Universidad privada de tacna escuela de post grado maestría en derecho civil y comercial proyecto de Tesis



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MARCO TEÓRICO

TÍTULO II: EL DERECHO

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TITULO I

EL DERECHO

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“El Derecho es un saber que modela la personalidad, le da estilo y sentido a todos los actos humanos; y todo esto se perfecciona a través de la libertad” (Hanks Bandini)

" Una parte esencial de la libertad económica consiste en la facultad de escoger la manera en que vamos a utilizar nuestros ingresos: qué parte vamos a destinar para nuestros gastos y qué artículos vamos a comprar; qué cantidad vamos a ahorrar y en qué forma; qué monto vamos a regalar y a quien. En la actualidad, el gobierno, a nivel federal, estatal y local, utiliza en nuestro nombre más del 40 por ciento de nuestros ingresos.

(...)

Hoy día no somos libres para ofrecer nuestros servicios como abogados, médicos, dentistas, fontaneros, barberos, enterradores, o para empezar a trabajar en muchas otras ocupaciones, sin antes conseguir un permiso o una autorización de un funcionario gubernamental. No podemos trabajar horas extras en condiciones acordadas previamente con nuestro empresario a menos que éstas estén de acuerdo con las normas y las reglamentaciones establecidas por un funcionario gubernamental.


No somos libres de abrir un banco, entrar en la industria de taxi, o en la venta de electricidad o de servicio telefónico, o explotar una línea de ferrocarril, autobús o aérea, sin antes recibir una autorización de un funcionario gubernamental" (Milton y Rose Friedman. Libertad de Elegir. Ediciones Orbis. Pp. 98 y sgtes.)

“El Derecho es un sistema normativo (un saber) que modela las conductas humanas, propone el logro del equilibrio social, y tiene como fin la paz social y la justicia; conteniendo como factores adheridos funciones formadoras, valorativas, pedagógicas, sociales, económicas, políticas, que se proyectan, perfilan, imputan y perfeccionan a través de la libertad.”


1.- GENERALIDADES
El Derecho es un sistema normativo que tiene como objetivo facilitar las relaciones sociales, así como todas aquellas conductas que se desprenden de ellas; dándoles confiabilidad, garantizando los acuerdos legales que se hayan pactado y las normas jurídicas en las que se halla inmerso el ser humano en relación. El Derecho cumple una función componedora, garantista y productiva, puesto que su viabilidad y realización no sólo provoca la paz social, da estabilidad a la organización social, sino puede promover y desarrollar la “capacidad productiva” del ser humano, y por ende también puede formentar y mejorar las buenas prácticas y relaciones empresariales, que se enmarcan dentro de la libertad empresarial como eje central de dichas prácticas. El marco general, por supuesto, es el Derecho.
Para construir nuestros razonamientos desde las variables libertad de empresa y política fiscal daremos una revisión panorámica por la concepción del Derecho, a fin de construir los razonamientos que aborden nuestra hipótesis, que tiene como objetivo final revelar al Derecho como un instrumentos que posibilita, garantiza y promueve la libertad empresarial, y con ello defiende su perpetuidad. Esto nos indica que estamos poniendo en primer plano la vida regulada por el Derecho a la libertad (sin olvidar, por supuesto, al primer Derecho, que es el de la vida). Aquella libertad que al ser matriz de la creatividad e iniciativa privada, puede y debería desarrollarse por medio del Derecho, porque genera un sistema mucho más eficaz para lograr el desarrollo social que el sistema asistencialista, y porque puede resolver en forma rápida los conflictos de intereses.
El Derecho, en este sentido, es libertad puesta en ejercicio, es decir, capacidad para elegir; pero esta acción siempre va a tender a la autogestión, porque nadie puede decidir por nosotros, pues eso dejaría de ser libertad; asimismo, nos obliga a hacernos responsables de nuestros destinos, a pensar en nuestras decisiones, o a sostener las responsabilidades respecto de nuestras decisiones.
El concepto de Derecho responderá a demostrar que nuestras conductas deben ejercerse en el mayor margen de libertad, y que el sistema político jurídico del Estado debe sostener y garantizar.
El Derecho es entonces, ejercicio de la libertad, o de las conductas que se hayan producido en libertad. Si faltara este componente (la libertad) dejaría de existir el Derecho y se convertiría en una arbitrariedad.
Así, nosotros necesitaremos una concepción del Derecho amplia, que nos permita desarrollar el concepto de libertad como eje central de todo el sistema normativo; sin embargo, en la realidad existen una diversidad de discursos sobre la concepción del Derecho, sobre su necesidad y justificación; todas ellas han querido explicar el porqué del Derecho y el deber de éste de ser; pero nadie ha logrado dar una definición acabada del Derecho y no es por defecto intelectual, sino porque la materia que trata es tan volátil y cambiante (la conducta humana) como requiere la necesidad para ser eficaz; y puesto que el objeto, o sujeto preferente de estudio es el ser humano, y por cuanto este ser humano es cambiante, es difícil definir al Derecho. Es más, uno de los fuertes fundamentos de validez del Derecho es que no debe definirse absolutamente, sino temporalmente. Lo que si queda definido es la constante preocupación por entenderlo, por entender de qué trata el Derecho y la necesidad de establecer sus funciones.
En un primer momento nos daremos cuenta que el Derecho es ante todo regulación de las conductas humanas, un tipo de regulación de las conductas humanas. Pero esta regulación no es tan sencilla, porque en el proceso los elementos de esta regulación se topan con otros elementos sociales, como el poder, la política, la economía, la utilidad, la moral, etcétera; fenómenos, que hacen al Derecho reacomodar su funcionamiento y operatividad constantemente; y hasta sucede una superposición de unos elementos sobre otros, alterando el orden y jerarquía jurídico de acuerdo con diversos motivos. Por eso, el Derecho, que pretendemos graficar, o utilizar para nuestro planteamiento, tiene que enfocar y organizar todos los fenómenos que inciden en el proceso de “regulación” y reconcentrarlos dentro del valor libertad. Siendo este el motivo por el cual veremos, brevemente, algunos conceptos fundamentales que nos den un panorama general de lo que significa y pretende el Derecho; y que nos permita escrudiñar en aquellos conceptos y razonamientos que tengan en su contenido interno a la libertad como Derecho, o al Derecho como libertad; y que permita su desarrollo.

* * *
El concepto fundamental que requerimos también es aquel que desarrolle la libertad mental, desde lo jurídico, que liberará nuestras posibilidades de creación, autogestión y autogobierno. Así, el Derecho, antes que normatividad para lograr la paz social, es un sistema de equilibrio social, que además lleva adherido como condición de su existencia, influir, formar, conducir o reconducir las conductas humanas. El Derecho antes que sistema de composición es formador de estructuras mentales normativas. Su dimensión normativa no estaría ya sólo en la regulación de las conductas, sino en la "formación" de estas conductas, pues al hacerse operativo su ejercicio, deja en paralelo su condición normativa (que puede o no hacer un ser humano) para transformarse en un destino ineludible e impositivo en la mente del ser humano; el Derecho es, pues,en esta concepción, una condición existencial, del que se desprende la libertad; o dicho en otros términos, Derecho es libertad puesta en acción; libertad que se genera primigeniamente en la mente, así el Derecho es, en primera instancia, una configuración mental antes que experimental. Dicho de otra manera, el Derecho es lo que en nuestra mente se constituye como tal y luego se exterioriza (sólo las conductas exteriorizadas pueden regularse y ser objeto de Derecho). De esta forma el Derecho forma una parte trascendental para entender al ser humano, porque la vida es en gran medida el reflejo de nuestra mente normativa, de la estructura y sistema normativo que tenemos en la mente. Esta es la concepción que debemos tener en cuenta, es decir el Derecho como sistema mental normativo, como estructura mental, como reflejo de nuestra mente normativa, producto de nuestra libertad, y que se exterioriza a través de las conductas.


