Tema 12 apuntes barroco español arquitectura barroca en españA



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TEMA 12

APUNTES BARROCO ESPAÑOL

ARQUITECTURA BARROCA EN ESPAÑA.

La época del barroco español queda configurado desde el punto de vista cultural por el denominado " Siglo de Oro" que, iniciado en las últimas décadas del siglo XVI continúa hasta el último tercio del XVII. Se produce en esta época un período de máximo desarrollo en las letras y en las artes, en contraste evidente con la profunda y compleja crisis política, social y económica que vive España.



Características Generales:

• Los modelos herrerianos, perviven en la primera mitad del siglo XVII. La arquitectura palaciega presenta una gran homogeneidad. El tipo llamada de los Austria, con torres en los extremos de la fachada, cubierta con chapitel y techumbre de pizarra, tiene una gran aceptación. Constituían severos edificios por fuera y en el interior abundaban las comodidades.

• Las estructuras de las iglesias son muy simples con cúpulas encamonadas y planta jesuítica ( nave única y capillas en los contrafuertes) con gran austeridad decorativa. Los interiores de las iglesias se cubren con grandes retablos dorados que poco a poco se irán complicando.

• A partir de mediados de siglo, la influencia italiana se introduce en España. En los exteriores las fachadas se conciben mucha veces con estructuras parecidas a los retablos. Este estilo más decorativo se prolonga en la primera década del siglo XVIII, superponiéndose a la dirección de serenidad que propugnan los arquitectos cortesanos, que trabajan en torno a la corte de los Borbones.

• Preocupación por el urbanismo, con el desarrollo de las plazas mayores (Valladolid, Madrid, Salamanca,..). Suelen ser de forma rectangular, casi cuadrada, porticadas y con balcones.

Primera mitad del XVII

Juan Gómez de Mora: Es la figura más importante del foco madrileño Proyectó la Plaza Mayor de Madrid con su estructura cerrada, rodeada de pórticos para los tenderos y de balcones para las fiestas. Sigue el estilo herreriano con forma austera, sobria y geométrica. Obra suya es también el Ayuntamiento de Madrid modificado con posterioridad.

Alonso de Carbonell: Realiza el Palacio del Buen Retiro, obra muy simple, de ladrillo, con torres y chapiteles de pizarra, de aire escurialense, decorado el interior lujosamente con pinturas y tapices. Sólo queda de él el salón de Reinos, hoy parte del Museo del Ejército.

El Centro del Siglo

Se caracteriza por las formas más ricas que eliminan lo herreriano. Se enriquece la decoración con elementos naturalistas ( guirnaldas de frutas, escultura en relieves y frisos), o abstractos (placas recortadas sobrepuestas, moldura partidas), que consiguen dar una rica movilidad a las fachadas. Merece especial atención Alonso Cano que crea la fachada de la Catedral de Granada con gran efecto de profundidad, al rehundir tres arcos, y de riqueza al decorar con placas y motivos vegetales la grandiosa estructura.



El Paso al Siglo XVIII

El siglo XVIII trae a España una nueva dinastía: los Borbones. Se produce en este momento la culminación del barroquismo español, con formas absolutamente opuestas a las que se sostenían desde la Corte ( gusto francés).

• Castilla: Las figuras más significativas son los Churriguera. Su importancia fue tanta que el término "churrigueresco" vino a sustituir entre nosotros al barroco.

- José Benito Churriguera: Es el más importante de ellos. Realizó numerosos retablos con gigantescas columnas salomónicas, recubiertos de pámpanos y coronados con entablamento partido. Su pieza más representativa es el Retablo de San Esteban de Salamanca. Es una obra que resume el barroco hispano con el gusto por el profuso adorno y los dorados, el ritmo dinámico de las formas curvas y la gran expresión de la escultura.

- Alberto Churriguera: Es el autor de la Plaza Mayor de Salamanca. Se inspira en la madrileña, cerrada, porticada y cuadrada. Es la obra más preciada del barroco salmantino. La madrileña es por esencia un monumento de los austrias, lleno de austeridad. la de Salamanca corresponde a la época borbónica, adornada de elementos churriguerescos

- Joaquín Churriguera: Admiraba el plateresco y trabajó en el Colegio de Calatrava de Salamanca.

- Pedro de Ribera: Es artista de personalidad muy fuerte y de gran imaginación que usa el grueso baquetón quebrado. Trabajó en Madrid y sus obra más representativas son el Puente de Toledo, con sus templetes, y la Fachada del Hospicio de Madrid.

