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                                               Universidad de Chile 
 Facultad de Filosofía y Humanidades 
  Departamento de Ciencias Históricas 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La cosmovisión de un mago: 
Giordano Bruno, un hombre del Siglo XVI  
 
 
Tesina para optar al grado de Licenciado en Historia 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Alumna: Ariadna Biotti Silva 
Profesora Guía: Paulina Zamorano Varea 
 
Mayo del 2005 
 
 
 
1

 
 
  
Estatua de Giordano Bruno en el Campo de Flores, Roma. 
Fuente: 
http://www.schiaroli.it/galleria/roma/19.html
 
 
 
 
 
 
 
2

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los libros de Bruno comienzan siempre con una epístola proemial en honor a sus 
mecenas. Por haberme enseñado que querer es esforzase por hacer el bien y que aprender es 
siempre una correlación de afectos debo agradecer primeramente a mis padres, a la lección de 
vida y solidaridad de toda mi familia, al afecto incondicional de mis tíos, en especial, a Sonia, 
Jaime, Ivonne, Catalina y Lilian Silva; a mis primos Anselmo, Natalia, Pamela, Hugo y Claudia; 
a mis queridas amigas y hermanas de toda la vida: Mariana Huerta, Natalia Miralles, Constanza 
Fuentealba y Vanesa Lozecznik; a la buena voluntad y comprensión de mis compañeras de 
historia Javiera Ruiz y Ana María Ledesma; a las gentilezas de Tomás Andrade y, en especial, a 
Christian Aravena por su lealtad, ternura y paciencia. 
 
 
 
 
Aprovecho de significar lo importante que ha sido para mí ser estudiante de historia de la 
Universidad de Chile, debo agradecer sinceramente el trabajo de sus bibliotecarias, 
funcionarios y académicos. Entre estos últimos debo destacar la fundamental formación que me 
dieron las profesoras María Eugenia Horvits y Margarita Iglesias; subrayar los conocimientos y 
vocación de los profesores Jaime Moreno, Italo Fuentes y  Zvonimir Martinic; agradecer el 
contacto y cordialidad de Don Miguel Ángel Granada, especialista en los estudios brunianos. 
 
Creo que esta tesina es, más que una suma de logros o una conquista, una pequeña puerta 
abierta a miles de caminos. Por el encanto de la historia europea manifiesto que este trabajo no 
habría tenido ninguna posibilidad de llegar a su fin sin el aliento y sabia orientación de la 
profesora Paulina Zamorano Varea, a  ella por acogerme y  ayudarme a creer y amar cada día 
más esta pasión que es la historia sinceramente, muchas gracias 
 
 
 
 
 
 
3
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
A la memoria de mi tío Mario Silva Iriarte, ejecutado político. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
4

 
                                            ÍNDICE 
                                                                                                                                       Pág. 
 
 
INTRODUCCIÓN………………………………………………………….....  6 
 
I. 
Capítulo Primero: El nacimiento de un hombre. 
Sus primeros momentos……………………………………………………..…..  11 
Aproximación al sentido existencial europeo…………………………………...  20 
 
II. 
Capítulo Segundo: La formación intelectual del nolano. 
Su llegada a Nápoles………………………………………………....................  28 
En el contexto intelectual: Bruno estudiante y lector……………………….….. 31 
Su formación domínica…………………………………………………………  35 
La formación filosófica del nolano……………………………………………..  43 
Las lecturas de Bruno………………………………………….………………..  46 
Arte hermética…………………………………………………………………..  59 
Giordano Bruno, humanista…………………………………………………...... 67 
Bruno autor……………………………………………………….…………..…  72 
 
III. 
Capítulo Tercero: Pensamiento mágico, mundo y universo. Escribiendo en 
Inglaterra, la obra del infinito universo 
       Diálogos metafísicos…………………………………………………………...  77 
       Sus diálogos morales………………………………………………………..….  89 
                Antecedentes para la creación de su obra mágica………………………..……. 103 
 
