Universidad de antioquia facultad de ciencias sociales y humanas departamento de trabajo social



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PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO

Paulo Freire

Anlly Yuliana Palacios Romaña.

Sulieth Jimena Gómez López.

Oscar Paredes Martínez.

Mateo Estrada Bernal.

Anyi Carolina Giraldo Zuluaga.

María Nubia Aristizabal Salazar

Docente

Fundamentos II



Proyecto de aula

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS

DEPARTAMENTO DE TRABAJO SOCIAL

MEDELLIN

2013


INTRODUCCIÓN

El siguiente trabajo es basado en el abordaje del texto “pedagogía del oprimido”1 de Paulo Freire. En este nos proponemos dar a conocer sus planteamientos de la siguiente manera:

Inicialmente, damos a conocer la situación que viven tanto los oprimidos como los opresores y la situación de deshumanización que ésta desata. Los oprimidos son conceptualizados por Freire como seres que están inmersos en la situación opresora y que necesitan reconocerse como oprimidos y emerger de esta situación, mediante un proceso de concienciación que este orientado hacia la liberación de los hombres.

Los opresores, por su parte son definidos como aquellos que cosifican al ser y que siempre están permeados por el deseo de dominar.

Luego se fundamenta el para qué de la pedagogía que propone el autor, como elemento que permite la humanización de los seres humanos. Esta humanización es posible gracias a la educación problematizadora que Freire propone para contrarrestar la concepción bancaria de la educación que prima en el sistema. Se fundamenta el diálogo, como principal elemento que hace posible esta nueva educación que conduce a la liberación.

Para continuar se explica la caracterización de las teorías de la acción dialógica y antidialógica, la primera como componente para la liberación y la segunda para la opresión.

Más adelante, se da a conocer toda la propuesta metodológica de alfabetización de Paulo Freire, la cual se fundamenta en bases axiológicas como la humildad, el amor, la confianza y la esperanza, lo cual conlleva a trascender la educación hacia una formación política y cultural. Esta propuesta tiene un carácter sistémico ya que relaciona los sujetos, la realidad, las intencionalidades y el componente metodológico entre sí.

Concluimos entonces planteando como la educación debe llevar a que el sujeto, no solo se alfabetice para saber leer y escribir sino también para aprender a decir su palabra y posicionarse como un ser político, por ejemplo mediante el derecho al voto y el poder decir su palabra.

Dentro del texto, se desarrolla además un componente analítico, que permite valorar el aporte metodológico que hace Paulo Freire desde la pedagogía social al trabajo social.

BIOGRAFÍA DE PAULO FREIRE2


(Recife, Brasil, 1921 - São Paulo, 1997) Pedagogo brasileño. Estudió filosofía en la Universidad de Pernambuco e inició su labor como profesor en la Universidad de Recife, como profesor de historia y filosofía de la educación.
En 1947 inició sus esfuerzos para la alfabetización de adultos, que durante los años sesenta trataría de llevar a la práctica en el nordeste de Brasil, donde existía un elevado índice de analfabetismo. Con la ayuda del obispo Helder Cámara, promovió en 1961 el denominado «movimiento de educación de base», a la vez que desarrollaba su metodología educativa. Con la llegada al poder en 1964 del general Humberto Castelo Branco, fue detenido y hubo de abandonar el país. En el exilio ejerció como asesor educativo de diversas instituciones, entre ellas la UNESCO. Regresó a Brasil en 1980. Desde unas creencias profundamente cristianas, Paulo Freire concibió su pensamiento pedagógico, que es a la vez un pensamiento político. Promovió una educación humanista, que buscase la integración del individuo en su realidad nacional. Fue la suya una pedagogía del oprimido, ligada a postulados de ruptura y de transformación total de la sociedad, que encontró la oposición de ciertos sectores sociales. Definió la educación como un proceso destinado no a la domesticación sino a la liberación del individuo, a través del desarrollo de su conciencia crítica. Las ideas educativas de Paulo Freire quedaron recogidas en los diversos ensayos que publicó. Entre otros títulos, destacan La educación como práctica de la libertad (1967), Pedagogía del oprimido (1969) y Educación y cambio (1976).