- Narciso Tomé: Realiza el Transparente de la Catedral de Toledo. Es una obra donde se aprecia esa fusión de arquitectura, escultura y pintura, que tanto entusiasma al barroco., con un efecto escenográfico en el que la luz juega un papel muy importante. Su riqueza de materiales, mármoles y bronce, lo singularizan aún más en nuestra historia.



Arquitectura Palaciega:

A partir del siglo XVIII, con la nueva dinastía llegan a España arquitectos franceses e italianos que centran su trabajo en los palacios siguiendo el gusto francés. P.Real de Madrid (Juvara), Aranjuez (Sabatini) y La Granja.


ESCULTURA BARROCA EN ESPAÑA

Características Generales.

• Durante el siglo XVIII en España se cultiva la escultura de carácter exclusivamente religioso. No hay prácticamente escultura civil y decae la funeraria.

• Es muy importante la escultura en madera policromada. Con esto se acentúa el sentimiento dramático intentando por todos los medios, hacer participar al espectador en lo que está viendo.

• Se busca el realismo de las escenas representadas. Se renuncia a la técnica del estofado y a los usos del oro, para buscar colores enteros en las vestiduras, llegando al empleo de telas verdaderas (incluso uñas y cabellos) en las imágenes, que sólo llegan a tener de talla la cabeza, las manos y los pies.

• La decadencia de la monarquía y el escaso poder económico de las clases dirigentes, vincula la producción escultórica a ambientes populares sin que por ello disminuya la calidad artística. Los clientes son la Iglesia y los fieles agrupados en Cofradías.

• Aparecen las imágenes procesionales, solas o formando grupos. Como consecuencia de ello observamos una escultura totalmente independiente de la arquitectura. Estos pasos suelen tener un carácter narrativo. Se mantienen los retablos.

Las escuelas más importantes son la Castellana y la Andaluza. Ambas escuelas se distinguen por su realismo, pero interpretado de una forma diferente. En la castellana se muestra un realismo hiriente, doloroso, con representaciones desgarradas, en donde incluso no se rechaza la fealdad. La andaluza es más sosegada, buscando siempre la belleza, sin por ello huir del contenido espiritual.

Castilla:

Gregorio Fernández: Representa la exaltación religiosa de la época. Su estilo es naturalista, severo, sus rostros y manos son muy expresivos, sus ropajes un tanto convencionales por ser excesivamente angulosos. Prefiere las imágenes sueltas y pasos procesionales con escasos personajes. Entre sus obras destacan:

- Las Inmaculadas, Los Santos españoles que trata con un extraordinario realismo como: Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, Los Pasos procesionales con gran patetismo para despertar el fervor popular.

- Los Cristos Yacentes, que realiza en dolorosa soledad. Muestra a Cristo echado con la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha,. con los párpados y boca entreabiertas. Utiliza las llagas y heridas sangrantes como el valor supremo de expresión dramática y acentúa la nota trágica realista mediante la colocación de ojos y lágrimas de cristal.

Andalucía:

Juan Martínez Montañés: Trabaja en Sevilla. El naturalismo de sus obras es sencillo, sin exageraciones, prefiriendo la emoción contenida al patetismo expresivo. Sus composiciones tienen gran armonía y sus rostro la dulzura de la belleza clásica. Entre sus obras destacan:

- La Inmaculada Concepción. Este tema se va a generalizar en el XVII y está en relación con la exaltación del culto a la Virgen. Montañés presenta la figura de pie sobre las nubes con ángeles, con el cuerpo levemente inclinado y las manos juntas, en otros casos aparece sobre la media luna rodeada de símbolos.

- El retablo de San Santiponce.

- El Cristo Crucificado de la Catedral de Sevilla.

Alonso Cano: La búsqueda de la perfección, equilibrio e idealización son las notas más claras de su producción.En su obra destacan las Inmaculadas que realiza con un canon pequeño y primorosa ejecución.

Pedro de Mena: Más realista que Cano, comunica los estados de ánimo de forma muy directa. Su creación más personal son los bustos de la Dolorosa, muy expresiva al manifestar el dolor.


Levante:

Francisco Salzillo: Trabaja en Murcia y es la figura más importante del XVIII. De una sensibilidad delicada, su estilo se vuelca hacia cierto rococó. La Oración del Huerto es quizá el más famoso, por la bella figura del ángel.

Escultura Palaciega:

Destacan las estatuas ecuestres de Felipe III para la plaza Mayor, y de Felipe IV para la plaza de Oriente, ambas en Madrid, realizadas por Juan de Bolonia,


PINTURA BARROCA EN ESPAÑA.

El siglo XVII representa la época culminante de la pintura española. Es curioso advertir cómo la decadencia política y económica coincide con un auge artístico y espiritual de gran trascendencia. Tuvo España por entonces dos grandes focos artísticos: Madrid y Sevilla, pero existen otros núcleos de menor resonancia como Valencia, Córdoba, Granada, etc.

