Título de la ponencia: Patas para arriba1 Autor: Patas para arriba2 Universidad Nacional de Cuyo – Argentina Resumen



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Título de la ponencia: Patas para arriba1

Autor: Patas para arriba2

Universidad Nacional de Cuyo – Argentina

Resumen:

El cuerpo puede haber sido objeto de estudio y objeto de prácticas más o menos conscientes, pero su centro en la escena de lo educativo pasa más por prácticas de disciplinamiento, de salud, o de competencia. El cuerpo, entonces, como centro de la mirada de este proyecto desde ejes que lo atraviesan como el juego, la cotidianeidad, la sensorialidad, el cuidado de sí y la sexualidad;  aspectos o dimensiones que habitualmente no se registran pero que  constituyen a los sujetos, y con especial énfasis en comunidades con cierto grado de vulnerabilidad social, económica o cultural, quienes todos los días deben “poner el cuerpo” a esas realidades.

A partir del contacto e interacción con los jardines de la Fundación Coloba, cuyos CAE se ubican al oeste del Pedemonte de Godoy Cruz, surgió la posibilidad de generar experiencias de aprendizaje a partir de talleres situados, implementados en recorridos dialécticos que integren práctica y teoría en construcciones colectivas, a partir de los principios de la educación popular y la pedagogía latinoamericana. Los mismos se abordarán desde miradas interdisciplinarias que involucran estudiantes, graduados, docentes y miembros de la comunidad.

Se espera generar alternativas de transformación social y académica, a partir de prácticas reflexivas y de intervención no tradicionales que reconozcan sujetos, vínculos y experiencias mutuas.



Ponencia:

Día tras día, se niega a los niños el derecho de ser niños. Los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños.” 3



1 - Cuerpos que hablan. Cuerpos que se encuentran, juegan, se reconocen…

El lugar del cuerpo en las prácticas educativas varía mucho dependiendo del tipo de disciplina o actividad que involucre; pero, aun así, el cuerpo ha sido generalmente negado en la educación tradicional occidental como sujeto, como sensibilidad, como corporalidad. El cuerpo puede haber sido objeto de estudio y objeto de prácticas más o menos conscientes, pero su centro en la escena de lo educativo pasa más por prácticas de disciplinamiento, de salud, o de competencia.

El cuerpo, entonces, como centro de la mirada de este proyecto desde ejes que lo atraviesan como el juego, la corporalidad como experiencia de un cuerpo (cotidianeidad, sensorialidad) el cuidado de sí y la sexualidad;  aspectos o dimensiones que habitualmente no se registran pero que  constituyen a los sujetos, y con especial énfasis en comunidades con cierto grado de vulnerabilidad social, económica o cultural, quienes todos los días deben “poner el cuerpo” a esas realidades.

Por ello, a partir de la experiencia corporal, pretendemos iniciar un proceso de reflexión desde de las prácticas filosóficas con niños, niñas y adolescentes, con el fin de pensar, repensar y transformar cuestiones relacionadas con la identidad, tanto colectiva como individual (la alteridad, la convivencia, derechos, igualdad, género,  grupo y pertenencia, sexualidad, salud, educación, prevención, etc.). La experiencia corporal, la experiencia reflexiva tienen  la intención de tomar conciencia de grupo, conciencia de clase, conciencia de dominación, para lograr la liberación, a través de la educación ¿Cómo visibilizar? ¿Cómo des-subjetivar? ¿Cómo des- rotular? ¿Cómo re-conocerse? ¿Cómo des-colonizar-se?

La educación popular y la pedagogía latinoamericana son los ejes de la propuesta. Se promoverá entonces la documentación de los discursos y prácticas de los talleristas y de los niños, niñas y adolescentes  que deseen participar (9 a 15 años) y a partir de ellas se diseñarán materiales pedagógicos y didácticos que acerquen la formación docente a espacios no tradicionales, no convencionales, no habituales. Pensar la formación docente específica para estos espacios y estas experiencias y dejar que ellos nos enseñen cómo quieren ser educados, es decir: que nos eduquen. Será necesario capitalizar las experiencias ya existentes en las comunidades, tales como: involucrarse entre noviembre y febrero para documentar saberes y problemas que nacen de la misma comunidad, para retomarlo desde febrero en juegos, reflexiones filosóficas, promover producciones propias, articular con el taller de  radio y de reciclado.

