Temas de terapia de crisiss alfredo moffatt la Escena Cero: deseo y temor



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TEMAS DE TERAPIA DE CRISISS

ALFREDO MOFFATT
La Escena Cero: deseo y temor

La teoría de la Escena Cero es un artefacto simbólico, una suposición teórica que permite formular preguntas, resolver el tema de la identidad, de la permanencia de algo que se transforma. La escena cero sería el núcleo invariante que permite que el sujeto se transforme porque hay algo que no se transforma, que es la escena cero, la representación de una matriz vincular. Es lo equivalente a lo que en música se llama el leit - motiv. Esta escena cero sería la escena arcaica, sería nuestro modo fundamental de estar en el mundo, es nuestra verdad frente a la muerte. Nosotros la tomamos como escena porque desde ahí es más fácil trabajarla con Psicodrama o Ensueño Dirigido. Además todos los recuerdos y anticipaciones tienen forma de escena. Cualquier droga psicoactiva que estimule la regresión es un camino a ella. La escena cero es también una situación inconclusa, y por eso es dinámica. Contiene el deseo y el miedo, contiene energía, contiene una contradicción, es difícil de trabajar, es regresiva y ambivalente. Deseamos y tememos, es una moneda de dos caras, en una está el deseo y en la otra el temor.


La Escena Cero: el argumento básico

El tema básico de una vida es equivalente a la escena cero. )Qué es lo que me mantiene vivo?. El argumento básico:)con qué armo la máquina de andar la vida? Puede ser con personas, un rol social, ser héroe, poderoso o santo. También puede ser una escena, un juego, la perversión, la aventura, un drama, la venganza, la revolución, el viajar. Esos serían los temas del vivir. Pero también hay vidas que se organizan desde un vegetar, en base a sensaciones orgánicas, como comer, coger, beber. Esto también vale y llena una vida ( más: es un modo muy usado.) . Otras veces, el tema básico es un síntoma, el asma, las fobias, los rituales obsesivos o la fórmula más común que es la rutina, el burocratizar la vida cotidiana, y tener un empleo municipal. (Yo fui municipal tres veces y me echaron tres veces.)


O sólo drogas o sólo palabras

Hay dos planteos psicoterapéuticos que evitan la emoción y toda la temática existencial. Uno es el organicista, que viene de la medicina, con los psiquiatras, y en base a psicofármacos, o sea, el chaleco químico; esto es estimulado por las multinacionales de la psicofarmacología. En él, se trabaja sólo sobre los cuerpos.

Otro es el de los psicoanalistas lacanianos, que vienen de la Literatura, no de la Medicina, y manejan sólo palabras, desde un concepto de inconsciente universal y abstracto donde quedan encerrados en palabras que explican otras palabras. Estos, trabajan sólo con símbolos.

)Y quiénes curan a las personas concretas que deben recorrer el difícil y angustiante camino de la vida, en este mundo bastante loco?


Ventajas” del psicofármaco

Razones ocultas, no confesadas del uso exclusivo de los psicofármacos: )cuál es el verdadero mecanismo socio-psicológico de los psicofármacos, especialmente a impregnación, a dosis masivas?. Primero, que produce una conmoción psicológica del paciente, lo descoloca, lo desorienta y queda tan boludo que abandona los síntomas; luego, la droga tiene capacidad punitiva por las consecuencias físicas desagradables. Además, antes los ojos de la familia, se está haciendo algo científico frente al misterio de la locura, y el paciente, al quedar enchalecado, no jode más, y todos contentos. El médico también, porque la terapia fue tan corta como escribir la receta.


El tema de la hipnosis clínica.

El concepto de estabilización emocional, de homeostasis, es también el "holding" de Winnicott; esto se establece en la relación materno infantil y es vital para el bebé para que pueda neutralizar las repercusiones viscerales desorganizadoras, debidas a traumas externos. Las alteraciones ligeras son estimulantes de las funciones pero las bruscas y masivas producen estrés; luego, el niño en el juego tiene la oportunidad de estados auto-hipnóticos estabilizadores. El adulto recrea esto luego y lo logra con lo que llama actividades de descanso, como, por ejemplo: pescar en aguas tranquilas, o tejer junto al fogón, o escuchar música, o en la religión, con las ceremonias repetitivas. Esta estabilización ­emocional no significa falta de estímulos, sino alternancias estimulantes. Todo esto es la temática, dentro de la hipnosis clínica, de la utilización de las matrices logradas por una buena madre, como diría Winnicott, de acunamientos, de cantos, caricias que permiten una estabilización de los estímulos caóticos que produce la realidad. Todo esto queda en el territorio de la hipnosis.


