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Meursault y Castel o la angustia del hombre moderno

Prep. Marcela Aniela CÎRSTEA

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En el trabajo que sigue nos proponemos hacer una aproximación a la novela hispanoamericana por medio de la literatura francesa, analizando la influencia existencialista ejercida por L’Étranger de Camus sobre la composición de El túnel del argentino Ernesto Sábato. Los dos personajes de las novelas representan al hombre moderno en una crisis continua que está buscando una orientación. El uno cree encontrarla en la realidad del mundo físico, en la existencia de su propia persona, el otro en la superación de la soledad y angustia que le ha impuesto su existencia.



La calidad de la novela producida en Hispanoamérica a lo largo del siglo XX, y muy especialmente con el llamado boom, alcanzó su auge en los años cincuenta. La revolución cubana y la labor desde Barcelona por Carlos Barral son en gran parte responsables de la unión y difusión del núcleo del grupo de escritores que encabezarán ese boom, fenómeno en el que despega definitivamente la nueva novela. Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa son solamente algunos de los autores que surgirán después de los años cincuenta, en los que se combina la mezcla de realidad y fantasía, el realismo mágico1, la indagación de algunos graves problemas de la sociedad, la perfecta asimilación de la más novedosa narrativa occidental, sobre todo francesa y anglosajona - Faulkner, James, Sartre, Camus, Céline, Gide. Nuevas estructuras, distintos puntos de vista superpuestos, diferentes planos temporales, estudios psicológicos y ambientes urbanos cosmopolitas vienen a caracterizar a buena parte de esta renovada narrativa.

Autor de varias novelas recompensadas con algunos de los más prestigiosos premios literarios: el premio para el mejor libro extranjero en Francia en 1976 por su gran novela Abaddón. El exterminador (L’Ange des ténèbres), el Premio Cervantes en 1984, Ernesto Sábato creó una obra sobresaliente de la moderna narrativa argentina.

Parecida en 1948, El túnel es la primera experiencia de Ernesto Sábato, después de haber abandonado la carrera científica. La novela llamó en seguida la atención de los críticos, aunque al principio había sido rechazada en varias ocasiones por las editoriales de Argentina.

"...El Túnel fue la única novela que quise publicar, y para lograrlo debí sufrir amargas humillaciones. Dada mi formación científica, a nadie le parecía posible que yo pudiera dedicarme seriamente a la literatura. Un renombrado escritor llegó a comentar: "¡Qué va a hacer una novela un físico!". ¿Y cómo defenderme cuando mis mejores antecedentes estaban en el futuro?. El túnel fue rechazado por todas las editoriales del país; hasta por Victoria Ocampo, que se excusó diciéndome: "Estamos medio fundidos, no tenemos un cobre partido por la mitad". Qué auténtica

me pareció entonces esa frase de Oscar Wilde: "Hay gente que se preocupa más por el dinero que los pobres: son los ricos". 2

La novela revela la incomunicación que sufre su personaje – Juan Pablo Castel – y su continua búsqueda de un absoluto. Mediante esa necesidad de encontrar una esencia por lo que existir, Castel se vuelca hacia Maria Iribarne, quien da señales de haberlo comprendido. Mediante una mentalidad racionalizada, Castel, conduce sus sentimientos hacia una mezcla de sensaciones: amor, celos, desprecio y su insatisfecha necesidad de comprensión que lo llevan a cometer su crimen.

Carlos Catania subraya que: ” En un primer "piso", es la confesión de un criminal que asesina por celos. En un piso más profundo, o, mejor dicho, en el piso más profundo, es el drama de la soledad, de la comunicación, de la búsqueda de lo absoluto”3.

La visión de soledad absoluta, la incomunicabilidad y la alienación del individuo acerca la obra de Sábato a la filosofía existencialista. Parece que sobre todo la novela L’Étranger de Camus dejó su huella en El túnel. El mismo autor confiesa en su ensayo El escritor y sus fantasmas, parecido en 1963, que dentro de la literatura europea no hay nombres fuera de los ya conocidos y menciona solamente a Camus y Sartre. En efecto la novela francesa se diferencia en muchísimos aspectos de la argentina en cuanto al carácter del protagonista y los motivos del asesinato. Pero tanto Camus como Sábato desean llegar a crear una novela en la que el lector jamás sea guíado por el novelista. El escritor deja a su personaje “escribir” la novela y desde las primeras líneas de la obra el lector tiene delante de sus ojos la trama entera:



Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona.4

Castel no cuenta su crimen por vanidad o porque quiere dar explicaciones, solamente tiene ganas de contar. Es muy consciente de que nadie pueda entenderlo acerca de su crimen, porque él mismo confiesa que: Existió una persona que podría entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que maté.

