Vicente Beltrán Anglada en Santa Fe



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Vicente Beltrán Anglada en Santa Fe
SANTA FE, 31 de octubre de 1985.
Las personas inteligentes y de buena voluntad del mundo, sea cual fuere su nacionalidad, su fe o su creencia, está vinculada necesariamente con un principio ético universal. Este principio ético está representado en el corazón de todos ustedes. Habitualmente aceptamos el corazón sólo como un órgano destinado a producir la energía que da vida al organismo físico, ha llegado el momento sin embargo, de que al corazón se le asigne su verdadero valor causal o divino. Naturalmente que hablar del corazón hoy día, dentro de un mundo inmerso en tantas crisis y dificultades, con el sufrimiento engendra­do por las vicisitudes de tantos acontecimientos negativos puede aparecer como un romanticismo o como algo superficial.
Yo les digo a ustedes que están aquí porque su corazón así lo ha dispues­to, el corazón sabe más que nosotros mismos, si podemos utilizar esta expre­sión. La mente se limita a observar, a efectuar deducciones, a crear obstácu­los a veces a la propia vida individual; él corazón jamás les traiciona, jamás se equivoca y naturalmente, debido a la presión de los tiempos, a la angus­tia del corazón oprimido de tantos seres humanos que han perdido su fe en sí mismos y en los demás, el corazón real ‑ aquel que nos da vida y santifica nuestra conducta ‑ está exigiendo de nosotros un esfuerzo de adapta­ción a sí mismo.
A través del tiempo, hemos creado un sinnúmero de edifica­ciones internas para buscar el centro místico del corazón, llámesele Dios, la Verdad, la Luz etc.; sin embargo, la condición misma de esta estructura buscando una finalidad definida ‑ que es genuinamente mental ‑ nos ha apar­tado radicalmente de este centro místico del corazón y por tanto faltos de este convencimiento vivo, que sólo lo da el convencimiento místico de la Verdad, hemos perdido la Fe en todo cuanto nos rodea y lo que es peor la fe en nosotros mismos, en aquello que está más allá de las características mentales del afán de las locas conquistas y también del esfuerzo por dominar el deseo sujeto a la presión del tiempo. Entonces, se le presenta al investiga­dor profundo, a aquella persona inteligente y analítica que ha ido observando progresivamente la ilación de los acontecimientos vitales tal como se desarrollan en la humanidad, que se ha dado cuenta de las crisis y dificultades que acompañan la acción del tiempo, que ha reconocido sin duda, porque es aparente, que ningún sistema político, ni religioso, ni social ha logrado introducir al hombre en la cámara secreta de sí mismo, lo cual implica ante todo y por encima de todo que ha errado su camino.

Cuando existe en la humanidad organizada y en el ambiente social donde desenvolvemos nuestras actividades cotidianas, esta pérdida de fe y esperanza, es porque ha fallado la estructura, sea cual fuere el nombre que le adjudiquemos, sea cual fuere su importancia, la importancia de una estructura no depende de la propia estructura, depende de los hombres que la gobiernan o de aquellos que la han construido; pero, si falla el hombre en sí mismo, si falla su fe en su propia estructura ¿qué será de la estructura que el hombre haya construido?

Los tiempos actuales son rigurosamente drásticos y esto ustedes lo habrán comprobado sin son observadores inteligentes de lo que está ocurriendo actualmente en el mundo y en su propio país. Hay una convulsión total dentro de la organización específica que rige los destinos de una Na­ción, no solamente en la Gran República Argentina sino en todos los países del mundo, se está observando esta precipitación – yo diría de energía cósmica que está produciendo un despertar interno en todos los seres humanos sea cual fuere su condición, sea cual fuere su fe, su creencia o los motivos inviola­bles de su búsqueda; así pues ¿qué vamos a hacer, para reducir el bagaje kármico de los acontecimientos del tiempo, qué vamos a hacer para introducirnos virtualmente dentro de nosotros mismos donde se halla el asiento inmutable de la Verdad? No será dejando de depositar la fe en las estructu­ras que hemos construido? No será, asignándole a la mente una importancia secundaria?, Porque la mente nos ha traicionado, porque la mente que fabrica todas las complicaciones del tiempo no nos ha deparado la Verdad que ansia­mos, no ha llenado nuestra vida de Paz, de tranquilidad, de fe y de esperan­za.

Hay que retornar al principio, hay que volver a lo que fuimos siempre, darnos cuenta de lo que somos ahora, ver la diferencia entre la virginidad absoluta del corazón y el pecado de la mente, aplicándole al pecado todo ese sistema discriminatorio de valores psicológicos que nos han ido separando los unos de los otros. ¿Cuál es esta condición necesaria?. No será un premio a la abnegación sino un triunfo de la comprensión por encima de las decisio­nes de la mente, no se comprende con la mente, con la mente se conocen las cosas, pero con el corazón se comprende exactamente nuestra relación con los demás; y ahí, en esta relación con los demás, ha fallado el espíritu del hombre.

Se impone por tanto una reorientación total de todo nuestro equipo psicológico, centralizando todas nuestras energías y dirigiéndolas hacia el camino justo y apropiado, el camino que va hacia adentro y no el que va hacia afuera. Hacia afuera ¿qué es lo que vemos?, el dolor, el sufrimien­to, la angustia, la esperanza, el temor de todo aquello que hemos fabricado. Hacia adentro está lo desconocido, la paz inmortal, el poder redentor, la salvaguarda de los intereses cósmicos.