RESEÑA CRÍTICA

Freire plantea que los hombres, conociendo la situación actual en que viven se proponen ellos mismos como un problema y reconocen que no saben mucho de sí mismos por lo que se interrogan. Una de las preguntas más importantes que se plantean es frente al problema de su humanización, por lo que identifican también la deshumanización y son conscientes de que para superarla deben reconocerse como seres ontológicos que poseen valores, pero también como seres históricos que aún no están terminados, porque día a día tienen la posibilidad de estar siendo.

La humanización responde a la libertad como “vocación de los hombres”3, sin embargo, ésta ha sido negada a causa de la injusticia, la explotación, la violencia y la opresión. Esta última constituye un acto fundamental para la deshumanización, ya que no permite a los hombres SER MÁS, sino que los aplasta y los domina de tal manera que les roba su dignidad.

Sin embargo, “el SER MENOS de los oprimidos los conduce tarde o temprano a luchar contra quien los minimizo”4, por tanto, la tarea de la liberación y de la humanización deben nacer desde el espíritu del oprimido y no desde el opresor, porque “solo el poder que renace de la debilidad de los oprimidos será lo suficientemente fuerte para liberar a ambos”5 Esta tarea humanista se fundamenta en la liberación no solo de los oprimidos sino también de los opresores.

Son los oprimidos quienes conocen realmente la situación de opresión y quienes experimentan las consecuencias de la opresión, es por esto que Freire propone elaborar una pedagogía para la liberación con él y no simplemente para él.

Esta pedagogía requiere de un compromiso humano que busque la liberación de todos, como lo dice Freire, “no consiste en que los oprimidos de ayer se conviertan en los opresores de hoy” consiste en recuperar la libertad para crear y construir en pro de la transformación de opresores-oprimidos en seres para sí.

Esta pedagogía debe elaborar la reflexión acerca de la opresión y las causas que la desatan, porque es el conocimiento de estas lo que permite asumir un verdadero compromiso con la lucha por la liberación. Sin embargo, esta liberación como lo afirma Freire es una tarea difícil. En primer lugar porque el oprimido en la búsqueda de la liberación tiende a ser opresor, ya que quiere ser hombre pero el ideal de hombre que conoce es el opresor, por tanto quiere ser como él, y lo alberga en su interior. Esta postura hace que el oprimido tenga profundos deseos de liberarse, pero para oprimir a otros.

Los oprimidos también consideran que la situación vivida es porque Dios lo deseó así, razón que imposibilita la liberación.

Otra de las razones que dificulta la liberación, es el miedo a la libertad que poseen los oprimidos. Esto sucede porque cuando el oprimido está dominado, es el opresor el que piensa, decide y habla en lugar de él, por tanto, tomar la libertad significaría para el oprimido, ser a la vez autónomo, tomar sus propias decisiones, dirigir su vida, tener voz y reconocimiento ante los otros, y este es precisamente el riesgo que ellos no quieren afrontar.

Este miedo de los oprimidos es alimentado por diferentes dilemas que -como lo propone Freire- la pedagogía debe enfrentar. Ejemplos de estos son el no saber si desalienarse o continuar alienado, si decir la palabra o callar, si seguir opciones ya dichas o generar unas nuevas. Es por eso, que la liberación es una tarea difícil, como se mencionó anteriormente, Freire lo expresa de manera muy explícita “la liberación es un parto”6, que le da al mundo hombres nuevos, sin importar si eran opresores u oprimidos, simplemente hombres que se están liberando y que se han comprometido con la tarea humanizadora.

Freire plantea que la liberación es posible, cuando el oprimido se reconoce como tal, se compromete en la lucha por la liberación y se entrega a la praxis liberadora. Esta constituye tanto acción como reflexión, ambas de significativa importancia, ya que si la acción se da aislada de la reflexión, el resultado será solo activismo o solo verbalismo y separadamente no contribuyen a la acción transformadora: Se necesita la integración de ambas.

Freire plantea que una de las formas de dominación es la educación adaptada al sistema, pero propone también que la educación puede ser un medio para la liberación siempre y cuando sea problematizadora.

En la educación se dan relaciones de contradicción entre educadores y educandos es el sistema el que planea las acciones de la educación de tal forma que los educandos se convierten en entes incapaces de pensar y de decidir por sí mismos.

