Teórico N° 5 Docente: Amparo Rocha Alonso 16/4/2013



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Teórico N° 5

Docente: Amparo Rocha Alonso 16/4/2013

Bueno, vamos a empezar. Me presento: mi nombre es Amparo Rocha Alonso, soy la adjunta de la cátedra y con ustedes voy a estar, por ahora, esta clase y la que viene para desarrollar un tema que es la cuestión del cuerpo significante. Ustedes tienen que leer básicamente el artículo “El cuerpo reencontrado”, de Eliseo Verón. Así que lo que vamos a desarrollar en estas dos clases es ese artículo de Verón. Este artículo es un capítulo de un libro de Verón, del cual ustedes han leído varios capítulos en Semiótica I y es posible que en Semiótica II también, que su libro, quizás más importante, donde desarrolló su teoría de los discursos sociales, que es el libro La semiosis social. Es este libro, en realidad es mucho más gordo, yo tengo una parte porque lo tengo desarmado. En la segunda parte de ese libro está como cierre. En esa parte, que para nosotros es la más importante, él desarrolla toda la teoría de los discursos sociales, la lectura de Peirce, etc, con un final que está en este artículo sobre la cuestión del cuerpo significante.



Podríamos empezar directamente por la hipótesis de Verón, que es que el cuerpo de cada uno de nosotros, el cuerpo humano, es y ha sido la primera materia significante. Lo que él está diciendo lo dice al final del capítulo, cuando dice: probablemente la historia de la cultura y la constitución del lazo social deriven de la transferencia de los tres órdenes del sentido que están en el cuerpo significante a otras materias autónomas en relación con ese cuerpo. Esos tres órdenes de sentido son lo indicial, lo icónico y lo simbólico, cosa que él toma de la segunda tricotomía de Peirce, que es aquella clasificación de los signos que Peirce hace cuando considera el vínculo entre signo o representamen y su objeto y en la que Peirce desarrolla esta clasificación de ícono, índice y símbolo.
Lo que va a decir Verón es que el cuerpo es la primera materia significante, que podríamos decir, está constituido ese cuerpo por esos tres - no vamos a hablar de tipos de signos, después vamos a desarrollarlo un poco mejor- tipos de funcionamiento semiótico, esos tres modos de significar, que son lo indicial, lo icónico y lo simbólico. Y lo digo en este orden porque tiene un sentido, es un orden diferente al que Peirce había puesto. Entonces, estos tres órdenes del sentido: lo indicial, lo icónico y lo simbólico. El hombre históricamente, o digamos desde la prehistoria en adelante, lo que ha hecho es ir transfiriendo esos modos de significación a otras materias, que por ello mismo se han vuelto significantes, autónomas en relación con el cuerpo. El ejemplo que da Verón en este artículo es el de la pintura rupestre y es un ejemplo muy interesante porque es antiquísimo, prehistórico, digamos, anterior a la aparición de la escritura, pero donde ya se advierte cómo el hombre prehistórico genera cultura y cómo es capaz de transferir, de pasar eso que estaba en su propio cuerpo, esa capacidad de mímesis, de articular sonidos permanente, esa capacidad de articular sonidos por ahí verbalmente o musicalmente, etcétera, todo lo que podía hacer con su cuerpo lo va transfiriendo, lo va corriendo afuera, lo va llevando hacia afuera. Por ejemplo, en la pintura rupestre. Pero también, por supuesto, en el códice, en el papiro, en el libro, en el libro electrónico, en el diario electrónico, en la pintura al óleo, en la música, en la música en vivo, luego la música grabada. Es decir, todas las formas de discursividad social que tenemos en nuestra cultura que están, como ustedes saben, en otras materias que no son las de nuestro propio cuerpo. Por supuesto que también se mantiene toda la significación en los cuerpos, en la vida cotidiana, en la relación cara a cara (que sería la primera forma de interacción, piensen que Bajtin consideraba el diálogo cotidiano como un género primario) cómo cada uno de nosotros está haciendo en este momento, con una postura, con una mirada, con un movimiento, yo en este momento acá dando un clase, con movimientos propios de una clase. Pero también, por ejemplo, en el terreno artístico de la danza, de la música, de toda esa cuestión del cuerpo, del cuerpo significante. Bueno, entonces ese sería el tema de este artículo.

