Vocabulario de religiosidad popular



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V

VELA

Para descubrir el significado simbólico de vela (o cera) es necesario remontarnos a sus orígenes. Tenemos que llegar hasta las abejas, su colmena, la flor del campo y la tierra misma. La vela sintetiza toda la gloria que el universo rinde a Dios: la tierra, porque de ella brotan las flores que ofrecen su miel a las abejas (en representación de todos los animales), que trabajan en comunidad hasta dar la vida por su colmena, de la que el hombre extrae su cera y la elabora para quemarla ante Dios.

Existen muchas clases de velas y veladoras de variedad en el comercio, pero las culturas indígenas la consideran de poco valor. En el mundo indígena, se jerarquizan de esta manera:

1ro. Velas de mayordomías, fabricada de la mejor cera de las abejas y con un ritual muy especial.

2da. Velas benditas, de cera buena; se usan para quemarlas a los difuntos o en misas especiales o en rituales autóctonos.

3ra. Velas benditas de parafina o de cualquier calidad.

4ta. Velas comunes que no están benditas y solo se usan para alumbrar y en emergencias.

El uso actual


Las velas están muy ligadas a las mayordomías de las fiestas patronales de los pueblos. Son un elemento esencial en esto acontecimientos festivos, en cuya elaboración participa todo el pueblo. Se puede decir que los ritos festivos se inician desde la elaboración de las ceras (velas).

La elaboración se debe hacer en público. Para ello se usa un bastidor redondo y una copalera al centro en la que se quema copal o incienso durante el tiempo que dura el labrado de la cera. Mientras tanto, el pueblo, congregado por los mayordomos, come, bebe, baila en torno los que están elaborando las ceras.

Una vez labradas las ceras, se llevan a la casa del mayordomo, un altar espacial que ha sido ordenado con un arco de flores. En el centro del altar permanece encendida una vela durante los 15 días que las velas permanecen ahí. Durante todos estos días se debe incensar el altar.

El día de la fiesta del santo *patrón, se adorna cada una de las velas y se reparten a los concurrentes. De la casa del mayordomo son llevadas en solemne procesión, con música y flores, hasta el templo donde se quemarán mientras dura la misa.


Otros usos


En algunas partes se acostumbra encender cuatro o siete velas en las misas de acción de gracias o de rogación. Para los difuntos, suelen encenderse 13 velas.

Hay tiempos especiales en los que se queman muchas velas: Navidad, año nuevo, semana santa, fiesta patronal, y, sobre todo, en las fiestas de Todos Santos y de los difuntos.

Hay lugares especiales para quemar velas, en el *templo, en el panteón, en los altares familiares y lugares sagrados como cerros, ríos, barrancos...

Práctica pastoral


Por ser la vela uno de los elementos más ricos en el sistema simbólico religioso, es vital rescatar su sentido más original. Rescatando su valor simbólico, se recuperan valores comunitarios de convivencia, de *ofrenda y de consagración a Dios.

Todo el acontecimiento religioso y social en torno a la cera constituye un discurso completo de la utopía del pueblo: su anhelo del *Reino de Dios, es decir, de transformar esta realidad de tristeza e injusticias en un mundo donde reina la felicidad, la abundancia y la igualdad, como ofrenda agradable a Dios.


JOSE LUIS SÁNCHEZ Y HERIBERTO PRADO

VELACIÓN

La noche es peligrosa, por eso es necesario velar, es decir, estar despierto para cuidar la seguridad propia y de oros. Esta era la misión del centinela, quien esperaba con ansia el amanecer. Sigue siendo este el oficio de la policía nocturna y de los veladores.

En la tradición bíblico-cristiana la noche era signo de la nada, del mal, del pecado, de la muerte. La noche es el tiempo propicio de Satanás, llamado, “Príncipe de la tinieblas”. Los seguidores de Dios son hijos de la luz, Dios es la luz. Jesús, cuando dice como han de vivir los seguidores habla de la vigilancia de día y de noche. “Están despiertos ya que no saben ustedes cuando regresará el dueño de la casa. Puede ser al atardecer, o a media noche, o al canto del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de repente y les encuentre dormidos” (Mc 13, 33-36).

