Trastornos del aprendizaje. Trabajo grupal. Dispraxia verbal



Descargar 330,2 Kb.
Página1/6
Fecha de conversión26.01.2017
Tamaño330,2 Kb.
  1   2   3   4   5   6
TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE. Trabajo grupal.

Dispraxia verbal:

El término ‘dispraxia verbal’ o ‘apraxia verbal del desarrollo’ se utiliza para denominar uno de los trastornos específicos del desarrollo del lenguaje. En general, a los niños con dispraxia verbal se les describe con un habla muy poco inteligible, en los casos graves hasta edad avanzada, pero cuyos gestos y expresión facial indican que quieren comunicarse. No se observan problemas estructurales ni neurológicos en los mecanismos orales que justifiquen la ausencia de inteligibilidad y parece que son niños que responden muy lentamente

al tratamiento logopédico.


Actualmente, la dispraxia verbal se define a partir de un conjunto de síntomas positivos en la conducta de habla, no es necesario que coexistan todos a la vez pero necesariamente tienen que proporcionar suficiente evidencia de un déficit práxico.

– Períodos de apreciable ininteligibilidad.

– Errores en los sonidos del habla (emisión distorsionada de gran número de sonidos).

– Errores en la articulación de vocales.

– Se suele apreciar esfuerzo, tanteos o titubeos en la producción de algunos o incluso todos los fonemas.

– Dificultad para producir voluntariamente fonemas aislados o secuencias de fonemas que han sido producidos correctamente en otras ocasiones.

– Fallos en la ejecución, en aislar y secuenciar movimientos orales, no de habla, de nivel automático.

– Dificultad para la realización de tareas de diadococinesis con sonidos que, de forma aislada, ha producido correctamente.

– Aumento del número de errores con el incremento de la longitud del enunciado.

– Alta incidencia de errores relacionados con el contexto (p. ej., errores de metátesis).

– Inconsistencia en los patrones de errores de articulación.

– Patrones desviantes durante el desarrollo del habla.

– Evolución muy lenta durante el tratamiento.
Algunos investigadores señalan la existencia de errores en aspectos suprasegmentales del habla, como excesiva nasalidad, prosodia o acentuación inapropiada

.

Ozanne resalta seis conceptos relacionados con el déficit de programación motora, cuya presencia considera esencial en el trastorno:


– La diferencia en la realización de tareas de habla y tareas oromotoras voluntarias e involuntarias.

– Dificultad para mantener la estructura fonológica de la palabra o de la sílaba.

– Producción de habla no fluente.

– Incremento de errores con el incremento de la longitud del enunciado.

– Desajustes fonéticos en el habla.

– Dificultad en la realización de tareas de diadococinesis.


Desde un punto de vista cognitivo los defectos de habla que observamos en los niños con dispraxia verbal parecen ser el efecto sinérgico de dificultades en distintos momentos del procesamiento de habla: un déficit en la elaboración del plan fonológico para la selección de los fonemas y su secuencia en las palabras y un déficit en la elaboración y ejecución del plan motor.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
En nuestra opinión, el diagnóstico clínico debe diferenciar a los niños con dispraxia verbal de los niños con un déficit únicamente en el nivel fonológico (retraso en la adquisición del código fonológico, déficit de programación fonológica y déficit fonológico- sintáctico). En el diagnóstico de dispraxia verbal se debe encontrar evidencia del problema motor (o fallo práxico) –acceso y ejecución de los programas motores que permiten pronunciar fonemas y secuencias de fonemas de forma automática– y del problema fonológico –incorporación, acceso y recuperación de las representaciones mentales de las formas fonológicas de las palabras que se construyen en base al código fonológico y las reglas fonotácticas del idioma–.
Los niños con dispraxia cometen más errores en la producción de segmentos (fonemas). Tienen más dificultades para desarrollar y automatizar praxias articulatorias, lo que les lleva a producir errores de tipo distorsión o sustitución de fonemas con más frecuencia.
INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA EN LOS NIÑOS CON DISPRAXIA VERBAL.
En la literatura científica se encuentran varios programas adaptados o diseñados para estos niños. En cada uno de ellos se desarrollan técnicas específicas para mejorar alguno de los aspectos más afectados en los niños dispráxicos:
– Mejorar el control voluntario de los movimientos articulatorios para llegar a automatizarlos.

– Conseguir la pronunciación de fonemas que no han podido resolverse con técnicas habituales de estimulación auditiva o visual.

– Mejorar los aspectos de secuenciación de sílabas para formar palabras.

– Mejorar la prosodia.


Los tratamientos no pueden ser estandarizados por dos motivos: por la gran incidencia de otras alteraciones lingüísticas y neuropsicológicas que presentan además del problema de coordinación motora y por el impacto que el problema suele tener en el desarrollo del lenguaje y la comunicación. Estos programas parecen estar destinados únicamente a resolver el problema motor de habla.
Programas de intervención basados en el control motor
Si se concibe la dispraxia verbal como un problema de control motor durante el habla parece lógico diseñar programas que aumenten ese control. Las tareas de estos programas consisten en producir fonemas y secuencias de fonemas mediante movimientos voluntarios, conscientes, controlados y precisos. Estas secuencias se repiten voluntariamente muchas veces hasta que el movimiento se automatiza realizándose de una forma inconsciente. Chapell opina que estos programas favorecen la fijación en memoria de los esquemas articulatorios: ‘consisten en la internalización y asimilación de la relación entre la información táctil propioceptiva cinestésica y la información auditiva para los patrones articuladores’.
El objetivo inmediato de estos programas es mejorar el control motor voluntario en la emisión de sílabas y secuencias de sílabas concretas usadas en el entrenamiento y, como consecuencia llegar a mejorar el control involuntario del habla. Este sistema es coherente con las teorías de aprendizaje motor y similar al que usamos cuando queremos aprender un paso de baile o un movimiento de artes marciales.
Programas de intervención basados en sistemas aumentativos
La posibilidad de duplicar el canal de entrada del lenguaje es otro de los recursos que se han usado en la intervención con los niños dispráxicos. La información auditiva del input redunda con información visual y la producción de gestos acompaña la emisión verbal en el output del niño. Obviamente, se trata de aplicar un sistema aumentativo no sustitutivo o alternativo. Los gestos o imágenes que se emplea nunca pretenden sustituir al lenguaje oral sino reforzar el aprendizaje de los aspectos deficitarios en estos niños.
Estos programas, a diferencia de los explicados anteriormente, se pueden usar con niños muy pequeños.

El refuerzo del gesto y los iconos aportan estabilidad y permanencia en el tiempo. Para los niños dispráxicos recordar y afrontar la pronunciación de una palabra trisílaba puede ser una tarea muy difícil. Cuando le proporcionamos ayuda mediante una secuencia de tres signos o tres iconos para recordarle la secuencia de las consonantes de la palabra, la tarea se facilita enormemente. El niño puede recordar la secuencia de movimientos o verla en el papel y asociarla a los fonemas correspondientes.


En los primeros momentos el niño únicamente es capaz de producir palabras gracias al sistema de ayuda que le permite recordar mejor la secuencia de fonemas en la palabra. Posteriormente llega a recordar la secuencia y a automatizarla.
En los países de habla inglesa se ha difundido un programa (Nuffield Dyspraxia Programme) diseñado específicamente para niños dispráxicos. Fue publicado por primera vez en 1985 y en 2004 apareció la tercera edición totalmente renovada. En este programa cada fonema se asocia a una palabra-objeto (p. ej.: ball se asocia a /b/ y al icono correspondiente: pelota; camera se asocia a /k/ y su icono es una cámara fotográfica). Para trabajar la secuenciación, las palabras elegidas para el entrenamiento se presentan mediante dibujos acompañados con los iconos correspondientes a cada fonema consonántico. Por ejemplo, la palabra barbecue (barbacoa) se acompaña de dos pelotas y una cámara que recuerdan la secuencia consonántica de la palabra.
Programas basados en la melodía
La Melodic Intonation Therapy (MIT) es una terapia desarrollada Alber para trabajar con adultos afásicos que conservan la comprensión auditiva del lenguaje pero tienen graves problemas de apraxia de habla. Se desarrolla en sesiones en las que el paciente imita la salmodia del logopeda. El modelo que se le propone al paciente está basado en un sistema de salmodia o canturreo de las frases en las que se remarcan exageradamente las características tonales de las lenguas acentuales: las sílabas tónicas suelen ser más agudas y largas que las átonas. La melodía se repite machaconamente oscilando en pocas notas, el ritmo se enlentece acomodándose a las características del paciente y ralentizando la coarticulación sin deformar las transiciones entre fonemas gracias a la melodía.
El lenguaje escrito como ayuda para mejorar la pronunciación
Los logopedas siempre han usado la lengua escrita, al menos los primeros rudimentos de su aprendizaje, como un elemento de apoyo para potenciar las últimas adquisiciones del lenguaje de niños hipoacúsicos, con trastorno específico del lenguaje o con otro tipo de trastorno. Hay dos motivos para que esto sea así. El primero está condicionado por la edad. El niño crece y sigue su escolarización. Se encuentra hacia los cinco años con la lectura y la escritura y, lógicamente, en la medida de lo posible confluyen los esfuerzos educativos y rehabilitadores del lenguaje y la comunicación. El segundo motivo tiene una relación directa con uno de los puntos nucleares de la dispraxia. La escritura reproduce en el espacio del papel la secuencia que el habla produce en el tiempo. La escritura aporta estabilidad al niño dispráxico: mantiene a la vista, de izquierda a derecha la secuencia de fonemas que él no encuentra o pierde constantemente. Evidentemente se deben de dar una serie de circunstancias para poder aprovechar la escritura como refuerzo para el habla: edad, inteligencia, capacidad de retener la correspondencia entre el grafema y el fonema. Monfort y Juárez han desarrollado una metodología sofisticada, precisa e inteligente para aplicar estos principios.




Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal