Universidad de Chile Facultad de Artes Departamento de Pregrado Teoría e Historia del Arte el arte marginal como propuesta reaccionaria del hip hop y su posibilidad de transgresión al sistema



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Universidad de Chile

Facultad de Artes

Departamento de Pregrado

Teoría e Historia del Arte

EL ARTE MARGINAL COMO PROPUESTA REACCIONARIA DEL HIP HOP

Y SU POSIBILIDAD DE TRANSGRESIÓN AL SISTEMA

Tesis para optar al grado de Licenciada

en Arte con mención en Teoría e

Historia del Arte



Alumna: María Paz Norambuena Zamudio

Profesora Guía: Eugenia Brito Astroza

Santiago, 2006


Agradecimientos A:


Yudith Pozo Arriaza, quien siempre me alentó a seguir adelante con paciencia y cariño.

Rodrigo Orsi Pozo por su apoyo y su interés en que me convirtiera cada día en alguien mejor.

Mi tía Clara quien desde la distancia colaboró en el cumplimiento de mis objetivos.

Claudio Flores, jóvenes del grupo “the life” de la comuna de lo Ovalle, Don Leo.

A mis amigos, Rodrigo Torres, a mi familia, y todos aquellos quienes han intervenido de alguna forma en lo que ha significado seguir este camino.



Índice


Introducción Pág. 5


I Pág. 7

Tribus Urbanas

Características básicas


I.II Pág. 11

Códigos de las tribus urbanas:
 Espacialidad y territorio

 Estética como forma de reconocimiento

 Dimensión del tiempo: emergencia de lo dionisiaco en la cultura oficial

 Formas de encuentro y su relación con el fenómeno de carnavalización



II Pág. 26

Hip Hop dentro de la definición del fenómeno de tribu urbana
 Historia del Hip Hop

 Hip Hop en Chile


II.I Pág. 33

El Graffiti
 Proceso de origen del graffiti

 Denominación del graffiti

 El autor o escritor de graffiti

 Focos de graffiti

 Diseño y estilo del graffiti

 El graffiti desde el punto de vista legal



III. Pág. 53

Cultura Hip-Hop y su situación en la cultura hegemónica
III.I

La condición de subalternidad de la cultura Hip Hop dentro del poder hegemónico

III.II

Posibilidad de trasgresión a la cultura oficial desde la posición marginal del Hip Hop



IV. Pág. 63

Chile: Arte marginal v/s Arte institucional
Propuesta del graffiti como arte marginal en relación a las propuestas de la vanguardia

Brigada Ramona Parra

El espacio público como soporte de producción de arte

Relaciones entre graffiti, brigadas muralistas y CADA.


Conclusión Pág. 78

Bibliografía Pág. 83

Introducción



El siguiente trabajo tiene como principal objetivo el plantear la condición de subalternidad que poseen ciertos discursos minoritarios en relación a un discurso oficial dominante, y cuales son las formas que estos discursos no oficiales han ocupado para manifestarse o construir un cuerpo de identificación que les permita diferenciarse. Para ello se abordará el tema de las tribus urbanas y sus modos de comportamientos, en especial el Hip Hop, por conformar una subcultura urbana que agrupa un comportamiento estético y de expresión artística para manifestar su desacuerdo con el sistema social imperante.

Dentro de este escenario, el Hip Hop se inscribe como la única tribu que expresa su inconformismo con el sistema mediante la expresión artística. Identificada como una subcultura urbana o también llamada tribu urbana, se manifiesta a través de cuatro expresiones artísticas: el baile, el canto, la palabra, la pintura, que operan dentro de un contexto marginal según la tradición de su origen.
El interés por desarrollar un trabajo referido a la situación de una tribu urbana en especial, se debe a la fuerte invasión de signos de reaclamo que envisten los muros y otros soporte públicos de la ciudad de Santiago, fenómeno que no es propio sólo de la capital de nuestro país sino de las ciudades con gran desarrollo urbano.

El trabajo se centrará en la expresión gráfica del Hip Hop, conocido como el graffiti, por ser la forma estética más adecuada para analizarse desde la perspectiva de la teoría e historia del arte.


Con el fin de comprender de mejor forma el modo de funcionar que poseen las tribus urbanas se analizarán los elementos que la componen y sus distintas maneras de manifestación.

Siguiendo con el planteamiento primordial de este trabajo, se abordará el tema graffiti como una manifestación artística marginal, en condiciones de un discurso minoritario subalterno en medio de una cultura dominante hegemónica.

La tesis elaborada en base a la tensión entre los discursos centrales y periféricos, queda planteada como la posibilidad que tiene el arte desde una posición marginal, y en este caso el graffiti Hip Hop, de transgredir o alterar de algún modo los códigos impuestos por el sistema oficial.
Los objetivos de este trabajo están evaluados dentro de la posibilidad de generar un espacio de reconocimiento de otras formas de expresiones, no siempre bien ponderadas desde la institución, y en este caso desde la posición que ocupa el graffti como expresión popular que ha optado por la marginalidad de los espacios ocupados por el arte avalado por la academia.
La metodología efectuada para desarrollar esta tesis se basa en material bibliográfico específico acerca de los temas abordados: libros, revistas y trabajos publicados en la red; también se ha complementado a través de una experiencia directa con grupos de la ciudad de santiago pertenecientes y/o simpatizantes con el Hip Hop, quienes dan a conocer por medio de sus canales de expresión (conciertos, batallas de break-dance, concursos de graffitis, videos, música, etc.) sus prácticas, sus ideas, sus modos de expresar y sus deseos de apostar por el Hip Hop como un espacio de resistencia activo dentro del sistema dominante.

I.I CARACTERÍSTICAS BÁSICAS
La tribu urbana forma parte del proceso de la constitución del actor social juvenil acontecido a partir de mediados del siglo XIX, fenómeno que irrumpe y cambia en forma radical la historia de la juventud. La juventud es un fenómeno que comienza con el desarrollo de la burguesía capitalista en las ciudades y es entendida como un tiempo distinto y separado de la niñez y de la adultez.

La juventud es una invención social que comienza a desplegarse a partir de la evolución de la sociedad capitalista a mediados del siglo XIX. Esta nueva categoría se desarrolla en EE.UU. y luego en la Europa de posguerra, pero en América Latina comienza afines de los años 60 y principios de los años 70 a extenderse a las clases populares.1

Esta nueva construcción social nace gracias al crecimiento de la ciudad, la masificación de la educación, la evolución de los medios de comunicación. Debido a estos factores esta categoría a dejado ausentes por más tiempo a los jóvenes rurales.
A partir del cambio demográfico y geográfico que comienzan a experimentar las ciudades en el proceso de modernización se provoca un impacto en la subjetividad de las personas habitantes de las urbes. Hoy en día se suma a estos cambios iniciados en la modernidad, el aceleramiento de la creciente tecnologización, el fenómeno de la globalización y las consecuencias socioculturales que estas acarrean.

Entre las consecuencias que aparecen con el fenómeno de la globalización se encuentra la debilitación de las fronteras por causa de los medios de comunicación que invaden con nuevos referentes culturales dentro de lo local, provocando un efecto paradójico: lo propio se vuelve extraño, se debilita la dicotomía entre lo exterior y lo interior del lugar, perdiéndose la identidad del lugar.


Uno de los elementos que constituye la identidad es el espacio, de modo que al debilitarse las fronteras que separan el espacio propio con lo ajeno se pierde la forma básica de construcción de identidad. “Se pierde, entonces, el sentido cultural del espacio lugar y es sustituido por un espacio abstracto, neutral, homogéneo que por principio -en la medida en que no se subordina al sujeto- sólo le sirve de ámbito por el cual circular, sin ofrecerle referentes de identidad”2

Se suma al proceso de neutralización y homogeneización de los espacios urbanos el desarrollo de los valores del individualismo de la sociedad burguesa capitalista y la extensión de la racionalidad a todos los campos, creando un panorama hostil en el cual el sujeto se ve inmerso en una masa inerte al servicio de intereses materiales antes que emocionales.


Como respuesta al contexto en el que viven, los jóvenes de las zonas urbanas desarrollan mecanismos de respuestas a la homogeneización, desarrollo y anonimato que se vive en las ciudades. Elaboran una respuesta de tipo contestataria y de resistencia a la cultura dominante que busca a través de la vuelta a lo tribal una mayor importancia de lo emocional y afectivo.

La tribu funciona como un lugar de encuentro junto a otros en la búsqueda de la identidad, en reacción a la masividad de la modernidad que sume a los jóvenes en el anonimato.

El modo de tribalización como respuesta al anonimato y despersonalización de la sociedad urbana actual, se realiza a través de mecanismos de identificación propios, como códigos éticos y sociales con un sentido distinto al que se da en la sociedad, existe una búsqueda por los pares a través de encuentros festivos o encuentros cargados de intensidad emocional.

Todos estos recursos se disponen a transgredir el anonimato de la cuidad y lograr un reconocimiento e identidad como sujetos. La búsqueda de la identidad comienza a partir de la referencia en otros, de ahí la fuerza que tiene la presencia y estética de la tribu, es lo que da los límites de una cultura simbólica dotada de lenguaje, símbolos, rituales y ceremonias. Estos símbolos estéticos son los que permiten identificar y diferenciar las tribus: Punks, Trashers, Darks, Hippies, Raperos, Skinheads, etc. También están los códigos propios del grupo y la exclusividad del territorio al que pertenecen (bares, barrios, calles. Otra característica que es posible destacar es el carácter temporal que tiene el paso por la tribu.


De acuerdo con lo planteado por Maffesoli existen rasgos característicos en el proceso de neotribalización contemporánea asociados a los siguientes puntos:
1. - Comunidades emocionales

2. - Energía subterránea

3. - Sociabilidad dispersa

4. - Fisicalidad de la experiencia.
Comunidades emocionales: Se fundamentan en la comunión de emociones intensas, a veces pasajeras y sujetas a la moda. La actitud y actividad por generar emociones fuertes entre los sujetas que conforman el grupo está dad por la falta de contacto y contagio emocional que sus miembros no encuentran fuera del grupo, es una forma por experimentar una euforia vivencial.
Energía subterránea: En oposición a la pasividad e hiperreceptividad de los individuos insertos en la sociedad institucionalizada se responde mediante una energía vitalista y sensual que busca canales de expresión apropiados como por ejemplo: conciertos, eventos, manifestaciones.
Sociabilidad dispersa: La sociedad de las tribus urbanas corresponde en forma opuesta a la establecida por los dictámenes individualistas de la sociedad contemporánea, que mediante una actitud empática pone énfasis en los sentidos y el ambiente más que en los medios racionales de la formalidad. En contra del orden estricto y jerarquizado al que responde lo social surgen formas desarticuladas y fluidas de comunicación.
Fisicalidad de la experiencia: La fisicalidad se expresa mediante modalidades que responden a la pérdida de las relaciones humanas. Surge como una necesidad ante la dispersión de lo global, en una búsqueda por los espacios y ocasiones que desarrollen una fuerte interacción, sentido de pertenencia, proximidad espacial y física como por ejemplo: lugares que poseen un contenido físico; bailar, golpearse, beber, moverse, etc.

Cada una de estas características se encuentran presentes en mayor o menor grado en las diferentes tribus urbanas existentes.


El surgimiento y consolidación de las tribus urbanas en las ciudades obedece a un fenómeno que se da entre los jóvenes, en especial adolescentes, que responden a un proceso de diferenciación con los adultos o los grupos dominantes. La forma más inmediata de hacer sentir la diferencia es a través del impacto visual, aunque la diferenciación no sólo se reduce a un acto estético sino también simbólico y factual.

Sin embrago existen tribus que adoptan el esteticismo como un sentido de diferenciación sólo por apropiarse de un estilo pero sin ningún tipo de contenido de fondo.



I. II CÓDIGOS DE LA TRIBU:
 Espacialidad y territorio
El primer elemento que constituye una forma de identidad lo conforma el territorio, el espacio que se ocupa. En el caso de las tribus urbanas el espacio ocupado o limitado le permite la configuración simbólica de un exterior y de un interior que ayuda a proporcionar una identidad propia y a la vez diferenciar la ajena.

Las agrupaciones juveniles se apropian de espacios urbanos que simbólicamente les permiten expresiones de pertenencia, representación y actuación.

Los lugares de pertenencias son aquellos espacios que determinan una referencia territorial propia del grupo, es el lugar en el cual la tribu tiene mayor seguridad sobre sus acciones. Ejemplo: un bar, el estadio, una esquina.

Los de representación son aquellos lugares en los que se despliega toda la representación del grupo, es lugar donde se exhibe el aspecto más superficial, el disfraz, la estética, el uniforme de representación.

El espacio de actuación coincide con las dos categorías anteriores ya que es el lugar donde se llevan acabo todas las acciones lúdicas del grupo con todos los componentes propios de la representación de la identidad.

La posesión y el uso del espacio como territorio de las distintas tribus urbanas se sitúa tanto a un nivel físico como simbólico. El espacio es el lugar del reconocimiento de las identidades que buscan reafirmarse mediante la agrupación con otros individuos que manifiestan mediante expresiones simbólicas y/o rituales actitudes de semejanza con los de la tribu en común.

Dentro de los espacio apropiados por los grupos la violencia y la agresividad se manifiesta en ciertas tribus urbanas como la expresión más directa de la identidad del grupo; La manifestación a través de la identidad del grupo y en el anonimato individual no contradice su construcción de identidad, por el contrario, la reafirma.

La violencia posee un carácter simbólico ya que se trata de destruir o atacar todo aquello que ha sido impuesto que tiene un carácter institucional y que pertenece a lo ajeno. El ataque violento no sólo se limita a la destrucción material perteneciente a la propiedad pública y privada, sino también a los valores éticos y morales impuestos por la sociedad.

“Las tribus son un ámbito de contacto físico, una oportunidad para la cercanía de los cuerpos y de los sentidos, una ocasión para la evasión de un mundo demasiado frío y tecnologizado que ha hecho de la distancia y el aislamiento su naturaleza propia”3

Todas las tribus urbanas poseen un factor potencial de agresión y desorden social ya que uno de sus principios básicos es la reacción en contra de una sociedad a la que se niega formar parte. La mayoría de las actitudes violentas van acompañadas de una imagen reconocible, un elemento simbólico que permite distinguir los actos realizados, puede ser una marca o una vestimenta en particular, utilizándose como instrumento simbólico de reconocimiento dentro y fuera del grupo. En este caso los espectáculos musicales o eventos deportivos constituyen un territorio a través del cual las tribus canalizan sus energías emocionales, son lugares que funcionan como válvulas de escape y que significan un quiebre en la realidad cotidiana convirtiéndose en una instancia de intensa de comunión con sus semejantes.

Las esquinas, la plaza, el bar, la discoteque son otros de los territorios comúnmente ocupados con el fin de reunirse con los integrantes de la tribu. Estos espacios son defendidos mediante diversas formas de ocupación, apropiándose de ellos en forma simbólica y física, puede ser a través de la estética, de símbolos o de la música. Cada uno de estos elementos conforman la representación del cuerpo a través de signos que constituyen la presentación material de la identidad. Estos espacios son utilizados como lugares de encuentro y de reafirmación de identidades establecida mediante la presencia sujeta a la estética y la imagen.

 La estética como forma de reconocimiento


A través del cuerpo se distribuyen una serie de significantes que conforman códigos de representación de la imagen. La construcción de una estética se transforma en un espacio lúdico capaz de romper las reglas de la temporalidad, la funcionalidad y la armonía. La estética a medida que se independiza de cualquier poder no responde a ningún designio de autoridad sino más bien a un fenómeno de expresión y diferencia. El uso del reciclaje es muy común en el juego por experimentar formas para identificarse ante los demás. En algunos estilos se ha llegado a trocar el valor de las prendas no siempre en favor de lo sensato sino que con el objetivo de materializar una fantasía, es el caso del Punk quienes fueron los primeros en utilizar en su vestuario objetos destinados a usos que no tenían relación con él: Pinzas, espejos de bolsillo, cuchillas de afeitar, mallas de fruta, enganches. Incluso objetos carentes de funcionalidad: lentes sin cristales, cordones que dificultaban caminar, etc.
En sus orígenes el estilo punk, como expresión de rechazo y protesta al sistema, proponía elementos que la moda intentaba camuflar: la pobreza, la decadencia, la violencia, llevándolos a la exacerbación y la caricatura mediante el uso de ropa sucia, deshilachada, rota. “Un eclecticismo total, abocado constantemente a la búsqueda de lo feo y de lo sucio que, sin embargo, para los punks no implica una negación social de lo bello, sino un artificio puramente estético”4

El punk generó un estilo lleno de fantasía, cabellos pintados, rapados, parados (con vaselina, con cola, laca, jabón, etc.), cadenas, ganchos, símbolos religiosos, objetos sadomasoquistas, todo en un tono artificioso y ácido acorde al lema proclamado “no-future”.

Para el punk el estilo es más que nada un acto de significación cuya principal intención es expresar mediante diferentes formas la incomodidad frente al sistema, para ello lucen vestimentas que sean capaces de lograr un gran impacto visual hasta llegar al malestar.
El estilo revela una actitud y una necesidad de auto expresión que puede manifestarse a un nivel de violencia y agresividad a través de símbolos. El juego con las formas permite experimentar y buscar nuevas formas capaces de representar una identidad, un mensaje, una actitud, mediante la utilización de diversos elementos puestos en función de un lenguaje propio.

 Dimensión del tiempo: emergencia de lo dionisiaco en la cultura oficial


La sociedad moderna ha cimentado su desarrollo sobre la base de los valores racionalistas de la funcionalidad, de las reglas y del progreso en función de la productividad sofocando el componente lúdico y dionisiaco de las emociones. Opuesto a la pasividad e hiperreceptividad de dichos valores por la sociedad de consumo, surge en el ámbito juvenil formas de resistencia alternativas con ocasión del contacto y la emergencia de las emociones intensas; eventos deportivos, eventos musicales, manifestaciones políticas, lugares para bailar, beber, son espacios que sirven como canales de expresiones de todo aquello que en la cultura oficial es reprimido. Todos estos lugares tienen en común el componente físico y la preferencia por una estética acorde con la identidad de los diversos grupos. Introducirse en estos lugares tiene por función restablecer el orden de lo cotidiano en un lugar de encuentro y de identificación. Son espacios que dan lugar a la trasgresión de las normas impuestas a partir de la descarga de energías en forma expresiva.

La celebración del fin de semana le da un sentido al tiempo de lo cotidiano que se lleva a cabo durante la semana, equivale a un tiempo exclusivo para vivir intensamente la identidad del grupo, reforzarla y renovarla. La experiencia de romper el orden de lo cotidiano y ponerse en contacto con la intensidad de las emociones particulares de cada tribu posee un carácter ritual similar a la vivencia del carnaval que irrumpía en el tiempo oficial. Al igual como el carnaval correspondía a un tiempo de recuperación del caos, momento necesario para la regeneración de la vida, que irrumpía en el tiempo oficial de los hombres, las instancias que propician la emergencia de las emociones actúan como un tiempo necesario para soportar la angustia, el inconformismo, la impotencia que generan los problemas de la vida moderna.

 Formas de encuentro y su relación con el fenómeno de carnavalización

El carnaval corresponde a un acontecimiento real que tiene lugar en el tiempo y en el espacio. En el carnaval no existe una diferencia entre actores y espectadores, todos sus participantes actúan y dan vida al carnaval. Al no haber espectadores el carnaval no es algo que se representa sino algo que se vive de acuerdo a sus leyes, a través de la “existencia del carnaval”. Esta existencia se caracteriza por la abolición de todos los ordenes jerárquicos y prohibiciones, es un momento en que se permite la inversión de los roles y la pérdida de las distancias entre los hombres, dándose un contacto familiar y libre. Todo lo que la jerarquización separa el carnaval lo une; lo sagrado y lo profano, lo alto y lo bajo, lo sublime y lo insignificante, la sabiduría y la tontería, etc.


Según la teoría de Mijail Bajtín el carnaval se desarrolla de acuerdo a la inversión de las oposiciones binarias a través de las características básicas rituales pero que se definen en formas distintas en las diversas culturas. La idea principal de la inversión de las oposiciones binarias es actuar de acuerdo al orden del mundo al revés, aquellos que se encuentran en un rol inferior en cualquier escala jerárquica (esclavos, solados, campesinos, etc.) o simplemente los participantes del carnaval asumen el papel de su contrario; los esclavos el rol de sus dueños, las mujeres el rol de los hombres, soldados, el de los oficiales, el rey, el papel del pueblo. La inversión de los opuestos tiene por objeto la liberación total de un impulso profundo del hombre, como también el equilibrio y restauración de la sociedad mediante el carácter mágico que implica el rito.

En cuanto al lenguaje de las imágenes, éstas se estructuran sobre la base de la ambivalencia, son imágenes duales, que reúnen los polos del cambio y de la crisis como la muerte y el nacimiento, la bendición y la maldición.


El sentido del carnaval tiene relación con la trasgresión del tiempo que rige al mundo cotidiano, el mundo de las obligaciones y de los límites. Este tiempo se define como el tiempo discontinuo o el tiempo oficial que es un tiempo que se va agotando en función de los acontecimientos, es el tiempo establecido por el calendario según el orden estructurado de los días de la semana y los meses del año.
El tiempo del carnaval corresponde al tiempo de la destrucción y regeneración, dualidad propia de la esencia de la percepción del mundo carnavalesco de la muerte y del renacimiento. Es la emergencia del tiempo continuo, un tiempo que no posee restricciones, es una temporalidad de origen sagrado, que es donde el carnaval recupera el sentido de trascendencia con la naturaleza y donde se hace posible la regeneración de la vida.

El momento en que la temporalidad del carnaval irrumpe en la temporalidad oficial del mundo cotidiano corresponde al momento de recuperación del caos original, momento en que se genera la vida, y al cual es necesario volver para dar muerte al tiempo pasado y dar inicio a un nuevo ciclo. Este momento se caracteriza por una anulación absoluta del tiempo, de las jerarquías, del orden, de las normas, con el objetivo de dar paso al tiempo sagrado siempre presente que se sitúa fuera del tiempo oficial y de la historia. “La norma no posee en sí ningún principio capaz de regenerarla hay que apelar a la virtud creadora de los dioses y volver al principio del mundo a las fuerzas que entonces transforman el caos en cosmos”5


En nuestros tiempos el carnaval aún es celebrado en lugares públicos pero su significación ha desaparecido junto con la misma fuente de la carnavalización que en otro tiempo correspondió al propio concepto del carnaval.

Es durante el siglo XVIII cuando el carnaval se transforma en espectáculo producto de la perdida del carácter publico que le entregaba la plaza, transformándose en el aspecto puramente decorativo de las fiestas de corte.

Nuestros tiempos están lejos de lo que algún día significo el carnaval como acontecimiento de la vida real, integrado a la vida de los individuos como la contraparte de la vida oficial estricta.

El carnaval sufre entonces una desintegración y una pérdida del sentido original con la trascendencia del tiempo. Sin embargo sus formas aún persisten y podemos identificarlas dentro del espectáculo moderno, el teatro, la bohemia, la esteticidad de las tribus urbanas.


En el caso de la bohemia existen diferentes formas en que esta se lleva a cabo hoy en día principalmente en el ambiente juvenil. Estas formas se encuentran relacionadas con el tipo de sociabilidad que se desarrolla entre los jóvenes y se define de acuerdo a la identidad que los clasifica y diferencia entre ellos.

El carrete corresponde a la forma más común de socializar que se da entre los grupos juveniles, aunque estos varían de acuerdo al status socio económico al cual pertenecen. El carrete consiste en una reunión con los amigos o gente relacionada con el grupo al cual se pertenece, compañeros de curso, amigos del barrio, compañeros de trabajo, etc. Aquí no existen necesariamente un motivo u objetivo especifico para la reunión, la idea es juntarse el fin de semana a compartir y darse un relajo luego de las actividades de la semana de la misma forma bajo la cual se desarrolla la fiesta con su principio del exceso de bebida, baile, canto y desenfreno. Se puede realizar en una discoteque, pub, bar, casa, plaza.

Un espacio que retrata el carrete de la discoteque-pub es el barrio Suecia, lugar que se encuentra en el barrio alto de Santiago y que ofrece distintos locales con pistas para bailar, barras para tomar bebidas y ambiente propicio para cumplir las expectativas de los asistentes. A Suecia recurren jóvenes de todas las comunas de Santiago, de distintas clases sociales y con diferentes ocupaciones. El motivo que los une es la música para bailar y el ambiente para relacionarse con los otros y poder conocerse.

En el caso de los jóvenes universitarios el carrete se expande a diferentes espacios, puede realizarse dentro del recinto universitario si es posible, en bares, en discoteques o en casas. Este puede comenzar el viernes en la tarde dentro de la misma universidad, aquí no se prohíbe tomar alcohol por tratarse de un espacio autónomo, como tampoco está prohibido consumir o hacer cualquier otra acción que se encuentre dentro del contexto del carrete, que implica poder relajarse y/o desordenarse con el motivo del fin de semana.

Otro caso es el de la plaza que si bien corresponde a un espacio público esta es utilizada en un horario donde pasa a ocupar el territorio por excelencia de quienes no tienen los medios económicos para frecuentar otros lugares para festejar. La plaza es ocupada generalmente por jóvenes que se sienten marginados y que no poseen los medios para ocupar un lugar “privado” donde reunirse o simplemente por que el lugar constituye una tradición del barrio donde llegan todos los que habitan por el sector.

El común denominador que une la ocasión del carrete es que se sitúa dentro de un perímetro “limitado” y a diferencia de la ocupación de la plaza no corresponde a un espacio público. No siempre puede darse la instancia del baile o la comida, el exceso, la mayoría de las veces recae en el alcohol y las drogas.


Otra forma de vivir el momento de la fiesta son las rave, fiesta gay y fiestas temáticas en torno a un tipo de estilo musical específico y alternativo al círculo comercial.

Las raves son fiestas que reúnen a jóvenes que se sienten identificados con la música electrónica. Estas se desarrollan en espacios públicos o espacios abiertos en medio de la naturaleza que permitan la conglomeración de un público numeroso. Se caracterizan por la presencia de un DJ que hace las veces de un chamán que tiene por tarea mezclar sonidos con bases electrónicas a distintas velocidades provocando la catarsis de los asistentes que a través de la música mueven sus cuerpos como en estado de trance.

La mayoría de las veces están acompañadas por el uso de drogas relacionadas con el ácido o LSD en especial el éxtasis, el uso de drogas permite facilitar el estado de trance que se desea experimentar. Las fiestas rave se originaron en Europa a finales de los años ochenta con el experimento de las nuevas tecnologías que se estaban creando.

Las rave poseen más que cualquier otra festividad moderna elementos más próximos al carnaval antiguo, por tratarse de una instancia al aire libre que invita a participar en forma gratuita de la música desenfrenada a través del baile. Aquí al igual que en el carnaval, se rompen las jerarquías o las distancias que separan a los que asisten a disfrutar de la música y se logra el contacto familiar en el cual todos forman parte esencial de la energía que hace posible la experiencia catártica que motiva las rave.

El caso de las fiestas Gay también encontramos comportamientos que guardan relación con el fenómeno del espectáculo del carnaval. Estas fiestas se desarrollan en espacios celosamente privados reuniendo a individuos de la misma condición sexual. El espacio les permite desatar por medio de la música todos aquellos deseos de expresión que el sistema les prohíbe manifestar: gestos, movimientos, contacto físico. También se realizan shows de travestís que se caracterizan por la fantasía de los vestuarios que logran crear el ambiente de un espacio lleno de códigos propios del mundo gay.
Las fiestas alternativas pertenecen a un circuito de jóvenes adherentes a estilos musicales que se encuentran fuera del circuito comercial y masivo, como es el caso del new wave, el punk, el tecno industrial y que forman parte del estilo alternativo que reúne a jóvenes dentro de un espacio de identificación.

Las fiestas alternativas se constituyen como el espacio que congrega a jóvenes provenientes de distintas comunas de la ciudad en función de una referencia musical en común provenientes de la subcultura del rock. El espacio ocupado corresponde a discoteques aisladas de los centros masivos del carrete común, una de ellas es la Blondi que se encuentra al interior de un centro comercial ubicado en calle Alameda y que antiguamente perteneció al cine Alessandri.