La trama de Castel empieza en el momento en el cual presenta al público un cuadro llamado

”Maternidad”, que mostraba arriba, a la izquierda, a través de una ventanita una mujer que miraba el mar. La escena sugiere un abandono, una angustia y una inquietud absolutas. Solamente una mujer, María Iribarne se fijó en la escena solitaria que parecía crecer e invadir toda la tela y toda mi obra5. En aquel momento Castel se da cuenta de que hay una persona en el mundo que puede comprenderlo y empieza a buscarla, frecuentando aun las exposiciones de pintura que tanto odiaba.

El cuadro no representa solamente la soledad de Castel, sino de la María que afirma :

Cuando ví aquella mujer solitaria de tu ventana, sentí que eras como yo y que también buscabas ciegamente a alguien, una especie de interlocutor mudo.6

Toda la actitud de Castel ante el mundo se refleja en su obra; su ser y su estado anímico se traducen en sus dibujos y pinturas que corresponden exactamente a la complicación que produce su esfuerzo mental. Los excesivos razonamientos, la manía de penetrar en todos los fenómenos por deducciones lógicas convierten al protagonista en un personaje extremamente sujetivo e introvertido. Todo lo contrario de Meursault que es un hombre irreflexivo, casi indiferente al mundo que lo rodea.

El protagonista de Camus puede definirse por sus atributos contradictorios: por un lado se trata de un hombre educado a quien Raymond y Salamano piden consejos, y por otro lado un personaje infantil. Resulta casi imposible juzgarlo, porque parece que vive en una especie de pasividad, que se deja mover como una oja seca en el viento, sin rumbo, ni destino. Su crimen no es pasional como el de Castel, y lo comete por pura casualidad, sin motivos sentimentales, que seguramente le faltan. Las circunstancias exteriores son las que empujan a Meursault a salir de su mundo pasivo y objetivo y para cometer algo espectacular: un asesinato.

Mais toute une plage vibrante de soleil se pressait derrière moi. [...] La brûlure du soleil gagnait mes joues et j’ai senti des gouttes de sueur s’amasser dans mes sourcils. [...] Cette épée brûlante rongeait mes cils et fouillait mes yeux douloureux.7

Castel es activo pretendiendo forzar y determinar al destino; sufre, se desespera, espera, se enamora, siente odio, angustia, celos y desprecio y esta búsqueda suya de comunicar con los demás refleja su gran vida interior llena de tensiones y conflictos.



Llegué a mi casa con una mezcla de sentimientos: [...] mi corazón latía con violencia y sentí que se me abría una oscura pero vasta y poderosa perspectiva; intuí que una gran fuerza, hasta ese momento dormida, se desencadenaría en mí..8

La diferencia de personalidad entre los dos se nota también en sus profesiones: Castel es pintor, artista de una extrema sensibilidad, lo que implica originalidad y superioridad, Meursault, en cambio es un pequeño empleado sin ninguna ambición en la vida que se confunde con el resto del mundo. Pero los dos tienen un rasgo común: no les importa lo que piensa la sociedad acerca de ellos; Castel aun confiesa que no es un superhombre, sino que tiene también sus errores:



Piensen lo que quieran: me importa un bledo; hace rato que me importan un bledo la opinión y la justicia de los hombres. Supongan, pues, que publico esta historia por vanidad. Al fin de cuentas estoy hecho de carne, huesos, pelo y uñas como cualquier otro hombre y me parecería muy injusto que exigiesen de mí, precisamente de mí, cualidades especiales; uno se cree a veces un superhombre, hasta que advierte que también es mezquino, sucio y pérfido.9

Es muy interesante la identidad de nombre entre las protagonistas femeninas y el papel que actuan ellas en las novelas. María Iribarne es el centro del mundo de Castel, el punto de partida de toda su trama, mientras que Marie es solamente un peón en la vida de Meursault. Castel intenta levantar un puente entre él y María, pero desde el primer momento empieza a dudar de su perdurabilidad. Sus dudas aumentan cuando llega a darse cuenta de que ella es casada con un ciego, Allende. Castel califica sus primeros encuentros con María de maravillosos y horribles , pero su salida de la ciudad sin avisarle y sus silencios escasearán los momentos de ternura. La aparición de Hunter en el cuadro de la novela, llama la atención de Castel que se da cuenta de que no es el único hombre de la vida de María. Cuando cree estar seguro que ella es la amante de Hunter, la asesinará, alegando como razón: Tengo que matarte, María. Me has dejado solo.10

