Universidad de Chile Facultad de Filosofía y Humanidades



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V Furor 
Una rama de 
palmera 
Refleja la 
contemplación y sus 
grados de luz. 
Representa  la rueda  del tiempo 
suspendido, moviéndose alrededor de su 
propio centro, es decir, el tiempo es 
circular, redunda sobre su propio eje y 
alrededor de su propio centro 
comprenden el reposo y la inmovilidad 
con relación al movimiento rectilíneo, o 
sea reposo del todo y movimiento de las 
partes. Esto significa que el continuo 
movimiento del todo, el esfuerzo de las 
partes supone y entraña el movimiento 
del todo, el esfuerzo de las partes 
superiores repercute sobre los inferiores 
y de la elevación de una potencia 
prosigue el descenso de la contraria. El 
corazón (que representa todos los 
afectos) se halla abierto y oculto frenado 
por su celo, transportado por un 
pensamiento magnifico, fortalecido por 
la esperanza y debilitado por el temor. 
VI Furor 
Fénix volador hacia 
el cual se vuelve un 
muchacho que arde 
entre las llamas. 
Representa el 
intelecto, agente que 
influye 
inmediatamente sobre 
todos los individuos de 
la especie humana, 
asimismo la 
resurrección. 
Es la imagen de   una nave inclinada 
sobre las olas con las amarras sujetas a 
la rodilla. 
Representa esto un hombre que ha 
abandonado el control del barco y que 
ya no puede guiar su destino. El barco es 
el alma desviada de la virtud que no 
puede continuar hacia su salvación.  
En el emblema bruniano, la figura 
significa las pasiones  del amante 
inmovilizado como el barco que se 
dirige al objeto heroico pero cuyo 
piloto- como el amante- puede perder el 
curso hacia el divino ideal a menos que 
lo persiga con todas sus fuerzas.  
 
 
178

 
VII Furor 
Imagen  del sol con 
un circuito dentro y 
otro fuera y con el 
lema ‘circuit’ 
Representa los dos 
movimientos de la 
tierra: rotación y 
desplazamiento. 
Aquí, el rostro en que la historia de sus 
penas se trasluce es el alma, en cuanto 
se halla expuesta a la recepción de los 
dones superiores, respecto a los cuales 
ella no existe más que en potencia y 
aptitud , sin cumplimiento de perfección 
y acto, en espera del divino rocío. En 
cuanto al orgullo que no conoce freno se 
dice por metáfora o similitud (como se 
habla a veces de los celos, la ira o el 
sueño de Dios) y viene a significar la 
dificultad con la que consiente él en 
dejar ver al menos su dorso, lo cual 
supone el darse a conocer mediante 
posteriores consecuencias  y efectos. 
Encubre así la luz con sus párpados y no 
serena el tenebroso cielo de la mente 
humana para disipar la sombra de los 
enigmas y las similitudes. 
Ruega, además –pues no considera que 
todo cuanto no es no pueda llegar a ser- 
a la divina luz que por hermosura ( que a 
todos no debe permanecer oculta, sino 
respetar al menos la capacidad de quien 
la contempla) y por su amor que acaso 
sea igual a tanta belleza (igual- entiende- 
en la medida en que puede él 
aprehenderla), se  rinda a la piedad, es 
decir, que haga como aquellos que, 
tocados por la piedad, de huraños y 
esquivos vuélvanse gentiles y afables; y 
que no prolongue el mal que de esa 
privación se sigue, ni permita que su 
resplandor- por el cual es deseada- 
aparezca mayor que el amor con el cual 
se comunique, puesto que todas las 
perfecciones son en ella no solamente 
iguales, sino incluso las mismas. 
Suplicadle al fin que no venga de nuevo 
a entristecerle con la privación, pues 
podría darle muerte con la luz de sus 
miradas, y con ellas mismas darle la 
vida; y así, no le abandone a la muerte 
que sería ocultar con sus párpados las 
amenas luces’.  
 