Para desarrollar ese tema, en primer lugar vamos a explicar por qué se llama como se llama el artículo, que se llama “El cuerpo reencontrado”, y es porque se ha reencontrado ese cuerpo, que se había “perdido”. En segundo lugar recuperaremos las condiciones de producción más importantes del texto. Verón apela a una cantidad de categorías teóricas que le vienen de distintos lugares. Este artículo de Verón, que es de los años ’80, es decir ya tiene bastante tiempo, ustedes muchos habrán nacido en esa época, este artículo es la reescritura de artículos anteriores que si uno los lee son casi iguales, pero cada uno tiene su matiz. Es probable que ustedes en Semiótica I hayan leído, no sé si en este momento se sigue dando, un artículo que se llama “Para una semiología de las operaciones translingüísticas”. Podríamos decir que ese artículo es el antecedente. Es aquel que si uno lee este y lee aquel se da cuenta del salto teórico que da Verón cuando lee a Peirce. Porque en ese artículo, si ustedes lo recuerdan, al final justamente Verón reconoce que la lectura de Peirce ha venido a revolver todas sus preocupaciones teóricas en relación con los distintos sistemas de signos. Pero ese artículo todavía está muy semiológico. Cuando digo semiológico estoy diciendo algo que tiene que ver con lo que María Rosa llama la primera semiótica, que en Francia, en Italia se llamó semiología. Y acá en Argentina también. Pero es esto que María Rosa llama la primera semiótica. Es decir, aquella semiótica basada en la lingüística saussureana, la semiótica binaria y estructuralista, podríamos decir. Pero luego Verón lee a Peirce, lee a otros autores norteamericanos, parece que los norteamericanos tienen un interés especial por la cuestión de la conducta, de la praxis, eso no es algo, digamos, sorprendente, la cultura norteamericana es una cultura pragmática, en su teoría también. De hecho, la pragmática como escuela filosófica nace en Estados Unidos. Se dice que es la única escuela filosófica estadounidense. Entonces, les decía que Verón, al leer a Peirce, pero también al leer a los teóricos de la escuela de Palo Alto, por ejemplo, Gregory Bateson, Paul Watzlawick, Erving Goffman, distintos teóricos que trabajan la comunicación no verbal, la conducta, etcétera, da un salto y escribe el primer artículo, que sería el antecedente de éste, que se llamaCuerpo significante”. Ese artículo es de 1975 y es una ponencia que él hace para un congreso de sexualidad y poder en Francia. Piensen que en esa época había una fuerte impronta del psicoanálisis lacaniano en la teoría y también Foucault estaba desarrollando toda la cuestión de, por ejemplo, sexualidad y poder, así que era un congreso muy a la moda teórica. Y el primer artículo de Verón es muy parecido al que ustedes van a leer, a “El cuerpo reencontrado”, pero tiene una impronta más psicoanalítica.


