Trastornos autistas del contacto afectivo



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TRASTORNOS AUTISTAS DEL CONTACTO AFECTIVO


Leo Kanner

Articulo original: Kanner, L. (1943).Autistic disturbances of affective contact. Nervous Child,, 2, (217250). Traducido por Teresa Sanz Vicario

Artículo extraído de la revista Siglo Cero, nº 149 (1993)

Desde 1938, nos ha llamado la atención un número de niños cuya condición difiere de manera tan marcada y singular de cualquier otra conocida hasta el momento, que cada caso merece y espero que recibira con el tiempo una consideración detallada de sus fascinantes peculiaridades. Por razones inevitables de espacio se hace una presentación condensada del material de los casos. Por la misma razón, tambien se han omitido las fotografías. Puesto que ninguno de los niños ha superado la edad de 11 años este debe considerarse como un informe preliminar, que se ampliara a medida que los pacientes crezcan y se realice una observación posterior de su desarrollo.

Caso 1

A Donald T. se le vio por primera vez en octubre de 1938, a la edad de cinco años y un mes. Antes de que llegara la familia desde su ciudad natal, el padre envió una historia escrita a maquina de 33 paginas que, aunque estaba llena de muchos detalles obsesivos, era una muestra excelente del pasado de Donald. Donald nació a termino el 8 de Septiembre de 1933. Pesó casi 3 Kg. Fue alimentado con pecho materno y alimentación suplementaria hasta el final del octavo mes; hubo frecuentes cambios de fórmulas. «La comida», dice el informe, «siempre ha sido un problema con el. Nunca ha mostrado un apetito normal. Ver a los niños comiendo dulces o helados nunca le ha supuesto una tentación». La dentición se desarrolló satisfactoriamente. Anduvo a los 13 meses.



A la edad de un año «podía tararear y cantar muchas tonadillas correctamente». Antes de cumplir los dos años, tenía «una memoria inusual para las caras y los nombres, sabía los nombres de muchas casas» en su pueblo natal. «Su familia le estimuló a aprender y recitar poemas cortos, e incluso se aprendió el Salmo XXIII y veinticinco preguntas y respuestas del Catecismo Presbiteriano». Los padres observaron que «no estaba aprendiendo a hacer preguntas ni a responderlas, a no ser que las preguntas y respuestas pertenecieran a rimas o cosas por el estilo y, a menudo, no preguntaba mas que con palabras aisladas». Su pronunciación era clara. Llegó a interesarse por las ilustraciones «y muy pronto sabía un número excesivo de laminas de una serie de la Enciclopedia Compton». Conocía los retratos de los presidentes y «conocía la mayoría de los retratos de sus antepasados y parientes por ambas ramas de la familia». Rapidamente se aprendió el alfabeto entero «tanto hacia adelante como hacia atras», y a contar hasta 100.

Observaron muy pronto que estaba mas feliz cuando se le dejaba solo, casi nunca lloraba para pedir ir con su madre, no parecía notar el regreso de su padre a casa, y le eran indiferentes las visitas de los familiares. El padre resaltaba especialmente el hecho de que Donald incluso no llegó a prestar ninguna atención a toda la parafernalia que rodea a Santa Claus.

Parece estar autosatisfecho. No muestra ninguna reacción aparente cuando se le acaricia. No observa el hecho de si alguien va o viene, y nunca parece contento de ver a su padre, a su madre, o a cualquier compañero de juego. Parece encerrado en su concha y vivir dentro de sí mismo. En una ocasión, sacamos de un orfanato a un niño muy agradable de su misma edad, y le llevamos a casa para pasar el verano con Donald, pero Donald jamas le hizo ninguna pregunta, ni le contestó a nada, y nunca se puso a jugar con el. Rara vez viene cuando se le llama, hay que cogerle y llevarle a donde tenga que ir.

