Teoría antropológica de aristóteles



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Historia de la Filosofía 2º Bachillerato




TEORÍA ANTROPOLÓGICA DE ARISTÓTELES
(Se le conoce también como el estagirita o el peripatético.)
Aristóteles nace en el año 383 a C. en Estagira y desarrolla su filosofía durante el siglo IV a C hasta su muerte en Eubea en el 322 a C. Durante su juventud fue alumno de la Academia de Platón, posteriormente fue llamado para ser tutor de Alejandro Magno y a su regreso a Atenas fundó su propia escuela llamada El Liceo.
INTRODUCCIÓN ESPECÍFICA
La de Platón añadiendo a Platón.
En su metafísica Aristóteles había distinguido entre seres naturales (aquellos que tienen en sí mismo el principio del movimiento y el reposo) y seres artificiales (aquellos cuyo movimiento es producido por un agente externo) Y dentro de los seres naturales distinguió entre los seres que tienen vida y los que carecen de ella (inertes)

Tener vida significa para Aristóteles (biólogo y naturalista) poseer un principio explicativo propio de la naturaleza animada al que denomina alma (psyche).
El hombre es considerado por Aristóteles como un ser natural con vida, y le aplica la misma teoría hilemórfica con la que ha explicado la composición del resto de la naturaleza, de manera que concluye que el hombre es un compuesto de materia y forma, donde la materia es el cuerpo y la forma es la psyche o alma.
La composición de cuerpo y alma ya se había dado en Platón, pero Aristóteles se distancia radicalmente de éste al afirmar que esta unión no es una unión accidental sino una unión sustancial, cuerpo y alma son, según Aristóteles dos co-principios sustanciales del hombre esto significa que ambos forman una única sustancia y que se necesitan mutuamente para formarla, es decir, que en el hombre cuerpo y alma no existen ni subsisten de forma separada, solo el entendimiento puede separarlas conceptualmente.

El cuerpo es materia y, por tanto, potencia. El alma es forma y, por tanto, acto. De hecho Aristóteles define el alma de las siguientes maneras:



  • Alma es la forma o acto perfecto primero de un cuerpo natural que tiene la potencia de estar vivo.

  • Alma es la forma de un cuerpo natural que tiene la vida en potencia.

  • Alma es el acto primero perfecto de un cuerpo natural orgánico.

O dicho de otra manera, alma es el principio que da vida a un cuerpo orgánico que tenía la vida en potencia. Le llama acto primero porque para Aristóteles el ser de un viviente es la vida y así lo distingue de las demás acciones que puede ejecutar un ser vivo: “Para los vivientes vivir es ser”, vivir no es algo que el animal haga sino la causa de todo lo que hace (su acto primero)

Entendemos por alma aquello en virtud de lo cual el viviente realiza las operaciones propias que le son propias. A esta conclusión llega Aristóteles en su obra De Anima (sobre el alma, la psyche). Un tratado que fue calificado por Hegel como la mejor obra y la única de interés especulativo sobre este tema. Aristóteles la escribió tras la observación de una privilegiada documentación ya que Alejandro Magno (de quien fue preceptor) le enviaba de sus campañas toda suerte de vegetales y animales que no existían en Grecia. Su observación le llevó a plantearse la siguiente pregunta: si los seres vivos están compuestos de los mismos elementos que la materia inerte (tierra, aire agua y calor) ¿Qué le falta a lo inerte para estar vivo? ¿Qué pierde un ser vivo cuando muere y se descompone en sustancias inertes? ¿Qué pieza clave provoca con su desaparición el desmoronamiento de toda una complejísima arquitectura biológica?

Puesto que la materia de un ser vivo permanece idéntica un segundo después de su muerte, solo cabe pensar en la desaparición de un “elemento” inmaterial que mantenía ensamblados y funcionando los componentes materiales. Este elemento es su forma o alma.

