Teórico correspondiente al martes 6 de junio Docente: Amparo Rocha Alonso



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Teórico correspondiente al martes 6 de junio

Docente: Amparo Rocha Alonso

Temas: Conceptos de texto, hipertexto, hipermedios, intermedialidad, transmedialidad, Remediación e interactividad, nociones que se trabajan en el seno de las investigaciones que hacen foco en los fenómenos característicos de la llamada era digital.

Hoy vamos a comenzar en teóricos con algunas nociones que tienen que ver con un nuevo paradigma cultural que va apareciendo, relacionado con la tecnología digital y todo lo que ella ha posibilitado.

En el programa tienen conceptos como los de Texto/ Hipertexto/ Hipermedios. Intermedialidad. Transmedialidad. Remediación. Interactividad. Convergencia. Inmersión /Identificación. En las clases que quedan intentaremos dar cuenta de ellos a partir de una serie de textos que deben leer y referencia a otros que son ampliamente conocidos, que algunos han visto ya en la carrera, o verán. En ese caso traeremos a colación esos conocimientos compartidos acerca del mundo digital, de los nuevos medios, de la convergencia.

Hice hincapié al comienzo sobre la digitalización, porque nada de lo que nos rodea de manera tan familiar hace relativamente poco (dos, tres décadas) hubiera sido posible sin la tecnología informática, el lenguaje digital binario y la capacidad de traducir cualquier tipo de textualidad a bits, unidades de información. El paso de lo analógico, un nombre que, como sabemos, es un comodín para hablar de muchas cosas, a lo digital, ha supuesto una verdadera revolución en la producción, circulación y consumo discursivos (información, arte, conocimiento, política, vida cotidiana). Para quienes no somos nativos digitales el pasaje es tanto más radical. Por ejemplo, esta clase que estoy escribiendo, hace 35 años la hubiera escrito a máquina, sin la posibilidad del corto-pego-corrijo que tengo en este procesador de texto. Hubiera sido una, una unidad que luego podría fotocopiar y llevar a Apuntes, para que uds. la compren. Ahora, si quiero plantar una albahaca, busco en Google cómo hacerlo y tengo decenas de recetas y fórmulas. Antes hubiera consultado con mi mamá, o con alguien afecto a las plantas…

La mía no es una mirada apologética. Creo que con cada nueva tecnología ganamos y perdemos. Las nuevas tecnologías y dispositivos ofrecen un cúmulo de posibilidades y a la vez, limitan. Y los peores límites son aquellos que no reconocemos, de los que no nos damos cuenta.

De lo que sí me doy cuenta es de que si tengo resueltas muchas cosas, por otro lado mi vida, como la de tantos, se ha vuelto más exigida, más apremiante, más complicada. Antes de salir no agarro solo un bolso, sino el celular, su cargador, la netbook, su cargador o tengo que cargarlos antes, etc. Mi tiempo está permanentemente “cortado” por mensajitos, llamados a mi atención, que, aunque no los conteste, están ahí, reclamando. Incluso algunos muestran cuándo los vimos, etc…

A nivel de la vida cotidiana y macro, de la cultura, pasamos a un mundo digital, digitalizado, o siempre en trance de serlo. De ahí que se hable de sociedades de control: no solo somos observados por cámaras en la vía pública, en edificios, etc., sino que cualquier acción nuestra se puede volver pública, en virtud de un celular y un medio (TV, red social). Ya se habla de tres esferas: la pública, la privada y la íntima. Ni hablar de las cookies que dejamos en nuestro paso por la web, o de nuestros consumos con tarjetas: nosotros como paquete de datos somos vendidos por empresas a otras empresas.

Si este es un aspecto negativo y amenazador, el mundo digital permite una cultura ampliamente colaborativa de manera muy sencilla. Los impulsos generosos de compartir y colaborar (inteligencia colectiva, al decir de Pierre Levy, un importante teórico actual) están en permanente tensión con el mercado, que todo lo quiere devorar. El capitalismo imprime su sello en prácticamente cualquier producción que se haga. Por otro lado, hay regímenes políticos que limitan el acceso a Internet y la proliferación de contenidos que hay en él.

En cuanto a los medios, hemos pasado de una cultura, la del siglo XX, basada en la estructura del broadcasting a una de networking. El sistema de “uno a muchos”, de “estrella”, si bien persiste, va quedando en los márgenes o reabsorbido por la dinámica de las producciones descentralizadas o independientes, pero ante todo por los consumos individualizados. Ejemplo: si hace 15 años, a las 22 hs. mucha, mucha gente ponía el programa de Tinelli (millones viendo lo mismo a la misma hora), ahora, a esa misma hora hay millones, cada uno con su menú. En una misma familia, gracias a dispositivos personalizados (tablets, celulares, netbooks, auriculares) en un mismo espacio conviven varios mundos ajenos entre sí: una serie, música de rap, FB, etc. Los que cursaron con Fernández habrán visto su libro sobre el networking en la industria de la música. Adonde vayamos veremos profundas transformaciones económicas y culturales que están redefiniendo el mapa social.

El texto que María Rosa eligió para comenzar con esta unidad es del año 2000, es decir, es viejo. Sin embargo, a mí me resultó menos envejecido que otros más actuales, quizá porque pone los nuevos fenómenos en la línea de tiempo y los confronta con medios anteriores: pintura, fotografía, cine, TV. Ella lo seleccionó inteligentemente, para ir a las fuentes de algunos términos que luego y actualmente son muy usuales. Se trata de un capítulo de Bolter y Grusin de su libro llamado Remediation. Understanding New Media. El capítulo se titula “Inmediatez, Hipermediación, Remediación” y en él se desarrollan estos conceptos, centrales para entender lo que se han dado en llamar “Nuevos Medios”, nombre poco feliz, dado que lo nuevo rápidamente se torna viejo.

Acerca de la variación en la terminología, el argentino Carlos Scolari, en su libro Hipermediaciones. Elementos para una teoría de la Comunicación Digital Interactiva (Gedisa, 2008) hace un barrido importante por las discusiones teóricas acerca del tema y desarrolla un estado de la cuestión muy completo hasta esa fecha. El, justamente, luego de mencionar la proliferación terminológica que sucede toda vez que aparece un fenómeno nuevo (nuevos medios, newmedia, medios interactivos, comunicación digital, cibermedios, metamedios, cibercomunicación, e-comunicación, transmedialidad, cosmopedia), dice que prefiere hablar de hipermediaciones, lo cual pone el acento en los procesos y no en los productos.

Y antes de entrar en lo que exponen Bolter y Grusin, vamos a repasar algunos conceptos que aparecen en el libro de Scolari (2008) acerca de los Nuevos Medios/Hipermediaciones. Él trabaja a partir de varios autores especialistas en la cultura digital (Manovich, De Kerkhove, Lister y Bettetini) y ve qué características le asignan a dicha cultura. De eso, él toma las que más se repiten; la primera, como lo vimos, la digitalidad, la madre de todo lo demás. Finalmente, arma su propia lista de cinco características:





Si hay algo en lo que todos los teóricos concuerdan en relación con este tema, es el de la digitalización. Manovich (2001) habla de representación numérica. Fue el puntapié inicial para todos los nuevos procesos relativos a la información y a la comunicación. La capacidad de pasar cualquier tipo de información, palabra oral, texto escrito, todo tipo de imágenes y sonidos (musicales, ruidos, etc.) a un código digital, binario, hecho de unos y ceros: 1: impulso eléctrico, ausencia de impulso eléctrico. Este código es discreto, discontinuo (recuerden lo que vimos a propósito del “2º binarismo: analógico versus digital”, en relación con Palo Alto y el cuerpo ste.)

Ahora, sería un error pensar solo en Internet. La digitalización es anterior y, por poner un caso como la grabación de música, ya había programas digitales de grabación a fines de los ’80, aunque todavía no existía Internet. La primera grabación digital que recuerdo fue un disco del grupo Yes de los años ’80. Ese disco era un vinilo, pero había sido grabado digitalmente y tenía lo que luego se llamó “silencio digital”, que es el vacío. Las siguientes tecnologías mejoraron ese silencio (lo llenaron de “ruido”) para hacerlo más humano y menos maquinal. Es decir, el acceso a formas autónomas e infinitamente más baratas en la producción de música grabada es muy anterior a la posibilidad de cargarla en la web, a los dispositivos mp3, etc.

En segundo lugar, Scolari señala la hipertextualidad. También uno tiende a asociarla a Internet, ya que la red es un claro hipertexto. Sin embargo, el hipertexto nace de otras preocupaciones y primeramente será off-line. La idea del hipertexto surge por los años ’50 de interés de un científico, Vannevar Bush, del MIT, que pensaba, con razón, que había que aprovechar una capacidad de la mente, que es la de asociación. Podríamos pensar que primero está esta capacidad de vagar, de navegar, de ir “de flor en flor”, siguiendo algo que nos llama la atención, y luego se fue desarrollando en la especie la capacidad analítica de juntar mediante rasgos comunes y clasificar, es decir, meter en clases. Ya hablamos de esto: las capacidades abstractas de equivalencia e inclusión, que responden a operaciones lógicas. Bush pensaba que se podía organizar la información, no como en archivos o bibliotecas, sino mediante asociaciones que se fueran sumando (las que más se hacían quedaban al tope de la lista y las menos frecuentes iban al final o se descartaban, lo mismo que sucede con los buscadores de Internet). Finalmente, en la segunda mitad de los ’80 en algunos departamentos de lengua y literatura inglesa, que es como decir acá castellano o literatura argentina, se desarrollan programas de hipertexto. Deberíamos recordar, a propósito de esta idea, la formulación de Gerard Genette de su libro Palimpsestos. La literatura en segundo grado. Allí, este autor, bajo el nombre de transtextualidad, distingue las distintas relaciones entre textos:

1) intertextualidad (cita, alusión)

2) paratextualidad (todo lo que rodea al texto mismo)

3) metatextualidad (comentario)

4) hipertextualidad (derivación, un texto B que se deriva de uno anterior A)

5) arquitextualidad (categorización).

Una salvedad: hipertextualidad, para Genette, no va a ser lo mismo que lo que ahora se entiende. Y reparen en esta idea del “texto mismo”, en la oposición entre texto y paratexto, por ejemplo.

La idea de los investigadores de estos departamentos de literatura era la de crear una forma nueva, rizomática, una red, en que, por ejemplo, la obra entera de Borges se pudiera encontrar toda cargada en una computadora o en formato CDROM, pero con la posibilidad de hacer múltiples conexiones con otras cosas relacionadas con la obra de Borges. Por ejemplo, su biografía, entradas a diccionarios y enciclopedias, la obra traducida a otros idiomas, dibujos y pinturas alusivos, textos orales leídos por alguien, etc. etc. El hipertexto fue pensado con estas características: estructura reticular, descentrada; desjerarquización (no hay texto central y lo demás, sino que es centro lo que está en ese momento en pantalla); lectura no lineal; interactividad entre usuario y sistema; redefinición de los roles de autor y lector. Fue, primero, off line, y luego se mudó a Internet.

Uno de los creadores de hipertextos, Landow escribe un libro, Hipertexto (1992, en castellano 1995), en el que relaciona la teoría deconstruccionista, postestructuralista francesa, encarnada en Jacques Derrida, en Deleuze (de hecho, Deleuze, junto a Guattari escribe un texto llamado Rizoma, en el que la idea central es la deriva del significante y la subversión del concepto de texto. Para Landow, un proyecto tecnológico-investigativo como el hipertexto venía a hacer realidad esa teoría tan sofisticada de lo abierto, lo inestable, lo rizomático, la textura de red.

Con respecto a la reticularidad, ésta sí hace referencia a Internet, la World Wide Web, que surge también del interés de varias universidades estadounidenses y centros europeos de investigación de conectarse para compartir de una manera más eficiente, información. La idea es que, si hay muchos investigadores trabajando en temas afines, se puedan encontrar, puedan colaborar, puedan compartir eso que si no, quedaba atomizado. La web es una red, un hipertexto y se termina de concretar a comienzos de 1990.

Es así que podemos conectar las dos primeras características, el hipertexto con la web, que va mutando de una red colaborativa de investigadores a un monstruo planetario de naturaleza comercial.

Con respecto a la cuarta característica, lo multimedia, deberíamos decir que, si por multimedia entendemos varias materias significantes funcionando al mismo tiempo, eso no es propio de los NM: Verón estaría de acuerdo en que cualquier discursividad social es heterogénea, está compuesta de paquetes textuales. A eso lo podemos llamar multilenguaje, interdisciplinario. La tragedia griega, por caso, era un espectáculo de esas características: movimiento, gestualidad, oralidad, canto, música, danza, escenografía, vestuario. A fines del siglo XIX, Wagner llamaba a la ópera “la obra de arte total por lo mismo. Ahora, si somos estrictos y pensamos en los términos “muchos” “medios”, bueno: ya la radio, tal como lo ve Fernández, es multimedia, al unir el teléfono, el disco y la propia radio en una misma emisión, por ejemplo. O la TV, al proyectar cine. Todos medios. Así que hay que tomar con pinzas estas supuestas novedades. Lo que sí se puede decir es que la tecnología digital potencia lo multimedia, por esta posibilidad de la transcodificación (Manovich, 2001), es decir, la posibilidad de traducir todo al lenguaje digital. El italiano Fausto Colombo llama a Internet un metamedio, justamente porque, siendo él mismo un medio, a la vez alberga y por él circulan todos los demás medios: prensa, radio, TV, cine, disco, video, etc.

Scolari, para pensar la cuestión del arte en esta época va a poner el acento fundamentalmente en lo hipermedia y lo multimedia, que son, a su juicio, aquello que se manifiesta más en las expresiones artísticas.

Hay autores que pensaron la multimedialidad en términos de convergencia. Por ejemplo, Jenkins, que trabajó mucho las narrativas transmediales a partir, fundamentalmente del estudio de los ciberfans. Aquí es interesante ver que la convergencia tiene una pata “dura”, el hardware, que es lo que se discutió fuertemente con el Proyecto de Telecomunicaciones. Por ejemplo, que por un cable pasen telefonía celular, TV de cable e Internet. Algunos pensaron que la Ley de Servicios Audiovisuales llegaba vieja por no contemplar el tema de la convergencia, entre ellos el Profesor Henoch Aguiar, Eliseo Verón y, creo, el especialista Martín Becerra. La otra pata de la convergencia es la discursiva

La definición de Jenkins es:



Estamos muy acostumbrados a ver estos productos, por ejemplo una película hecha sobre un comic, que sale de la industria, en varias plataformas (cine, TV, videojuego, aplicación para celular, convención, merchandising. Pero no es solo la industria la que aprovecha lo multiplataforma para expandirse, sino los propios usuarios, que contribuyen desarrollando capítulos alternativos, finales, imitaciones, parodias, trailers, juegos, traducciones, subtitulados, etc. al usar todas las posibilidades de la tecnología digital. En este caso hablamos de cultura participativa.



Bueno: vamos entonces a desarrollar los aspectos más importantes del artículo de Bolter y Grusin:

Lo que entienden estos autores por

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