Teología y Doctrina Metodista



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Teología y Doctrina Metodista

Módulo III






Plan Nacional para Ministerios Hispanos y Latinos
Junta General de Educación Superior y Ministerios
Iglesia Metodista Unida
www.gbhem.org

MODULO III

Teología y Doctrina Metodista

INTRODUCCIÓN
Este módulo es un estudio introductorio a la teología y doctrina wesleyana y está dirigido a pastores y líderes locales de la Iglesia Metodista Unida.
Este material puede estudiarse en grupo o de manera individual. El método de estudio que usaremos será el de ver, juzgar y actuar. Ver, puede definirse como el análisis detallado de lo que ocurre o se dice sobre un hecho o una idea. Juzgar, es interpretar y evaluar el hecho o idea al confrontarlo y compararlo con lo que dice la Escritura. Actuar, implica una acción práctica que nos lleva a un cambio de mentalidad o conducta. La reflexión no estaría completa y carecería de sentido si no condujera a la acción.
Para lograr este propósito, cada parte del presente módulo empezará con algunas actividades y preguntas que nos ayudarán a cuestionar y profundizar sobre el tema. Al final, incluiremos una bibliografía complementaria para profundizar sobre los distintos temas desarrollados.
DOCTRINA Y TEOLOGÍA
Muchas veces hemos oído mencionar palabras como “doctrina” o “teología” en un sermón o conversación entre líderes. Algunas veces son usadas para fortalecer las ideas propias o para devaluar al que piensa, opina, o cree de manera diferente a la de uno o de su denominación o iglesia.




Tarea:


  1. Entreviste a diferentes líderes de su iglesia y pregúnteles qué significa “doctrina” y “teología” para ellos. Escriba las respuestas en un cuaderno o libreta de notas.




  1. Busque en un diccionario teológico el significado de estas dos palabras.




  1. Compare las respuestas. Tal vez descubrirá que muchas veces estos términos de usan de manera muy ligera.




DOCTRINA

Las doctrinas son las creencias básicas de un determinado grupo religioso. La principal razón para estudiar las doctrinas es que los cristianos tengamos claridad en la fe que profesamos.

Hoy en día, la existencia de tantas y tan diversas iglesias y creencias hace necesario que los líderes podamos conocer con claridad las enseñanzas básicas de nuestra fe cristiana para poder explicarlas a otros.

Juan Wesley, a quien Dios usó para fundar el Metodismo, dividía la “doctrina” en dos grupos: 1) las doctrinas esenciales, que eran comunes a toda la Iglesia Cristiana, y que incluían aspectos como la Trinidad, la naturaleza de Cristo, la salvación, y otras más; y 2) las doctrinas particulares que son las que definen la espiritualidad y enseñanzas de un cierto movimiento religioso. En el caso del movimiento wesleyano, por ejemplo, se encuentran la gracia preveniente, la justificación, la gracia santificadora, y otras más.



TEOLOGÍA

La teología se puede definir como hablar sobre Dios, y su contenido responde a dos necesidades básicas de la fe: 1) declarar la verdad del mensaje cristiano; y 2) interpretar esa verdad a toda nueva generación.

Muchos confunden las verdades esenciales (los principios doctrinales) con las interpretaciones y expresiones temporales de esa verdad, que es la labor principal de la teología. Como dice el Libro de Disciplina de nuestra Iglesia, “la teología contribuye a que la Iglesia interprete las necesidades humanas y los desafíos que éstas presentan a la Iglesia”. Entonces, para Wesley la teología era algo más que una ciencia con la cual se distinguía lo ortodoxo de lo herético, más bien la teología vinculaba y estrechaba la relación entre Dios y el ser humano.

Nuestro Libro de Disciplina continúa señalando que la tarea teológica tiene cuatro fuentes: el análisis, la renovación, la elaboración y la aplicación de nuestras perspectivas doctrinarias.

Escritura Experiencia

FE


Tradición Razón

Ahora que tenemos un común punto de partida en lo que respecta a “doctrina” y “teología, ¿qué significará la frase Teología y Doctrina Metodista?

En términos doctrinales, los Metodistas compartimos las doctrinas esenciales que son comunes a toda la Iglesia Cristiana. Nuestra Declaración Doctrinaria, mantiene los principios de la Iglesia Primitiva reservados en el Credo de los Apóstoles, el Credo Niceno y los principios de la Reforma Protestante del siglo XVI.

En términos teológicos, o de las doctrinas “particulares”, la contribución de los Metodistas ha sido interpretar las enseñanzas cristianas en términos pastorales y prácticos; y en particular en lo referente a los Medios de Salvación.

