Tratado sobre los Principios del Conocimiento Humano



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Respuestas al cuestionario sobre el pensamiento de George Berkeley

1-¿Cómo describe inicialmente en su obra “Tratado sobre los Principios del Conocimiento Humano” el filósofo Berkeley a la mente humana?

Berkeley inicia su meditación basándose en un esquema previo acerca de la realidad en la que lo que puede entenderse inmediatamente como existente es la mente humana, de una manera que no se puede discutir. Una vez establecido este punto de partida él describe la mente como el lugar donde ocurre el fenómeno de las ideas clasificando estas en ideas provenientes de los sentidos o impresiones por un lado, y en ideas derivadas de esas primeras impresiones. Las ideas derivadas a su vez son de tres tipos, las que resultan de la acción de la memoria (los recuerdos), las que resultan de la aplicación de la inteligencia y de la imaginación a la memoria (los pensamientos y fantasías), y por último las que son inducidas en la mente pero nacen de ella con mayor independencia como ser las emociones, sentimientos, el placer, el dolor, etc. En conclusión Berkeley nos invita en primer lugar a asumir que aquello de lo que inmediatamente podemos tener conocimiento como algo real es la mente humana y sus ideas.



2-¿Cómo define Berkeley los objetos de nuestra percepción y a qué conclusión paradójica casi inmediata nos deriva mediante su definición?

Una vez establecida aquella descripción inicial Berkeley se pregunta por la naturaleza de los objetos que percibimos y que el sentido común nos conduce a concebir como existentes por sí mismos fuera de nuestra mente, tal y como una manzana o una silla. Él señala que tales objetos se presentan siempre a nosotros como una composición constante de ciertas ideas, es decir, de ciertas impresiones de los sentidos. Así, por ejemplo, una manzana es una composición de un cierto sabor, color, forma, textura, etc. y el hecho de que se presenten todas estas ideas-impresiones de cierta manera es lo que nos induce a concebir que estamos frente a una manzana. Una vez que Berkeley nos invita a concebir los objetos como composición de ideas simples que se presentan juntas a nuestros sentidos formando un compuesto que por más complejo que sea no deja de ser una combinación de ideas identificables por si solas, nos recuerda que las ideas son o bien fenómenos de nuestros sentidos o bien de nuestra inteligencia, memoria, imaginación, capacidad de sentir emociones, etc. Si los objetos son composiciones de ideas y si las ideas son fenómenos que pertenecen a nuestra mente y que no pueden darse fuera de nuestra mente, entonces la conclusión necesaria es que los objetos que percibimos están en nuestra mente y no fuera de nuestra mente.



3-¿De qué manera describe Berkeley la mente humana y cual sería, bajo esta descripción, la naturaleza de la experiencia humana?

Bajo un enfoque un poco distinto del que inicialmente realiza Berkeley nos invita a asumir que aún cuando la mente individual parece aislada en su universo de ideas propias cabe notar que la diferencia entre impresiones de los sentidos e ideas derivadas de tales impresiones es notable y necesita ser considerada como una diferencia fundamental. Nos señala que si alguna diferencia existe entre las impresiones primarias de los sentidos y las ideas derivadas es la evidencia de su origen, pues mientras las ideas derivadas nacen claramente de nuestra propia mente o bien por elaboración a partir de las ideas primarias o bien provocadas indirectamente en nuestra mente por ella como en el caso de las emociones, las impresiones mismas no parecen provenir de nuestra propia mente y no parecen estar bajo el control de nuestra mente como lo están los pensamientos y las fantasías. Así que inmediatamente surge la pregunta respecto a cuál puede ser el origen de las impresiones de nuestros sentidos, dado que claramente ella no provienen de nuestra mente y son controladas por ella (cualquier confusión al respecto, incluso, puede ser visto como un problema en la manera en que la mente distingue la realidad como en el caso de una alucinación). Si bien las impresiones de los sentidos no provienen de nuestra mente misma y no pueden ser controladas por ella, mantienen sin embargo la característica de ser fenómenos estrictamente mentales porque de todos modos no dejan de ser ideas en nuestra mente, aún cuando esta no las produzca.

Por otra parte Berkeley asume que la mente es una sustancia, es decir, existe por sí misma de manera que no puede derivarse de otra cosa que no sea a su vez una mente. Además ella es activa de manera pura por lo cual ella conoce pero no puede ser conocida por cuanto que si fuera conocida entonces aparecería como un objeto o una idea percibida y no como una mente. La condición pasiva que caracteriza a un objeto al ser percibido o ser conocido no la puede tener la mente por lo cual ella es siempre lo que conoce pero nunca lo conocido.

4-¿Quién es Dios y qué papel juega en la vida humana según Berkeley? ¿Cómo compara Berkeley a Dios con los seres humanos?

