Tema: arte románico espacio geográfico



Descargar 2,54 Mb.
Página8/9
Fecha de conversión31.05.2017
Tamaño2,54 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9

5).- ESCULTURA ROMÁNICA

5. 1.- Características generales:
La escultura románica es fundamentalmente una escultura monumental, aplicada en todas las partes del templo: cornisas, capiteles, molduras, portadas, etc. Aunque el mayor empeño decorativo se centró en las fachadas, en lo que se ha venido a denominar “fachadas historiadas” cuyo centro era el tímpano. Tan importante como la fachada será el claustro, donde los capiteles serán portadores de interesantes programas iconográficos.

Una de las grandes cuestiones que se plantea con la escultura románica y en general con toda la plástica del periodo es su función, a ese respecto hay que recordar las palabras de Gregorio Magno: “las obras de arte tienen pleno derecho de existir, pues su fin no era ser adoradas por los fieles, sino enseñar a los ignorantes. Lo que los doctos pueden leer con su inteligencia en los libros, lo ven los ignorantes con sus ojos en los cuadros”. Su finalidad, es pues, didáctica moralizadora en una sociedad inculta. Su carácter es siempre simbólico y responde a un programa iconográfico general. El tema más frecuente es el Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos o los cuatro Evangelistas o los Apóstoles o los ancianos bíblicos. Otros temas frecuentes son las escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento, como también escenas de vidas de santos, ornamentación vegetal, animales fantásticos o motivos geométricos.

Respecto al estilo, los historiadores consideran que la plástica románica se inspira en la estética bizantina fusionada con la iconografía paleocristiana transmitida fundamentalmente por los carolingios. Características:


  • Se trata de una escultura adaptada al marco arquitectónico, de ahí que las imágenes y la composición se supediten a la forma del elemento que la contiene: la imagen se alarga o encoge según las exigencias de la superficie. Se puede acentuar en ocasiones con una jerarquización de las figuras.

  • “Horror vacui”. Al igual que en las artes primitivas se tiende a decorar todo el espacio disponible.

  • Suele ser hierática, y a primera vista puede resultar inexpresiva, aunque en sus mejores manifestaciones suele manifestar una gran capacidad para transmitir conceptos e incluso sentimientos.

  • Tiene un marcado simbolismo y responde generalmente a un programa iconográfico.

  • Presenta una cierta tendencia a la esquematización y a la abstracción geométrica. Y los elementos que se utilizan para representar las imágenes suelen responder a convencionalismos propios de cada maestro (pliegues, ojos, etc.)


5. 2.- Escultura románica en Europa
Una de las zonas europeas en la que la escultura alcanza su máxima expresión será Francia donde se desarrolló al mismo tiempo que la arquitectura. Uno de los principales centros del románico francés fue la Borgoña, que con Cluny, Vézelay y Autum ofrece tres de los conjuntos de escultura monumental más interesantes para la historia del estilo.

La escultura francesa monumental tiene sus primeras manifestaciones en San Saturnino de Toulouse. Antes de 1118, los escultores realizaron la puerta Miegeville. Representa la Ascensión de Cristo contemplada por los Apóstoles alineados en el dintel. Aunque se respeta la adecuación al marco arquitectónico las figuras están representadas en una especie de danza que rompe con la frontalidad.

En San Pedro de Moissac se han podido detectar dos talleres, el taller que trabajó en el claustro y el de la portada de la iglesia. Esta portada muestra una talla de influencia bizantina, muy semejante a la talla de los orfebres en la que destaca la minuciosidad del detalle. Sobre el tímpano se esculpe la visión apocalíptica de San Juan: la inmensa figura de Cristo, rodeada del Tetramorfos y los ancianos con sus copas e instrumentos musicales dispuestos en bandas horizontales con su mirada dirigida al Salvador. Contrasta su escala con la del grupo central. El Cristo domina la composición por su tamaño y la talla de su túnica. Es un claro ejemplo de adaptación al marco arquitectónico.
Por los mismos años que Moissac otro taller realizó una teofanía sobra una de las fachadas de Santa Fe de Conques. En la portada del Juicio Final se representa al Juez Supremo impartiendo justicia. El tímpano aparece todo cubierto de imágenes (horror vacui). Es una representación de una gran calidad narrativa muy relacionada con el relieve histórico romano.

