Una aproximación a las dimensiones del trabajo inmaterial y el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación -tic’S



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3. – El Trabajo Inmaterial.

Algunas teorías y conceptos acerca de la evolución del capitalismo, del ciclo y del proceso productivo, así como de las relaciones laborales y del concepto trabajo han generado en los dos últimos siglos una amplia producción teórica. Pero en esta investigación se opta por autores que, en cierta manera, adoptaron en sus investigaciones la orientación teórica que contempla el concepto de trabajo vivo y trabajo abstracto, que fue desarrollado a partir de las tesis propugnadas por Karl Marx o por aquellos que se aproximan a ellas. Esta opción teórica ha sido elegida por nos permitir establecer cierta relación entre el concepto del trabajo esbozado por Karl Marx y del trabajo inmaterial. Además nos posibilita analizar los procesos de trabajo donde se presentan grados de inmaterialidad, principalmente tratándose de la producción de los bienes intangibles.


Verifíquese que Corsani, Lazzarato y Negri (1996) han añadido otros elementos para una mejor compresión del concepto de trabajo inmaterial y agregan en sus análisis la participación de las tecnologías de la información y de la comunicación, así como las relaciones empresariales y laborales establecidas tanto en las economías locales como en el ámbito del mercado global en finales del siglo XX y principios del XXI.
El concepto más preciso del trabajo inmaterial puede ser definido como una actividad productiva donde los trabajadores añaden contenidos culturales e información en el ciclo de producción. Constituye una fuerza de trabajo que presenta características similares a las definiciones clásicas del trabajo, pero la calificación de los que trabajan en la producción del trabajo inmaterial es resultado de una síntesis de diferentes tipos del “savoir-faire”, ya que estos profesionales presentan un contenido “cultural- informacional” diferenciado pues ejecutan y agregan al trabajo “artesanal” la creatividad y la imaginación al trabajo manual y técnico. Además, esta fuerza de trabajo suma su competencia cultural - informacional a la capacidad de gestionar y coordinar las actividades desencadenadas por ellos mismos y los diversos ciclos de la producción del producto inmaterial.
Guadarrama (1988) introdujo una analices acerca del incremento de la inmaterialidad en el actual proceso de producción y atribuyó a la propia modernización capitalista el desarrollo de los nuevos conocimientos científico- tecnológico y que los mismos han propiciado la reducción de la materialidad en la actividad productiva y nos explica que las características esenciales de la tercera revolución científico- tecnológica son, por una parte, que los desarrollos privilegian los objetos de trabajo reduciendo su materialidad y ,por otra parte, incrementan el contenido del conocimiento a través del uso intensificado de los componentes tecnológicos: esto implica en la producción de mercancías de alto valor agregado y con un bajo requerimiento de materia –prima. En esto aspecto, Las mercancías son menos materiales y más funcionales respecto a las nuevas necesidades del mercado actual. Pero ese autor reconoce que el crecimiento de los niveles de inmaterialidad ocurren en el mismo régimen de acumulación capitalista propiciados por los avances científico- tecnológico y por los nuevos conocimientos.
Corsani, Negri y Lazarratto (1996) han considerado que el trabajo inmaterial es productor del contenido informacional y cultural de la sociedad posmoderna. Se caracteriza por ser muy cooperativo y constituirse a partir de relaciones o formas colectivas. Su materialización y su valorización solamente son posibles a partir del trabajo colectivo, implicando substancialmente el trabajo intelectual en la producción inmaterial y en la relación social establecida por la comunidad. Es importante señalar que para estos autores, el proceso de valorización de los productos inmateriales por parte de los consumidores, tienden a identificarse con el proceso de producción de la comunicación y consecuentemente esa valorización de la comunicación llega inmediatamente a la dimensión social y territorial y cultural.
En esto aspecto, partiendo de estas premisas, Lazzarato(1996) ha definido que el trabajo inmaterial consiste en:


  • información y en comunicación;

  • lenguaje y en producto ;

  • cooperación establecida socialmente y es de carácter participativo;