El Derecho, además, nos revela qué tan libre somos, o cuán restringida esta nuestra libertad. La libertad es puesta en medida por el Derecho. La libertad se mide por el grado de movilidad que nos dan las normas, por el grado de acción, creatividad y productividad que los seres humanos exponemos en el mundo.
2.- EVOLUCIÓN TEÓRICA DEL CONCEPTO DE DERECHO
En el análisis de la evolución teórica del concepto de derecho podremos vislumbrar algunos ejes fundamentales para entender su aplicación. Por ello es válido referirnos en un primer instante a la descripción teórica que hace Kelsen del movimiento en el mundo; que descifra el trayecto de la libertad en el Derecho, partiendo del movimiento en la naturaleza y en la realidad social.
Según Kelsen, en su libro Teoría Pura del Derecho, el movimiento en la humanidad responde a dos principios: el principio de causalidad y el principio de imputación. Pero cuando expone esta teoría para explicar el movimiento en el mundo, sólo hace una clarificación y separación de la naturaleza y del ser humano; separación que es válida para los fines expositivos, pero insuficiente para demostrar que el mundo y el ser humano están absolutamente separados, pues cuando el ser humano adopta una conducta sobre el mundo, este, el mundo, se convierte en un objeto de derecho, es decir, en un ente artificial creado por el ser humano, y que sirve como referencia, para luego imputar al ser humano ciertas normas en el medio (el mundo) en el que sucedieron los hechos, etc.
No se intenta decir que existe una relación entre el mundo, como objeto de derecho, y el ser humano, puesto que las teorías modernas del derecho explican que no puede haber una relación entre un objeto y un sujeto de derecho, entre el mundo, la naturaleza, y el ser humano; sin embargo si existe una regulación del ser humano respecto de su conducta en el medio ambiente, con la naturaleza, con el mundo; y, por ejemplo, puede establecerse una conexión, o relación, cuando el ser humano hace o intenta hacer un ejercicio de transformación de la naturaleza. Esto, transformar la naturaleza, si entra en regulación, por ser un acto que deviene de la libertad, es decir, de la capacidad del ser humano para hacer o no hacer algo.
Pero volviendo a Kelsen, éste aclara que existen dos tipos de leyes, las naturales y las humanas; siendo esta separación sólo pedagógica, porque ambas se conectan en algún momento, o mejor, en todo momento, puesto que nuestra vida, nuestras conductas son, en, sobre, al lado, por, la naturaleza, el medio ambiente, es decir, nuestras conductas se realizan en nuestro hábitat. Por ejemplo, la propiedad es una reconstrucción, reformulación de la naturaleza, permitido sólo en ciertas condiciones, y hecha por la conducta humana.
Pero veamos de que trata cada uno de los principios expuestos por Kelsen:
2.1.- TEORÍA KELSENIANA: LEYES NATURALES Y LEYES HUMANAS
En la evolución teórica, y en la necesidad de intentar entender el fenómeno del Derecho, surgieron unas aclaraciones respecto a las leyes, respecto a los factores diferenciadores del movimiento del mundo. Respecto al origen del movimiento, del porqué eran las cosas así, o de otra forma. Así se plantearon una primera diferenciación con Kelsen, la de la existencia de dos tipos de factores del movimiento: las Leyes Naturales y las Leyes Humanas, explicados por Kelsen como el Principio de Causalidad y el Principio de Imputación respectivamente. Pero ¿quién era Kelsen?
Kelsen nació en Praga, era de raza judía, estudió y se doctoró en Derecho; fue redactor de la Constitución Federal Austriaca de 1920; fue objeto de persecución racista por los nazis en 1933; llega a los Estados Unidos de Norteamérica en 1940 donde fue profesor1, y escribe, entre otras obras, la “Teoría Pura del Derecho”, desarrollando tres presupuestos a partir de esto: el primer presupuesto es “constituir una ciencia que tenga por único objeto al Derecho e ignore todo lo que no responda estrictamente a su definición”.2 Esto explicaría la clásica separación del Derecho de todo objeto y método de conocimiento que no sea el mismo Derecho, la separación de la Moral, de la Psicología, de la Religión, etc. El segundo presupuesto es que por “Derecho hay que entender exclusivamente el Derecho Positivo”. El tercer presupuesto se expresa cuando “se propone estudiar tan sólo las normas jurídicas.”. “Con estos tres presupuestos, arrastrado por el temor de las contaminaciones, Kelsen reduce el Derecho a una lógica formal jurídica, centrada toda ella en el estudio de la norma jurídica.”3. Así, el objeto fundamental del estudio del Derecho serían, por lo tanto las normas, todo lo demás sería metajuridico.4
Se plantea con Kelsen que el Derecho es una ciencia normativa y no una ciencia de la naturaleza, “La ciencia del Derecho es una ciencia normativa y no una ciencia de la naturaleza”. Esto significa que no se interesa por la conducta humana en sí misma, sino únicamente por el orden normativo que la regula. Se estudiará la norma —la relación lógica— que atribuye a un presupuesto jurídico un efecto jurídico, pero el contenido de esa norma será metajurídico”.
El método Kelseniano se preocupa más por la relación lógica, que por el acto en sí. Al jurista sólo le corresponde comprobar si se han realizado los presupuestos jurídico del mencionado artículo…”5. Todo interesa sólo en relación con la expresión o configuración de un presupuesto lógico. Y el Derecho tendría como finalidad provocar conductas humanas socialmente deseables, que obtendrá mediante la coacción, y aplicación de la norma positivada.
Kelsen6 explica y describe dos principios que explicaremos muy brevemente a continuación, para vislumbrar cómo la libertad se inserta en estos principios, o dónde queda esta libertad en la teoría kelseniana. Estos dos principios son el de Causalidad y el de Imputación.
2.1.1.— Principio de Causalidad
Consiste en que los hechos ocurridos en el mundo de la naturaleza se producen sin intervención de la mano del hombre, como por ejemplo el hecho que los rayos del sol dilaten un fierro. Este fenómeno es natural, comom la gravedad, y se producen siempre.
El Principio de Causalidad es uno de los grandes principios descubiertos y expuestos por Kelsen, mediante el cual intenta darle cierto orden o establecer cómo es el orden en el mundo, bajo qué parámetros el movimiento se rige. Intenta distinguir entre unos movimientos naturales y otros humanos. Intenta distinguir la trascendencia de unos y de otros. Es una increíble clasificación que permite ordenar el mundo del derecho y oponerlo al mundo natural. Para ello Kelsen propone una fórmula revolucionaria para su tiempo, y para este tiempo: el Derecho es construcción humana, se rige bajo las leyes humanas, y no bajo las leyes naturales. El Derecho responde a ciertos principios diferentes a los de la naturaleza. Así, el ser humano no se rige por principios de causalidad como la naturaleza, sino por el principio de imputación, por su libre y arbitraria disposición.
Kelsen intenta explicar que en el momento de regular las conductas humanas se ha ido confundiendo las leyes de la naturaleza con las leyes humanas; lo que no ha permitido una regulación eficaz y componedora socialmente. Esta confusión se ha venido desarrollando, y trasladando en el tiempo por la tradición, a través de actos u hechos, como, por ejemplo, refranes tan populares y tan relevantes en ese tiempo por ser matrices de la normatividad, como aquel que mandaba que se actuara “conforme actúan los animales en la naturaleza”. Esto provocado por una falta de percepción del modus vivendi del hombre, de su diferencia enorme, extraordinaria, artificial del hombre con los animales; y que no puede compararse al ser humano con los animales, porque actúan por leyes diferentes, los primeros, los animales actúan conforme a las leyes naturales, y los seres humanos conforme al uso de su libertad.
Cabe anotar que este tipo de errores de concepto, fueron cometidos incluso por grandes pensadores, como Montesquieu, autor del Espíritu de las leyes, según refiere John Stuar Mill. Montesquieu en el capitulo primero de L’ Esprit des Lois pregunta ingenuamente “por qué, mientras que las cosas inanimadas, tales como las estrellas y también los animales, obedecen a la ley de su naturaleza’, el hombre no procede así, sino que incurre en pecado” En esto, pensaba Mill, se hace patente la perenne confusión entre las leyes que formulan el curso o las regularidades de la naturaleza, y las leyes que exigen que los hombres se comporten de cierta manera.
“Las primeras, las leyes naturales, pueden ser descubiertas mediante la observación y el razonamiento, y bien pueden ser denominadas “descriptivas’ y corresponde al científico descubrirlas; las últimas no pueden ser establecidas así, porque ellas no son enunciados o descripciones de hechos, sino “prescripciones” o exigencias de que los hombres se comporten de cierta manera. Por lo tanto la respuesta a la pregunta de Montesquieu es simple: las leyes prescriptivas pueden ser transgredidas y no obstante siguen siendo leyes, porque ello significa simplemente que los seres humanos no hacen lo prescripto; pero carece de sentido afirmar que las leyes de la naturaleza, descubiertas por la ciencia, pueden o no pueden ser transgredidas. Si las estrellas se comportan de manera contraria a las leyes científicas que pretenden describir sus movimientos regulares, éstas no son transgredidas, sino que pierden su título a ser llamadas “leyes” y tienen que ser reformuladas.”7
Pues bien, Kelsen advierte también esto, y declara que las Ciencias de la naturaleza son distintas a las ciencias humanas, sociales, por lo tanto, los fenómenos de la naturaleza responden al principio de la causalidad, sucede un hecho y como consecuencia de ese hecho sucede una consecuencia. Este fenómeno se presenta como necesario. Siempre va a ser así. Kelsen, como dijimos, pone un ejemplo: Un rayo de sol que calienta un metal, éste metal al calentarse se dilatará siempre.
2.1.2.- Principio de Imputación
El principio de imputación, como ya lo hubiera advertido también John Stuar Mill8, es aquel creado por el hombre para organizarse y vivir. Es decir que a un hecho determinado se le imputa una consecuencia determinada, que no necesariamente tiene que cumplirse, sino que es través de la libertad del hombre como se la ha creado e impuesto. Por ejemplo, la ley que imputa: “…el que matare a otro sufrirá pena privativa de la libertad…”, no tiene que cumplirse necesariamente el resultado (imponer una pena privativa de la libertad), como en el caso del principio de causalidad, puesto que el resultado responde a la voluntad y libertad humana para crear e imputar un resultado determinado. Carnelutti refiriéndose a este principios kelseniano diría que la imputación es más bien un acto arbitrario.
* * *