Siendo así, es posible, esta reorientación nacida de la comprensión y no del conocimiento intelectual. El hombre puede ser un erudito, puede ser una mente supercargada de conocimientos esotéricos o profanos y sin embar­go no tener la llave que conduce a la puerta, que abre la puerta que conduce al corazón. Esto es evidente porque ustedes se darán cuenta que ha fallado por su base todas aquellas estructuras en las cuales habíamos confiado y si falla la estructura es porque ha fallado la base de la propia creación, o que la creación ha sido inducida por falsos móviles y hemos perdido así nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos, ya no decide el hombre, decide la estructura que él mismo ha creado y en esta decisión de la estructura se halla cerrado el camino que conduce al hombre interno, al hombre interno que somos todos nosotros, este ser humano glorioso en quien descansa la salvación del mundo, que no puede estar sujeto a las variaciones temporales porque este ser interno vive en la Gloria de lo eterno.
Yo, digo y afirmo que la Gloria de lo eterno está aquí entre nosotros, que no constituye una meta lejana sino que nosotros podemos salvaguardar los valores del espíritu y producir el nuevo tipo de hombre que anhela la sociedad del futuro, pero no confie­mos tanto en el futuro como en el presente, la única manera de ser creado­res, es empezar aquí y ahora un nuevo sentido de valores éticos y sociales, basados en el conocimiento de sí mismos, basados en la actividad interna, basados en la inoperancia del "yo conceptual" que ha creado las modificacio­nes ambientales, que ha creado todo el sistema de valores establecidos, que ha creado todos los departamentos de la actividad humana, y todo esto ha fracasado.
¿Ustedes se dan cuenta que ha fracasado, aquello en lo que ustedes habían depositado su esperanza?, porque aquello no son ustedes, aquello es una creación inexacta, incorrecta y permítanme decirlo, hasta cierto punto inmoral, porque inmoral es siempre la lucha entre las diversas estructuras mentales que el hombre ha creado, nos peleamos por razones muy superficiales como por ejemplo es: el camino que conduce a Dios, el camino que conduce al corazón. No discutimos en términos de corazón sino en términos mentales, en términos de conocimientos y en términos de estruc­turas.

Ahora, con la presión de la Nueva Era, con la presión de la energía cósmica que el corazón humano está invocando se presenta la oportunidad de una nueva gloria social basada siempre en la comprensión de los proble­mas humanos, no en simples estadísticas y entonces surgirá triunfante la Verdad que debe conducirnos a la Paz, al equilibrio de valores psicológicos, en definitiva al Karma, la Ley de la justicia, es paz integral y es libertad absoluta. Ahora contestaré gustosamente todas las preguntas que ustedes deseen hacerme.


Pregunta: Debemos preocuparnos solamente por nosotros o debemos tratar desde ya preocuparnos de nuestros niños, yo sé que usted se preocupa mucho por los niños. Quisiera su concepto respecto de lo que voy a plantear: Tratamos de educar a nuestros niños, en mi caso en particular, para un mundo mejor que en el cual vivimos, qué sería lo ideal tratar de modificarlo. Pero, ¿cómo hacer una vez que llegan los chicos a la escuela en sus tres niveles donde tratan, la escuela pública o privada, trata de encasillarlo, de convertirlo en tecnócratas metidos en una casilla, que formará parte, será una pieza más de la estructura que gobierna al mundo?. Esa es mi pregunta.
Respuesta: Al indicar que los sistemas actuales: económicos, políticos, religiosos, psicológicos y científicos, en ciertos aspectos también debo citar el departamento de educación de los pueblos, no podemos separar la vida del hombre de la propia sociedad en donde vive inmerso, pues él ha creado esa sociedad, una sociedad organizada en forma social no se crea al azar, se crea por influencia social de los hombres, por la conciencia social de todos y cada uno de los seres humanos que constituyen la pléyade de ciudadanos de un país; por lo tanto, como que hemos reorientado inadecuadamente todos los sistemas educativos desde hace tiempo, nos encontramos ahora dentro de esta sociedad organizada con grandes problemas que hay que tratar de resolver: la educación del niño, pero ante todo la educación del propio educa­dor, y quiénes son los educadores del niño? Ante todo los padres que tienen la misión de contrarrestar las influencias ambientales, creando para el niño una atmósfera de quietud y de bienestar, lo cual no sucede ¿verdad? Porque los padres están preocupados por los problemas de tipo económico, por los problemas sociales de nuestro tiempo y entonces naturalmente, no tienen tiempo para dedicarlo exclusivamente a la educación de los niños y sin embargo, esta es la primera escuela, el ambiente familiar, el ambiente de los padres, viene después el ambiente impropio de la educación ‑ sea cuál sea su tipo, o su grado ‑ y nos encontramos con la lucha de los educadores contra una estructura de tipo educativo que no está en armonía con la gloria del momento presente y sucede lo que voy a decirles: o bien el educador se sujeta a esta estructura férrea que nos viene trasmitida del pasado o tiene que renunciar a ser educador pero siempre existe esta línea gloriosa de acción, que es el que produce la inteligencia humana de que el educador sea tan inteligente que dentro de una estructura rígida y aparentemente inconmovible pueda enseñar al niño, no por sistema inductivo sino por radia­ción, la radiación del afecto que siente por las criaturas. Su vocación de educador, que no todo el mundo tiene, no tiene nada que ver con los títulos honoríficos de la universidad. El hecho de ser un buen educador o un padre de la educación que tiene que preparar a los hombres del mañana, sino que ha quedado estancado en sí el educador en muchos aspectos y es a eso a que me refiero cuando estoy hablando de la educación del educador. Porque el educador está sujeto a una presión, yo diría jerárquica con respecto a los niños y tendrá que estar muy atento y apercibido para darle a cada niño, aún dentro de la estructura construida, aquel aliento y fe inconmovible en los valores inmortales del niño. No existe otro camino, ni otra alternativa. La alternativa de la educación sólo son: la devoción al ideal de la educación, la facultad intuitiva del educador y a su amor por los niños. Falta esto en los sistemas educativos, y como que los educadores no están bien educa­dos en sí mismos, no por sistemas educativos de tipo estructural sino por las razones propias de la propia existencia espiritual de sí mismo; entonces los niños, no pueden ser adecuadamente ilustrados en el sentido de sí mismos y no creamos niños inteligentes sino pequeños robots que deben saberse de memoria las lecciones atacando siempre a la mente y no a la comprensión del niño. Existen códigos de valores esenciales en el niño que hay que cuidar a toda costa si pensamos en el mañana glorioso al cual siempre hago referencia. Hay que tener una gran fe en el ideal para no pervertir la mente en el sentido opresor que crea la propia educación, cuando esta educación se debe a una estructura rígida y son los educadores los que deben promover una gran catarsis social dentro del plano de la educación, trabajando incesan­temente para que el niño tenga la adecuada educación; pero, como les digo, hay que ser muy inteligentes para trabajar libremente dentro de una estructu­ra, pero nosotros todos podríamos ayudar a todos los educadores, tratar de inspirarles aquello que nosotros ‑ no por raciocinio puro sino por compren­sión de las verdades ocultas en todo ser y en toda cosa ‑ vayamos ayudándo­les en su desempeño y les hagamos gloriosos en su cometido.