En el sistema, las relaciones que se dan entre el que educa y el que es educado son de naturaleza narrativa, discursiva y disertadora. Esta naturaleza cohíbe la educación como práctica para la libertad y la caracteriza como una educación para la práctica de la dominación.

La naturaleza narrativa de la educación, pretende principalmente, mediante la narración, llenar de contenidos a los educandos, convirtiéndose ésta, en la tarea del educador. Estos contenidos no tienen una intencionalidad para educar críticamente y hacen referencia solo a una parte de la realidad separada de la totalidad, es por eso que se petrifican y se convierten en algo inerme. En este tipo de educación, necesariamente hay un sujeto y un objeto. El sujeto es el que se da a la tarea de narrar: El educador. El objeto es el oyente: Los educandos.

La naturaleza disertadora de la educación, por su parte, le quita la fuerza transformadora a la palabra, ya que una de sus características es la sonoridad de la palabra, la cual, debe ser memorizada pero sin la necesidad de comprender profundamente lo que se está diciendo. Esta palabra, por tanto, al vaciarse de la dimensión concreta que debe poseer, se convierte en una palabra hueca y a favor de la alienación.

Esta forma de proceder tiene una concepción bancaria de la educación, la cual es un instrumento para la opresión. Aquí, el educador es el que educa, el que sabe, el que piensa, es quien habla, quien disciplina, quien actúa, quien determina el contenido que se va a enseñar, mientras que el educando es el objeto del proceso, por tanto, la vasija donde se va a depositar lo que el educador transmite, y por la forma instrumentalista en que se educa, el estudiante no tiene la posibilidad de reflexionar e interiorizar los contenidos. En este proceso se dan relaciones verticales ya que el educador siempre es visto como alguien superior al educando.

Paulo Freire considera que esta educación bancaria es necrófila, porque ama lo que es mecánico, lo que no crece, y cosifica al sujeto. La educación bancaria, no reconoce a la educación y al conocimiento como procesos de búsqueda. Considera que el nivel de educación de los hombres, lo define su nivel de adaptación a las estructuras, al sistema, a los opresores. Además, hace de la educación una práctica de la dominación, porque lo que pretende es adoctrinar al ser humano a la opresión. En esta práctica se mantiene la contradicción entre educador - educando, se niega la dialogicidad como esencia de la educación, como garantía de los opresores para no perder el status que mantienen sobre los oprimidos, se desconoce el componente histórico, se toma al sujeto como un ser carente, de fondo lo que más importa es satisfacer los deseos de los opresores y no una verdadera educación.

Paulo Freire propone una nueva concepción y práctica de la educación, que tenga como objetivo principal la liberación de los oprimidos y que reconozca al ser humano como sujeto de posibilidades y potencialidades presente en su mismo proceso de cambio. Su propuesta tiene como premisa principal la liberación de los oprimidos pero en un proceso dialéctico, en el cual tanto opresores como oprimidos sean liberados. Freire considera que “nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión” 7 . Esta liberación debe darse como un proceso en el que los hombres trabajen juntos.

Para esta liberación, Freire propone una educación problematizadora. Ésta, implica el descubrimiento de la realidad como un acto permanente, reconoce también las relaciones entre el hombre y el mundo – ya que los hombres se educan en comunión, pero teniendo como fiel mediador al mundo- y le hace una crítica a la educación bancaria. El punto de partida en esta concepción liberadora de la educación, se establece desde los mismos hombres, ya que se deben tomar en cuenta y no partir de una visión personal de la realidad. Este aislamiento del propio hombre, es la causa por la cual muchos de los procesos que se llevan a cabo con diferentes poblaciones no apuntan a la satisfacción de las necesidades –porque se desconocen- y fracasan.

En esta educación, ya no se viven los actos de depositar, narrar, o transmitir contenidos, sino que se realiza un acto cognoscente, en el que el sujeto es consciente de lo que está escuchando y además partícipe mediante su palabra.

“La educación como práctica de la libertad al contrario de aquella que es práctica de la dominación implica la negación del hombre abstracto, aislado, suelto, desligado del mundo así como la negación del mundo como una realidad ausente de los hombres”8

La educación posee un contenido programático, que es asumido de diversas maneras. Para la concepción bancaria de la educación, éste no solo es impuesto, sino que además se considera como una donación, que como se mencionó anteriormente, es depositada en los educandos, mientras que para la educación problematizadora este contenido es “una devolución organizada, sistematizada y acrecentada al pueblo de aquellos elementos que este le entregó en forma inestructurada”9.