Esta clarificación nos permite entender que ya no puede creerse que el Derecho sólo desea asegurar la paz, sino propender como conducta deseable y predominante el hacer libre al ser humano, lograr su máxima expresión, lograr aquella libertad que generará automáticamente creatividad, productividad, etc.


La conducta humana se desliza por los dos mundos explicados por Kelsen, la causalidad, y de imputación; y es dentro de estos dos medios que tiene que desarrollarse la libertad, en forma general, y en la libertad empresa en forma específica.
En síntesis, el principio de causalidad nos explicaría que la conducta humana tiene que desarrollarse dentro de los márgenes de la naturaleza, por ello es necesario su conocimiento, para así poder evitar los límites nocivos al desarrollo de la libertad; asimismo por el principio de imputación el ser humano puede crear su libertad, es decir, desarrollar su capacidad productiva, creativa, empresarial, a través de normas jurídicas.
3.- NOCIONES GENERALES SOBRE EL DERECHO
“El Derecho es el conjunto de condiciones bajo las cuales se puede armonizar el arbitrio de otro según una ley general de la libertad”.9
Es necesario algunas otras nociones generales sobre el Derecho, a fin de identificarla en su contenido fundamental y lograr una noción clara que permita describir el fenómeno de la libertad como centro de toda la juridicidad.
La libertad como eje central del derecho, en un primer supuesto, nos podría llevar a lo que denominaríamos la teoría del interés de derecho. Teoría que tiene como centro al interés del individuo; es decir, que aquello que dominaría el movimiento, o la conducta humana, sería su interés (que es producto del uso de su libertad, libertad de elegir y desear, por ejemplo). Por lo tanto, descubrir qué tipo de interés predomina en el ser humano nos describiría el tipo de conducta que tenemos que regular. El eje de toda regulación no sería ya la norma, el valor, o el hecho, sino el interés y este sólo se puede desarrollar en libertad, o en otros términos: cuando un ser humano se conduce con libertad, decide en referencia a su interés. La libertad refleja pues el verdadero interés del individuo, y por consiguiente su posterior conducta; siendo el Derecho el encargado de regular estas conductas. (Sobre el interés del derecho tenemos como una interesante referencia las obras de Rudolf Von Ihering).
El Derecho, ya no será sólo aquel conjunto o sistema normativo local, sino aquél método para regular las conductas intersubjetivas en relación a sus intereses (libertad) y con preservación de la seguridad de la sociedad. Todos estos intereses tienen que estar regulados y relacionados para no confrontarse o negarse y anularse mutuamente, en un medio de libertad; por eso, la libertad está establecida por normas relacionadas con otras normas que conforman el derecho, es decir un ordenamiento jurídico, un sistema normativo; por cuanto “…sólo se puede hablar de derecho cuando hay un sistema de normas que forman un ordenamiento, y que, por lo tanto, el derecho no es norma, sino conjunto coordinado de normas. En suma, que una norma jurídica no se encuentra nunca sola, sino ligada a otras, formando un sistema normativo” (Norberto Bobbio. Teoría General del Derecho, Editorial Temis, Pp. 13.)
Diremos, entonces, que el Derecho es un sistema de normas y principios de pretensiones universales (no por que son válidas en todo tiempo, sino porque se desarrollan dentro del contexto del mundo, y no de los países), que regulan las relaciones entre las partes transaccionales, y les dan a estos la garantía de cierto orden y confiabilidad.
