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UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA

JOSÉ SIMEÓN CAÑAS
















FILOSOFÍA DE LA VIVENCIA HOLÍSTICA






Trabajo de Graduación Preparado

para la Facultad de

Ciencias Sociales y Humanidades

para optar al Grado de Doctor en Filosofía

Por

Rui Manuel Grácio das Neves

SAN SALVADOR, OCTUBRE DE 2005

A LA MEMORIA DE
MONSEÑOR ÓSCAR ARNULFO ROMERO,
A LOS VEINTICINCO AÑOS
DEL ANIVERSARIO
DE SU MARTIRIO
(24.03.1980)

If you can imagine it,
you can achieve it.
If you can dream it,
you can become it”.

O meu alimento é

o silêncio do mundo,

que mora no alto

das montanhas”.

JOSÉ SOBRAL DE ALMADA NEGREIROS

Si la palabra construye el poblado,

el silencio edifica el mundo”.

PROVERBIO AFRICANO

“… la verdad del Silencio no consiste

en decir que en su naturaleza

es un rechazo

de la actividad cósmica.

La aparente incompatibilidad

de los dos estados

es un error de la Mente limitada que,

acostumbrada a las agudas oposiciones

de la afirmación y la negación

y que pasan de un polo al otro,

es incapaz de concebir

una conciencia comprehensiva,

lo suficiente vasta y fuerte,

como para incluir a ambas

en un simultáneo abrazo.

El Silencio no rechaza al mundo;

lo sostiene”.

SRI AUROBINDO

1. PRÓLOGO

¡Por todas partes se oye hablar hoy de ‘Holística’! ¡Incluso se ha convertido en una moda!
Se dice que se debe tener una perspectiva más ‘holística’ en el mercado, en la Administración, en la política, en los negocios, en el fútbol o en el arte. La palabra está al orden del día, pero también en un uso nada preciso y poco analítico. Al emplearse de manera tan imprecisa, corre el riesgo de que “casi todo vale” y de que “sirve para casi todo”. Todo el mundo la acepta, pero sin mucha comprensión. ¡Ése puede ser el peligro de las “modas intelectuales”!
Sin embargo, puede denotar también una “onda de pensamiento”, es decir, un “signo de los tiempos” en cuanto al pensar-sentir-actuar de la gente en todo el mundo. Se va imponiendo porque hay un “sentimiento” compartido de que necesitamos una manera de pensar menos provinciana, menos cerrada, menos esquemática, menos “estrecha”, ante una Realidad que se nos antoja demasiado compleja, difícil y cargada de múltiples implicaciones y alcances. Así, se va extendiendo la “impresión” de que debemos adquirir comprensiones más totales y menos fragamentarias en los análisis de los problemas humanos y sociales, estudiándolos como un todo interrelacionado.
Este segundo aspecto nos parece más interesante y digno de ser problematizado filosóficamente.
Esto implica que deberíamos estar vigilantes para con estos “signos de los tiempos”, de tipo cognoscitivo, mantener “las antenas alerta”, para captar estas inquietudes e intentar descubrir qué hay de fondo. En realidad, siempre es ésta la tarea de la buena filosofía: ir más al fondo de las cosas, intentando comprender “lo último” (aunque en este caso, y en otros muchos, termine siendo una “filosofía de lo penúltimo”) que se puede decir sobre una determinada cuestión.
No nos interesa tanto problematizar una palabra, sino todo un modo de pensar que la expresa.
Dicho de otra manera, necesitamos investigar la epistemología concreta que late debajo/detrás de la “necesidad epistémica” de una búsqueda de totalidad por parte del pensamiento humano. No es la primera vez que lo hace, y posiblemente no será tampoco la última. El pensamiento humano anhela hallar “un tope” y poder decir “hasta aquí hemos llegado” y “no podemos ir más allá”. Y al llegar ahí, a algo que es “lo último” y que no podemos transponer, quedarnos entonces analizando, problematizando, profundizando, conociendo, en suma.
Me atrevería a decir que todo gran filósofo, en la Historia de la Filosofía, siempre ha encontrado un ‘último’, que no ha podido (o querido) transponer y que le ha servido de principio rector de su pensamiento, organizándolo. Por ejemplo, el concepto de ‘vida’ en Nietzsche, de ‘Idea’ en Platón, de Realidad concebida como ‘materia-forma’ en Aristóteles (o sus famosos ‘primeros principios’), de ‘élan vital’ en Henri Bergson, o de ‘cambio’ en Heráclito. Estas intuiciones profundas han centrado su pensamiento, constituyéndose en la ‘piedra clave’ de la arquitectura de sus sistemas filosóficos.
La pregunta por la totalidad, sea en el pensamiento o en la Realidad (si es que Pensamiento y Realidad son “cosas” diferentes), es una pregunta filosófica permanente. Posiblemente, es incluso ‘la’ pregunta. L@s filósof@s (y otr@s pensadores/as) la han intentado contestar y articular de manera diferente en sus sistemas.
Si esto obedece a una necesidad psicológica de los seres humanos (o de muchos, al menos) es algo que la psicología del conocimiento podría analizar. Puede que para otros esto no sea así. Otra cosa, desde luego, es nuestra actitud ante esto ‘último’ que podemos tener: aceptación, rechazo, o continuar siempre más allá. Nos acordamos aquí de las famosas palabras de Ernst Bloch, que dieron incluso lugar a un libro sobre él: “Denken heißt Überschreiten” (“Pensar es sobrepasar, rebasar, transgredir”). Es la actitud dialéctica más originaria. Pero la pregunta radical es si es posible traspasar también la misma actitud dialéctica.
Nos encontramos entonces con el anhelo de ‘totalidad’ presente en la cultura contemporánea. Sin embargo, este objetivo es tan antiguo como la Humanidad misma, aunque haya sido formulado de diferentes maneras. Veremos así que el Holismo es tan antiguo como la Humanidad misma, se “hunde en la noche de los tiempos”. No obstante, en la actualidad, debido a una serie de causas, vuelve de nuevo a emerger con fuerza este anhelo. Se impone, pues, un servicio filosófico a la Humanidad en estos momentos estudiando, investigando sobre qué estamos hablando cuando hablamos de ‘Holismo’.
Ante todo, ¿qué quiere decir ‘Holismo’?
Podemos pensar que la Ecología, la Música y el Ajedrez son “holísticos”. Pero, ¿qué queremos significar con esta palabra?
Entendemos aquí el “Holismo”, de manera provisional (aclararemos esto posteriormente) como: “Aquel modo de pensar que enfatiza la prioridad del todo sobre sus ‘partes’” o también como: “Aquel modelo de investigación que busca ante todo las totalidades y sus interconexiones, más que lo específico de cada una de sus partes”.
En este último caso, no se excluye el análisis específico de ‘las partes’, pero a este análisis se le tiende a integrar en un pensamiento más amplio, integral, de totalidad, donde las diferentes partes tienen un sentido general entendido como el Todo. En definitiva, es el Todo o la Totalidad el/la que da sentido a todas y cada una de sus partes. Es decir, las partes son partes-de-un-todo, no partes autónomas. En otras palabras, las partes configuran el Todo. Evidentemente, estamos insertos aquí en interesantes problemas de lenguaje que queremos ir analizando a lo largo de esta investigación.
Estamos en presencia de un pensamiento con muchos siglos

