Universidad de Chile Facultad de Filosofía y Humanidades



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Imagen 24: Thoth era el dios egipcio de la sabiduría, la escritura y la magia. Cuatrocientos años antes de 
Cristo, los griegos que habían viajado a Egipto lo identificaban con su dios Hermes, el de los pies alados, 
mensajero de los dioses y patrón de la imaginación y las trampas.  
 Fuente: FRANCIS KING. Magia. La tradición oculta, Editorial del Prado, Madrid, 1993, pág.46. 
 
 
 
 
 
114

 
El alma está en todos los cuerpos, por lo que debemos obrar  para contemplar con más verdad  
la naturaleza de las cosas. Ella cambia las disposiciones para que a continuación las disposiciones 
cambien los cuerpos. Así es como un cuerpo actúa sobre un  cuerpo distante o cercano y sobre 
sus propias partes por un cierto consentimiento, cópula  y unión que procede de la forma. Por 
ello, no existe el vacío porque cuando un cuerpo abandona un lugar otro lo ocupa pues el alma 
abandona al cuerpo propio privándole de la vida, mas no puede abandonar al cuerpo universal o 
bien no puede ser abandonada por el cuerpo universal. La forma (o alma particular) es efímera, 
pero no la forma de las formas o alma del universo, que es inseparable del cuerpo universal o 
material. Según Bruno, los cuerpos son de tres tipos: 
1.  Cuerpos sensibles y espirituales, como el espíritu aéreo, el del mar, los vientos  y el fuego. 
2.  Cuerpos compuestos, formados por el cuerpo espiritual sutil e insensible, son animales 
animados. 
3.  Sustancia seca o átomos, cuerpos indisolubles solidísimos, sin continuidad alguna en 
cuanto a tales, ni divisibilidad y que por tanto no son convertibles en otro cuerpo. 
El espíritu es un cuerpo sutil insensible, mientras que el alma es la sustancia entera que por 
doquier gobierna a los hombres. Los espíritus menos sutiles habitan la materia más grosera, 
moran en los cuerpos compuestos  residiendo en los sensibles, por ello las operaciones del alma 
son más fáciles obrando en un género de cosas mediante operaciones humanas, actos y placeres.  
En cambio, los espíritus más sutiles  habitan la materia más sutil, moran en los cuerpos 
simples, residen en los insensibles, por lo que sus operaciones del alma son más difíciles y 
embotadas, obrando en otro género de cosas  e invitando la actuación de demonios
218

Nada existe por completo sin espíritu e intelecto y en ningún lugar o espíritu se procura y 
asigna un asiento eterno, sino que  la materia fluctúa de uno a otro espíritu, naturaleza o 
composición, o bien el espíritu fluctúa de una en otra materia. Esto es alteración, mutación, 
pasión y por último corrupción, a saber, la separación de ciertas partes y la composición de  otras, 
las que  dan origen a algo que es vida, nunca muerte. Un principio fundamental para el 
pensamiento mágico nolano es  saber que ni el espíritu ni el cuerpo muere, sino que solo existe 
una continua mutación de complexiones y actos. De ahí la importancia de establecer los vínculos 
que unen el mundo y universo, es decir, la vida completa: El primero y más general de los lazos 
es el del amor del alma respecto al cuerpo propio y a su modo del cuerpo propio respecto al alma. 
                                                           
 
 
115
218
 Bruno fue un gran estudioso de la demonología o estudio de los demonios. Por demonio se entiende  una gama muy variada de 
espíritus y no la representación del mal: Dioses, ángeles, héroes, genios, espíritus astrales, espíritus ígneos, etéreos, acuáticos, 
terrestres, subterráneos, etc. 