En la tradición Mesoaméricana no tiene exactamente la noche cualificación negativa. Día y noche se necesita mutuamente, en una dinámica vital. La *cultura de México es una cultura de la *dualidad y de la ley de los contrarios, que se necesitan para el proceso dialéctico que hace avanzarla vida y la historia. Era de noche cuando los dioses determinaron crear una nueva humanidad y cuando Nanahuatzin se convirtió en el quinto sol. (1). El *sol nace por la mañana y muere por la noche para fecundar la tierra y hacer nacer nuevamente rebosante de vida. El sol tiene que ser fuerte y vigoroso, pues cada día debe derrotar a los dioses nocturnos para mantener viva a la humanidad y no ser él aniquilado por ellos (2).

La noche también es signo de lo invisible, por eso uno de los hombres divinos es Yóhuali-eheclatl (noche-viento).

La noche es muy importante para la *religiosidad popular. Hay ciertos ritos que se deben hacer todos de noche; por ejemplo, el *“Levantacruz”, el lavado del templo y el cambio de ropa nueva en los altares en la *fiesta patronal.; la velación de la *danza azteca-chichimeca, etc.


Velación de danza azteca-chichimeca

“En una cultura guerrera, como lo fueron los mesoamericanos del clásico u posclásico prehispánicos, la guerra representa una época específica en el calendario agrícola. La guerra no podía realizarse antes de recogidas las cosechas, para alimentar a las grandes expediciones guerreras, como es el caso de las guerras floridas de los mexicas” (3).

La danza azteca-chichimeca es una danza de conquista espiritual, por eso tiene una organización jerárquico-militar y sus expresiones son religiosas.

Tienen semejanzas con otras culturas orientales y occidentales (se velan las armas antes de la batalla, pero en el México antiguo había ritos nocturnos en la disciplina de preparación de los futuros guerreros. Los jóvenes que estudiaban en los calmecac y tepochcalli eran sometidos a noches de desvelo y penitencia. Lo mismo pasaba en los cuicalli o casa del campo. La formación en todas las escuelas era similar, pues se trataba de formar hombres recios e intrépidos la vida toda, ya fueran a ser guerreros, sacerdotes, tlatuanis (gobernantes) o artesanos, etc. (4).

“En el templo principal de Teotihuacan había cuatro capellanes célebres por su vida austera. Su vestido era el de la gente pobre, su comida se reducía a una sola tortilla de maíz... y un escudilla de atolli... Todas las noches velaban dos de ellos empleando todo ese tiempo en cantar himnos a los dioses, en ofrecer incienso, que hacían cuatro veces en el discurso de la noche y en derramar sangre sobre el brasero del templo” (5). Había muchas velaciones con cantos y danzas en las noches precedentes a las diversas fiestas como la del Xilonen, la de la venida de los dioses y la principal de Huitzilopochtli. El recinto donde se realiza la velación es generalmente la casa del jefe u otro lugar designado por él. Debe haber un altar, presidido por la *imagen del santo patrono de esa mesa (grupo de danza). Todo se a preparado: estandarte, flores, “cucharilla”, las custodias, las varas para los *bastones, etcétera.

Cada participante es recibido por “la malinche” que los sahuma (inciensa) juntamente con su arma (instrumento) y la ofrenda para la velación, en seguida el jefe le da la palabra.

Cuando todos están presentes comienza el rito con la distribución de palabras o responsabilidades dentro del rito. Se pide permiso a Dios, se encomienda al patrono de la mesa y a las ánimas del purgatorio. Un lugar muy especial tienen las ánimas que nos dejaron estas santas obligaciones... como son María Graciana, Juan Minero y todas las ánimas conquistadoras de los cuatro vientos (los que en vida fueron danzantes) junto con el ánima sola. “Las ánimas ya están de nuestra parte, dijo en una revelación el capitán Don Ernesto Ortiz Ramírez. Se vive una cercanía de familiaridad con lo trascendente...

