Trampa para langostas y cola de pez



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Enrique Valdearcos Guerrero Historia del Arte


Trampa para langostas y cola de pez

Alexander Calder (1898-1975)

1939, Alambre de acero y plancha de aluminio pintada

MOMA, Nueva York



ANÁLISIS

El delicado equilibrio y la curvatura de las formas metálicas crea una imagen de trampa para langostas, al mismo tiempo que el pez estilizado y de intenso colorido y los nueve elementos negros suspendidos debajo nos dan la impresión de que estamos contemplando el esqueleto de un pez. Los elementos metálicos giran airosamente, independientes los unos de los otros, en círculos lentos, al ser puestos en movimiento por las corrientes de aire. Calder combina el humor de las imágenes marinas con la sensación de belleza y elegancia de una construcción que continuamente se eleva, desciende y gira a diversas velocidades y en diferentes direcciones. El elemento del movimiento convierte a esa obra en un ejemplo fundamental del arte cinético, término que se aplica a las obras de arte en las que el movimiento real, o una impresión de movimiento, desempeña un papel esencial.

Langosta, nasa y cola de pez pertenece a su primera década de móviles. Calder alcanzará la fama con esta obra, que le fue encargada para ser albergada en la escalera principal del Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1939. En todos estos móviles de los años 30, y en lo sucesivo, las piezas son dispuestas en una equilibrada gradación de alturas que intensifica la sensación de movimiento.

Este equilibrio, así como las formas de las piezas y sus colores, nos recuerdan las pinturas de Mondrian en cuanto al color, pero también a Miró en cuanto a la forma. Calder conoció a ambos en París a partir de 1928. En 1930, de hecho, Calder y Mondrian, que convivieron juntos, compartieron también el mismo interés por el equilibrio y la abstracción. Pero fue Calder quien les dio el impulso decisivo hacia las alturas. Alexander pone en movimiento a Mondrian, mientras que sugiere todas las contradicciones oníricas y surrealistas del móvil.

Calder fue el inventor del móvil, el primero de los cuales creó en 1932. La altura de sus móviles ha oscilado entre unos 4 cm y más de 5 metros; un ejemplo de este último extremo puede contemplarse en el aeropuerto J. F Kennedy de Nueva York. Aunque los primeros móbiles de Calder fueron relativamente pequeños, poco a poco fue orientándose hacia la monumentalidad en sus trabajos posteriores

COMENTARIO

Alexander Calder. Es una figura singular, inventos de la escultura móvil, para la cual estaba muy preparado gracias a sus estudios de ingeniería. Sus "objetos libres", apoyados o colgantes, hechos con láminas de metal, se mueven casi siempre con las mínimas corrientes de aire. La obra ya no es una masa sólida y expuesta sobre un pedestal, sino que cuelga del techo conformando delicadas líneas en el espacio. El reto de combinar la abstracción con el movimiento se convirtió en una obsesión. La creación de formas abstractas, tridimensionales y cinéticas, Calder fue el escultor del movimiento, el pionero del arte cinético e inventor de los móviles, un término acuñado por su amigo Marcel Duchamp para describir sus primeras piezas mecánicas propulsadas por un motor se mueven y transforman constantemente gracias al impulso de un motor, de una ligerísima corriente de aire o incluso por los efectos cambiantes que les imprime la luz.

Rodeado de un ambiente de escultores, Alexander Calder (Filadelfia, 1898) decidió licenciarse en Ingeniería. Comenzó a enrolarse en temas de arte cuando ingresó en la Asociación de Estudiantes de Arte de Nueva York; en la década de 1930, como parte de la Abstraction-Creation, desarrolló un especial interés en el campo de la abstracción, el que se manifestó primero en la pintura y finalmente en su trabajo como escultor. De Joan Miró, Jean Arp y Piet Mondrian adoptaría su propuesta estilística para construir su propia identidad. De esta faceta derivaría su obra más destacada: los móviles.

Su trabajo escultórico de móviles son figurillas orgánicas abstractas suspendidas en alambres que se balancean con el viento. Los stábiles (estables), como su nombre indica, continúan la estética abstracta pero sin movimiento, y por lo general representaban formas animales. Estas piezas encumbraron a Calder en la escultura moderna y, de cierto modo, opacaron el resto de su obra compuesta por dibujos, gouaches y esculturas de piedra, madera y bronce.

El reconocimiento a la obra de Calder crecía junto con el tamaño de sus móviles y estables. La aceptación popular, y en el gremio, de su obra sobrevino por la inclusión de movimiento en una escultura para dotarla de dinamismo y efectos cambiantes de luz. A Calder se le reconoce el precursor del arte cinético. Los móviles del artista le significaron numerosos encargos durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y embellecen plazas y edificios públicos de Bruselas, Chicago, ciudad de México, Venezuela, Montreal o Nueva York.

Decía Sartre que la única motivación artística de Calder fue integrar un sentido de movimiento desconocido a su trabajo como escultor. Los móviles del norteamericano son lírica, técnica y matemática; un símbolo perceptible de la Naturaleza que “despilfarra polen y causa mil mariposas para tomar vuelo”. Calder murió el 11 de noviembre de 1976, en Nueva York, después de haber supervisado el montaje de la mayor exposición retrospectiva de su obra en el Museo Whitney de Arte Americano.




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