Aristóteles distingue tres tipos de alma con las que trata de explicar las distintas funciones u operaciones que realizan los diferentes seres vivos. Las funciones fundamentales de la vida son tres:


  1. De carácter vegetativo (reproducción, nutrición, crecimiento…)

  2. De carácter sensitivo-motriz (sensaciones y movimiento)

  3. De carácter intelectivo (conocimiento, deliberación y elección

Por esta razón Aristóteles distingue entre alma vegetativa (propia de los vegetales), alma sensitiva (propia de los animales) y alma intelectiva (propia de los hombres). El alma vegetativa es el principio más elemental de vida y rige la reproducción, el crecimiento y la nutrición.

Los animales poseen las anteriores facultades pero además poseen también sensaciones, apetitos (deseos) y movimiento. (De la sensación se deriva la imaginación que es la producción de imágenes y la memoria, que las conserva y las reproduce en ausencia del objeto, de la acumulación de imágenes deriva la experiencia. El apetito nace como consecuencia de la sensación: “es deseo, ardor, voluntad (…) por otra parte donde hay sensación también hay placer y dolor, así como lo agradable y doloroso”. Finalmente, el movimiento de los seres vivos deriva del deseo, pues el deseo no es otra cosa que el apetito de lo agradable)

Pero el hombre no se limita a las funciones anteriores pues posee además el entendimiento y la libre voluntad, por tanto su principio rector es el alma intelectiva o racional. El hombre es pues un animal racional y libre.



Conclusión:

El hombre es un compuesto de cuerpo y alma, la unión de ambos es sustancial. Alma es el principio de vida que le permite al cuerpo realizar las funciones que le son propias. El alma específica del hombre es la intelectiva o racional que contiene las facultades de las otras dos almas más la facultad de la razón que supone conocer, deliberar y decidir libremente. Por tanto el hombre es un animal racional y libre en sus decisiones. Cuerpo y alma (materia y forma respectivamente) no pueden darse por separado, por lo tanto Aristóteles niega y con ello la reminiscencia platónica y pone en cuestión la inmortalidad del alma. Aunque es cierto que la forma humana se transmite de generación en generación y por tanto, como especie es de algún modo eterna, sin embargo, como forma sustancial de un hombre concreto el alma desaparece con la muerte. De manera que parece que no hay lugar para la inmortalidad del alma aunque las interpretaciones cristianas posteriores han querido verla en el “entendimiento agente”, del que dice que es eterno e inmortal.

TEORÍA DEL CONOCIMIENTO EN ARISTÓTELES
Aristóteles nace en el año 383 a C. en Estagira y desarrolla su filosofía durante el siglo IV a C hasta su muerte en Eubea en el 322 a C. Durante su juventud fue alumno de la Academia de Platón, posteriormente fue llamado para ser tutor de Alejandro Magno y a su regreso a Atenas fundó su propia escuela llamada El Liceo.
INTRODUCCIÓN ESPECÍFICA
La de Platón seleccionando lo que interesa para Aristóteles y marcando las distancias con Platón.
En la psicología aristotélica se afirma que el hombre posee el alma intelectiva que le capacita para todas la funciones vegetativas y sensitivas, pero también, y esto es específico del hombre, le capacita para el conocimiento y la libre voluntad.
Por otra parte su concepción de la realidad es clara: solo existe este mundo, el sensible, donde se encuentran los seres, que son sustancias individuales, compuestas de materia y forma (hilemorfismo), donde la forma es su esencia, en consecuencia y a diferencia de Platón, los seres sensibles poseen en sí mismos su esencia y por tanto, poseen en sí mismo su principio de inteligibilidad (la posibilidad de ser conocidos). De manera que será a las cosas mismas a las que habrá que acudir para conocerlas.
Puesto que la experiencia sensible será el punto de partida u origen del conocimiento, Aristóteles mantiene una postura claramente empirista, ya que admite como fuente de conocimiento la sensación, de la que se derivan la imaginación y la memoria, aunque estas serán solo el primer paso del conocimiento ya que para Aristóteles, siguiendo la tradición socrático-platónica, el grado superior del conocimiento será el intelectual.
EL CONOCIMIENTO SENSIBLE
Si para Platón la sensación no proporcionaba un conocimiento verdadero, en Aristóteles en cambio la sensación es la fuente básica y primera del conocimiento, es decir, su origen.

El conocimiento sensible es el nivel más elemental y se da también en los animales, se trata de la captación, a través de los sentidos, de las cualidades sensibles de los seres; los sentidos reciben las formas sensibles sin la materia de los seres presentes, por ejemplo, cuando nos encontramos en presencia de una flor los sentidos captan sus cualidades sensibles: su olor, color, tamaño, aspecto…pero sin su materia.

Hay dos tipos de sentidos, según Aristóteles,: los sentidos propios (vista, oído, olfato, gusto y tacto ) y un sentido común, que coordina a los demás sentidos y realiza una función unificadora de las sensaciones, las integra y conserva en forma de imágenes (imaginación) que pueden ser reproducidas por la memoria.

Imaginación y memoria realizan por lo tanto un papel importante ya que hacen posible la reproducción mental de los objetos percibidos anteriormente en ausencia de los mismos, lo que permitirá después al pensamiento trabajar pensando y juzgando acerca de estos objetos.
EL CONOCIMIENTO INTELECTUAL
Ahora bien, los sentidos solo pueden captar lo individual, (las formas sensibles de las sustancias concretas), de manera que la sensación no es ciencia, pues la ciencia es conocimiento de lo universal; la ciencia solo será posible gracias al conocimiento intelectual.

El conocimiento intelectual es el grado superior del conocimiento y solo está presente en los seres humanos, conoce el aspecto inteligible de las cosas, esto es, su esencia, y este conocimiento es llevado a cabo por el entendimiento.

El entendimiento es la facultad encargada de captar lo universal, las esencias universales que están en las cosas como forma (que como sabemos está unida sustancialmente a la materia de manera que sólo mentalmente se pueden separar).

Por ejemplo captamos por la inteligencia la idea de caballo, el concepto universal de “caballo” que define y se aplica a todos los caballos particulares de los cuales podemos tener conocimiento sensible.

Pero… ¿cómo se forma el concepto?, ¿Cómo es posible que partiendo de las sensaciones particulares se llegue al conocimiento de las esencias universales? Es el entendimiento agente (o activo) la facultad que hace posible este proceso inductivo (de lo particular a lo universal) que Aristóteles llama abstracción y que consiste en desposeer a los objetos de nuestra experiencia sensible de lo innecesario, eliminando las cualidades sensibles hasta llegar a lo que en ellos hay de necesario y universal, es decir, a la esencia que los define.

Esta esencia (forma o estructura del ser individual concreto) una vez abstraída por el entendimiento agente, es recibida y captada como concepto por el entendimiento paciente (o pasivo). Hay que entender este entendimiento paciente como una “tablilla en blanco” que está en potencia de recibir y conocer los universales que el entendimiento agente ha abstraído.

Mientras que para Aristóteles el entendimiento paciente es una facultad propia de cada hombre particular y por lo tanto es mortal, afirma, sin embargo, que el entendimiento agente es independiente del cuerpo, no es nada que pertenezca a cada hombre sino la causa eficiente, productora del conocimiento, esta facultad de producir lo universal no se acaba ni agota con la muerte de cada hombre particular, es por tanto, eterna e inmortal.

Hay quien ha visto en este entendimiento agente una forma de afirmar la inmortalidad del alma, sin embargo son más quienes interpretan que en Aristóteles esto no es posible ya que el alma es la forma del cuerpo viviente y por tanto no puede existir si no es en unión sustancial con él.
EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO Y LA LÓGICA
El concepto es el elemento básico del conocimiento intelectual, pero este por sí mismo no afirma ni niega nada acerca de la realidad, para ello elaboramos juicios que consiste en atribuir a un concepto sujeto un concepto predicado de manera que reproduzcan la conexión que entre ellos se da en la realidad. En el tratado de las Categorías Aristóteles estudia las formas posibles de atribución de un predicado a un sujeto cualquiera y que se corresponden con las diez clases generales de realidad o modos de ser que existen (ser sustancia y modos de ser accidental: cualidad, relación, lugar, posición, acción, pasión… siendo lo accidental aquello que se predica de la sustancia).

Por ejemplo, en este juicio o proposición particular afirmativa: “La fruta está madura” estamos atribuyendo una cualidad accidental (madura) a una sustancia (fruta), o lo que es lo mismo, estamos atribuyendo un concepto predicado a un concepto sujeto.



