Veremos las técnicas de investigación, aunque para ello veremos aspectos que no dio tiempo a ver en mti I



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Introducción

Veremos las técnicas de investigación, aunque para ello veremos aspectos que no dio tiempo a ver en MTI I.



  • Problematización del binomio émic/étic, sabiendo los criterios que existen para determinar la información, sin caer en la reducción simple que M. Harris hace entre punto de vista nativo y punto de vista experto.

  • La historia de los trabajos de campos.

  • Aquello de lo que Velasco y Díaz de Rada, Describir, Traducir, Explicar e Interpretar. Saber que significa cada uno de ellos y entenderlos.

  • Ver el texto de F. Cruces, “Etnografías sin final feliz”.

  • Textos de Garfinkel, Goffmann y Giddens, sobre interacción.

Tras ver esto, ya pasaremos a definir las técnicas de investigación como la observación, las entrevistas, grupos de discusión y las historias de vida. El grueso de la asignatura se centrará en las cuatro técnicas, para así poder empezar a emplearlo en los trabajos.

Todo esto irá entrelazado con los puntos arriba descritos, y con textos que versarán sobre las técnicas, las problemáticas, que nos ayuden a pensar y a debatir sobre dichas técnicas. También tendremos algunas clases que dedicaremos a tutorías colectivas con dudas generales.

La parte práctica tiene un guion, al igual que en métodos I, el cual deberemos de seguir y poder estructurar el trabajo.

Las últimas semanas, siguiendo un guion que veremos, haremos exposiciones para así poder debatir sobre nuestros trabajos. Ver hasta qué punto el problema de investigación ha evolucionado según el carácter emergente de la etnografía. Esto se aportará en un anexo donde se expondrá aquellos aspectos que hayan sufrido cambios debido a las condiciones del campo. Debatir en términos de Métodos I y II, como cambios, problemas a la hora de realizar las técnicas, donde se debata sobre los problemas más que de resultados.

Encarar los problemas, encarándolos y no escondiéndolos, no teniendo en mente una presentación de resultados, si no la aplicación de las técnicas, aprendiendo de los imprevistos, intentando solucionarlo, o aprender de ellos.

Deberemos de elaborar entre dos o tres técnicas por persona –independientemente del trabajo- que deberían cubrir las técnicas vistas, siempre siendo una de ellas la observación.

El cuaderno de campo es aquello que se ensucia, que se trabaja, de apuntes rápidos. El diario de campo es aquél que se elabora, sistemáticamente, que es resultado de elaborar las notas tomadas en el cuaderno de campo.

Texto: “Los confines de la impostura” Manuela Cantón. Reflexión sobre su propio trabajo de campo, desde el punto de vista de la reflexividad. Problemas sobre etnografías en contextos contemporáneos, replanteo de los puntos de vista, debate sobre la racionalidad, etc.

Jugar con las técnicas, adecuándolas a la investigación, pero siempre respetando las características que definen a cada una de ellas. Las exigencias del campo pueden hacer replantear cierta “reglas”, aunque siempre deben de estar justificadas, reflexionadas y explicitadas.


  1. Observación. Veremos la observación, que aparece en el programa de MTI I, pero que por coherencia lo abordaremos en esta asignatura. En función de la situación de observación, tendremos una serie de opciones, para lo cual solo entenderemos aquellas que Manuela, a partir de un hibrido, considera prácticas.

  2. Encuesta. Inventadas por sociólogos, con fines sociológicos, para objetivos macro-sociológicos. Puede, y hasta debe usarse en algunas circunstancias.

  3. Entrevista. De carácter dialógico, con interacción permanente entre quienes hablan y quienes responden. Plantear que es lo que hacemos cuando entrevistamos: juego de las expectativas, hasta qué punto –de manera relativista y reflexiva- tomar los resultados de las entrevistas. Aquí veremos los textos de Goffman, Garfinkel y Giddens. Estructura de las entrevistas y problematización de lo que representa en contexto de interlocución y la entrevista en el campo

  4. Grupo de discusión. Textos de Jesús Ibáñez –sociólogo español- que ha dedicado mucha parte de su producción teórica a este tipo de técnica. Tiene unas reglas muy claras y muy estrictas.

