"villarrubia, Matías Miguel s/ homicidio simple" legajo nº 0413, Fº61, Lºi juzgado: Juzgado de Garantías Nº 2 Uruguay



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3) A su vez, Ramón Baltasar QUINTANA, manifiesta que siendo las 3 o 4 am lo llamaron para que vaya a calles Galarza y Maipú porque había sucedido una riña aparentemente. Que al llegar estaba el Jefe Departamental, y los Jefes de Investigaciones y Criminalística, que éste último llegó con él. Que se realizó el croquis, se secuestraron elementos en la vereda y en la calle, unos pañuelos y unas pulseras, observando un auto con la puerta abierta, el que supuestamente manejaba la persona herida. Se secuestró un cuchillo Tramontina y una manopla, se recurrió a testigos civiles para ello. Que habló con una de las jóvenes que iba en el auto, la cuñada del herido, y ésta le comentó lo que había sucedido, que venía otro auto detrás, que se detuvieron, que fue una riña de un instante, que Scheiver estaba sangrando, que llamaron a la ambulancia. Una vez que finalizó las primeras diligencias fue al Hospital, y le pidió a la joven que también fuera. Allí habló con el personal de guardia, le dijeron que tenía una herida cortante a la altura de la cabeza y que estaba en coma. Que se secuestraron las prendas del herido. Que volvieron al lugar y se secuestró el auto, para luego trasladarlo a Jefatura.

4) Convocada que fuera Romina Gabriela MALARINO, relata que era novia de Ezequiel Scheiver desde hacía cuatro meses, que salieron a dar una vuelta, anduvieron por la plaza y el puerto, donde pararon un rato y alrededor de las 3,00 o 4,00 horas de la madrugada se iban a dormir. Después que salieron volvieron a buscar a su hermana, pasearon los tres, y tomaron unas latitas de Gancia. Que esa noche tomaron calle Galarza, escuchando música y charlando, yendo ella de acompañante mientras que su hermana iba sentada atrás. Que a la altura del Colegio nota que Ezequiel mira por el espejo retrovisor, hizo una cara como diciendo qué hace éste. Siguen circulando y en eso aparece un auto blanco por el costado izquierdo, se miran ambos conductores pero no se dicen nada. Que hacen una cuadra más y el otro auto se adelanta. Que pararon al costado en el semáforo de la calle 14 de julio que estaba en rojo, y se empezaron a insultar. Que Ezequiel no estaba alterado, ni sacado, no se lo tomó en serio. El semáforo se puso en verde y ellos arrancaron primero diciéndole ella "Ya fué, no le des bola", llegando a calle Maipú, donde el otro auto aparece por el lado izquierdo y se les cruza adelante, obligándolos a frenar. Que el otro auto frenó, se bajó el chico del mismo y se les vino directo a su auto. Que Ezequiel se bajó también, se pelearon delante del auto, se agarraron a las piñas, se cayeron sobre la calle, se levantaron y se cayeron a los tumbos sobre la vereda de enfrente. Para ésto ella les gritaba que la corten, y la novia del otro también. Que fue muy corta la pelea, de repente Ezequiel se levanta muy de golpe y se va para el auto, mientras el otro chico también hizo lo mismo hacia su auto. Que lo mira a Ezequiel y ve que tenía sangre en el lado izquierdo. Que el otro chico no tenía nada y antes de subirse a su auto le tiró un insulto como diciendo "Tomá". Se puso re nerviosa. Se puso re nerviosa, se bajó ella y lo insultó también, se subió al auto y le dijo "Vamos al hospital", pero Ezequiel estaba perdido, mal, no entendía nada. Que le dijo "Estoy bien". Cuando iban para el auto aparece un chico preguntando si necesitaban ayuda, y entonces le dijo que "sí, por la sangre, algo para limpiarlo". Refiere que antes de subir al auto miran enfrente ya que se veía algo en la vereda, se acercaron, vieron