Pregunta: Me pareció magnífica su contestación sobre la educación del niño ya que nadie puede dar lo que no tiene, para educar hay que tener esa radiación que usted dice. Ahora yo voy un poquito más atrás. ¿Qué es en su concepción el hombre, de dónde viene, por qué está y adónde va?



Respuesta: Usted me está pidiendo el pasado, el presente y el futuro del hombre. Pero, si ustedes se dan cuenta, el pasado será muy comprendido si nos analizamos correctamente en el presente, pues no existe ningún presente sin un pasado que ha creado los antecedentes históricos de la raza; por lo tanto, si estamos muy atentos al devenir del presente, seremos conscientes del pasado y también de ciertas parcelas del futuro, porque visto de una manera filosófica, el pasado, el presente y el futuro constituyen una unidad de conciencia: el presente inmediato, el eterno ahora de la con­ciencia. Si vivimos íntegramente este momento que estamos viviendo aquí y ahora: el pasado sobre el cual está estructurada toda la conciencia, el futuro; que es algo todavía impreciso, quedará realmente integrado y no habrá problemas de adaptación ‑entonces hay tres niveles, como usted decía, del hombre: el pasado que crea subconciencia, el presente que crea la con­ciencia de vigilia ‑ esta con la cual nos estamos manifestando ‑ y tenemos entonces la superconciencia que pertenece al futuro, porque evidentemente no hemos adquirido todavía la facultad de la supraconciencia. Estamos tratan­do de hallar el camino que conduce a la supraconciencia, y esto sólo será posi­ble cuando desde el nivel inmediato seamos capaces de liberar todas y cada una de las modificaciones sensibles que constituyen la subconciencia o el pasado histórico de la raza, o el inconsciente colectivo de la humanidad del cual ha sido segregada esta conciencia que poseemos ahora, que no es la con­ciencia del eterno ahora, sino que es una conciencia del pasado y es precisa­mente con esta conciencia del pasado ‑ llena de recuerdos y modificaciones que tratamos de ver claro en el presente y esto es imposible y entonces, como que el presente es el resultado del pasado, no podemos ver claro el futuro y ¿qué sucede entonces?, que tenemos temor, un temor irreversible e inconsciente hacía el futuro y ¿qué sucede cuando tenemos temor?, que automáticamente creamos una estructura para que nos libere del temor, sea cualquiera que sea esta estructura: social, política o religiosa y ¿qué sucede entonces?, el pasado gravitando sobre el presente todavía quiere más volu­men, más dimensión y progresivamente nuestra conciencia queda reducida a la de un robot que está tratando de salir del caos que está surgiendo de su propia conciencia colectiva. El pasado, por glorioso que haya sido, en sus antecedentes históricos, es falso si lo analizamos desde este presente inmediato, porque ustedes no viven el pasado, están aquí y ahora, y si estan­do aquí y ahora ustedes se sienten impresionados por el alud de los aconte­cimientos históricos, entonces ustedes no encontrarán el camino del corazón al cual estoy haciendo referencia; entonces ustedes no tendrán paz, ni virtua­lidad en su vida, este equilibrio de valores que ha de traer la libertad de acción, que es libertad creadora en el hombre, y sin esta libertad, ¿la socie­dad qué será? una estructura cerrada llena de pequeñas estructuras mecaniza­das, que tratan de luchar unas con otras en su intento de buscar a Dios, y toda esta colectividad de estructuras está dentro de una estructura que impide la verdadera relación del hombre con su Creador. ¿Se dan cuenta? Ustedes son el presente inmediato y sin embargo, cuando tratan de buscar a Dios o al corazón tienen que recurrir a los métodos o recurrir a discipli­nas propias de las estructuras que ustedes han creado y entonces, automáticamente ustedes dejan de ser Yo para convertirse en una estructura o en una modificación de la estructura dentro de la cual viven inmersos y automá­ticamente ustedes no pueden percibir la verdad, no pueden percibir esta increíble majestad que existe dentro del corazón. Ustedes no son una estructura, uste­des son un Yo triunfante, tengan presente esa situación, que si están aquí y ahora es porque ustedes se dan cuenta de esta realidad, sino no estarían aquí.
Ustedes tratan de vivir este momento eterno, porque si viven en el eterno ahora se liberarán automáticamente de las incidencias históricas del pasado sobre el cual han edificado la conciencia y al propio tiempo crearán aquellas bases inamovibles y virtuales que les libran del temor al futuro. Esto es lo que quisiera decirles a ustedes, porque todos estamos sutilmente atados a algo que nos liga al pasado: los afectos emocionales, la fe querida del corazón, inclu­so el dogma, puede ser una estructura sobre la cual sentimos una atracción y nos es querida. Pero yo hablo desde el punto de vista del Yo que se busca a sí mismo más allá de toda posible estructura, porque esta modificación no le ha traído paz ni alegría a través del tiempo, sino que ha ofuscado su razón y ha cristalizado en su mente de una manera tan pesada y corrupta que progresivamente el hombre ha dejado de pensar por sí mismo. Ya no piensa el hombre, piensa la estructura, piensa el código de valores morales y éticos que vienen segregados de la tradición y del pasado. Esto es lo que quisiera decirles y lo fácil que es surgir de este mundo de oprobio que noso­tros mismos hemos construido, tejiendo incansable e incesantemente los acon­tecimientos del presente con los hilos del pasado y aquí tenemos una estruc­tura social que hemos creado con los hilos del pasado que nada tiene que ver con el presente, que nada tiene que ver con nosotros mismos, con el Yo Superior, con el Yo Inmortal. Esto es lo que quisiera decirles. Porque la Verdad no puede coexistir dentro de cualquier estructura por gloriosa que sea, porque aprisiona al hombre, aprisiona su mente y su corazón, y lo torna indemne, indefenso completamente ante la cruda realidad histórica. Podemos tener muchas y muy lindas estructuras, pero sucede como al pájaro dentro de la jaula de alambre, de hierro, o de una jaula de oro: el pájaro continúa preso. Esto es lo que quisiera decirles, estamos presos dentro de una jaula y esta jaula es la jaula del pasa­do y de la incomprensión del presente. Yo les hablo de ese estado de conciencia tan natural y tan ético, que hace que ustedes sean íntegros y completos aquí y ahora. No esperar ni antes ni después, aquí y ahora, ¿y qué queda entonces?, sino un estado de paz y de quietud que surge de la liberación del Yo, surgiendo triunfante de sus estructuras. Ustedes son el presente, no lo olviden.
Pregunta: Quisiera saber, ¿qué es para usted la mente?
Respuesta: ¿La mente? El ser humano es ante todo un Yo, un Yo espiri­tual. Un Yo espiritual que se manifiesta a través de tres estructuras, a una estructura la llamamos mente y es esta estructura la que nos permite pensar, razonar, comparar y recordar. Existe otra estructura que es el cuerpo de las emociones o el cuerpo de los deseos y de los sentimientos, otra estructu­ra sobre la cual hay que depositar la atención. Y tenemos finalmente la estructura física, el organismo final donde convergen automáticamente todas las fluctuaciones, todas las actividades, todos los propósitos y móviles que tiene el Yo espiritual. La mente es pues un vehículo del Yo, pero no es el Yo; y el cuerpo de las emociones nos permite tener deseos, sentimientos y emociones; pero no es el Yo y el cuerpo físico a través del cual nos relacionamos objetivamente; tampoco es el Yo, es un simple cuerpo o estruc­tura que utilizamos para relacionarnos. La mente es una estructura constituida por tres aspectos fundamentales que acabo de explicar en forma de con­ciencia: una mente subconsciente, una mente conciente y una mente supra­conciente. Es decir, es la medida de la conciencia a través de la mente, como también en el cuerpo astral o emocional tenemos tres vertientes tam­bién o tres estados: el simple deseo, la emoción y el sentimiento. Natural­mente, el sentimiento creador está aliado con la superconciencia o con la mente supraconciente, que la emoción constituye la base de la conciencia o de la mente conciente y que el cuerpo físico constituye el último de los andamiajes donde apoyamos el Yo y está constituido también por sangre, nervios y corazón. Es decir, que siempre vemos tres vertientes en cada uno de los cuerpos.
Y hablando de la mente hay que darse cuenta de que el hombre utiliza la mente para pensar, que utilizamos el cuerpo de deseos para sentir y el cuerpo físico para actuar, pero ninguno de los tres cuerpos es el Yo. No deberíamos decir "Yo pienso” sino que "Yo estoy utilizando la mente para pensar”, tampoco "Yo no deseo”, sino que mi cuerpo de deseos o emocional está queriendo algo, y a la aproximación de valores lo llamamos deseo, el deseo nos aproxima a los objetos que deseamos y el cuerpo físico es un robot que solamente tiene vida porque tiene la vida suministrada por la mente o por el cuerpo de las emociones, y de ahí que yo estoy hablándoles a ustedes a través del Yo que nada tiene que ver con las estructuras.
Así que una estructura social también tendrá tres amplias vertientes: una vertiente subconciente que es el inconsciente colectivo de la raza y tendrá una conciencia social que corresponde al presente y en donde también existe una gloria del futuro que constituye la supraconciencia. Estoy hablando de la sociedad como un resultado de nosotros no como algo que se crea al azar y el azar no existe, solamente existe la voluntad del ser humano y hay que darse cuenta de la responsabilidad que entraña semejante afirmación porque los niveles sociales al igual que el nivel de las estructuras que utilizamos para pensar, sentir y actuar corresponden siempre a una voluntad oculta que desconocemos y por lo tanto, cuando se habla del conocimiento de sí mismo se habla también del conocimiento del Yo espiritual, primero, del co­nocimiento de la conciencia mental, del conocimiento de la conciencia astral, y del conocimiento de la conciencia física, y esto se refleja en la sociedad, porque la sociedad actual es un producto de las modificaciones de la triple conciencia a la cual hago referencia y por esto les digo que el ser humano es el creador de todo aquello que lo envuelve: el ambiente social en donde vive, de su ambiente familiar, de su ambiente profesional, de su ambiente social completo, abarcando los límites o traspasando los límites y fronteras que constituyen el Alma nacional. Es por esto que en muchas de las ocasiones en que he hablado al gran pueblo argentino, he tenido el placer de decirles que lo que sucede en Argentina es lo que sucede en el corazón de ustedes. Ustedes son la Argentina. Argentina no es algo abstracto, son ustedes que crean las modificacio­nes sensibles dentro de esta sociedad que ahora recién, está tratando de emerger lenta aunque inexorablemente por el camino de la paz y de la libertad. A esto me refiero precisamente con lo que denomino libertad de estructuras. Ustedes están liberando una estructura que estaba enmohecida por el tiempo, ahora empieza a surgir de nuevo.
Pregunta: Señor, ¿A qué se debe cuando la mente, en un momento determinado que puede ser de relajación, hace que una persona retroceda en el tiempo y llegue a lugares o esté con personas, que creen en algún momento determinado, haber conocido?
Respuesta: Cuando la mente mediante el ejercicio de la atención a lo inmediato, a ese eterno ahora, se ha vuelto tan trasparente, terso y brillante como un espejo, entonces en virtud de esto puede reflejar el pasado y reflejar el futuro, porque en este momento la mente refleja el eterno ahora, esta en el centro del pasado y del futuro. Es fácil de determinar, ¿verdad?, por­que todos hemos tenido en ciertos momentos algunas de esas revelaciones del pasado, pero... ¡cuidado!. Porque el pasado ata y cristaliza la mente por glorioso que haya sido. Estoy hablando de un estado de conciencia fúlgida y brillante que permite reflejar en un momento dado del tiempo, lo que fue el pasado y lo que será el futuro, pero aquello no tiene un valor esencial, sino que es un incidente meramente histórico, como ustedes pueden recordar este hecho actual mañana, pero ustedes no se apegarán a este momento, simplemente lo reflejarán en su mente, pero sin darle más importancia que el presente, que es lo que necesita la atención. El presente es lo interesan­te, el pasado puede reflejarse en cualquier momento del presente, pero si la mente está firmemente establecida en suelos de paz, de armonía y de seguridad espiritual, no se apegará a estos reflejos del tiempo y dense cuenta que nosotros somos el reflejo del tiempo que trata de reflejarse dentro del espejo de la mente y cuando la mente sea transparente, entonces reflejare­mos en la gloria del presente algo que pertenece a la propia inmortalidad del hombre. Aquello que se preguntaba la señora: ¿Quién soy en el pasado, quién soy en el presente y quién seré en el futuro?. Ya no son incógnitas, porque lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos es lo mismo, es un dato que pasa por la mente , es una película que pasa por la pantalla men­tal; ustedes pueden adherirse a lo que está sucediendo en la pantalla, sigan lo que está en el presente, no reflejen una escena pasada porque si no parali­zarían la película y el futuro nunca se revelaría, porque el futuro está trayen­do al presente grandes y maravillosas cosas y acontecimientos.
Pregunta: Quisiera saber, aquellas personas que están trabajando en defensa de la natura­leza, ¿sobre qué punto tendrían que centrar su atención para que la relación humano-dévica vaya en aumento y el trabajo sea cada vez más intenso con los devas?
Respuesta: ¿Se refiere a la aplicación de lo fundamental en ecología, por ejemplo?
Pregunta: Si. ¿Cómo tendrían que actuar aquellos que están defendiendo el medio ambiente para que se retorne a esa relación que hubo entre el hombre y los devas?
Respuesta: Existen tres tipos de ecología, porque cada estructura está emitiendo en lo que llamamos ambiente ecológico, una serie de actividades nefastas, porque mentalmente creamos un ambiente nocivo con la inmoralidad de los propios pensamientos o a través de la lucha para que triunfe una creencia determinada. Esto es crear en el ambiente ecológico ambiental, una sede infinita de corrupción del yo que impresiona singularmente a los niños y también a las personas muy sensibles. Otro tipo de ecología que hay que desarrollar es el equilibrio del yo que se manifiesta a través del cuerpo emocional. ¿Cuál es la índole de las emociones humanas?. El sentimentalismo, el romanti­cismo, el misticismo, todo cuanto constituye un punto de asiento de las aspiraciones humanas. Cuando ha fallado la fe en la estructura y el sentimiento de integridad se va diluyendo, existe un sentimiento de frustración en nosotros y esto altera la ecología ambiental. Cuando tenemos miedo, celos, odio, rencor, ambición, egoísmo, ¿qué estamos haciendo realmente?. Estamos creando un desequilibrio total dentro de la ecología nacional en el aspecto emotivo. ¿Y qué hacemos con el cuerpo físico? ¿Esta estructura tan bella y tan bien dispuesta por la creación?. Las actividades a través del cuerpo son erróneas, hemos perdido el límite de la acción del cuerpo, el cuerpo ya no es un instrumento de nuestra voluntad sino que el cuerpo se ha convertido en el señor, suplanta al Yo y esto crea una ecología distin­ta de la ideal porque una persona que no se comporte adecuadamente a través de su estructura física está creando una modificación ambiental verdaderamente negativa, la respiración de una persona que no está sana por ejemplo, la atracción magnética de las personas debido a que poseen un campo magnético propio, esta lucha incesante de estructuras porque no tenemos amor, ha creado una radiación nefasta para el ambiente ecológico físico.