También podemos dar conceptos metafóficos, por ejemplo, expresar que el Derecho es una “línea recta”, es decir: “la ruta más corta para componer un conflicto de intereses, un problema social”. Sin embargo, no se tratar de una línea recta como se figura en la geometría, sino de una línea recta como metáfora, como el medio o camino más corto y seguro para llegar a un fin: solucionar los problemas de coexistencia, componer los conflictos de intereses. Así, Derecho es línea recta, caminar correctamente, fenómeno que no obstante nada tiene que ver con la figura de la rigidez, sino precisamente de lo contrario: la flexibilidad, la textura abierta, la apertura de posibilidades, el desplazamiento de un sistema abierto antes que cerrado, etc., pero desde la concepción del camino más corto y seguro para solucionar el conflicto de interés. La decisión de qué camino elegir (libertad) debe recaer en el ser humano.
Vistos los anteriores conceptos del Derecho, es preciso anotar que el término Derecho no puede ser tratado en forma unívoca, para designar entidades sustancialmente idénticas y con un mismo sentido.10 El Derecho es más bien un conglomerado y variado ramo de realidades distintas y desiguales como son las leyes, aquello que nos es debido, la facultad de reclamarlo, las sentencias de los jueces, el saber que conoce estas realidades, etc., que son, en algún sentido, Derecho11, pero esta variedad no descarta la existencia de cierta vinculación entre ellas, cierta analogía. La variedad de los fenómenos y situaciones sociales a los que se alude con el término Derecho no lo excluye de cierta vinculación, que es la que hace al Derecho ser tal. Esta vinculación que relaciona o conecta todas las diversidades del término Derecho lo expresa como un término analogado, que se aplica a todos los objetos de una manera que no es del todo idéntica ni del todo diferente.12 Con lo que se quiere explicar que el Derecho es variedad y complejidad, entrelazamiento entre estas variedad de condiciones y posibilidades de ser, y todo esto gracias a la libertad para poder conceptualizarlo.
El Derecho podría ser, enfocada también como una realidad accidental, de orden; una vinculación, un producto de la relación de ciertos elementos, fenómenos, prácticas, teorías, saberes, facultades, actos, decisiones, que distanciadas por la realidad particular en que se producen, se vinculan o conectan por la peculiaridad del sentido que persiguen. Y es que el Derecho no tiene una realidad sustancial, propia en sí, no es algo dado definitiva y absolutamente, sino un producto, una creación, una relación, una vinculación, un orden accidental, una práctica, una teoría.
“El derecho no tiene una realidad sustancial, con ser en sí mismo, tal como es una realidad el hombre, sino una realidad accidental, de orden, formada por la particular relación que vincula a sus diferentes elementos o partes componentes”13
Esta composición del Derecho, su carácter entrelazante, su pluralidad de elementos, etc., la hacen más compleja y menos aprehensible. Y se conflican mucho más cuando entran, por ejemplo, otros mecanismos de medición distintos, variables, discutibles, y amoldables de acuerdo a elementos de igual naturaleza, como por ejemplo la estimativa, la valoración, la axiología, la teología, etc., que intentan también darle un marco al Derecho para ser aprehendido y usado en su conjugación con la experiencia humana.
Por otro lado el Derecho es conceptualizado por Ulpiano como “aquella voluntad permanente de dar a cada cual lo suyo”, pero ¿qué es lo que le corresponde a cada ser humano?, ¿cuál el límite del derecho de cada persona?, ¿qué derecho postula como hegemónico?, y ¿qué determina la hegemonía de un derecho sobre el otro: las circunstancias históricas, las condiciones sociales, las condiciones económicas, los planteamientos de poder y política, la valoración moral o ética, los requerimientos de justicia, etc.,? La única respuestas es que el Derecho ha sido creado con libertad, es decir, que el concepto de libertad podrá dar, en su momento y espacio una delimitación de qué es el Derecho.

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