La poesía como mensaje paralelo

Una paciente con cáncer que no es informada de su enfermedad dice: "Tengo miedo de no entender lo que la gente me dice”. Esto no le pasaba antes. Analicemos esto: la comunicación con la paciente está estructurada en base a una información central evitada, lo que le produce mensajes crípticos, con partes vacías. En este sentido hay un recurso en donde se puede comenzar a entregar la verdad y es la poesía con que, como código paralelo, se comunica algo que no se podía comunicar. El tema era la paciente cancerosa y las poesías eran isomórficas con el tema del cáncer, es decir que hablaban metafóricamente del "fin del camino", a “misterios por develar”, etc.. Ella podía elegir, o no, darse cuenta de lo que le estaba pasando para poder elaborarlo, porque toda metáfora dice y no dice.


Quitarle no, engancharlo en la vida

Oído en el hospicio : "Doctor ... ¡no me quite la tristeza porque es lo único que tengo!". El melancólico no puede quedar sin nada. La dificultad de la curación reside en que, para quitarle al paciente un síntoma, (que es lo que hace la psiquiatría oficial), siendo que el síntoma es una defensa contra el vacío (la enfermedad), hay que hacerle encontrar otra más conveniente, más creativa, que, en lo posible, le genere vínculos en el mundo real.

Al depresivo no se le puede quitar su depresión porque es lo único que tiene. Debe pasar primero al otro lado del presente, es decir, al futuro, y poder desear algo, tener una nueva relación, para avanzar. A veces, al no poder hacer eso, y porque no tiene recursos para desear, adquiere un temor, un perseguidor, y sale de la retención del objeto (la depresión) y pasa a la agresión o evitación del objeto.
Incluir los baches

La posibilidad de realizar un plan (proyecto) largo - grande (extenso) depende de la capacidad de que este sea sostenido en los períodos de desaliento (que se acepten baches o agujeros que queden contenidos en el proceso). Es importante que esto sea aceptado (los baches) en el proceso terapéutico, de modo tal que los momentos (períodos) de des-esperanza queden aceptados como parte del tratamiento, porque si no, estos vacíos pueden romper la continuidad del proceso de curación.

En pocas palabras: algo es completo cuando puede contener lo contrario. Hay que aceptar el odio dentro del amor, el cansancio dentro de la marcha, etc.

Los chinos dicen: "La noche empieza al mediodía" (porque el sol comienza a bajar) , y también: " El jarro está hecho de arcilla, pero la utilidad del jarro está allí donde la arcilla no está"


Propiedades defensivas de los síntomas.

Son vínculos sustitutivos.

La culpa: me liga (no me deja solo).

El exhibicionismo, la fobia, la vergüenza: me miran (no me dejan solo).

La paranoia: me persiguen, (no me dejan solo)

Ojo con la remoción de síntomas en aquellas personas que tienen la identidad armada alrededor del síntoma. Por ejemplo, los borderliners.

Antes de abandonar una defensa o un síntoma, el paciente tiene que encontrar otra más conveniente.

El síntoma es lo que el paciente aprendió demasiado bien, y para andar mejor, lo que necesita es que le enseñemos lo que le falta, que es lo complementario. Por ejemplo: si aprendió a ser sometido y aceptador, debe aprender a rechazar, a ser firme. Si aprendió a ser rígido y autoritario, debe aprender la aceptación y la flexibilidad. Es la melancolización del esquizo y la depresión del esquizoide.


Que se hagan amigos el yo-que-fui y el yo-que-seré

El terapeuta es el tercero que objetiva la contradicción que contiene el paciente. El paciente con su síntoma está en el espacio, en lo real, y viene a traer la contradicción entre otros dos que están en el tiempo, en lo imaginario, que son el fui ( el paciente de ayer) y el seré (el paciente de mañana), y el único que viene es el que está en el presente, en la realidad, en ese cuerpo que me habla, pero yo, como terapeuta, tengo que hacer que se hagan amigos, el de ayer y el de mañana, que, al vivir peleando, producen el síntoma.


Contención

El curandero no diagnostica, no explora, crea un aparato de contención profunda y trabaja con el concepto de enfermedad única, da una sola explicación desde el esquema normatizado de esa cultura. "Te han hecho un daño, y yo te curaré..."


Documento para descargo del terapeuta

Cuando por fin comienza la cura, el paciente se siente asustado, enrarecido, despersonalizado, porque la cura siempre significa crecer, separase del yo-sido, madurar, ser más adulto, y esta mayor lucidez trae también mayor angustia, pues se sale de la infancia protegida por los padres (aún de padres malos). El dilema es duro: para abandonar los síntomas que conservan ilusoriamente la infancia con mecanismos congeladores del tiempo, se debe salir, saltar hacia adelante, a la adultez, y afrontar las reglas del juego de la vida.

Pienso que a los pacientes habría que hacerles firmar un documento por el cual aceptan la posibilidad de ser realmente curados y aclaran que ellos mismos pidieron que se los curara (para que después no se quejen de las nuevas angustias que acompañan al “estado de curado”, entre ellas la conciencia de finitud).
El consultorio

La terapia existencial ambulante (crisis-auxilio) y como un intento de rescatar la psicoterapia para la vida pues fue burocratizada y extrañada de ella especialmente por un instrumento cómplice: el consultorio, sector del mundo que solamente se percibe, depositario del encuadre que simplifica la tarea pero amputa la mayor parte de la complejidad de ese fenómeno que es la vida que ocurre en un campo social.

Ojo, que el encuentro para trabajar es conveniente que sea cerrado pero que no sea una operación cerrada en el mundo del consultorio, sino que el escenario sea el Sistema de Realidad del paciente, es decir, su mundo real. Por ejemplo, su casa.
Delirio Terapéutico ( Psicodrama oniroide )

Dentro de las técnicas del ámbito psicodramático, a veces he empleado la que llamo técnica del Delirio Terapéutico, que genera un espacio oniroide. Esta técnica no proviene del teatro, como el psicodrama, que representa y revivencia, sino que lo vive en ese momento; proviene del sueño, del delirio psicótico, y se obtiene destruyendo o desarmando la trama de realidad, por medio de oscuridad, luces raras, sonidos, máscaras, disfraces, espejos. Con entornos desestructurados, se arma una des-realidad, se des-trama, y no hay público como en el psicodrama. Es esencialmente una regresión a formas oníricas. Tiene operadores que quedan en la realidad convencional; estos sirven para impedir que el terapeuta quede totalmente captado por esa situación oniroide.


Caso Helena S. (Caso histórico. Mi Ana 0.)

Una paciente en el Servicio de Crisis en el Maimónides Hospital de Nueva York, llegó con una aguda crisis de pánico, en la que sentía insoportables vivencias de despersonalización. Le aclaré que la vivencia abismal es el corazón de la crisis aguda y es algo que subyace en la condición humana, tapado por todos los recursos negadores de nuestra cultura occidental.

En la crisis, se abre una rajadura y se ve el fondo, la finitud y el desamparo, en esta extraña aventura que es vivir, y en la que todos estamos metidos.

Le expliqué delante de su pareja que ella estaba en ese momento más lúcida que nosotros y que hablaba de algo inherente a la existencia humana, aunque deformado por la mirada infantil que provocaba la regresión a etapas muy antiguas del desarrollo psicológico.



Recuerdos de Cooperanza…

El día de Navidad cantando “Noche de Paz” y un chancletazo al grabador. La contrapatota de Rafael “Ya está tomando el Borda…”. Cooperanza en el poder. El duelo a cuchara. El Exocet criollo. Los temibles punks pesados se aterrorizaron cuando Mario, el loco, pegó el alarido psicótico.

Dijo un paciente: ”Dibujé una radio y le voy a comprar pilas para escuchar música”.

Un grupo de crotos de Once, que estaban en el Borda, estaban leyendo el Martín Fierro, y decían “Para los íntimos… Fierrito…”.

Algo equivalente al 17 de Octubre ocurrió en el Hospicio Borda, dentro del Congreso de la Red de Salud Mental. También se pareció a la toma del Palacio de Invierno de la Revolución Rusa…: los locos tomaron el Congreso…pero esta vez no se remojaron las patas en la fuente, como en el 17 de Octubre, sólo se tomaron toda el agua de los congresales y se fumaron todos los cigarrillos. Fui criticado por ser desprolijo ( ¿los cambios son siempre prolijos? ). Fernando Ulloa dijo: “En el último momento, el Congreso se des-Bordó”.
La máscara nos deja solos

Dentro de las técnicas gestálticas es interesante el encuentro en el aquí y ahora, como dice Perls, sin la máscara, sin simulación, y sin proyectar fantasías en el otro, sólo basado en la íntima percepción del encuentro, la vivencia de coincidir, de encontrarse sin una máscara protectora. Esto nos permite salir de la soledad en que nos deja la máscara, porque esta nos oculta frente al otro y, por lo tanto, quedamos solos, detrás de la máscara.


Inversión del síntoma

En Alcohólicos Anónimos “allí donde estaba la zanahoria, pusieron la araña”. (Usan la misma caña y el mismo piolín). La botella de vino sigue en el centro del grupo, pero en vez de amada, es odiada (no zafan del vino, porque su vida vuelve a construirse alrededor de la botella. Se transforman de curdas divertidos en monjitas anti-alcohólicas. (Son más aburridos, pero no mueren de cirrosis…)


El baile de máscaras psicológicas

Con la casa iluminada por lámparas de colores, cada uno se disfraza de lo que quiere, en general, de su delirio: de loco, de tonto, de amargado, de perseguido, de esquizofrénico, de asustado, de mitómano, exhibicionista, de rabioso, etc.

La conducta es la máscara, el disfraz es actuado, no tiene ningún indicio externo (para que no se sepa si sos o te hacés)

El que se disfraza de tonto no entiende nada.

El rabioso pega a la gente.

El amargado llora.

El exhibicionista se baja los pantalones o se saca el corpiño.

El mitómano cuenta historias.

Es una especie de tregua del verdadero disfraz que es la simulación de normalidad. (En esas 2 horas vale todo).
La violencia es un pobre proyecto

Para salir del presente paralizado, de la homogeneización, del sentimiento de inexistencia, que es insoportable, una posibilidad es la violencia, la agresión, porque, de alguna manera, da un vínculo y una tarea que es destruir al enemigo. También hay otro como salida de esa situación que es la comida, que es un vínculo de gratificación o las adicciones, la somatización también es una salida. Sólo llenan ese presente vacío pero no organizan una prospectiva ni tampoco un diálogo.




Cátedra Libre de Alfredo Moffatt en la Facultad de Psicología de la UBA (en 1985)

En las prácticas hospitalarias de la Cátedra Libre, como actividad práctica, se daba un trabajo de campo en el Borda que tenía cuatro etapas:

Una era tomar contacto con el clima institucional, con la atmósfera manicomial, con el hábitat y las personas; allí se tenía que observar lo contratransferencial o sea la resonancia emocional.

En un segundo momento, había que dialogar, en donde se comenzaba la observación de la persona internada.

Después, en un tercer paso, se proponía una entrevista donde se procuraba analizar el delirio del compañero internado.

En el cuarto nivel había que proveer, atender alguna necesidad, reparar algo dañado.



Nota: Estas prácticas fueron la base de la Comunidad Terapéutica Cooperanza, que, en el 2005, cumple 20 años ininterrumpidos.

REFLEXIONES BREVES
Respecto del tema del cobro de honorarios: El afecto es básico para la relación terapéutica, y el pago

final puede producir fantasías de prostitución. Pero lo que se cobra es el tiempo, el trabajo dedicado, y no el afecto, que si no existe, no hay posibilidad de terapia.


Un terapeuta le dice al paciente: "Usted me paga para que yo lo contradiga", y esto es porque el terapeuta está a favor "del otro", el curado, el que el paciente viene a ser. Paga para que uno lo lleve a ese otro lugar donde está el otro que desea ser.
La interacción del psicótico, del brujo, del psicópata seductor, del gitano, del borracho, como ejemplo de vínculos enrarecidos que escapan de la vida cotidiana.
Para el paciente: Debe aceptar que está en un proceso de cambio y, por lo tanto, debe aceptarse como en metamorfosis (transición), como quien está viajando; sólo se debe tener claro de dónde a dónde. “Para cambiar de ropa hay que pasar por estar desnudo" .
En las crisis por shock psicológico (accidentes, fallecimientos, etc.) el trabajo es explicar poco a poco lo que pasó, porque si se produce una despersonalización, es difícil aceptar que eso le ocurrió justamente a uno. La disociación queda así: uno, el de antes, y otro, el de ahora.


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