un cuchillo y dijo "Mirá con lo que me atacó el croto de mierda", por lo que lo agarraron. Que ahí cayeron con lo que lo había atacado, porque no lo habían visto. Subieron al auto y Ezequiel revoleó el cuchillo arriba, diciéndole "me duele mucho la cabeza", le empezó a faltar el aire, chocaron contra la camioneta que estaba adelante, por lo que ella da la vuelta y le abre la puerta, y ahí éste ya se estaba desvaneciendo. Le dice a su hermana que vaya a la estación para llamar una ambulancia. Llegó el remisero y le dijo que llame una ambulancia. Al ratito llegaron dos policías de Investigaciones que llamaron a la ambulancia, la que al ratito llegó y se lo llevaron. Que el policía le dio auxilio cuando llegó al lugar. Refiere que en el momento estaba tan en otro lado, que por lo que recuerda no estaban bien estacionados, sino medio lejos del cordón, a un metro más o menos, que el otro auto estaba adelante impidiendo el paso, que así quedaron, no sabe bien las distancias. Que su novio estaba vestido con un jean azul y un campera negra de jogging, estaba bien hasta ese entonces. Aclara que habían tomado unas latitas de Gancia Limón, habían consumido entre los tres cuatro o cinco con su hermana, porque ella no lo dejaba tomar ya que manejaba. Ezequiel iba tranquilo, a las risas, no sabe que tuviera problemas de adicción. Sobre el tablero del auto estaba el cuchillo y la manopla. Ella no vio la manopla antes, no vio que él la usara, la vio en el momento en que la encontró la policía. Sabe que la manopla era de él, no la había visto antes esa noche, no sabía que estaba en el vehículo. Que Ezequiel no tenía diferencias con alguna persona. Con posterioridad se enteró por los amigos que había tenido una pelea en el puerto con este chico y que empezó por una campera. Refiere que no conoce a Lucas Caballero y que Scheiver trabajaba en las carnicerías de Friar, el último tiempo trabajaba en la que está cerca de la Terminal. Que al otro día tenía que trabajar así que se iban a dormir temprano, ingresaba a trabajar a las ocho. A preguntas del Dr. Moretti en cuanto a si puede ampliar cómo fue la pelea, contesta que no mediaron palabras, el imputado se le fue encima a su novio y se agarraron a las piñas, se cayeron en el piso, se levantaron a los tumbos y cayeron otra vez sobre la vereda. La pelea comenzó en el medio de la calle, al lado del auto donde viajaba la testigo, que se fueron moviendo y cayeron en la vereda. Que Ezequiel usaba pulseras, como tenía campera no recuerda en qué lado las tenía. Que usaba siempre una de eslabones, y no sabe si tenía otra. A preguntas de la Fiscalía respecto a qué fue lo que hizo el imputado cuando paró el vehículo, refiere que automáticamente se baja del vehículo y se acerca. Que la distancia sería de dos metros pero no recuerda bien. En cuanto al color de la campera, cuestión preguntada por el Dr. Moretti, manifiesta recordar que era negra. Agrega, a preguntas de la defensa, que no había lugar de paso porque estaba el otro auto adelante, no había posibilidad de que Scheiver se fuera del lugar. A preguntas del Dr. Roh dice que los obstaculizaron, tuvieron que parar, explicando que le puso el auto adelante, sí o sí tenían que frenar. A preguntas del Dr. Moretti respecto a si había lugar a la izquierda, contesta que le obstruía el paso, tenían que hacer marcha atrás, no había lugar para poder pasar. A preguntas del Dr. Ostolaza refiere que delante del auto de Villarrubia había una camioneta. Se le exhiben las ropas, a las que reconoce, recordando que el policía le cortó un pedazo de la manga para ponerle sobre la herida. Asimismo reconoce las pulseras, las medias y la ropa interior como la de Scheiver.

5) De igual modo, Brenda Macarena ALLOIS, dice que era la novia de Villarrubia, que esa noche venían por calle Galarza escuchando música fuerte, y en una vio que Matías miraba para su lado, en una bajó la música y escuchó de otro lado "¿Qué te pasa". Ve un auto con ese chico Ezequiel, estaban por el semáforo de calle Galarza antes de llegar a Maipú. Se empezaron a insultar entre los dos. Ezequiel quedó atrás. Matías estacionó bien en la esquina con Maipú. Ezequiel paró atrás, estacionado por calle Galarza. Cuando mira Matías se había bajado y el otro chico también, vio que estaban peleando en el piso, siguieron peleándose, quiso separarlos. Que cuando ella se bajó ya estaban en el piso, sobre calle Galarza, que se fueron a la vereda de enfrente, allí se siguieron pegando, ella se fué e intentó separarlos. Luego ellos se subieron al auto y ellas se quedaron paradas. Que la otra chica le preguntó "por qué se peleaban", y le dijo que "no sé por qué". Cuando mira para atrás ve que Ezequiel estaba sentado en el auto. Que se subió al auto y se fueron a la casa de Villarrubia, que él se bajó, se fue al cuarto y ella se quedó en el auto por lo menos una hora. Discutieron porque a ella no le gustaba que peleara. Al tiempo llegaron los amigos, escuchó un auto con música, no recuerda quiénes eran. Ella tomó sus cosas y se fue caminando para su casa. Cree que Lucas intento ir a buscarla, le dijo que la llevaba para que no vaya sola, y la llevó a su casa. Al otro día se enteró de la situación, que el chico estaba internado, que él había bajado con un cuchillo y que el otro se había bajado con una manopla. Que no los vio a ninguno de los dos con esos elementos, ni le prestó atención a que Scheiver estuviera con sangre. Que no recuerda le haya hecho otro comentario. Que se fue a su casa, y esa misma noche la citaron a declarar. Manifiesta la testigo que recuerda la circunstancia en la cual le dijo el imputado que lo había cortado, que le dijo "Yo sentí que el cuchillo se había enterrado en algo, pero no sé dónde", manifestándole que se había bajado con un cuchillo porque el otro se había bajado con una manopla. No sabe si había contacto entre ambos. Una vez en el puerto lo vieron pasar, y le hizo un comentario de que no se llevaban bien, que tenían un problema con otro amigo de él por una campera. Cree que fue porque Ezequiel se había olvidado una campera en el auto de él. El cuchillo era de serrucho y lo reconoce. Dice que sobre calle Galarza Matías paró detrás de una camioneta. El auto de Scheiver se estacionó atrás. Ella mira hacia atrás por la derecha y ve a la chica, no lo vio a Ezequiel, cuando mira ya estaban los tres abajo.

6) En la oportunidad, Ayelén Camila MALARINO refiere que esa noche fueron en auto al centro, a la plaza y al puerto, donde estuvieron un rato, y a las 3 y pico de la madrugada deciden irse porque trabajaban al otro día. Se van por calle Galarza, a la altura del semáforo de Urquiza, Ezequiel mira por el espejo retrovisor y dijo "qué hace el que va atrás?". No le prestaron atención con su hermana porque iban escuchando música. Que siguieron y al llegar al semáforo de la calle 14 de Julio se insultaron entre ellos, pero no escuchó lo que se decían. Que su hermana le dijo "que lo deje, que ya fue". Que arrancaron y al llegar a la calle Maipú el otro auto se les cruza adelante, frena, les impide el paso por lo que tienen que frenar y ponerse atrás. Automáticamente el conductor se baja y se baja Ezequiel también, su hermana se baja porque se estaban peleando, hasta que ella se cruzó por el medio para salir. Que ellos se cayeron al piso, se vuelven a levantar, van a los tumbos hasta la esquina, se caen de nuevo, se paran los dos de una y se dirigen cada cual para su auto. Que Ezequiel estaba lleno de sangre. El otro lo insulta, se sube al auto y se va. Lo ven a Ezequiel todo lastimado. En ese momento se acerca un chico a ofrecer ayuda, les dio unas servilletas para limpiar las heridas. Que Ezequiel estaba confundido, en eso miran en la esquina como algo brillante plateado, por lo que se va a la esquina, lo junta y dice "Mirá con lo que me cortó". Le insistieron que tenían que ir al hospital. Ezequiel encendió el auto, puso el cambio, aceleró porque estaba ya desvaneciéndose y chocaron la camioneta de adelante. Se bajan, ella va corriendo a la estación de servicio Shell a pedir un remis, pero llegó la policía y luego la ambulancia. No vio que Ezequiel bajara con algún elemento. La policía vio el cuchillo, la manopla y las latitas dentro del auto, procediendo a su secuestro. Que la manopla y el cuchillo estaban sobre el tablero del auto. Desconoce que la manopla sea de propiedad de Ezequiel, afirmando que en el momento no se dio cuenta, no la había visto antes. Reconoce el cuchillo y la manopla que le fueran exhibidas. Vino un chico y preguntó si necesitaban ayuda, fue a su casa a media cuadra, y les trajo unas servilletas. Habían consumido cuatro o cinco latitas de Gancia entre los tres. Que Ezequiel estaba bien a su entender, hablaban lo más bien todo el camino. No sabe si tenía alguna diferencia con alguna persona, ni conocían a las personas del otro auto, pensaron que estaría ante un problema de tránsito. Que a la manopla que recién la vio cuando estaba en el peritaje. Respecto a que el automotor de Villarrubia estaría en paralelo con otro adelante, con la camioneta, señala que se pudo haber expresado mal, que no estaba exactamente paralelo al otro auto, y lo señala en el croquis referencial que se le exhibe.

7) El testigo Miguel Ángel Ríos, relata que conoce al hermano de Villarrubia, sabe que hubo una pelea en la esquina porque él estaba justo en un domicilio enfrente, cuando escuchó gritos de mujeres, salió al balcón y vio que sucedía en la esquina de calles Maipú y Galarza. Que las tres chicas gritaban y miraban un punto de la esquina. Ve dos personas tiradas, una arriba de la otra, peleándose. Que luego se separaron, que cuando vio a Matías lo confundió con el hermano que es amigo suyo. Que la puerta del conductor del auto de Matías estaba bien enfrente, entonces vio que se sube al auto y se da cuenta que no era su amigo. Mira y ve a Ezequiel que estaba con las dos chicas que sangraba y se agarraba la cabeza, le ofreció una servilleta para que se limpiara. Las chicas lo retaban por todo lo sucedido, le recriminaban por qué había parado, y le dijeron como quince veces que vaya al hospital, él se reía como no dándole importancia y les decía que después iba a ir al Hospital. Que él le dijo que vaya al hospital, le dijo que sí, le dio la mano y las gracias. Que él entró de nuevo al comedor de la vivienda donde estaba, y unos minutos después escuchó un estruendo. Que había una luz dentro del auto, que vio a la novia que le tomaba el brazo y se le caía. Se baja la novia y lo quiere sacar pero estaba totalmente desmayado. La otra se bajó y se fue corriendo a hablar con un remisero, quien no la subió, dio la vuelta y llamaron a la ambulancia. Aclara que el departamento está situado sobre calle Galarza, a mediados de la misma, sobre la mano izquierda. Primero vio dos autos parados y pensó que era un choque, después vio a las chicas que estaban sobre la vereda sur. Que había una columna más para la esquina que no le permitía ver bien. Que los autos estaban estacionados sobre calle Galarza, sobre la vereda sur, uno detrás del otro, en posición normal, se podía pasar tranquilamente. El remisero que mencionó estaba sobre calle Reibel, pegó la vuelta por calle Rocamora, Maipú, y después agarró por Galarza. Solo le dio los papeles para limpiarse, nada más. No estuvo presente cuando llegó la policía. Lo observó desde un segundo piso que da a la calle. Señala que los autos se encontraban estacionados contra la vereda, e indicando la posición de Matías y Ezequiel por atrás. Que el departamento está a mitad de cuadra y refiere que había espacio en la arteria para circular, que no vio nada particular respecto de los autos, aclarando que una vez que bajaron no los corrieron. Efectuado el careo entre los testigos Miguel Ríos y Romina Malarino, ésta refiere que para ella se podía circular, pero no desde la posición donde estaban ellos. A su turno el testigo Ríos dijo que los dos autos estaban de igual manera estacionados, que Matías salió normal, no hizo marcha atrás. Que se podía pasar. En el careo entre los testigos Miguel Ríos y Ayelén Malarino, ésta manifiesta que se refirió a la posición en que venían circulando, y desde donde quedaron frenados y donde pararon no pudieron salir sin hacer maniobras para seguir de largo. En este punto el testigo Ríos sostiene que los dos autos estaban parados de igual forma, no estaban ni lejos ni muy cerca del cordón, que se podía pasar. La testigo Malarino aclara que la camioneta estaba adelante medio en diagonal.

7) El testigo Gabriel González, relata que recibió un llamado de la Guardia del Hospital dándole cuenta del ingreso de un paciente con traumatismo encéfalo-craneano importante. Que su estado neurológico era de gravedad y venían de efectuarle una tomografía en un instituto privado porque el tomógrafo no andaba. Cuando llegó ya estaba con respirador artificial y en coma farmacológico. Que su pupila izquierda era de mayor tamaño que la derecha, lo que significaba anisocoria o sea que había asimetría entre las dos pupilas, siendo éste un signo indirecto de sufrimiento cerebral agudo. Que tenía una herida penetrante en la sien, en el pterion, que es el punto de unión entre los huesos parietal, esfenoides y frontal, que la herida era profunda. Que se estaba produciendo un derrame difuso, lo cual era indicativo de de un infarto masivo, por lo que decide la cirugía de urgencia, abre a nivel del pterion y ve una fractura puntiforme, pudiendo apreciar la existencia de un hematoma extradural, abre y ve un hematoma subdural. Que realiza una craneotomía descomprensiva de cerebro, apreciando un gran sangrado de la arteria cerebral media, producto de una laceración longitudinal de cuatro centímetros a lo largo de la arteria. Que el cerebro estaba muy dañado, que ninguno de los dos hematomas produce ese infarto. Que un elemento punzo cortante puede provocar esa laceración. Que el espesor del hueso varía de persona a persona. Que el elemento debe haber ingresado a una profundidad de unos cuatro o cinco centímetros, por lo que estaba lacerada la arteria. Que el espesor de la calota craneana a ese nivel del cráneo era de cinco mm.. Que una vez que se perfora el hueso es más fácil ingresar, y al salir se puede lacerar otra vez la arteria, que tuvo un corte de ingreso y otro de egreso. Que el estado del paciente tenía un glasgow de 3 en 15 o 4 en 15, señalando que el glasgow se toma teniendo en cuenta el tipo de respuesta ocular, motora y verbal. No había respuesta o actividad motora, que su pronóstico era reservado. Que a las 72 horas falleció porque no se pudo parar el gran infarto que tuvo el hemisferio izquierdo, que es el que domina la parte derecha y los signos vitales, siendo el hemisferio más importante. Exhibido que le fuera el cuchillo afirma que es compatible con la lesión constatada. Que el pterion de Scheiver tenía un grosor de cinco mm. aproximadamente. Que cuando se abre un cráneo se lo hace con un motor con taladro y un craneómetro que es una sierra que corta el hueso, tratándose de un lugar delicado, por lo que usan pinzas delicadas para sacar el hueso. La estructura craneal, yendo del exterior al interior, se compone de la piel, luego del tejido celular que es grasa, del hueso, y una vez que éste es traspasado ya no hay resistencia por la duramadre ni por el cerebro. Es por ello que la médula se encuentra cubierta por hueso. Que el cuchillo entró en el pterion, un ala menor del esfenoides (base del cráneo), una de las partes más frágiles y delicadas. Que a nivel del pterion o del globo ocular se puede ingresar con un elemento quirúrgico o con fuerza extrema. Que con un cuchillo tramontina se podría ingresar, pero habría que tener mucha fuerza. Que ha visto dos casos, éste, y en su residencia el de la concubina que le clavó a su pareja una birome Bic, y cuya entrada sufrió un desvío hacia la parte frontal.

8) Adrián Raúl SIEMENS, respondió que su intervención consistió en concurrir al Hospital Justo José de Urquiza el mismo día del altercado, cuando el lesionado estaba internado y operado, y en momentos que ya estaba cursando el post-operatorio en Terapia Intensiva. Que habló con el cirujano actuante y tomó contacto con la Historia Clínica. Que luego volvió y estaba en Terapia Intensiva, y había desmejoramiento del estado clínico. Que luego lo vio por tercera vez en la morgue, cuando ya había muerto. Que los signos que vio fue la falta de midriasis pupilar reactiva, o sea se trataba de pupilas sin reacción, no había reflejos corneanos o neurológicos, lo que significaba muerte cerebral o estado vegetativo. Que los encefalogramas indicaban actividad eléctrica mínima del cerebro, por lo que ya el pronóstico era muy malo. La causa de fallecimiento fue la lesión grosera en la arteria silviana, que es la continuación de la carótida interna, y se encarga de la irrigación del 80% del hemisferio cerebral izquierdo. Que la falta de irrigación produce falta de oxigenación y provoca la muerte del cerebro porque éste es muy sensible a diferencia de otros órganos, por lo que a los pocos minutos del accidente debió tener muerte cerebral del lado izquierdo. Aclara que extrajo muestras de sangre y orina y que las muestras peritadas fueron las tomadas el primer día en que fue a examinarlo. Respecto de otras lesiones constatadas en la víctima Scheiver refirió que había lesiones excoriativas en el dorso de las manos, en los nudillos. Exhibidos que le fueran los informes médicos manifestó reconocerlos. Respecto de la documental Nº 12 refirió que Villarrubia tenía excoriaciones en dorso de nariz, en rodilla izquierda, en pómulo derecho, en región pectoral dos, en ambos antebrazos y codos, tratándose de lesiones menores. Exhibidas las fotografías tomadas durante la autopsia explicó que el infarto y la isquemia producen modificación del tejido (destrucción de la arquitectura del mismo), lo que se llama licuefacción, señalándolo en las placas fotográficas. Refirió que el occiso tenía excoriaciones en dorso de ambas manos, en los nudillos, tenía heridas en ambas manos y en codo derecho. Refiere que no puede descartar que las heridas en las manos sean producto de un golpe en el piso o contra otro elemento, pero no puede afirmar categóricamente que se haya hecho uso de la manopla.

9) José CABELLUZZI, relató que elaboró el informe pericial psiquiátrico y manifestó haber evaluado a Villarrubia en entrevistas, en parte dirigidas, o sea con preguntas al imputado, semidirigidas, o sea permitiéndole desarrollar alguna temática de su interés, y a través de tests, que es tarea propia del Psicólogo. Refirió que la extensión y el análisis de la pericia se basa a partir de los puntos periciales requeridos. En el caso se pedía determinar el estado mental y si podía comprender la criminalidad del acto y dirigir sus acciones. Que Villarrubia se presentó como una persona respetuosa, ubicado en la situación que transitaba, no se detectó estado de ansiedad o angustia manifiesta o cuestiones autocríticas que tuvieran que ver con la investigación. En ese punto son cuidadosos de no adentrarse en temas que no sean de la pericia. Refirió no tener antecedentes de patologías psiquiátricas, de consumo de estupefacientes, ni de enfermedad orgánica, ni de haber realizado durante su vida tratamiento psicológico o psiquiátrico. No hay antecedentes que contradigan los resultados de la pericia. Esto es compatible es una persona que tiene conciencia de la situación actual, ubicado en tiempo y espacio, sin pensamientos delirantes o fenómenos alucinatorios, por lo tanto tiene las facultades mentales conservadas. Esto le permite entender el hecho, comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones, no hay elementos que hagan suponer lo contrario. Preguntado que fuere a qué se refiere con elementos compatibles con la labilidad afectiva, aclaró que ese término está transcripto dentro de la evaluación proyectiva, porque a través de los test se describen tendencias o sea rasgos generales, lo cual indica que no necesariamente al momento del hecho investigado haya estado necesariamente allí esa tendencia. La labilidad afectiva se refiere a algo que no necesariamente se sostiene en el tiempo, lo cual a veces no es comprensible por otros. Así puede una persona estar muy plácida y cambiar hacia otro estado de ánimo. Que en el caso concreto llegan a la conclusión de la existencia o no de tristeza extrema o ideas de suicidio, etc., a través de la entrevista clínica que proporciona los datos de falta de ansiedad, autoreproche (que va acompañado en general con ideas de culpa), ideas de suicidio. Hay dos tipos