Además del hecho de que las impresiones de los sentidos aún cuando son ideas y residen en nuestra mente, no son producidas ni controladas por esta podemos darnos cuenta de que a diferencia de las ideas derivadas que nuestra mente produce individualmente y que se caracterizan por no ser compartidas por una mente con otra permaneciendo como contenidos mentales estrictamente privados, las ideas primarias de los sentidos son susceptibles de ser compartidas por todas las mentes humanas y lo son independientemente de las mentes mismas que así las comparten porque evidentemente ellas no las controlan ni las producen. Llegados a este punto podemos ver que todos compartimos un mismo mundo de impresiones, un mundo mentalmente compartido pero que al mismo tiempo ninguna de nuestra mentes produce o controla y a su vez queda por preguntarse cuál es la fuente común de la que surge ese mundo percibido por todos puesto que con ser un mundo de percepciones no deja de ser un fenómeno mental. La respuesta de Berkeley es muy simple: existe una Mente Eterna que actúa como la fuente única de todas las impresiones de nuestros sentidos, a la que podemos llamar Dios. Esa mente eterna está en inmediata comunicación con nuestra mentes y con ser única y eterna nos da la garantía de que podemos compartir un único mundo que nace de ella a cada instante a lo largo de todas nuestras experiencias. Dios es, en la filosofía de Berkeley, fuente de todas las ideas existentes por cuanto el induce en todas las mente las ideas que las impresionan y no hay mente que produzca sus propias ideas sin partir de las que Dios induce en ella. De este modo Dios es todopoderoso, autor de todo conocimiento, señor de la Naturaleza, que viene a ser justamente ese mundo único que compartimos, y testigo omnipresente de nuestras vidas.



5-¿De qué manera argumenta inicialmente Berkeley contra la existencia de objetos exteriores a la experiencia mental y cuál es el fundamento de la existencia de los mismos según Berkeley?

De acuerdo a lo anterior Dios es el que produce en todas nuestra mente la apariencia de un único mundo que podemos llamar Naturaleza, un mundo que se limita a ser simplemente percibido y que se caracteriza por un orden complejo y perfecto que Dios mismo induce en él y que nos permite planificar nuestra vidas y tomar decisiones morales. Pero para afirmar tal cosa Berkeley debe rechazar fuertemente la idea de que hay objetos fuera de nuestra mente que subsisten por si mismos sin necesidad de que una mente los produzca. Por lo que ya vimos si tales objetos existieran no podrían ser de ningún modo los objetos que percibimos puesto que estos no son más que composiciones de ideas que se producen en nuestros sentidos. Esos objetos exteriores, si es que existen, no deberían ser lo que percibimos y a lo máximo podríamos sostener que se parecen de algún modo a los objetos que percibimos siendo éstos imagen de aquellos. Frente a esta posibilidad Berkeley señala que no hay manera de afirmar que uno de esos supuestos objetos exteriores a nuestra manera se parezcan a los objetos de nuestra percepción por el simple hecho de que al no ser ideas no podrían asemejarse en absolutamente nada a una idea, es decir, a un objeto percibido. Al no existir identidad alguna entre esos supuestos objetos y los que percibimos no habría ningún posible conocimiento acerca de ellos y la suposición de su existencia solo serviría para engañarnos a nosotros mismos y seguir admitiendo ingenuamente que el sentido común que nos indica su existencia es algo más que una actitud espontánea e infantil de nuestro entendimiento. Por otro lado tales objetos exteriores no pasan de ser con esto más que imaginarios o mero producto de nuestra inteligencia inquieta y por lo tanto vagas abstracciones que no explican nada.



6-¿De qué manera argumenta Berkeley contra la distinción entre las cualidades primarias y las secundarias de los objetos de la percepción a fin de rechazar la existencia extra-mental de la materia y de la sustancia no-pensante?