 
Existen diversos vínculos con los que los espíritus y cuerpos se atan, dependiendo de la 
diversidad de ellos. Asimismo, los cuerpos se reparten  entre los espíritus de la manera siguiente:  
1. Los espíritus más puros y mejores llamados dioses. Son  sustancias ígneas, simplísimas y 
purísimas en cuanto al cuerpo. 
2. Sustancias invisibles de la tenuidad de sus cuerpos. Son compuestos de elementos más 
groseros que participan de elementos más sutiles, de manera que los aéreos tienen aire mezclado 
con fuego, los acuáticos aire con fuego, los terrestres aire y agua con fuego. 
A modo de generalización, puntualicemos los presupuestos de Bruno: 
Primero sabemos que toda sustancia espiritual se reduce a la unidad. Todo lo material se 
reduce a tres, que el alma es la unidad, su Dios y la mente primera es una por encima de todas las 
cosas y que una es el alma del universo. Es decir, un hombre es siempre un conjunto de: 
a. Mente primera, unidad por encima de toda cosa. 
b. Alma del universo, unidad dentro del universo. 
c. Universo constituido por una sustancia doble y univoca (o uni- verso): lo espiritual y lo 
material.  
En estas tres categorías, lo material es potencia pasiva y potencia activa, es decir, forma y 
alma,  acto y unión de materia que aspira al entendimiento. 
Segundo, todas las cosas están llenas de espíritu, alma, numen, Dios o divinidad. En el 
intelecto y el alma está todo entero por doquier, mas no por todas partes hacen todas las cosas, 
luego, existe el arte de hacer  vínculos. 
Para lo  antes dicho, conocer  los demonios es solo la primera fase del pensamiento mágico. 
La segunda etapa  – perfección y cumplimiento de la magia-  enseña al iniciado  a plegar el 
universo con vínculos eficaces, a sellarlo en haces de conjuraciones copulativas. El resultado de 
ambas logra la operación mágica o enmaridar el mundo. 
Si los demonios formaban el suelo secreto de la religión de la mente y del mundo, vemos que 
ahora advienen los vínculos como resultado de ese suelo surrealista. Los vínculos bajo el Eros o 
gran demonio hacen  copular el poder y la acción del universo, disolviendo la finitud de las cosas, 
sacando de sus cuajos las fronteras establecidas y con frenesí, suspendidos en la distracción 
absoluta, otorgan nuevos rostros al universo, proyectando nuevos coágulos del lenguaje, desde el 
cual el autor menciona la posibilidad de vivir de otra manera el mundo. Así, el arte de los 
vínculos pretende reescribir el mundo, reinterpretarlo.  
Aparte de los vínculos que la lista señala, existe una segunda clase de éstos que procede de la 
 
 
116

 
conformidad de números con números, medidas con medidas, momentos con momentos
219
.  
En este punto Bruno jerarquiza los vínculos según el triple mundo de la mente humana: el 
sensorial, el imaginativo y el intelectual. Al mismo tiempo existe otra tercera gama de vínculos a 
partir de aquellos que vincula la vista. Un cuarto género de vínculo se da por la fantasía. Y 
finalmente, la quinta gama de vínculos procede de la potencia cogitativa, esta última es de gran 
relevancia porque siempre, desde el punto de vista de los efectos y como su principio, los 
cambios proceden del entendimiento, aunque su origen se halla en las potencias pre-intelectuales.  
En síntesis, los principios fundamentales para el arte de vincular son: 
1. Para que la acción culmine en obra, es necesario que la potencia activa esté en el agente y 
que la potencia pasiva en el sujeto o paciente o disposición esté en la materia, además de la 
aplicación debida que se da mediante circunstancias de tiempo, lugar y las demás cosas 
concurrentes. Para decirlo de otra manera, todos estos requisitos se reducen a agente, materia y 
aplicación. Es decir, que la operación del mago tiene como espejo a la propia  operación del 
universo. Dicho al revés, que el universo  bruniano expresa macro cósmicamente  la operación 
mágica. 
2. Toda pasión se da por el contrario y toda acción se da en el contrario. 
3. Se debe atender a la situación, composición y diferencias de las partes ya que el todo se 
deja penetrar por el todo por un solo lado más no  por otro. Así ocurre en todas las cosas como lo 
ponen de manifiesto las piedras, la madera y la misma carne que son penetrables o más 
penetrables por un lado o parte que por otro. No todas las cosas tienen  la misma complexión y 
temperamento ni admiten la misma cualidad del espíritu. No todas las cosas son padecidas por 
otras y no todos los afectos convienen a todas las cosas según unas mismas diferencias, así la 
razón de estas cosas se ha de deducir de los propios efectos y casos investigándola 
apropiadamente. 
4. Los magos deben cultivar la imaginación, como la única disposición, puerta de todos 
los afectos internos. 
 La teoría de los vínculos  demuestra el extraordinario interés  por reafirmar el relevante 
lugar de la magia, operando entre ser una reflexión ontológica y una reflexión política o civil. El 
libro De liens
220
 es la obra donde Bruno, desde un enfoque filosófico,  trabaja el carácter práctico 
de lo mágico unido al imprescindible rol amoroso.   
                                                           
219
 De ahí provienen ciertos  ritmos y cantos. Ver. MATILA GHYKA. El número de oro: ritos y ritmos pitagóricos en el 
desarrollo de la civilización occidental, Vol. I: Los ritmos. Vol. II: Los ritos, Editorial Poseidón, Barcelona, 1978. 
 
 
117
220
 Bruno. De liens. Op cit. 

 
En esta obra Bruno  jerarquiza los vínculos según el triple mundo  de la mente humana: el 
sensorial, el imaginativo y el intelectual. Expone treinta vínculos que podrían corresponder a las 
“treinta sombras”, “treinta sellos”, “treinta estatuas” de su arte de la memoria. Recordemos que  
para el autor, la memoria siempre posee un carácter mágico, ella es una suerte de culminación 
donde las imágenes talismánicas  fabricadas son parte de las artes constitutivas, vínculos mágicos 
para conectar el entendimiento con el cosmos. De ahí que la fuente de  los vínculos sea  la Mens 
divina , es decir, el amor y la belleza que vincula, distinguiendo cuatro círculos: el de la mens
que es inmóvil per se; el del anima movil  per se; el de la naturaleza móvil  y, el de la materia 
móvil.  A ellos se unen  los vínculos según los dioses o arquetipos a que hacen referencia, 
equivalentes a  Minerva, Marte, Venus, Cupido, Saturno. 
Dicho orden posee un carácter erótico. La liberación del semen  debilita los vínculos, 
mientras que con la retención de éste se tensan los vínculos. Asimismo, distribuye  el 
entendimiento, el alma y el cuerpo con las tres clases de amor: Entendimiento – Amor  divino; 
Alma –  Amor humano; Cuerpo-  Amor ferino. En general:                                                                                  
a.  Naturaleza  de lo  que  une, lo que forma el lazo  (lieurs): Ellos son: Dios, el demonio, 
el espíritu, el ser animado, la naturaleza, la suerte, la fortuna o el destino.  Sus funciones son:  
ordenar las ideas; emplear el espíritu de las cadenas de razonamiento y los discursos armoniosos; 
fecundar la naturaleza  de sémenes diversos; informar la materia  en innombrables condiciones; 
vivificar, mitigar, enternecer, estimular todas las cosas; ordenar,  engendrar, gobernar, atraer, 
inflamar todas las cosas; mover, abrir, explorar,  purificar, satisfacer, saciar todas las cosas.   
La naturaleza de lo unido es lo que es absolutamente bueno, bello  y grande  y que 
verdaderamente utiliza  el afecto y el intelecto para todas sus acciones. Ahora bien, existen 
diversos  instrumentos de lo unido. Ello debido a que la naturaleza ha dispuesto, diferenciado y 
de una cierta manera diseminado los objetos de la bondad, belleza, verdad y dignidad.  Esto 
explica porque muchas personas pueden unirse según diferentes razones y por diversos fines. Es 
por esta razón  que un valiente campesino se expresa amablemente,  como también lo hace  el 
cocinero, el soldado, el músico, el pintor, el filósofo, el niño  y aquel joven  muchacho. Existen 
diversas formas de unir, sin embargo, la que se escoja debe  proceder de la condición del alma, 
disponiéndose  de tres maneras: según el orden, la medida y el aspecto. El primero otorga los 
intervalos entre las partes, el segundo define la cantidad, mientras que el tercero se manifiesta  en 
las figuras mismas, sus formas o lineamientos y colores. 
 