La figuras están concebidas en una talla bastante más corta y menos esbelta que Moissac.

El llamado “Maestro de Cluny”, autor de los magníficos capiteles de la girola de la abadía llegó en 1120 a Vézelay donde se estaban reanudando las obras de la iglesia de la Magdalena. Allí dejó su arte en algunos capiteles y en la portada. Este maestro se define por su elegante sentido al componer las vestiduras especialmente la caída de los pliegues, por sus figuras esbeltas y especialmente por la dinamicidad de sus composiciones, ya que incluso llega a romper con una de las reglas básicas: la adaptación al marco arquitectónico.

En el tímpano de la iglesia de la Magdalena de Vézelay se representa al Pantocrátor rodeado por los Apóstoles sobre quienes desciende el Espíritu Santo representado por unos rayos simbólicos que parten de la mano de Cristo. En torno a la escena central se representan los pueblos que los Apóstoles tienen la misión de evangelizar.


De cronología un poco más tardía es el Pórtico Real de Chartres en cuyo tímpano se representa al Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos y los ancianos bíblicos en el dintel y las arquivoltas. Destacan sobre todo las esculturas de los Apóstoles que se encuentran adosadas a las columnas de las jambas. Se trata de estatuas-columnas en una perfecta adaptación al marco arquitectónico.

La zona de la Provenza, debido a su proximidad con Italia y a la abundancia de restos de época romana, desarrolla una escultura con una clara influencia clásica, inspirada en el arte romano. Se trata de escultura de un marcado volumen.
5. 3.- La escultura románica en España.
La escultura románica se desarrolló en fechas muy tempranas en territorio español alcanzando una gran calidad ya en el S. XI. El rápido aprendizaje de los escultores foráneos se debe en parte a la tradición escultórica prerrománica y especialmente la escultura tardo romana, cuyas obras inspiraron, sin duda, algunas de las primeras obras románicas. Ahora bien, la escultura románica peninsular desarrollada por los maestros locales tiene muchas semejanzas con las imágenes francesas lo que demuestra el origen de los primeros talleres de escultores que trabajaron en España. Estamos por lo tanto ante una escultura que sintetizó con acierto en muchas ocasiones el estilo francés con formas locales e incluso hispanomusulmanas.

Otro de los monumentos cumbres del románico peninsular es el claustro de Santo Domingo de Silos en la provincia de Burgos. El Claustro se dispone en dos pisos destacando por la variedad y calidad de los capiteles el piso inferior. En él se han descubierto tres maestros escultores: el más antiguo y el más genial es el autor de los capiteles de la zona este y parte de la norte incluidos algunos de los paneles de los pilares de las esquinas. Se trata de capiteles pareados, muy unidos enlazados por un ancho ábaco. En ellos aparece una gran variedad de temas. Animales fantásticos (arpías), motivos vegetales con animales entrelazados, y escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento. En los pilares aparecen escenas de la vida de Jesús: la duda de Santo Tomás, el Pentecostés, la Resurrección....La cronología de la obra se situaría entre finales del S. XI y principios del S.XII. Destaca sobre todo en estos relieves la gran finura de la talla, la destreza técnica que le permite representar con gran sutileza finísimos detalles. Este tipo de talla se ha relacionado con la tradición eboraria hispanomusulmana, influencia que no era ajena a este escultor y que incorporó con gran equilibrio y destreza a su formación languedoniana.

En cuanto a relieves historiados hay que destacar la magnifica portada dentro del románico catalán de Santa María de Ripoll. Esta obra de datación tardía, finales del S.XII, expone una visión sacralizada del mundo a través de escenas del Antiguo Testamento. Las escenas se disponen en 7 bandas horizontales y están inspiradas en Bíblias prerrománicas catalanas, de arriba hacia abajo: el Pantocrátor con el Tetramorfos, los bienaventurados y escenas del Antiguo Testamento (3 bandas), animales, etc. Todo el conjunto presenta una gran densidad de imágenes e incluso las jambas están decoradas con estatuas (San Pedro y San Pablo) adaptadas al marco arquitectónico.

