"villarrubia, Matías Miguel s/ homicidio simple" legajo nº 0413, Fº61, Lºi juzgado: Juzgado de Garantías Nº 2 Uruguay



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"VILLARRUBIA, Matías Miguel - s/ HOMICIDIO SIMPLE"

LEGAJO Nº 0413, Fº61, LºI

JUZGADO: Juzgado de Garantías Nº 2 Uruguay

(Legajo Nº 1007/14)
SENTENCIA NUMERO OCHENTA Y UNO: En la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, a los veintinueve días del mes de agosto del año dos mil catorce, siendo las doce y treinta horas, se reunieron en el Salón de Acuerdos de la Excma. Cámara de Apelaciones, los Sres. Vocales designados al efecto para integrar el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Concepción del Uruguay y su jurisdicción, Dres. Gustavo Román PIMENTEL, Marta Cristina BONIFACINO y Alberto Javier SERO, bajo la Presidencia del primero de los nombrados y asistidos de la Encargado de OGA Dra. Julieta García Gambino, a los fines de deliberar y dictar sentencia en los autos caratulados "VILLARRUBIA MATIAS S/ HOMICIDIO SIMPLE", Legajo Nº 0413, Fº 61, Lº I (Expte. Nº 1007/14 del Juzgado de Garantías Nº 2 de esta ciudad); vista en juicio oral, seguida a: Matías Miguel VILLARRUBIA, sin sobrenombres ni apodos, argentino, DNI Nº 37.466.579, de 20 años de edad, soltero, albañil, con domicilio en Camino Viejo a San Justo s/nº no puede especificar, nacido en Concepción del Uruguay el día 25/05/1993, que siempre ha residido en ésta, con estudios primarios completos hasta octavo grado, sin antecedentes penales, hijo de Miguel Angel Villarrubia -trabaja en la construcción- y de Norma Gladys Segovia -ama de casa-, quienes viven en Camino Viejo a San Justo s/nº; a quien en el auto de remisión de la causa a juicio se lo sindica como autor del delito de HOMICIDIO -art. 79 del Código Penal-.

Han intervenido en el debate, por la acusación el Sr. Representante del Ministerio Fiscal, Dr. Fernando J. LOMBARDI, por la parte Querellante, el Dr. José E. OSTOLAZA, y por la defensa los letrados particulares, Dres. Julio A. MORETTI y Sergio ROH.

Recepcionada que fuera la prueba, se concedió la palabra al Sr. Agente Fiscal, Dr. Fernando J. LOMBARDI, quien en uso de la misma entiende que la evidencia ha sido contundente para afirmar la culpabilidad y responsabilidad material del incurso por el delito de homicidio simple por el hecho ocurrido el 8/03/2014. Analiza la causa de muerte, su origen, y trae a colación las testimoniales del doctor neurocirujano González, los informes y la declaración del Dr. Siemens, como así también en las fotos que se agregaron. Entiende claro que en la madrugada del día en cuestión, Scheiver resultó gravemente lesionado en el pterion, por elemento punzo cortante. La estructura ósea en donde fue alcanzado mortalmente tenía una consistencia de 5 milímetros aproximadamente, lo cual le produjo un hematoma extradural y subdural, los que fueron fácilmente evacuados según lo declarado por el Dr. González. Esto lesionó la arteria silviana, la que permite la irrigación del hemisferio cerebral izquierdo. En el primer examen de visu, ya notaron síntomas de extrema gravedad, la víctima llegó inconsciente al Hospital. El elemento o puñal ingresó 5 centímetros en la cavidad craneana, lesionando la arteria, cuando ingresó y cuando salió. Esa lesión que por falta de irrigación produjo una isquemia e infarto en el hemisferio izquierdo. El día antes del deceso se advertían graves signos de sufrimiento cerebral. La grave lesión derivó en un gran edema, enclavamiento y paro cardíaco. En la foto de la autopsia se vio como la estructura de la masa encefálica había cambiando notablemente, lo cual era incompatible con la vida. El Dr. González dijo que advirtió un Glasgow mínimo, lo normal 15/15, tenía un valor de 3/15 cuando ingresó el joven Scheiver. Se puede advertir que no hay ningún desvío causal desde la agresión hasta el desenlace. Se lo intervino