 2 San 6, 5-16…”) (6):
¡Aleluya!

¡Cantad a Yahvéh un cantar nuevo:…

Alaben su nombre con la danza,

con tamboril

y citará salmodien para Él!

(Salmo 149)


Así cantaba Israel y canta hoy la Iglesia.


  1. “Hacían el baile de ordinario en los patios de los templos y casas reales que eran las más espaciosas, ponían en medio del patio, dos instrumentos, uno de hechura de atambor (huehuetl) y otro de forma de barril (teponaztli), hecho de una pieza y hueco por dentro, puesto sobre una figura de hombre o de otro animal que le mantenía a cuestas, y otras veces sobre una columna. Estaban ambos de tal modo templados que hacían muy buena consonancia, hacían con ellos diversos sones, para los cuales habían muchos cantares, que todos a una iban cantando y bailando con tanto concierto que no discrepaba uno de otro, yendo todos a una, así en voces como en el mover de los pies, con tanta destreza que ponía admiración al que los veía. El modo y orden que tenían en hacer su baile era ponerse en medio, donde están los instrumentos, un montón de gente que de ordinario eran los señores ancianos, donde con mucha autoridad y casi a pie quedó bailaban y cantaban. Después salían de dos en dos los caballeros mancebos bailando más ligeramente, haciendo mudanzas con más altos que los ancianos, y haciendo rueda ancha y espaciosa se ponían en medio a los ancianos con los instrumentos. Sacaban en estos bailes las ropas más preciosas que tenían, joyas y preseas de plumas ricas, según el estado de cada uno. Ponían tanto cuidado en hacer bien estos bailes que desde niños los imponían en ellos, teniendo lugar y tiempo señalado para enseñarlos, dándoles ayos que los recogiesen por toda la ciudad, y maestros que los enseñasen…”

Códice Ramírez, manuscrito del siglo XVI intitulado Relación del origen de los indios que habitaban esta Nueva España, según sus historias, Ed. Innovación, México, 1979, pp. 119-120.

  1. Guízar Sahagún, Bernardo, La Religión en el caminar del pueblo indígena, Monografía inédita, Tecozautla, Diócesis de Tula, Hgo., México, 1986.

  2. Información popular

  3. Guízar Sahagún, Bernardo, La Religión en el caminar del pueblo indígena, Monografía inédita, Tecozautla, Diócesis de Tula, Hgo., México, 1986.

  4. Zaragoza Lara, Emilio, La danza Azteca-chichimeca, Monografía inédita, CRPT, México, 1986.

  5. Revuelta, Manuel, Introducción a los Salmos en la Biblia de Jerusalén, 1967.

EMILIO ZARAGOZA


DUALIDAD
Sabemos, por la simple observación, que existe un orden en el mundo y en nuestra vida. Esta armonía encuentra su basamento en dos elementos primordiales: lo masculino y lo femenino. A esto se refiere el concepto de dualidad, es decir, a dos elementos distintos que se complementan a los dos rostros que tiene la realidad.

Clarificar este concepto a partir de los aportes que durante miles de años han elaborado nuestros *antepasados es para los *agentes de pastoral una urgencia, si de verdad se quiere dar el justo valor que tiene la revelación presente en la historia de nuestro pueblo y si, además, se quiere evangelizar teniendo en cuenta los moldes culturales y mentales de nuestro pueblo.

Nuestros ancestros concebían a Dios “como padre” y “como madre”. A esta realidad le llamaban Ometéotl. Además, concibieron su mundo cifrado en la dualidad. Dedicaban un templo a la masculinidad (el *sol) y otro a la feminidad (la luna); el tlatuani (el que tenía la palabra para gobernar) no regía solo al pueblo, tenía su contraparte cihualcóatl, con quien dialogaba para decidir. En las celebraciones y fiestas hacían dobles movimientos, dos cruces o dos incensaciones. Los mismos nombres son duales: *Quetzal-coátl, Tezcal-tlipoca. En una escena pictografiada en el Códice Fejervary aparece la *cruz que representa los cuatro rumbos que hay en el mundo y en ellos se encuentran representaciones duales; y tanto en los anales como en las escenas que están talladas en las piedras de los templos vemos siempre la dualidad.

Como nosotros descendemos de quienes entendían la vida así, mantenemos actualmente costumbres y estilos de vida que reflejan la concepción dual de nuestra existencia. Por vía de ejemplo: cuando ponemos las ofrendas de Todos Santos colocamos las cosas por pares: dos ceras, dos platos de comida, dos montones de fruta, etc. Cuando hacemos oración siempre procuramos rezar “un padrenuestro” y “un avemaría”; y en muchas de las expresiones de la religión de nuestro pueblo vemos claramente cómo se manifiesta, por un lado, la paternidad y la masculinidad, y, por el otro lado, la maternidad y la feminidad. En las zonas indígenas esto es más visible, aunque en todos los que llevamos la sangre indígena esto está latente; quizá lo que nos falte es hacer conciencia de ello.

Ahora bien, cuando nosotros confrontamos esto con la revelación normativa, nos damos cuenta de que este modo de entender la vida del mundo -la animal, la humana y la divina- no se contrapone con la enseñanza divina allí contenida. El criterio para considerar esta mentalidad, para quienes somos cristinos, es el que nos ha enseñado nuestro Maestro (Mt. 5,17): nosotros no tenemos por que abolir la Ley y los Profetas, sino tenemos que darles cumplimiento. O sea, tenemos que valorar el modo de cómo Dios se reveló a nuestros pueblos en el pasado, y en base a ello anunciar la Buena Nueva del *Reino. Recordemos también lo que Jesucristo repetía continuamente: “Yo no he venido a condenar al mundo, sino a salvarlo”. Y la salvación como ya sabemos, es integral. Actualmente hay teólogos que reflexionan no solo desde la masculinidad, sino también de la feminidad y la maternidad. Aunque quizás lo más relevante sea que han emergido teólogas que sistematizan su misma experiencia como creyentes, compartiéndonos así “la feminidad de la fe”.

En las reuniones sobre pastoral o *teología indígena aparece más lúcida la reflexión sobre la dualidad. Los aportes que de allí vienen deben estar presentes dentro de la catolicidad (universalidad) que profesamos. De este modo los cristianos podremos ofrecerle al mundo el equilibrio que debe haber en la humanidad entre lo masculino y lo femenino. También esto ayudará a que adquieran su verdadero contenido los términos “complementariedad” y “armonía”.

Al referirnos a la dualidad (desde los moldes mesoamericanos) no es correcto que se mezcle esta concepción con el término “dualismo” que es propuesto por Sócrates o con la doctrina que sobre el mismo término expone Descartes, porque dicho concepto se aplica en otro sentido y desde otras categorías mentales y culturales.
BIBLIOGRAFÍA

--- Portilla, Miguel León, La filosofía náhuatl, UNAM, México.

--- Memoria del Primer encuentro-taller sobre Teología India, CENAMI / ABYA- YALA, México, 1990.

--- Para profundizar en la dualidad es necesario ir a los códices.

--- Para llegar a comprender este concepto es indispensable visitar los antiguos lugares sagrados, como Teotihuacan, Tajín, Chichén-Itzá, Mitla. Para poder reflexionar allí se requiere aproximarse con una actitud de creyente.
MARIO PÉREZ.

E

EJOTITOS
Durante las fiestas de las comunidades hay un momento en que los participantes van a recoger su reliquia (trocito de “cuelga”) y piden que se les haga una limpia y les den sus “ejotitos”, o sea, unos golpes en la espalda en señal de arrepentimiento y purificación. Es una especie de penitencia de los pecados. Los “ejotitos” están hechos de la fibra de la lechuguilla.
VICTORIA LÓPEZ

ELITES
Elite significa “selecto”, “mejor”. Cuando algo se hace para las elites se destina a quienes, supuestamente son los mejores individuos de un grupo, a individuos seleccionados de ese grupo. Para algunos coordinadores sociales o pastorales, existen elites económicas, sociales, políticas, culturales y religiosas. Casi siempre el elitismo, o sea, el criterio para las elites, es un perjuicio para las demás personas de los grupos sociales, culturales o religiosos que por esto son marginadas, discriminadas, oprimidas.

En pastoral frecuentemente se ven programas que están elaborados con criterios elitistas, en las experiencias de la *religión del pueblo nunca se detecta el elitismo, porque este tipo de religiosidad, al contrario, está realizado por los pobres, para los *pobres, con medios pobres. Las elites económicas, intelectuales, culturales o religiosas casi siempre practican formas religiosas de tipo oficial, y ven con desdén la *religiosidad popular.


CLODOMIRO L. SILLER A.
ESCAMADAS
Son *flores hechas de cera de abeja, que con el color amarillo natural de la cera, contrastan por su color de tinte rojo. Están relacionadas con el sentido de la luz (sabiduría de los antiguos) y de la flor (la verdad del corazón que se ofrece a Dios). Las escamadas se ofrecen a Dios y a los santitos en las *fiestas del pueblo.
VICTORIA LÓPEZ
ESTRUCTURA INTERMEDIA
Con este nombre se conoce a los grupos de personas que se organiza autónoma e independientemente del Estado y de la Iglesia, con miras a influir en un área de la vida social, económica, laboral, sindical, política, etc., desde donde se puede realizar la transformación de una sociedad injusta y desigual. El Documento de Medellín dice sobre esto que las clases populares han de organizarse por medio de estructuras intermedias, territoriales o funcionales. Para que tengan “una participación receptiva y activa, creadora y decisiva en la construcción de una nueva sociedad… deben ser organizadas libremente, sin indebida intervención de la autoridad o de grupos dominantes en vista de su desarrollo y participación concreta en la realización del bien común total. Constituyen la trama vital de la sociedad y son la expresión real de la libertad y de la solidaridad de los ciudadanos… para que así, sus legítimas necesidades y aspiraciones sean tenidas en cuenta, en los niveles en donde se toman las decisiones fundamentales que pueden promoverlas o afectarlas” (Medellín, Conclusiones 1, 7-11; 15.16; cf. DP 1214).

En el caso, por ejemplo, de una unión de colonos, de un sindicato, de un comité de solidaridad, de una unión de padres de familia en una escuela, de una asociación para exigir servicios públicos, etcétera.

Las posibilidades de una real transformación dependen del número y fuerza de las estructuras intermedias que el pueblo puede organizar. En nuestro país, la mayoría de estas organizaciones están controladas por las grandes centrales oficiales: la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Nacional Campesina (CNC), la Confederación de Organizaciones Populares (CNOP), y la Coordinadora Nacional de Colonias Populares (CNCP), que coordina los Comités de Solidaridad (Pronasol) que desmovilizan cualquier intento de *cambio.

La estructura intermedia es una posible mediación del *Reino de Dios, vocación de todo bautizado. Las *comunidades cristianas no son pues fin en si mismas; en ellas los cristianos deben sentirse impulsados y comprometidos a generar nuevas estructuras intermedias o a purificar o a revitalizar las ya existentes, nacidas con otro tipo de inspiración, no necesariamente cristianas. En ellas realizan un *ministerio.

La estructura intermedia es el espacio donde el cristiano se empieza a encontrar con otro tipo de creencias, ideologías y corrientes políticas.

El *católico religioso popular carece de este tipo de estructuras. En las organizaciones que tiene aparece la división de la religiosidad y la vida; de ahí que sus organizaciones religiosas: mayordomos, comisión de festejos, topiles, etc. sólo tienen tareas religiosas específicas; y las estructuras civiles, como el comisariado ejidal, la junta de mejoras, etc. son consideradas ajenas a cualquier inspiración cristiana. En algunas regiones del país sobre todo en Chiapas se ha logrado, gracias a una adecuada *evangelización, superar este binomio, con saludables consecuencias para el pueblo.

La unión de varias estructuras intermedias, ya sea del mismo o de diversos pueblos o estados, puede llegar a formar una organización más fuerte, con más poder: una auténtica macroestructura, una confederación, un frente, una unión de uniones…
BENJAMÍN BRAVO
ETNIA
Término usado para identificar unidades socio-culturales específicas dentro del género *indio. Es un término que describe características propias de un grupo determinado, no por su relación de dominado-dominador, sino por haber vivido una historia en común. Así los tarahumaras, chatinos, lacandones, tzteltales, tarascos, mayas, huicholes, etc. son etnias diferentes. Se dice que en tiempo de la conquista vivían cerca de 400 etnias en lo que actualmente es el territorio mexicano. Actualmente existen ya no más de 60. El exterminio se ha debido, entre otros motivos, a las guerras de conquista, a los trabajos forzados en las minas, al hambre, al capricho del colonizador, a las enfermedades traídas de Europa, a la esclavitud brutal, al suicidio motivado por haber visto a sus Dioses y a su pueblo derrotado. Algunas están en proceso de extinción. Los miembros de las distintas etnias prefieren ser llamados con el nombre de su etnia y no por el término genérico de colonizado, que es la palabra “indio”. Por lo mismo es correcto decir que una práctica pastoral indígena tiende a hacer desaparecer al indio, es decir, el orden colonial, pero no las etnias.
Principales etnias existentes
En Baja California: kumiai, cucapa, paipai, cochimi, kiliwa.

En Sonora: seri, pápago, pima alto, pima bajo, yaqui, mayo, opata.

En Chihuahua: tarahumara, guarijio.

En Coahuila: kikapu.

En Sinaloa: mayo.

En San Luis Potosí: pame, huesteco, tepehua.

En Durango: tepehua.

En Nayarit: cora, huichol.

En Hidalgo: otomí.

En Guanajuato: chichimeco jonaz.

En Michoacán: tarasco o purépecha, nahua.

En el Estado de México: mazahua, matlazinca, nahua, ocuilteco, otomí.

En Guerrero: amuzgo, mixteco, nahua, tlapaneco.

En Oaxaca: amuzgo, cuicateco, chatino, chinanteco, triqui, tequistlateco, motozintleco, ixil, quiché, kekchi, zoque, mixteco, zapoteco.

En Yucatán: maya.