El mismo autor estableció que:




  • el trabajo inmaterial agrega todas las características de la economía pos industrial (presentes tanto en la industria como el sector terciario) y se ven acentuadas en la forma de la producción inmaterial propiamente dicha;

  • la particularidad de la mercancía producida por el trabajo inmaterial consiste en el hecho de que no se destruye e el acto del consumo, sino que amplia, transforma, crea el medio ambiente ideológico y cultural del consumidor;

  • la cooperación se refiere a una forma de cooperación en la esfera del trabajo inmaterial y tiene contenida en sí misma la producción de la subjetividad tanto en ámbito individual como del colectivo;

  • El trabajo inmaterial implica directamente en la subjetividad tanto al nivel de la creatividad como de la gestión en el proceso de producción y que la subjetividad está tanto en la activación de la cooperación productiva como en la producción de los contenidos culturales de las mercancías.

(Lazzarato. 2003.p1-2)

      1. 3.1- Los sectores económicos y el trabajo inmaterial

El trabajo inmaterial se encuentra presente en los más diversos sectores económicos, ya que el ciclo de la producción inmaterial se da tanto en la grande industria propiamente dita como en los servicios, destacamos los servicios bancarios, las aseguradoras , los mercados bursátiles, entre otros. Pero es en la producción audiovisual, en la moda, en el desarrollo de productos multimedia, en la publicidad , en producción televisiva y cinematográfica y en los espectáculos culturales donde el trabajo inmaterial se configura y presenta características de la economía pos-industrial.


Castells (1998) es uno de los autores que consideró la existencia de una nueva economía y que ésta es una economía digital y se configura sobre la industria de los nuevos medios de comunicación y el epicentro del sistema global. Está correlacionada directamente con la evolución de la misma. Habrá que destacar la importancia de la economía digital para el crecimiento y la influencia del sistema financiero en el ámbito mundial a partir de la evolución de la misma.
Sin embargo, hay que considerar que el punto central de los procesos de globalización se formó en función de la revolución tecnológica que se dio en la esfera de la información y la comunicación, producto de las innovaciones articuladas alrededor del sector de la microelectrónica.
Belzunegui (2002) ha señalado que el uso de la microelectrónica y de la tecnología de la comunicación ha posibilitado que los trabajadores ya no tengan que estar forzosamente concentrados en un espacio de trabajo determinado. Las máquinas de hardware, la tecnología del software y la transmisión de voz y de datos ya no imponen, necesariamente, la concentración espacial de los trabajadores para la producción en las empresas. Este hecho tiene consecuencias inmediatas sobre el concepto del puesto físico de trabajo tradicional y de los derechos y deberes asociados al mismo. ( Belzunegui. 2002.p.19)
En este sentido, hay que observar además que esa convergencia tecnológica provocó otra onda, la de la intensificación de la explotación del trabajo, la flexibilización laboral y la precariedad, simultáneamente a la ampliación de nuevos espacios para inversiones productivas y financieras en el mercado internacional.

      1. 3.2- Cualificación, salarios, regulación y precarización

Un aspecto a ser mencionado se refiere al grado de cualificación de la mano de obra y a la relación con los niveles saláriales y las condiciones laborales en el ámbito de la producción inmaterial. Verificamos, a partir de la investigación realizada por Belzunegui (2002), que los perfiles de los trabajadores que desempeñan actividades en los sectores que presentan mayores niveles de inmaterialidad en el proceso de producción, como en el teletrabajo, las tareas y funciones no son ejercidas necesariamente por los trabajadores más cualificados y, en ciertos casos, la cualificación no es determinante para el desempeño de determinadas tareas y el proceso de organización de las mismas no se diferencian del sistema taylorista.