A los dos años «desarrolló la manía de hacer girar bloques, cazuelas y otros objetos redondos». Al mismo tiempo, manifestaba rechazo a los vehículos autopropulsados, como Taylor-tots1, triciclos y columpios. Todavía le dan miedo los triciclos, y parece que le entra casi panico cuando se le obliga a montar en ellos, en ese momento intentara agarrarse a la persona que le esta ayudando. Este verano [1937] le compramos un tobogan y la primera tarde, mientras los demas niños se deslizaban por el, Donald no se acercó, y cuando le pusimos para que se deslizara parecía paralizado por el miedo. Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando no había nadie presente, salió, subió la escalera y se deslizó, y desde entonces lo ha hecho con frecuencia, pero sólo cuando no hay ningún otro niño junto a el para deslizarse....Siempre estaba feliz y ocupado entreteniendose consigo mismo, pero se enfadaba si se le apremiaba a jugar con ciertas cosas.

Cuando se le interrumpía tenía rabietas, durante las que era destructivo. Tenía «un miedo terrible a ser pegado o azotado», pero «no podía asociar su mala conducta con su castigo».

En agosto de 1937, ingresaron a Donald en un preventorio de tuberculosis para proporcionarle «un cambio de ambiente». Mientras estuvo allí, no mostró «inclinación a jugar con otros niños, ni a hacer las cosas en las que normalmente los chicos de su edad estan interesados». Ganó peso, pero desarrolló el habito de agitar la cabeza de lado a lado. Continuó haciendo girar objetos, y saltaba extasiado mientras los veía girar. Presentaba una abstracción mental que le hacía olvidarse por completo de todo lo que le rodeaba. Parece estar siempre pensando y pensando, y para atraer su atención casi se requiere romper una barrera mental entre su conciencia interna y el mundo exterior.

El padre, a quien Donald se parece físicamente, es un abogado de exito, meticuloso y trabajador, que ha tenido dos «crisis nerviosas» por exceso de trabajo. Siempre se tomó en serio sus enfermedades, guardando cama y siguiendo escrupulosamente las órdenes de los medicos, incluso por el resfriado mas insignificante. «Cuando camina por la calle, esta tan absorto en sus pensamientos que no ve nada ni a nadie, y no puede recordar nada sobre el paseo». La madre, graduada universitaria, es una mujer tranquila y capaz, de la cual su marido se siente ampliamente superior. Tuvieron un segundo hijo, un niño, el 22 de mayo de 1938.

Cuando se examinó a Donald en la Harriet Lane Home, en octubre de 1938, se le encontró en buenas condiciones físicas. Durante la observación inicial, y en un estudio de dos semanas realizado por los doctores Eugenia S. Cameron y George Frankl en la Child Study Home de Maryland, se obtuvo el siguiente cuadro:

Había una marcada limitación de actividad espontanea. Deambulaba sonriendo, haciendo movimientos estereotipados con sus dedos, cruzandolos en el aire. Balanceaba la cabeza de lado a lado, susurrando o murmurando la misma tonadilla de tres notas. Hacía girar con gran placer cualquier cosa de la que pudiera apoderarse para tal fin. Tiraba objetos al suelo, y parecía deleitarse con los ruidos que producían. Ordenaba bolitas, palitos o bloques en grupos de diferentes series de colores. Cuando terminaba una de estas actividades, chillaba y saltaba. Aparte de esto, no mostraba ninguna iniciativa, y requería instrucciones constantes (de su madre) para realizar cualquier actividad distinta de las pocas en las que estaba absorto.

La mayoría de sus acciones eran repeticiones, llevadas a cabo exactamente de la misma forma en la que se habían realizado en un principio. Si hacía girar un cubo, siempre tenía que comenzar con la misma cara en la parte superior. Cuando ensartaba botones, siempre los ordenaba en una cierta secuencia que no tenía una regla determinada, pero que resultó ser el orden que utilizó su padre al enseñarselo por primera vez.

Tenía tambien innumerables rituales verbales recurrentes a lo largo del día. Cuando deseaba bajarse de la cama, despues de una siesta, decía, «Boo [su palabra para llamar a su madre], di "Don, ¿quieres bajar?"». Su madre le complacería, y Don diría: «Ahora di "Bien"».

La madre lo haría y Don se bajaba. A la hora de comer, repitiendo algo que obviamente se le había dicho a menudo, decía a su madre, «Di "cómelo o no te dare tomates, pero si no te lo comes, te dare tomates"» o «Di "Si bebes eso, reire y sonreire"».

Y su madre tenía que aceptarlo porque si no chillaba, gritaba y ponía en tensión todos los músculos del cuello. Esto sucedía durante todo el día por una cosa u otra. Parecía experimentar mucho placer al exclamar palabras o frases, tales como: «crisantemo»; «dalia, dalia, dalia»; «negocio»; «jazmín trompeta»; «el derecho esta encendido, el izquierdo esta apagado»; «a traves de las oscuras nubes brillantes». Expresiones irrelevantes como estas constituían su forma habitual de hablar. Parecía estar siempre repitiendo como un loro lo que había oído que le decían en un momento u otro. Utilizaba los pronombres personales para las personas a las que estaba citando, imitandoles incluso la entonación. Cuando quería que su madre le quitara el zapato, decía: «Quítate el zapato». Si quería bañarse, decía: «¿Quieres bañarte?».

Las palabras tenían para el un significado específicamente literal e inflexible. Parecía incapaz de generalizar, de transferir una expresión a otro objeto o situación similares. Si ocasionalmente lo hacía, era una sustitución, que se «fijaba» definitivamente en lugar del significado original. De este modo, bautizó a cada una de sus acuarelas con el nombre de una de las quintillizas de Dionne: Annete para la azul, Cecile para la roja, etc. Despues, realizando una serie de mezclas de colores, procedía de la siguiente manera: «Annete y Cecile dan púrpura».

La petición coloquial de «put that down» [baja eso], para el significaba que tenía que ponerlo en el suelo. Tenía un «vaso para la leche» y un «vaso para el agua». Cuando echaba la leche en el vaso del agua, la leche se convertía así en «agua blanca».

La palabra «sí» significó durante mucho tiempo que quería que su padre le subiera a hombros. Esto tenía un origen definido. Su padre, tratando de enseñarle a decir «sí» y «no», una vez le preguntó: «¿Quieres que te suba a hombros?».

Don expresó su acuerdo repitiendo la pregunta literalmente, de forma ecolalica. Su padre le dijo: «Si quieres que lo haga, di "sí"; si no quieres, di "no"».

Don dijo «sí» al ser preguntado, pero a partir de entonces, «sí» pasó a significar que deseaba que le subieran a los hombros de su padre.

No prestaba atención a las personas que le rodeaban. Cuando entraba en una habitación, no tenía en cuenta a la gente e inmediatamente se dirigía a los objetos, sobre todo hacia los que podían ser girados. Las órdenes o acciones de las que no podía desentenderse, eran tomadas como intrusiones inoportunas, pero nunca se enfadaba con la persona que le incordiaba. Molesto, apartaba la mano que se interponía en su camino o el pie que pisaba uno de sus cubos, refiriendose conjuntamente al pie que estaba sobre el cubo como «paraguas». Cuando el obstaculo se retiraba, olvidaba completamente el asunto. No prestaba atención a la presencia de otros niños, sino que seguía con sus pasatiempos favoritos, alejandose de ellos si eran tan atrevidos como para acercarse a el. Si un chico le cogía un juguete, lo permitía pasivamente. Garabateaba líneas en los libros de dibujo que los demas niños estaban coloreando, retirandose o tapandose los oídos con las manos si le amenazaban enfadados. La única persona con la que tenía algún contacto era su madre, que incluso pasaba todo su tiempo buscando formas de mantenerle jugando con ella.

Tras su regreso a casa, la madre envió informes periódicos sobre su evolución. Aprendió rapidamente a leer con fluidez, y a tocar melodías sencillas en el piano. Comenzó, cuando se podía captar su atención, a responder a preguntas «que requerían un sí o un no por respuesta». Aunque en alguna ocasión empezó a hablar de sí mismo como «yo» y de la persona a la que se dirigía como «tu», continuó durante bastante tiempo con la inversión pronominal. Cuando, por ejemplo, en Febrero de 1939, tropezó y estuvo a punto de caerse, dijo de sí mismo: « No te has caído».

Expresaba perplejidad ante las inconsistencias del deletreo: «bite» debería ser deletreado «bight» para corresponderse con el deletreo de «ligth»2. Podía pasarse horas escribiendo en la pizarra. Su juego se volvió mas imaginativo y variado, aunque todavía era bastante ritualista.