  5. Método biográfico. Diversas modalidades, como la historia de vida. La historias de vida por ejemplo, donde se interrumpe menos, aunque todas ellas tienen ese carácter dialógico, pudiendo ser el extremo contrario las monológicas. Las historias polifónicas son muy gratas, amables, donde se reconstruye una historia a través de varias entrevistas, poniendo en relación, componiendo la historia prestando atención a la coherencia, usando nuestra imaginación literaria.

  6. Medios audiovisuales. No los veremos, pues a falta de conocimientos de la profesora sobre el tema, no haremos hincapié.

  7. Tratamiento de los datos y representación de los resultados: proceso y producto. Trabajo con los discursos, tratamiento de los materiales, etc.

El grueso de la asignatura son las técnicas, que será lo que ocupará el grueso de la asignatura.

La observación y la entrevista deberían de estar presente en cualquier proyecto investigación, pues son las “dos patas” de la etnografía.

Antes de nada, retomar la definición de problema de investigación. A. Cohen, en El hombre bidimensional. Ensayo sobre la antropología del poder y el simbolismo en sociedades complejas, en la página 21 dice que “una disciplina es definida en términos delos temas que tratan. Un problema de investigación en este contexto Refieren a un vacío existente en nuestro conocimiento respecto a cómo las variables están relacionadas unas con otras –puntos diferentes, aspectos diferentes de un tema. El avance de una disciplina está tanto en la identificación y aislamiento de esas variables como en el análisis de su interdependencia, o del modo en que se relacionan un aspecto con otro, que hemos seleccionado como únicas en nuestro trabajo.”

El esquema que debe seguir el trabajo práctico de MTI II, donde CADA UNA DE LAS TÉCNICAS debe llevar:



Previo. Podría haber un apartado sobre “Reflexiones en torno al proyecto de investigación de MTI I”, donde habría que situar los cambios, las necesidades del campo, etc. que hayan hecho redefinir el trabajo. Reflexiones que tengan que ver con aspectos que han sido repensados. Este apartado iría antes de las técnicas.

  1. Introducción. Justificación en relación al proyecto de investigación, que debe resolver el papel de dicha técnica en relación a que propósito. La vinculación de dicha técnica con el proyecto de investigación realizado en MTI I. Podemos introducir las remodelaciones que hayamos realizados en el proyecto de investigación, que se haya tenido que redefinir en otros términos que nos han hecho pensar en tal cuestión. Cuando sea así, indicar como, o de qué manera, dicha técnica ha propiciado una revisión del diseño.

  2. Selección de informante/s. Quienes están implicados, por qué los hemos seleccionado, justificación del perfil/es. Lo que estamos tratando son muestras, que son “el conjunto de individuos o grupos sobre los que se efectúa una investigación y las mediciones correspondiente”. Algunas distinciones que son necesarias manejar como por ejemplo entre muestras significativas frente a muestras representativas. En “El salvaje metropolitano” de Rosana Guber, en el capítulo “El trabajo de campo como unidad reflexiva”, que estará en copistería.

  3. Condiciones prácticas de aplicación de la técnica.

    • Incidencia de la relación interlocutoria. Variaciones que puede haber debido a la interrelación con el/los informantes, que siempre será asimétrica, en un juego de roles entre investigador e investigado. Incidencia de las interlocuciones, de las casuísticas que se producen, que siempre son relevantes y ya de por sí revelan información.

    • Contexto de producción de los discursos. Entornos donde se producen las técnicas, las personas presentes. Ejemplo de una entrevistada que en función de quien había delante cambiaba el discurso, debido a las condiciones de producción, de los contextos. Puede alterar notablemente el desarrollo de la entrevista/otra técnica, para lo cual debemos de tener siempre presente que un dialogo no solo va por medio de un canal, sino a través de varios, siendo interesante captarlas.

    • Examen crítico de los guiones seguidos. Puede pasar que se abran otras cuestiones que no estaban previstas, o que el informante no se adecue a la imagen que teníamos previamente; la visión crítica de los guiones que hemos desarrollado tienen que ser revisados por tanto.