Avanzado el S.XII y al amparo de las peregrinaciones surgieron en la zona aragonesa una serie de talleres entre los que destaca el llamado Maestro de Agüero cuya obra se ha podido detectar en los capiteles de San Juan de la Peña y de San Pedro el Viejo de Huesca.

A finales del S.XII se inicia un estilo de transición hacia el gótico y ello se manifiesta en una pérdida de la rigidez y por lo tanto en una mayor naturalidad y plasticidad.

En San Vicente de Ávila cabe distinguir tres obras de diversos maestros y tendencias: el pórtico occidental, la portada meridional y el sepulcro de los hermanos mártires Vicente, Sabina y Cristeta. Su pórtico occidental, comparable a las portadas francesas, tiene imágenes de Apóstoles, Santos y Profetas representados entre una complicada flora. No parece ser de autor español, ya que irradia una clara influencia francesa, especialmente de Chartres de transición al gótico, por ello se ha identificado con el Maestro Fruchel.



En Galicia se puede admirar la obra cumbre del románico: El Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela .La obra está firmada por el Maestro Mateo, que se autorretrató en la parte inferior, frente al altar, y su cronología es del año 1188. El pórtico tiene tres tramos, símbolo de la Trinidad, y su desarrollo iconográfico todavía no está totalmente claro. En esencia, la puerta central, con tímpano, simboliza la iglesia cristiana, presidida por Cristo entronizado y ángeles portadores de los instrumentos de la pasión, además los 24 ancianos del Apocalipsis. Acompañan los cuatro Evangelistas dispuestos en las jambas. En el parteluz aparece la figura del Apóstol Santiago. En la puerta de la izquierda se perfilan personajes del pueblo judío, por lo que se supone que está dedicada a la Antigua Ley; y en la puerta de la derecha, al mundo de gentiles o paganos.

Son imágenes policromadas lo que acentúa el naturalismo con el que fueron concebidas. Prueba también de la evolución escultórica es el hecho de que las esculturas adosadas a las jambas comienzan a desprenderse de ellas y a establecer una comunicación entre las distintas imágenes.

Otra de las grandes obras selectas de la escultura románica es la serie de los doce Apóstoles con que se enriqueció la Cámara Santa de Oviedo. Aunque el conjunto arquitectónico es de época prerrománica durante el S.XII se construyó la bóveda y se renovó la decoración. Son imágenes adosadas a las columnas distribuidas en parejas. Es notable la capacidad del autor para establecer la comunicación entre ellas, recurriendo a las más variadas expresiones con extraordinaria elegancia y una gran perfección formal.

Además de la escultura monumental, el románico cuenta con otro tipo estatuario: imágenes exentas consagradas directamente al culto, casi siempre talladas en madera y policromadas. En este aspecto España cuenta con una gran cantidad y calidad de esculturas. Los temas más divulgados se refieren a Cristo y a la Virgen. El primero aparece en la escena del Descendimiento de la que se conservan escenas de gran tamaño como la de San Juan de las Abadesas. Más corriente es el Cristo en Majestad o Cristo crucificado: Majestad de Batlló. Se trata de un Cristo crucificado realizado en madera policromada; posiblemente realizado durante el S.XII. Todas ellas son imágenes de una gran severidad y rigidez formal que responden al prototipo generalizado en el románico de Cristo vestido con túnica o faldellín, clavado con 4 clavos y sin apariencia de sufrimiento o dolor físico pero que es capaz de transmitir su grandeza y superioridad ante el sacrificio. La Virgen aparece en su versión de la Theotocos o Madre de Dios, muy abundante en la zona catalano aragonesa como la Virgen de Iguacel. No hay que olvidarse de la imaginería en márfil como el Cristo de Doña Sancha; obra encargada por el rey de Castilla, Fernando I, hacia 1063. Fue realizada en el taller eborario de San Isidoro de León, protegido por los monarcas castellanos. En el románico los marfiles se inspiraron en la escultura de piedra, pero también en los dípticos bizantinos, los marfiles cordobeses y los códices mozárabes.