Estas fiestas temáticas se presentan como el espacio alternativo para jóvenes que ocupan una estética definida y acorde al estilo musical con el que se identifican. Generalmente visten ropas oscuras, con mucho maquillaje, pelos teñidos de colores y muchos accesorios como pinches, aros, collares.

Al igual que las rave la gente se reúne al sonido de la música a experimentar un momento personal de contacto con las sensaciones y en concentración de la música preferida. Estas fiestas representan un momento en el que es posible sumergirse en un mundo que es paralelo a la cotidianeidad. El transcurso de la noche se dispone para contactarse con los deseos de vivir por unas horas al margen de lo establecido y familiarmente con individuos que parecen tener un lenguaje en común.

De esta forma la fiesta funciona como una actualización del momento original del universo, que según la mitología correspondería a un momento en que el tiempo está fuera del devenir, es el comienzo que se caracteriza por el caos absoluto, en un tiempo al que el hombre mira con nostalgia. Ese paraíso terrenal en el que no existían reglas ni normas, es el tiempo del ocio y de la abundancia, una etapa de infancia que se sitúa al margen de lo establecido y lo reglamentario. De este modo la fiesta constituye una puerta en el tiempo donde se abandona el devenir y se sumerge en el caos con el fin de rejuvenecerse en las fuerzas de las eras primitivas y afrontar con robustez un nuevo ciclo.
El momento del caos es aquel donde todo está siendo creado, ocurriendo como la primera vez, es el momento que precede a la contingencia máxima. La vuelta al caos puede explicarse como una necesidad vital por descargarse de esta contingencia, de este modo aparecen las fiestas como el ritual que permite la liberación de las normas que rigen la cotidianeidad.

La fiesta se presenta para el individuo como un mundo paralelo al de las obligaciones y del trabajo, es un momento para vivir las emociones más intensas y la metamorfosis del ser.




El Hip-Hop dentro de la definición del fenómeno de tribu urbana.
A continuación se presentarán los distintos enfoques que se han preocupado por analizar el fenómeno de las llamadas tribus urbanas o fenómeno de neotribalización. Para ello nos centraremos principalmente en los aportes de la Escuela de Chicago, la Escuela de Estudios Culturales de Birmingham y el aporte de Maffesoli.

La aparición de las llamadas tribus urbanas, subculturas juveniles o neotribalización de las masas, surgen como una manifestación marginal juvenil de tipo contestataria al sistema dominante. De acuerdo al tiempo de crisis que vive la sociedad actual, producto de los cambios generados por los procesos de modernización que han traído consigo el derrumbe de las antiguas formas culturales y el reemplazo por otras nuevas y globales, se han originado formas de resistencia que se oponen a las nuevas formas de sociabilidad, exigencias y comportamientos que el sistema social pide.

Como respuesta a la idea de la modernidad asimilada a una cultura hegemónica dominante, aparecen las subculturas juveniles urbanas en el contexto de repercusión en el sentimiento de identidad que afecta a las grandes urbes por el fenómeno de globalización que empiezan a emerger en el entorno urbano reaccionando con resistencia frente a los cambios culturales que la globalización ha desarrollado.
El fenómeno de las tribus urbanas o microculturas comenzaron a ser estudiadas a partir de 1930 en la escuela de tradición sociológica, la Escuela Chicago o escuela de “ecología urbana” la cual va a centrar sus intereses en aquellos temas relacionados con la marginalidad, como la delincuencia, la prostitución, las pandillas, la marginación social, todas temáticas que emergen en el nuevo escenario urbano de Chicago.

Uno de sus primeros autores fue Robert Park quien parte de la idea de que la ciudad, debido al ambiente de libertad y soledad que caracteriza la vida de las grandes urbes, facilita la producción de comportamientos desviados que en las ciudades rurales no eran permitidos y que se reprimían.

La cuidad era caldo de cultivo para que este tipo de conductas se difundieran mediante un mecanismo de contagio social, generando “regiones morales” que se basaban en normas y criterios desviados. Uno de los efectos era la proliferación de pandillas juveniles en ciertos sectores de la cuidad.

En la misma época Frederik Trasher publica una investigación acerca de las bandas en

Chicago, este trabajo es el primer trabajo que sistematiza el conocimiento de estos grupos, Definiéndolos como grupos que surgían en determinados espacios de la cuidad, las llamadas “zonas intersticiales” que eran zonas limites entre una ciudad y otra. También en su trabajo se encuentra la primera definición del concepto de banda:

“La banda es un grupo intersticial que en origen se ha formado espontáneamente y después se ha integrado a través del conflicto. Está caracterizado por los siguientes comportamientos: encuentros cara a cara, batallas, movimientos a través del espacio como si fuera una unidad, conflictos y planificación. El resultado de este comportamiento colectivo es el desarrollo de una tradición, una estructura interna reflexiva, esprit de corps, solidaridad moral, conciencia de grupo y vínculo a un territorio local”.6

Posteriormente en el año 1943 William Foote White publica “La sociedad de las esquinas” estudio que se enfoca en el sentimiento de solidaridad y lealtad, como elemento constitutivo de un grupo. Constata que los jóvenes pertenecientes a las pandillas ven al grupo como su familia y a la calle como su casa. La importancia del trabajo de Foote es que logra destacar que la naturaleza de estos grupos no necesariamente es de tipo delictual, sobrepasando el prejuicio de vandalismo que estigmatiza a dichos grupos.

La importancia de los estudios de la Escuela de Chicago es que se preocuparon por investigar el comportamiento de jóvenes populares que imponían su rebeldía y reacción contestataria más allá de los límites institucionales.


Por otra línea se encuentran los aportes del grupo de Estudios culturales de la escuela de Birmingham. Uno de ellos es el estudio de Stuart Hall “Resistencia mediante rituales” realizado en 1983 quien identifica la aparición de subculturas juveniles como una forma de resistencia al sistema por parte de jóvenes provenientes de la clase trabajadora. Esta resistencia se emplea mediante rituales que refuerzan la identidad del grupo, la espacialidad y la trasgresión de patrones culturales hegemónicos y los que se promueven en la cultura popular.
Michel Maffesoli, primer sociólogo que diagnostica el proceso de neotribalización en la sociedad de masas, plantea que el fenómeno de las tribus urbanas aparece ante una contradicción de la sociedad moderna: auge de la masificación v/s proliferación de microgrupos. Ante la carencia de identidad de las masas, como parte de la crisis que trae consigo la globalización en el sentimiento de nacionalidad, aparecen las subculturas urbanas como respuesta al proceso de desindividualización de la sociedad moderna. Frente a las exigencias de la sociedad de consumo caracterizada por el incremento de la eficacia, la rapidez, la uniformidad, la difusión de la información, la relativización de la distancia, las tribus urbanas responden mediante un comportamiento que relativiza estos valores, como un manifiesto en desacuerdo al sistema social operante.
En el marco del fenómeno de neotribalización en la sociedad de masas, el Hip-Hop se inscribe como un movimiento cultural plenamente marginal que surge en la década del setenta como reacción a la situación de desigualdad social que vivían las comunidades Afro americanas, Latinas y Caribeñas en los barrios periféricos de la ciudad de Nueva York –Harlem, Bronx, Brooklyn, Queens-. Comienza como una expresión musical callejera que funciona como portavoz de aquellos que no tienen los medios para expresar su inconformismo frente a la situación política y económica que los mantiene en los márgenes.

A medida que el Hip-Hop va conformándose como una cultura artística popular comienza a ganar terreno fuera de su lugar de origen, expandiéndose hacia Europa y posteriormente a Latinoamérica, introduciéndose con mayor fuerza en aquellos sectores que se ven representados por el carácter marginal y rebelde que el Hip- Hop proclama en todas sus manifestaciones artísticas; las letras de sus canciones, en sus graffitis, en sus bailes.


En medio del desarrollo del actual sistema económico capitalista, las ciudades más urbanizadas son las que experimentan con mayores evidencias las consecuencias del proceso de integración económico internacional, tales como la coexistencia de zonas de superdesarrollo junto a zonas de pauperización absoluta y la trascendencia que va adquiriendo el eje económico en todos los aspectos sociales de los individuos.

Por otra parte el impacto logrado por el desarrollo de las comunicaciones en función de la globalización ha debilitado las líneas fronterizas entre los países y sus respectivas culturas imponiendo un efecto paradójico en el aporte de las comunicaciones; el lugar propio se vuelve extraño y el sujeto expande sus fronteras reduciendo la identidad ligada al territorio geográfico.


La acción de señalar límites capaces de señalar identidades propias y extranjeras, corresponde a un gesto ancestral utilizado en la conformación de grupos con elementos en común y la fundación de las ciudades, en donde todo aquel que perteneciera fuera del perímetro de una comunidad pasaba a considerarse potencialmente un enemigo. El debilitamiento actual de las fronteras culturales, incrementada por el efecto del proyecto de la aldea global, ha facilitado la aparición de grupos juveniles que responden con rebeldía a los cambios sociales provocados por la expansión del sistema capitalista y su poder homogenizante, capaz de abarcar tanto los modos de producción como los modos de control social. En este contexto el Hip-Hop aparece como una respuesta contestataria a las contradicciones del sistema económico y sus repercusiones en el ámbito social.

A diferencia de otras tribus urbanas que se caracterizan por tener una resistencia más bien pasiva frente al sistema -Punk, Góticos, Skin Heads- el Hip-Hop presenta una propuesta de expresión y denuncia de las desigualdades sociales desde la marginalidad del sistema mediante una manifestación artística.



II

CULTURA HIP-HOP Y SU SITUACIÓN EN LA CULTURA HEGEMÓNICA
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