Freire, considera que cuando se va a llevar a cabo un proceso educativo en determinada población, el contenido programático10 para la acción, no debe ser elegido solo por el educando, sino también por el pueblo y es esta búsqueda la que “instaura el diálogo de la educación como práctica de la libertad”11. Aquí la investigación constituye un proceso crucial dentro de la educación, se caracteriza por ser dialógica, concienciadora y proporciona la toma de conciencia de los hombres en relación con ellos mismos. Lo que busca la investigación frente al hombre es develar su pensamiento y lenguaje, lo que percibe de la realidad y la visión que tiene del mundo, porque es así como se pueden evidenciar los “temas generadores” 12. La metodología de esta investigación es concienciadora ya que invita a los hombres a pensar su mundo críticamente.

El propósito de Freire al denunciar la educación bancaria radica en “llamar la atención a los que de verdad están en la tarea de la humanización, para que no caigan -durante la búsqueda de la liberación- en la utilización de la concepción bancaria”13.



Como propuestas de Freire en esta educación problematizadora están las siguientes:

  • El cambio del rol del educador y del educando, ya que el educador pasa de ser el que deposita contenidos – en la educación bancaria- a ser el coordinador que acompaña los procesos educativos, brinda la información que los participantes necesitan y propicia condiciones que favorezcan el desarrollo de los grupos. Los educandos ya no son más receptores inmóviles, sino que son investigadores críticos que interactúan mediante el diálogo con el educador, quien también es un investigador crítico. De esta manera ambos se transforman en sujetos del proceso.

  • Posee un carácter histórico y considera que el hombre no está terminado. La concepción bancaria de la educación desconoce al hombre como un ser histórico, mientras que la educación problematizadora reconoce la historicidad de los hombres, por tanto, “los reconoce como seres que están siendo, como seres inacabados, inconclusos, en y con una realidad que siendo historia es también tan inacabada como ellos”14.

  • Es una educación esperanzadora, revolucionaria, profética, crítica.

  • Desmitifica la realidad y no acepta un futuro preestablecido. Los opresores mitifican la realidad ocultando explicaciones acerca de la manera de ser de los hombres. En oposición, la educación problematizadora devela y descubre las razones y las causas de ser de los hombres en el mundo.

  • Se da mediante la praxis, que está dotada de reflexión y acción. En este proceso reflexivo el hombre define una intencionalidad para sus actos y elabora un proceso dialógico entre teoría y práctica.

  • Una educación que permita la concienciación, pero no solo como conocimiento o reconocimiento, sino también como opción, decisión y compromiso.

  • Es una educación que va en pro de la humanización y no de la instrumentalización.

  • La educación debe problematizar a los hombres en sus relaciones con el mundo, reconociendo siempre a los hombres como cuerpos conscientes, y a esta conciencia como conciencia intencionada al mundo: Los educandos van elaborando procesos que les permiten captar y comprender el mundo pero no como algo estático – educación bancaria- sino como una realidad dinámica en transformación.

  • El conocimiento es el primer paso para abrir el horizonte, recuperar la dignidad y construir la esperanza: Es éste el que permite al hombre liberarse de las cadenas puestas por los opresores.

  • La dialogicidad como esencia de la educación problematizadora. En este proceso de dialogicidad se le da gran importancia a la palabra como elemento de poder que permite denunciar y pronunciar el mundo para llegar a la transformación. El hombre debe aprender a decir su palabra, una palabra verdadera, porque como afirma Freire “la existencia en tanto humana no puede ser muda y los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra”15. Ésta a su vez, está dotada de dos dimensiones: acción y reflexión que constituyen la praxis. Ambas dimensiones están estrechamente unidas e interactúan para llegar a la transformación.

Decir la palabra por tanto, constituye un acto de unidad y de encuentro entre los hombres, porque decirla es un derecho de todos los hombres y no de algunos. Es así, como mediante la palabra se construye el diálogo que es el camino mediante el cual se da el encuentro de los hombres y constituye un acto creador.