diríamos incluso milenios- de existencia en la Humanidad. Obedece sin duda a un estilo de pensar, de sentir, de actuar y de vivir presente en el espíritu humano desde tiempos inmemoriales. Es una manera diferente de mirar la Realidad, diferente de lo que hoy estamos acostumbrados a pensar, especialmente en “Occidente”. De ahí el interés nuestro en intentar penetrar en él y captar sus principales tesis, sus fortalezas y sus posibles debilidades también. Se trata de una investigación y esto implica llevar adelante un “chequeo epistémico” de su solidez, fundamentación, seguridad, etc. Posiblemente pueda tener alguna utilidad para el ser humano en estos momentos de oscuridad e incertidumbre. En todo caso, debe ser críticamente analizado, si es que pretendemos hacer Filosofía.
No se trata, pues, de sentar ningún Sistema más en el “banquillo de los acusados” filosóficos, sino de intentar encontrar su lógica, su racionalidad, su fundamentación, es decir, su consistencia y coherencia epistemológicas. Tal vez así, es nuestra esperanza, pueda aportar algo al ser humano de hoy. Pero ése es otro cometido, de tipo sociológico, que no vamos a emprender en detalle aquí.
Como no creemos mucho en el individualismo, sino que, si queremos ser consecuentes con el Holismo como tal, todo producto es, al mismo tiempo que un producto individual, un producto colectivo también, no pensamos entonces que esta tesis la ha elaborado sólo quien escribe estas letras. Más bien es el resultado, esperemos que fecundo, de mucha gente, que nos ha influenciado a lo largo del tiempo y no sólo durante la redacción de esta tesis.
En definitiva, el “autor” de esta tesis doctoral, por raro que parezca, es la Vida misma, quien nos ha ido enseñando muchas cosas (junto con otras que no hemos querido o podido aprender…), un conjunto enorme de interconexiones que va desde quienes nos “crearon” genéticamente, nuestr@ padre/madre, hasta la cocinera que nos prepara la comida todos los días y tanta gente amiga que nos ha apoyado a lo largo de todo este tiempo, con su cariño, observaciones interesantes y también cuestionamientos críticos radicales.