A partir de los datos de la investigación del mismo autor, se puede observar que el trabajo no cualificado se encuentra presente en sectores como el gráfico y en empresas de servicios como telefonía y ventas y los trabajos más cualificados están presentes en el sector de las telecomunicaciones, programación de software, en las producciones del diseño, periodismo, moda y en el sector financiero, donde la presencia del trabajo inmaterial se configura de forma significativa. Los trabajos menos cualificados son realizados por auxiliares y agentes administrativos: contables, operadores, telefonistas, secretarias, atención al cliente, comerciales y relaciones publicas. Estos trabajadores realizan actividades que no se los puede integrar en la categoría del trabajo inmaterial en sí. Pero el grupo de trabajadores con alta cualificación, profesionales como: analistas, informáticos, ingenieros, los trabajadores en redes comerciales, escritores, abogados, asesores, financieros, economistas, publicitarios, asesores turísticos, los que trabajan en la generación y en la distribución en bases de datos y de información en las redes entre otros, ejercen una actividad donde la inmaterialidad se potencia con el uso intensificado de las TICs.
Estos segmentos de productores de trabajo inmaterial también presentan un elevado grado de desregulación de los contratos laborales, que podría facilitar la precariedad de las relaciones laborales. Sin embargo, es en el primer grupo de trabajadores, con menor cualificación profesional, donde hay una mayor presencia de la precariedad laboral, de los bajos salarios y de peores condiciones de trabajo, donde se da una organización empresarial y laboral basada en el control y en la rutina donde el trabajo es menos participativo.
En el segundo grupo, formado por los trabajadores con mayor grado de cualificación, se verifica un aumento significativo de una organización laboral más participativa a través de grupos autónomos, grupos de mejora o de los Task force, la substitución de un entorno laboral más tutelado por otro más autogestionado e intensivo en tareas y con una elevada disponibilidad de prestación laboral.
Otra cuestión a ser destacada es la substitución de los contractos laborales por los contractos comerciales, permitiendo la emergencia de otra categoría de trabajadores, cuyo vínculo laboral no es igual al de los demás trabajadores de la plantilla, es decir, el primer grupo de trabajadores menos cualificados. En este sentido, se puede afirmar que estos trabajadores se encuentran en condiciones precarias en lo que se refiere a los contratos laborales, pero respecto a sus rendimientos están en condiciones privilegiadas. Sus contractos comerciales les garantizan una renta muy superior si la comparamos a la renta proporcionada por los contratos laborales.
González (1999) señaló que el perfil de estos trabajadores corresponde al de las personas con una formación amplia y polivalente, que toman responsabilidades, que intervienen en el proceso productivo no solamente produciendo bienes y servicios, sino que diseñan el trabajo y están en contacto con los clientes, con fabricantes, directivos y proveedores y participan en la toma de decisiones.
Además, como se ha apuntado anteriormente, no exigen un salario fijo y ,muchas de las veces, prefirieren la informalidad a la ubicación en un puesto de trabajo formal o optan por contractos comerciales o trabajaran como autónomos. Este trabajo también puede resultar de la cooperación productiva entre equipos de profesionales que ejecutan tareas diferenciadas y reciben dinero por la prestación de servicios.
En este sentido, observando estos casos de estos segmentos del mercado laboral, la informalidad y la flexibilidad no generan de inmediato a la una precariedad automática o a la perdida del poder de compra y de las condiciones de vida por parte de esto extracto de la fuerza de trabajo. Constatamos que estos trabajadores pueden realizar combinaciones híbridas de trabajo al establecer relaciones laborales a través de contratos fijos o con contrato comercial. Esta configuración híbrida del trabajo es muy frecuente en los segmentos de la informática que, actualmente, se encuentra presente en los diversos sectores y ramas de la economía.
Coutrot (1999), Dupuy et Larré (1998) y Castel (1995) ya indicaban esa tendencia en estos sectores donde presentaban estos tipos de sistemas intermediarios de contratación, denominado de “bricolaje”. En el sector de la informática también encontramos subdivisión entre analistas, programadores y operadores y en los niveles de precariedad y flexibilidad y diferencias de contratos laborales y comerciales o trabajo independiente. Sin embargo, es innegable que ese proceso “... multidimensional de institucionalización de la inestabilidad laboral es un mecanismo de precarización social del una mayor parte de los trabajadores que no tienen garantizados los mecanismos de protección social”18, distribuidos en diversos niveles y presentando maneras diversas de contratación laboral, que fluctúa en el mercado de la misma manera que los productos y bienes, ya sean materiales o inmateriales, tangibles o intangibles.
Lazzarato( 1994) afirmó que el trabajo inmaterial implica una subjetividad muy presente en la sociedad postmoderna o postaylorista, pues esta subjetividad resultaría tanto de los aspectos específicos como de las singularidades encontradas en las capacidades de los trabajadores en crear e innovar o producir bienes inmateriales en los diversos sectores y ramas de la economía. Añadió a continuación que, del punto de vista económico, se podría afirmar que la tasa especifica del trabajo inmaterial consiste en la innovación continua y en las relaciones entre producción / consumo, esto es, en la capacidad de crear un producto para el consumidor y de crear un consumidor para el producto y ese proceso se puede potenciar con la inducción de las tecnologías de la información y de la comunicación - TICs. Afirma enseguida, que la definición del trabajo inmaterial nos permite a comprender que la producción de la subjetividad está presente tanto en el producto como en el sujeto del proceso Esa ínter actividad se encuentra en muchos bienes intangibles producidos en ramas como la publicidad, la moda, el cine y de otros como los disponibles por la venta en red y todos los servicios involucrados en el mundo web.