 
118
Las armas para unir son siempre  de carácter triple. Su primera característica  es la que se 
encuentra en sí misma y sus medios son en sí mismo  esenciales y  naturales; la segunda es  la 

 
suerte y el azar; mientras que la tercera es la que refiere a lo que se encuentra más allá , el 
destino, la naturaleza que disponen los dioses. 
Los dominios de lo unido apuntan a treinta direcciones, determinadas por:  la especie, el 
efecto, el arte, el nombre, los sentidos, la multitud, el carácter, la facilidad, la coincidencia de los 
contrarios,  la diversidad,  el medio,  la correspondencia,  el instrumento, la conveniencia,  la 
especificidad, la variedad de virtudes,  los sitios, la preparación,  la diversidad de  preparaciones, 
la condición,  la reacción, la distinción, la ignorancia, la habilidad, las armas, las ocasiones, los 
ojos, los subterfugios, las escalas, la predisposiciones. 
b. Naturaleza de lo unido:   Para Bruno los vínculos son  una triste alegría o una alegría 
triste. Ello dice relación con la condición  divina de cuatro cosas permanentemente en cambio, 
ellas son: el pensamiento,  el alma, la naturaleza y la materia.  La condición de lo unido  reside en 
la sensibilidad que lo hace actuar como verdadero imán en su género.
221
 
Así mismo, el  carácter histórico de los lazos reside en  que de acuerdo a las diversas 
edades, épocas, una misma cosa es de distintas maneras unidas.  Las cosas diversas no se 
disponen de un mismo vínculo estable  porque sus componentes son variables, tan cambiantes y 
particulares como  los mismos temperamentos humanos. 
 En este sentido, los vínculos  son siempre guiados por la naturaleza  o bien por la 
prudencia , por las habilidades y costumbres. Lo unido o vinculado  puede ser: De naturaleza  
sensible ligada a lo divino; voluptuoso descendiente  de la  vista  y el tacto;  o bien civilizado 
determinado por  la vida en sociedad. Los primeros son llamados heroicos, los segundos naturales 
y el tercero racional. En orden  son superiores los primeros, inferiores los segundos, intermedios 
los terceros. Asimismo,  reconocen o se asocian  el primero al éter, el segundo a la vida  y el 
tercero al pensamiento. Los primeros  señalan su adhesión a Dios, los segundos a los cuerpos y 
los terceros oscilan entre los dos anteriores.  
En general, se puede aseverar como la causa y objetivo de unión  reside en el amor u odio 
habido dentro  de las dos  causas de ligabilidad  que son la esencia misma de lo vinculado, es 
decir:  el conocimiento propio de un género  o tipo y el apetito propio de aquel género. De esta 
forma,  todos los vínculos  se correlacionan con el amor o “lazo de Cupido”. 
En effet, qui n’aime 
rien  n’a nulle raison de craindre, d’esperer, de se glorifier, s’ enorgueillir, d’oser, de mépriser, 
d’accuser, excuser, de rivaliser, de se courroucer, et de subir d’autres affctions de ce genre”
222

                                                           
221
 Ibíd, pág. 69. 
 
 
119
222
 “En efecto, quien no ama nada no tiene ninguna razón de ser sensible, de esperar, de glorificarse, de enorgullecerse, de osar, 
de despreciar, de acusar, de excusar, de rivalizar, de encolerizarse y de experimentar otros afectos de su género”. Traducción de 
la autora. Bruno. Des liens. Op cit, pág.  58. 