quirúrgicamente para impedir el desenlace, no se logró por lo grave del hecho. La lesión, no ha dudas que se produjo con el cuchillo Tramontina secuestrado en la causa. En la hoja tenía rastros de sangre de 7cm, en la hoja métrica iba del 14 al 21. El ingreso que estimaron era de 5 a 7 cm en lugar rígido como el cráneo, que no cede frente a la presión. Se probó el empleo del cuchillo por la testimonial de los Oficiales Quintana, Jacquet, Gaillard. Como se encontró el cuchillo en el torpedo, preservando las normas de bioseguridad. Coinciden con los dichos de Ayelén y Romina Malarino, el cuchillo lo encontró la propia víctima, vieron algo que brillaba, Scheiver lo vio, por eso se lo encontró en el interior del auto, junto con la manopla. Villarrubia señala tangencialmente en su declaración que bajo con un cuchillo. Por último, la testigo presencial Allois señala que el elemento lo llevaban en el vehículo como picahielos. Se acreditó que víctima y victimario se conocían, no eran extraños, no fue un problema de tránsito. El nexo era el testigo Lucas Caballero, el cual se condujo con mendacidad en debate. El problema venía de septiembre de 2013, por una prenda de vestir que Caballero no restituía a la víctima. Originó una pelea en zona portuaria, se lo atacó con una llave cruz. Han sido claros al respecto los testigos Inda, Bochatay, Malarino. El propio imputado admitió esa circunstancia preliminar, y su conocimiento de Scheiver. Momentos previos ambos se conducían, Villarrubia en el Renault y Scheiber en el Volkswagen Gol. Si se está al confronte de las declaraciones de las tres mujeres Malarino y Allois, como así también con las placas fotográficas de los rodados e informe mecánico, no hay choques entre los vehículos, si bien ambas estructuras presentan daños, pero ninguno reciente. El conflicto evolucionó desde calle Galarza y Urquiza, donde se inicia la discusión entre ambos, se profundizó en Galarza y 14 de Julio. Desde ese lugar Scheiver sale primero hacia el oeste por calle Galarza, habiendo aparentemente finalizado la discusión, se mantiene hasta casi llegar a calle Maipú, en donde Villarrubia, que venía atrás, supera la trayectoria de Scheiber que venía por la derecha, Villarrubia lo supera por la izquierda y se interpone en el camino, haciendo una maniobra para la derecha, estacionando sobre calle Galarza unos metros pasando calle Maipú. Scheiver también estaciona su vehículo sobre calle Galarza. Surge del análisis integral de las pruebas, la testimonial de las Malarino, Allois y Ríos, que ambos estaban estacionados sobre el lado derecho, próximos a la vereda Norte de calle Galarza. Toma como punto de referencia un elemento constatado en la planimetría, que a 15 metros al oeste estaba la Ford Ranger, la cual siempre estuvo en el hecho. Detrás de este coche quedó estacionado en primer término Villarrubia, y en segundo lugar, más próximo a la esquina Scheiber. Las detenciones en ningún momento obstruyeron el tránsito por calle Galarza, y entre ambos vehículos había 2 metros de distancia. En cuanto a la ubicación específica de los autos, cada testigo tiene su subjetividad, donde quedaron es totalmente secundario. Es entendible que los testigos no hayan prestado atención, ya que prestaron atención a la agresión. En esto coinciden las jóvenes Malarino y Allois. En su defensa material Villarrubia sostiene que al estacionar Scheiver se bajó caminando, tapándose la mano derecha, le abre la puerta, alcanza a bajarse, comienzan a las piñas, retroceden, se caen al suelo se agarran a las piñas, retroceden, tropiezan con el cordón, se cae arriba de él, siguen a las piñas mientras él se cubría. Al final de su declaración, dijo que se bajó con un cuchillo que tenía en la guantera, se caen y se habrá pinchado ahí. Villarrubia ha mentido en este tramo ajustando su declaración a sus intereses. El sistema adversarial requiere paridad de armas, es