La velación es un rito de flores y cantos “in xochitl in cuicatl” ambos elementos son la verdad de la tradición mexicana, por eso son indispensables. Cuando todavía se usaba un palo de árbol como eje del castillo de la fiesta patronal, iba la banda de música a acompañar el traslado de ese palo. Mientras la banda tocaba, los transportadores caminaban. Cuando acaba la pieza musical, los transportadores dejaban el palo en el suelo para proseguir cuando comenzaba una nueva melodía. En San Clemente, Hgo, traen desde muy lejos, acompañados por un trío de cuerdas que ejecuta “vinuetes”, las flores rojas, conocidas como “Noche Buena”, para el ritual hñähñú (otomí) del Santo Niño. Durante la noche del 31 de diciembre, el amarra flor es acompañado de esa música, mientras todos guardan un respetuoso silencio, al mismo tiempo que hacen las cuelgas (llamadas Xochimecatl por los mexicas) para llevarlas de ofrenda a otro día a imágenes de Cristo de cuatro pueblos de alrededor, al propio Santo Niño y Santo Cristo del lugar. Entre flores y cantos han llegado las tradiciones hasta nuestros días, lo que testifica la verdad de nuestra historia y de nuestras raíces. Por eso la verdad de la Virgen de Guadalupe y su presencia entre los mexicanos esta enmarcada en cantos y flores (6).

En algunos grupos se representa el ritual y solo se tiende o se amarra la flor mientras se cantan alabanzas; en otros grupos se hacen estas acciones aunque no se canten. Las alabanzas son distribuidas entre los participantes por el que tienen encomendada esta palabra. Las alabanzas son cantadas en ritmo de alabado o en ritmo de danza, las primeras son lentas y las segundas rítmicas y rápidas. Hay cantos especiales para ese rito, como el que describe todos los elementos rituales y el sentido trascendental del rito: “Santa Rosita, Santo Romero, vamos diciendo ‘Él es’ /Vamos cantando, vamos rezando, vamos diciendo ‘Él és Dios /. La “santa rosita” es la droga ritual que se usa todavía en algunos ritos indígenas (peyote, hongos alucinógenos…); actualmente en las velaciones se usan los cigarros que se ponen de ofrenda y luego se distribuyen durante la noche de cuando en cuando. En este canto se va aludiendo a las flores, sahumador, bastones, alabanzas, etc. Para las flores se comisiona a dos grupos de personas, el primer grupo arregla la flor formando en el suelo, el “Santo Súchil” (Xochitl) e ilumina los extremos y el centro de esta cruz, florida con cirios y veladoras. Es especialmente bello el “Santo Súchil” de la velación de difuntos. Otra comisión “viste” los bastones con flor y “cucharilla” arreglada (dentada para que parezca también flor) y una custodia o cruz de madera, hecha a propósito para vestirla con flores en esta celebración. Se viste con las flores que habían sido tendidas en el suelo. Si las personas designadas para estos trabajos no saben hacerlo, no importa, esa noche aprenden, guiadas por quien sí sabe. Lo mismo sucede para cantar; lo importante es hacerlo con buena voluntad y devoción.

Es emotivamente impresionante el momento en que es presentado el “Santo Súchil” (cruz o custodia vestida de flor) y se toca la danza de “El Sol”.

Este ritual nocturno termina con “la limpia” que hacen los designados y el jefe con los bastones (varas vestidas de flores), mientras se reciben la lluvia de flores, “xóchiquiahuitl”, acompañado el acto por alegres y rítmicos cantos. Como suena bello entonces el cantar del señor y su sacerdote chichimeca, Ayocuan Cuetzpaltzin de Tecamachalco, que él mismo cantara hace más de cinco siglos, ante otros sabios de su tiempo (7). Hoy se sigue viendo esta experiencia preciosa muchas noches del año en muchas casas, santuarios de la tradición. Durante estas noches dicen a los jóvenes: “… Fíjense cómo lo hacemos para que cuando nosotros faltemos (muramos), ustedes lo sigan haciendo así, para que no se pierdan éstas sagradas tradiciones que nos dejaron nuestros antepasados que ya han pasado a mejor vida”. Estas noches y casas son los calmecac, cuicacalli, telpochcalli y mixcoacalli de hoy. Es necesario cuidar y potenciar con mucha creatividad la identidad mexicana y católica que son las dos raíces.