Me interesan los nombres, “El cuerpo significante” o “Cuerpo significante". El segundo artículo, que es de unos años después se llama “Entre Peirce y Bateson, cierta idea del sentido”. Ya en el título, Verón está aludiendo a, justamente, los autores que van a ser la base teórica de esa conceptualización acerca del cuerpo significante, es decir, Peirce y Bateson. Finalmente, llegamos a este artículo, “El cuerpo reencontrado”. La pregunta sería por qué el cuerpo reencontrado. Si algo se reencuentra es que algo se perdió, se perdió en algún lado, se perdió en algún momento. La hipótesis de Verón es que el cuerpo como objeto de estudio, queda claro, ¿no?, como objeto de estudio, se perdió en la semiología o primera semiótica. Por estar basada en la lingüística saussureana, cuyo signo, cuya unidad, la unidad de la lengua es un signo binario psíquico. ¿Recuerdan la definición de Saussure del signo lingüístico? Es una entidad psíquica de dos planos, un significado, un significante, o concepto e imagen acústica. Entonces, lo que dice Verón es que para un signo psíquico, un sujeto sin cuerpo. Es decir, que el sujeto hablante en el Curso de lingüística general tiene muy poca importancia porque ustedes recordarán que Saussure entre la lengua y el habla, o sea, entre el sistema y la puesta en práctica con hablantes concretos del sistema, se queda con la lengua, con el sistema. Entonces, el habla y por lo tanto los hablantes concretos, con su cuerpo, con su voz, quedan afuera de la lingüística como ciencia positiva que Saussure quería desarrollar, como buen continuador del espíritu positivista que le viene del siglo XIX. Entonces, para un signo psíquico, un sujeto sin cuerpo. Y eso se puede ver claramente en uno de los pocos momentos en que el hablante aparece en el Curso de lingüística general, que ustedes recordarán, probablemente nadie lo haya leído entero, pero han leído capítulos, ¿verdad? Y ahí hay un capitulo que se llama “El circuito del habla”, que más que un capitulo es un apartado. El circuito del habla son dos perfiles de personas, que una le habla a la otra, entonces, del cerebro, las palabras van hacia la boca y de la boca van hacia el oído del oyente, del oído van hacia el cerebro. Ese es el circuito del habla para Saussure. Y luego él abandona la cuestión del habla y abandona también la cuestión de los hablantes. Entonces, para el signo psíquico, o sea, desmaterializado, mental, un sujeto que es una pura mente, que no tiene cuerpo. Por el contrario, para un signo corpóreo, material, un sujeto de carne y hueso. ¿Cuál es el signo que Verón rescata de la teoría del signo que le permite resolver, por lo menos, enfrentar la cuestión de la materialidad del sentido, ¿cuál es? El signo en Peirce. El signo para Peirce ya no es una entidad sino que es un proceso, una acción de tres partes y una de esas partes siempre, siempre, siempre es material. Y yo me quiero detener acá porque después en los finales muchas veces aparecen problemas teóricos en relación con esto. Mi pregunta capciosa en cierto sentido sería: de las tres partes del signo, el representamen, el objeto, el interpretante, ¿cuál, necesariamente es material?

  • El representamen.

El representamen, ¿están todos de acuerdo? El representamen en la teoría peirceana siempre es material. Cuando los signos no son materiales, como los símbolos, que como todos sabemos son signos de ley y por lo tanto no son materiales porque son una mera idea igual se representan o manifiestan mediante ejemplares o réplicas. Por ejemplo, el símbolo bandera argentina. No está en ningún lado porque es un símbolo, es una mera convención que dice: una franja celeste, una franja blanca con un sol y otra franja celeste va a representar a la argentinidad. Ahora, lo que nosotros conocemos es cómo aparece ese símbolo en banderas, en dibujitos de banderas, en las banderas que están en las escuelas, en banderas que vemos en los kioscos cuando es el Mundial, cuando hay fecha patria. ¿Se entiende? Entonces, el representamen es material. Digo esto porque muchas veces los alumnos contestan que es el objeto. En realidad, el objeto sólo es material, y esto es muy importante, tiene mucho que ver con lo que vamos a ver después, cuando hablamos de los índices. Los índices no son sólo ellos materiales sino que remiten a algo que es también material y físico. Entonces, volviendo al nombre del artículo: para un signo material, un sujeto con cuerpo. El sujeto reencuentra su cuerpo en la teoría como objeto de estudio a partir de otra mirada, otra perspectiva que es la peirceana. Por eso es que el artículo se llama “El cuerpo reencontrado”. Hemos reencontrado el cuerpo en la teoría y tiene mucho para decir.

Veamos la primera diapositiva:



En esta diapositiva se presentan las condiciones de producción que están funcionando atrás o como materia prima para este artículo. Dos ya las dijimos porque aparecen en el título de ese artículo Entre Peirce y Bateson, ¿verdad? El artículo va a trabajar haciendo una especie de mix, de ensalada, muy bien hecha, me parece a mí que están funcionando muy bien esas cosas, que están articuladas teóricamente. Por un lado, de Peirce va a tomar la segunda tricotomía, íconos, índices, símbolos. Recuerdan que en la teoría de Peirce todo tiene que ver con esos tres pilares, los tres pilares de la primeridad, la segundidad y la terceridad y todo prácticamente todo, hay sólo una cuestión con los objetos que son dos, uno dinámico y uno inmediato, pero cada uno de ellos a su vez puede tener las tres dimensiones de primeridad, segundidad, terceridad, pero si no, en Peirce todo tiene que ver con uno, con dos, con tres, y con todos a la vez, etc, etc, pero siempre tiene que ver con el número tres. O sea, es un pensamiento ternario como ustedes ya lo vieron. Esta segunda tricotomía es la segunda clasificación que hace Peirce de los signos en relación con sus objetos. La pregunta que se hace es ¿cómo algo representa a otra cosa? La respuesta que él da es que algo puede ser parecido, semejante o correspondiente en parte con esa cosa, en cuyo caso vamos a hablar de íconos. La otra manera sería porque algo está afectado por el objeto, porque está en una relación de copresencia física, de existencia, una relación dinámica, una relación de contigüidad con su objeto, en cuyo caso vamos a hablar de índices. Y un objeto puede representar a otra cosa sólo porque así se lo entenderá. Sólo porque hay una convención que dice este trianguilito rojo va a representar a la empresa tal, va a representar los valores de la empresa tal. O por supuesto, las palabras, los símbolos patrios, los símbolos religiosos, etcétera.