tiempo que se adecue a estas circunstancias. No es posible que venga un imputado a mentir sin que tenga consecuencias penales. El imputado tiene libertad de declarara o no, no que venga a mentir a un Tribunal, la ley no puede proteger a un mentiroso. La garantía constitucional no dice que ampara a quién miente, ampara el derecho de declarar o no. Es tiempo de legislar al respecto. El tramo es mendaz, las dos testigos Malarino, que iban en el auto con Scheiver dijeron que ni bien estacionaron, Villarrubia se bajó y se les vino. Una de ellas dijo que se les vino volando. Allois dijo que se detienen, que mira a la derecha para atrás, no lo ve a Scheiber, y cuando gira, ya no estaba Villarrubia en el auto, después ve ya en la calle la pelea. Volviendo a la ubicación de los rodados, teniendo en cuenta la línea imaginaria del cordón oeste de calle Maipú, la Ford Ranger estaba estacionada aproximadamente a 15 metros de la arteria, en ese espacio se detuvieron los vehículos de Villarrubia y de Scheiver. El testigo Ríos dijo que Villarrubia salió sin ningún tipo de maniobra, por lo que había una distancia prudencial entre éste y la camioneta, y otro entre el nombrado y Scheiver. Entonces, el vehículo de Scheiver estaba casi en la esquina. Villarrubia declaró que empiezan a las piñas y empiezan a retroceder, es verdad, lo que cambia es que no retroceden estando al costado del auto del imputado, sino que estaban al costado del auto de Scheiver. Aquí hay un elemento objetivo, tanto las testigos como el imputado dicen que se caen, de hecho se encuentra una cinta metálica en el medio de la calle. Esa cintita metálica estaba de la línea imaginaria del cordón a 3,60 metros, en el medio de la cinta asfáltica, casi paralelo donde estaba estacionado Scheiver. Villarrubia se baja busca a Scheiver retroceden, se caen y ahí pierde la primer pulsera. Se vuelven a incorporar, siguen en el forcejeo y llegan al cordón de la vereda sur de calle Galarza, vuelven a caer. Allí encuentran la evidencia física del sangrado, ahí estaba la otra pulsera a 5,50 metros de la línea imaginaria, todo en el mismo plano donde estaba estacionado Scheiver. El testigo Ríos se asoma al escuchar gritos, ve a tres chicas que miraban para la esquina. Se asoma y ve dos piernas en la esquina. Villarrubia miente cuando dice que se defendía, se bajó con un cuchillo para atacar, se bajó y se fue con esa intención al auto de Scheiver. Villarrubia no pudo explicar cuando llegaron a la parte central de su discurso falso, se quedó sin palabras, porque declarar era autoincriminarse, porque era la verdad de lo que había pasado. El joven Scheiver tiene cinco puntazos en el cuerpo y los cuatro primeros son defensivos, por eso todos los cortes están en el antebrazo izquierdo. Hubo una decisión consciente de Villarrubia de agredir y se valió de un elemento idóneo para ello, un cuchillo. Su decisión consciente y en estado de total normalidad, que surge de lo que dijo el imputado y la testigo Allois, esta última dijo que habían compartido un Fernet con Coca, estaba completamente normal. El psicólogo y el psiquiatra han dicho eso. No hay elemento que permita descartar el estado de normalidad en el imputado en el momento del hecho, no hay patología, las evaluaciones lo ubican en los parámetros de la normalidad. Fue explicada su personalidad, sobre todo por el Dr. Cabelluzzi. Es una persona con escaso capital simbólico, pocas posibilidades de abstracción. Tiene un pensamiento concreto, producto de su escasa instrucción, determina un paso a la acción ante una situación que no lo convence, no hay reflexión sobre el hecho. Pero esto de ninguna manera quiera decir que no haya consciencia. Sin lugar a dudas Villarrubia en este marco creó un riesgo jurídico desaprobado, fue mucho más allá de lo que la ley permite, y está absolutamente probado que ese riesgo se concretó en el resultado, en la muerte