De las tres corrientes que se desarrollan en la pintura europea del siglo XVII (naturalismo, clasicismo y barroco decorativo), es la naturalista la que alcanza mayor difusión en nuestro país porque coincide con la sensibilidad española inclinada a lo real. El recargamiento aparatoso del barroco no encontró gran eco hasta la segunda mitad de siglo en que el estilo es más dinámico, colorista y opulento.

La iglesia es la que encarga las obras a los artistas, por esta razón los temas mitológicos apenas se desarrollan, y en compensación se importó para los palacios reales y residencias nobiliarias.

Los temas más usuales son los religiosos. Se representan Vírgenes con Niños, Inmaculadas, etc. El retrato es importante por su calidad y cuenta entre sus mejores artistas a Velázquez. El bodegón también tiene aceptación dado el carácter naturalista de nuestro pintores (Zurbarán).

En cuanto a la composición, muchos artistas no muestran gran interés por el movimiento de las figuras sino por las formas estáticas y utilizan en sus composiciones la simple yuxtaposición de objetos y personas (Zurbarán). Otros tienen gran interés por el movimiento y utilizan la diagonal barroca. Hay que destacar también la importancia que le dan los artistas españoles a la luz y a la perspectiva.

ESCUELA DE VALENCIA

Francisco de Ribalta ( 1565-1628): Su estilo incorpora elementos del arte de Caravaggio mostrando un gran realismo en sus personajes.

Ribera ( 1591-1652): Es uno de los grandes maestros de la etapa central del siglo. Su estilo parte del tenebrismo, pero la intensidad de su luz y la riqueza de los colores le dan un carácter muy personal. Está muy interesado por la representación estricta de la realidad y por eso su pintura tiene en ocasiones extraordinaria dureza y dramatismo.

En sus obras iniciales predomina un intenso tenebrismo. Con el tiempo olvida los fondos oscuros y aclara sus escenas con una luz dorada y enriquece sus matices cromáticos. Aunque la temática que predomina en sus obras es la religiosa, también le interesaron los temas mitológicos por su relación con los ambientes italianos. Obras importantes: El Sueño de Jacob, El Martirio de San Bartolomé.

ESCUELA ANDALUZA

Zurbarán (1598-1664): Es uno de los pintores más importantes de los años centrales del siglo. Sigue la corriente del sus lienzos ilustran muy bien los ideales de la Contrarreforma y del intenso fervor de las Ordenes Religiosas.

Su pintura parte del realismo propio del siglo, representa a sus personajes con gran sencillez y no le interesa el detalle. Utiliza un tenebrismo suave y claro cuya principal misión es definir los volúmenes, que están marcados por un dibujo preciso. Sus figuras tiene por esto un aspecto casi escultórico.

Sus composiciones son muy simples, en cambio, toda la atención se aplica a rostros y manos, que adquieren un enorme poder expresivo. En todos sus personajes se aprecia una honda espiritualidad, rechazando los sentimientos violentos. Representó mejor que nadie los rostros llenos de fervor de los santos y frailes.

Es un artista dedicado casi exclusivamente a los temas monásticos, realizando numerosas series para las distintas órdenes. Dentro de sus obras destacan las series que realizó en el Convento de la Merced (Sevilla), Convento de San Buenaventura (Sevilla), La Cartuja de Jerez y la de Sevilla y las obras del Monasterio de Guadalupe (Fray Gonzalo de Illescas)



Granada. Alonso Cano (1601-1667): Es otro de los grandes de la pintura andaluza. Tiende a la belleza ideal. Su pintura es idealista, refinada, culta, de colores delicadísimos, sus imágenes son tiernas y dulces. Hay que considerarle sobretodo creador de tipos como La Virgen con el Niño , la Piedad, la Inmaculada,...

Murillo ( 1617-1682): Nace en Sevilla, fue el pintor por excelencia de los temas religiosos que interpreta con fervor, dulzura y con el estilo colorista y dinámico propio del pleno barroco, aunque se mantiene dentro de un equilibrio compositivo.

Embellece la realidad y la hace amable, aun en los mismos temas de miseria y pobreza. Es muy exquisito en la técnica y sus modelos tienen cierto aire femenino. Supo adaptarse al gusto imperante y si en el periodo anterior se representaba a los santos heroizándolos, ahora se inicia la aproximación de la religión al pueblo.

Murillo fue pintor esencialmente de temas religiosos (La Sagrada Familia con el pajarito, Adoración de los Pastores) y le interesan mucho los temas marianos como La Virgen con el Niño o La Inmaculada. Son importantes sus representaciones infantiles como el Divino Pastor. En su pintura costumbrista, los temas tienen un tratamiento realista con un matiz picaresco.