Evidentemente, la Vida misma no tiene culpa de nuestra ignorancia, errores de percepción y de valoración, de nuestra mente egocéntrica, por hablar con terminología propia del Holismo. Pero hemos intentado modestamente hacerlo lo mejor posible.
Entre toda esa gente, quisiéramos nombrar aquí sobre todo a los siguientes apoyos:
*Dr. Héctor Samour, ex Decano de la Facultad de Ciencias de la Naturaleza y del Hombre, actualmente Director del Departamento de Doctorado, de la UCA (San Salvador, El Salvador), quien aceptó nuestra tesis y nos ha acompañado a lo largo de su elaboración.
*Dr. Napoleón Chow, nuestro director de tesis, con quien hemos debatido a fondo todas estas cuestiones, gran conocedor-practicante de Espiritualidad también, especialmente de la meditación Zen.
*Dr. Julio Bayón (+)
*Jorge Alvarado
*Freddy Quezada
*Julián Zúniga
*Ernesto Zúniga
*Ricardo Manuel Grácio das Neves
*Brian Farrelly
*Óscar Valderrama
*Donaldo de Souza
*Carlos Alberto Gil
*José Ángel Gómez de Caso
*Mariano Calvo
*Jorge Casaus
*Eusebio Sánchez
*Diniz Lobato
*Francisco Moraes Sarmento



*Adelino Cardoso



*Dr. Manuel Cândido Pimentel



*Araújo de Brito
*António de Macedo
*Ana María Cerna
*Beatriz Nájera
*Herman Feussier
*Humberto Flores



*Óscar Morales
*Ricardo Morales
*Raúl Fornet-Betancourt
*Carlos Beorlegui
*“Círculo de Espiritualidad” de Managua
*“Grupo de Reflexión” de Managua
*Dominicos de Aruba, Antillas Holandesas (Provincia Dominicana de Holanda), especialmente a través de fr. Antoon L. Boks y fr. Toine Frehe, por la Beca concedida para los estudios de Doctorado en Filosofía.
*Dominicos de San Salvador (El Salvador), por el apoyo logístico, administrativo y humano concedido, especialmente de parte de fr. Gregorio Ramírez y de fr. Carlos Araujo.
Igualmente existe todavía un número mayor de gente que ayudó de múltiples maneras hasta hoy a que esta tesis se pudiera llevar a cabo. A tod@s ell@s estoy muy agradecido y, por supuesto, reitero que la responsabilidad de la redacción final es mía y sólo mía.

Depois destes contrários temperados

Na mor quietação, na mor brandura

Meus pensamentos ficam sepultados”.

FREI AGOSTINHO DA CRUZ

Como o rumor do mar dentro de um búzio

O divino sussurra no universo

Algo emerge: primordial projecto”.

SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESEN

Honor y deshonor, ambos causan ansiedad,

porque lo que valoramos y tememos

está en nuestro yo (…)

La razón por la que tememos

es porque tenemos un yo.

Si no tuviéramos yo,

¿qué mal podríamos temer?”.

LAO TSÉ


2. INTRODUCCIÓN
Algun@s visionari@s (en el buen sentido de la palabra…) de nuestro tiempo nos vienen hablando, desde hace décadas, de un cambio de paradigmas.
Un@ de l@s más importantes “profetas” o “profetisas” ha sido la mundialmente famosa Marilyn Ferguson, con su libro programático The Aquarian Conspiracy. Personal and social transformation in the 1980s.
He aquí sus propias palabras:

A leaderless but powerful network is working to bring about radical change in the United States. Its members have broken with certain key elements of Western thought, and they may have broken continuity with history.
This network is the Aquarian Conspiracy. It is a conspiracy without a political doctrine. Without a manifesto. With conspirators who seek power only to disperse it, and whose strategies are pragmatic, even scientific, but whose perspective sounds so mystical that they hesitate to discuss it. Activists asking different kinds of questions, challenging the establishment from within”.
La intuición central de dicha “Conspiración” es que, en palabras de Ferguson: “It can all be otherwise”, lo que podríamos traducir por: “Todo puede ser de otra manera”.
Esta “Conspiración de Acuario”, una conspiración silenciosa, misteriosa, pero actuante, de cambio de mentalidad, y sin una dirección organizada, una especie de “onda de pensamiento” que atraviesa no sólo los Estados Unidos sino el mundo entero, apunta sobre todo a ir más allá, a superar el esquema mental “standard” con el que solemos enfrentarnos a las cosas y a los problemas de la vida.
Da la impresión de que hay una honda percepción compartida por mucha gente (en una especie de ‘Inconsciente Colectivo’, como diría C. G. Jung) de que el esquema mental “standard” con el que acostumbramos a ubicarnos “frente” a las cosas y a las situaciones vitales no es ya el más adecuado. Se siente que es ya más perjudicial que beneficioso. No es que sea totalmente equivocado, pero, si no es entendido en profundidad y redimensionado en otro paradigma más omnicomprensivo, puede llevar a más desastres que aquellos de los que podemos soportar.
Ese esquema mental “standard” o “hegemónico” está conectado con nuestro patrón epistemológico dominante en la cultura occidental (y también con influencia en el mundo oriental) desde, por lo menos, la Modernidad. No ha sido, evidentemente, el único esquema existente. Pero se ha constituido como el ‘paradigma hegemónico’ de la epistemología occidental.
Lo podríamos caracterizar como un paradigma fragmentario, dualista, mecanicista, analítico, separativo, temporal (en el sentido pre-fenomenológico del término, como podría criticar M. Heidegger), substancialista, cuantitativista, etc. Algunas de estas características no necesariamente van juntas, pero, unidas, han configurada un patrón-tipo establecido. Quisiéramos, por eso, destacar las dos características de ‘dualidad’ y ‘substancialidad’ como las dos centrales y que analizaremos posteriormente, a lo largo de esta investigación. Sin embargo, los otros elementos del paradigma también son importantes y se interrelacionan con él.
Evidentemente, éste es un modelo, un ‘tipo-ideal’ en las palabras de Max Weber, pues nunca lo encontraremos ‘puro’ en la Realidad, pero que configura cierta lógica de investigación. Con esta lógica es posible después encontrar una determinada “racionalidad” en el darse de los diferentes fenómenos empíricos.
Pues bien, el peligro de este modelo, que hoy se concreta en el pensamiento globalizador-neoliberal, es que tiene una “apariencia” de totalidad, pero resulta, en realidad, excluyente de toda la Humanidad. Es decir, establece rangos, jerarquías y divisiones, contrarios a los que predica en teoría, pero que conforma de este modo más discriminación, asimetría de poder y privilegios, así como desigualdades económicas, entre la totalidad de los habitantes humanos de este planeta. Y no digamos nada frente a los restantes seres vivos del planeta (antropocentrismo).
Por eso, frente a este paradigma, estudiaremos otro alternativo, denominado ‘Holismo’. Este paradigma pretende ser total (no totalitario), pero incluyente, a diferencia del globalizador-neoliberal, cuya práctica empírica social es excluyente (pese a la propaganda). Esta inclusión respeta las diferencias, ya que no es univocista. Ni tampoco meramente equivocista, donde “todo vale”. Nos recuerda esto la entrevista que tuvimos con un sacerdote católico indio, Donaldo de Souza, que nos hablaba hace poco del lema de la India: “Unidad en la diversidad”. Por ahí quisiéramos caminar.
La epistemología holística se nos presenta entonces, en nuestra opinión, como la más apropiada para formular un modelo teórico-práctico de inclusión a nivel mundial de los diversos estratos sociales de esta especie humana, (auto-)amenazada desde hace tiempo, por otra parte, de destrucción ecológica global, a causa de su propia ignorancia. Precisamente, la Ecología es la mejor muestra de una ciencia holística, ya que entre otras cosas, tiene que ser muy consciente de la interrelacionalidad o interconexión de los diferentes ecosistemas, que se dan en permanente intercambio fluido. La Vida es interrelacionalidad, todo está en relación con todo, y así hay que concebirla.
Por lo tanto, quisiéramos estudiar filosóficamente esta “corriente” de pensamiento, aunque es plural y no ha configurado una escuela definida dentro del pensamiento filosófico occidental (aunque hay varias escuelas de pensamiento en Occidente que tenían perspectivas holísticas). Es más bien un “movimiento epistémico”, de gran antigüedad en la Historia, que emerge y se sumerge a lo largo del tiempo en la conciencia de la Humanidad. Ha estado mucho más presente en el pensamiento “oriental”, pero también surge en nuestro pensamiento “occidental” (más bien se fue quedando en espacios secundarios y subalternos). Últimamente vuelve a resurgir con fuerza.
Si pudiéramos encontrar alguna línea de pensamiento occidental en esta línea (en nuestra tradición, quizá no muy correcta, de arrancar la Filosofía mundial sólo desde los griegos), podríamos citar entre otros, buscando un cierto orden cronológico, a los Presocráticos (especialmente, Pitágoras y su escuela), “Platón”, la escuela cínica, la escuela estoica, Filón de Alejandría, Epicteto, la escuela gnóstica, Orígenes (el teólogo), Plotino y su escuela neo-platónica, Hermes Trimegistos, Gregorio de Nisa, Proclo, Boecio, el Pseudo-Dionisio Areopagita, Juan Escoto Eriúgena, Alfarabi, Avicebrón (Ibn Gebirol), Algazel, los Victorinos (Hugo y Ricardo de San Víctor), Abentofáil (Ibn Tufail), Gioacchino da Fiore, Buenaventura, Ramón Llull, el Maestro Eckhart, Jan van Ruysbroek, el autor anónimo de La Nube del no-saber, Nicolás de Cusa, León Hebreo (Abrabanel Jehudá), Gian Francesco Pico della Mirandola, Teofrasto Paracelso, Juan de la Cruz, Giordano Bruno, Jakob Böhme, Angelus Silesius (Johann Scheffler), Baruch Spinoza, Gottfried Wilhelm Leibniz, Friedrich Wilhelm Schelling, Karl Christian Friedrich Krause, Arthur Schopenhauer, los transcendentalistas estadounidenses (sobre todo, Ralph Waldo Emerson y Henry Thoreau), Henri Bergson, Alfred North Whitehead, Teilhard de Chardin, Martin Heidegger, etc.