6).- LA PINTURA ROMÁNICA.

La pintura puede presentarse en dos técnicas distintas: la pintura mural “al fresco” y la pintura sobre tabla “al temple”. La pintura mural, al igual que la escultura está sometida a los imperativos de la arquitectura, la mayoría de las veces se localiza en la bóvedas, en los muros y en el ábside.

Al igual que la escultura, la pintura desempeña una función didáctica y educativa al mismo tiempo que decorativa.

Los convencionalismos pictóricos del románico son la síntesis de recursos de influencia bizantina interpretados de forma distinta en cada una de las regiones. Se trata, en general de una pintura con predominio de la línea, generalmente de trazo grueso que delimita la imagen en compartimentos que se rellenan de colores vivos e intensos aplicados de forma plana. Son imágenes en las que el volumen se representa con las mismas líneas. Presentan además una tendencia a la abstracción. No se utiliza la perspectiva, adaptándose las escenas al marco arquitectónico.

Precisamente la pintura románica es una de las grandes glorias del arte medieval español. Aunque prácticamente todos los templos por pequeños que fueran estuvieron ornados con pintura mural la realidad es que muchos se han perdido, bien por las humedades o por el afán de renovación que llevó en muchas ocasiones a hacer desaparecer una decoración que consideraban bárbara e imperfecta.

Es la región catalana la que conserva un mayor número de ejemplares entre los que destacan las pinturas murales de Santa María y San Clemente de Tahull, consagradas ambas hacía el 1123. En Santa María de Tahull se representó en el ábside la Theotocos (Maiestas Mariae) y debajo una hilera de Apóstoles y Santos bajo arquerías que se pueden identificar en parte por sus atributos. En la parte inferior se desarrolla una cenefa de gran formato que incluye una serie de tondos con animales fantásticos en su interior. Su autor debió ser un extranjero o un español muy familiarizado con los modelos bizantinos, que penetraron en la península a través del norte de Italia, ya que en estas pinturas se observa un gusto muy refinado por los detalles y el tratamiento de los rostros muy influido por los iconos bizantinos, presentando un aire hierático y distante. En San Clemente el tema principal del ábside es el Pantocrátor (Maiestas Domini) con los cuatro evangelistas y sus respectivos símbolos. Por debajo de este nivel se desarrolla una banda con una serie de personajes bajo arquerías perfectamente identificados por las inscripciones: Tomás, Bartolomé, María, Juan y Santiago. El autor, es sin duda, el mejor artista de la pintura románica. También se le relaciona con la corriente bizantina.



Aunque la zona de León no cuenta con muchos restos de pintura románica tiene uno de los conjuntos más importantes: El Panteón Real de San Isidoro de León. En este recinto, cuya estructura arquitectónica data de finales del S. XI y que fue remodelada en el S.XII con doña Urraca, presenta una magnifica decoración pictórica que cubre las bóvedas. En la central destaca el Pantocrátor rodeado de los evangelistas, humanos en parte, pero con cabezas de los animales simbólicos correspondientes (antropomorfos). Este conjunto, cuyo autor se ha relacionado con un maestro francés, destaca por la gran imaginación compositiva (ya que se tiene que adaptar a un complejo marco arquitectónico) y la capacidad para representar escenas llenas de ternura, inesperadas para el románico: “El anuncio a los pastores del Nacimiento de Cristo” o “la Última Cena”. Su autor parece más próximo a la pintura tardo romana por el tipo de imágenes y por su técnica, ya que utiliza las pinceladas blancas para indicar el volumen.

Durante la época del románico fue costumbre colocar frente al altar un rectángulo decorado que se llamó frontal o “antipendium”. En España la mayoría de las veces estaban pintados con temple (colores disueltos con clara de huevo). Los ejemplos más importantes se encuentran en el Pirineo catalán como
1   2   3   4   5   6   7   8   9


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal