Teorias del aprendizaje



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TEORIAS DEL APRENDIZAJE

Teoría conductista
La teoría conductista, desde sus orígenes, se centra en la conducta observable intentando hacer un estudio totalmente empírico de la misma y queriendo controlar y predecir esta conducta. Su objetivo es conseguir una conducta determinada para ello analizara el modo de conseguirla. De esta teoría se plantaron dos variantes: el condicionamiento clásico y el condicionamiento instrumental y operante. El primero de ellos describe una asociación entre estimulo y respuesta contigua, de forma que si sabemos plantear los estímulos adecuados obtendremos la respuesta deseada. Esta variante explica tan solo comportamientos muy elementales. La segunda variante, el condicionamiento instrumental y operante persigue la consolidación de la respuesta según el estimulo, buscando los reforzadores necesarios para implantar esta relación en el individuo. Será esta variante en la que nos vamos a centrar.
Se plantea la ley del efecto según la cual se consolidan las respuestas deseadas en el individuo a las que la sigue un estimulo satisfactorio y en la ley del ejercicio según la cual la respuesta se consolida con relación al número de veces que se conecte con un estimulo satisfactorio. Según esta teoría la enseñanza se plantea como un programa de contingencias de refuerzos que modifiquen la conducta del alumno. Se propone un conocimiento a aprender, se entiende que el conocimiento se ha adquirido convenientemente si el alumno es capaz de responder convenientemente a cuestiones planteadas acerca de este conocimiento. Si el alumno responde correctamente se le proporcionan una serie de estímulos positivos para él, si no lo hace correctamente se le dan estímulos negativos o no se le proporciona el positivo. Esta secuencia se repite el número de veces que sea necesario hasta que todas las respuestas estén asimiladas.
Se programa el aprendizaje como una secuencia de pequeños pasos con un gran número de refuerzos y con una alta frecuencia en el planteamiento de los mismos. Se divide el conocimiento en tareas o módulos y el alumno debe superar cada uno de estos módulos para proseguir con el siguiente. Se definen, así mismo, objetivos operativos y terminales en los que habrá que evaluar al alumno. Como aportaciones podemos destacar el intento de predecir y controlar la conducta de forma empírica y experimental, la planificación y organización de la enseñanza, la búsqueda, utilización y análisis de los refuerzos para conseguir objetivos, y la subdivisión del conocimiento, la secuenciación de los contenidos y la evaluación del alumno en función a objetivos.
En cuanto a las deficiencias de esta teoría podemos destacar que el conductismo prescinde por completo de los procesos cognoscitivos. Para él el conocimiento es una suma de información que se va construyendo de forma lineal. Asume que la asimilación de contenidos puede descomponerse en actos aislados de instrucción. Busca únicamente que los resultados obtenidos sean los deseados despreocupándose de la actividad creativa y descubridora del alumno.
Teoría cognitiva
La teoría conductista no tenía en cuenta procesos internos para comprender la conducta y solo pretendía predecirla y controlarla.

El nuevo objetivo de esta teoría es analizar procesos internos como la compresión, la adquisición de nueva información a través de la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento, el lenguaje, etc. Surgen una serie de planteamientos según esta teoría que describen y analizan cada uno de estos procesos internos. Esta teoría entiende que si el proceso de aprendizaje conlleva el almacenamiento de la información en la memoria, no es necesario estudiar los procedimientos de estímulo-respuesta sino atender a los sistemas de retención y recuperación de datos, a las estructuras mentales donde se alojaran estas informaciones y a las formas de actualización de estas.


Diferencia entre estructuras mentales como componentes estáticos del sistema que permanecen estables a lo largo del tiempo y procesos que describen la actividad del sistema. El objetivo del educador, según esta teoría, será el crear o modificar las estructuras mentales del alumno para introducir en ellas el conocimiento y proporcionar al alumno de una serie de procesos que le permitan adquirir este conocimiento.
Por tanto no se estudia cómo conseguir objetivos proporcionando estímulos, sino que se estudia el sistema cognitivo en su conjunto: la atención, la memoria, la percepción, la compresión, las habilidades motrices, etc. Pretendiendo comprender como funciona para promover un mejor aprendizaje por parte del alumno. De cada parte de este sistema cognitivo surgen teorías que analizan, por ejemplo en la memoria, como se producen los procesos de selección-retención-recuperación de datos; en el aprendizaje los procesos de reorganizaron, reconstrucción y reconceptualización del conocimiento, etc.
Como aportaciones podemos destacar el planteamiento de una enseñanza intencional y planificada en vez de confiar el aprendizaje a la práctica y a la repetición de ejercicios. No se pone el énfasis en la consecución de resultados sino en el proceso seguido. Se busca que los datos que han sido procesados adquieran sentido integrándose en otras informaciones ya almacenadas.
En cuanto a deficiencias podemos destacar el método de investigación, ya que es necesario recurrir a técnicas introspectivas para hacer explícitos los procesos internos. Por tanto no se pueden establecer correlaciones para obtener resultados específicos según experimentos realizados, no como en la teoría anterior donde la percepción de un estimulo originaba una respuesta y esto era de directa aplicación sobre un grupo de alumnos.
Teoría neurobiológica del aprendizaje

El hombre viene con una predisposición por aprender, siempre lo está haciendo y nunca es demasiado tarde para hacerlo; sin embargo, creemos que hay edades más idóneas para adquirir y/o desarrollar ciertos hábitos, habilidades y capacidades, mismas que se podrán potenciar a lo largo del tiempo.