injustificada de Scheiver. Acá hubo una decisión de ejecutar una acción, de dirimir un conflicto por las vías de hecho, esto elimina de plano de que obrara justificadamente bajo legítima defensa. Este tiene un fundamento colectivo y uno individual. En el primero, el afianzamiento del sistema jurídico, de que nadie debe ceder ante un injusto, aquí no hubo injusto. El de corte individual dado por la autodefensa ante una agresión antijurídica, no hay evidencia de que el imputado fuera víctima de una agresión de esa clase. El Superior Tribunal de la Provincia ha definido que el ataque debe ser injusto actual y no provocado. Esta Sala ha tratado el tema en la causa Barrera Cuenos. En ese precedente se descarta que en la pelea de tránsito, la posibilidad de legítima defensa, citando jurisprudencia ajustada al hecho. Se reseña un fallo del Dr. Bacigalupo, la decisión de combatir elimina cualquier posibilidad de aplicar la justificante, esta decisión es la que tomó el imputado. El obrar doloso e intencionalidad homicida, surge sin lugar a dudas por la forma de comisión con arma idónea, la reiteración del ataque y la zona afectada, todos estos elementos objetivos nos permiten inferir la parte subjetivo, que lo movilizó, esto es el dolo. Hay claro conocimiento, selección de medios y ejecución de una acción, voluntad. No hay causa alguna de inimputabilidad. Corresponde abordar la tarea de cuantificar la pena, se siguen las pautas del 40 y 41 del Código Penal. Hay un marco amplio para administración de pena, de 8 a 25 años. Los artículos de referencia traen pautas agravantes y atenuantes. En primer lugar, la afectación de un bien jurídico central, la vida. Se produjo un daño irreparable, infligido por Villarrubia con su acción, la vida de un joven de 24 años de edad. Colocó en situación de crisis y dolor a la familia. Frustrando de concretar una pareja e hijo, la posibilidad de sostén potencial en la vejez de sus padres. La calidad de los motivos, un conflicto iniciado por una prenda de vestir, esto es increíble, que algo tan común pueda terminar en la forma que terminó. No hay un mínimo motivo para que socialmente no se señale que esto está totalmente equivocado. No fue un puntazo accidental, pinchado en la caída. Primero porque el arma tiene la entidad para eso. El Dr. González dijo que es uno de los pocos lugares donde puede entrar un elemento punzo cortante, dio el ejemplo de una birome Bic. La idoneidad no solo para un profesional, cualquier persona común sabe que un cuchillo empleado así es un arma mortal. La frialdad con la que se ha mostrado en todo el debate, da escalofríos escucharlo declarar, no se le movió un pelo. Estuvo más preocupado por su situación que por las consecuencias de su acción. Tuvo oportunidad de dirigirse hacia los padres de la víctima, al menos para intentar una disculpa, lejos de ello, todo ello aleja el mínimo de la escala penal. En cuanto a los atenuantes, mensura su situación sociocultural, mínima instrucción, es un trabajador informal, su origen es una familia humilde y numerosa de ocho hermanos, su carencia de capital simbólico. Tiene presente el aporte al conflicto que hizo Scheiver porque la víctima decidió estacionar, cuando podría haber tomado otro camino, y que se bajó con una manopla. Asimismo considera la edad del imputado, es joven, le queda mucho por reflexionar y crecer en la vida. En el marco del proceso adversarial, el juicio es un derecho, el imputado tiene derecho a que se establezca objetivamente su responsabilidad. También entiende que las postulaciones inconsistentes deben tener costos. Esos costos se miden en pena. Si no hay camino alternativo y deciden concurrir al Tribunal, y sus presentaciones inconsistentes no se traducen en el Tribunal, se traduce en pena. Finalmente solicita se aplique la Pena de Doce Años de Prisión Efectiva y accesoria legales por el delito que se le imputa.

Concedida que fuera la palabra al Sr. Querellante, el Dr. Ostolaza manifiesta que comparece como apoderado de la familia de la víctima, quienes en el día del hecho debieron empezar a transitar el lamento de la pérdida de su ser querido. Considera que, en cuanto a la acreditación del hecho mediante los elementos de prueba, hay una comunicación policial a las tres de la mañana, anoticiando un incidente con arma blanca, donde resultó lesionado Scheiber. Los Oficiales fueron comisionados según su especialidad, investigaciones, criminalística, mecánica, forense. Se constituyó el Fiscal para constatar el levantamiento de los elementos. Así se acercan Mazarin y Gaillard que constatan que en el automóvil Gol había una persona herida. Se lo traslada al Hospital. Allí estaban las jóvenes Ayelén y Romina Malarino, acompañando a Scheiver. Se ordenó el levantamiento de rastros, se ingresó al auto, y se secuestró el cuchillo, y dos papeles tisúes, dos pulseras afuera del auto. Había rastros de sangre al suroeste de la calle Maipú y Galarza. Se le toma testimonial a Ayelén Malarino quien describió las circunstancias en las que estaban paseando, se iban a dormir. Al principio se les apea un Renault 9. En principio hubo un intercambio de palabras. Este auto los intercepta, se baja el conductor y se trenzan. Se bajan las jóvenes. Caen de una a tres veces. Se sube el conductor y se va, previo decirle a Scheiver "tomá, ahí te la di puto". Scheiver queda desorientado, empieza a sangrar mucho, le dicen que vaya al hospital, se sienta, arranca el motor, avanza unos metros y choca. Esto surge del croquis y planimetría, y las constancias de los rastros. El Dr. Siemens debió constatar las heridas, pasando a dar lectura de su informe. Ya en ese momento la vida estaba pendiente de un hilo. Se encuentran agregadas la partida de nacimiento y de defunción. Se determinó la causa del deceso, por la lesión de arma blanca que penetró el pterion, con corte de entrada en la sien de Scheiver. El cuchillo secuestrado encontrado en el auto de Scheiver, el Dr. González fue claro, ese cuchillo era factible que ingrese, porque lesionó la parte más débil del cráneo. Se remite al informe de la Dra. Taleb, donde constató en su informe que la sangre de la víctima era 0, la misma que se constató en el cuchillo. El arma secuestrada fue el arma homicida. El cual fue reconocido por la Joven Allois. El hecho, la mecánica están comprobadas, la autoría también. La declaración del imputado lo acredita parcialmente, como así también el testimonio de los Oficiales Gaillard y Mazarin. Se entrevistó a las jóvenes Malarino cuando todavía no se sabía quien había sido el autor. El amigo de la víctima, Inda, relató el episodio en que Scheiver reclamó un buzo a Caballero, se bajaron 4 o 5 personas del auto lo agredieron. Inda no conocía a Villarrubia. Los Oficiales se presentan ante Caballero, éste dice que estaba en Colón, pero dijo que el que había tenido un problema era Villarrubia, por lo que va al domicilio y se constata el auto y las evidencias que se levantaron del mismo. Se pudo demostrar que esa noche que estaba la joven Allois, novia del imputado, su testimonial fue determinante de la responsabilidad de Villarrubia. Reconoció que venían paseando, que Villarrubia empezó a gritarse con otra persona, que pararon en un semáforo, se siguieron increpando. Que luego frenan, se bajan y se trenzan, caen. Allois reconoció que estaban las dos chicas. Se van luego de la trifulca, y le reclama por la pelea. En horas de la tarde del otro día, él le reconoció haber introducido el cuchillo Tramontina a Scheiver. Sumando las cámaras de seguridad certificadas la mecánica del hecho. Las testimoniales y la investigación de personal policial, la confesión con algunos matices del imputado, resulta que fue el autor de la muerte de Scheiver, por motivo de la devolución de un buzo. El testigo Inda dijo que el acompañante de Caballero en la zona de puerta que se bajó con una llave de cruz y lo corrió a Scheiver era Villarrubia cuando lo vio en el Facebook. El imputado es una persona que no tiene límites, ni autocrítica, violenta. Se acreditó por la pericia psicológica. No tiene incapacidad de dirigir sus acciones ni inculpabilidad. Por lo tanto está acreditada la autoría, a la cual se arribo a través de una investigación. En cuanto a la calificación jurídica, es la prevista en el art. 79 del Código Penal, no tiene ninguna casual de justificación. Cita al Dr. Soler respecto al concepto de legítima defensa. Quien provocó el incidente fue el imputado, no hay justificación o inculpación. Lo que corresponde es que se lo declare culpable de Homicidio. En cuanto a la pena, las pautas delineadas por la Fiscalía han sido claras. Pero la querella no encuentra causas de atenuación del monto de la pena. El imputado sesgó la vida de un joven que trabajaba, apenas tomó alcohol, la posibilidad de que con su compañera forme una familia, que sus apoderados sean abuelos. Lesionó el bien jurídico más importante que es la vida. Es por ello que solicita se aplique la Pena de Dieciséis Años de Prisión Efectiva, accesorias legales y costas.