  4. Transcripción parcial/total de entrevistas, grupos de discusión, historias de vida y/o encuestas contestadas. La transcripción tiene una dificultad en cuanto a la elección de ser total o parcial. Manuela considera que no es necesario hacerlas totalmente, ya no solo por cuestiones de tiempo, sino por dedicar el esfuerzo a la elección previa sobre las partes más interesantes. Hay un problema de orden epistemológico en la investigación, donde esta está pensada para ser escuchada y no ser leída, con lo que le da una característica de solemnidad, de homogeneidad, que no se corresponde con la idea con que fue construida. Hay que sacarle toda la “chicha” a la entrevista, más que reproducir y/o duplicar lo ya obtenido. Mejor fijarse en aquellas características, aquellos sentimientos, que requieran de un trabajo de reflexión y de análisis, aprovechando así la información que se ha obtenido a través de la técnica. Hay que saber anotar los silencios, los gestos, el lenguaje verbal y el no verbal, que puede decir mucho más que el lenguaje verbal, emanando mucha más información que el propio discurso. Compaginar tanto la grabación como las anotaciones, no perdiendo así el hilo o la atención, y tampoco solo focalizando en que dice, sino en el cómo lo dice, contexto, lenguaje no verbal, etc. Estar presente con los cinco sentidos –y digo yo, que con el sexto, el del antropólogo que trasciende los sentidos, y utiliza otros componentes sensoriales. Relación social instrumentalizada conscientemente. Lo que para otras disciplinas es un problema, para la etnografía puede ser una fuente de reflexión y de información, que tienen que ser tenidos en cuenta tanto como lo que se dice/encuentra.

  5. Análisis del discurso y/o descripción densa. El primero referido a las entrevistas, historias de vida y demás, y la descripción densa en cuanto a la observación. Es la parte más importante quizás, donde analizamos los resultados. Este análisis será en función de los objetivos, de los problemas de investigación y de las hipótesis que han sido la base del proyecto de investigación. Momento en el cual, si ha habido cambios en el transcurso de MTI II, pues se indican.

No agobiarnos por no poder obtener toda la información necesaria para comprobar, refutar, hipótesis. No se trata de desarrollar el proyecto de investigación, sino la de aplicar dos-tres técnicas por personas, reflexionando sobre los problemas que ha conllevado la aplicación de la técnica. Si es necesario que haya conexión, correspondencia, entre las técnicas y el proyecto, pero no tener la ansiedad de cubrir toda la información que el proyecto demanda.

Esquema de las presentaciones en clase

  1. Introducción al tema. Justificación y demás

  2. Problemas de investigación, sobre cómo se planteó en métodos I, aquello que se modificó, y aquello en lo que se convirtió. Elementos que se han cambiado debido al “carácter emergente”. Como lo hemos construido, como ha sido el proceso, y si hemos cambiado y porqué. Problematizar nuestra propia investigación. Contar el “ruido” de la investigación. Impresiones que tenemos ahora, una vez hecho el trabajo; no errores, sino la vida real del trabajo de investigación. “Una investigación seria conduce a unir lo que vulgarmente se separa y a separar lo que vulgarmente se confunde”, p.30 de El oficio del sociólogo. Se relaciona esto con la quiebra epistemológica, que rompen nuestras expectativas.

  3. Algunas de las hipótesis, reflexiones acerca de cómo han guiado la investigación, que errores hemos detectados.

  4. Elementos claves del marco teórico que tengan una conexión directa con el tema, los problemas y las hipótesis. Lecturas claves, con un hilo conductor entre todas las partes anteriores, esta, y la de las técnicas.

  5. Una o varias técnicas, utilizando el guion que hemos seguido para la aplicación de dichas técnicas. Ver no solo lo mal que se ha hecho, sino aquello sobre lo que hemos sabido diagnosticar los problemas tenidos.

Se trata de que sea el momento del curso en el que compartimos entre todos, en unos cuantos días, la experiencia que hemos tenido tanto en la primera parte, como en la segunda.

En la presentación, las formas, las herramientas y demás son libres, siempre que se respete el guion dado.