       Aproximación a la magia…………………………………………………...…..106 
                   Magia nolana……………………………………………………………..……. 109  
                   La muerte de Giordano………………………………………………….……..  129 
 
       CONCLUSIÓN.................................................................................................  138 
 
       BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................  158 
 
       APÉNDICE DOCUMENTAL......................................................................... 170 
 
                                 
 
 
5

 
Introducción 
 
 
“Hay un gesto cotidiano que nos dice: 
hay un modo de estar que nos delata, 
y siempre el tiempo que nos recuerda quiénes somos”. 
Rolando Cardenas. “El Hombre cotidiano”
1

 
En este trabajo hay un hombre quien es su protagonista, hay también una generación, un 
espacio, una geografía, un tiempo, fantasías y creaciones; hay un concepto esencial: la realidad es 
una construcción, la memoria una necesidad siempre viva como el constante combate de los 
historiadores por encontrar la vida tras la gélida roca de lo inexistente. Se trata de un esfuerzo 
ingente por descubrir al ser humano en las coordenadas del espacio y del tiempo; se trata de un 
reconocimiento a nuestra propia capacidad creadora; se trata de un representante de nuestras 
ambiciones; se trata de nosotros mismos conociendo a Giordano Bruno, monje domínico, filósofo 
nacido en Italia en el siglo XVI, excomulgado y condenado a la hoguera por la Inquisición luego 
de ser declarado “hereje impenitente y pertinaz”.  
Para descubrirlo quisiera labrar no un viejo cartulario de mármol pálido compuesto de 
fechas y glorias, sino una imagen compuesta de vivencias, sentidos, contradicciones y 
complejidades. No quisiera que esto se transformase en un panegírico, si bien, la mayoría de los 
textos que tratan sobre su vida lo han convertido en un verdadero “ídolo”, queremos conocerlo 
como un ser humano. Esto no es un homenaje sino el estudio de su pensamiento, el que hace 
enjuiciar en la obra misma la evolución total del siglo que lo vio nacer. ¿Habrá sido Bruno aquel 
hombre “destacado”, “excelente” al que aludía Giorgio Vasari o el liberal triunfador y soñador de 
los decimonónicos Jules Michelet y Jocobo Burckhardt?; ¿O bien, para el siglo XX, según 
Huizinga, “un hombre de transición” o ,como dice Burke, “un medieval que suma sus logros al 
humanismo”?
2
. Permitámonos aquí abstraernos de las conductas para reflexionar sobre ellas. 
Propongo tallar una escultura, el perfil de quien no es sino una pequeña síntesis, un tamiz y el 
resultado de una matriz, un depósito de saber almacenado en la tradición, los quiebres y la 
complejidad  del siglo XVI. El objetivo es detectar  las auténticas ideas, las que para Giordano 
                                                           
1
 En: MARCELO RIOSECO (antologador). Chile. Antología de la poesía contemporánea con una mirada al arte actual, Editado 
por la Revista Litoral,  Málaga, España, 2003, pág. 86. 
 
 
6
2
 De Giorgio Vasari, artista y biógrafo del siglo XVI primero en plantear el renacimiento como un hecho claro, limitado y 
“contestatario” ante las “tinieblas medievales”, ver: GIORGIO VASARI. Vida de los más excelentes pintores, escultores y 
arquitectos, Editorial Jackson de Ediciones Selectas, Buenos Aires, 1952.Para el positivista siglo XIX ver de Jules Michelet, 
historiador romántico y liberal: JULES MICHELET. Historia de Francia, Ediciones Jules Rouff, París, 1855, en la mismo línea, 
ver a JACOBO BURCKHARDT. La cultura del renacimiento en Italia, Editorial Losada, Buenos Aires, 1944. Del siglo XX debe 
verse el trabajo revolucionario para su momento de JOHAN HUIZINGA. El concepto de historia, Editorial FCE, México, 1994, 
más tarde ver al contemporáneo PETER BURKE. El Renacimiento, Editorial Critica, Barcelona, 1999.  

 
Bruno convivían auténtica, eficaz  y radicalmente confundidas con su mundo, siendo su entorno, 
su propio ser y que, por esta misma razón, convivían confundidas despojadas de su carácter de 
ideas, de pensamientos. El problema a responder es ¿Cómo Giordano Bruno, desde el 
pensamiento filosófico mágico, representó el mundo social e histórico que le tocó vivir?  
En este sentido, para el estudio del caso bruniano, el punto metodológico ha sido el de la 
colaboración, la concordancia entre la reflexión filosófica e histórica en la historia de la lectura, 
lo que se sustenta en la convicción del amplio espíritu de unidad humanista contraria a la 
especialización
3

Como veremos, el ámbito historiográfico a desarrollar se circunscribe a la ‘Historia de la 
lectura’, es decir, a la práctica metodológica desarrollada por Roger Chartier
4
 mediante la cual se 
entienden las representaciones colectivas como relaciones compuestas entre la armonía de los 
sistemas de percepción, de juicio y las fronteras que atraviesan lo social y que sintetizan en un 
sujeto las directrices significativas para construir la “realidad”. Tal como señala Roger Chartier 
“la significación se construye mientras que  la realidad es producida”
5
, de lo cual   lo fundamental 
reside en reconocer en la lectura,  la capacidad humana existente por construir redes significativas 
que articulan la tensión habida entre la capacidad inventiva de los individuos singulares y las 
comunidades de interpretación asociados a las normas, convenciones y disposiciones culturales 
que limitan lo que es posible pensar y enunciar.Por lo mismo, es necesario profundizar en -y esto 
no es sino un intento por plantear- el problema de las relaciones individuales con la colectividad, 
de las iniciativas personales con la necesidad social
6
. De esta forma, sostengo la hipótesis de que 
la obra bruniana es la respuesta personal del autor a las querellas vitales y colectivas de la 
sociedad europea a finales de la Edad Media y en el umbral de la modernidad.  
La hipótesis central es que las inquietudes de Giordano Bruno serían representaciones de 
los intereses de una sociedad cuyo producto es la misma obra bruniana, punto de encuentro 
compuesto tanto por la compleja respuesta y creatividad personal de su autor como por los 
lectores de Bruno y su multiplicidad de explicaciones plurales, diversas y móviles, 
                                                           
3
 Sobre la relación entre  filosofía, humanismo, la historia europea y la americana ver: ROLANDO MELLAFE. “La historia, el 
humanismo y América”, en  Revista Chilena de Humanidades N ° 2, Universidad de Chile, Facultad de Filosofía, Humanidades y 
Educación, Santiago, 1982, págs. 49 -56. 
4
 Prestigioso historiador francés nacido en 1945, director de estudios en l' École des Hautes Études en Sciences Sociales de París y 
autor de numerosos libros, entre ellos los titulados El mundo como representación, Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna 
y El orden de los libros. Es el padre de la llamada ‘historia de las prácticas de lectura” e  “historia de las representaciones del 
mundo social”, ambas se sostienen en la idea de que las representaciones son  diferentes formas a través de las cuales los 
individuos en función de sus diferencias sociales y culturales, perciben y comprenden su sociedad e historia entendiendo que la 
realidad  es una construcción cultural subjetiva. 
5
 ROGER CHARTIER. El mundo como representación: Historia cultural entre prácticas y representación, Editorial Gedisa, 
Barcelona, 1996, pág. IV. 
 
 
7
6
 Un excelente ejemplo  sobre esta relación es el libro de: LUCIEN FEBVRE. Martín Lutero: un destino, FCE, México, 1956. 