 
De esta forma, en el arte de unir, la magia es concebida como el primer y más universal 
de los vínculos. El mago liga a los espíritus y se hace con los poderes de los tres mundos: el físico 
o elemental, el matemático o celeste y el divino o supraceleste y metafísico presidido por la diosa 
Trivia
223
 acompañada de su perro Cerbero. 
Tal como lo señala la definición a pie de página, el trivio es un punto que corta una 
melodía y que preside el encuentro de los tres viajeros, cada uno de ellos hace el otro y se distrae 
de sí mismo. Luego de lo cual y después de sus melódicos y cansados transcursos sobreviene la 
ocurrencia, lo que a cada uno se le ocurre es el otro y ese otro no es más que una aparición que 
aún no tiene nombre porque magia y trivialidad son una misma cosa, en la trivialidad de la magia, 
en el corte puntual de la melodía, los caminos se disuelven, se desvanece en la ocurrencia que 
saca de sí al camino y a sus caminantes. Dicha ocurrencia trivial se expresa en el arte de hacer 
talismanes que cultiva Ficino, Agrippa y el nolano, actividad  en la que el mago guía e introduce 
el espíritu en la materia, valiéndose de las figuras astrales, pues en sus números, caracteres y 
temperamentos  está escrito todo lo que puede leerse. 
En este sentido, el gran talismán de Bruno es el diseño del mundo, su concepción de la 
materia, lo que avala el pensamiento mágico como reflexión representativa y responsable ante la 
ingente misión de construir y dar solución a los conflictos de su realidad. Lo anterior encuentra 
sustento en la idea bruniana que  funde con la materia el alma del universo- principio universal de 
vida y animación- junto con el entendimiento del universo, principio universal de organización, 
iluminación y anhelo de saber. Por ello es que Bruno materializa todo el universo de la naturaleza 
a cambio de espiritualizar e intelectualizar toda la materia, como expresión de la vida humana. 
De esta forma, el mago crea imágenes, entendidas como resultado de un trabajo, de un 
esfuerzo de composición. La imagen resulta ser la manufactura y el producto del ojo previsor que 
cura los restos de las ilusiones ópticas. Como asimismo,  manipula los phantasmas, es decir, las 
sombras o  transparencias de las cosas. Los phantasmas son el medio que alude, cuanto elude a 
las cosas
224
. En síntesis, el concepto global que involucra a Bruno es el de “magnus 
                                                           
223
 Trivia es la diosa Hécate, patrona de magos y hechiceras del mundo infernal y de los trivios o encrucijadas. Ella vela por la 
trivialidad y cerca de Afrodita, proporciona el vínculo mágico por excelencia al mago: la trivialidad. Por trivialidad debe 
entenderse:“aquello perteneciente  o relativo al trivio, camino que se divide en tres“. RAE. Diccionario de la lengua española… 
Op cit, pág.  2030. Esta palabra proviene del latín tritus que significa ‘trillado (camino), frecuentado,  pisado a menudo. 
Empleado con frecuencia, compón, usual, corriente, conocido. Acostumbrado a,  ejercitado en. Usado, gastado, ajado’. RAE. 
Diccionario VOX Ilustrado. Latino- Español… Op cit, pág. 521.Mientras que por Trivio  la ‘división de un camino en tres 
ramales , y punto en que estos ocurren. En lo antiguo, conjunto de las tres artes liberales relativas a la elocuencia : la gramática, 
la retórica y la dialéctica’.Ibíd, pág. 2030.  
 
 
120
224
 “El phantasma no dice nada íntimo, nada profundo de las cosas. Pues el phantasma no se auto posee, no esta fijo nunca. Y la 
intimidad y la profundidad es precisamente esa auto- posesión que nos fija, demarca y establece. Son esa intimidad y profundidad 
las que sostienen toda la metafísica de la conciencia. Si no pensamos radicalmente  no somos, y nosotros vamos a pensar por las 
hojas y vamos a convertir  los horrores autoritarios de la intimidad y la profundidad en publicidad y superficialidad. Que el 

 
spectaculum” 
225
 y no el “magnus miraclum”
226
,  lo que dice estrecha relación con la idea de que 

la reforma cosmológica metafísica de Bruno es una consecuencia de su empresa reformadora del 
entendimiento

227
. Por tanto, la magia no puede entenderse sino  como la  aplicación de su 
filosofía, la matemática de la invención y el mecanismo por el cual el mago descubre los torsos 
secretos del mundo, saca a la luz los infinitos lenguajes escondidos y sella con haces de vínculos 
los infinitos trazos de sus inquietudes. 
Como se ha señalado, según Bruno existen tres clases de mundos: el divino arquetípico, el 
matemático intermedio y el natural. Los tres se corresponden e influencian: el natural por medio 
del matemático se alimenta y alimenta al mismo ritmo que el divino o arquetípico, pero de 
diferente modo, es decir, no de una manera simple e instantánea sino natural, compleja y 
dimensional. De esta forma, la magia  es la vinculación de los diferentes niveles en que se puede 
aprehender el universo  eslabonado con la parte y el todo. 
“Dios desciende a través del mundo al 
animal, el animal empero asciende por el mundo a Dios. Dios está en el ápice de la escala, como acto 
puro y potencia activa, como purísima luz en la base de la escala, en cambio está la materia, las tinieblas 
la pura potencia pasiva de cuyas profundidades se puede hacer todo, así como aquel puede hacerlo todo 
desde las cosas celestes. En  esta escala cósmica, todo participa de acto y potencia de materia y de Dios 
pues en el universo, sin el concurso y la fusión de ambos polos nada había llegado a la existencia. Esta 
correspondencia entre la materia y Dios, su fusión en el universo son la base de la magia. Sin su 
conocimiento y aplicación no sólo no podría avanzar el mago en sus designios, sino que estos- 
identificación de demonios y trazado de vínculos serían completamente ininteligibles”
228

Por tanto, 
existen dos prácticas propias del mago:  
La primera es la que dice relación con los demonios, con la que  el mago ve, advierte  y 
capta presencias, con ella el mago recibe los poderes y facultades entregados por los mismos 
demonios acumulados en su cabeza. 
Bruno también se dedica a describir a los demonios. Al respecto, es necesario saber si son 
o no corporales, suponiendo los elementos que los constituyen (por lo general éter y fuego porque 
marcan su presencia con un fogonazo, una luz espectral y se alimentan de éter). Existen siete 
especies de demonios: Ígneos, Etéreos, Aéreos, Acuáticos, Terrestres, Subterráneos y  Lucífugos.  
Bruno también da otra clasificación de los demonios a partir de los gustos: los más 
elevados o dioses son autosuficientes que de nada necesitan; entre los inferiores unos seres 
                                                                                                                                                                                            
ensimismamiento se haga diversión  y el ser absoluta distracción del todo” . Bruno. Magia, mundo y…. Op cit, pág. 38. 
225
 Quiere decir, “gran curioso”. 
226
 Quiere decir, “gran prodigio” o “gran milagro”. 
227
 Bruno. Magia, mundo y… Op cit., pág. 38. 
 
 
121
228
 Ibíd, pág.  223. 

 
complacen preferentemente con olores y estos se encuentran en la jerarquía más baja; otros se 
deleitan con himnos y cantos, ocupando una posición más elevada. Hay demonios complejos e 
insidiosos que traen enfermedades. También hay demonios que presiden determinados tiempos, 
demonios que se asemejan a las ideas que informan una determinada época. En general, para 
Bruno los demonios no son seres maliciosos, como el diablo cristiano, sino más bien concuerda 
con la idea griega, la cual emplea el término ‘demonio’ como nombre común para espíritus, 
dioses, ángeles, larvas, etc. Por lo tanto es natural que existan demonios de tres tipos, según los 
tres mundos: el divino o supraceleste, el celeste o matemático y el natural o físico. Los demonios 
son puntos donde se dan cita posibles formas de vida, puntos de encuentro de las diferencias 
infinitas que se pueden hacer en los seres. La demonología es una provocación hecha al mundo, 
llave maestra que no admite cierres en las cosas, propuesta hecha para una vida llevada como 
juegos espectrales inconscientes. 
La segunda práctica del mago dice relación con los vínculos. Luego de descubrir los 
torsos demoníacos de las cosas, el mago va a intentar hacer vínculos con las fuerzas que derivan 
de ellos. Es así, como el gran demonio existente es el amor: 
“el amor es aquello por cuya virtud 
todas las cosas son producidas en todas las cosas”
229
. El amor es el vigor de las cosas, el calor, el 
frío, la luz, la vida, es el que hace que las cosas inferiores alcancen la región supraceleste 
mediante el furor divino. Por su ministerio, las almas son retenidas en los cuerpos, con su guía se 
elevan a la contemplación, con su vuelo superadas las trabas de la naturaleza copulando con dios. 
“Pues la necesidad que por encima de todo salta, sólo el amor obedece”
230

De esta forma, teniendo siempre en cuenta el amor, el vínculo universal que maneja el 
mago es el de unir los tres mundos, uniendo al arquetípico y divino con el natural o físico por 
medio del matemático o intermedio. Por tanto, la magia es también una técnica, punto de unión 
entre la sensación empírica y el logos de la razón que hace copular el mundo físico con el divino, 
manipulando las fuerzas de la naturaleza. 
En este sentido y en tanto manejo personal del universo, se entiende la preocupación 
esencial por la memoria y la mente humana. Bruno desarrolla la idea de que la mente es, a 
manera de espejo viviente, la ordenada especulación del mundo. 
El arte de la memoria es la exaltación y fabricación de un  ojo, ventana y espejo donde las 
cosas son apariciones y juegos de espectros .El hombre es aquello a lo que mira, aquello a lo que 
aloja, equivalente a algo así como decir: “
no se ve con los ojos sino en los ojos”,  “en mi memoria 
                                                           
229
 Ibíd, pág. 232 -233. 
 
 
122
230
 Ibídem. 

 
veo” 
. En el ojo mente mágica de Bruno ya no se diferencia  el que ve  de lo que ve, porque el 
sujeto se confunde con el objeto y solo a la luz se entrevén los resultados. 
Dado lo anterior, el sentido de la existencia bruniana es que las cosas y situaciones no 
existen como tales sino como pensamientos, es decir, como el todo, la nada, lo móvil y estable. 
En este sentido, el lenguaje  es una ilusión gramatical sin límites porque no afirma verdades, ni 
dice falsedades sólo nos hace vivir de una manera, luego su uso no tiene que ver con la verdad o 
falsedad sino con su aplicación a determinados usos. 
El papel de las representaciones en esta obra es de vital relevancia porque comprende un 
momento de cuestionamientos sobre la naturaleza humana. Para Bruno el hombre es un padre que 
puede ser todo al ser habitado por legiones de espíritus y demonios que sacan su fuerza infinita de 
su propia nulidad o nadería. Es por esa nadería por lo que el hombre había de inventarse su 
mundo, conduciéndose mediante el vehículo de su invención que es la palabra y la imaginación 
que no se ata a la imagen. Por ello, el universo infinito de Bruno no es más que el teatro de ese 
hombre moderno espectacular y milagroso, creativo para construir nuevas alternativas y caminos 
hacia revoluciones
231

Entendiendo  que de la materia del universo nace y  de ella se hace todo, el universo 
mismo es la posibilidad de todo cuanto existe y puede existir porque está unida al entendimiento  
o causa de toda inteligencia, de todo el saber inmanente que reside en cuanto llega a la existencia 
y al alma del universo que penetra en el alma universal o  principio de movimiento y de vida. 
En este sentido, la materia es macho y hembra a la vez porque todo le cuadra, es vicaria 
de la unidad absolutamente distraída del todo, ilocalizable e inefable. Ella se expresa en los astros 
como orden y tiempos: Como sentido en el animal, como razón en el hombre, como arrojo en los 
héroes; como intuición en los ángeles; como visión en los dioses y como infinitas dimensiones en 
las infinitas especies de demonios. La materia es sujeto y receptáculo de todo cuanto existe. 
Como deducimos, Bruno intelectualiza la materia y llena de vida y animación el infinito vacío, el 
lugar inmenso  resultado del cual tenemos un sujeto y un lugar lleno de posibilidades, 
descubrimientos y experiencias. La inserción humana en ese sujeto universal es lo que posibilita  
la reforma de la mente. 
La materia es talismán mágico, en cuanto acoge el alimento de vida y la luz del 
entendimiento. Ella es encantamiento soberano que aparece como cítara cósmica y música que 
prende los números de los ritmos actuales, es la gran mathesis, el arte magna, el gran Eros y la 
                                                           
