Teoría y Filosofía Política, la tradición clásica y las nuevas fronteras Atilio Boron



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Notas
1 Politóloga (UBA); docente e investigadora sobre estado, conflicto laboral, acción política y subjetividad (Universidad de Warwick, Inglaterra). E-Mail: Ana.Dinerstein@warwick.ac.uk
2 En el primer caso, individualismo liberal metodológico (Hobbes, Locke, Bentham), epistemológico (Descartes, Kant, el Iluminismo); y ético (Stuart Mill). En el segundo caso, los dialécticos comunitarios tales como Charles Taylor, Habermas, Benhabib, McIntyre, Walzer, entre otros. En el tercer caso, el marxismo, principalmente la escuela rusa marxista de psicología histórico-social liderada por Vygotsky, feministas como Millet y Gilligan. En el último caso distintas vertientes del post-estructuralismo y el post modernismo, entre los que se encuentran Foucault y el feminismo post-moderno.
3 En Estado, poder y socialismo, Poulantzas ha criticado la ausencia del fundamento material del poder en Foucault. Para él, el campo relacional del poder remite a un sistema material de distribución de lugares en el conjunto de la división social del trabajo (Tarcus, 1993: 23) Sin embargo, mi crítica es de un tenor diferente
4 Digo nuevo encuentro porque han habido una serie de intentos de comparar, y de acercar Marx a Foucault y viceversa, y de criticar a Foucault desde Marx. Como ejemplos, podemos mencionar a Fine, Balibar, Althuser, Poulantzas, entre otros.
5 No puedo considerarme una experta en Foucault. Voy a seguir a algunos de los análisis críticos de su obra, referidos específicamente al tema que me concierne.
6 Para Janmohamed, Foucault es heredero tanto de Nietzche (y sus mediadores, Blanchot y Bataille) como de Marx y Husserl. Pero Foucault no ha reconocido nunca a estos dos últimos, y ello se debe, según este autor, a que el mediador entre él y Marx ha sido Althuser
7 Por ejemplo, en Las palabras y las cosas, dice Foucault: “En el más profundo nivel del pensamiento occidental, el marxismo no introduce una discontinuidad real; encuentra su lugar sin dificultad, como una forma completa, tranquila, confortable...y satisfactoria por un tiempo... dentro de un marco epistemológico que encantado le da la bienvenida (en tanto este marco de hecho le hace lugar) y que en recompensa no tiene intención de molestar en absoluto y, sobre todo, no tiene poder para modificar, ...en tanto descansa sobre él. El marxismo vive en el pensamiento del siglo 19 como un pez en el agua: es decir, no puede respirar en otro lado”
8 Holloway, Picciotto, Radice, Clarke
9 Mientras el estructuralismo conceptualiza al trabajo existiendo meramente en el capital (los sujetos y sus luchas están subordinados a la lógica del capital), el autonomismo conceptualiza al trabajo existiendo meramente contra el capital (existe la posibilidad de que el trabajo, a través de sus luchas, se autonomice del capital).
10 La existencia del trabajador libre, por ejemplo, ya implica la existencia del valor, y por lo tanto es subjetividad alienada.
11 Para Foucault, el humanismo sirvió de base para la reorganización de forma más económica y racional del poder (Fine en Tarcus, 1993:129). Pero “el poder puede haber cambiado su forma: puede ser menos bárbaro...pero no es menor su poder”(Foucault en Weeks, 1993)
12 Me refiero al poder estatal de represión y de implementar políticas públicas, así como también de la capacidad regulatoria de la ley, por un lado, y al nivel de organización e historia de luchas, por el otro. Por ello, mi intención no es simplificar el análisis sino hacerlo más complejo. Aunque señalemos la contradicción subyacente, cada caso debe ser analizado en su especificidad.
13 No por nada, cada vez que emergen luchas de toda la comunidad como fueron las de Jujuy ó Cutral-có, se las denomina, desde el poder, “violentas” ó “incivilizadas”, mientras la represión policial (hasta la muerte) es relativamente aceptada por la sociedad, como parte de las formas-técnicas modernas de estado para controlar la “violencia social”
14 Antonio Negri desarrolló la noción de auto-valorización de la clase trabajadora. La auto-valorización se basa en la diferencia y la pluralidad (Ryan, 1982) y designa momentos positivos de autonomía de la clase trabajadora, siendo los momentos negativos los de resistencia. La idea es que junto al poder de rehusar y de destruir la determinación del capital existe un poder creativo de auto-afirmación, el poder de constituir nuevas prácticas (Cleaver, 1992). Se trata de “momentos de trascendencia” La visión autonomista ha sido criticada por su romanticismo y voluntarismo.
15 A su vez, Foucault festejó la propuesta política de Deleuze y Guattari (1990) y la resumió como una guía para la acción política: “acción política libre contra todo tipo de paranoia unitaria y totalizadora; proliferación, yuxtaposición... no-subdivisión y jerarquía piramidal de acción, pensamiento y deseo; ... preferir lo que es positivo y múltiple, la diferencia a la uniformidad, el fluir a la unidad, la movilidad a los sistemas. Creer que lo productivo no es sedentario sino nómade... no usar el pensamiento para fundar una práctica política de la Verdad... usar la practica política para intensificar el pensamiento, y el análisis como un multiplicador de las forma y terrenos para la intervención política; no demandar de la política la restauración de los “derechos” del individuo, como los ha definido la filosofía. El individuo es un producto del poder. Lo que se necesita es “desindividualizar” a través de la multiplicación...; no enamorarse del poder” (prefacio).
16 Según Foucault, el poder crea resistencia. Algunos, preocupados por la organización política de la resistencia, han criticado duramente su idea de resistencia anárquica. Así, “la delincuencia, por ejemplo, es la rebelión producida por las disciplinas carcelarias; al mismo tiempo, es el medio...para el refuerzo de la disciplina misma. Todo lo que Foucault tiene para ofrecer es una celebración de esta delincuencia” (Fine en Tarcus, 1993: 139) En este caso la pregunta es: ¿consideraríamos “delincuencia” a la delincuencia de no existir el poder disciplinario, la propiedad privada, el dinero y los criterios de verdad que distinguen honestidad de delincuencia? El pensamiento de Foucault es de una radicalidad tal que, obviamente, supera a las visiones marxistas humanistas.
17 En el acto de rehusar a ser lo que somos, el cuerpo se convierte en el lugar de la transgresión, en el lugar del trabajo transgresor sobre los límites, y que Foucault profesó con su participación política en los 70, sus prácticas sadomasoquistas, su sexualidad gay y su actividad como escritor.
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