Ética. Nociones generales sada f., Ricardo. Curso de Ética General y Aplicada



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ÉTICA. NOCIONES GENERALES
SADA F., RICARDO.

Curso de Ética General y Aplicada. Editorial MINOS – México 1997. Capítulo 1

1.1 Definición de Ética





  • Definición real: La Ética es la ciencia que estudia la moralidad del obrar humano; es decir, considera los actos humanos en cuanto son buenos o malos.

En sus acciones libres, el hombre advierte de modo natural la bondad o maldad de sus actos: todos tenemos experiencia de cierta satisfacción o remordimiento por las acciones realizadas.


Cuando este conocimiento espontáneo de la bondad o maldad de los actos se integra en un saber ordenado, basado en el conocimiento cierto de las causas, se origina una ciencia: la ciencia ética.
La Ética es, pues, una ciencia: no es el conocimiento de lo bueno o de lo malo que tiene cualquier hombre, sin necesidad de razonamiento o elaboraciones científicas. Ocurre aquí lo mismo que en otros terrenos; por ejemplo, es diferente el conocimiento de los fenómenos climáticos que tiene, por una parte, el campesino y, por otra, el experto en meteorología.
No debe haber oposición entre el conocimiento espontáneo de la bondad o maldad de los actos y la ciencia ética, pues ambos se ordenan a la verdad. Si la hubiera, uno de ellos –o los dos- sería erróneo.


  • Objeción: Alguien podría preguntarse en este punto: si el hombre tiene el conocimiento espontáneo de la moralidad, ¿qué falta hace entonces la Ética como ciencia?




  • Respuesta: Todo hombre tiene, ciertamente, un saber espontáneo de lo bueno y lo malo, de las virtudes y los vicios, de lo que ha de hacer para lograr la felicidad, etc. Sin embargo, el estudio ordenado y completo de estas cuestiones añade profundidad y solidez a los principios, y resulta de enorme utilidad en la orientación de la conducta del hombre. Sin el saber científico que le aporta la Ética, resultaría más difícil para el individuo sortear los obstáculos que encuentra en sí mismo, en el ambiente, en las doctrinas erróneas, etc.




  • Definición etimológica: Ética viene del griego ethos, que significa hábito o costumbre.

La misma significación tiene la palabra latina mos (en plural, mores), que da origen a la palabra moral. Usaremos indistintamente, de aquí en adelante, los vocablos ética y moral.




    1. Objeto material y objeto formal de la Ética

Como toda ciencia, la Ética se especifica a través de sus objetos material y formal.




  • Objeto material de la Ética (o aquello que la Ética estudia): los ACTOS HUMANOS, es decir, los actos que el hombre realiza libremente.

Es necesario distinguir entre “actos humanos” y “actos del hombre”. Los primeros son actos libres o de decisión –es decir, aquellos que el hombre es dueño de hacer u omitir, de hacer de un modo o de otro-. Estos actos proceden de la voluntad deliberada del hombre (la inteligencia que percibe y la voluntad que acepta).


Ejemplos de actos humanos: elegir, razonar, diagnosticar, mentir, amar, organizar y otros.
Los llamados “actos del hombre”, en cambio, no son acciones libres o de decisión, aunque las realice un hombre. Y no lo son ya por falta de conocimiento o voluntariedad (por ejemplo, los actos de un demente), o bien porque provienen de una potencia no sometida al dominio directo de la voluntad (crecimiento, digestión, etc.)


  • Objeto Formal de la Ética (o punto de vista bajo el que se estudian los actos humanos) es el de la bondad o maldad moral, es decir, la Ética estudia los actos humanos en cuanto que éstos son o no conformes al verdadero bien de la naturaleza del hombre, y por tanto de su fin último y de su felicidad.

Ninguna tarea, ciencia o técnica donde intervenga el hombre es autónoma: todo hace referencia a la moralidad. Cada acto humano, precisamente porque es un acto libre o de decisión, tiene una connotación moral: o es bueno o es malo; degrada a la persona o la engrandece.





    1. La Ética es una ciencia práctica

“La Ética es una ciencia práctica porque no se detiene en la contemplación de la verdad, sino que aplica ese saber a las acciones humanas”


Mientras las ciencias especulativas o teóricas se limitan a conocer realidades que no dependen de la voluntad humana, la Ética se ocupa de la conducta libre del hombre, proporcionándole las normas necesarias para obrar bien. Es por ello una ciencia normativa, que califica los actos libres.

  • COROLARIO. Por lo dicho antes, resulta claro que no se estudia Ética para saber lo que es bueno, sino para hacerlo. Por eso, la voluntad juega un papel muy importante al estudiar esta ciencia: no es fácil considerar el recto orden de las acciones si la voluntad no se encuentra dispuesta aceptarlo.

De ahí que quien no quiere vivir rectamente no alcanza a comprender de modo adecuado la naturaleza y el fin de esta ciencia.





    1. La Ética es una ciencia de carácter filosófico

La Ética es una ciencia de carácter filosófico por un doble motivo:




  • Primero, porque en el estudio de su objeto utiliza verdades ya adquiridas o demostradas por otras disciplinas filosóficas, particularmente la metafísica y la teología natural.

La Ética no podría determinar la bondad o maldad de los actos humanos sin atender a lo que el resto de la filosofía enseña sobre la naturaleza humana, las nociones de bien y de mal, de fin último, etc.




  • Segundo, porque sigue un método afín a las otras ciencias filosóficas, particularmente a la metafísica. Este método consiste en partir de la experiencia sensible para llegar al conocimiento racional del ser de las cosas.

En otras palabras, la Ética no formula a priori sus postulados, sino que se fija primero en el modo de ser de las cosas, en su naturaleza, para después afirmar sus postulados. Parte del ser para llegar al deber ser.


Por ejemplo, la Ética afirmará que la inteligencia y la voluntad humanas deben gobernar a las pasiones, ya que por ser el mismo de las cosas, la inteligencia y la voluntad son, de suyo, superiores a los apetitos sensibles.



  • COROLARIO. El hecho de que la Ética sea una ciencia filosófica – es decir, una ciencia que se funda en las causas últimas de las cosas -, hace que esté por encima de las ciencias empíricas, y que les sirva de norma, pauta y guía.

Para ejemplificar lo anterior, diremos que la Ética no está sujeta a las leyes que rigen, pongamos por caso, los negocios – necesariamente es ético todo lo que produce ganancias -, ni la ciencia biológica –no cualquier experimentación es ética -, ni a la política, etc. La Ética está fuera y por encima de las ciencias empíricas.



    1. Analogías y diferencias entre la Ética y otras ciencias

Estudiaremos brevemente la relación de la Ética con la Psicología y la Teología Moral.




      1. Ética y Psicología

Coinciden en el objeto material: ambas estudian los actos humanos. Sin embargo sus objetos formales son diferentes. La psicología estudia los actos humanos en sí mismos: la abstracción, el conocimiento, la afectividad, etc. La Ética los estudia en su conformidad con la norma moral, tomando en cuenta los datos obtenidos por la Psicología. Se llama Psicologismo el intento de reducir la rectitud moral a la puramente psicológica (Wund, Von Ehrefels): algo sería bueno si resultara psicológicamente sano, y al revés


1.5.2 Ética y Sociología
Lo mismo que en el caso anterior, ambas ciencias coinciden en su objeto material, pero difieren en el formal. A la Sociología no le interesan los actos humanos en cuanto a su bondad o maldad, sino en cuanto a la recurrencia de su aparición y a los efectos sociales que conllevan. Dice lo que la gente hace, pero no determina lo que la gente debe hacer. Sociologismo es la tendencia a reducir la obligación moral a meros imperativos sociales (Comte, Durkheim, Lévy-Brul)

1.5.3 Etica y Teología Moral
La Ética y la Teología Moral coinciden en sus aspectos material y formal, pero la segunda lo hace fundamentándose en lo que Dios ha revelado al hombre. La primera, como ya explicamos, en una ciencia filosófica: no utiliza como punto de partida la Revelación de Dios al hombre. La Teología Moral asume y eleva a la Ética, basándose en los datos que ésta le aporta.

Entre Ética y Teología Moral se da la misma distinción y colaboración mutua que existe entre Filosofía y Teología, Razón y Fe, Naturaleza y Gracia.





    1. El Cientifismo como riesgo para la Ética

Dijimos que la Ética parte del ser de las cosas para llegar al deber ser. Concretamente, se fija cómo es el ser del hombre, y luego postula cómo ha de actuar el hombre para dirigirse a su plenitud.


En el primer momento (“cómo es el hombre”) la Ética ha de hacer uso necesariamente de los datos que le aportan las ciencias humanas (genética, psicología, economía, geografía humana, historia, etc.) El enorme prestigio que gozan en nuestra época las ciencias positivas entraña, sin embargo, un riesgo: el de aceptar los veredictos de éstas como veredictos éticos; la tentación de otorgar a la ciencia una supremacía sobre la Ética. Es el llamado riesgo del Cientifismo.
No debe perderse nunca de vista la diferencia entre ciencia positiva y ciencia ética: la primera sólo dice cómo son las cosas; no es su cometido la elaboración de juicios de valor (cómo deben ser).
Sirva a este propósito la reflexión del matemático francés H. Poincaré: “Si las premisas de un silogismo están las dos en indicativo, la conclusión está igualmente en indicativo. Para que la conclusión pueda estar en imperativo, haría falta que al menos una de las premisas estuviera ella misma en imperativo. Ahora bien, las premisas de la ciencia están y no pueden estar más que en indicativo... En consecuencia, el más sutil dialéctico puede jugar con sus principios como quiera, combinarlos, apoyarlos entre sí; todo lo que saque estará en indicativo. Jamás obtendrá una proposición que diga: haz esto o no hagas aquello, es decir, una proposición que confirme o contradiga la moral”.
Toda ciencia, desde el momento en que se considera ciencia positiva, se sale de su ámbito si emite juicios éticos. Hacer esto es lo propio, precisamente, de la Ética. Y, al mismo tiempo, ninguna ciencia experimental queda fuera del dominio de la Ética: desde el momento en que es una actividad libre del ser racional, cae bajo la consideración de bondad o maldad.

1.7 División de la Ética
La Ética se divide en Ética General y Ética Aplicada o Especial.

La Ética General estudia los principios básicos que determinan la moralidad de los actos humanos: la ley moral, la conciencia, el fin último del hombre, etc.


La Ética Aplicada o Especial “aplica” esos principios a la realidad concreta del hombre: a su propia persona, al matrimonio y la familia, al ámbito del trabajo, de la sociedad y el Estado, y, por fin, a las relaciones del hombre con su creador.
abril 29, 2003

CTCB/iga

Documento reproducido con fines docentes


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