El diálogo se fundamenta en los siguientes valores, que lo convierten en una relación horizontal. El amor: Como acto de valentía y compromiso con los hombres y con el mundo. La humildad: Reconociendo lo negativo que hay en mí, y no solo en el otro ser humano “la autosuficiencia es incompatible con el diálogo”16. La fe: Como confianza en los hombres, en su capacidad para hacer y rehacer. La esperanza: por medio de esta los hombres están en permanente búsqueda. Estos valores permiten que las relaciones entre los sujetos, estén dotadas de confianza.

Es por esto, que el diálogo constituye una parte esencial en la educación, pues tanto el educador como el educando, son educados y liberados a través de éste.

En esencia, el diálogo es de gran importancia porque genera la comunicación entre los hombres, y como afirma Freire “la vida humana solo tiene sentido en la comunicación”17.

El diálogo como lo propone Freire también es una exigencia radical de la revolución. Freire plantea que “los hombre son seres de la praxis, son seres del quehacer” 18 , por eso pueden transformar el mundo mediante su trabajo. El hacer de los hombres es acción y reflexión que se traduce en praxis, esta praxis no se puede dar auténticamente si no se da un diálogo con los oprimidos.

La praxis si es revolucionaria, tiene la capacidad de oponerse a la praxis de los dominantes, y esta revolución debe instaurarse mediante el diálogo con las masas. Es por esto, que para que el hombre pueda estar en pro de su liberación, y de la verdadera revolución no puede estar al margen de la comunicación que se da mediante el diálogo, sino generándola constantemente. “La revolución es biófila, es creadora de vida, aunque para crearla sea necesario detener las vidas que prohíben la vida”.19

En lo anterior, se explican las relaciones que se dan mediante el diálogo, conocidas como la dialogicidad, la cual sirve a la liberación. Freire también plantea la antidialogicidad, como la herramienta de los dominantes para llevar a cabo la opresión. Ambas – dialogicidad y antidialogicidad- son antagónicas.

Por tanto, Freire propone la teoría de la acción antidialógica, la cual está compuesta por las siguientes características:



  • La conquista: Ésta, pretende que el dominador antidialógico establezca relaciones de conquista con sus contrarios de manera sutil o violenta, como medio para determinar finalidades a los objetos conquistados por parte de los sujetos que conquistan, y así oprimir no solo económicamente sino también culturalmente. De esta manera, se busca convertir a las masas en meros espectadores, a través de la alienación, de la pasividad y de la enajenación del mundo real.

  • Dividir para oprimir: Ésta teoría plantea como peligro y como amenaza la unión de las masas, por tanto, buscan frenarlas y reprimirlas, debilitando y aislando a los oprimidos desde métodos represivos como la burocracia estatal, hasta los métodos de manipulación que buscan que los oprimidos crean en una falsa generosidad. Es así como las élites se valen de todo tipo de estrategias para dividir a las masas y para convertirlas en presas fáciles de su dominio.

  • La manipulación: Como instrumento de conquista, intenta que las masas se conformen de acuerdo a sus objetivos, a través de mitos y pactos que en sí, solo cumplen las finalidades de los opresores.

  • La invasión cultural: Pretende imponer una visión del mundo a otros, frenando la creatividad humana y reduciendo la originalidad de otras culturas de manera violenta. Esto alimenta la dominación cultural, al ver en el otro un ser inválido, y convencerlo de su supuesta inferioridad.

Ante esto, Paulo Freire habla de una readmiración hacia la estructura como una realidad deshumanizante, que se fortalece desde las escuelas, la educación, la ciencia y la tecnología, como figuras autoritarias y determinantes.

Por su parte la teoría de la acción cultural dialógica, está compuesta por las siguientes características:



  • La colaboración: Ésta, es la que permite la transformación del mundo mediante el encuentro de los hombres. Aquí se dan relaciones entre el yo y el tú, conociendo y confiando en las capacidades y potencialidades de los dos y no disminuyendo a uno de los dos en mero objeto. En esta medida, no se dan relaciones de dominación, sino que todos son sujetos que están en la tarea de pronunciar el mundo para transformarlo.

En el quehacer dialógico, siempre debe haber un lugar para el liderazgo revolucionario, porque es el hombre quien debe posicionarse como sujeto de acción para el cambio de su situación. Este liderazgo no debe darse como un acto de conquista, sino como un acto de adhesión, lo que significa que debe ser el mismo hombre, quien se instaure en los procesos revolucionarios.

El diálogo es un factor de gran importancia para que se dé la colaboración, ya que ésta solo puede realizarse en la comunicación.



  • La unión: “unir para la liberación”20. Freire propone que los oprimidos deben unirse para que se dé su liberación, y para esto es necesario que se separen del carácter mítico porque este los liga al mundo de la opresión.

  • La organización: Está ligada directamente a la unidad de las masas populares, porque cuando se lucha por la unidad, simultáneamente se busca la organización. Este factor testifica que la liberación es una tarea que se desarrolla en común. Este testimonio posee unos elementos constitutivos como: -La coherencia. Entre los actos y las palabras de quien da el testimonio. -La osadía. Que permite “enfrentar la vida como un riesgo permanente”21 *La radicalización. Que conduce a la acción. *La valentía de amar. Que implica la transformación para la liberación. * La creencia. En las masas populares. Sin liderazgo, disciplina, orden, decisión, objetivos, tareas que cumplir, cuentas que rendir, no existe organización, y sin ésta se diluye la acción revolucionaria”22

  • La síntesis cultural: Es el momento investigador. Aquí los actores se integran con los hombres del pueblo, estos también se vuelven actores, por tanto, no existen espectadores. Integra además, la visión del mundo que el pueblo tenga o este teniendo, pero en caso de que la visión del pueblo no quiera superar las injusticias, el liderazgo revolucionario no debe invadir imponiendo propuestas, sino acudir a la síntesis, incorporando al pueblo en la aspiración reivindicativa y problematizando el significado de la propia reivindicación.

Paulo Freire en la pedagogía del oprimido, desarrolla una propuesta para la liberación, en la cual se incluyen la investigación y el diálogo –descritas anteriormente- como ejes transversales del proceso, mediante estas se pueden lograr relaciones horizontales en el proceso que contribuyan a la humanización de la situación opresora en la cual nos encontramos.

Su propuesta metodológica, tiene como método la alfabetización, es mediante ella que se llevan a cabo los procesos educativos con las comunidades, es una pedagogía social y un método de concienciación, conocido también como el método Paulo Freire.

Esta alfabetización es llevada a cabo de la siguiente manera:

Freire propone su método de alfabetización en fases que se relacionan entre sí. En un primer momento, se da un acercamiento al contexto, aquí se identifican necesidades, ideales, motivaciones de la población, por medio de la investigación que debe ser transversal, ésta se lleva a cabo a través de conversaciones informales, fuentes secundarias, visitas, con el fin de identificar las dinámicas de una determinada área. Este acercamiento permite avanzar a la conformación de círculos de cultura, que hacen referencia a reuniones entre representantes, líderes y población del contexto en los cuales se da espacio al diálogo y al debate. Lo anterior, permite al investigador identificar unas palabras que son sensibles a la población, Freire las conceptualiza como palabras generadoras, éstas, promueven la participación de las personas desde su propia situación.

Las palabras generadoras buscan motivar a la población, a través de canales (Hablamos acá de imágenes, tarjetas, sonidos, entre otros) que pueden ser visuales o compuestos, Paulo Freire recomienda que estos canales sean obtenidos del contexto, con el fin de que los temas se pueda interiorizar.

La codificación permite un abordaje de palabras que se generan a través de las imágenes, sonidos o videos. Esas palabras luego se pasan a la decodificación, en esta subfase se problematiza el por qué los canales provocaron esas palabras, y se encuentra que pertenecen a vivencias de los alfabetizandos, pero no solo se queda acá, luego las palabras se dividen por sílabas y se buscan las familias de cada sílaba, por ejemplo justicia, se descompone en Jus-ti-cia, las familias serían jas, jes, jis, jos, jus y luego se hace lo mismo con ti, y así sucesivamente, con el fin de que con las familias se generen nuevas palabras.