      1. 3.3- Trabajo inmaterial, modo de vida, el espacio, el territorio.

Otra cuestión mencionada por los expertos es la relación entre la ubicación y desubicación presente en la esfera de la producción y de la circulación de bienes tangibles e intangibles. Corsani, Negri y Lazzarato (1996) han considerado que el proceso productivo influye en el modo de vida y en sus dimensiones económicas, sociológicas, étnicas y políticas, pero a su vez, el modo de vida influye también en el modo de producción, porque para estos autores, no hay las barreras rígidas entre ambos niveles.


La producción inmaterial obedece a los mismos criterios y se realiza como los demás trabajos en los intersticios de un sistema de producción donde la fragmentación es resultante de la ruptura en curso entre una sociedad denominada industrial y la otra postmoderna. Esta visión es muy compleja, pero es de suma importancia para la comprensión de la realización de la producción inmaterial y de las relaciones establecidas en el ámbito de las relaciones laborales.
Para ellos la ciudad es el espacio donde se configura la cultura, la cooperación que permite al trabajo inmaterial encontrar su expresión y mantener la relación biunívoca entre el productor y el creador de los mismos. Por tanto, “... en la ciudad, las formas de vida elaboran el lenguaje, los códigos y la expresión producen de manera autónoma y (colectiva)”.
La forma de vida de la metrópoli es fundamental para la comprensión y la conformación del trabajo inmaterial ya que el estilo de vida de las metrópolis impregna la creación y la producción de los bienes intangibles como el vídeo, la publicidad, la fotografía entre otros que reflejan la influencia del medio, del espacio y del territorio.
Verifíquese que la presencia y el uso de los multimedia es cada vez más importante en la esfera productiva y en el ámbito de la vida de los individuos, principalmente de aquellos que viven en las grandes metrópolis, influenciando sobremanera a los creativos, los trabajadores y los productores de bienes inmateriales.
En este aspecto, la producción de innovaciones a través de las Tecnologías de la información y de la comunicación- TIC- son de gran importancia para la manutención de la ínter actividad entre el sistema multimedia y la configuración y extensión de los sistemas de comunicación y de información en redes cada vez más complejos y extensos.
En este sentido, el territorio tiene un papel importante pues representa el locus de la realización de la subjetividad individual y de la totalidad de las subjetividades en la colectividad. Además, el territorio posee una importancia sin par para la reproducción de las relaciones de producción del capitalismo moderno, de los bienes tangibles, materiales, basada en el modelo fordista y taylorista, que prima la organización de las plantas y de las ciudades industriales, organizadas a fin de atender al sistema, donde la organización sistémica es fundamental para la manutención de la organización del trabajo y del mundo de la ciudad, condicionando la creatividad y las subjetividades.
Es importante considerar que la forma de vida, el territorio y el espacio están influenciados por esta fragmentación donde la actividad productiva, al mismo tiempo que refleja relaciones de trabajo del sistema industrial donde el territorio, la región o la localidad aún son importantes para la realización del capital productivo, también genera relaciones más flexibles respecto a las relaciones laborales y organizacionales existentes anteriormente, donde la dimensión territorial es importante pero no de manera tan definitiva, pues el espacio o el locus de la producción de los bienes inmateriales no requieren un espacio definido ni una planta empresarial similar a de las actividades industriales. Así la localización va dando lugar a la deslocalización tanto de las plantillas como de la mano de obra que pasa a funcionar gradualmente en sistemas de redes o en locales de realización de la actividad laboral fuera de las empresas o en la esfera del hogar, en las despachos domésticos , que pueden estar en el mismo locus de la empresa sede o en la misma región o localidad o fuera de las fronteras de una región, de un país o de un bloque de países.
Otra cuestión relevante a ser considerada es que las empresas productoras de bienes inmateriales son más flexibles debido al uso intenso de las nuevas tecnologías que les permiten alterar las tesis de localización sin comprometer el ciclo productivo y muchas veces garantizan la caída de los costes y elevan la productividad a través de la deslocalización o de la desterritorialización.

      1. 3.4- La jornada laboral en la producción inmaterial

Verificamos que la organización del trabajo inmaterial presenta algunas diferencias con relación a la producción material. La primera a ser destacada respecto es que la jornada laboral no está delimitada de manera similar a la del trabajo realizado en la producción de bienes materiales, tanto al tiempo de trabajo empleado como en términos de las normas de funcionamiento en el ámbito organizacional.


Observamos que “... los trabajadores pueden trabajar de 10 a 15 horas al día durante una semana y podrán estar sin trabajar por más de un mes...” (Corsani y allí : 1996.174-175) La segunda se refiere a los sueldos y que éstos no son definidos necesariamente en función del tiempo invertido en el trabajo. En fin, la producción de los bienes inmateriales no presenta la misma rigidez de tiempo empleada en otras actividades con jornadas definidas, los horarios son más flexibles o definidos libremente. En esto sentido, “...la categoría clásica de trabajo se muestra absolutamente insuficiente para dar cuenta de la actividad de la fuerza de trabajo inmaterial. En esa actividad es cada vez más difícil distinguir el tiempo de trabajo del tiempo de reproducción o del tiempo libre, (...) es casi imposible hacer una separación entre tiempo productivo y tiempo de goce.” (Lazzarato.y Negri 1991. P.1-2).
Un aspecto a ser considerado es que muchas de las veces el trabajo se extiende por encima de la jornada laboral y se identifica o se entiende como el modo de vida del trabajador. Verifíquese que hay una superación de la jornada clásica y de la misma organización de las tareas definidas en el taylorismo o en el fordismo. Podemos encontrar estos ciclos de la producción del trabajo inmaterial donde la jornada es indeterminada en la televisión, en la moda, en la fotografía, en la publicidad o en la producción y gestión de la información. Estos trabajadores, “...a menudo, en el esfuerzo por sobrevivir, por llegar a la fecha limite de algunos proyectos, el profesional no dispone d tiempo para el ocio y tiene que optimizar su tiempo para mantener su trabajo al día.” ( Himanen.2001.p 44)
Rannou observó (1989) que en estos segmentos “... la movilidad y la flexibilidad y la localidad y el tiempo de trabajo son considerados como elemento libertadores, donde la falta de un orden o de una jornada exige que el creativo, el creador, el artista ocupen toda la vida como tiempo de trabajo”. La monetización y la creación de la riqueza están exactamente en romper la visión normalizada de la jornada laboral. Las actividades relacionadas con los segmentos de la informática, el campo de trabajo de los analistas, de los creadores de nuevos productos o de los sistemas de información o de gestión de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación también han asumido esta mentalidad o esta cultura acerca de las jornadas laborales que se confunden con el trabajo sin un tiempo definido por tarea, por las horas trabajadas en función de lo que va ser creado con relación al tiempo sea fuera o dentro de una jornada específica. Esta jornada laboral es típica en las empresas postfordistas o postmodernas y huyen de los modelos de gestión de recursos humanos difundidos en el modelo adoptado en la sociedad industrial.
Otro factor importante es que el desarrollo de las economías de ámbito, complementarias a las de escala, logran una producción más flexible, basada en pequeñas series de producto donde las jornadas también pueden ser flexibles sin alterar los resultados esperados, (Belzunegui.2002.p.122). Verifíquese que muchas veces la flexibilización de los horarios y de las jornadas de trabajo puede permitir a los empresarios definir una elevada carga de trabajo por trabajador sin comprometer la entrega del producto inmaterial y no elevar la remuneración de las tareas realizadas o de los costes de la mano de obra. Esto también es una ganancia excedente por parte del capital en detrimento del interés de los trabajadores que están ubicados en esas actividades sin la misma regulación que las demás empresas y flexibilizadas.
La variable tiempo deja de ser una medida importante en la definición y normalización de la jornada laboral pero puede convertirse en motivo de aprensión para el responsable de la producción del bien sin una recompensa económica o en mejores condiciones laborales. En este sentido podrá desembocar en mayor precariedad laboral.