Con respecto a la segunda tricotomía, Verón va a hacer algunos retoques, algunos cambios que tienen que ver con su interés, que es la cuestión del cuerpo significante. Por un lado, si bien Peirce habla de signos, él dice, la veleta es un signo, la palabra tal es un signo, Verón ya no va a hablar de signo, como dije anteriormente en el comienzo de la clase, sino que va a hablar de modos de funcionamiento del sentido, de modos, niveles, órdenes de significación. Por lo tanto, ya no vamos a decir eso es un índice, sino: ahí hay un modo de funcionamiento indicial. Esto ya está en Peirce, la idea de que en una misma cosa puedo encontrar varios funcionamientos al mismo tiempo, que es raro encontrar, por supuesto que los hay, signos puros. Obviamente los hay, yo veo una hoja amarilla como índice de que estamos en otoño, pero la hoja amarilla también puede simbolizar la caducidad de la vida, o el ciclo de la vida. Es decir, en general, en el mundo humano, en la cultura, que es el mundo humano, el modo que tenemos de habitar el planeta, un modo cultural, las cosas siempre son complejas y, por lo tanto, en un modo, como ustedes bien lo vieron en Semiosis de lo ideológico y del poder la cuestión de los paquetes textuales, ¿se acuerdan? Es decir que en un discurso nunca hay una sola materia significante sino varias funcionando al mismo tiempo. Y varias funcionando al mismo tiempo quiere decir que hay distintos modos de funcionamiento porque si yo tengo un diario y tengo imagen, tengo el texto, tengo diseño, diagramación, tengo tipografías grandes, chicas, tengo color, ahí está funcionando lo icónico de la imagen pero está funcionando todo lo que tiene que ver con llamar la atención, lo cual es un mecanismo indicial y, por supuesto, está funcionando lo simbólico de la palabra escrita, pero también pueden estar funcionando otros tipos de simbolización. Y eso lo vamos a ver en la radio, en el cine, en cualquier tipo de discursividad, en internet, por supuesto, pero también en los intercambios cara a cara como los qgue estamos teniendo en este momento, es decir, en la vida cotidiana, el cara a cara, el hablar con el otro, el hablar o el mirarse, el bailar.

Entonces, por un lado, no vamos a hablar del signo porque la idea de signo está muy ligada a la cuestión semiológica. Ustedes recuerden que para la semiología era vital encontrar las famosas unidades de mínimas que se combinan con unidades mayores, bla, bla bla, bla, todo el pensamiento estructuralista. Así que acá no hablamos de signos sino de niveles de funcionamiento semiótico. En segundo lugar, un cambio de orden. Para Peirce, cuya teoría es una teoría lógica, su interés mayor era el pensamiento lógico, el pensamiento científico, lo interesante de Peirce es que siendo su interés ese, hace entrar en su teoría la totalidad de la experiencia humana, que va desde la pura sensación, recuerdan los cualisignos, de la pura sensación hasta el argumento más refinado, los tipos de razonamiento. Estoy pensando en las tres tricotomías, cómo vamos del signo primero, de primeridad, el cualisigno al signo tercero, de terceridad, el argumento. En esos nueve tipos de signos, Peirce está, de alguna manera, desplegando la totalidad de la experiencia humana. Pero, su teoría es una teórica lógica. En cambio Verón tiene un interés que no es lógico, es un interés antropológico o psicoantropológico, que tiene que ver con que hay algo, que es nuestro cuerpo, que significa para nosotros y para los demás y que en esa constitución del cuerpo significante que se da en los primeros momentos de nuestra vida, podríamos decir los dos primeros años de nuestra vida, en ese proceso tan importante de estructuración psíquica y corporal, por lo tanto, ese cuerpo en ese proceso de constituirlo como cuerpo significante nos constituimos como sujeto y, como ustedes saben, sujeto quiere decir individuo pero también quiere decir sujeto, sujetado. Sujeto viene de sujeción así que sujetado, ¿sujetado a qué o por qué? Sujetado por la norma social, por la sociedad. Entonces, hacerse sujeto es partir como un individuo de la especie, pero terminar constituyéndose en un actor social, es decir, en alguien parte de una sociedad. Salvo, como dice Verón, en los fracasos de esa constitución, está pensando en términos psicoanalíticos, el fracaso total, la psicosis; fracaso parcial, la neurosis, donde, en realidad, estamos todos más o menos, todos somos un poco neuróticos en lo que se dice en el psicoanálisis. Pero entonces, ¿se entiende? El interés teórico de Verón no es un interés lógico por el pensamiento lógico ni por las preposiciones, no. El interés de Verón es un interés por la constitución de lo que cada uno de nosotros como sujetos que, según él, el sujeto y el cuerpo significante, que son dos maneras de ver el mismo proceso, son correlatos, correlativos, se dan por la superposición de tres capas de sentido que son lo indicial, con lo cual venimos. Es decir, nosotros nacemos, de alguna manera, con un funcionamiento indicial, a eso se le superpone una capa, un tipo de funcionamiento icónico y a eso se le superpone una tercera capa que viene de la mano del lenguaje, que es el funcionamiento simbólico. Entonces, en cada uno de nosotros hay siempre funcionando esas tres capas: lo indicial, lo icónico y lo simbólico. Y eso se constituye en un proceso en los primeros años, primer año y medio, dos años, de nuestra vida. Entonces, como el interés de Verón no es lógico, él se percata de que lo primero no es lo icónico, desde el punto de vista lógico sí porque el ícono es un signo que no necesita de la existencia de su objeto. En cambio el índice, recuerden que todo índice necesita de la existencia de su objeto, no puede haber índice si no hay objeto y ambos son singulares, individuales y ambos son materiales. Entonces, lo que va a advertir Verón es que lo primero, en este proceso, es indicial y que lo icónico, el modo de funcionamiento icónico viene posteriormente y posteriormente viene lo simbólico. ¿Se entiende?

Entonces el orden va a cambiarse, vamos a hablar de lo indicial, lo icónico y lo simbólico. Porque Verón va a decir que desde el punto de vista filogenético y ontogenético, los primeros funcionamientos siempre son, podríamos decirlo para introducir el tema, de acción y reacción. O sea de tipo indicial. ¿Qué significa filogenético? Filogenético tiene que ver con la evolución de las especies a lo largo de muchísimo tiempo. En el caso de la especie humana como un mamífero superior, como un primate digamos pariente, el ser humano hizo todo un camino evolutivo y lo primero en él fueron los funcionamientos de tipo indicial. ¿Ontogenético qué quiere decir? Quiere decir la evolución de cada individuo de la especie desde que se gesta como embrión hasta que nace. Entonces se supone que la ontogénesis replica de alguna manera la filogénesis. Es decir que cada individuo de una especie en el corto tiempo desde que se gesta hasta que nace y crece se replica la historia de la especie por lo tanto está esta cuestión de lo indicial, lo icónico y lo simbólico. ¿Alguna pregunta?



Bien. Como segundo modo de funcionamiento, como condición de producción, tenemos a Gregory Bateson, que va a ser muy importante para Verón justamente cuando él vive en Francia y escribe esos artículos que ustedes leyeron para Semiótica I, el conocimiento de esta escuela norteamericana que se da en los años ’60 en Palo Alto, California y que, en realidad, es más bien como un aglutinamiento de pensadores de distintas disciplinas que tenían un objetivo en común. Por eso se la llama la Universidad Invisible o Escuela de Palo Alto. No sé si ustedes han visto, creo que sí, que en alguna materia vieron algo, ¿puede ser?

  • Comunicación II.

¿Y qué fue lo que vieron?

  • Bateson, Goffman.

Muy bien. Entonces sabrán, quizás no todos cursaron esa Comunicación, que es una escuela de antropólogos, sociólogos, lingüistas, arquitectos, o digamos estudiosos de la urbanización y de la arquitectura, psiquiatras, la psiquiatría fue muy importante en esta escuela, cuyo interés era la conducta, ¿no? Behavior. Los norteamericanos son especialmente atentos a la cuestión de la conducta. De hecho, el conductismo es una escuela que, por supuesto, se desarrolló en Rusia, como todos saben, pero tuvo un importante desarrollo en Estados Unidos. De hecho, en algún punto se toca con la escuela de Palo Alto, pero en algún punto nada más. Tuvieron un interés muy grande por la conducta, por la conducta corporal, por lo que algunos llamaron comunicación no verbal, a otros no les gustaba esa expresión porque separa lo verbal de lo no verbal cuando en realidad lo que ellos dicen es que la comunicación es multicanal, va toda junta. Cuando yo estoy hablando en este momento hay algo de verbal, por supuesto, porque en el caso de una clase va a ser fundamental porque son las palabras y los conceptos que estoy exponiendo, pero en realidad todo eso viene en un paquete con mi gestualidad, mi tono de voz, mi vestimenta, con mi pelo, con todo. Entonces, para ellos la comunicación es siempre multicanal, pero, como les digo, pueden encontrar expresiones tales como comunicación no verbal, lenguaje no verbal. Estudiaron, como les digo, el cuerpo, los gestos, las expresiones faciales, la vestimenta, los objetos, los accesorios, el uso del espacio, el uso del espacio como territorio, en el sentido animal. Una de las cosas interesantes de esta escuela es que, especialmente para Bateson, el hombre, el ser humano, es un animal más. Y él estudió a los delfines, se dedicaba a observar a los monos cómo jugaban, etcétera, ¿por qué? Porque estaba pensando siempre en nosotros, pero nosotros como parte de la naturaleza. O podríamos decir, tratando de aproximarnos a su concepción, que la cultura es la naturaleza humana.

  • Fue zoólogo también.

Claro, él fue biólogo. En sus comienzos fue zoólogo en verdad porque fue hijo de un biólogo muy, pero muy importante, de un naturalista. Luego se hizo antropólogo y luego ya era como una especie de gurú de los estudios en comunicación, porque a Bateson especialmente se lo consideró como un gurú de la escuela de Palo Alto; dicen que tenía una personalidad básicamente teórica, que todas sus observaciones y sus trabajos de campo eran una mera excusa para la teoría. Es decir, que no era sistemático, que podría llegar a serlo pero en realidad lo interesante de él eran esos chispazos de teoría que aparecen en sus textos. Cuando uno lee sus libros se ve muy claramente eso porque mezcla y mezcla. Entonces, Bateson, como dijo el compañero, primero fue zoólogo, en un momento se hace antropólogo y se va a Nueva Guinea en el Pacífico y ahí conoce a quien va a ser su mujer por mucho tiempo, que es una célebre antropóloga llamada Margaret Mead y con ella y con el marido de ella en ese momento se ponen a observar una comunidad de Nueva Guinea y eso va a dar lugar a un libro muy importante de él que se llama Naven y de ahí ya desde los años ’30, ‘35 más o menos es que Bateson desarrolla esta cosa tan sencilla, que parece tan sencilla, que él desarrolló para explicar comportamientos sociales pero que después sirve para una infinidad de cosas como red explicativa, que es la cuestión de la complementariedad y de la simetría. Él, analizando las conductas sociales de esta comunidad comenzó a clasificarlas. La clasificación para Bateson es muy importante como objeto de estudio, ¿por qué los hombres clasificamos? Parece que es nuestra manera de pensar, una manera clasificatoria. Y si no, lean, para que vean cómo funciona una mente no clasificatoria el cuento de Borges, “Funes el memorioso”, en el que Borges está imaginando otro tipo de funcionamiento mental que no es el nuestro, que justamente lo que hacemos es todo el tiempo meter en conjuntos, en cajones y eso es clasificar. Y lo que hace Bateson es clasificar en conductas complementarias y conductas simétricas. Por ejemplo, él veía que alguien daba un regalo y el otro le respondía con un regalo. Esto, obviamente, es una conducta simétrica. Si yo doy un beso, me responden con un beso o si digo “hola” el otro me dice “hola”. El tema es, si doy una bofetada y me dan una bofetada, eso o cualquiera, en realidad, de las conductas de beso, beso, beso, beso, puede terminar en un espiral de besos o en una espiral de bofetadas, que sería como llegar a una especie de espiral de violencia. Lo que a él le interesaba era lo que él llamaba la cismogénesis, es decir, una conducta cismática, una ruptura en una sociedad, que se podía dar justamente por estos espirales, por espirales simétricos pero también por espirales de complementariedad. ¿Qué es la complementariedad? Bueno, a mí me dan un regalo y digo, gracias. O me dan una bofetada y en vez de dar otra bofetada pongo la otra mejilla, no sé, una conducta que sería encastrada complementaria. Lo que él advierte también es que a veces cuando hay estas espirales simétricas, la complementariedad viene a apaciguar los ánimos, por ejemplo, o al revés. Es decir que estar reglas también se combinan. Esta cuestión de los complementario y lo simétrico, después Verón la va a usar para otro tipo de cosas, pero lo toma de Bateson que también lo usa para pensar una cantidad de fenómenos.

Después tenemos el psicoanálisis; el psicoanálisis acá está funcionando tanto por Freud como por Lacan, podríamos decir por el padre y por el hijo; Freud, el padre del psicoanálisis, y el hijo, Lacan. En el caso de Freud, ¿cómo caracteriza, cómo describe los procesos primarios? ¿A qué llamamos procesos primarios? A los que tienen que ver con el inconsciente. Justamente, se habla de mecanismos primarios lo cual se advierte claramente en el sueño, y también en los lapsus. Freud se dedicó a analizar los sueños pero también los lapsus, que eran, en la vida diurna los momentos en que aflora el inconsciente, cuando uno quiere decir una cosa y le sale otra, o cambia una letra o un fonema y hay un nuevo sentido porque es el inconsciente que está pugnando por salir. Y en los sueños se ve claramente. Y es muy interesante porque los sueños, y esto lo dice Verón en el artículo y por supuesto cualquier psicoanalista lo puede decir, que una cosa es el sueño y otra cosa es el relato del sueño. Cuando uno quiere poner en palabras o lo quiere dibujar, o lo quiere llevar al discurso, al sueño, no lo va a poder hacer o va a tener que encontrar maneras secundarios, procesos de secundarización, aunque de ninguna manera puede dar cuenta de ese sueño, a lo sumo uno se puede acercar tratando de explicar las sensaciones, tratando de explicar o de representar cosas que en la lógica no podrían ser como, por ejemplo, que alguien es y no es, que alguien es una cosa y otra al mismo tiempo, o que era fulano pero en realidad tenía la cara de mengano. ¿Por qué? Porque en los procesos primarios, después lo vamos a ver mejor, no hay negación, no hay contradicción, no hay modalización, hay pasaje al contrario, una cantidad de cosas que sólo pueden suceder en el inconsciente. Vieron la enorme cantidad de películas que representan sueños. En ellas se hacen cosas muy oníricas, hay imágenes muy oníricas, montajes y sonorización muy inusuales; sin embargo, siguen siendo procesos de secundarización. Es decir, es una manera de poner en línea, en un discurso audiovisual, algo que no es de esa manera. ¿Y en realidad cómo es? La única manera que tenemos de saber cómo es, es tratar de explicarlo, o sea, llevarlo a la secundarización, pero son procesos primarios. Y esos procesos primarios tienen que ver con el cuerpo.

En el caso de Lacan, Verón va a retomar su teorización del estadio del espejo o fase del espejo, que tiene que ver con un momento en la vida de un niño pequeño en el que, mediante un proceso -no se da de un momento para el otro-, puede identificarse a sí mismo como un cuerpo separado del cuerpo de su madre. Hasta ese momento el niño se siente un todo con su madre, pero hay un proceso por el cual él se va separando, va estableciendo una distancia. Obviamente, la cuestión del espejo es una metáfora, no quiere decir que a todo niño que nace haya que regalarle un espejo, porque si no, pobre niño, no se va a constituir felizmente en su identidad, no, no es así: es una metáfora. En realidad, la cuestión del espejo justamente les hacía ver a los psicólogos y a todos aquellos que estudiaban la conducta del niño que a éste algo le fascinaba frente al espejo. La constitución de la identidad, es decir, de percibirse y después, llegar a decirlo, -que es un paso posterior: decir yo-, responde a la relación niño - progenitor, básicamente a la relación niño- madre. Obviamente, hablamos aquí de quien haga el rol de madre.

Finalmente tenemos, y esto está correlacionado, a Jean Piaget que, como ustedes saben, fue un psicólogo suizo muy importante que desarrolló una psicología evolutiva y se dedicó a analizar, entre otros, a sus pobres niños a los cuales torturó bastante, parece que dicen, porque los tenía como objetos de estudio a sus propios hijos. Pero bueno, pudo desarrollar una teoría muy importante acerca de la conducta, del desarrollo de la conducta, de la percepción, del pensamiento, del pensamiento (primero concreto después abstracto) de los niños hasta que crecen. Y de esa evolución, de ese desarrollo evolutivo que plantea Piaget, Verón va a quedarse con la etapa sensoriomotriz que, como su nombre lo indica es aquella en la que predomina lo sensorial y la motricidad. Incluso diríamos dentro de esa etapa, la primera etapa porque tiene que ver con la motricidad gruesa, después viene una segunda etapa sensoriomotriz o una segunda parte que sería la de la motricidad más fina. ¿Alguna preguntita hasta acá?



Pasemos a la segunda diapositiva.

Vamos a ver… María Rosa creo que fue bastante explícita en la cuestión del binarismo versus el pensamiento ternario. Hay un tipo de pensamiento que tiene una larga historia en Occidente, podríamos hacerlo nacer con Platón. Su filosofía es una filosofía binaria, él está pensando en términos binarios, en términos de mundo ideal, el topos uranos y el mundo de las copias imperfectas, y cuerpo, espíritu. Esas cosas que luego los neoplatónicos, que son filósofos posteriores van a retomar y con ellas van a impregnar el cristianismo, por ejemplo. En Occidente hay una línea binaria muy pero muy fuerte. Por ejemplo, el signo binario saussureano es uno de los tantos modelos de signo binario a lo largo de la historia, pero ha habido otros básicamente en la historia de la filosofía, así que no es el único ni mucho menos. En todo caso, lo que es especial en Saussure es que él lo desarrolla para la lingüística, como una lingüística moderna, pero antes que él hubo muchos modelos de signo en la filosofía francesa, por ejemplo, o en la alemana, donde el binarismo se expresa en términos de idea, cosa, pensamiento, cosa. ¿Se entiende? Por otro lado hay una línea muy interesante que es la línea ternaria que también tiene una historia de pensamiento que inclusive tiene cosas muy interesantes como, por ejemplo, la cuestión de la divina trinidad en el pensamiento cristiano. Esto no lo digo yo, lo dice un semiólogo llamado Thomas Sebeok que hace un recuento del pensamiento ternario a lo largo de la historia de Occidente. Esta cuestión de uno que es tres a la vez es muy interesante porque el signo peirceano es eso. Es uno y tres a la vez, por supuesto que desde el punto de vista lógico. Con respecto a los binarismos, entonces, en los años ’60, como ustedes ya vieron con María Rosa, tuvo una fuerte impronta el estructuralismo de Lévi Strauss, que toma la lingüística saussureana, el Curso de lingüística general, y lo trabaja en función de la antropología. En él también hay siempre pares: lo crudo y lo cocido, por ejemplo, y trabaja en base a pares, etc, etc.

Hay otro binarismo posterior, o mejor dicho no posterior, digamos, en los años ’40 ya comienza esta teoría, la teoría de la información. De hecho, hay un libro muy importante de Norbert Wienner que se llama Cybernetics, Cibernética, que trabaja sobre la teoría de la información. Y este binarismo, va a decir Verón, va a tener de nuevo un problema. Porque la cuestión con los binarismos es que tratan de dividir los fenómenos humanos en dos, por ejemplo, naturaleza-cultura, cuerpo-alma, acción-reacción, pasivo-activo, es decir, siempre se divide en dos cuando, en realidad, a veces es necesario un tercer término, que es lo que hace Verón al introducir la noción de

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