La velación comienza aproximadamente a las 9 o 10 de la noche y termina a las dos o tres de la mañana, si es corta; o a la 6 o 7 de la mañana si es normal. Cuando la velación precede a las danzas de la festividad, se hace corta para descansar unas dos horas por lo menos y tener fuerzas para danzar toda la mañana y hasta las tres de la tarde, o bien, danzar pocas horas por la mañana y luego toda la tarde hasta las 8 o 10 de la noche. Es un sacrificio, es la penitencia que el macehual hace como Dios, que se sacrifico para darnos la vida. Si Dios se sacrificó para darme la vida, ¿por qué yo no me voy a sacrificar para dar la vida como él? Por eso no importa que “sangre los pies” al danzar, como dice uno de los cantos preferidos por algunos grupos. Durante la noche se toma un tiempo de descanso para comer, o bien, se hace hasta el final de la velación (8).


(1) León Portilla, Miguel, Literatura de Mesoamérica, cap. I SEP Cultura, México, 1984, pp. 61-65. Cita el Códice Matritense del Real Palacio. Textos de los informantes de Sahagún, fol. 161 v. y 55.

(2) Caso, Alfonso, El pueblo del Sol, FCE, México, 1967, pp. 22-54. Col. Popular 104.

(3) Giovanni Parodi C., Bruno, “La Danza tradicional de Conquista”, Publicado en Boletín núm. 2 del Instituto Mexicano de Medicinas Tradicionales Tlahuilli, A.C. (IMMTTAC) México, 1986, p. 152.

(4) Díaz Infante, Fernando, La Educación de los Aztecas, cap.1, Panorama Editorial, México, 1982, pp.55-74

(5) Clavijero, Francisco Javier, Historia antigua de México, libro VI, 23.34.35.36, Porrúa, Col. “Sepan Cuantos…,” 29, México, 1982.

(6) Valeriano, Antonio, Nican Mopohua (Historia de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe); Siller Acuña, Clodomiro L., “La evangelización Guadalupana”, Estudios indígenas, num. 1, CENAMI, México, 1984. Para comprender el mensaje de María de Guadalupe, Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1989.

(7) Cuetzpaltzin, Ayocuan, “El sabio, águila blanca, de Tecamachalco”, en: Miguel León-Portilla, Trece poetas del mundo azteca, UNAM. Institutote Investigaciones Históricas, Serie de Cultura Náhuatl, Monografías: 11, México, 1984, pp 197-207 (Ms. Cantares mexicanos. Biblioteca Nacional fol.10r,.

(8) Constatación personal e información popular.


EMILIO ZARAGOZA
VELORIO
Por ser la muerte una realidad inevitable para todo hombre que viene a este mundo, y una realidad que afecta fuertemente la vida de los que pierden a un ser querido, que se les rodea de una serie de ritos y *costumbres, que de alguna manera tratan de reflejar sus sentimientos de los dolientes ante tal acontecimiento.

En cada cultura, sociedad o pueblo, las costumbres son diversas y los ritos varían de acuerdo con el sentido de la vida y de la muerte que la cultura y sociedad tiene.


El velorio en las culturas tradicionales
En general, el velorio es la costumbre de acompañar al cuerpo del *muerto durante la noche inmediata a su fallecimiento, para posteriormente darle sepultura.

En algunas culturas acostumbran velar a los muertos durante dos noches y dos días, durante los cuales se convive y se crea un ambiente de *fiesta.

En las culturas tradicionales en las que se ve la muerte como un paso natural aunque doloroso, existe una gran riqueza de ritos y costumbres, que van desde hacer participar al difunto de lo que los presentes comen y beben; por ejemplo, dejando su plato de comida o su copa de licor junto a la caja o ataúd; entablando diálogo con el difunto, en el que le prometen velar por los suyos o cumplir sus deseos expresados; o manifestándose el dolor y la falta que les va a hacer ahora que ya ha partido.

Una costumbre muy común es el rezo del santo rosario. Según los lugares, se reza una, dos o más veces, a lo largo del velorio. Incluso, hay lugares, por ejemplo, en el Bajío, en que se turnan las personas por grupos, para estar toda la noche rezando y cantando.

Entre los mazatecos, suelen rezar el rosario alrededor de las 7 de la noche y las 7 de la mañana. Ocupan la noche para platicar, convivir, tomar aguardiente o café con pan, jugar algunos juegos de azar, preparar las coronas de flores y adornar la *Cruz que acompañará el cadáver.

Es importante ver aquí el sentido de fiesta y convivencia que se genera. Ciertamente hay dolor, pero se sobrelleva con la presencia de todos y con la muestra de solidaridad de amigos y parientes. Todo está muy relacionado con el sentido de la vida, que es vida comunitaria, de servicio y de ayuda mutua. Incluso, cuando alguien está a punto de morir, recomienda que se atienda bien a quienes van a llegar a acompañarlo, “pues que para esto trabajé, para darle algo a mi pueblo”.


El velorio en las sociedades modernas
En la vida de las grandes ciudades, sobre todo en las clases altas y medias, se están perdiendo estos signos. El mismo miedo que esta clase tiene a la muerte llega a evitar a ser mucho movimiento.

Muchos asisten al velorio, más por compromiso social que por una verdadera muestra de solidaridad. Asisten unos momentos, solo para darle el pésame y luego se retira. Muchas veces los mismos familiares, no velan por la noche junto al cadáver; se van a dormir a sus casas y el cadáver permanece solo en una “capilla ardiente”. Más aún, en la actualidad, a veces ya ni si quiera se vela el cadáver.

La sociedad actual individualista y materialista, teme a la muerte, por que la vida carece de un sentido trascendente. No es un proceso natural, si no una “pérdida irreparable,” una verdadera desgracia.
Perspectivas pastorales
La muerte de un ser querido siempre será un acontecimiento fuerte en una familia y en la pequeña sociedad relacionada con el que falleció. Es un momento propicio para resaltar lazos de solidaridad que deben unirnos en la vida, pues es un momento de una “hipersensibilidad” ideal para darnos cuenta de que necesitamos a los demás.

Es necesario que los grupos de cristianos comprometidos como *promotores de la religiosidad, se hagan presentes en estos momentos de una manera efectiva, no sólo para rezar, sino para crear un ambiente de comunidad, de convivencia, a fin de fortalecer a los dolientes y, al mismo tiempo, hacer sentir la presencia de la comunidad de fe.

Por otro lado, es un momento propicio para dar un autentico mensaje de vida eterna, para destacar lo efímero de la vida terrestre y la importancia de gastarla en algo verdaderamente constructivo, que trascienda a la misma muerte; así como para hacer ver, que, en este momento, aparentemente trágico, la fe nos puede llevar a redimensionar nuestra vida y a darle trascendencia, sentido y profundidad a la cotidianidad.
JOSÉ LUIS SÁNCHEZ
VERDADES CENTRALES DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR
Los pueblos prehispánicos tuvieron una auto comunicación de Dios que expresaron en sus creencias y valores, en sus costumbres e instituciones religiosas, es decir, en su *cultura. En todo esto se encuentra lo más auténtico de la creación religiosa “inspirada” directamente a estos pueblos, antes del Evangelio por medio de los misioneros españoles y portugueses. Esta cultura, pisoteada muchas veces por la cultura dominante colonizadora, sobrevivió mezclada con ésta o a su sombra. Esto dio origen a lo que llamaremos “verdades”. Algunas de estas han calado tan hondo el ser de nuestro pueblo que le dan su identidad cultural y nacional, y por eso pueden ser llamadas “centrales”, en comparación con otras que son secundarias o periféricas.

Se puede enumerar como “centrales” las siguientes verdades de mayor a menor importancia y trascendencia para el pueblo.



  1. las *apariciones (de virgencitas, cristos *santos a lo largo y ancho de *América latina; entre las que ocupan un lugar sobresaliente la aparición de *Guadalupe);

  2. las *imágenes en cuanto imágenes;

  3. los *muertos;

  4. la *cruz;

  5. los * antepasados o la *costumbre;

  6. la *Tierra, los cerros;

  7. el *agua;

  8. el *sol;

  9. el *compadrazgo.

En estas verdades la influencia de las religiones precolombinas ha sido diversa. Algunas de ellas son verdaderos ejemplos de *inculturación del cristianismo y de culminación de la *”semilla del Verbo” cultivada por los pueblos prehispánicos; esto posibilitó su inclusión, no sin dificultades en la lista de verdades y prácticas cristianas. Es el caso, por ejemplo, de la Virgen de Guadalupe, el sentido de la imagen de la cruz y el compadrazgo. En otras verdades se nota, en un aspecto, la síntesis, y, en otros, la sobreposición de la verdad precolombina y del dogma cristiano. Una y otra convienen, en parte, sintetizadas, en parte, diferenciables. Por una parte, el pueblo y el clero coinciden en determinados aspectos de dichas verdades (rito, día, lugar, etc) y, en otros aspectos cada uno cree y celebra lo propio. Da la impresión de que el pueblo indigeniza verdades cristianas y de que la verdad indígena encuentra espacio y marco en el cristianismo. Un ejemplo podrían ser los muertos, la costumbre, el agua, la ceniza.

Finalmente, existe otro tipo de verdades centrales que, aunque son creídas y practicadas por el *católico religioso-popular son rechazadas por la Iglesia-institución. La ausencia del clero en ciertos lugares, permite al pueblo creer y vivir estas verdades con mayor naturalidad; su presencia las inhibe. Es el caso del culto al *sol y a la *tierra, la *curandería, los hongos, y la coca.

Estas verdades son los pocos lazos que todavía unen a los pueblos de América Latina. Abandonar el catolicismo y pasarse a alguna *secta es renegar no tanto de los dogmas de la fe católica, si no de estas verdades centrales. (V. Fe-Religiosidad Popular).
BENJAMÍN BRAVO

VINUETES
Los “vinuetes” son una música religiosa muy propia de los indígenas hñäñhú del Valle del Mezquital (Hidalgo). Se toca con tres instrumentos: el violín, la guitarra, y la jarana. El violín es un instrumento de intermediación, suple a la flauta que representa el aire e imita a los pájaros, son los tres instrumentos (el número tres significa intermediación). Ahí donde hay música de vinuetes hay una intermediación o sea, religiosa.
VICTORIA LÓPEZ

Índice de contenido

Agente de pastoral

Agua *Agua bendita

Alabanza


América latina

Amuleto (talismán)

Análisis de la realidad

Análisis de la religiosidad popular

Antepasados

Aparición

Armonía

Asomador


Ayate

Bastón


Brujería

Calendario religioso popular

Cambio social

Carnaval


Catecumenado

Catequesis y religiosidad popular

Catolicismo popular

Católico


Cempoalxóchitl (Flor de)

Ceniza


Códices

Cohetes,


Compadrazgo

Cristiada

Cruz

Cuelga


Cuelga de flores

Cultura


Curandería °Medicina tradicional

Danza


Danza azteca-chichimeca

Dualidad


Ejotitos

Elites


Escamadas

Estructura intermedia

Etnia

Evangelización (nueva)



Exvoto

Faena


Fe y religiosidad

Fiesta


Flor

Fundamentalismo

Guadalupe (Virgen de)

Guelaguetza

Hongos alucinantes

Identidad

Idolatría

Iglesia autóctona

Imagen

Incienso


Inculturación

Indio °indígena

Levantacruz

Limpia


Limpia religiosa

Luz °fuego °cera °vela veladora

Magia

Maguey


María en la religiosidad popular

Masa


Mayordomía

Milagro


Ministerio

Muertos (día de)

Nican Mopohua

Niño Dios

Novena

Ofrenda


Ofrenda a la Tierra

Ofrenda de la flor

Oración

Parroquia



Pastoral indígena

Patrón


Petate

Piedad popular

Pobre

Proceso de evangelización



Profetismo en la religiosidad popular

Promotores de la religiosidad popular

Pueblo

Pulque


Quetzalcoatl

Reino de Dios

Religión del pueblo

Religiosidad popular

Reliquia

Responso


Rezandero

Rosario


Sacramental

Saludo


Santiago

Santuario

Sectas

Semillas de la palabra



Signo

Símbolo


Sincretismo religioso

Sol


Superstición

Teología india

Tierra (monte cueva)

Todos santos

Trago sagrado

Vela


Velación

Velorio


Vinuetes
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