El  proyecto se realizará en los tres CAE (Centro de  Actividades Educativas) administradas por la Fundación COLOBA. La misma es una organización social sin fines de lucro, cuya principal actividad es la promoción humana y pone a la educación como principal herramienta de la transformación de la realidad. Tiene tres centros educativos ubicados al oeste del Pedemonte de Godoy Cruz: en Barrio Los Barrancos, Centro Educativo “Jarillitas”, Asentamiento Los Cerrillos, Centro Educativo “Puentecitos”, y en el Asentamiento Campo Pappa, Centro Educativo “Arco Iris”. Las edades de los niños, niñas y adolescentes  oscilan entre los 9 y 15 años, y actualmente asisten 180 niños y niñas.

Dichos centros involucran a comunidades muy heterogéneas que sin embargo  comparten problemáticas comunes. Se trata de barrios cercanos a zonas utilizadas como basurales, donde el sitio del lugar responde a una zona muy vulnerable ya que se encuentran en el piedemonte, con escasa vegetación y los ríos secos (huadis) que cumplen una función fundamental a la hora de las lluvias de torrenciales de verano. Hay que tener cuenta, estas condiciones naturales a la hora del emplazamiento de los barrios ya que todos estos barrios no tienen en cuenta estas características y de las complicaciones a la hora de lluvias fuertes. En algunos sectores se cuenta con alumbrado público, agua de red, cloacas, gas natural, líneas de colectivos. La construcción edilicia en la zona es precaria en los asentamientos y cuentan con escasos servicios públicos; sumado la segregación social producida por la población cercana que los margina muchas veces simplemente desde una identidad construida del espacio y de la comunidad del lugar.

El CAE funciona con una lógica distinta a la de la escuela, dado que le permite a los niños y jóvenes una experiencia completa, que aprovecharíamos para instalar prácticas de reflexión y transformación social en torno a la identidad, las relaciones y el cuerpo. Es fundamental recuperar los saberes y las experiencias de los niños y jóvenes como fuente de mutuo aprendizaje y especialmente para la proposición de transformaciones curriculares en los planes de estudio de la formación docente, de manera que se involucre con realidades sociales y culturales no estereotipadas.

Los centros educativos (CAE) se involucran con las problemáticas asociadas a la vulnerabilidad habitacional, ambiental, económica y social; por medio de proyectos relacionados con violencia, consumos problemáticos, violencia de género, alimentación saludable, procesamiento de residuos sólidos, etc. Todo ello en el contexto de la necesidad de acercamiento de los asentamientos con otros barrios de la comunidad con los cuales se producen mutuos rechazos y exclusiones. Notamos entonces que las necesidades que atravesaban las preocupaciones de las comunidades tenían como eje, o como lugar común, cuestiones básicas relacionadas con la supervivencia, con la salud, con la afectividad, con la convivencia. Se trata en su mayoría de situaciones que involucran al cuerpo desde una mirada social y subjetiva, el cuerpo en situación de vulnerabilidad, que requería un abordaje integral y transdisciplinario.

Poner el cuerpo a la vulnerabilidad, constituye una forma de llevar la cotidianeidad en la piel, exponerse, hacerse presentes, vivir la experiencia en forma completa, implica reflexionar acerca de las prácticas que disciplinan, que sujetan, que limitan, que vulneran. Implica pensar formas de transformación social y de liberación.



2- Pero… cómo comenzó todo?

Somos diferentes, nada de lo que se espera, como una naranja con sabor a pera. 