 
interpretaciones sostenidas en el encuentro dado entre la recepción del contenido de la obra 
bruniana (expuesto en las formas y motivos del libro), y las singulares percepciones de su lectura. 
En resumidas cuentas, el presupuesto teórico esencial de este trabajo es que una obra no existe 
tanto porque alguien no la escriba como porque nadie la lea. 
De esta forma, en la presente tesis no existe la idea de victimizar ni amplificar lo que nos 
parece puramente humano, pretendemos entender y, desde lo más profundo, explicar al ser 
humano sin los  tapujos de ser una excepción ni un héroe. Lo que nos parece puramente humano 
es siempre condición suficiente para señalar la inexistencia de héroes y míticos titanes, 
molestosos e irreproducibles en el contexto vital  que nos compone y nos une. De una persona en 
particular nunca ha sido el destino del mundo, tampoco nadie ha desafiado a los dioses, pero sí 
hubo alguien que retó al dogma cristiano, enfureció a la sociedad completando la figura del 
universo infinito, diseñando el perfil del hombre moderno, el que será convertido en héroe de 
dicho amanecer moderno. 
En este sentido, podríamos preguntarnos: ¿Por qué la magia? 
En un mundo, cada vez más impotente e incapaz de controlar su destino, muchos mortales 
han buscado refugio en el mundo mágico y sus maravillosas ilusiones con ansias de escapar de la 
amarga condición humana: la misteriosa atracción hacia lo desconocido, lo oculto ha arrastrado la 
búsqueda hacia la clave reveladora del secreto de la existencia trágicamente limitada por la 
muerte.  
Reconociendo esto, el hombre de hoy dueño del progreso y también el de antaño sigue 
sintiendo el sabor acre del fin del milenio. Inclusive sintiendo que tiene a su merced cuanto 
necesita, la llamada de su imaginación no satisfecha añora nuevos códigos para aquietar su 
inquietud. El hombre hoy vencedor en la conquista de la naturaleza carece de la llave de la puerta 
hacia lo ignoto, lo misterioso. De este modo, paradójicamente, hoy día el hombre y la mujer del 
nuevo siglo buscan aquello que no puede darle una sociedad mediatizada y consumista. Todo lo 
anterior quizás debido al desconocimiento de sí mismo, al insuficiente encuentro personal con sus 
capacidades y, por qué no decirlo también, al descrédito que la ciencia sufre en su anhelada y 
pérdida batalla por la objetividad y la asepsia metodológica. 
 
 
8
Frente a lo anterior, el pensamiento mágico nos abre una ventana al ser una forma de 
conocimiento y una actividad humana que dispone al hombre a ser dios en su mundo 
capacitándolo para de someter a la naturaleza -la tierra, el fuego, el aire y el agua- en 
combinación estrecha con las estrellas y el universo. Por lo anterior y en su historia, la magia es 
un denominador común de todos los tiempos Desde el período mal llamado “prehistórico”, la 

 
leyenda de oro del naturalismo da prueba de la instrumentalización mágica del arte.  
Se 
trataba de una técnica pragmática, sin misterio, en la cual sus representaciones, es decir, los 
dibujos en sus cuevas eran la trampa en la que la caza tenía que caer o bien, la trampa con el 
animal capturado pues la pintura era al mismo tiempo la representación y la cosa representada, 
pintar era hacer magia, “
era el deseo y la satisfacción del deseo a la vez”
7
.   
Como vemos, desde antaño la magia ha sido un fenómeno común en la historia de todas 
las civilizaciones ya que posee una acepción dual en el sentido de ser poder y actividad 
conocedora de las leyes de funcionamiento de la naturaleza.  En razón de lo anterior lo que 
puntualmente nos convoca es saber que la época dorada del pensamiento mágico fue la que 
comprendió desde el siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XVII, período en que los 
intelectuales renacentistas estudiaron la magia como resultado de una fe compartida, propia de un 
mundo donde la criatura humana simbolizaba el particular microcosmos, representación del 
orden de todo el universo construido a imagen y semejanza de su propio ser. Uno de aquellos 
magos filósofos  fue  Giordano Bruno
8
.  
Para comprenderlo el punto central de esta tesina es estudiar de qué forma para Bruno: 
hablar, escribir y publicar su obra mágica fue responder a las inquietudes que una sociedad entera 
inquiría, al mismo tiempo, que componía aquel quehacer intelectual que sostuvo su  pensamiento 
significando toda su vida. Comenzaremos por un breve reconocimiento de los esquemas y las 
condiciones de posibilidad que tuvo Giordano para construir su obra, de acuerdo a las  principales 
directrices de su tiempo: En el capítulo primero veremos a Bruno hijo de su contexto. 
Posteriormente, en el capítulo segundo, por medio de la misma lectura de las fuentes brunianas, 
identificaremos la formación intelectual de nuestro protagonista expuesta en las formas de 
escritura. En el capítulo  tercero analizaremos el contenido de su obra mágica como fundamento 
esencial a la hora de percibir el rol humano en la naturaleza, mientras que, en la conclusión 
comprenderemos la construcción imaginaria  de la figura de Bruno por parte de sus lectores y 
seguidores a través de los siglos XVII, XVIII y XIX y las posibilidades que hoy nos brinda 
estudiar sus ideas mágicas. 
                                                           