Freire habla de otra fase después de la alfabetización, que sería la pos - alfabetización, la cual busca, primero, que quien era oprimido, el alfabetizado, profundice en el conocimiento. Segundo, que cada vez más, el alfabetizado se enfrente a textos más complejos que le permitan leer la realidad críticamente, y por último, pero no menos importante que el alfabetizado tenga la capacidad de educar y/o alfabetizar a otras personas de su comunidad, por medio de una postura política; es por esto que al método de Paulo Freire se le conoce como la educación popular.

En esencia, alfabetizar es concienciar críticamente desde el lenguaje del alfabetizando, para que él mismo, logre ganar distancia y pueda más que ver, admirar su experiencia y readmirarla en el diálogo con otras admiraciones, con el fin de emprender descodificaciones que le permitan mediante el análisis reconstruir constantemente su realidad, como proyecto histórico en el que se puede elaborar nuevos caminos.

En síntesis, la alfabetización busca que los oprimidos reivindiquen el derecho de decir su propia palabra, a través de la formación de una conciencia crítica de la realidad que de paso a una praxis auténtica de los oprimidos, que por medio de una conciencia de la totalidad se logre superar las situaciones límites que se presentan-y que se seguirán-presentando en la realidad.

Queremos finalizar haciendo la misma invitación que hace Freire en cuanto a su libro pedagogía del oprimido “Si nada queda de estas páginas, esperamos que por lo menos permanezca: Nuestra confianza en el pueblo. Nuestra fe en los hombres y en la creación de un mundo en el que sea menos difícil amar”23.

ANÁLISIS

Dentro de toda la propuesta metodológica de Paulo Freire puede identificarse que entre los componentes de intervención del trabajo social, se tejen relaciones desde una perspectiva crítica que permite abarcar la complejidad de la realidad, desde una pedagogía social que brinda una propuesta humana y política, que busca responder y transformar la realidad opresora.

Los sujetos son concebidos en el texto como seres histórico de la cultura y del lenguaje, que pueden tener conciencia de sí y del mundo y por tanto con capacidad de decir su propia palabra, mediante una postura crítica que le permite distanciarse para poder replantear las palabras de su propio mundo.

El autor también habla de los sujetos como seres inconclusos y conscientes de su inconclusión y que en unión con su carácter histórico, le permite a la pedagogía del oprimido, hablar de sujetos como autores responsables de su propia historia y como seres de la praxis que pueden transformar a través de la acción y reflexión.

Estos sujetos están inmersos en una realidad que a su vez es entendida como algo objetivable, cognoscible y por tanto transformable por la praxis humana. De esta manera, la pedagogía del oprimido sugiere comprender la realidad en su totalidad -desde una mirada crítica- que reconoce la interacción de sus partes en el mundo simbólico y significativo, con el cual los hombres están en estrecha relación.

Dentro de la pedagogía del oprimido se habla de la realidad opresora como una realidad que se basa en la dominación de conciencias, en la cual a algunos hombres se les niega su dimensión histórica del lenguaje, al prohibirles decir su palabra. Ante esta realidad se plantea la necesidad de asumir como compromiso y como tarea común la transformación de ésta y dejarla de ver como una realidad bien comportada, siempre desde la problematización que debemos asumir los trabajadores sociales por medio de procesos socio - educativos, socio – culturales, alternativas de información -en los cuales se pueda conocer con objetividad la verdadera situación de la vida cotidiana- , para que así los niños, los jóvenes, los adultos tengan alternativas diferentes que los orienten a una verdadera sociedad democrática.

La concepción de los componentes de intervención, debe darse siempre como un proceso sistémico, en el que ninguno de estos debe estar aislado de otro. Es imprescindible para el trabajo social elaborar una lectura completa y compleja de estos.

La propuesta metodológica de Freire es muy importante y aportante para el trabajo social, porque como puede verse, no solo abarca una perspectiva del trabajo social sino que se nutre de los diferentes enfoques, ejemplo de esto es la importancia del lenguaje, los símbolos y la comunicación como lo plantea el paradigma comprensivo – interpretativo, pero al mismo tiempo la postura es profundamente crítica, porque tiene como eje fundamental, en su pedagogía los procesos de empoderamiento del sujeto, que promueven la movilización de las masas con una intencionalidad clara y orientada hacia la humanización de los seres humanos.