Le trajeron de nuevo a reconocimiento en mayo de 1939. Su atención y concentración habían mejorado. Mostraba mejor contacto con el entorno, y algunas reacciones directas ante personas y situaciones. Manifestaba malestar cuando se le contrariaba; reclamaba los premios prometidos y evidenciaba su contento si se le alababa. En el Child Study Home fue posible obtener, a base de insistir constantemente, cierta aceptación de la rutina diaria y cierto grado de manejo correcto de los objetos. Pero todavía seguía escribiendo letras en el aire con los dedos, exclamando palabras - «punto y coma»; «mayúscula»; «doce, doce»; «Muerto, muerto»; «»podría poner una comita o punto y coma» -, masticando papel, poniendose comida en el pelo, tirando libros a la taza del W.C., metiendo una llave en el desagüe, subiendose encima de la mesa y del escritorio, cogiendo rabietas, riendose y murmurando autísticamente. Se apoderó de una enciclopedia, aprendió unas quince palabras del índice, y anduvo repitiendolas una y otra vez. Se prestó ayuda a su madre para que intentara desarrollar su interes y participación en situaciones de la vida cotidiana.

Lo que sigue son extractos de cartas enviadas posteriormente por la madre de Donald:

Septiembre, 1939. Sigue comiendo, lavandose y vistiendose solo, únicamente con mi insistencia y ayuda. Esta volviendose habilidoso, construye casas con bloques, dramatiza historias, intenta lavar el coche, riega las flores con la manguera, juega a las tiendas con comestibles, trata de cortar dibujos con las tijeras. Aún ejercen los números gran atracción sobre el. Aunque su juego esta mejorando de forma clara, nunca ha hecho preguntas acerca de la gente y no muestra interes en nuestras conversaciones. . . . .

Noviembre, 1939 [un director de escuela, amigo de la madre, había accedido a admitir a Donald en el primer grado de su escuela]. El primer día les resultó muy difícil, pero ha mejorado mucho día a día. Don es mucho mas independiente, quiere hacer muchas cosas por sí mismo. Sigue la fila correctamente, contesta cuando se le llama, y es mas dócil y obediente. Nunca cuenta voluntariamente ninguna de sus experiencias en el colegio, y tampoco pone pegas para ir....

Noviembre, 1939. He visitado su clase esta mañana y me ha sorprendido ver lo bien que cooperaba y respondía. Estaba muy callado y tranquilo, y escuchaba lo que la profesora estaba diciendo aproximadamente la mitad del tiempo. No chilla ni corre por ahí, sino que se sienta en su sitio como los demas niños. La maestra comenzó a escribir en la pizarra. Esto atrajo inmediatamente su atención. Ella escribió:

Betty puede dar de comer a un pez.

Don puede dar de comer a un pez.

Jerry puede dar de comer a un pez.

Cuando le llegó su turno, se levantó y rodeó su nombre con un círculo. Luego dio de comer a un pececillo de colores. A continuación, se dio a cada niño el libro de lectura de la semana, lo abrió por la pagina correcta, siguiendo las instrucciones de la profesora, y leyó cuando esta le mandó. Tambien contestó a una pregunta sobre los dibujos. Varias veces, cuando estaba contento, dio saltos y una vez agitó la cabeza al responder....

Marzo, 1940. La mejora mas importante que noto es su conciencia de las cosas que le rodean. Habla mucho mas y hace bastantes preguntas. No es frecuente que de forma espontanea me cuente cosas de la escuela, pero, si le hago preguntas al respecto, responde correctamente. Participa de manera real en los juegos con los demas chicos. Un día hizo jugar a toda la familia a un juego que acababa de aprender, diciendonos a cada uno lo que teníamos que hacer exactamente. Come solo mejor y es mas capaz de hacer cosas por sí mismo....

Marzo, 1941. Ha mejorado muchísimo, pero sus dificultades basicas todavía son evidentes....

