Universidad de Chile Facultad de Filosofía y Humanidades



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Imagen 13: Mago cabalístico. Xilografía S. XVI.   
Fuente: FRANCIS KING. Magia. La tradición oculta, Editorial del Prado, Madrid, 1993, pág.106.
 
 
 
                                                                                                                                                                                            
 
 
54
94
 Ver Imagen 13. 

 
Al igual que Bruno, para Pico la magia era el saber elitista de príncipes y reyes seguida 
por todo un listado de clásicos filósofos y magos servidores de la naturaleza
95
. Asimismo, la 
diferencia entre éste y Ficino era que la magia cabalística seguida por Pico posee la particularidad 
de acceder a la causa primera, es decir, a Dios directamente y no mediante la causa intermedia, es 
decir, los astros. Para Pico la magia reside en la intelectualidad del alma pues postulaba una 
magia vivenciada en la experiencia mística y espiritual de orden religioso cristiano, decía que ella 
era la única actividad capaz de probar la divinidad de Cristo.  
El cuarto autor que identificamos como lectura de  Bruno es Cornelio Agrippa (1486- 
1535): Autor de una filosofía muchísimo más práctica que la nolana, su obra máxima fue la 
Filosofía oculta. Magia natural 
96
 escrita en 1529 al rey Carlos V. 
Dicho libro divide al universo en tres mundos: elemental, celeste e intelectual. Cada uno 
de ellos se relaciona e influencia del inmediatamente superior, de tal forma que la virtud divina 
pueda descender desde los ángeles hasta el mundo intelectual, pasando a continuación a las 
estrellas del mundo celeste,  trasmitiéndose a los elementos y a todo lo que de ellos se compone y 
conforma la vida. Para Agrippa, la magia sostiene que es posible invertir este proceso, con lo cual 
el hombre puede aproximarse a las virtudes del mundo superior manipulándolas en sus 
correspondencias con el inferior, de manera tal, que el mago podía solucionar así sus problemas 
cotidianos. Las similitudes que nos hacen reconocer su presencia en Bruno son, en primer lugar, 
su definición de mago, como sabio universitario, sacerdote y profeta, hombre diferenciado de la 
plebe; en segundo lugar, el resaltar el hecho de que la magia culta sea la posesión de numerosos 
poderes y misterios, abarcando desde la contemplación de lo oculto (potencias, cualidades, 
sustancias, virtudes, etc.) hasta el conocimiento de toda la naturaleza, cuyo objetivo  se siembra 
en lo que se distinguen y se parecen esos significados ocultos. 
“La magia culta se basa, 
fundamentalmente, en la combinación armónica de las cosas inferiores con las cualidades y virtudes de 
las superiores. Es ésta, sin duda alguna, la ciencia más perfecta y elevada, la filosofía más profunda y 
sagrada; es, en definitiva, la consumación absoluta de la más noble filosofía”
97
.
 
A pesar de su pensamiento cristiano, Agrippa al igual que Bruno dispone que todo lo que 
existe posee un alma que forma parte de una unión universal con el alma o armonía del mundo, 
todas las cosas están conectadas entre sí, siendo este sistema investigado por el hombre ya que 
contiene en su ser todas las cosas que existen en Dios. De esta forma, el nolano comparte con 
                                                           
95
 El listado se encuentra en: Ibíd, pág. 94 – 97. 
96
 Agrippa. Op cit. 
 
 
55
97
 Ibíd, pág. 43. 

 
Agrippa el uso procedente del saber físico alquímico trabajado también por éste último
98
.Pese a 
ello, la diferencia entre ambos es que Agrippa entiende a la magia como un saber invariable e 
instrumental pues según él, Dios era una sustancia invariable y única, mientras que Bruno, cree 
en el cambio permanente del todo.  
En general, el denominador  común de todos estos filósofos del siglo XV era su  discurso 
cristiano ordenado en función del encuentro y comprensión con  la idea del “homo universalis”
99
 
y del eclecticismo, conceptos en armonía con el universo y la creación, donde humanismo y 
universalismo son sinónimos conjugados en el sentido del conocimiento como misión de la gracia 
divina. En ellos, ningún saber sería reprochable mientras participe de la voluntad pacífica y la 
serena armonía entre Dios, el hombre y la naturaleza. Esta es la armonía descubierta por las 
propiedades analógicas, mediatrices y sapienciales que rigen el accionar mágico al ser percibidas 
como ideologías morales, espirituales y científicas. De esta forma, el 
‘homo universalis”
 rastrea las 
cadenas, simpatías y equilibrios de la naturaleza, asegurando sus conocimientos a la fe cristiana
ubicado en un mundo que es, a juicio de todos,  un solo ser vivo.  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                                           
98
 Sobre la alquimia bruniana ver. De la causa... Op cit,  pág. 101. Ver Imagen 14. 
 
