Universidad de buenos aires facultad de psicologia



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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE PSICOLOGIA

X JORNADAS DE INVESTIGACIÓN
EL ESQUEMA COMO ORGANIZADOR DE LO DIVERSO
Lic. Melita, Lic. Schiavello, Lic. Fernández Zalazar, Lic. Neri
Este trabajo surge de la colaboración de las cátedras de Psicología y Epistemología Genética II y de Informática, Educación y Sociedad de la Facultad de Psicología- UBA.


Area temática: Filosofía y Epistemología


Abstract
El objetivo de este trabajo es mostrar la influencia que generó Kant en la concepción piagetiana de sujeto epistémico, otorgándole un marco de actividad necesaria para construir los objetos de conocimiento, ya que las distintas construcciones del sujeto piagetiano que provienen de sus capacidades lógico-matemáticas son condición de posibilidad del conocer en el sentido kantiano del término.

Como es sabido, el problema central de la epistemología radica en establecer si el conocimiento se reduce a un simple registro por parte del sujeto de datos ya organizados o si éste interviene de manera activa en el proceso de conocimiento y en la organización de los objetos, tal cual lo entendía Kant. Para él, el conocimiento no consiste simplemente en recibir impresiones sensibles sino que el sujeto posee ciertas estructuras (esquemas) que posibilitan ordenar la diversidad de los fenómenos.



Desarrollo

El problema central de la epistemología radica en establecer si el conocimiento se reduce a un simple registro por parte del sujeto de datos ya organizados o si éste interviene de manera activa en el proceso de conocimiento y en la organización de los objetos, tal cual lo entendía Kant. Para él, el conocimiento no consiste simplemente en recibir impresiones sensibles sino que el sujeto posee ciertas estructuras (esquemas) que posibilitan ordenar la diversidad de los fenómenos.

Para Kant, el conocimiento está formado por dos facultades: sensibilidad y entendimiento. La sensibilidad es la relación inmediata y directa con los objetos de la experiencia, a lo que él llama Intuición Sensible. Por otro lado, el entendimiento consiste en la formulación de juicios mediante conceptos ya sea empíricos o por otro lado puros también llamados Categorías (entendimiento propiamente dicho) y la facultad de razonar que se refiere a relacionar esos juicios formando silogismos, a esto se denomina razón. Por lo tanto la sensibilidad es la facultad de intuir objetos y el entendimiento es la facultad de pensar los objetos dados en la intuición.

Cabe aclarar que para Kant no existiría una “intuición intelectual” porque no hay una relación inmediata del entendimiento con los objetos: toda intuición es sensible.


El esquema Kantiano

A través de la noción de esquema, Kant logra encontrar una síntesis superadora con respecto a las principales doctrinas filosóficas de la modernidad: el empirismo que propone como única fuente de conocimiento a la experiencia y por otro lado al racionalismo que intenta dar cuenta del conocimiento a través de la razón pura sin recurrir a los sentidos.

De esta manera para Kant la forma de conectar las categorías del entendimiento a los fenómenos siempre se enlazan con un tercer elemento mediador: el esquema. Este esquema es una representación intermediaria que tiene semejanza tanto con el concepto como así también con aquello a lo que se aplica el concepto, y de esta forma se da origen a la experiencia. A este esquema Kant lo llama trascendental o a priori, en este sentido es una representación necesaria para poder intuir cualquier cosa, por lo que también se los denomina “formas puras de sensibilidad”. Son “formas” porque es el marco o la estructura con la cual percibimos y enlazamos las diversas impresiones particulares, “a priori” porque no proceden de los sentidos sino que son la condición para que exista la experiencia, y “puras” porque son vacías de contenido empírico.

Aclara que el esquema es fruto de la imaginación pero no es una imagen. En palabras de Kant “por si mismo, el esquema no es siempre más que el producto de la imaginación; pero como la síntesis de ésta no tiene por fin ninguna intuición particular, sino únicamente la unidad en la determinación de la sensibilidad, es preciso no confundir el esquema con la imagen”1 En resumen, son estructuras o formas en las cuales se ordenan la diversidad de los fenómenos.

Por otra parte, si abordamos el concepto de esquema desde la filosofía, podemos ver que en Aristóteles, la noción de esquema estaba relacionada a la de forma. Para él el conocimiento comienza por la experiencia que nos proporciona una imagen sensible y singular de un objeto, se trata del conocimiento sensorial, pero el intelecto humano es capaz de leer en el interior de esa imagen singular y despojándola de las notas que la singularizan, captan su esencia o forma universal. El conocimiento intelectual logra formar un concepto o representación intelectual de un objeto que, a diferencia de la imagen, es universal.

El camino del conocimiento propiamente dicho es precisamente la abstracción, es decir la capacidad del entendimiento de extraer de los compuestos del mundo lo que hay en ellos de universal. En este sentido, el fundamento está en el mismo compuesto, más precisamente en “la forma”, lo importante es en todo caso que el fundamento del mundo, lo que lo hace cognoscible en su verdad, está precisamente puesto en el mundo mismo, es algo a extraer del mundo.


El esquema piagetiano

También para Piaget el conocimiento no consiste simplemente en recibir impresiones sensibles. Es cierto que el objeto solo es conocido gracias a la experiencia, pero por otra parte, es necesario tener en cuenta que se trata de la experiencia de un sujeto que conoce, por lo tanto, y siguiendo los postulados kantianos, resulta interesante saber cómo se organiza esta forma de conocer.

El acto de conocer no deriva solamente ni de la percepción ni de las sensaciones, sino de la totalidad de la acción. Esta hipótesis destierra completamente una posición empirista del conocimiento porque en ella encontramos una noción distinta de la inteligencia, ya que lo propio de su mecanismo no es copiar o contemplar sino transformar los objetos de la experiencia. De esta manera, el sujeto piagetiano no es un simple receptor pasivo de la información, interviene activamente en el proceso de conocimiento.

Por esquema se entiende a dichas acciones no en forma aislada, sino lo que en ellas es general o puede transponerse de una situación a otra. Toda acción que se repite engendra un esquema, es decir que el esquema no deriva directamente de la percepción, sino que es el resultado de esta misma generalización de acciones. Esto implica que el sujeto, a través de sus esquemas de acción no hace una simple traducción del dato perceptivo, sino que también lo corrige y lo transforma agregándole ciertos marcos lógico-matemáticos o estructuras propias que son los que hacen posible la lectura perceptiva.2

En este sentido, cuando Piaget habla de esquema de acción, se refiere a la condición que tiene el sujeto epistémico de unificar lo diverso a través de estos mismos esquemas que no son otra cosa que los precursores del pensamiento abstracto.

El esquema kantiano, como ya dijimos, es el elemento que posibilita la aplicación de las categorías a la experiencia y solo son fuente de conocimiento aplicadas a los fenómenos, por eso es que Kant afirma que: “Intuiciones sin conceptos son ciegas, conceptos sin intuiciones son vacíos”. Del mismo modo que lo entiende Piaget cuando explica los mecanismos de regulación en su teoría del equilibrio: “…regular el registro de los observables consiste en adaptar una forma a un contenido material (=asimilarlo a un concepto), y la continuación del desarrollo equivale a construir nuevas formas sobre esa forma de primer grado, etc.”

Por otra parte, tampoco Piaget supone que el conocimiento se encuentra preformado como podría pensarse desde una posición innatista. La afirmación de que todo conocimiento es acción, deja de lado esta postura ya que no existe conocimiento antes de que el sujeto acciones sobre los objetos.

En este punto, es necesario tener en cuenta las relaciones que existen entre la razón y la organización biológica.

Piaget afirma que existen ciertos factores hereditarios que condicionan el desarrollo intelectual. Estos factores pueden ser de tipo estructural o morfogenéticos, por ejemplo la manera en que está formado nuestro sistema nervioso o como se constituyen los órganos de los sentidos; y de tipo funcional, es decir, se refiere al funcionamiento mismo y tiene que ver con cierta organización interna. Cuando Piaget afirma que “…la inteligencia es adaptación biológica equivale, pues, a suponer que es especialmente una organización y que su función es la de estructurar el universo como el organismo el medio inmediato”3 Esta organización es una función invariante, por lo que se encuentra en todos los niveles del desarrollo intelectual del sujeto: consiste en la adaptación del organismo al medio o del sujeto a los objetos de conocimiento. Y por ser invariante, constituye una especia de a priori funcional de la razón. En esta organización están las condiciones de posibilidad de conocer.

Pero este a priori no debe entenderse como si existieran estructuras previas y dadas desde el comienzo del desarrollo, estructuras necesarias y preestablecidas para el conocimiento, ya que estas funciones si bien son hereditarias y actúan desde los primeros estadios de la evolución intelectual, no se imponen a la conciencia del sujeto sino gradualmente. Es por esto que Piaget afirma que “…el a priori no se presenta en forma de estructura necesaria más que al término de la evolución de las nociones y no en su inicio: por consiguiente, aunque sea hereditario, el a priori se encuentra en las antípodas de lo que antaño se llamaban las ideas innatas4.

Toda estructura deriva de una estructura anterior, por lo tanto cuando Piaget habla de a priori no se está refiriendo a un fundamento primero en sentido absoluto, sino de una necesidad gradual o que se impone de manera progresiva, por oposición a la noción de condición previa.

A diferencia de Kant que considera a las verdades matemáticas como sintéticas y la vez a priori, sintéticas porque las conclusiones descubren nuevas conexiones que no están dadas en las premisas, como por ejemplo un juicio como 7+3= 10 en el que su producto (10) no está dado en la premisa o definición 7+3 sino que la reunión de éstos da como resultado una totalidad nueva; y a priori porque no se apoyan en la experiencia y son universales y necesarias, Piaget afirma que estas mismas estructuras lógico-matemáticas son también sintéticas pero no a priori en el sentido kantiano del término. Por el contrario, son el producto final de un proceso de equilibración.



En definitiva, como dijimos en la introducción, la epistemología de Kant influyó significativamente en la construcción de la teoría Piagetiana, ya que ambos sujetos imponen a la percepción una organización interna o estructuras que hacen posible ordenar lo dado en la experiencia, convirtiendo a ésta en objeto de conocimiento, con la diferencia de que para Piaget las estructuras a priori kantianas no corresponden a marcos preestablecidos, sino que tienen que ver con una progresiva coherencia interna de construcciones siempre abiertas y en constante transformación.





1 Kant, Critica de la Razón Pura, Losada, Bs.As., 1981, pág. 289.

2 Estos marcos lógico-matemáticos consisten en clasificaciones, ordenaciones, correspondencias etc.

3 Piaget, Jean, El nacimiento de la inteligencia en el niño, Grijalbo, México, 1994, pág. 14.

4 Ibid, pág. 14




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