7
 La magia era para el pintor y cazador paleolítico una acción objetiva real, una auténtica causación. Cuando el artista pintaba un 
animal sobre la roca creaba mágicamente otro verdadero.   El arte poseía  un efecto mágico en su propósito conciente. De hecho,  
los animales se  representaban atravesados con lanzas  y flechas o bien eran atacados con tales armas una vez terminada la obra. 
Era una muerte en efigie. También se grababan imágenes de humanos  disfrazados de animales, los que se ocupaban de  ejecutar 
danzas mágicas mímicas como simulando el trabajo de su autor.  A juicio de Hauser, tal vez la magia en su principio de 
dependencia mutua de las cosas similares brotó  de esta experiencia. ARNOLD HAUSER. Historia social de la literatura y del 
arte, volumen. 1, Editorial  Guadarrama, Madrid,1969, págs 15 – 25 
8
 En: ENRIQUE  CORNELIO AGRIPPA. Filosofía oculta. Magia natural, Introducción, traducción y notas de Bárbara Pastor de 
Arozena,  Editorial Alianza., Madrid, 1992, pág. 8. 
 
 
9
 

 
 
 
 
 
 
 
Imagen N ° 1: Probable retrato de Giordano Bruno presente en un libro de la rectoría de la Universidad 
de Ginebra de 1578. Es una de las imágenes más tradicionales y recurrentes del nolano.  
Fuente: 
http://www.ethbib.ethz.ch/exhibit/galilei/galileob3.html

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
 
 
10
 

 
Capítulo primero
 
                       El nacimiento de un hombre 
 
Sus primeros momentos 
 
No sabemos con seguridad la fecha exacta en que comenzó esta historia, es muy  probable  
que, al igual que la mayoría de los hombres de su tiempo, ni siquiera Bruno supiera 
concientemente la fecha de su nacimiento. 
En el momento en que Bruno nació, los relojes eran conocidos pero el tiempo se medía 
más por las labores, el día o la estación. Para el común, el año se medía de manera sentimental, 
comenzaba con las primeras flores, la prolongación de los días, los resultados de la cosecha y la 
siembra de invierno. Solamente aquellos que tenían que ver con las leyes pensaban que el año 
tenía que ver con una fecha oficial, sin embargo, incluso entre estos últimos no existía un acuerdo 
unánime: las fechas variaban de acuerdo al país, la ciudad y la clase de documentos
9
.  
Pese a ello, todo indica que Giordano Bruno nació en el invierno de 1548, en enero o 
febrero, en la pequeña localidad de Nola, en la Campania muy cerca de Nápoles en el seno de una 
modesta familia. Su nombre original era Filippo Bruno Savolino, su madre era una lavandera 
llamada Fraulissa Savolino y su padre Gioan Bruno, militar mercenario al servicio del Imperio 
español del Emperador Carlos V, con residencia en Casale di San Paolo, caserío ubicado en la 
aldea de Cicala, al pie del Vesubio
10
. Diversos historiadores dedicados a la vida de nuestro 
protagonista señalan la carencia de datos sobre su primera formación e infancia. No obstante, la  
situación histórica donde nació aquel niño  ha sido bastante documentada.  
La primera mitad del siglo XVI constituye, desde el punto de vista político, la 
germinación de las querellas por la unidad dinástica enfitéutica
11
, es decir, el proceso de 
unificación tendiente a consolidar el desarrollo estatal de acuerdo a la noción de bien común. En 
este desarrollo, las monarquías manifestaron más claramente su personalidad combatiendo unas 
contra otras, con lo que hacían estallar aún más  la nebulosa cristiana gravemente cuestionada por 
la Reforma. 
                                                           
9
 JH HALE. La Europa del renacimiento, Editorial Siglo XXI, México, págs. 5 – 6. 
10
 EUGEN DEWERMANN. Giordano Bruno o el espejo del infinito, Editorial Herder, Barcelona, 1995, pág. 65. 
 
 
11
11
 Concepto relativo al proceso político tendiente a consolidar de manera impersonal las monarquías absolutas, fomentando el 
pensamiento unitario, centralizador y sobrepasando las divisiones regionales propias de las fuerzas feudales. Se puede entender, 
sobre todo desde la reflexión francesa hecha por Bodino, Richelieu, Mazarino y Pascal, como  el camino hacia el establecimiento 
de la soberanía, el respeto a las leyes fundamentales, la responsabilidad de lo público, el cuidado de la cultura, religión y lengua 
nacional. Ver: G. BARUDIO. La época del absolutismo y la ilustración, Editorial Siglo XXI, Madrid, 1986. 

 
Particularizando, asistimos al apogeo del imperio Ausburgo, la constitución católica de 
Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, ancestros del inolvidable Rey Carlos I, emperador del 
Sacro Imperio Romano Germánico más conocido como Carlos V, defensor de la cristiandad y 
férreo opositor al proceso reformador encabezado por Martín Lutero en sus propios dominios.  En 
Francia, se componía la paz y el equilibrio del 
“pere du peuple

12
  Luís XII, Francisco I y Enrique 
II. En Inglaterra el nuevo orden y la autoridad anglicana de Enrique VII, Enrique VIII y Eduardo 
VI, mientras que en América se extendía la universalidad del cristianismo en el conflictivo 
encuentro que supuso el proceso de conquista y poblamiento
13

En lo que respecta a Italia, la península era una realidad geográfica compuesta por un gran 
número de Estados rivales de dimensiones desiguales, todos dotados de constituciones diferentes 
y cuya distribución era la siguiente: un solo Estado eclesiástico gobernado personalmente por el 
Papa; un solo reino, el de Nápoles; dos ducados vinculados a viejas familias feudales, Saboya y 
Ferrara; Repúblicas aristocráticas, como Venecia, Génova, Lucca y Siena entre otras; varias 
antiguas señorías o repúblicas gobernadas por condottieri que compusieron una nueva forma de 
gobierno llamado Estado principado, se trata de Milán, Mantua, Urbino, Rimini y Bolonia. Entre 
ellos existía un equilibrio que aseguraba cierta tranquilidad, dominaban el juego diplomático 
cinco estados principales que eran: Venecia, Florencia, Milán, la Santa Sede y Nápoles. En estos 
conflictos  participaban potencias extranjeras como España y Francia porque  desde 1494 Italia se 
convirtió en campo de batalla de las grandes potencias
14
.  
Desde el punto de vista del derecho feudal, la Italia del norte y la central, salvo Venecia, 
estaban dominadas por el Sacro Imperio Romano Germánico, para su comprensión puede citarse 
como ejemplo  la condición de feudos imperiales de Milán, Módena y Mantua. Mientras que el 
resto de la península se hallaba bajo la soberanía eclesiástica ejercida directamente por el Estado 
Pontificio o bien de forma más difusa por el reino de Nápoles
15
.  
 
 
 
 
                                                           
12
 Según traducción de la autora quiere decir: “Padre del pueblo”. 
13
 Ver HENRY LAPEYRE. Las monarquías europeas del siglo XVI, Editorial Labor S.A, Barcelona, 1979.   
14
 Ver Imagen N °2. 
 
 
12
15
 H. Lapeyre, Op cit, págs. 48 – 49. 

 


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