 
56
99
 Idea de inspiración griega. Es el hombre del sincretismo  ávido a abrirse a todas las fuentes del saber  y convencido de la 
perennidad y la riqueza de las verdades antiguas. Procura reinterpretar  la fe cristiana situando  la religión en el corazón de su 
búsqueda cognoscitiva. Corsetti. Op cit, pág. 171. 

 
 
 
Imagen 14: El maestro y dos aprendices entregados a un experimento alquímico. Inglaterra.  
Siglo XV.  
Fuente: ROBERT BARTLETT. Panorama medieval, Editorial Blume, Barcelona, 2002, 
pág. 203. 
 
 
 
 
 
 
57
 

 
En esta misma línea durante el siglo XVI, podemos afirmar que Bruno tuvo contacto 
con
100
: John Dee (1527 – 1608), mago inglés de la corte de Rodolfo II de Praga, quien pudo 
encontrarse con Bruno en la misma corte. Lamentablemente no tenemos en Chile registro de su 
obra escrita, no obstante mediante la obra de King sabemos que trabajó un extraño sistema de 
“magia enoquiana”, sistema sumamente complicado recibido por los ángeles y compuesto por un 
alfabeto de 21 letras, 19 llaves o llamadas invocaciones en lenguaje enoquiano, traducciones de 
invocaciones, conocimientos ocultos y más de cien grandes cuadros de letras compuestos por 
2.401 caracteres con instrucciones para su uso
101
. Se habría tratado de un verdadero sistema 
idiomático, gramático y sintáctico que poco tiene que ver con el sistema mágico bruniano. 
Por su parte, las ideas del matemático, médico y astrólogo Jerónimo Cardano de Milán 
(1501-1576) también son reconocibles en la obra bruniana. Para Cardano el mundo también 
posee alma, por ende todas las cosas se mueven por simpatía o antipatía de acuerdo a la 
convicción de que los cielos influyen en el curso de los acontecimientos del mundo sublunar.   
En él las influencias cristianas ptolomeicas son más claras y definitivas que en Bruno. A 
diferencia de éste último piensa que el alma es mortal y no infinita. No obstante, coinciden en la 
consideración de que  existe en el hombre un principio racional inmortal, la mens, la cual entra en 
unión temporal con el alma mortal y el cuerpo. 
Con Bernardino Telesio de Cosenza (1508-1588), cuya obra capital es De natura iuxta 
propia principia, comparte la férrea oposición al aristotelismo. Telesio postulaba que en lugar del 
misticismo y las suposiciones mistéricas se debía experimentar sin prejuicios, admitiendo la 
existencia de dos principios activos o energías originales en la naturaleza: una expansiva, el calor 
y otra contractiva, el frío, aquella que procediendo del sol está en la tierra. Para asimilarse a las 
cosas exteriores, el espíritu es materia fina, caliente y sensible capaz de crear el conocimiento, 
que es experienciar. Podemos asegurar que estuvo de acuerdo con Bruno en considerar adecuado 
el método empírico, ya que Telesio buscaba el conocimiento del mundo en la percepción 
sensible.  
 
Por último hemos de considerar entre las lecturas de Bruno el  trabajo de Francisco 
Patrizzi (1529-1597), viajero y enemigo acérrimo del aristotelismo al igual que Bruno. Su obra 
cúlmine fue Nueva Filosofía sobre el universo, donde reconocía la relevancia de cuatro 
elementos: espacio, fluidez, luz y calor, los que  formaban un medio entre lo material y lo 
                                                           
100
 Hemos ocupado para el tratamiento de este punto: Von Aster. Op cit, págs. 176-197. FREDERICK COPLESTON. Historia de 
la filosofía., Vol. III: De Ockham a Suárez., Editorial Ariel, Barcelona, 1991, págs. 239-253. 
 