Ustedes dirán que hablo de la ecología en un sentido muy místico, yo les digo a ustedes que todo cuanto existe de ecología alterada en el mundo actual proviene de la alteración de una u otra de nuestras estructuras conocidas: la mente, la emoción y el cuerpo, y cuando sucede algo que altera profunda­mente la ecología terrestre decimos: han sido los gobernantes, los que poseen bombas atómicas por ejemplo, o los que tienen grandes industrias que produ­cen grandes humos, y estas cosas naturalmente, suceden porque la estructura triple del yo humano ha fracasado o está fracasando, porque una estructura humana realmente armónica jamás producirá ‑ dentro del ambiente que lo rodea ‑ una alteración nefasta de la Ecología que debe ser sana, pura y radiante. Hay que trabajar también en ese sentido porque el Yo se encuentra aprisionado y herido en estas tres estructuras, no es el dueño y señor de las estructuras sino que las estructuras están condicionando constantemente, y si el hombre está siendo condicionado por las estructuras, el ambiente está condicionado ecológicamente también por esas estructuras. Hay que trabajar para el descubrimiento del Yo espiritual, entonces todo cuanto surja de este Yo será puro y radiante porque las estructuras seguirán el impulso de la voluntad del ser humano y no el que sigue el instinto, propio de la evolución de las estructuras.
Pregunta: Hermano Anglada, desde su punto de vista ¿qué papel juegan las distintas corrientes religiosas que actúan en el Planeta?.
Respuesta: Todas las estructuras del mundo que se apoyen en la libertad genuina del hombre son caminos correctos. Dios no ha impuesto al hombre ningún código de justicia ni tampoco ningún dogma que cristalice su Fe en los valores eternos, le ha dicho: Sé libre y sé responsable. Entonces las corrientes religiosas dependen mucho de la inteligencia de las personas que están siguiendo esas corrientes o que se dejan influenciar por ellas. Yo les digo a ustedes que para llegar a Dios sólo hay un camino: la li­bertad del hombre. Quiero significarles a Uds. que si falla la libertad, si el espíritu humano se siente condicionado, entonces habrá traicionado al Dios Interno, este Dios que desde el principio de los tiempos le da vida e inteligencia. Toda la base social de la humanidad se halla escrita con caracteres indelebles dentro del corazón, ahí está la Justicia, la paz, el orden, la armonía. Es cuando se ha perdido la Fe en esos valores, cuando surge el temor y por lo tanto, la búsqueda de una estructura o de una corrien­te religiosa determinada y entonces, el hombre sale de sí mismo porque, parece inaudito, pero todas las corrientes religiosas se apoyan en una máxi­ma idéntica que es que: el hombre es hecho a imagen de Dios o Dios está contigo, o tú eres Dios en esencia, entonces ¿Porque se crean tantas corrien­tes religiosas?. Hacia afuera, atrás de la estructura, hacia el condicionamien­to, hacia la falta genuina de libertad individual. Las estructuras fallan por su base, esto lo comprende el ser humano inteligente y si el hombre humano ­inteligente, está dentro de una estructura, será para ayudar a liberar a los hombres dentro de esa estructura no para condicionarles y hacerles esclavos de una creencia, de una religión determinada, de un orden sectario o de un dogma preconcebido, porque falla por su base la realidad, la verdad, la paz, el orden y la justicia. Si todas las religiones buscan la misma cosa buscan a Dios que es la paz y justicia en el corazón. ¿Porque tantas luchas y tantos antagonismos en la vida religiosa de los pueblos?. ¿Por qué? ¿No se dan cuenta que ha fallado por su base la razón mística del hombre, y que progresivamente ha dejado de ser hombre, para convertirse en una máquina conducida por el aliento de cualquier corriente de vida espiritual o vida religiosa?.
Sólo el hombre conoce el camino secreto de su corazón, esto hay que enseñarlo en los niños. El día que el hombre comprenda esto que estamos diciendo en su integridad, el mundo verá otra realidad, una justicia social perfecta, un orden social nuevo y por lo tanto, paz y libertad para los pueblos. Paz y Libertad para este orden que entre todos tenemos el deber social de crear.
Pregunta: Otra pregunta, yo quisiera si usted me puede ampliar un concepto que Ud. expresa en uno de sus libros con respecto a la mediumnidad practicada en las reuniones espiritistas?.
Respuesta: Cuando la persona ha perdido la Fe o la está buscando en sus valores internos forzosamente tiene que buscar un sustituto, entonces surgen los condicionamientos, sea cual fuere su origen, los motivos, los móvi­les y los objetivos. ¿Me pregunto por qué estamos tan interesados a veces en dialogar con los muertos?. Sea como sea la crudeza de la expresión, por­que nosotros no estamos fundamentalmente interesados en el presente, enton­ces debemos buscar algo que palie esta falta, esa reseca esterilidad del corazón y creamos todo este artificio de valores psíquicos que condicionan la conducta, sin darse cuenta de que existen leyes y principios y dimensiones que todavía no hemos logrado acceder con la inteligencia y con la experien­cia. Un conocimiento de los planos de la naturaleza, un conocimiento de sus leyes, un conocimiento de la vida post‑morten vista clarividentemente, pondría ante nuestra visión inmediata una escena muy distinta de la que estamos creando nosotros con nuestra vida psíquica, con ese interés de participar conscientemente de la vida más allá.