Valdés Leal ( 1622-1690): Su estilo está más preocupado por la expresión que por la belleza. Tiene unas magníficas dotes de colorista. Es melodramático y orientó su pintura hacia lo desagradable y macabro.Entre sus obras destacan las Postrimerías que pintó para el Hospital de la Caridad de Sevilla.

ESCUELA MADRILEÑA.



Velázquez (1599-1660): Es una de las figuras más importantes de la pintura española. Está entre el realismo de la pintura de la primera mitad del siglo y el barroquismo de la segunda. Y entre Sevilla, donde nació, y Madrid, donde hace su carrera. La gran cantidad de obras conservadas nos permite conocer con mucho detalle la evolución de su pintura.

Felipe IV fue un verdadero mecenas para Velázquez. Trabajó en la Corte, esto le evitó problemas económicos y no precisó vender sus pinturas para poder vivir. Sus cuadros están hechos sin prisa, con abundantes retoques por no estar, apremiado ni por el tiempo ni por el dinero.



Etapas:

En sus primeros años sevillanos, sigue la dirección naturalista con composiciones tenebristas, utilizando tonos ocres y cobrizos y una técnica apretada. Concede importancia a los elementos de la naturaleza muerta y a la individualización de los personajes: La Vieja friendo huevos, El Aguador de Sevilla, etc.

Primera etapa.madrileña. En 1623 se establece en Madrid como retratista y comienza a trabajar para la Corte. A partir de este momento su arte evoluciona cuando conoció a grandes pintores italianos, admirando en ellos el colorido y la luminosidad. Esto le impulso a abandonar el tenebrismo y comienza a pintar obras mitológicas: Los Borrachos.

La madurez de su estilo sereno y equilibrado, preocupado por la luz y el color se inicia en la década de los años 30, tras su primer viaje a Italia. Su estancia en Italia enriqueció su concepción artística acentuando su interés por lo veneciano e incorporando a su pintura la elegancia y armonía compositivas propias del arte italiano (la Fragua de Vulcano).Su técnica en este período y después de la vuelta de Italia se vuelve cada vez más suelta y ligera, busca tonalidades más claras y ambientales. Con estas características pinta obras con La Rendición Breda, también llamado Las Lanzas, en el que representa un hecho histórico y donde el ambiente alcanza gran profundidad y transparencia, equilibrándose las figuras y el medio. Son importantes en esta etapa los retratos, en los que brillan los tonos plateados como el llamado Felipe IV de Plata, y los ecuestres de Felipe III, Margarita de Austria, Isabel de Borbón y el Conde-Duque. Su preocupación por la condición humana se pone de manifiesto en las representaciones de bufones y enanos como en el Niño de Vallecas.

En su segundo viaje a Italia en 1649, pinta al Papa Inocencio X, magnífico en su conjunción de blancos y carmines y en la captación de la personalidad del modelo. Su obra La Venus del Espejo pudo ser pintada en Italia durante estos años. El tema es un desnudo femenino, excepcional dentro de la pintura española reacia al desnudo.

Período final (1651-1660). En estos años la paleta de Velázquez se hace completamente líquida, esfumándose la forma y logrando calidades insuperables. La pasta se acumula a veces en pinceladas rápidas, de mucho efecto, diluye los contornos y da a las formas un carácter mutable casi de estilo impresionista.

Logra el dominio absoluto de la perspectiva aérea, es decir, de la representación de la profundidad en función de la relación espacio-luz, captando la atmósfera existente entre los cuerpos.

Sus obras capitales de este momento son Las Meninas y Las Hilanderas que responden a este estilo y a estas cualidades. En Las Meninas se observa Una extraordinaria maestría en la representación del espacio y de las variaciones luminosas. su perfecta composición convierte a este cuadro en una de las obras cumbre de toda la historia de la pintura. Las Hilanderas es otro de los grandes cuadros de Velázquez y muestra su profundo conocimiento de la mitología y de la representación de la luz y de la atmósfera.



Dentro de la escuela madrileña en la segunda mitad del siglo XVII, surge una gran cantidad de pintores que trabajan al fresco por influjo indudable del barroco italiano:

- Juan Carreño de Miranda. Es uno de los pintores de Cámara de Carlos II. Su pintura es dinámica y profundamente colorista.

- Claudio Coello. Es la figura cumbre del período. Sus temas preferidos son el retrato en el que continua la linea de Velázquez, y sobre todo los grandes cuadros de altar que muestran sus magníficas dotes técnicas y compositivas. Su obra cumbre es la Sagrada Forma de la Sacristía de El Escorial.


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