No somos clones, no somos imitaciones, hoy vinimos a hacer lo que no se supone, 
contar un cuento sin narrativa, tirar el cielo patas pa' arriba.” 4

A partir de la demanda de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, que se acercaron a la cátedra de Historia General de la Educación I  (Ciencias de la Educación) como espacio de generación  de prácticas alternativas de aprendizaje universitario; se comenzó un trabajo de indagación y articulación con otras unidades académicas que tuvieran inquietudes similares. Desde agosto del 2015 se comenzó a organizar una masa crítica que involucraba estudiantes y profesionales provenientes de áreas del conocimiento afines a las ciencias sociales y a la educación, tales como Ciencias de la Educación, Trabajo Social, Comunicación, Geografía, Filosofía, Educación Física; todos a partir de contactos informales, que incluyen tanto personas perteneciente a la UNCuyo (Unidades académicas y CIIFE) y a la organización “Grito Manso” del Instituto de Educación Superior 9-016 “Jorge E. Coll”. En este marco propusimos como común acuerdo la participación en un proyecto de Articulación Social y educativa mediante la convocatoria de los “Mauricio López”. Una de las actividades que nos propusimos inmediatamente fue definir el perfil del proyecto y la institución u organización social con la que nos vincularíamos. Nos preocupamos en asistir a reuniones, conferencias y divulgaciones de experiencias de educación popular para ir afianzando nuestro posicionamiento; debatiendo posibilidades, buscando opciones… Así fue como pasamos por charlas, debates, lecturas, indagaciones, en principio, nos orientamos hacia la educación popular, entendida como aquella que nace de una comunidad, se autodetermina y autogestiona, que reconoce y vive una militancia política (no necesariamente partidaria) y que se yergue como una alternativa a la educación formal. Creamos y gestionamos alternativas de comunicación que nos mantuvieran en contacto para el diseño de la propuesta (grupos de Facebook, de watsapp y de Google drive).

De un abanico de posibilidades, decidimos conocer a la Fundación COLOBA, mediante una visita pactada previamente con fecha miércoles 2 de septiembre. Algunos integrantes de este heterogéneo grupo nos reunimos con la presidenta de la Fundación y las directoras de los CAE que articula. En esa oportunidad explicitamos paradigmas, ideologías e intencionalidades, que se plasmaron en un acuerdo tácito respecto de la visión que tendría el posible proyecto en caso de concretarse.  Dicha instancia dio la oportunidad de conocer una parte de la historia institucional, las formas de funcionamiento de los centros, las características de las comunidades. Se hizo evidente la urgencia de poner el cuerpo y la presencia directamente en los Centros Arco iris, Jarillita y Puentecitos, a fin de participar de la dinámica cotidiana y mantener un encuentro directo con la gente.

Se pactó entonces una segunda visita, intercalada con reuniones y comunicaciones internas del equipo. La visita se concretó el miércoles 16 de septiembre, y consistió en un recorrido por las tres sedes, con la posibilidad de transitar los espacios, hablar con los niños, con las madres estudiantes, con miembros voluntarios de las comunidades. Vivenciar la cotidianeidad de la vida de los centros dio lugar a la sorpresa, a la pregunta, a la inquietud, a la participación y al aprendizaje.

Esta visita fue sumamente importante para reflexionar acerca de ¿cuáles podrían ser los aportes que podríamos hacer desde la universidad, en una comunidad que lleva instalada casi 30 años y que ha logrado sostenerse y autogestionar muchos proyectos? ¿Cuáles aportes que partieran de las mismas comunidades pero que a la vez involucraran saberes colectivos del equipo y de los sujetos provenientes de la misma fundación? ¿Qué aportes que fuesen realmente sustantivos, con intervenciones que promovieran transformaciones sociales y empoderamiento,  y no meras quimeras académicas?

Volvimos a mirarnos a nosotros mismos, nuestras dudas fueron más que las certezas, pero supimos que las comunidades de los tres centros se hallaban atravesadas por problemáticas que de una u otra manera se relacionaban con el cuerpo, el habitar un espacio, con la experiencia corporal. Nos encontramos de repente bombardeados por paredes pintadas con frases contra la violencia de género, con carteles de trabajo comunitario sobre temáticas de violencias de distinto tipo, hablamos con madres muy muy jóvenes, transitamos las cocinas que en cada centro elaboran los alimentos que todos los días los niños consumen allí o llevan a sus casas, recorrimos las periferias de los CAE y pudimos percibir las realidades y la relación de estas comunidades con los residuos (y lo que ello significa desde el punto de vista simbólico y de salud).

Con las certezas de que nuestra intervención comunitaria debía relacionarse con el cuerpo y con experiencias de educación popular, volvimos a la universidad haciéndonos nuevas preguntas. Volvimos a reunirnos, a debatir, a repensar, a leer, a investigar… y decidimos que teníamos que volver.

En nuestra tercera vista, concretada en Arco Iris, mostramos a Liliana nuestras percepciones y propuestas, los miembros de la comunidad y de la fundación presentes expresaron sus visiones de la comunidad y qué esperarían de la universidad. En ese contexto se diseñó el primer borrador de un borrador de borrador de una posible intervención. Acordamos criterios y aprovechamos la oportunidad para volver a hablar con los estudiantes, los docentes, las madres de la cocina, los voluntarios de los talleres y proyectos. La generosidad de los adolescentes, de los niños y niñas en sus testimonios, dibujos, explicaciones, nos permitieron abrir nuestras visiones de mundo. La propuesta que surgió de estas experiencias se resumió en un esquema, que comenzamos a hacer circular para conformar un grupo más interdisciplinario, mientras continuábamos leyendo, asesorándonos y aprendiendo… En el camino entonces fuimos conociendo otros espacios y otros perfiles profesionales, hicimos contactos con la Facultad de Ciencias Médicas y con la Escuela del Magisterio, instituciones que aportaron profesionales de ámbitos como medicina y psicología. Y volvimos a las reuniones y al campo…

Nuestra siguiente visita tuvo ya la intención de recuperar producciones de los destinatarios directos y concretar un plan de trabajo. El equipo de Coloba, junto con el equipo de la universidad y de Grito Manso nos sentamos a discutir, negociar significados, acordar prácticas, reconocer espacios e instituciones (en el sentido amplio de la palabra). Tuvimos acceso al Proyecto Educativo institucional oficial, lo miramos juntos y volvimos a recorrer espacios y a dialogar con la gente. Como elemento característico de estas reuniones rescatamos la interrupción, o mejor dicho la irrupción permanente de lo comunitario y de lo cotidiano en las “reuniones formales” (formales es una forma de decir, ya que los espacios son apropiados por los sujetos como espacios comunes, todos se acercan a dialogar, a mirar, a preguntar, a sugerir), esta situación no dio la oportunidad de conocer mejor a los sujetos y a reconocerlos en sus derechos y en su autodeterminación.

Acordamos que la institución aportará recursos materiales como: los espacios de los tres CAE, los espacios de los tres centros en general, los espacios y elementos pertenecientes a los proyectos, la colaboración permanente de tres estudiantes de la UNCuyo que trabajan en cada uno de los CAE, el acceso a producciones y recursos de la radio, la huerta, la cocina, el grupo “Los triunfadores”, etc. También dictará capacitaciones acerca de autogestión y educación popular, que son tópicos en la que tienen amplia experiencia e historia. Asimismo, colaborará con el diseño de materiales para la formación docente.

Nos llevamos más elementos para discutir y repensar, para mirarnos a nosotros mismos, para ir imaginando mundos posibles para la universidad en espacios tan distintos a ella. Y también nos propusimos buscar un nombre para el proyecto, para lo cual habilitamos eventos en los espacios virtuales que habíamos gestionado.

El proyecto crecía, se iba sumando gente y en ese tránsito al fin se emitió la convocatoria. Creamos entonces instancias para la construcción colaborativa del documento lo que nos permitió extender los espacios de discusión y diálogo, enriquecer miradas e iniciar el trabajo interdisciplinario dentro del equipo de la UNCuyo. Proyectamos una nueva visita, el 13 de octubre, otra el 22, y otra el 26, otra el 29… algunas veces estudiantes, solos, otras veces profesores, egresados y estudiantes, nos vimos de repente involucrados en el proyecto como algo propio, nos comenzamos a sentir también habitantes de los CAE.

Las visitas fueron intercaladas con reuniones internas del equipo, que tuvieron como eje las decisiones a tomar en la escritura propiamente dicha del proyecto para su presentación, la firma de planillas y la necesidad de redactar y firmar tres cartas de intención: una con COLOBA (institución de la comunidad), otra con Grito Manso (asociación de estudiantes y graduados del Instituto 9-016) y una tercera con CIIFE (Centro de Investigaciones de la UNCuyo).

3- La construcción del Diálogo de saberes

A partir de la visita a los jardines que componen Coloba, nos percatamos de sus semejanzas y diferencias y comprendimos que la propuesta de acercamiento y vinculación debía pasar por una  atención a las diferencias y al mismo tiempo por una integración de las características como grupo.

Una de las cuestiones que surgió como necesidad común en los tres jardines (Jarillitas, Puentecitos y Arco iris) fue la necesidad de la vinculación con el cuerpo, las palabras de los niños, niñas y adolescentes, el relato de las experiencias y expectativas de los docentes, el potrero de Jarillita en el terreno del frente (un terreno que “no es de nadie”) y el patio de baldosas de Arco Iris con un vestigio de cancha, el inexistente espacio en Puentecitos de un lugar para la actividad física. “Aquí jugábamos al fútbol”, nos dice Monse…

La relación con el cuerpo aparece además en otras formas: la violencia y la prevención del maltrato emergen como problema que suscita actividades de reflexión, en carteles que cubren las paredes de Jarillita y de Puentecitos. El cuerpo, los cuerpos… el cuerpo como huésped de una violencia, el cuerpo como resistencia. Aprendemos con el cuerpo (Freire), con todo nuestro ser. Otra emergencia del cuerpo como problema se vivencia en los comedores como espacio comunitario (el cuidado del cuerpo, la alimentación) y junto con ello la necesidad de compartir el alimento en familia. El cuerpo vuelve a ser foco de atención en la problemática del embarazo adolescente...

El cuerpo no es sólo cuerpo… es identidad.

A partir de la visita a los jardines que componen Coloba, nos percatamos de sus semejanzas y diferencias y comprendimos que la propuesta de acercamiento y vinculación debía pasar por una  atención a las diferencias y al mismo tiempo por una integración de las características como grupo.



Andando un poco más este camino de acercamiento, en colaboración con los docentes de COLOBA, organizamos algunas estrategias para escuchar las voces de los mismos niños y jóvenes, quienes se expresaron con espontaneidad. Las estrategias fueron rescatadas en dos de los tres centros, en Arco Iris y en Puentecito y consistieron en un dibujo mediado por la consigna “me dibujo a mi mismo” y en una entrevista llevada a cabo en el taller de radio, bajo la consigna “relatar un día de mi vida”. Mostramos a continuación lo que los niños y jóvenes de esta comunidad tienen para decir:

En los dibujos: se tomaron las expresiones plásticas de 15 niños/niñas y adolescentes que asisten al CAE de Arco Iris (Campo Pappa y aledaños). Los dibujantes, bajo la consigna “me dibujo a mí mismo” lograron expresar no sólo su cuerpo, sino lo que su cuerpo dice “en”, ocupando un lugar en la hoja, un lugar en el espacio, una afectividad, una identidad, una expectativa. Más allá de las interpretaciones que desde la psicología podrían hacerse de un dibujo, que en este caso sería sumamente superficial, los dibujos de los niños nos interesan como disparadores de actividades en relación con el cuerpo en contextos de vulnerabilidad. Ellos muestran facetas ricas y enriquecedoras para quienes tenemos la oportunidad de dialogar con ellos, escucharlos, observarlos y aprender.
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