El movimiento espiritista, toda su unción, su devoción, su significado y su fuerza, en el año 1875 a través de Mdme. Blavatsky y de otros eminen­tes introductores de la fe espiritual en el corazón pero, a la gente en general le gusta adornarse con maravillas y dentro de un mundo científico y técnico, el hecho de querer dialogar con aquello que está más allá de nosotros mismos, puede constituir un grave error, un karma; porque estamos hablando de algo que está fundamentado en las leyes sociales más antiguas, en los contextos históricos más alejados de la historia actual, que es que el hombre sea cual fuere la condición está relacionado con todos los planos que existen en la naturaleza, pero que el plano que más interesa es el plano físico, que es donde está desarrollando sus actividades de conciencia, enton­ces hay que decirle al hombre: “estate atento a este presente, porque todo cuanto estás produciendo puede ser contraproducente con las leyes místicas de la naturaleza”; porque ahora sabemos que tenemos tres cuerpos ¿Verdad?. Ya no es un solo cuerpo el que muere, muere también un cuerpo emocional y un cuerpo físico y esto trae como consecuencia una nueva filosofía del espíritu que no es solamente la muerte del cuerpo físico, sino ¿Qué sucede entonces más allá del cuerpo físico? pero hacerlo con un espíritu profundamente analítico y observador y darse cuenta de que existen leyes que desconocemos y que la invocación a los muertos puede ser peligrosa, no para nosotros sino para los propios fallecidos porque existen dentro de la sociedad que nos rodea cúmulos de intereses colectivos que tienen que ver con aquello que pasó pero que no corresponde al plano del presente y esto hay que considerarlo de una manera muy inteligente, pues no voy a decirles que no exista esta cuarta dimensión o quinta dimensión, sino que no sabemos lo que ocurre allá porque todavía no hemos desarrollado los poderes del yo espiritual, estamos siendo condicionados por simples estructuras. Cuando la estructura es más fuerte que el Yo, tendremos culto a lo maravilloso y a lo oculto y desconocido por­que pensamos que allí está la solución de los problemas sociales del presente, pero cuando una persona no está en el plano de los vivos, está en un plano social distinto, tan distinto del nuestro que al tratar de medirlo con la inteligencia tridimensional se convierte en algo estático, que produce estatis­mo en nosotros y en las propias personas que han pasado más allá del velo de lo que llamamos vida o sea la muerte; y conviene hacer esta distinción: ¿Porqué estamos tan interesados en aquello, qué ocurre más allá de la muer­te?., porque todavía no hemos sabido resolver los problemas que tenemos planteados aquí, en esta tercera dimensión, y por lo tanto hacemos lo mismo que los científicos que lanzan cohetes al espacio tratando de descubrir nuevos mundos, cuando tantas cosas hay que descubrir en este mundo del presente inmediato y en el orden social establecido. Hay que ser muy analíti­cos con respecto a estas afirmaciones pues podría parecer que niegue la existencia de estas dimensiones, por el contrario, yo les afirmo que existen esas dimensiones y que en esas dimensiones hay vivencias como acá , vivien­do un orden social distinto pero muy enlazado al orden social que estamos creando acá y que existen también dimensiones dentro de las cuales el hom­bre social es un hombre puro, inteligente, amoroso y no el que estamos todos siendo acá. Pero yo siempre estoy hablando al hombre de acá, porque es acá donde se trabaja, es acá donde hay que producir la gran catarsis de la sociedad, no un mundo ilusorio que fabricamos a veces con los sueños de nuestra imaginación. Estoy hablando de un mundo nuevo, una dimensión desconocida dentro de esta propia dimensión, esto es lo que hay que tratar de averiguar aquí y ahora, en el presente inmediato, pues si aquí en el pre­sente inmediato somos inteligentes y virtuosos, todo lo demás, todo cuanto constituye una investigación serena estará a nuestro alcance; entonces vere­mos cosas que nos sorprenderán por lo maravillosas y esplendentes.
Pregunta: Vicente, ¿Qué importancia tiene la evolución dévica en la evolución humana? ¿ Y qué forma tiene el hombre para poder ayudar a esa evolución.?
Respuesta: Los científicos del mundo todavía no han logrado esclarecer de una manera profunda e incluyente lo que es la energía. La energía sea de cualquier tipo es cósmica. Es modificada la energía al pasar por la atmósfera de la tierra, llega a nosotros en una forma muy distinta de su procedencia original. Entonces, la gran electricidad cósmica que produce acontecimientos cósmicos, llega a nosotros aminorada hasta convertirse en la electricidad que conocemos, que estamos admirando. Pero, ¿Sabe el científico exactamen­te de donde procede esta energía?, ¿ 0 lo que es exactamente esta energía?. Esta energía es evidentemente algo que constituye una preocupación por los científicos. La naturaleza de la electricidad por ejemplo, aquí sí que puedo decirles a ustedes que el científico deberá penetrar en otra dimensión del espacio y darse cuenta de las existencias dentro de los replie­gues de estas fuerzas o de esos planos, para darse cuenta exactamente de lo que es la energía. Cuando en religión se nos enseña que existen ánge­les o devas, que están tratando constantemente de ayudar al hombre, ¿a qué se refiere exactamente?, pues bien, a unos intermediarios entre Dios y la religión que ellos han promovido, con lo cual la idea de la energía angélica queda condicionada dentro del marco de esta propia religión sin darle importancia a los acontecimientos que tienen lugar más allá del templo o del santuario, o donde sea, porque la naturaleza es viva, no es una entidad que está inerte, está en constante movimiento, produciendo con su incesante movimiento el paso de las constelaciones que dan vida a las estaciones, el paso de los planetas que dan vida a las condiciones psicológicas, el paso de todo cuanto existe más allá de lo conocido, está dando vida a lo conocido. ¿Y cuál es el término común?, yo diría que es deva o ángel el que produce esas condiciones, pero naturalmente, ¿cómo vamos a hablar de ángeles en una era supremamente técnica?, y sin embargo, ¿de dónde procede la técni­ca?; pues, la técnica exige energía, no puede existir ese descubrimiento técnico sin haber utilizado una energía. Esta energía desconocida se llama, gene­ralmente dévica, una energía que no es típicamente la que utiliza el hombre al menos cuando está en un período formativo de conciencia social, es más adelante cuando el hombre se da cuenta realmente de que existe una fuerza muy semejante a la suya pero que actúa en forma muy distinta en su apreciación.
Aquellas personas que han leído esoterismo o estudios ocultos, sabrán que existe una máxima que define activamente lo que es la realidad y es "la energía sigue al pensamiento". Pero, ¿qué hay que entender por energía y por pensamiento? El pensamiento lo produce el hombre, pero la energía del pensamiento no es del hombre, es etérica, al salir de su cerebro como una onda magnética ya no es el propio pensamiento del hombre, es algo más allá del pensamiento del hombre: es energía, la energía dévica.; por lo tanto, aquí hay una explicación del por qué a los pensamientos, deseos y actividades de los seres humanos se trasmiten al orden social, porque el hombre es creador y el deva o la energía es la constructora de las formas.
Esta es la explicación más racional y científica a mi alcance en estos momentos; el hombre piensa y al pensar emite unas radiaciones que ciertos agentes del espacio, invisibles a la vista común, confeccionan en forma muy inteligente todo aquello que llamamos pensamientos y todo aque­llo que llamamos deseos y voy más allá ‑y más acá al propio tiempo‑ el cuerpo mental es una modificación de energía cósmica por medio de actividades dévicas. Esto constituye lo que llamamos mente. Existe una modificación de la energía cósmica que al manifestarse en la estructura emocional del ser humano, se está convirtiendo también en un elemento dévico o de energía sintética con la cual sentimos, deseamos y tenemos emociones y finalmente tenemos un cuerpo físico que es la expresión de una energía cósmica modificada en la tercera dimensión del espacio, de la misma manera que el cuerpo emocional es una expresión de la cuarta dimen­sión y el cuerpo mental lo es de la quinta dimensión; es decir que si nos damos cuenta vamos siempre a la triple estructura del hombre.

¿Decimos que el hombre no es su estructura?. Pues si el hombre no es su estructura ¿Quién es exactamente? Esto les estoy preguntando, les pregunto a ustedes, si el hombre no es el cuerpo, ¿Quién ha creado el cuerpo?.Si el hombre no es su deseo, ¿Quién ha creado un deseo o el cuerpo de deseos?. Y si el hombre no es la mente, ¿Quién ha creado la mente?. Este es el gran reto del investigador esotérico y entonces hay que buscar soluciones más allá de lo que han dicho las religiones, las filosofías y los credos de todos los tiempos. Somos ante todo investigadores, ¿Verdad? ¡Muy bien!.



Aquí hay un soberbio campo de investigación: ¿Quién ha creado nuestros cuerpos? ¿Quién?. Démosle el nombre: ángeles o devas, es igual, o señores de la energía cualificada que producen todo tipo de forma que permiten técnicamen­te que yo pueda hablarles a Uds. y que Uds. pueden escucharme a mí a través del espacio y ¿Qué hay entonces en el espacio que nos rodea?. ¿Qué es este ambiente social que nosotros mismos hemos creado? Si no la partici­pación consciente de estas fuerzas invisibles en el orden social de nuestra vida y aquí hay un campo inmenso de investigación que les invito a Uds. a penetrar, pues entonces sabrán el origen místico de todas las estructuras, sean las estructuras del hombre o sea la estructura social dentro de la cual vivimos inmersos.
Una pregunta por favor y haremos un silencio total.
Pregunta: ¿Nos podría resolver estas asociaciones?. El Maestro Saint Ger­main ‑Argentina ‑ América ‑ grupos esotéricos o grupos espirituales de Santa Fe y Argentina.
Respuesta: Donde existan hombres de buena Fe, donde existen hombres con esperanza en el futuro, (me refiero a los seres humanos naturalmente), donde exista espíritu de investigación, donde exista Amor, allí está la fuerza desconocida, más allá de toda fuerza y energía conocida en la vida de la naturaleza.
Les he hablado del término descriptivo de la energía como entidad, una entidad dévica o un grupo de entidades dévicas. Cuando hablamos en términos de humanidad, tendría que hablarles entonces de una humanidad que está más allá de las dimensiones conocidas, yo defino a esta humanidad superconciente gran Fraternidad Blanca del planeta o aquellos grandes seres que guían internamente los destinos espirituales de nuestro mundo.
¿Quién es exactamente el Conde de Saint Germain?, simplemente uno de tales moradores de los mundos perfectos dentro de la perfección de nues­tro planeta, que siempre será relativa de acuerdo con el orden cósmico. Entonces, todas las agrupaciones de tipo esotérico, místico o espiritual o del tipo que sea, cuyo sentimiento inefable es la paz, la libertad del ser humano y la conciencia social de los pueblos ha de estar forzosamente dirigida y domina­da internamente por esas grandes entidades que están desesperadamente ansiosos de ayudarnos, que están tratando de despertar nuestro corazón a la realidad, todo este conglomerado de energía cósmica, canalizada a través de la Gran Fraternidad, está operando en el corazón de cada uno, cuando tiene Fe en los albores inmortales, cuando tiene Fe en sí mismo, cuando tiene Fe en la propia humanidad y trabaja inducido por esta Fe para producir el hombre nuevo, lo cual significa que la producción del hombre nuevo a través del estímulo de la Gran Fraternidad viene siempre por esta fuerza oculta mediante la cual esta Gran Fraternidad puede llegar al corazón de los hombres.
Si les hablo del corazón es porque aquí está la sede de la Fraternidad, imaginen ustedes que su corazón es la sede de esta Gran Fraternidad y que Uds. están velando constantemente esta Gran Fraternidad, esta gran Fe, esperanza en el futuro, este Amor hacia los demás, entonces, por inspira­ción interna, se darán cuenta de que existe una vinculación perfecta entre el corazón del hombre y el corazón de la Gran Fraternidad Cósmica de la cual nuestra Gran Fraternidad Planetaria es solamente una pequeña parcela.
Un momento de silencio por favor.
Muchas gracias por su asistencia.
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Unidad de Servicio Buena Voluntad Rosario

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