En abril de 1941 trajeron a Donald para otro reconocimiento. Ignoró la invitación a entrar en el despacho, pero se dejó guiar complacido. Una vez dentro, ni siquiera lanzó una mirada a los tres medicos presentes (a dos de ellos los recordaba bien de sus visitas anteriores), sino que inmediatamente se dirigió al escritorio y anduvo manipulando papeles y libros. Al principio, contestaba a las preguntas con una respuesta estereotipada, «No se». Despues, se procuró papel y lapiz y dibujó y escribió paginas y paginas, llenandolas de letras del alfabeto y unos pocos dibujos muy sencillos. Dispuso las letras en dos o tres líneas, leyendolas en vertical en vez de en sucesión horizontal, y estaba muy contento con el resultado. Ocasionalmente hacía de forma espontanea una afirmación o pregunta: «Voy a quedarme durante dos días en el Child Study Home». Mas tarde dijo, «¿Dónde esta mi madre?».

«¿Por que la quieres?», le preguntamos.

«Quiero abrazarla por el cuello».

Utilizaba los pronombres adecuadamente, y sus frases eran gramaticalmente correctas.

La mayor parte de su «conversación» consistía en preguntas de una naturaleza obsesiva. No se cansaba nunca de buscar variaciones: «¿Cuantos días en una semana, años en un siglo, siglos en medio milenio?», etc. etc.; «¿Cuantas pintas en un galón, cuantos galones para llenar cuatro galones?». Algunas veces preguntaba, «¿Cuantas horas en un minuto, cuantos días en una hora?», etc. Parecía pensativo y siempre quería una respuesta. En ocasiones transigía momentaneamente respondiendo con rapidez a alguna otra pregunta o requerimiento, pero enseguida volvía al mismo tipo de conducta. Muchas de sus respuestas eran metafóricas, o peculiares en algo. Cuando se le pidió que restara cuatro de diez, respondió: «Dibujare un hexagono».

Era aún extremadamente autista. Su relación con los demas se había desarrollado sólo para pedir ayuda o información. Incluso este tipo de contacto cesaba en el momento en que se le decía o daba lo que había solicitado.

Una carta de su madre afirmaba en octubre de 1942:

Don todavía se muestra indiferente ante mucho de lo que le rodea. Sus intereses cambian a menudo, pero siempre esta absorto en alguna clase de asunto tonto o sin relación. Su rigidez mental es aún muy marcada, quiere deletrear las palabras tal y como suenan, y pronunciar las letras de forma consistente. Recientemente he conseguido que Don haga algunas tareas domesticas para ganar dinero con el que ir al cine. Ahora en verdad disfruta con las películas, pero no capta el hilo, o la idea de una historia. Las recuerda en el orden en que las ve. Otra de sus aficiones recientes son los números atrasados de la revista Time. Encontró el primer número del 3 de marzo de 1923, y ha intentado hacer una lista de las fechas de publicación de cada número desde entonces. Hasta el momento ha llegado a abril de 1934. Ha calculado la cantidad de números de un volumen y tonterías por el estilo.

Caso 2

Nos trajeron a Frederick W. el 27 de mayo de 1942, a la edad de 6 años, con la queja del medico de que «su conducta adaptativa en el entorno social se caracteriza por ser tanto agresiva como de retraimiento». Su madre manifestaba:



El niño siempre ha sido autosuficiente. Podía dejarle solo y se entretenía muy felizmente, dando vueltas, cantando. Nunca he observado que llorase para llamar la atención. Tampoco se ha interesado por jugar al escondite, sino que hacía rodar una pelota de un lado a otro, miraba cómo se afeitaba su padre, sostenía la caja de la navaja de afeitar y luego ponía la navaja dentro, colocaba la tapa de la jabonera.

Nunca fue bueno en el juego cooperativo. No muestra interes en jugar con las cosas normales con las que juegan otros chicos, cualquier objeto que tenga ruedas. Tiene miedo de los aparatos mecanicos; huye de ellos. Solía asustarle mi batidora, y se queda absolutamente petrificado con el aspirador. Los ascensores son una experiencia terrorífica para el. Le dan miedo las peonzas.

Hasta el año pasado, ignoraba casi por completo a los demas. Cuando teníamos invitados, no les prestaba ninguna atención. Miraba con curiosidad a los niños pequeños y despues se iba solo. Actuaba como si la gente no estuviera allí, incluso con sus abuelos. Hace un año aproximadamente, empezó a mostrar mas interes por observarles, incluso acercandose a ellos. Pero, en general, las personas le resultan un obstaculo; las aparta de su camino. Si alguien se le acerca demasiado, le aparta. No quiere que yo le toque o que le ponga el brazo alrededor, pero el si que viene y me toca a m£

Hasta cierto punto le gusta que todo este igual. En una de las estanterías teníamos tres cosas en un orden determinado. Cuando lo cambiabamos, lo reordenaba y lo ponía de la forma anterior. Aparentemente, no intenta cosas nuevas. Despues de observar durante mucho tiempo, lo hace todo de repente. Quiere estar seguro de que lo hace bien.

Dijo al menos dos palabras [«Papa» y «Dora», el nombre de la madre] antes de los dos años. A partir de entonces, entre los dos y los tres años, decía palabras que parecían salirle como por sorpresa. Las pronunciaba una vez, y nunca las repetía. Una de las primeras palabras que dijo fue «peto» [ los padres que nunca esperaban que contestara a las preguntas que le hacían, se quedaron sorprendidos cuando una vez les dio una respuesta - «Sí» ]. Alrededor de los dos años y medio comenzó a cantar. Cantaba aproximadamente veinte o treinta canciones, incluida una nana francesa. A los cuatro años trate de hacer que pidiera las cosas antes de conseguirlas. Tenía mas fuerza de voluntad que yo y aguantaba mas tiempo, y aunque no lo consiguiera, nunca se rendía. Ahora puede contar hasta las centenas y leer números, pero estos no le interesan en su aplicación a los objetos. Tiene una gran dificultad para aprender el uso correcto de los pronombres personales. Cuando recibe un regalo, se dice a sí mismo: «Tú dices "gracias"».

Juega a los bolos y, cuando los ve caer, salta con gran alegría.

Frederick nació el 23 de mayo de 1936, en un parto de nalgas. La madre tuvo «algún problema de riñón» y se le hizo una cesarea dos semanas antes de que cumpliera el plazo. Estuvo bien despues del nacimiento. No presentó problemas de alimentación. La madre recordaba que nunca le vio adoptar una postura anticipatoria cuando ella se disponía a cogerle en brazos. Se sentó a los siete meses y anduvo hacia los 18. Tuvo algún resfriado ocasional, pero ninguna otra enfermedad. No tuvieron exito los intentos de llevarle a una guardería: «o se apartaba y se escondía en un rincón, o se abría paso hasta el medio del grupo y se mostraba muy agresivo».

El niño es hijo único. El padre, de 44 años, graduado universitario v botanico, ha viajado muchísimo debido a su trabajo. Es un hombre paciente, de temperamento equilibrado, ligeramente obsesivo; de niño no habló «hasta tarde» y era delicado, se supone que «por falta de vitaminas en la dieta que había en Africa». La madre, de 40 años, graduada universitaria, trabajó sucesivamente como secretaria de unos medicos, agente de compras, directora de una escuela femenina de estudios de secretariado, y, en una ocasión, como profesora de Historia, se la describe como saludable, de temperamento equilibrado.

El abuelo paterno organizó expediciones medicas a Africa, estudió medicina tropical en Inglaterra, y llegó a ser una autoridad en minas de manganeso en Brasil, fue al mismo tiempo decano de una escuela de medicina y director de un museo de arte en una ciudad americana, y esta registrado en «Who is who» bajo dos nombres diferentes. Desapareció en 1911, su paradero no estuvo claro durante 25 años. Despues se supo que había ido a Europa y se había casado con una novelista, sin obtener el divorcio de su primera esposa. La familia le considera como «un caracter fuerte, tipo-genio, que quería hacer todo el bien que pudiera».

La abuela paterna es descrita como «una misionera fanatica donde las hubiera, muy dominante y difícil de tratar, actualmente monitora en el sur, en un colegio para montañeros».

El padre es el segundo de cinco hijos. El mayor es un conocido periodista y autor de un best seller. Una hermana casada, «excitable y bastante precoz», es cantante. Le sigue un hermano que escribe para revistas de aventuras. El mas joven, pintor, escritor y comentarista de radio», no habló hasta cerca de los 6 años, y las primeras palabras que dijo, según cuentan, fueron «Cuando un león no puede hablar, puede silbar».

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