de personas, entrevistados que han tenido actos disvaliosos y personas depresivas. Así hay entrevistados que manifiestan que están tristes, expresión que va acompañada de la culpa de sus actos o conductas -tomado como un sentimiento de la persona-, no desde el punto de vista legal. Que el autoreproche se ve en personas que han realizado actos disvaliosos y que el abogado le aconseja que no comente, diciendo por ejemplo "soy una basura, cómo pude haber hecho Eso". En general va acompañado con ideas de culpa, actos rabiosos contra otro o en casos de cuadro depresivo. Pueden confluir que sienta que ha realizado un acto disvalioso y que entre en un cuadro depresivo. No es el caso del imputado. Requerido que fuera por la parte querellante particular para que explique el perfil del imputado, aclaró que es la dificultad para anticipar y definir acciones, se refiere a que en el entrevistado hay dificultad para organizar y proyectar su vida diaria, habría algo de improvisación, no planificar adecuadamente, habría dificultad para ver las consecuencias futuras de sus actos, para la ideación entre lo concreto y lo abstracto. Aclaró que hay personas con dificultades simbólicas, o sea que les cuesta mucho más que a otros el hacer abstracciones. Que ello se manifiesta al preguntarles si pueden explicar una moraleja o refrán, apreciándose los que tienen estas dificultades y no lo pueden hacer. Que el ochenta por ciento de los entrevistados es el porcentaje estimado que no puede explicar refranes, como ser "más vale pájaro en mano que cien volando". Que se trata de la dificultad de pensar más allá de la literalidad, de efectuar pensamientos abstractos. Que ello tiene que ver no sólo con el grado de instrucción de una persona sino también con sus intereses culturales. Que éste es el caso de Villarrubia, en él se aprecia marcada tendencia a la acción. Que el pensamiento abstracto significa que una persona, antes de realizar determinados actos piense más detenidamente, ya que si hay dificultad de abstracción no hay demasiada elaboración en el pensamiento. Las personas con dificultad de abstracción intentan la solución por medio de actos o conductas y no por las palabras, siendo una situación vista en los casos de violencia familiar. A preguntas del Dr. Moretti respecto a si Villarrubia pudo estar con una perturbación psíquica al momento del hecho, el Dr. Cabelluzzi refirió que primero, dicha cuestión no estaba solicitada en los puntos de pericia, por lo que no fue evaluado en ese punto. Explicó que le dijeron a Villarrubia si entendía su situación, o sea que se trataba de una pericia. Que general una persona que tiene las facultades conservadas, sin antecedentes de patologías, consumo de sustancias, enfermedades o tratamiento psiquiátrico, que en su discurso no manifiesta malestar psíquico y no aparece en los tests, en principio no ven un indicio, según su especialidad, de que no comprendiera la criminalidad de sus actos. Que ellos como peritos tenían conocimiento de que se trataba de un homicidio. Aclaró que si ingresa a la hipótesis de si un esquizofrénico podría en determinado y puntual momento comprender y dirigir sus acciones diría que sí. Precisó que cuando habla de perturbación psíquica desde su especialidad tendría que decir a qué se refiere, dirigiéndose hacia el abogado defensor. Que siguiendo a Zaffaroni el Dr. Moretti le interrogó si al momento del hecho el imputado tenía perturbación psíquica, aclarando que se lo pregunta por ser un especialista, ante ello el Dr. Cabelluzzi refirió que, desde su especialidad, hay denominaciones puntuales para definir la descripción de los fenómenos psíquicos, cuestión bastante abstracta de asir. Que en términos generales, cuando se trata de actos violentos, más allá de sus consecuencias, como este caso en que se trató de una pelea, es muy raro que una persona actúe en un estado de total tranquilidad, es usual que presente algún estado de perturbación fuera de su normalidad, o sea perturbación del estado basal del individuo. Que otra cosa es un estado de inconsciencia. Interrogado que si una persona normal al momento de un hecho como éste tiene capacidad psíquica o consciencia de lo que está realizando en una pelea en sí, sucedida en forma abrupta. El Dr. Cabelluzzi le reiteró que cuando hace la pericia se refiere a un solo entrevistado, por lo que en términos generales serían muchas las variables para contestar esa pregunta. Aclara el Sr. Defensor que se refiere a alguien normal. El Dr. Cabelluzzi refirió que si todas las variables indican que no hay alteración de consciencia, en principio, las conductas violentas en personas normales indicarían estado de consciencia.

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