 
179

 
VIII Furor 
Tiene una luna 
llena con el lema 
‘talis mihi semper 
et astro’. 
Quiere expresar que 
para el astro sol y para 
el mismo es siempre 
tal y como aquí se 
muestra, plena y 
brillante en la entera 
circunferencia de su 
circuito. Asimismo, en 
su inteligencia 
particular es siempre 
así con respecto a la 
inteligencia universal, 
es decir, eternamente 
iluminada por ella en 
todo su hemisferio, 
aunque para las 
potencias inferiores y 
según los efectos de 
sus actos parezca ya 
oscura, ya más o 
menos iluminada y que 
su intelecto 
especulativo hallase 
vuelto  por la luna. 
Esta es la imagen de  un águila que con 
sus dos alas tiende hacia el cielo, más 
sin saber por qué- se ve estorbada en el 
vuelo por el peso de una piedra que a 
una pata tiene atada un lema en latín que 
es cita de Virgilio , señala: “se divide la 
turba vacilante en contrarios 
pareceres”. 
Algunas de estas facciones nos invitan a 
las alturas de la inteligencia y el 
resplandor de la justicia, mientras otras 
nos seducen, incitan y fuerzan en cierta 
manera a la bajeza, a la inmundicia de 
las  voluptuosidades y a la complacencia 
en los apetitos naturales. 
El ascenso procede en el alma de la 
potencia y el vigor que se halla en las 
alas que son el intelecto y la intelectiva 
voluntad por las cuales ella tiende 
naturalmente hacia Dios y pone en él su 
mirada como en el sumo bien y la 
verdad primera como en la absoluta  
bondad y belleza. Toda cosa natural 
tiende hacia su fin y perfección. Esto 
quiere decir que jamás se aquieta la 
potencia intelectiva , “jamás se contenta 
de la verdad comprendida , antes bien 
procede siempre más y más allá hacia la 
verdad incomprensible , del mismo 
modo vemos como la voluntad que sigue 
a la aprehensión jamás se satisface de 
cosa finita”. 
La esencia del alma, por lo tanto, 
siempre se refiere a la fuente de su 
sustancia y entidad. Y por las potencias 
naturales por las que convierte al favor y 
gobierno de la materia vienen a referir el 
alma y a dirigir su impulso a servir y 
comunicar su perfección a las cosas 
inferiores, mostrándole su similitud con 
la divinidad y por su bondad se 
comunica infinitamente. En el alma hay 
dos potencias: el de su propio bien y el 
del ajeno, ambas representadas por un 
par de alas , mediante las cuales se alza 
hacia el objeto de las primeras e 
inmateriales potencias y con una pesada 
piedra por la cual dirige su aptitud y su 
eficacia gracia el objeto de las segundas 
y materiales potencias. De ahí, que todo 
el afecto  del furioso sea ambiguo, 
dividido, trabajoso y con mayor 
facilidad a las alturas puesto que el alma 
 
 
180

 
se encuentra en un país inferior y hostil, 
tocándole en suerte una región lejana a 
su patria natural, donde tiene menguadas 
sus fuerzas.  
No obstante, se va llegando a mayor 
facilidad a medida que el progreso en la 
contemplación se hace  más y más 
fructífero. 
 
 
IX Furor 
Emblema del 
círculo. Es una 
rugosa y enramada 
encina bien 
afianzada contra la 
cual sopla el viento 
y tiene en torno el 
lema: ‘Ut robori 
robur’.  
El lema es cómo se 
jacta el furioso de 
tener tanta fuerza y 
robustez como el 
roble. 
Dos saetas radiantes sobre un broquel. 
Representa la guerra sin tregua que  
entablada está en el alma del furioso y 
que el  tiempo transcurrido ha 
endurecido  la materia y hecho 
inaccesible a los rayos del resplandor de 
la divina inteligencia y por las especies 
de la divina bondad ( el amor). 
En esta disposición declara Bruno haber 
permanecido durante seis lustros- lo cual 
a juicio de la traductora supondría que 
Bruno sitúa el momento de su 
iluminación filosófica en el año 1578, 
año en que deja Italia.  
X Furor 
Imagen de un 
yunque y sin 
martillo que se 
fragua en la fragua 
de Vulcano. 
Significa las penas y 
aflicciones inherentes 
al amor, sobre todo al 
amor vulgar. 
 Imagen de una aljaba y arco con el lema 
‘subit clam’.  
Representa el amor rápido, futuro, 
impreciso y repentino. 
 
 
XI Furor 
Manzana de oro 
muy ricamente 
esmaltada con las 
especies más 
diversas y 
preciosas. 
Representa que 
siempre hay una 
cualidad que resalta 
entre otras: “La 
sabiduría sobrepasa a 
la belleza y a la 
bondad, la bondad y la 
belleza a la sabiduría, 
la sabiduría y bondad 
a la potencia y la 
potencia a la bondad y 
a la sabiduría.  
La esférica manzana 
representa todo en 
todo, la perfección de 
todas las especies en 
el más alto grado de 
suerte que podría 
comprender todo y 
hacer todo”. 
Ardiente flecha, alrededor de la cual esta 
escrito: ‘cui nova plaga loco’. 
 
 
181

 
XII Furor 
Cabeza con cuatro 
rostros que soplan 
hacia los cuatros 
ángulos del cielo, 
cuatro vientos en 
un único sujeto, a 
los que se 
sobreponen dos 
estrellas y se halla 
en medio el lema: 
Novae ortae 
aeoliae’ 

Representa al 
afecto que aspira 
sin fin al sumo bien 
a la infinita belleza. 
 
Imagen de un muchacho dentro de una 
barca que está a punto de ser engullido 
por las olas tempestuosas y que 
languidece, fatigado, abandona los 
remos. Tiene en torno a sí el lema: 
‘fronti nella fidies’. 
Esto significa que las aguas invitaron al 
sereno muchacho a surcar el pérfido 
mar, éste habiendo enturbiado el 
semblante le ha hecho renunciar al uso 
de la cabeza, brazos y ha perdido toda 
esperanza, invadido de extremo y mortal 
espanto e impotente para resistir las 
olas. Representa el amor traidor y 
fraudulento, la ignorancia, la falta de 
habilidad la debilidad de los nervios y el 
peligro de la muerte. 
No hay que entregarse a las cosas en 
demencia fortuitas. Esta es la debilidad 
del humano ingenio incomprendido. 
  
XIII Furor 
Antorcha encendida 
alrededor de la cual 
esta escrito “Ad 
vital, non ad 
horam” 
Significa la 
perseverancia en el 
amor y el ardiente 
deseo del verdadero 
bien en que se abraza 
el furioso. 
Representa la verdad y sus propiedades. 
XIV Furor 
Dardo encendido 
que tiene llamas en 
lugar de una punta 
de hierro, en torno 
al cual se ciñe un 
lazo que tiene como 
lema  ‘amor instant 
ut instans’. 
Quiere decir que el 
amor jamás le 
abandona y que, 
asimismo, eternamente 
le aflige. 
Representa la condición perpetua del 
héroe amante y furioso. 
XV Furor 
Una serpiente 
languidece en la 
nieve ardiendo 
entre llamas con 
algunos otros 
detalles y 
circunstancias y 
con un lema que 
dice:  ‘idem, itidem 
non idem’
Significa un mismo 
destino cruel que de 
igual modo atormenta 
a uno y a otro (es 
decir, intensamente sin 
misericordia hasta la 
muerte) por medios 
diferentes o principios 
contrarios, 
mostrándose ora 
helado o ardiente. 
Representa la condición siempre dual de 
la vida y los conocimientos: ante la 
verdad siempre existe la mentira; ante la 
luz, la oscuridad. Sin embargo, una es el 
alma del todo. 
 
 
 
 
 
 
 
182

 
Apéndice N ° 3:  
Lista de ciegos y de su naturaleza
305
 
 
Nueve principios y causas naturales de la ceguera 
(nueve razones de por qué la mente humana se pone 
ciega ante el divino objeto, de suerte que no puede 
fijar sus ojos)
 
Naturaleza de las nueve cegueras. 
 
1. Un ciego señala que ha sabido que es el ver , 
conoce  la dignidad del sentido y la excelencia de lo 
sensible, habiéndose por ello convertido en ciego a 
pesar de que él  mismo vino al mundo ciego.
 
Es la naturaleza de nuestra propia especie.
 
2. Mordido por la serpiente de los celos, este ciego 
hallábase infecto en su órgano visual, camina sin guía.
 
Procede de alguna perturbación en el afecto. Se 
advierte  en él amor vulgar y también en heroico. 
En este último sucede en aquellos que manan la 
verdad y bondad, mostrándose cuando se irritan 
contra quienes pretenden adulterarla, estorbarla, 
corromperla o indignamente tratarla de cualquier 
modo. Y así, se han conocidos quienes han sido 
condenados a la muerte (como será el propio 
Bruno después) o bien sometidos a grandes penas 
siendo tratados ignominiosamente como gente 
ignorante.
 
3. Ciego por haber emergido repentinamente desde las 
tinieblas a la vista de una gran luz.
 
Procede de  la divina verdad, mostrándose  a unos 
pocos de manera  sobrenatural o metafísica. 
 
4. Ciego por el acostumbrado y frecuente contemplar 
o por haber fijado los ojos demasiado a tiempo ha 
dejado de ser sensible a toda luz y por tanto no puede 
considerarse ciego con respecto a aquella única que le 
ha cegado.
 