 
58
101
 FRANCIS KING. Magia. La tradición oculta, Editorial Del Prado, Madrid, 1993,  pág. 15. 

 
inmaterial divino.  
En resumen, la línea continua de los pensadores del siglo XV y XVI evidencia su acuerdo 
con  la noción de que el dominio de la naturaleza era algo mágico, lo que representaba el interés 
renacentista por desentrañar el problema capital de ubicar al hombre en la naturaleza.  
En todos ellos, el ser ocupaba en el universo una especie de punto medio, de tal suerte que 
los humanos eran entendidos como un “microcosmos”, un “pequeño mundo” en donde se 
reflejaba el macrocosmos y donde existían y actuaban todas las fuerzas que se encontraban en el 
universo, de modo que el estudio del hombre lo llevaría siempre a la comprensión del mundo. 
A diferencia del pensamiento medieval, los filósofos del siglo que Bruno estudió 
desarrollaron ante todo una actitud de búsqueda, de pregunta y de investigación; el hombre y su 
destino se entendían como un mismo problema: mediante la naturaleza se conoce el destino y la 
esencia del ser y, a la inversa, mediante la esencia del hombre, la de la naturaleza. En este tiempo 
ya no se considera que el hombre conoce contornos fijos de la naturaleza en sus diferentes partes 
sino que la naturaleza es un universo desconocido al cual el ser humano intenta penetrar. 
Tampoco su posición en el mundo le es transmitida por medio de la revelación, verdad que debía 
aceptar humildemente sino que, como cree en su estrella y en sus sentimientos sabe que debe 
trabajar y conquistar, lo que representa esta fecunda era de descubrimientos e invenciones. 
Estas ideas dan cuenta de lo paradójico de la construcción de una nueva forma de vivir, la 
moderna filosofía que sintetiza en uno las herencias clásicas, cristianas, antiguas y sobre todo 
herméticas demuestran la ansiedad existente por encontrar nuevas respuestas. De entre estas 
tendencias el hermetismo ejerció una profunda influencia en la filosofía grecorromana de 
comienzos de la era cristiana y entre los humanistas del Renacimiento. 
 
Arte hermética  
 
Al igual que los otros autores, en el contenido de la obra nolana es posible detectar la 
presencia del hermetismo. Se trata de un movimiento doctrinal mitad esotérico mitad religioso, en 
el que se combinaban elementos de la religión egipcia y griega, teniendo como figura central al 
Dios Hermes, mensajero de los dioses al que se invocaba con el apelativo de Trimegisto o  “tres 
veces grande”
102
.  
 
                                                           
 
 
59
102
 Ver Imagen 15. 

 
 
 
Imagen 15: Hermes Trimegistro. Pavimento tallado por Giovanni di Stefano en la catedral de Siena,  
Siglo XIV.  
Fuente: FRANCIS KING. Magia. La tradición oculta, Editorial del Prado, Madrid, 1993, pág. 47. 
 
 
 
 
 
60

 
Antes que Bruno naciera, a mediados del siglo XV y durante la llamada “revolución 
científica”
103
 que significó importantes avances médicos, botánicos, zoológicos, físicos, 
astronómicos y educativos se redescubrieron los textos herméticos cuando Cosme de Medicis 
mandó a traducir el Corpus Hermeticum a Marsilio Ficino. Tal como Ficino, los estudiosos que 
redescubrieron los textos herméticos lograron reconciliar el hermetismo con el Antiguo y Nuevo 
Testamento, apelando a la Cábala, sistema místico de origen judío que interpretaba el significado 
oculto de las leyes y profecías mediante complicadas técnicas, permutaciones de letras y 
números. 
A juicio de Brian Copenhaver, los Hermética o literatura hermética aparecieron en el 
antiguo Egipto en el siglo IV AC, momento desde el cual han aparecido  y alcanzado el estado de 
los escritos impresos que hoy descubrimos
104
.  En este ámbito, observamos la existencia de una 
velada discusión acerca de los orígenes de esta serie de escritos. Frances Yates ha señalado que 
las obras en las que se inspiraban los magos del Renacimiento, y que él consideraba sumamente 
antiguas, en realidad habían sido escritas como máximo en los siglos II y III DC. En 
consecuencia de modo alguno estaba inspirado en fuentes de saber egipcias, muy poco 
posteriores a la obra de los patriarcas y profetas hebraicos, y notablemente anteriores con 
respecto a Platón y a los restantes filósofos de la antigua Grecia. Por lo tanto, los libros en 
realidad, no hacía más que volver al marco pagano del cristianismo primitivo, a aquella 
concepción religiosa del mundo, fuertemente impregnada de influencias mágicas y orientales, que 
había constituido la versión gnóstica de la filosofía griega y el refugio de los paganos hastiados 
que buscaban una respuesta al problema de la vida, distinta de la que les ofrecían sus 
contemporáneos, los primeros cristianos
105
.  Al respecto, sentimos no poder dar una vía de 
solución u opinión más elaborada como alternativa. Sin embargo, lo que podemos asegurar es 
que la cultura cristiana romana al resultar de los conflictos con Grecia se enriqueció  con  la 
fertilidad de la  cultura  Alejandrina luego de sintetizarse  junto con  las influencias griegas, 
judías e iraní arraigadas en Egipto. De esta forma es como entendemos que en el transcurso del 
siglo III DC, un conjunto de fieles cristianos disidentes de su misma comunidad original  haya 
creado este conjunto de creencias, calificadas a veces de “ortodoxas”  por aquellas que las 
                                                           
103
 Término acuñado por los historiadores del periodo de la Ilustración (S. XVIII), quienes calificaron las transformaciones 
culturales introducidas  durante el siglo XVI (con el trabajo de Copérnico) y XVII (con Galileo y Newton) como rupturas 
drásticas frente al pasado. Quien acuñó el concepto fue el historiador francés de origen ruso Alexandre Koyre(1882-1964) durante 
el siglo XX. Un trabajo clásico para entender este concepto es el de TOMAS KUHN. La estructura de las revoluciones científicas, 
Editorial FCE, México, 1991. 
104
 Utilizaremos la traducción española de Jaime Portulas y Cristina Serna. HERMES TRIMEGISTRO. Brian P. Copenhaver. 
Corpus hermeticum y Asclepio, Editorial Siruela, Madrid, 2000.  
 
 
61
105
 FRANCES YATES. Giordano Bruno y la tradición hermética, Editorial Ariel, Barcelona, 1983, pág. 18. 

 
compartían haciendo frente a los demás puntos de vista cristianos denominados “heréticos” .  
Posteriormente, durante el mismo siglo XIII la sustitución de Platón por Aristóteles como 
autoridad filosófica opacó la literatura que aborda la dignitas hominis centrándose en la discusión  
acerca de la inmortalidad del alma y la unidad del intelecto. Más tarde, no va a ser sino hasta 
Petrarca cuando  el programa de renovación humanista intente  instaurar la antigüedad trayendo a 
colación la relectura hermética De entre los libros que podrían señalarse por hacer referencias a 
Hermes se destaca, en primer lugar, De dignitate et excellentia hominis del humanista florentino 
Giannozzo Manetti terminado en 1452. Diez años más tarde , Marsilio Ficino terminó la 
traducción latina  de los tratados herméticos  contenidos en  ciertos códices griegos llevados a 
Florencia por Leonardo de Pistoya y presentadas a Cosme de Médicis bajo el título de Pimander 
seu de potestate et sapientia. Poco más tarde, el mismo texto fue publicado en 1505 en Paris por 
Lefevre d’Etaples. De este modo comienza un renovado interés  por la literatura hermética de 
acuerdo a la perspectiva ficiniana y la prolongación del tema platónico  de la dignitas hominis 
explicado en función al pasaje del mágnum miraclum homo  que señala 
“ Un ser humano es una 
gran maravilla , un ser vivo que ha de ser reverenciado y honrado: pues cambia su naturaleza en la de 
Dios, como si fuera un Dios; conoce el género demoníaco en la misma medida en que reconoce que él se 
ha originado entre ellos; desprecia la parte de sí mismo que es naturaleza humana, puesto que ha 
depositado su confianza en la divinidad de su otra parte. ¡Qué feliz es la mezcla de la naturaleza humana! 
Vinculada a los dioses por una divinidad emparentada, desprecia internamente esta parte de sí misma en 
la cual es terrenal. A todos los demás se les aproxima en un vínculo de afecto, reconociendo su relación 
con ellos por disposición del cielo. Contempla el cielo en lo alto […] cultiva la tierra; raídamente se 
mezcla con los elementos; se sumerge en los abismos de la mar gracias a la agudeza de su mente. Todo le 
está permitido: el mismo cielo no le parece demasiado alto, porque lo mide con su pensamiento sagaz, 
como su se hallase cerca. Ninguna niebla del aire enturbia la concentración de su pensamiento; la espesa 
tierra no obstruye su tarea, el profundo abismo de las aguas no impide su penetrante visión. Es todas las 
cosas y se encuentra en todas partes”
106
.  
Con referencia al mismo origen de la naturaleza, los libros claves del hermetismo con el 
Corpus hermeticum y El Kybalion
107
. En ambos la filosofía hermética se explica a través de siete 
principios fundamentales reconocibles como antecedente de la filosofía bruniana
108
, todos los que  
                                                           
106
 Hermes. Op cit, pág 202. 
107
 TRES INCIADOS. El Kybalion. Filosofía hermética del antiguo Egipto, Editorial Antiyal, Santiago de Chile, 1990. 
 
 
62
108
 Se trata de los principios de: “mentalismo” por el cual ‘todo es mente’ ya que el todo el mundo y universo creado es 
manifestación del todo;  “correspondencia” por el cual todo siempre es uno y corresponden a la misma y única alma universal;  
“vibración” , quiere decir que todo está siempre en movimiento; “polaridad” , por el cual todo es doble, todo tiene sus opuestos 
y semejantes pues los extremos se tocan; “ritmo” , quiere decir que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y 
vuelta pues todo fluye y refluye;  “causa y efecto” , por el cual todo tiene su repercusión pues toda causa tiene su efecto y todo 
efecto su causa; y, finalmente el de “generación” , el que explica   porque en el mundo físico existe un orden de los sexos: 

 
son visibles en la filosofía nolana, la siguiente cita del libro La expulsión de la bestia triunfante 
deja en claro la admiración de Bruno por Hermes: En relación a la llegada “oscura” del 
cristianismo quien terminó con “la edad de oro” de la sabiduría clásica Bruno explicaba haciendo 
un paralelo:  

Puedes inferir de aquí por qué la sabiduría de los egipcios, que se ha perdido. Hermes 
Trimegistro deplora la pérdida de aquel mágico y divino rito por el que la divinidad se comunicaba tan 
cómodamente con los dioses, cuando hablando con Asclepio le decía: ¿Ves, Asclepio, estas estatuas 
animadas, llenas de sentimiento y de espíritu, que hacen tales y tantas nobles operaciones? ¿No sabes 
Asclepio que el Egipto es la imagen del cielo y por decirlo mejor la colonia de todas las cosas que se 
gobierna y ponen en acción en el cielo?. A decir verdad, nuestra tierra es el templo del mundo. Más, ¡ay 
de mi!, vendrá un tiempo en que parecerá que Egipto  ha rendido en vano un culto religioso a la 
divinidad; porque la divinidad, retornando al cielo, dejará al Egipto desierto y esta sede de la divinidad 
quedará viuda de toda religión por estar abandonada de la presencia de los dioses, ya que sucederá gente 
extranjera y bárbara sin religión, piedad, ley y culto alguno. ¡Egipto, Egipto!, de tus religiones solo 
quedaran fábulas, increíbles para las generaciones futuras, a las cuales no habrá quien narre tus pías 
acciones, salvo las letras esculpidas en las piedras, las cuales hablarán no a dioses y a hombres (pues 
éstos se habrán muerto y la deidad habrá emigrado al cielo), sino a esitas e indios o a otros semejantes a 
ellos de naturaleza salvajes. Las tinieblas se apoderarán de  la luz, la muerte será juzgada más útil que la 
vida, nadie elevará los ojos al cielo, el religioso será estimado loco, el impío será juzgado prudente, el 
furioso fuerte, el pesito bueno. Y creedme que incluso se establecerá pena capital para aquel que hable de 
la religión de la mente, porque hallarán nuevas justicias, nada religioso, no se oirá nada digno del cielo 
ni de los celestes. Sólo quedarán ángeles nocivos que mezclados con los hombres forzarán a los 
desgraciados a atreverse a todo mal como si fuera justicia, dado materia a guerras, rapiñas, engaños y 
todas las otras cosas contrarias al alma y a la justicia natural. Pero no temas, Asclepio, porque después, 
entonces, el señor padre Dios, sin duda podrá fin a semejante mancha, llamando de nuevo el mundo a su 
antiguo rostro”
109
.
 
Paralelamente, si tomamos en cuenta el principio de causa-efecto,  entendemos  el 
concepto de sustancia bruniana, es decir, el concepto que explica cómo la naturaleza es 
generadora universal del todo (mente) que relaciona al todo con el uno (correspondencia) 
permanentemente en movimiento (ritmo). Lo mismo se observa en el concepto de historia nolana 
pues todo lo que hagamos tiene repercusión (causa y efecto) en la medida que creamos 
(generación) y nos demos cuenta que la historia siempre es la sucesión dialéctica de opuestos  
                                                                                                                                                                                            
femenino y masculino. Por tanto,  también en lo mental  y espiritual todo tiene su principio masculino y femenino, la generación 
se manifiesta en todos los planos encontrando su cabida en tanto alude a “generar”, “regenerar” y “crear”. En Ibíd. 
 
 
63
109
 Bruno. La expulsión… Op cit, págs. 264- 266. 

 
pues todo tiene dos polos, todo, su par de contrarios (polaridad) lo que se condice con el 
diagnóstico de su tiempo (oscuridad) y las esperanzas a futuro (luz), esto queda muy claro en la 
siguiente cita bruniana: 
“Mas nos aflige el presente que el pasado y ambos unidos nos contestan menos 
de cuanto lo hace el furioso el cual siempre es expectación y esperanza como bien puedes ver plasmado 
en esta figura tomada de la antigüedad de los egipcios, que nos dejaron una estatua tal que de un bruto 
común hicieron emerger tres cabezas: la de un lobo mirando hacia atrás, la otra de un león con el rostro 
de perfil  y de can la tercera, mirando hacia delante, con ello significaba que as cosas pasadas afligen 
por el recuerdo pero no tanto cuando las presentes que en efecto nos atormentan, mientras que para el 
futuro nos hacen promesas de mejora. De ahí el lobo que  aúlla, el león que ruge y el can que se regocija. 
Sobre lobo esta escrito Jam (pasado); sobre el león esta escrito Modo (presente); y sobre el can esta 
escrito Paretera (futuro)   Asclepio profetiza: se sucederán las tinieblas de nuevas religiones y cultos y 
que nada subsistiría de las cosas presentes más que fábulas y materias de condena. La naturaleza de los 
tiempos es ‘que del mal vengan al bien, del bien al mal, de lo bajo a lo más alto, de las oscuridad al 
esplendor, del esplendor a las oscuridades, pues es lo que comporta el orden natural, más allá del cual se 
encuentra seguramente quien lo altere o corrija, y yo lo creo y no he de disputarlo pues no razono con 
otro espíritu que el natural”
110

En resumen, nos parece que  Bruno manifiesta interés por la literatura hermética lo que 
coincide con la presencia intelectual ficiniana y la discusión sobre la dignitas del hombre. En 
relación a este último punto, Bruno orienta su discurso sobre la excelencia del hombre en 
concordancia con la perfectibilidad del ser
111
, objetivo que es compartido por la magia inscrita en 
el universo infinito, el que pierde toda aquella jerarquía  cosmológica neoplatónica que tanto 
Ficino como Pico abordaron. Para Bruno, en cambio, la mente infinita es demostración suficiente 
del universo infinito presente en  la infinita potencia divina nunca ausente y por lo mismo 
homogénea y sin mediadores, lo  que supone la negación de Cristo como intermediario y la 
inutilidad de la eucaristía por la contemplación de la naturaleza. 
 
 
 
 
 
 
                                                           
110
 Bruno. Los Heroicos… Op cit. pág 136. Ver Imagen 16. 
 
 
64
111
 MIGUEL ANGEL GRANADA. ‘La perfección  del hombre y la filosofia’. En: MIGUEL ANGEL GRANADA. Cosmología, 
teología y religión en la obra y en el proceso de Giordano Bruno: Actas del congreso celebrado en Barcelona 2 – 4 de diciembre 
de 1999, Universitat de Barcelona, Barcelona, 20001.  

 
 
 

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