Por su parte la defensa fraccionó su alegato de clausura, hablando en primer término el Dr. Roh, quien sostuvo que la Fiscalía ha intentado constantemente probar que existieron factores preexistentes para lograr ese elemento por el cual se lo acusa a su defendido, la intencionalidad, refiriéndose al nexo causal. La defensa sostiene que no ha cumplido la Fiscalía con la investigación del hecho según el art. 56 del CPPER, el cual le impone la obligación de investigar las eximentes de la responsabilidad. Esto se solicitó y fue denegado, como ser la reconstrucción del hecho, la presentación de un perito de parte. La investigación ha estado dirigida hacia un hecho concreto, el hecho previo de algunos meses anteriores, que supuestamente ocurrió en Avda. Paysandú y 8 de Junio. Hace referencia de un testigo presencial quien es Germán Inda. Manifiesta que ocurrió un hecho, que ese día estaba en la casa de Gauna, cuando el testigo y Scheiver salen a hacer unas compras. Según preguntas formuladas, estaban en lo de Gauna, quien vive en calle Mitre al 1500. Salieron con la intención de hacer compras. Refiere que estaban por Avda. Paysandú, muy alejados del domicilio mencionado. Es de público y notorio de que en el trayecto hay innumerables drugstores donde podrían haber comprado las bebidas. El testigo describió el incidente entre Caballero y Scheiver. Aparentemente cuando termina la pelea se suben a la moto y se van. Considera que va mas allá el testigo Inda, dice que una persona de 40 años, que estaba entre los que los habían agredido antes, cuando miran para atrás lo vieron empuñando un arma de fuego, calibre 22 a tambor. Esta circunstancia no se condice con los dichos del resto de los testigos. Inda ratifica su declaración en debate. En cuanto a las compras dice que cuando llegan a lo de Gauna no llevan las cosas, que después salió de nuevo a comprar. En cuanto a estas declaraciones, que Inda y Scheiver eran amigos, y que fueron a comprar bebidas, que según Inda hubo una pelea, que terminó con que ven a esa persona mayor empuñando un arma se cruzan algunas palabra. Llegan a lo de Gauna. Inda es el único testigo presencial, el resto son testigos de dichos. Bochatay dijo en la IPP que le contaron que fueron al puerto y se pelaron con Caballero. Le pidieron el buzo, se desarrolla una pelea y que vuelven Inda y Scheiver. Cuando se le preguntó si al llegar, llegaron con los objetos, el testigo contestó que sí, que tenían las cosas. La primera conclusión es la contradicción de lo que dice Inda y lo que dice Bochatay, en cuanto a las compras. Haber sido perseguidos con un arma, ninguno de los testigos menciona esa situación, sí coinciden con lo de la llave cruz, incluso la describen que la tiran y que cae a los pies de Lucas Caballero. El hecho del revólver, al cual describe, no fue señalado por el resto de los testigos. Piccoli, también es un testigo de dichos, se manifiesta en igual sentido que Bochatay. Abruptamente se desistió de la testimonial de Gauna, que dijo que llegaron a su casa, y de la simple lectura tampoco hace referencia del arma. Zavala también declaró que se trató de una pelea que se generó por el buzo, y que cree que Villarrubia le tiró la llave cruz, pero no lo puede asegurar. El testigo estaba declarando en Fiscalía, pero nunca estuvo en el hecho, por lo que cuando dice que no lo puede asegurar, quiere decir que se pone en el lugar de la presencia. Al principio dijo que desconocía que tuvieran problemas previos, pero después dice que tomó conocimiento de que fue la situación generadora del conflicto. En ningún momento refirió que le comentara el hecho del arma. Entiende que hubo alguna mendacidad en las hermanas Malarino. La novia de la víctima dijo que vio a su novio bajando con la manopla o que la tuviera, eso es una contradicción. Bochatay dijo que nunca vio la manopla pero que se enteró por Romina, al igual que Valle. Este dijo que era plateada, metálica, y que cree que tenía unas caras o calaveras. El 16 de marzo de 2014 dijo que sabía que tenía una manopla y que su mama se la había sacado y no se la había devuelto, puede concluirse que Scheiver obtuvo esa manopla, o estamos en presencia de una tercera manopla.

Haciendo uso de la palabra el Dr.
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