Comprendiendo la posibilidad del argumento anterior contra la existencia de los objetos exteriores a nuestra mente el filósofo John Locke, también inglés, ideó la siguiente teoría acerca de su existencia, que todavía hoy es sostenida de una manera u otra por la ciencia oficial: el supuso que los objetos que percibimos tienen dos clases de cualidades, las cualidades primarias y las cualidades secundarias. Las cualidades secundarias son las que introduce la mente en los objetos percibidos y que por lo tanto no pertenecen propiamente a su naturaleza real sino que solo son interpretaciones que nuestra mente hace de su verdadera naturaleza, como ser el color, el sabor, las sensaciones de frío o calor, etc. Las cualidades secundarias son modos en que la mente concibe a los objetos reales pero no propiedades realmente pertenecientes a ellos. En cambio los objetos reales, que según Locke son efectivamente exteriores a nuestra mente poseen otras cualidades, las primarias, que si corresponden a su naturaleza real y que son las cualidades que corresponden a la sustancia que los sostiene, la materia. Los objetos tienen, de este modo, las cualidades de la materia, tan real como nuestras mentes, siendo ellas la de extensión, forma, masa, solidez, propiedades que permiten investigarlos geométrica y matemáticamente. Frente a esta teoría Berkeley reacciona con bastante claridad argumentativa. En primer lugar dice que ha sido un paso adelante el admitir que ciertas cualidades de los objetos son meramente mentales y no pueden señalar jamás a un fundamento que no sea mental. Pero si se puede afirmar esto con respecto a las cualidades secundarias entonces, dice Berkeley, también puede hacerse lo mismo con respecto a las cualidades primarias porque ni es más que motivo de risa el imaginar un mundo sin color, sin sabor, sin música, un mundo gris reducido a una mera acumulación de masa geométrica, como si fuera un verdadero mundo, ni puede dejar de notarse que las llamadas cualidades primarias no son otra cosa que cualidades generales que todos los objetos tienen, es decir, que son ideas producidas por abstracción de nuestras experiencias más concretas, de tal modo que la materia no es más que el concepto artificial y puramente intelectual al que se remiten todas esas abstracciones buscando en esa supuesta sustancia un soporte que no es más que otra abstracción. De modo que, según nos explica Berkeley, ni es posible ni necesaria la distinción entre cualidades primarias y secundarias, ni esta distinción nos lleva a otra cosa más que a un concepto abstracto, a una generalización del pensamiento que no tiene ninguna auténtica realidad sino que solo sirve de referencia y esquema mental para entender lo que percibimos, poniendo justamente en práctica nuestras capacidades intelectuales más abstractas como lo son el cálculo y la geometría.



7-¿Qué relación existe entre la visión de Berkeley acerca de la realidad y la visión científica comúnmente extendida? ¿Es compatible la investigación científica con la metafísica de Berkeley?

La ciencia moderna presenta ciertos presupuestos básicos que los grandes científicos como Einstein o Max Planck han admitido, ellos son: en primer lugar la convicción de que hay un mundo exterior a nuestra mente, objetivo, y que no vivimos en una pura subjetividad insalvable, en segundo lugar que ese mundo exterior, caracterizado como espacio-temporal, es un mundo ordenado que responde a ciertas reglas que podemos llamar las leyes de la naturaleza y que incluso pueden expresarse matemáticamente y en tercer lugar que esas leyes con el orden que ellas representan son inteligibles, es decir que nuestra mente es capaz de entenderlas con lo cual el conocimiento científico es posible. Frente a estos tres presupuestos de la ciencia tenemos que la visión de Berkeley parecería ser profundamente contradictoria al defender una especie de subjetividad donde todo se reduce al fenómeno mental pero nada más lejos de lo declarado por Berkeley o de su intención. Berkeley solo discrepa con el primero de estos tres presupuestos científicos, es decir, con la idea de que hay un mundo exterior a nuestra mente repleto de objetos materiales y no-mentales, y lo hace porque entiende que ese mundo en realidad es una proyección de la mente divina sobre nuestra propia mente, colectivamente. La objetividad de ese mundo proyectado por la mente eterna sobre nuestra propia mente no está asegurada por una especie de misterioso equilibrio de fuerzas sino que está asegurada por la capacidad de la mente eterna para hacer que ese mundo sea un mundo compartido por todos nosotros, un mundo que es inter-subjetivo antes que objetivo. En ese sentido la ciencia no actúa lejos de la postura de Berkeley pues se tiende a confirmar los hechos no ya por una apelación a una pura objetividad sino por medio de la observación compartida por muchos observadores de tal hecho, es decir, por medio de la intersubjetividad. A su vez Berkeley no niega que se trate de un mundo ordenado pues entiende que la mente eterna con ser inteligente y sabia puede darle tal orden de manera perfecta e incluso matemática como corresponde a la labor de una inteligencia suprema. Tampoco niega que sea un mundo inteligible e incluso queda justificada perfectamente en su teoría el motivo por el cual es inteligible ya que simplemente se trata de nuestra capacidad de entender la mente divina, es decir de la capacidad de la mente creada para entender a la mente creadora y aprendiendo de ella potenciar su propia capacidad de creación mental. En fin, que la visión de Berkeley no es incompatible con la visión científica sino que incluso presenta mayores y más simples justificaciones al hecho de que vivamos en un mundo ordenado e inteligible, que desde un punto de vista no teológico resulta dificil de explicar.



8- Explica la hipótesis del cerebro en una cubeta de John Pollock e indica la relación entre ella y la visión de Berkeley.

9-Explica la hipótesis del genio maligno de Descartes e indica la relación entre ella y la visión de Berkeley.

10-¿De qué manera argumentarías contra la visión de Berkeley en caso de que estuvieras en desacuerdo con ella?


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