Paulo Freire nos enseña, que comprender la realidad críticamente no implica renunciar a los ideales de transformación, siempre y cuando se crea en el otro, en el poder de la unión y la comunión que se deriva en el compromiso con el otro, en el trabajo con el otro, en el diálogo con el otro.

El texto nos instruye en la inclusión, pero no solo a partir de lo que yo le puedo enseñar al otro o a la otra, sino a través del reconocimiento de todos los saberes, es decir, toma al otro o a la otra con todo lo que es esa persona, empoderando y construyendo siempre en el diálogo de saberes, y este aspecto es algo que debe ser un estandarte que debemos tener presente todas y todos los trabajadores sociales, para los procesos que emprendamos, porque es mediante este, que podemos darle la palabra a los otros y también decir nuestra propia palabra, pero teniendo en cuenta siempre que no solo es importante el valor de la palabra, sino también el valor de la escucha.

Es muy interesante saber que la pedagogía propuesta por Freire surge desde las situaciones de las personas y desde el lenguaje que ellas comprenden, porque esta es la garantía para que los procesos se den no para ellos sino con ellos.

Resaltamos el riesgo al que el autor hace referencia en el texto sobre el peligro que implica un mal proceso de educación, porque al tomar conciencia de la situación pueden asumir el rol de opresores y actuar con más fuerza y rudeza, contribuyendo a la reproducción de la situación opresora. Este es otro reto del trabajador social, porque en su rol de educador debe propiciar una pedagogía humanizante por encima de una pedagogía opresora.

Es bastante particular que el autor marca una línea que excluye el género femenino, ya que durante todo el libro para hablar de los seres humanos, se refería siempre a “los hombres”. No podemos criticar prejuiciosamente este hecho, porque el libro fue escrito en 1970, pero también reconocemos que en la pedagogía de la esperanza resignifica el concepto y se refiere a los seres humanos.

CONCLUSIONES.

La lectura de este libro, nos deja muy motivados como futuros trabajadores sociales en formación, a que mediante el conocimiento que vamos adquiriendo en la academia podemos comprender y reconocer:


  1. Los saberes que tienen los demás son saberes válidos, y por lo tanto merecen respeto, puesto que el único saber no solo es el que está en la academia, sino que también los que se dan con la experiencia y la vida cotidiana.

  2. Mediante la educación popular, se pueden dar grandes procesos, esta es una herramienta que nos sirve a todos nosotros, ya que puede ser utilizada en todos los campos, pero coincidimos que esta educación debe darse en la interacción mutua, dándole importancia al diálogo.

  3. Necesitamos recuperar la escucha, y nos parece fundamental trabajar en esto, ya que es algo que en la actualidad se ve muy deteriorada, por no darle el valor y el reconocimiento a los seres humanos que están alrededor.

Como futuros trabajadores sociales nos espera un gran camino, donde vamos a encontrar muchas dificultades, por eso se hace esencial encontrar una postura crítica que nos ayude a posicionarnos, y aparte de eso es esencial la ética, una ética que nos direccione.

Nos gustó mucho este libro, puesto que nos abre las miradas que mediante la educación popular se pueden dar grandes procesos de concientización, nos permite reconocer la importancia de una alfabetización que vaya orientada no solo a la escritura, sino que trascienda a la acción política.

BIBLIOGRAFÍA

FREIRE, Paulo. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. México. 1970.




1 FREIRE, Paulo. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. México. 1970.

2 Ibíd. Pág. 243.

3 Ibíd. Pág. 24.

4 Ibíd. Pág. 25.

5 Ibíd. Pág. 25.

6 Ibíd. Pág. 29.

7 Ibíd. Pág.

8 Ibíd. Pág. 63.

9 Ibíd. Pág. 76.

10 Programa educativo. Propuestas educativas.

11 Ibíd. Pág. 79.

12 Son generados a partir de la vida cotidiana de las poblaciones, a través de la investigación.

13 Ibíd. Pág. 59.

14 Ibíd. Pág. 65.

15 Ibíd. Pág. 71.

16 Ibíd. Pág. 73.

17 Ibíd. Pág. 57.

18 Ibíd. Pág. 161.

19 Ibíd. Pág. 224.

20 Ibíd. Pág. 225.

21 Ibíd. Pág. 231.

22 Ibíd. Pág. 233.

23 Ibíd. Pág. 171.



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