También podríamos citar a poetas y literatos de la talla de Yalal al-Din Rumí, Dante Alighieri, William Blake, Walt Whitman, Rainer Maria Rilke, Fernando Pessoa, Nikos Kazantzakis, Hermann Hesse, T. S. Eliot, Aldous Huxley, Jorge Luis Borges… O a psicólogos como Carl G. Jung, Abraham Maslow, Stanislav Grof, Ken Wilber, Rubén Feldman González... y escuelas tan interesantes como la Gestalt o la Psicología Transpersonal. A neurólogos como K. Pribram. A físicos como David Bohm, Fritjof Capra, Michael Talbot, además de los grandes aportes a la cuestión dada por los mismos físicos cuánticos: N. Bohr, M. Planck, W. Heisenberg, e incluso el mismo A. Einstein…, etc. ¡Curiosamente, también en Administración se habla ya de una una Administración “holística”! Y hay toda una Medicina Holística funcionando desde hace milenios con increíbles resultados.
Es probable que nos hayamos dejado alguno importante de lado, por olvido. Además hay otros autores de no tan gran renombre. No todos son claramente “holistas”, algunos son próximos (“cuasi-holistas”), pero todos ellos tienen elementos significativos que aportar a una filosofía holística “en construcción”. Los estudiamos con “pensamiento positivo”, con una mente abierta.
Si a ellos les juntamos un número importante de pensadores de Oriente, cuya corriente, como hemos dicho, ha sido más predominante que en Occidente, nos veríamos sorprendidos de la cantidad de gente que pudiéramos integrar en o próximos al pensar del Holismo.
Lo que ocurre es que el Holismo es más una forma de pensar, un estilo epistémico (un movimiento filosófico) que un tipo definido de pensar, dependiente de algún filósofo que creara escuela, con sus seguidores y su polémica con otras escuelas. Es más impersonal y amplio, y también más inclusivo. Por eso, puede haber elementos contradictorios entre ellos e incluso presencia de elementos espúreos. Por eso, debemos formular a lo largo de esta investigación cuáles son las tesis centrales de este modelo de pensamiento, así como su visión de la Realidad (como unitaria), para poder identificarlo.
Sin embargo, no son ellos, estos autores, nuestros primeros y únicos referentes. Partimos más bien de una serie de gente, que a lo largo de toda la Humanidad, ha venido reclamando experiencias que, epistemológicamente, han sido descritas como “unitarias”, “de totalidad”, “iluminativas”, de “religación” con la Realidad (en sentido zubiriano), “experiencias-cumbre” (en terminología de Abraham Maslow), por más difícil que resulte verter todas estas experiencias en un lenguaje común, e igualmente, filosófico.
Podríamos pensar que sólo son experiencias/vivencias de un grupo privilegiado de seres humanos, que los restantes mortales no tenemos la posibilidad de alcanzar. Aunque así fuera, ya sería interesante abordarlas para llegar a concebir lo más óptimo entre lo antropológico. Pero, puede haber una respuesta menos aristocrática y más democrática: ¿y si esas experiencias pudieran ser a priori vivenciadas por cualquier ser humano? Es decir, que, en principio, cualquier ser humano, las pudiera vivenciar (con el entrenamiento conveniente, claro, a veces muy intenso), bajo ciertas condiciones. Entonces, nuestra visión de las cosas podría cambiar.
A lo mejor, tod@s tenemos la capacidad holística: lo que falla son nuestros esquemas culturales ordinarios (lo que se denomina nuestra “mente condicionada”, o nuestra “mente ordinaria”, en la tradición budista tibetana) que nos impiden acceder a estos estados de conciencia denominados “estados de conciencia alterados”, pero que serían lo propio de toda la Humanidad, si fueran suficientemente trabajados en cada un@ de nosotr@s. Sin duda, que esto genera preguntas y problemas interesantes, pero eso es lo que vamos a estar trabajando detenidamente a lo largo de esta investigación.
De todas formas, lo que nos interesa es, no tanto el aspecto psicológico de la cuestión, sino el epistémico-ontológico, es decir, qué visión de la Realidad última ha alcanzado toda esta gente y qué tipo de conocimiento es el suyo. ¿Podemos encontrar regularidades, coincidencias? ¿Podemos formular en algún cuadro esquemático los principales componentes de este supuesto paradigma? ¿Nos parece coherente, consistente? ¿Qué podemos reflexionar sobre ello? ¿Ayuda a ello el bagaje filosófico tradicional? Por aquí van, pues, nuestras preocupaciones filosóficas.
En gran parte muchas de estas cuestiones se han puesto en solfa a partir de un movimiento cultural que ha tenido su impacto en las últimas décadas. Nos referimos al movimiento de la New Age o Nueva Era. Sin embargo, la Nueva Era (NE, en adelante) es algo bastante amplio, equívoco a veces, y otras con cuestiones y temáticas de interés. La NE no es nada homogénea. Veamos lo que nos dice un buen conocedor de ella:
Bajo este rótulo tiende a englobarse en Norteamérica a grupos alternativos, ecologistas, conservacionistas y pacifistas, a los practicantes de técnicas relacionadas con la salud, alimentación, bienestar psicofísico, nuevas psicoterapias, desarrollo psíquico, exploración de la conciencia, meditación y otras prácticas espirituales, junto a los millones de interesados en aspectos que otros suelen considerar más folklóricos, como ocultismo, facultades paranormales, vidas anteriores, artes adivinatorias, antiguas sabidurías, civilizaciones desaparecidas u OVNIS. Pero si uno repasa los enormes catálogos de centros y actividades, o las cada vez más numerosas revistas dedicadas a la New Age, advertiremos que los temas tratados se amplían a la ciencia, educación integral, relaciones humanas, feminismo, parto natural, música, arte, arquitectura, urbanismo, política o economía. Ello denota una preocupación por las posibilidades de cambio en todos los aspectos de la existencia”.
Según esto y siguiendo a David Spangler, en el mismo texto, existen varias concepciones diferentes de la NE. En efecto:
(1ª.) Por un lado, aparece como una etiqueta superficial para vender todo género de productos, entre los que se confunde lo útil con lo fraudulento.
(2ª.) Para otra gente, es una nueva mitología dentro de la cual viven sus fantasías de aventuras y de poder, normalmente bajo una concepción oculta o milenarista, formando parte de una ‘ideología’ que separa a los creyentes de los infieles, a los iniciados de los ignorantes, a los que serán salvados de los que perecerán en la próxima purificación planetaria que según ellos se aproxima, pero en la que, infelizmente, hay poco poder para transformar eficazmente este viejo mundo.
(3ª.) Para otros, más desde un ámbito intelectual, el concepto de NE se confunde con el de un nuevo paradigma, una forma renovada de concebir antiguas situaciones y problemas, adecuada al mundo postindustrial en el que estamos adentrándonos, con el consiguiente cambio de valores y propuestas que trae consigo.

(4ª.) Finalmente, existe una visión de la NE como el nacimiento de una nueva conciencia y la percepción de la vida cotidiana como algo sacramental, como una búsqueda intelectual, religiosa, artística, afectiva y física de la experiencia sagrada, que debería latir en el corazón de la nueva cultura holística que comienza a emerger y que habría de proporcionarnos un nuevo estilo de vida y una visión diferente del universo.
Evidentemente nuestro estudio conectaría con los puntos 3. y 4., sobre todo con el último. Pero, desde ya, sería bueno advertir, que no se confunde con la NE. Nuestro estudio no es un estudio del movimiento de la NE, sino, tal vez, de algo que está presente en ella y en las “ondas mentales” de la época, que es la denominada “conciencia holística”. Nuestro estudio, lo repetimos, pretende ser ante todo un estudio filosófico serio de la epistemología y ontología del Holismo, movimiento que, como hemos visto, tiene varios milenios de existencia en la Humanidad, y que, por lo tanto, no queda agotado en el movimiento cultural actual de la NE.
A veces se habla también de la ‘Era de Acuario’, sinónimo de la NE, ya que, según los astrólogos, cada 2.100 años, poco más o menos, debido a lo que se conoce como ‘la precesión de los equinoccios’, la Tierra parece retroceder de un signo del Zodíaco a otro. Así, la Era de Piscis, que empezó hacia la época del nacimiento de Jesucristo, acaba de concluir, por lo que estaríamos ya en la Era de Acuario. Se supone que la Era de Acuario aportará una mayor armonía, comprensión y crecimiento espiritual. Sería una Era de Espiritualidad. En todo caso, hagamos o no caso de esta perspectiva astrológica de la historia, se ha adoptado al menos esto como una feliz metáfora de la Nueva Era en que nos hallamos ya.

En definitiva, nuestro estudio no es un estudio socio-filosófico sobre el movimiento de la NE (estudio, por otra parte, que sería interesante), sino un estudio sobre algo que está epistemológicamente en el centro de la NE y representa, también epistémicamente, un “signo de los tiempos” actuales: la concepción holística de la Realidad. Ése es, pues, nuestro objetivo central en esta investigación. Por eso era importante hacer estas precisiones.
Somos conscientes, por consiguiente, de que estamos abordando el estudio de un nuevo-viejo paradigma del pensar humano y de su manera de ubicarse ante la Realidad. Tenemos, pues, que encontrar su consistencia y coherencia, es decir, fundamentarlo filosóficamente. Aunque el resultado al final fuera negativo, al menos ése es el objetivo que nos guía. Creemos además que esto podría ser útil para la construcción de una cultura que supere la visión neoliberal de la globalización, tal como existe ahora.
En este sentido, intentamos promover en esta investigación el encuentro inter-cultural, ya que el Holismo es ante todo inter-cultural (o mejor, transcultural), es decir, representa un enorme esfuerzo de síntesis entre planteamientos culturales aparentemente diferentes. Como estamos situados en un contexto centroamericano y esta tesis es hecha desde aquí, buscaremos la contextualización del Holismo en ALC.
Esto significa que “escarbaremos” en las culturas indígenas, afro y populares aquellos elementos que creamos básicos para la “construcción” del Holismo. Escribimos “construcción” (entre comillas), ya que más bien estamos persuadidos de que el Holismo ya está-ahí, por emplear una conocida expresión de raigambre heideggeriana. El Holismo debe ser “desvelado”, “descubierto”, “dado a luz” (en sentido socrático-mayéutico). En otras palabras, se trata de descubrir donde está presente el planteamiento holístico en varios espacios culturales de nuestra tradición latino-americana y caribeña.
Igualmente nos inspiramos en el pensamiento ibérico, tanto portugués como español, especialmente en algunos autores (algunos no tan conocidos en la ubicación centroamericana), puesto que creemos que tienen aportes significativos para un planteamiento holístico. Sin embargo, ello quedará más en el trasfondo. Buscar todo esto da un claro enfoque antropológico al Holismo, aunque, por supuesto, él no se limita a este ámbito. Los otros espacios culturales que introducimos se irán viendo a lo largo del estudio, pero queremos recordar aquí, como especialmente importante, el pensamiento desarrollado en el Extremo Oriente, sobre todo en la India, China y Japón.