En Veracruz: popoloca, popoluca, ixcateco, cuicateco, nahua, huave, totonaco.

En Querétaro: otomí.

En Puebla: mixteco, nahua, totonaco.

En Tabasco: chol, chontal.

En Chiapas: chol, tojolabal, zoque, lacandón, tzotzil, tzeltal, mame, chuj,jacalteo, ixil.

En Quinto Roo: maya

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BIBLIOGRAFÍA

--- Instituto Nacional Indigenista, Grupos étnicos de México.

--- Benítez, Fernando: Los indios de México, 5 tomos o Antología, Era.

--- Maurer, Eugenio: Los tzeltales, CEE, Comisión de Historia del Centenario de las Diócesis de Tehuantepec, Tehuantepec 1891-1991, Un siglo de fe; CENAMI, 500 años de Evangelización (consulta indígena). Xicotepec, Indígenas en polémica, Cenapi, 1970. Servir (Revista) Año IX núms. 47 y 48, pp 287-312
BENJAMÏN BRAVO
EVANGELIZACIÓN (NUEVA)
En realidad la evangelización siempre ha sido y seguirá siendo nueva ya que constituye la misión esencial de la Iglesia: Paulo VI en su Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi afirmó que “la Iglesia existe para evangelizar “.

No obstante, ha de afirmarse que la evangelización tiene un aspecto novedoso porque es inspirada por el Espíritu Santo y se lleva a cabo, para y por hombres y mujeres concretos inmersos en las novedades concretas de su tiempo.

Se ha de tener en cuenta que el primer impulsor de la “nueva” evangelización fue el Concilio Vaticano II, que propuso leer los “signos de los tiempos” para evangelizar nuevamente al mundo. Cada uno de sus documentos tiene esta inspiración. La Iglesia abrió, según la expresión de Juan XXIII, la ventana para respirar los nuevos vientos del mundo moderno y para dar a conocer a éste su experiencia humana y espiritual.

En 1974 se llevó a cabo en el ”Sínodo sobre La Evangelización”, que se basó en la enseñanza del Concilio Vaticano II. Fruto de este sínodo fue la Evengelii nuntiandi que debe considerarse la piedra de toque imprescindible para la “nueva” evangelización. Aunque la razón de la Iglesia es la evangelización, también ella debe evangelizarse; es decir, volver más y más a Cristo, par orientar la evangelización de acuerdo con su fundador que vino a salvar a todos los hombres.

El mundo, con la confusión de los sistemas y la tecnología deshumanizante a llegado a una crisis que solo podrá resolverse mediante una cristianización. El fenómeno de la descristianización que aflige a los pueblos, decía Juan Pablo II, “reclamas sin dilación una nueva evangelización” (Christi fidelis laici, 4).

El autor de la nueva evangelización es el Espíritu Santo, el primer motor, la primera fuente, el primer soplo de la auténtica evangelización (Jn 3, 8 y Rm 8). Todos en la Iglesia son cooperadores del Espíritu Santo en la tarea de la “nueva” evangelización, el papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos y los laicos, hombres y mujeres bautizados *católicos.

La “nueva” evangelización ha de tener las siguientes características.


  • Eminentemente creativa. Las formas pasadas de evangelización, hoy inoperantes –aunque fueron valiosas en otro tiempo- tendrán que ser reformadas y adaptadas convenientemente, con métodos eficaces que deben ser potenciados. La acción evangelizadora de la Iglesia no debe ser conservadora, sino audazmente renovada y creativa, atendiendo a lo que el Espíritu inspira en cada Iglesia local. Debe calar hondo, es decir, penetrar en la esfera de la existencia personal y comunitaria de los pueblos por medio de las *comunidades eclesiales de base. No debe admitir fisuras ni incoherencias e ningún género, como puede ser la división entre fe y vida, la falta de testimonio o la piedad carente de caridad. Debe ser capaz de infundir un rostro nuevo y más humano a este mundo.

  • Debe potenciar el respeto a la persona y a sus derechos fundamentales. Debe estimular la paz, la concordia, la justicia, la fraternidad, para configurar un nuevo orden social, sobre todo en los países de Tercer Mundo.

Debe afrontar los nuevos desafíos propuestos por un mundo cambiante, por la ciencia y problemática social, ética y política de actualidad.

Debe ser el resultado de la contemplación y de la acción comprometida de todos los fieles cristianos, pues día con día deben darse cuenta de su corresponsabilidad en la evangelización de su mundo.

Tres son los requisitos previos para llevar a cabo una nueva evangelización:



  1. un proceso gradual de maduración en la fe mediante la formación catequética continua y sistemática;

  2. el cultivo de una ardiente y asidua vida espiritual;

  3. y la respuesta personal o grupal a un apostolado en algún área determinada de la vida de la Iglesia o de su mundo exterior (V. Ministerio).

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