Vemos el texto de Rosana Guber, en “El salvaje metropolitano”, en la página 120, “4. Unidades de análisis: ¿muestra representativa o muestra significativa?, que viene a cuenta de uno de los guiones (apartado II) a seguir en la aplicación de las técnicas para la presentación del trabajo. Es en lo referente a la selección de técnicas, para lo cual hace la distinción y definición entre representativas y significativas. La autora trata la Unidad de Análisis como “la selección del universo de informantes y del tipo de muestra” que “es parte del proceso general de conocimiento y responde a los objetivos e intereses que plantea el investigador”, al contrario de lo que vimos nosotros en MTI I, pero no quiere decir que esté equivocado, sino que parte de otros conceptos. Para ella la muestra es equivalente a la unidad de análisis, y por ello habla de “unidades de análisis”. Nosotros hemos hecho equivaler problema de investigación y unidad de análisis. La quiebra es importante entonces también a la hora de definir las muestras, rompiendo expectativas, pero con consecuencias técnicas como la de no poder establecer muestras a priori, “sino solo tentativamente porque no sabemos sobre qué población mayor tendrá sentido hacerlo” y para lo cual es necesario conocer al grupo, sus categorías relevantes en el mundo social de los actores. En los tres fragmentos de la página 121 “Solo en la medida en que se interna en su dinámica, y en que conoce discursos y prácticas, el investigador puede detectar cuales son los grupos relevantes y significativos para una descripción”, “En este punto, el investigador procede del mismo modo que en el resto de su trabajo: intenta no solo ver cada vez más, sino también sustituir sus preconceptos por los conocimientos de sus informantes” que tiene que ver con el texto de Agar, contrastando las propias expectativas, sin que se conviertan en prejuicios activos, “Además de los gradossociocentrismo”.

Es importante en la afirmación “La selección del universo de informantes y del tipo de muestra es parte del proceso de conocimiento”, donde lo que debemos de tener en cuenta es que no son dos etapas diferenciadas, una teórica y otra práctica, sino que la selección de informantes y muestras no son presupuestos de los que se parte a conocer, sino que es ya parte del proceso de conocimiento, que responde a los objetivos e intereses del investigador. La etnografía es el “proceso metodológico global” (Velasco y Díaz de Rada, 1997).

En la medida en la que la etnografía busca generalizar, que es rara vez, por tanto busca rara vez recurre a muestras de representatividad. Esto no quiere decir que no se haga uso de ellas, aunque nunca debería ser la finalidad de la investigación a la hora de hablar de etnografía. Puede servir como una primera aproximación tentativa, sin que ello sea fruto de conclusiones o análisis. Uso flexible de los procedimientos estandarizados de producción de información.

Es un instrumento pobre para la etnografía, adaptándolo a situaciones concretas, teniendo en cuenta sus limitaciones, no siendo “la muestra probabilística aplicada a partir de categorías y criterios preestablecidos por el investigador”. Debemos de conocer los sentidos del mundo social, no cayendo en categorías previas, pre-dadas.

En cuanto a las muestras no probabilísticas, se dan en ocasiones lo que la autora denomina “muestras de oportunidad”, que son aquellos que se ofrecen a dar información, colaborar, etc. Manuela nos habla que a la hora de hacer etnografía es interesante llevar “la bandera de pendejo”, haciéndose el sorprendido el muchas ocasiones no denotando mayor lazos con otros informantes por el simple hecho de no tener que caer en las dinámicas que existan entre distintos informantes/grupos. Habla de contextos coproducidos entre el informante de oportunidad y el investigador. Hay que evitar los desviantes, que suelen buscar la aprobación del investigador: aprobación que no encuentran dentro y que buscan de uno de fuera. También la figura de los especialistas, o los “auto-erigidos en especialistas” (Manuela), que pretender ser el filtro de los más informados. Hablar solo con desviantes o especialistas rompe totalmente con la idea de perspectivismo, consustancial al trabajo de campo y que debe ser uno de nuestros puntos fundamentales en nuestro “marco de intenciones” (Velasco y Díaz de Rada). Todo ese juego de espejos es muy importante, como analizar porque nos dan acceso a determinado tipo de información, como se instruye a las muestras que se nos facilitan para darnos qué tipo de información y que tipo de imagen nos quieren transmitir, que ya en sí nos da información sobre qué imagen pretende que obtengamos y como nos ven. Combinación de muestra de oportunidad y muestra evaluada (p. 125, con Honigmann).

A continuación vienen unas críticas y la defensa que hace la autora. La muestra probabilística es incompatible con el trabajo etnográfico sobre el sentido que se atribuye a las acciones –no da cuenta del carácter emergente del trabajo de campo.

Respecto a la muestra significativa (p.126), entramos de lleno en lo que nos interesa; de esto no podemos prescindir, pues entonces no estaríamos haciendo etnografía.

En cuanto a las tres críticas (A, B y C, pp.125-126), que son respondidas por la autora de manera muy clara. La presencia de la subjetividad debería de dejar de considerarse como un aspecto negativo, y siguiendo a la autora, considerarse como una herramienta, con su necesario control reflexivo que Rosana alude a Willis (1985).

A modo de Bourdieu y sus momentos de objetividad y subjetividad, considera que los momentos de una metodología cuantitativa y una metodología cualitativa sean necesarios, y de manera equilibrada.

Sobre el texto de Manuela Cantón, “Los confines de la impostura. Reflexiones sobre el trabajo etnográfico entre minorías religiosas” (2008).

Es interesante en cuanto a cómo trata el concepto de reflexividad en la etnografía.

Lo real no es racional (p.153), donde no hay que caer en la falsa dicotomía entre racional y emocional.

Bloque I: Técnicas

La observación

La observación y la entrevista son las dos grandes patas de una etnografía. La observación requiere de la presencia. Los datos observacionales y conversacionales son datos epistemológicamente diferentes. Se producen en situaciones diferentes, con finalidades diferentes, experimentando diferentes transformaciones cuando son abstraídos de los contextos en que se producen. Mezclarlos acríticamente no permite comprobar cuando unos datos proceden de una observación o de una entrevista –de lo que he visto, o lo que nos han contado.

Cuando estamos entrevistando, también estamos observando, no teniendo razón de ser una entrevista sin observación. Ser agentes activos en la entrevista. La presencia es importante, y el estar presente también, tanto en la entrevista como en la observación. Aun así nunca perder que son datos epistemológicamente distintos, no siendo datos que se puedan mezclar sin más, estando marcados por las condiciones de las que han surgido, y que en gran medida explican en ese contexto.

La observación y la entrevista están tradicionalmente vinculadas a la objetividad y la subjetividad, siendo esta otra ecuación que hay que conocer primero, y luego disolver. La observación se suele asociar al punto de vista étic, mientras que entrevista se suele asociar a la subjetividad del informante/comunidad a la que nos dirigimos, con el punto de vista interno, émic; esto no funciona así, y no debemos entenderlo como tal, ya que parte de una sobrevaloración de la capacidad objetivadora del experto, que a medida que avanza en el trabajo de campo se ve influido por una mayor parte de factores que en muchas ocasiones ni se controlan. Por otro lado también se considera que un individuo es capaz de cargar con toda la objetividad, perdiendo uno de los objetivos a los que aspira la etnografía, que es el del perspectivismo. Aunque se esté perfectamente preparado para la observación, sería una paradoja el intentar cubrir el objetivismo con un solo punto, subjetivo.

Todo esto es falso e imposible, así que cuanto antes consigamos superar este tipo de suposiciones contraproducentes, mayor alcance podrá tener nuestras etnografías.

La observación es parte consustancial del trabajo de campo, siendo además una de las técnicas que tendremos que aplicar –antes o después- en nuestra labor como etnógrafos.

La observación es percepción ampliada –Velasco y Díaz de Rada-, no la percepción común que sale de manera espontánea. Atravesar la barrera de lo obvio –obvio construido, que nos hemos familiarizado- y que para nosotros está naturalizado; plus de atravesar la barrera de lo obvio y que constituye el esfuerzo fundamental de la observación etnográfica. Utilizar de manera consciente este mecanismo para buscar información que no es obvia, que traspasa dicho umbral.

Modalidades de observación

Perfectamente aplicable al trabajo de campo urbana. Las que pueden ser más interesantes las desglosamos de esta manera. No son excluyentes entre sí.



  1. La distinción entre observaciones sistemáticas o específicas/asistemáticas o inespecíficas

Se diferencian esencialmente en el grado en que el observador interviene en la definición de su objeto; en el grado en que el observador dispone de un esquema previo para ir encajando/organizando aquello que ve –discriminando mucho más, dejando fuera muchas cosas, siendo consciente de esto- obligando a conocer mucho mejor el campo, teniendo criterios para prever lo que vamos a dejar fuera.

Es tanto más específica cuanto más dispone el etnógrafo de un esquema preciso para encajar los datos de la observación. Siempre conviene tener en cuenta que en las observaciones asistemáticas no somos testigos neutros/radares perfectos, con lo que en habría que revisar nuestras observaciones, pues actúan elementos del carácter teórico y del sentido común. Depende del filtro que tengamos, y de cómo tengamos definido el esquema para registrar los datos.

Como los contextos que investigamos suelen ser contextos familiares, tenemos la ventaja para aplicar criterios de una investigación sistemática; tienen el inconveniente de tener naturalizados los contextos. Así que deberíamos de desnaturalizar los contextos antes de planificar y realizar las observaciones. Debemos reflexionar, pensar creativamente, sobre la pertinencia de una u otra observación.

Dentro de las observaciones sistemáticas estarían:



  • La observación descriptiva o global. Sería la más asistemática dentro de las sistemáticas.

  • La observación focalizada. Se dirige a una única actividad.

  • La observación selectiva. Es la más sistemática dentro de las sistemáticas.

Todas ellas dependen del grado de intervención en la delimitación de dicha observación.

  1. La distinción entre observaciones simples/experimentales

Consiste en la diferencia entre observar hechos espontáneos –que no intervenimos activamente-, o entre observar una situación que hemos planeado previamente, creada artificialmente –un experimento1. No caer en la radicalidad ingenua de que lo espontaneo absoluto existe. Si nosotros no intervenimos, si no se sabe que somos observadores, siendo uno más –esto es más posible cuanto mayor anonimato impera, con la facilidad de pasar desapercibido-, en situaciones comunes de contextos globalizados, que permiten la observación encubierta. Si la situación es provocada para observar la reacción, sería experimental.

  1. La distinción entre observaciones descriptiva/explicativa

Otra distinción interesante es la que diferencia de la descripción descriptiva/explicativa. La explicación depende fundamentalmente de que haya una hipótesis y una convicción de realizar una explicación en base a esas hipótesis.

No son excluyentes entre sí, donde la responden a una vieja dicotomía entre incluir o no hipótesis que se pueden verificar o no. En el caso de que si tengamos hipótesis, estaríamos en observaciones explicativas, que tratarían de dar respuesta a dichas hipótesis –para verificar o refutar-, y que están ligadas a investigaciones de carácter explicativo. Sirven para arrojar luz sobre alguna cuestión/hipótesis elaborada previa a la observación, en nuestro proyecto de investigación.

En el lado contrario, desde una perspectiva más interpretativa, hablaríamos de observaciones descriptivas.


  1. La observación participante

La última aclaración es la de observación participante2. Muy problemática, que quienes la defienden abogan por la inmersión. La mera presencia nuestra ya altera la acción. Entender la observación como algo que privilegia la objetividad o todo lo contrario, que dinamita la objetividad.

Es consustancial al trabajo de campo etnográfico. La observación-participación, que no hay que confundir con la observación-intervención que sigue un modelo próximo al de la intervención social.

Nos plantea dos formas de acceso a la información, que han estado tradicionalmente vinculadas a dos modos distintos de entender la investigación social: el modo interpretativista –compresivo interpretativo- y el modo positivista explicativo. Ambos conciben de maneras opuestas la observación y la participación.

Desde el positivismo se entiende que lo único que nos garantiza el acceso a la información objetiva es la observación externa, que mantiene la distancia, no reflexiva, mientras que la participación es la interpretación desde dentro, de interferencia, que conlleva toda una serie de cuestiones. Se entiende que cuanto más se participa, menos se observa y más parte somos de aquello de lo que observamos, no estando en condiciones de poder discernir lo que es consecuencia de razones emocionales. Este tipo de argumentos, aunque no se compartan, nos deben hacer reflexionar sobre ciertas cuestiones, como la proximidad afectiva, que puede hacernos perder ciertos aspectos y ganar otros. Estas posturas consideran que la participación va en detrimento de la observación. Debemos situarnos por tanto fuera, para no contaminarnos por las razones, los sentidos, que los agentes dan a su propia voluntad, ya que el objetivo de este tipo de posturas filo positivistas, es el de obtener una descripción externa y un registro detallado. Cuando se participa –que no lo excluyen- se hace solamente con el fin de observar y registrar, no con el fin de formar parte de ni de transmitir el formar parte de; tan solo con el fin de búsqueda de objetividad. El ideal es el de la neutralidad cognitiva, siendo uno de los principios fundamentales.

Desde las posiciones más interpretativas, más próximas al espíritu de la etnografía. La primera cuestión que plantean es que ambas se pueden realizar conjuntamente, que no son excluyentes, y que es lo recomendable. La segunda cuestión, en concordancia con la perspectiva, al tratarse de sujetos sociales, lo social no puede ser conocido manteniéndose al margen o estrictamente desde fuera. Ejemplos del guiño de Geertz o del pomo de Schütz3. Siendo solamente un mero observador externo, no se puede conocer que hacen realmente los agentes, los sentidos de la acción. La observación participante es ineludible, imprescindible para captar el sentido de la acción. No temer el hecho de convertirse en uno más, ya que nunca podremos convertirnos en un nativo más, salvo que renunciemos el papel de investigador; el grado de confianza va en aumento, pero nunca se transforma en uno más. Una último cuestión planteada desde esta visión es la crítica a la concepción filo positivista de la observación participante: la observación externa y distante no nos convierte nunca en testigos neutrales, que es lo que de algún modo se insinúa desde las posturas positivistas; desde la visión interpretativa se afirma que por mucha distancia que se guarda no se es neutral, ya que tienes tus propias paradigmas, enfoques, presupuestos, etc. y además la mera presencia ya altera la acción.

Abordar la observación como lo que es, plenamente compatibles, complementarios, y que pueden resultar complementarios o contrapuestos dependiendo de muchas cuestiones. De si lo necesitamos, o si del campo lo demando o lo niega. Dependiendo de las condiciones concretas de cómo se dan las relaciones en el campo por tanto, o de las limitaciones o posibilidades del campo, o dependiendo de nuestros objetivos para la investigación. Siempre sabiendo que debemos de justificarlo en la parte de metodología, indicando si lo hemos usado todo el tiempo o no, el porqué, cuáles eran las demandas del campo –de si incitaba o negaba-, siendo en esencia junto con la idea de que el trabajo de campo es relación social instrumentalizada, que se desenvuelve en la interacción social, en las relaciones sociales.

En el texto de J. García García, en “Entre la antropología y la historia: una reflexión sobre los convencionalismo académicos”, en Cultura, tradición y cambio. Una mirada sobre las miradas. Ha trabajado mucho sobre el análisis de los discursos.

Vemos como la dicotomía observación/entrevista es mucho más complicada que eso. Critica lo que ha sido, y sigue siendo, la centralidad de la observación en el trabajo de campo, otorgándosele un papel principal. La antropología que se basaba en el “yo testifical”, en lo que yo he visto y yo he experimentado, no siendo tan solo un debate de objetividad, sino de la propia naturaleza de la etnografía, con la observación puesta en cuestión por el autor, problematizando la centralidad de esta técnica en la etnografía. Al mismo tiempo resalta la importancia del discurso y de su análisis4, en congruencia con la línea de investigación del propio autor.

Se sobrevalora la cantidad de información que podemos cubrir por observación, ya que el método nuestro nos obliga a justificar dicha presencia. Es importantísima la presencia, pero la información obtenida tiene sus grandes limitaciones. Habla de la ilusión objetivista en la observación.

A continuación el autor pasa a analizar a los informantes –informantes nativos-, donde la mayor parte de la información que narran los informantes son “relatos de acontecimientos relatados, discursos de discursos”. En el caso del etnógrafo, puede en un acto de honestidad señalar de donde ha obtenido la información, si de entrevistas o de observaciones, pero en el caso de los informantes es muchos más complejo.

La dicotomía clásica entrevista/observación es puesta en cuestión por tanto, y cada una de las técnicas también por separado. Nos provoca una puesta en alerta, una reflexión acerca de la “omnipotencia” de la observación; también sobre la relevancia o veracidad de los discursos de los informantes.

No tener ciertos criterios como dogmas –ejemplo del estatus de la observación, de los informantes, de los discursos, etc.

Distinción que hizo en un discurso objetivista y positivista de J. Ibáñez entre técnicas distributivas –técnicas cuantitativas- y técnicas estructurales –técnicas cualitativas-, y que viene al cuento por la relevancia que se le da a los discursos en el texto.

Tener en cuenta que la única manera de mantener el rigor es a través de la reflexividad, de la teoría enraizada, la lógica del garaje frente a la lógica del museo –de R. Rosaldo-, siempre sin sacrificar el rigor metodológico. Proceso de investigación ruidoso, complejo, para lo cual deberíamos de liberarnos de algunos corsés que nos limitan, pero sin renunciar por ello al rigor.

A partir del textoFigura1. Proceso de investigación en etnografía” de Velasco y Díaz de Rada. Vemos como es un proceso complejo, que requiere de un rigor, de unos pasos, en un proceso de conocimiento que requiere que estemos revisando las premisas constantemente, donde lo que se trata es de conocer y no de seguir fielmente lo cánones.

Soporte básico de la investigación.

Deben ir en el diario de campo todo tipo de información, ya sean lecturas, hipótesis e interpretaciones, tutorías específicas, dudas que se tengan, material elaborado a través del cuaderno de notas, y que no se cierra hasta que no se concluye la investigación y ya se dispone uno a escribir el artículo/monografía/reporte/etc. Registro continuo de las andanzas en el trabajo de campo, que nos permite no caer en una redundancia de lo ya leído o de lo propio escrito.

Tener una buena organización, bien elaborado.

En la distinción entre “mesa de trabajo” y “campo”, que divide el diagrama, el “proyecto” cae en ambos lados, debido a que nunca se abandona.

En cuanto al campo, parece como si tuviera más relevancia las observaciones, por encima de la entrevista –discurso producido en el transcurso de relaciones interpersonales, no tan solo entrevistas, sino historias de vida, encuesta, etc.

De las observaciones se hablan de “situaciones inespecíficas” y “situaciones específicas”, distinción ya tratada. Las específicas han de hacerse cuando se conoce el contexto, el campo, donde por dicha lógica se supone deberían de precederle las inespecíficas.

Paralelamente a esto, la elección del campo, previo a la entrada, y que nosotros vinculamos al proyecto como la definición de la Unidad de Observación.

Ya en la entrada al campo, con la elección de informantes, que es lo que nosotros abordamos a través de la elección de muestras. En cuanto a los documentos se refiere a aquella información en relación con el campo –estatutos de la asociación, folletos, información sacada del campo.

En la parte casi final, con la adopción de roles y asimilación de rutinas, se entiende que para nuestro ejercicio es difícil. Hay que adoptar roles siempre, aunque la asimilación de rutinas será de una manera muy limitada, por motivos obvios de tiempo. El rol es tanto parte del rol que te asignan como del rol que uno toma; negociar por tanto dicho rol, entendiendo que se vierte una imagen, un rol.

El fin del trabajo de campo, en discontinuo, significa que es algo que queda en suspenso, pero que puede ser retomado siempre.

La relación entre proceso y producto es por tanto compleja, donde en dicho esquema faltaría la devolución al campo, que aparte de ser un ejercicio de honestidad, también es cada vez más demandado.


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