Del mensaje anterior podemos rescatar que toda actividad realizada por el hombre sigue un orden, una secuencia de pasos que permiten ir desde lo más básico, cercano, elemental y concreto, hasta lo más general y abstracto; de igual manera, cuando nacemos, nuestro cerebro no se encuentra desarrollado por completo, sino que sigue un camino de continuas modificaciones que permiten facilitar los procesos de aprendizaje, puesto que se han mantenido y mejorado las estructuras básicas de este órgano (neuronas, sinapsis y células gliares), razón por la cual, resulta pertinente estimularlo desde edades tempranas y continuar haciéndolo a lo largo del tiempo puesto que si no se trabaja permanentemente en ello, el cerebro regresa a su tamaño normal y se pierden aquellas conexiones entre conocimientos que nos permiten responder de manera eficaz y oportuna a los diferentes estímulos y situaciones que se nos presentan en la vida diaria.
Aunque el sistema nervioso no está compuesto únicamente por el cerebro, cabe mencionar que este órgano y sus piezas básicas son los que determinan si se responde o no y de qué forma al estímulo captado, permitiendo con ello, comprender el entorno, por lo tanto, nuestra explicación se basará en el proceso de maduración que este sigue. Como ya hemos dicho, cada una de las zonas o elementos del cerebro, como componentes de una misma estructura, desempeñan funciones que han sido distribuidas de acuerdo a las facultades y capacidades otorgadas por la naturaleza (puesto que cada zona tiene determinada, de antemano, una tarea); por lo tanto, trabajan de manera conjunta y contribuyendo diferentemente en la construcción de aprendizajes.
En el ámbito educativo, y para ser más concretos, la cuestión del numeral obtenido por los alumnos es lo que más alarma a los padres de familia, pero, ¿por qué?, ¿será posible que ese número diga lo que en realidad ha aprendido el estudiante?, ¿la nota representará un referente que nos permita establecer la calidad de conocimientos que construyó el niño?; si trasladamos estas interrogantes al postulado neurológico, que determina que el aprendizaje se construye a medida que se establecen más y mejores sinapsis como resultado del desarrollo cerebral, ¿qué será más importante, la calidad de conexiones que se establecen entre los conocimientos o la cantidad?; habrá quienes opten por alguna de las dos opciones, otros, quizá dirán que se requiere de un equilibrio entre ambas cuestiones; veamos qué demuestran los estudios realizados sobre este enfoque.
Al investigarse el desarrollo del cerebro se han obtenido resultados importantes, mismos que determinan que la maduración cerebral no se efectúa únicamente en la etapa prenatal o durante los primeros años, sino que continúa desarrollándose a lo largo de la vida, puesto que nada es estático y todas las estructuras cerebrales están sujetas a continuas modificaciones graduales, paulatinas y drásticas; por lo cuál, parece pertinente promover su maduración mediante continuos estímulos.
Aunque el aprendizaje y el pensamiento no pueden ser localizados en un punto específico del cerebro, puesto que se produce en muchos (“y el hipocampo parece ser un elemento básico en el proceso de aprendizaje”), se sabe que las neuronas, que requieren de células gliares para cumplir con sus tareas, establecen sinapsis en las que se albergan todas aquellas experiencias, datos y conocimientos que nos permiten responder de manera oportuna a los estímulos y por consiguiente, construir aprendizajes que permitan un mejor desempeño en situaciones futuras; en ocasiones, se construyen sinapsis que no son necesarias porque no responden a las necesidades actuales, porque los conocimientos o aprendizajes carecen de aplicabilidad concreta en nuestro entorno y son desechadas mediante una “poda sináptica”, proceso que permite que nuestro cerebro actúe de manera más eficaz en los siguientes escenarios. Por tanto, el aprendizaje, analizado desde esta perspectiva, es construido de manera gradual a medida que se producen sinapsis más relevantes, y para que esto se pueda hacer presente, se hace evidente el desarrollo del cerebro; mientras más evolucionado y estimulado se encuentre este órgano, mejores serán los resultados que se obtendrán en cuanto a construcción de aprendizajes; en otras palabras, el aprendizaje es el resultado de la calidad de sinapsis elaboradas, no de la cantidad.


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