Para Meursault Marie no representa nada; cuando ésta le pregunta si quiere casarse con ella recibe una respuesta evasiva:

J’ai dit que cela m’était égal et que nous pourrions le faire si elle voulait. Elle a voulu savoir alors si je l’aimais. J’ai répondu comme je l’avais déjà fait une fois, que cela ne signifiait rien, mais que sans doute je ne l’aimais pas.11

Juan Pablo cree encontrar en María un ser idéntico a él, de existencia tan auténtica como la suya y con la cual lograría el encuentro:



Era como si los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos delante de una escena pintada por mí, como clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que yo estaba allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado.12

Pero después se da cuenta de que su encuentro con María no ha sido que una ilusión, pues los pasadizos siguen como antes, y el túnel en que vive es el de su insalvable soledad: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.13

Ambos protagonistas no creen en una vida después de la muerte. Ya la vida parece un reflejo de la nada, puesto que reina un orden absurdo. Meursault, pasivo, es en un cierto modo movido por un mecanismo arbitrario en el que falta una fuerte voluntad y la esperanza de sobrevivir:

Pour que tout soit consommé, pour que je me sente moins seul, il me restait à souhaiter qu’il y ait beaucoup de spectateurs le jour de mon exécution et qu’ils m’accueillent avec des cris de haine.14

Castel en cambio tiene siempre esperanza, que se manifiesta en el hecho de seguir pintando.

En ambos casos la sociedad ignora el verdadero problema de los protagonistas. No se sabe exactamente el motivo del crimen de Meursault que parece ser un acto gratuito, pero tiene que morir, por no haber llorado al entierro de su madre. Tampoco en El túnel la sociedad conoce el verdadero motivo del asesinato, que surgió a causa de la incomunicabilitad. El protagonista transmite mensajes por medio de su obra artística, pero la única persona que puede comprenderlos se convierte en su víctima.

Sábato no puede alejarse de su personaje y después de veintiséis años de la aparición de El túnel, encontramos la figura de Juan Pablo Castel en su novela Abaddón. El exterminador. Encerrado entre los muros del manicomio, Castel se escapa para ser examinado por la curiosidad de Bruno Basán. Obsesionado por la figura de Castel, Bruno piensa que no puede ser otro que un criminal o un artista, y después de varios meses se libra de ella cuando encuentra una fotografía. El desconocido era un tal Juan Pablo Castel, que en 1947 había asesinado a su amante. Solamente en este momento podemos afirmar con seguridad que El túnel termina, porque parece que su héroe ha recorrido todos los caminos de su destino.



Bibliografía:

CAMUS, Albert, L’Étranger, Éditions Gallimard, Paris, 1957

CATANIA, Carlos, Entre la letra y la sangre. Conversaciones con Carlos Catania, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1988

FUENTE, de la José Luis-CASADO, Carmen, Antología del cuento hispanoamericano contemporáneo, Editorial Ambito, Valladolid, 1993

GALLAGHER, D.P.- MICHAEL , Ian, Introducción a la literatura hispánica, Editorial Crítica, Barcelona, 1982

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel, Cien años de soledad, Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1983

MAJAULT, Joseph, Camus, révolte et liberté, Éditions du Centurion, Paris, 1965

PICON, Gaetan, Panorama de la nouvelle littérature française, Editions Gallimard, Paris, 1988

SÁBATO, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987

SÁBATO, Ernesto, El escritor y sus fantasmas, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1964



SÁBATO, Ernesto, Antes del fin. Memorias. Seix Barral, Buenos Aires, 1998


1 Fuente, de la José Luis-Casado, Carmen, Antología del cuento hispanoamericano contemporáneo, Editorial Ámbito, Valladolid, 1993, p. 18

2 Sábato, Ernesto, Antes del fin. Memorias. Seix Barral, Bs. As. 1998, página 100


3 Entre la letra y la sangre. Conversaciones con Carlos Catania, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1988

4 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 21

5 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 24

6 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 35


7 Camus, Albert, L’Étranger, Éditions Gallimard, Paris, 1957, p. 95

8 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 61

9 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 21

10 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 157

11 Camus, Albert, L’Étranger, Éditions Gallimard, Paris, 1957, p. 69

12 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 128

13 Sábato, Ernesto, El túnel, Editorial Seix Barral, Buenos Aires, 1987, p. 125

14 Camus, Albert, L’Étranger, Éditions Gallimard, Paris, 1957, p. 188





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