Esto, junto con los espacios ya tradicionalmente entendidos como configuradores del pensamiento “occidental”, como son el pensamiento judío (la cábala) y el árabe (los sufíes), que, en nuestra opinión, son más “orientales” que “occidentales”, nos permitirá ir elaborando una epistemo-ontología (o una onto-epistemología, como queramos) de tipo Holista menos formal y más “realista” (puesto que parte de lo elaborado por pensadores/as “de carne-y-hueso”, con sus determinaciones culturales).
De todas formas, insistimos en que la separación “oriental” y “occidental” es meramente artificial, ya que la Mente es una, en la perspectiva del Holismo. Lo decimos para entendernos, siempre y cuando no hipostaticemos ambas categorías. En realidad, lo “oriental” (énfasis en lo contemplativo) está en lo “occidental” (énfasis en lo activo) y lo “occidental” está en lo “oriental”. Ambos aspectos deben ser uno sólo y separarlos es la tragedia de la ignorancia y el dualismo, que, según el pensamiento holístico, tanto daño han hecho (y lo siguen haciendo) a la Humanidad.
Evidentemente, el intercambio de culturas debe hacerse en la igualdad socio-política (algo que todavía no existe), para que realmente pueda haber diálogo e intercambio. Si no, se trata de un “monólogo disfrazado”. Ésta es la crítica cultural que podemos hacer al planteamiento de la actual globalización neoliberal, por muy “glocalizadora” que sea, ya que impone las reglas de juego, cierto lenguaje a utilizar, categorías epistémicas a ser defendidas dogmáticamente (o de manera implícita), visión del mundo mantenida sin diálogo profundo y autocrítico. Sin ‘autocrítica’ no es posible el interculturalismo. Por eso, la globalización neoliberal, más allá de las apariencias, cierra las posibilidades del diálogo, ya que no se discuten sus presupuestos.
¿Podemos pensar sin presupuestos? Parece algo difícil de creerlo. Pero, de todas formas, si hay alguna manera de superarlos, es precisamente no ignorarlos, sino evidenciarlos y mostrar donde están y se manifiestan. Caso contrario, es un ocultamiento de la Verdad-patencia (en sentido heideggeriano), que a tod@s perjudica (a un@s más que a otros).
Por eso, la epistemología puede ser muy subversiva, ya que evidencia los presupuestos, los pone al desnudo y los discute. Esto es una manera de entender la fundamentación. Es decir, la libre discusión, crítica y autocrítica, de los presupuestos de fondo que “fundamentan” o “sostienen” una determinada propuesta (muchas veces implícitos), una teoría o una acción. Esto es la verdadera democracia, al menos como método socrático.
Por lo tanto, podemos entender nuestra investigación como un debate libre con la filosofía de la globalización neoliberal y la búsqueda alternativa de otros modelos globales (en este caso, el holista), investigando su fundamentación, su “racionalidad”, su consistencia-coherencia. Si lo logramos hacer satisfactoriamente, de alguna manera estaremos cumpliendo el objetivo último de este trabajo, aunque pudiera haber también, a lo largo de la investigación, otros posibles aportes, pero de camino.
Como escribe la autora anteriormente citada, Marilyn Ferguson:
“A new world, as the mystics have always said, is a new mind”.
Es decir:
“Como siempre han dicho los místicos, un mundo nuevo es ante todo un espíritu nuevo”.
O: “una mente nueva”, mirando de manera diferente lo que ya se creía conocer.
Y concluye:
They have chosen life, whatever the cost”.
Es decir:
Han elegido la vida, sin importarles el costo”.
En definitiva, en nuestra opinión, la opción por el Holismo es la opción por la Vida, con mayúsculas, en su integralidad. Y la vida no se “trocea”, sino que se “articula”, hasta formar un Todo interconectado de pequeños “toditos”, valga la expresión, dadores de Sentido a la aventura humana.
Una expresión ética y socio-política del Holismo (Socio-Holismo) fue, a nivel histórico, el cosmopolitismo, compartido por los filósofos de la escuela cínica y estoica, y por movimientos religiosos (entre otros) como el cristianismo y el budismo.
En efecto, los estoicos creían que había una ley no escrita, que es eterna (ley natural), ínsita en el corazón de todos los seres humanos, ya que es una ley cósmica universal, identificada con ‘la razón del mundo’. Por participar de ella, todos los seres humanos son iguales, y todos tienen los mismos derechos. Esta igualdad de derechos se pregona con respecto a otros pueblos que no el romano sólo, respecto de los esclavos, de las mujeres y de los menores de edad, sectores de la sociedad que quedaban muy postergados en el derecho romano.
Así, Epicteto pensaba que todos somos hermanos y tenemos por igual a Dios como Padre. Por eso, la patria del estoico es el mundo (humanismo cosmopolita). De este modo, la Stoa pide de sus discípulos un amor universal por los seres humanos, un universal sentimiento de beneficencia, clemencia y mansedumbre:
Séneca hará de cada una de estas virtudes el título y tema de otros tantos escritos, y Marco Aurelio exhortará una y otra vez a pensar y comportarse de un modo humano”.
Los cínicos también tuvieron claro este humanismo universal, cargado del ideal ético-político de la autarquía, aunque lo hacían con un tono “contracultural” (eran los hippies del mundo helénico…). El más famoso de ellos fue Diógenes de Sínope, que, viviendo en la más estricta pobreza voluntaria, con su linterna buscaba un “hombre” (un “ser humano”). Otro cínico, Crates de Tebas, que era uno de los hombres más ricos de su ciudad natal, estimaba tanto la “virtud” por encima de todo, que arrojó bienes y hacienda, se adhirió a los cínicos y llevó una vida de mendigo. En realidad, todos los seres humanos estaban llamados a ser iguales, porque ya lo eran desde su idéntico nacimiento.
En el caso del Budismo y del Cristianismo esto es ya más conocido, pero a lo largo de nuestra investigación lo iremos trabajando despacio. Por consiguiente, una episteme universalista (aunque no necesariamente holista) genera una praxis humanista cosmopolita, habla de la unidad del ser humano, cualquiera que sea su clase social, sexo, etnia o nacionalidad, y a no dejar que esas determinaciones empañen la común-unidad del género humano. Esto sería un fundamento filosófico ético-político para superar la explotación de clase, la opresión de género o étnica, e incluso el ‘adultismo’, sin olvidar la destrucción del medio ambiente, porque “tod@s somos un@”.

Creemos, pues, que las anteriores sugerencias nos permiten vislumbrar aquello sobre lo que vamos estar trabajando a lo largo de toda esta investigación, por lo que pasamos a continuación a hacer algunas consideraciones epistémico-metodológicas sobre esta tesis.

Para ser grande, sê inteiro: nada

Teu exagera ou exclui.

Sê todo em cada coisa. Põe quanto és

No mínimo que fazes.

Assim em cada lago a lua toda

Brilha, porque alta vive”.

FERNANDO PESSOA

Más bien observaremos

con respeto y admiración

la obra realizada por el Ateísmo

en pro de lo Divino

y rendir tributo

a los servicios

que el Agnosticismo prestó

al preparar

el ilimitado crecimiento

del conocimiento”.

SRI AUROBINDO

El Tao que puede ser expresado

no es el verdadero Tao”.

LAO-TSÉ


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