                1. Conclusiones

Es importante enfatizar que estas breves reflexiones tienen como objetivo suscitar el debate acerca de la inmaterialidad presente en el sistema de producción actual, la participación de las TIC’s y los condicionantes de la flexibilidad y precariedad en el contexto de las relaciones laborales actuales, resaltando las ramas donde hay una participación significativa de la producción inmaterial.


En primero lugar, hay que considerar que el trabajo inmaterial y la difusión de las nuevas tecnologías o de las TIC’s no se dio, hasta el presente momento, de manera uniforme y ni todos los trabajadores de los más diversos sectores de las economías en ámbito mundial tienen acceso a ellas, mismo en las economías desarrolladas. Además, el desarrollo de las fuerzas productivas que se pasaran en el siglo XX no ha generado una revolución tecnológica capaz de permitir una difusión homogénea de las TIC’s, mismo que sea innegable que ha ocurrido una amplia difusión de la tecnología de la información en amplia escala en los últimos veinte años.
En segundo lugar, pódese afirmar que la difusión de las mismas en los sectores considerados de punta, tales como: Telecomunicaciones, Informática y sector financiero. Es posible que haya un cambio muy significativo en las relaciones de producción y en las relaciones de trabajo en función de las propias características de estos sectores intensivos en uso de las TIC’s.
La expansión progresiva de las TIC’s, de cierto modo, podría explicar los cambios en el modo de vida y en la dinámica social y cultural en curso en la sociedad en ámbito global, cuya origen estaría en la difusión, en el acceso y en el uso de las TIC’S. Hay que observar que esta expansión no ha atenuado las diferencias entre los países desarrollados y en desarrollo, reafirmando el carácter heterogéneo de la difusión de las TIC’s en niveles locales, regionales e internacionales.
Hay que considerar aun, que las relaciones laborales también sufren impactos con el uso más intensivo de las TIC’s, pero hay reflejos diferenciados de acuerdo con los niveles de inserción económico-social y de la política internacional, pues la generación de un mayor volumen del trabajo inmaterial en una sociedad o una economía, hasta el presente momento, no es una garantiza inmediata de la mejoría de la cualidad de vida y de las condiciones de trabajo de los obreros. Un ejemplo es el caso indio, donde hay una proliferación reciente del uso y de la producción de las TIC’s, pero esta sociedad convive con niveles de pobreza y de segregación socio-económica y cultural, que la difusión de las TIC’s podrían incluso aumentar los niveles de exclusión y de marginalización existentes.


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