No es indigna ceguera como la que proviene del 
hábito de creer en falsas opiniones del vulgo. Es 
un gran inconveniente pero es una ceguera 
heroica.
 
                                                           
 
 
183
305
 Fuente: Realizado por la autora. Todo el contenido de este esquema en: GIORDANO BRUNO. Los Heroicos furores, 
Traducción y estudio de Maria Rosario Gonzáles Prada, Editorial  Tecnos, Madrid, 1987, págs. 198-214. 

 
5. Ciego por el mucho lagrimar, de tal modo que se le 
han mutilado los ojos, que su rayo visual no puede ya 
extenderse para advertir las especies visibles y 
principalmente  para contemplar de nuevo la luz que a 
su pesar algún día vio.
 
Procede de la falta de adecuación de los medios 
de nuestra cognición a lo cognoscible  habida 
cuenta que para contemplar las cosas divinas es 
menester abrir los ojos por medio de figuras , 
similitudes y otras equivalencias que los 
peripatéticos comprendieron bajo el nombre de 
fantasmas, o bien procede por mediación del ser a 
la especulación sobre la esencia del ser a la 
especulación sobre la esencia por vía de los 
efectos al conocimiento de la causa. No obstante, 
estos medios siguen siendo aún pocos idóneos 
dado que es mejor conocer todo y a dios por 
negación pues la divina belleza y bondad  no es 
aquello que puede caer y cae bajo nuestro 
concepto sino aquello que se habla infinitamente 
más allá de toda comprensión y máximamente en 
ese estado, que llama el filosofo, especulación de 
fantasmas y el teólogo visión por similitud 
reflejada y enigma porque no vemos 
verdaderamente los efectos y las formas ciertas de 
las cosas ni la sustancia de las ideas sino sus 
sombras, vestigios y simulacros como aquellos 
que están dentro de la caverna. 
 
6. Ciego que no puede ver porque a fuerza de llorar ha 
vertido tantas lágrimas que se ha secado en él todo 
humor y hasta el cristal a través del cual, como por 
diáfano medio, trasmitiase el rayo visual e 
introducianse la luz exterior y las especies visibles, de 
suerte que de tal modo resultó afectado el corazón.  
Su oficio es mantener unidas las diversas varias y 
contrarias partes- fue consumida, le ha quedado la 
amorosa afección sin el efecto de las lágrimas pues el 
órgano ha sido destruido por la victoria de los otros 
elementos y por ende, ha perdido a un tiempo la vista 
y la cohesión de las partes de su cuerpo.
 
La causa, la debilidad e inconsistencia del cuerpo, 
el cual se halla en movimiento, mutación y 
alteración. Es menester que sus operaciones se 
conformen a las condiciones de sus facultades, las 
cuales corresponden a la condición de su 
naturaleza y ser. 
Pero el punto es que la mutación es propia de los 
cuerpos, luego es ciego a la belleza siempre única 
y una, que es la misma unidad, la entidad y 
identidad.
 
7. Ciego que ha perdido la vista en la intensa hoguera 
que, procediendo del corazón, ha alcanzando primero 
a consumir los ojos y a lamer con sus llamas después 
todo el humor que en el cuerpo del amante restaba, de 
esta suerte, totalmente incinerado e inflamado no es 
ya él mismo pues ha sido convertido por el fuego en 
polvo disperso y ya no recomponible. 
El fuego disuelve los cuerpos en sus átomos. 
El agua posee la virtud de reunir y conjuntar los 
átomos en otro cuerpo para hacer de ellos un 
compuesto estable. 
Sin embargo, no se halla falto de sentido y quiere que 
se le conceda holgado pasaje pues si alguien lo tocase 
se volvería tal que sería insensible al fuego del 
infierno o a la fría nieve. 
 
Provienen del fuego, de la afección, por el cual se 
han vuelto algunos impotentes e ineptos para la 
aprehensión de la verdad al hacer que el afecto 
proceda en ellos al intelecto. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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8. Ciego cuya ceguera ha sido causada por la flecha 
que del amor le hiciera penetrar por los ojos hasta el 
corazón. Laméntase como ciego y herido. 
 
Es ciego por la excelencia del objeto inteligible
 
9. Es ciego y mudo pues no pudiendo, falto de 
audacia, decir aquello que más le importa expresar sin 
provocar ira u ofensa, se ha privado de hablar de 
cualquier cosa. Por lo que es su guía quien pronuncia 
su discurso. 
 
Es ciego por desconfianza de sí o pobreza de 
espíritu, administrado y motivado por un gran 
amor pues teme ofender con la osadía.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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