La unión de varios juicios recibe el nombre de raciocinio. Para Aristóteles el procedimiento racional más adecuado para la ciencia es el silogismo, que Aristóteles inventa y que aparece en su obra Analíticos.

El silogismo es un procedimiento deductivo en el que se parte de dos premisas que comparten un término medio que sirve de enlace entre ellas y de las que se deriva necesariamente una conclusión en la que ya no aparece dicho término medio pero sí el mayor y el menor contenidos en las premisas. Por ejemplo, en el famoso silogismo:

Los hombres son mortales

Sócrates es hombre

Sócrates es mortal

Las premisas comparten el término medio (hombre) y la conclusión contiene el término menor (Sócrates) que se incluyen en el término mayor (es mortal). Como vemos, el valor demostrativo del silogismo se basa en las relaciones de inclusión de lo particular en lo universal. Aristóteles estudia las condiciones necesarias para que un silogismo sea formalmente válido. Ahora bien, que la estructura formal de un silogismo sea válida no nos garantiza su verdad. Para Aristóteles la verdad de conocimiento consiste en la adecuación del pensamiento a la realidad. Un juicio será verdadero si se corresponde con lo que la realidad es, si está corroborado por la experiencia. Un silogismo será verdadero si además de ser válido formalmente, las premisas (juicios) que lo forman son verdaderas, esto es, se adecúan a la realidad.
Por otra parte Aristóteles advierte que no todo se puede demostrar, es decir que hay que partir siempre de “principios” ya conocidos, los cuales se deben obtener por inducción, este es un proceso de generalización en el que partiendo de una enumeración de casos particulares llegamos a un enunciado universal, Ponemos un ejemplo del propio Aristóteles: de la observación de que el ser humano, el caballo, la mula. etc., viven largo tiempo y de que son animales sin hiel, se induce que los animales sin hiel son longevos.

Y por último hay otro procedimiento en este caso intuitivo y para el que se requiere una especial perspicacia que nos permite ver lo universal en lo particular a partir de un solo caso. De nuevo un ejemplo del propio Aristóteles: si uno al ver que la luna siempre tiene brillo en la dirección del sol, enseguida intuye por qué es esto; a saber, porque recibe el brillo del sol.


Añadir los tipos de saberes y ciencias que distingue Aristóteles.
ETICA DE ARISTÓTELES
Aristóteles nace en el año 383 a C. en Estagira y desarrolla su filosofía durante el siglo IV a C hasta su muerte en Eubea en el 322 a C. Durante su juventud fue alumno de la Academia de Platón, posteriormente fue llamado para ser tutor de Alejandro Magno y a su regreso a Atenas fundó su propia escuela llamada El Liceo.
Podemos definir la ética aristotélica como una ética teleológica (que tiende hacia un fin), eudemonista (el fin que busca es la felicidad) y de la virtud (medio para conseguirla).

Aristóteles nos aclara que ni la ética ni la política son ciencias de la naturaleza, no son saberes que traten sobre lo universal y permanente, que nos den certezas absolutas. Ética y Política son ciencias prácticas, se ocupan de las acciones humanas que son cuestiones más de nomos (acuerdos, convenciones humanas) que de physis (leyes naturales).



La ética, en concreto, es la ciencia que nos dice cómo debemos y podemos comportarnos para llevar una buena vida.
Para desarrollar su ética, Aristóteles parte, como en su teoría del conocimiento, de lo empírico, esto es, de las acciones humanas concretas y ve cómo todas nuestras acciones tienden hacia un fin, un bien y ve también cómo unos bienes se subordinan a otros, así que la pregunta fundamental es ¿cuál es el fin último del hombre? Y para Aristóteles la respuesta es muy sencilla: el fin o bien último que persigue todo hombre es la felicidad (eudemonía).

El problema ahora está en descubrir qué es la felicidad. Aristóteles afirma que hay tres maneras distintas de entenderla (probablemente aquí está trasladando las discusiones que había en la Academia). Estas tres maneras de entenderla son:



  1. Para el hombre público-político la felicidad son los honores, la gloria, el reconocimiento, la influencia….

  2. Para el filósofo la felicidad se identifica con una vida contemplativa, con la sabiduría

  3. Para el hombre vulgar la felicidad consistirá en el placer, en tener cubiertas las necesidades básicas, tener salud.

Para Aristóteles la auténtica felicidad es la vida regida por aquello que es específicamente humano, su excelencia y perfección y esto no es otra cosa que la sabiduría y la vida contemplativa. Ahora bien, este tipo de felicidad quizá no pueda ser alcanzada por todos los hombres pues la vida humana es finita y puede que en muchos casos el hombre tenga que conformarse con una felicidad más accesible, de manera que siendo más prácticos la felicidad quizá consista para la mayoría en una unión de contemplación, virtud y bienes exteriores.

Como hemos dicho, es esta una ética eudemonista, pero también es una ética de la virtud, pues la virtud es, para Aristóteles, la estrategia para conseguir la felicidad.

¿Pero qué es la virtud? Aristóteles la entiende como una disposición del alma, pero no es una disposición natural como ocurría en Sócrates, ni basta con la educación. Para Aristóteles

La virtud se adquiere practicándola, es por lo tanto un hábito (para que un hombre sea justo ha de practicar la justicia)

Distingue Aristóteles entre dos tipos de virtudes en relación con dos funciones del alma: la racional y las pasional . Son respectivamente las virtudes dianoéticas o intelectuales (son las que perfeccionan nuestra capacidad de conocer) y las virtudes éticas (que perfeccionan nuestro carácter) como la fortaleza, la justicia, el valor, la templanza... Ambas son indispensables.



De entre las virtudes dianoéticas como el arte, la sabiduría, la ciencia… destaca Aristóteles la prudencia, pues la prudencia le permite al hombre deliberar (pensar) y discernir (distinguir) lo que es bueno o malo en cada ocasión particular. El hombre prudente no aplica las reglas de forma automática, sino que se guía por el conocimiento práctico y la razón.
Pero además de conocer qué es lo que se debe hacer es necesario estar dispuesto a elegirlo y mantenerse firmemente es esa elección. Esta capacidad de seguir los dictados de la prudencia depende del ethos o carácter del que se derivan las virtudes éticas.

Por lo tanto la virtud ética es una disposición de nuestra voluntad, no de nuestra razón.

Elegir lo bueno, dice Aristóteles, es elegir el término medio que es un equilibrio entre dos extremos igualmente viciosos.

Optar por el término medio no es optar por la mediocridad, pues el término medio es la virtud, la excelencia, ya que posee en su justa medida lo bueno, que en sus extremos degenera en vicio; por ejemplo el “valor” es la virtud, el equilibrio que en su extremo por defecto es el vicio de la “cobardía” y en su extremo por exceso es el vicio de la “temeridad”. De la misma manera la “templanza” es el término medio entre el “desenfreno” y la “apatía” (incapacidad de disfrutar de algo), o como la “generosidad” es el término medio entre la “ruindad” (tacañería) y la prodigalidad (el derroche).


Ahora bien, Aristóteles hace notar que este término medio lo es “respecto a nosotros” o lo que es lo mismo no es un término medio absoluto para todos sino relativo a cada uno, no se puede establecer en abstracto o en general sino de acuerdo con las circunstancias de cada uno, ya que lo que uno considera excesivo puede ser escaso para otro y lo que en una circunstancia consideramos mejor puede variar en otras circunstancias.

En cada caso el individuo sensato, prudente, sabrá escoger cuál es el justo medio (recordemos que las virtudes son un hábito que se adquiere con la experiencia y que nuestras elecciones deben venir guiadas por la razón). Son los individuos virtuosos los que hemos de tener como modelo en nuestro aprendizaje.
Terminamos recordando algo que ya hemos dicho y es que aunque es cierto que para Aristóteles la felicidad consistiría en la actividad contemplativa, puesto que es esta la única específicamente humana, este tipo de felicidad es solo un ideal para la mayor parte de los hombres, así que a Aristóteles, que era un hombre práctico, le resulta evidente para alcanzar la felicidad a la que la mayoría aspira es necesaria la práctica de la virtud pero además no se puede prescindir de otros bienes internos, como por ejemplo la salud y externos, como tener amistad, cierta influencias, honorabilidad y tener cubiertas las necesidades básicas.
Con esta postura Aristóteles se está alejando del radical intelectualismo platónico.

POLÍTICA DE ARISTÓTELES
Aristóteles nace en el año 383 a C. en Estagira y desarrolla su filosofía durante el siglo IV a C hasta su muerte en el 322 a C.
INTRODUCCIÓN ESPECÍFICA

Contextualizar en la época y contraponer a Platón (posibilismo frente a utopía)

La política, para Aristóteles, al igual que la ética es una ciencia práctica, esto significa que al contrario que las ciencias de la naturaleza, la política no nos proporciona certezas absolutas.
Su reflexión recogida en su obra Política parte de la experiencia, de ahí la recopilación en el Liceo de hasta 158 constituciones distintas y el estudio de diferentes formas de gobierno.
En la primera parte de la Política Aristóteles se plantea el fundamento y la finalidad del Estado.
En cuanto al fundamento Aristóteles defiende una especie de “organicismo social” pues cree que el Estado es anterior por naturaleza a la familia y a cada ser humano tomado individualmente ya que estos no se bastan a sí mismos y por tanto dependen no sólo económica sino también moralmente del Estado. De manera que individuo y familia son partes de un todo: el Estado.
Por esta razón el ser humano es un animal político y social por naturaleza y lo es de una manera diferente a como lo son otros animales gregarios (que viven en grupos), pues solo él posee el lenguaje gracias al cual puede comunicarse con sus semejantes acerca del bien y el mal, lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales tan importantes dada la finalidad del Estado.
¿Y cuál es la finalidad del Estado? La respuesta es clara: la felicidad y la perfección moral de los ciudadanos. La búsqueda del bien común.
Por eso, lo único que justifica moralmente al estado es que sirva al Bien común. Así la ética parece subordinarse a la política pues solo en el Estado se puede alcanzar el Bien y la Justicia. Además, nadie nace virtuoso ni puede llegar a serlo si no ha sido educado, y es al Estado, en último término a quien compete la tarea educativa: los niños y jóvenes han de ser educados como futuros miembros del Estado en hábitos virtuosos pues serán en el futuro los ciudadanos que van a participar en la administración de la justicia y la organización del Estado.

La educación moral se convierte así en el nexo correcto entre individuo y sociedad.
En la segunda parte de su Política Aristóteles analiza las diferentes formas de gobierno que se han dado y los procesos que han seguido y entiende que hay dos maneras de constituirse la política:


  1. aquella que se rige por el bien común

  2. aquella que se rige por el interés de los que gobiernan.

Las formas de organización que busquen el bien común serán formas correctas, regímenes rectos y entre estos se encuentran:

a) la República (gobierno de la mayoría)

b) la Monarquía (gobierno de un individuo)

c) la Aristocracia (gobierno de una elite)

Pero estas tres formas degeneran en gobiernos despóticos, corruptos cuando los que gobiernan buscan su interés particular ya así aparecen:



  1. la Demagogia o Democracia (busca el interés de la mayoría pobre)

  2. la Tiranía (busca el interés del monarca)

  3. la Oligarquía (busca el interés de una minoría rica)

Aunque Aristóteles sí parece tener preferencia por una determinada forma de organización política, su espíritu realista y práctico le lleva a decir que la inclinación de un pueblo o polis por un sistema político concreto deberá adecuarse a la experiencia, es decir, a las circunstancias concretas de cada pueblo, según sean sus características sociales, económicas y psicológicas siempre y cuando este sistema busque el bien común. Como vemos, en el plano pragmático (práctico) Aristóteles es partidario de un “posibilismo político”.


Sin embargo, en el plano teórico la organización política ideal sería, según Aristóteles una Politeia (un gobierno constitucional), una especie de República intermedia en la que los derechos políticos pertenecerían a las capas de población libres con una situación económica media, esto es, una República en la que una amplia clase media mayoritaria marcase las pautas de actuación, pues esta buscan siempre la paz y el equilibrio.
Añadir aspectos de la ciudad y de los ciudadanos
Este punto de vista coincide con su ética, pues la virtud se encuentra en el término medio y también en política el término medio es la mejor opción.



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