 
 
123
231
 Ibíd, pág. 41. 

 
cósmica maga. 
La imaginación desempeña idénticas funciones que los dragones, figuras o caracteres 
astrológicos, los príncipes o dioses astrológicos, los príncipes o dioses astrales, quienes tienen el 
vigor inmenso de su memoria. De los anteriores dioses astrales se integra el mundo celeste, del 
que deriva la magia matemática, celeste o intermedia, cuya misión es la de poner en 
comunicación el mundo sublunar de los cuatro elementos con el cielo empíreo, es decir, con el 
mundo de las emanaciones divinas, de los arquetipos ideales  que se despliegan en sefirotas, 
jerarquías angélicas o si se prefiere en los nombres y las dignidades de Dios. 
  
En el mundo mágico de Bruno- siempre presente en su arte de la memoria- en el espacio 
entre la luna y las estrellas pasando por el sol y los astros, se encuentra la oficina en la que se 
disponen los favores divinos que se han de introducir en el mundo elemental. Luego, el hombre, 
dios y demonio a la vez,   debido a su condición sublunar y elemental de estar sujeto  a la muerte, 
es considerado el encargado de velar por la naturaleza y de llevarla a la plenitud del acto de vida  
y entendimiento. Para lo anterior, el hombre dispone de sombras
232
 , sellos
233
, signos
234
 y de 
talismanes
235

De esta forma, Bruno construye una muy compleja  mente artificial a base de  imágenes, 
donde la mente es representada como una ciudad que contiene atrios y cuyo campo es el 
cuadrado y sus vértices tienen como nombre los puntos cardinales. Los ángulos y costados de 
este cuadrado forman los ocho lugares fundamentales del atrio, los que a su vez se subdividen en 
dos colaterales y dos coangulares, pudiendo aprovechar el centro repartido en cuatro cuartos, de 
modo que tengan un total de 20 salas o lugares mentales. El centro del atrio es la tierra y el ojo. 
Así, Bruno traza el plano de la mente, el que no es otro que el del universo mágico que requiere 
el lector para aventurarse a leer, lo que se condice en un momento en el cual la lectura se 
masificaba gracias a la imprenta y la alfabetización significando nuevos procesos de 
memorización
236
 .  
 
                                                           
232
 Cuya figura principal es la rueda o círculo de estilo luliano con 23 letras del alfabeto romano, 4 griegas y 3 hebreas hasta 
contemplar el número 30, es decir, son 30 las intenciones de sombras y los conceptos de ideas. Los temas de luz y sombras y  la 
escala del ser y del entendimiento se encuentran allí como voluntas (intenciones ) y como intellectus (conceptos) 
233
 Son signos, diagramas o figuras mágicas que como lugares pueden emplearse para la memoria. Son signos de la magia 
matemática que contienen grandes poderes ocultos que elevan a la memoria finita y particular a la altura de la mente divina. El 
libro proporciona un listado de doce sellos. 
234
 Son expresiones vivas de la naturaleza , que en el lenguaje sagrado que Bruno va a fabricar aparecen con todas sus 
dimensiones como epifanías de la mente.  
235
 Son imágenes  que se imprimen en la mente para hacer copular nuestro entendimiento  con  los poderes cósmicos. Ver Imagen 
25 e  Imagen 26. 
 
 
124
236
 Ver Imagen 27.  

 
 

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