En el presente Módulo, nos ocuparemos de los principios teológicos y doctrinas particulares que le dan su esencia a nuestra identidad metodista.

El pasaje bíblico que inspira nuestro esfuerzo es el que dice: “Si todo el cuerpo fuese ojo, dónde estaría el oído, ¿dónde estaría el olfato?” (1 de Corintios 12:17). Si bien es cierto que, junto con las demás iglesias cristinas formamos el cuerpo de Cristo porque compartimos las doctrinas esenciales del cristianismo, se hace necesario que tomemos consciencia sobre nuestra herencia como líderes de la Iglesia Metodista Unida; de nuestra particularidad dentro del cuerpo de Cristo, para que de esta manera podamos orientar adecuadamente a los que están bajo nuestro cuidado y responsabilidad pastoral.



Preguntas para reflexionar

  1. ¿Cuál es la diferencia entre doctrina y teología?



  1. ¿Qué sabemos de nuestra herencia teológica Metodista?

LOS MEDIOS DE GRACIA

Buscando interpretar las enseñanzas bíblicas, y las de la necesidad humana a través del concepto de la gracia divina, es que Juan Wesley, y los primeros metodistas, se preocuparon por entender la manera en la que hombre y mujeres viven bajo la Gracia divina.



Tarea

Haga un círculo con un grupo de hermanos y hermanas donde todos puedan escoger entre estas dos frases: “Somos justificados por la fe” o “Por la Gracia somos salvos por medio de la fe”. Conforme vayan eligiendo que se vayan colocando en alguno de los dos grupos. Después pida que cada grupo haga un resumen de las razones por las que escogieron esa determinada frase.



Dentro de la tradición cristiana existen muchas interpretaciones teológicas sobre el principio protestante de la “justificación por la fe”.

Juan Wesley y sus seguidores veían los peligros que podía acarrear una falsa interpretación del principio “justificación por la fe”.



  • El primero consistía en reducir la acción divina a una acción forense o jurídica. Es decir, Dios recibe un pago compensatorio (el sacrificio de Jesús) por una falta cometida (el pecado) del ser humano.



  • El segundo era subrayar el principio de la “justificación por la fe”, porque se podía caer en enfatizar demasiado el “yo creo” o el “yo acepto”, y donde la razón o voluntad humana serían el elemento determinante para ser hallado justo delante de Dios.

Es por ello que Wesley, en vez de decir que somos “justificados por la fe”, prefiere decir “por gracia somos salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8). Esto es con el fin de hacer énfasis en la iniciativa gratuita de Dios.
Gracia, charis, es una palabra griega que significa “favor de Dios”. Este es el término más utilizado en el Nuevo Testamento que revela el carácter de la relación de Dios con la humanidad. En las cargas paulinas es usada 101 veces y en las otras 51 veces.
Para Wesley, la doctrina de la justificación, más que el pago de una fianza, es la acción gratuita de Dios que se encarna en la realidad humana con el fin de restaurar a esa misma naturaleza humana.
El énfasis wesleyano en la gracia de Dios, busca subrayar dos cosas: 1) la iniciativa divina, y 2) ver la acción de Dios como una acción de amor, es decir de gracia, gratuita.
Wesley prestaba mucha atención, más que a las ideas, a la vida religiosa del creyente. Por ello, siempre estaba preguntando a las personas sobre su experiencia religiosa, tomando apuntes, investigando y sacando conclusiones. Sus enseñanzas sobre los “Medios de Salvación” expresan lo más distintivo de la espiritualidad del movimiento wesleyano.
Los “Medios de Salvación”, en muchas ocasiones han sido organizados bajo tres principios: la Gracia Preveniente (que es la presencia de la gracia de Dios incluso antes de creer en Jesucristo), la Gracia Justificante (que es la gracia divina que nos habilita para creer en Jesucristo); y la Gracia Santificante (la gracia divina que nos guía a la santidad).


Tarea
Gran parte de la teología wesleyana está en himnos que fueron compuestos por los hermanos Wesley. En el Himnario Metodista encuentre los himnos compuestos por Carlos Wesley, que ilustren el concepto de la gracia divina.




  1. Gracia Preveniente

La Gracia Preveniente, es precisamente la gracia que previene; es decir, la que se presenta incluso antes de nuestro encuentro con Dios, o con el evangelio de Jesucristo. La gracia preveniente, entonces, son todas las formas en la que Dios trabaja antes de que lleguemos a creer en Jesucristo.

La gracia preveniente, nos dispone para sentir vergüenza, dolor y arrepentimiento por nuestros pecados. Y a su vez nos muestra nuestra incapacidad para liberarnos por nosotros mismos. Estas experiencia es conocida, y ha sido llamada por los metodistas como “despertar” o la “convicción” para no resistirnos a Dios y disipar las dudas que pudiéramos tener ante esta nueva realidad.


Veamos cómo lo describe Carlos Wesley esta nueva realidad:

“Otro asilo ninguno hay: Indefenso acudo a ti;


Mi necesidad me trae, porque mi peligro vi.
Solamente en ti Señor, creo hallar consuelo y luz;

Vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús.”


(Estrofa del himno: Cariñoso Salvador)



Tarea
De manera personal y en silencio, repase como usted experimentó (o ha experimentado) esos momentos previos de necesidad que luego lo llevaron a militar en las filas de la Iglesia Metodista Unida.





  1. Gracia Justificante1

Por los registros históricos sabemos que la principal discusión entre la Iglesia Católica Romana y los Reformadores Protestantes en el siglo XVI, fue la polarización entre “sola fe” y las “obras meritorias”.
La idea central de Lutero, apoyada en la lectura del Apóstol Pablo, es que somos hallados justos delante de Dios por medio de la fe y no por nuestras obras2.
Los reformadores, particularmente Lutero, van a desarrollar la doctrina que ahora conocemos como la “justificación por la fe”3



Preguntas para reflexionar


  1. ¿Cómo es que somos justificados por la fe?



  1. ¿Acaso Dios no nos ordena a arrepentirnos y hacer frutos dignos de arrepentimiento, es decir, dejar de hacer lo malo y hacer el bien?



  1. ¿Cómo respondemos a las preguntas que nos hace Juan Wesley sobre cómo vincular la fe y las obras de arrepentimiento o llamadas buenas obras?

Estas dos posiciones rivales de alcanzar la salvación mediante la ‘sola fe’ o mediante ‘las obras meritorias’, se mantendrían en oposición por muchos años, hasta que Juan Wesley, a través de su reflexión bíblica y teológica4, buscaría esclarecer los vínculos entre ambas posiciones llamándolas gracia justificante y gracia santificante.


A través de la reflexión, Wesley llega a la conclusión de que la gracia preveniente nos guía hacia la gracia justificante, esta gracia de Dios por medio de la cual, a través de la fe en Jesucristo, nuestros pecados son perdonados.
Para Juan Wesley, el tema de la justificación era fundamental, como lo señala principalmente en tres de sus sermones: “La salvación por la fe” (Sermón I), “La justificación por la fe” (Sermón V), y la “La justicia por la fe” (Sermón VI). Estos los usaremos con frecuencia en la presente sección.
Para Juan Wesley, el fundamento general para la doctrina de la justificación, viene desde Adán.
Por el pecado del primer Adán, que no sólo era el padre sino también el representante de la raza

Humana, perdimos el favor de Dios; nos convertimos en hijos de la ira, o como dice el apóstol: por



la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres. De la misma manera, por medio

del sacrificio por el pecado que el segundo Adán ofreció como representante de todos nosotros,

Dios se reconcilió a todo el mundo de tal modo que le dio un nuevo pacto. (Sermón V:103)
Entonces, para Wesley la justificación implica “…lo que Dios hace por nosotros por medio de su Hijo” (Sermón V:104). Una acción divina por medio de la cual “somos liberados de la ‘culpa y del castigo’ mediante la expiación de Cristo aplicada al alma del pecador que cree en él, e incluye también la liberación del poder del pecado mediante Cristo formado en el corazón (Gal. 4:19). Quien así ha sido justificado o salvado mediante la fe, verdaderamente ha nacido de nuevo”. (Sermón I:33).

Ahora bien, esta iniciativa de Dios -para Wesley- posibilita la re-creación de la relación entre Dios y el ser humano. Esto va a aparecer muy claramente en otras partes de su obra donde analiza la Escritura y encuentra que, tanto la “justificación” como la “reconciliación”, son tratados como términos paralelos (Rom.. 5:9-10). En estos versículos podemos ver –va a señalar Wesley- que existen tres aspectos muy importantes que se repiten. En el versículo 9, se menciona la muerte de Jesús (expresada en la referencia a la sangre), la justificación y la salvación futura; en el versículo 10, se menciona la muerte de Jesús, la reconciliación y la salvación futura. Para Wesley, entonces, no van a existir diferencias esenciales entre justificación y reconciliación. Y por lo tanto puede afirmar que “la enseñanza simple y clara de la Escritura respecto a la justificación es el perdón de pecados” (Sermón V:105).


Su hermano Carlos también va a señalar muy claramente la estrecha relación que existe entre la justificación y el perdón en el himno. “Where shall my wondering soul begin”5, que escribió en base a su propia experiencia de conversión, en mayo 23 del año 1738:
¿Cómo tu bondad, proclamar podría,

Padre, quien tu amor me has mostrado?

¡Que yo, siendo una criatura de la ira y del infierno

Pueda ser llamado hijo de Dios!

¡Y saber y sentir mis pecados perdonados,

Recibir las bendiciones de tu cielo anticipado!
(Traducción libre y énfasis añadido)
Ahora bien, si “por gracia somos salvos”, y dado que la acción de Dios antecede a todo, ahora cabe preguntarnos ¿entonces qué papel cumple la fe para Wesley, si ésta no cumple únicamente una función forense?
Para Wesley “[la fe]…no se trata únicamente de un asentimiento especulativo, racional, frío y sin vida… sino también de una disposición del corazón” (Sermón I: 28). Para afirmar esto, Wesley se va a apoyar en la Escritura donde se propone que “con el corazón se cree para justicia. Y si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Rom.10:9-19). En otro momento, Wesley va a señalar que “de nosotros no viene ni nuestra fe ni nuestra salvación, sino que es

don de Dios” (Sermón I:35).
Finalmente, también va a afirmar que “La fe en general, es una prueba o persuasión divina y sobrenatural, una convicción de lo que no se ve6, que los sentidos de nuestro cuerpo no pueden descubrir porque pertenece al pasado, a lo futuro o a lo espiritual. La fe justificadora significa no sólo la evidencia o convicción divina de

que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo7, sino una confianza y seguridad de que Cristo murió por mis pecados, de que me amó, y se dio a sí mismo por mi” (Sermón V:111).


Es importante discernir esta multiforme comprensión de la fe según Juan Wesley, porque ahí se conjugan la acción de Dios (al hablar de la fe como un don), la disposición del corazón (es decir, la experiencia vital que trasciende a la mera afirmación racional), y finalmente la acción humana (confesar con la boca, tener confianza y seguridad). Este es el espacio donde la relación rota entre Dios y el ser humano se re-crea y donde se funden, como lo señalábamos anteriormente, los estrechos vínculos entre la justificación y la reconciliación.
Dios, en su infinita misericordia, nos persuade, los seres humanos respondemos con convicción y confianza, y con ello se rompe toda posible polaridad entre el “monergismo”8 y el sinergismo9.
Ahora bien, señala Wesley, aseverar que “somos justificados por la fe” muchas veces ha llevado a la siguiente objeción:
Que predicar la salvación o la justificación mediante la fe sola equivale a predica contra la santidad y las buenas

obras. A esto se puede responder brevemente: tal sería el caso si predicáramos, como algunos lo hacen, de una

fe que no tiene nada que ver con la santidad y las buenas obras. Pero no hablamos de tal fe, sino de una que

necesariamente lleva a toda santidad y a toda buena obra” (Sermón I:33)


Esto, sin embargo, no quiere decir que la salvación es por las obras que hacemos. Sobre ello Wesley señala:
Y tampoco se debe la salvación a las obras que hacemos cuando creemos. Porque es Dios quien hace todas las cosas en todos”10. Luego, el que Dios recompense lo que Dios mismo hace sencillamente muestra las riquezas de su misericordia, y no nos deja de qué gloriarnos” (Sermón I:35)
Entonces, la fe cristiana para Wesley es “no sólo un asentimiento a todo el Evangelio de Cristo, sino también una confianza plena en la sangre de Cristo, una esperanza firme en los méritos de su vida, muerte y resurrección, un descansar en él como nuestra expiación y nuestra vida, como quien ha sido dado por nosotros y vive en nosotros”.
Resumiendo, para Juan Wesley la gracia justificante, o la justificación, no se reduce simplemente a una acción forense, sino que es ante todo GRACIA, una gracia que es la iniciativa activa de Dios. Parafraseando

la Escritura, Wesley va a decir “por Gracia somos hechos justos por medio de la fe”11.

Ahora bien, para Wesley, esta iniciativa y acción divina no ocurren como un monólogo (donde Dios es el único actor), sino en diálogo, interactuando con el ser humano a través de la fe y de las obras de santidad.




Preguntas para reflexión grupal
1. ¿Qué consecuencias acarrea ver a la doctrina de la Justificación

únicamente en su carácter legal y forense?

2. Hoy en día ¿qué significa tener fe, para la vida de un creyente?

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