Tema 1 El texto Los textos



Descargar 85,97 Kb.
Fecha de conversión02.09.2017
Tamaño85,97 Kb.
Tema 1 El texto
1. Los textos
Definición de texto: unidad máxima de comunicación con sentido completo formado por uno o un conjunto de enunciados orales o escritos y de extensión variable. Todo texto debe ser consecuente con la intención del emisor, clasificándolos según esta en varias tipologías textuales:


  • Textos narrativos: cuentan unos hechos ficticios o reales que protagonizan unos personajes y que se producen en un contexto histórico y temporal.


Estructura:

  • Situación inicial o planteamiento (marco).

  • Transformación o nudo (proceso).

  • Situación final o desenlace (resolución).

Implicación del narrador en el texto (focalización / punto de vista):

  • Narrador omnisciente (carente de punto de vista, domina la historia y los personajes). Focalización cero.

  • Narrador personaje (primera persona). Focalización interna.

  • Narrador observador (externo a la historia, dice menos de lo que saben los personajes). Focalización externa.

Características lingüísticas:

  • Tiempos verbales del mundo narrado (modo indicativo): pretérito perfecto simple (acciones acabadas); pretérito imperfecto (acciones inacabadas: para los paisajes descriptivos), presente (para hechos actuales y para el presente histórico).

  • Verbos de movimiento para narrar acciones; verbos de lengua para intercalar diálogos (responder, contestar, indagas, inquirir, decir, comentar, apostillar…); verbos de pensamiento para exposición de ideas y opiniones (creer, pensar, reflexionar, valorar…).

  • Uso de sustantivos concretos para concretar la acción. Y abstractos para reflejar opiniones y reflexiones.

  • Preferible las estructuras predicativas (para expresar la progresión y el movimiento) que las atributivas (se emplea en pasajes descriptivos).

  • Conectores de tipo temporal (antes, tiempo después, érase una vez, cuando, finalmente, al final…) o de tipo lógico (así pues, porque, como resultado…)




  • Textos descriptivos: representar mediante la lengua los seres materiales, las sensaciones, los sentimientos, ambientes, procesos… para provocar en la imaginación del receptor una impresión similar a la sensible.


Estructura:

  • Tema-título (lo que se describe) + expansión (nueva información: explicación de sus partes y de sus propiedades).

Tipos de descripción:

  • Científica (función referencial, significado denotativo).

  • Literaria (función poética, significado connotativo).

  • Descripción de personas: prosopografía, etopeya, retrato y caricatura.

Características lingüísticas:

  • Uso del adjetivo: especificativos (valor matizador) o epítetos (valor estilístico).

  • Uso de sustantivos: referencia a objetos externos al autor del texto, clasificación de la realidad.

  • Tiempos verbales: presente y pretérito imperfecto (carácter intemporal, atiende más al desarrollo que al término de la acción).

  • Predominio de estructuras atributivas.

  • Verbos estativos y pertenecientes a los campos semánticos de los cinco sentidos (ver, entrever, discernir, distinguir, adivinar, mirar, escuchar, tocar, sentir, observar…).

  • Para conseguir la localización espacial de lo descrito, se utilizan adverbios y locuciones adverbiales.

  • Predomina la yuxtaposición y la coordinación.

  • Uso de recursos literarios para comunicar una visión personal de la realidad: metáfora, comparación, hipérbole, sinestesia, personificación, antítesis.

  • Conectores de ordenación y espaciales: más arriba, cerca, junto a ello, a cierta distancia…




  • Textos dialógicos / conversaciones: intercambio de los papeles comunicativos de los agentes que intervienen en el texto, de manera interactiva y organizada en turno de palabras.


Estructura:

  • Bloque inicial o apertura.

  • Bloque central o cuerpo de la interacción.

  • Bloque final o cierre.


Características lingüísticas (Marcas propias de la oralidad espontánea):

  • Función fática (comprobar su funciona el canal), metalingüística (cuando se rectifica, se aclara, se matiza sobre la marcha…) y conativa (se requiere la acción del receptor).

  • Mayor frecuencia de deícticos personales, espaciales y temporales.

  • Predominio de tiempos verbales que pertenecen al eje temporal del presente (presente, pretérito imperfecto, futuro y pretérito perfecto).

  • Empleo del subjuntivo (para expresar deseos, ruegos, mandatos…).

  • Abundancia de índices de dirección al receptor (frases interrogativas, exhortativas, exclamativas…)

  • Alta frecuencia de valoraciones, de sustantivos y adjetivos marcados positiva o negativamente.

  • Variedad de entonación (enunciativa, exclamativa, interjecciones, interrogativa…) en un mismo texto.

  • Sintaxis propia de la lengua oral (concatenación, rodeo explicativo, redundancia, estilo directo…)

  • Importancia de lo presupuesto por la fuerte dependencia del contexto, abundantes elipsis y enunciados suspendidos.

  • Pronunciación enfática.

  • Reducción del caudal léxico (uso de palabras vacías de significado).

  • Marcadores de control del mensaje (bueno, pues, mira, ¿sabes qué?); de contacto (¿eh?, ¿sí o no?, ¿me sigues?); de acuerdo (venga, va, vale), de desacuerdo (ni loco, qué va, para nada…)




  • Textos expositivos / explicativos: mostrar o presentar una serie de informaciones, ampliar los conocimientos del destinatario y facilitar su comprensión.


Estructura: cada una de las ideas de un texto expositivo cumple una función determinada relacionada con estas categorías lógicas:

  • Tesis: idea central de la exposición.

  • Antítesis: afirmaciones contrarias a la tesis.

  • Hipótesis: posibles afirmaciones que deben demostrarse.

  • Argumentos: afirmaciones que se aportan para demostrar la tesis.

  • Síntesis: conclusión extraída de la tesis y del resto de aportaciones.

Tipos de estructura:




  • Analizante o deductiva: la idea principal se enuncia al principio, y a continuación se explica, se demuestra o se desarrolla.

  • Sintetizante o inductiva: la idea principal se incluye al final del texto como conclusión de lo dicho anteriormente.

  • Encuadrada o mixta: la idea principal se enuncia al principio, a continuación se explica o se demuestra. Al final del texto, se enuncia la misma u otra idea principal a modo de conclusión.

  • Paralela: el texto se compone de un conjunto de ideas fundamentales que no se subordinan unas a otras.


Características lingüísticas:

  • Función referencial y metalingüística.

  • Oraciones de carácter explicativo.

  • Abundancia de complementación en el sintagma nominal (adyacentes: sintagmas adjetivales, preposicionales, preposiciones subordinadas adjetivas).

  • Complementación en el sintagma verbal (adverbios de modo acabados en “-mente” y proposiciones adverbiales causales, consecutivas, modales…)

  • Estructuras atributivas (para definir conceptos)

  • Coordinación: copulativa, explicativa, disyuntiva, adversativa…

  • Para dar sensación de objetividad: verbos en tercera persona del singular, construcciones impersonales, pasivas reflejas, uso del presente y de formas no personales.

  • Empleo de tecnicismos con significado monosémico.

  • Conectores: de organización discursiva (para empezar, seguidamente…), enumerativos (en primer lugar, en un segundo momento…), conclusivos (por último, en suma, en conclusión…), introductores del discurso o de la enunciación (por cierto, ante todo, a propósito de…), reformulativos para matizar (es decir, mejor dicho, o sea, por ejemplo…)




  • Textos argumentativos: defender, rechazar, convencer, persuadir… de una idea o de una situación.


Estructura:

  • Explicativa (método deductivo): tesis + argumentos.

  • Conclusiva (método inductivo): argumentos + tesis.

  • Encuadrada: tesis + argumentos + reformulación tesis.

  • Reiteración lineal (la tesis no se formula directamente, se disemina por todo el texto con sus argumentos): tesis’ (arg) + tesis’’ (arg.) + tesis ‘’’ (arg.)


Argumentos: ayudan a persuadir al receptor. Tipos: de autoridad, proverbios y refranes, de semejanza, de experiencia personal, ad populum, ético, ad baculum…
Características lingüísticas:

  • Funciones expresiva, conativa, poética.

  • Verbos relacionados con la causalidad y la consecuencia (ocasionar, producir, motivar, causar, generar, originar…)

  • Combinación del uso de la tercera persona y de la primera (equilibrio entre objetividad y subjetividad).

  • Verbos para transmitir conclusiones y relaciones lógicas (resultar, concluir, suponer, conjeturar, inferir).

  • Verbos de lengua (admitir, declarar, afirmar, considerar, decir, asentir, asegurar…)

  • Sintaxis compleja, predominio de la subordinación condicional, consecutiva, causal, temporal. Coordinación adversativa, disyuntiva.

  • Uso de figuras retóricas: interrogaciones, comparación, metáfora, paralelismos…

  • Inclusión del destinatario en el discurso.

  • Repeticiones para potenciar el efecto de convicción sobre el receptor.

  • Conectores para introducir argumentos (puesto que, además…), introducir conclusiones (luego, entonces…), los de oposición, causativos, explicativos.

Realmente un texto está compuesto por secuencias textuales. Diferenciamos secuencias dominantes y secundarias; y envolventes e incrustadas. Con estas tipologías básicas (con sus secuencias) construimos una serie de textos ya institucionalizados y muy utilizados en la sociedad, que podemos clasificar según su finalidad o carácter.




Clasificación textual según su naturaleza

Textos científicos-técnicos

  • Función: divulgar los avances producidos en el ámbito de la ciencia y la técnica, exponer pautas de funcionamiento de objetos o maquinaria

  • Funciones del lenguaje: referencial y apelativa (informar, explicar y convencer).

  • Carácter: Expositivo. Pueden aparecer elementos argumentativos.

  • Código: acusada inclusión de referencias propias del ámbito científico (terminología específica).

Textos humanísticos

  • Función: su objetivo es el estudio del ser humano y de su entorno.

  • Funciones de lenguaje: referencial, expresiva, apelativa y estética.

  • Carácter: expositivo y argumentativo.

  • Código: rigor y claridad en la exposición. Variedad en la forma y en los contenidos, con posible inclusión de argumentos diversos. Los textos humanísticos se manifiestan generalmente en forma de ensayo, un subgénero que aúna la exposición, el punto de vista subjetivo y cierta voluntad de estilo literario.

Textos jurídico–administrativos

  • Función: regulan las relaciones entre los individuos y las diversas administraciones públicas.

  • Funciones de lenguaje: referencial y apelativa.

  • Carácter: instructivo, expositivo y argumentativo. Textos escritos de estructura prefijada y reconocible, que facilita su lectura e interpretación. Su carácter objetivo y universal puede ser compatible con argumentaciones diversas que apoyan las normas o las sentencias dictadas.

  • Código: uso denotativo y objetivo del lenguaje. Tendencia a fórmulas y estructuras conservadoras y prefijadas. Posible aparición de argumentos de tipo social, jurídico, de salud, de tradición, de progreso, etc.

Textos literarios

La Literatura es el arte que emplea como medio de expresión una lengua.

  • Funciones de lenguaje: poética, referencial (narración de hechos objetivos), expresiva (lírica), apelativa (ensayo y textos sociales), metalingüística (ensayo literario).

  • Carácter: expositivo (narrativo, descriptivo), argumentativo (apelativo), emotivo.

  • Código: estructuras prefijadas (lírica, drama, novela…), uso personal del código lingüístico (recursos retóricos).

Textos periodísticos

Los textos periodísticos tratan de captar y dar determinado tratamiento (escrito, oral, visual o gráfico) a la información en cualquiera de sus formas y variedades:

  • Funciones de lenguaje: referencial (presentación de hechos noticiables), apelativa (artículos de opinión, ensayo), expresiva (artículos de opinión), poética (uso de retóricos, figuras literarias)

  • Carácter: expositivo (narrativa, descriptivo), argumentativo, emotivo.

  • Código: estructuras prefijadas (tipología de textos periodísticos: noticia, reportaje, columna), uso personal del código lingüístico (recursos retóricos).

Textos publicitarios

Los textos publicitarios son aquellos que tratan de divulgar noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc.

  • Funciones de lenguaje: referencial (presentación de novedades), expresiva (transmisión de experiencias personales, transmisión de emociones), apelativa (llamada al consumo), poética (recursos retóricos de todo tipo, en formato escrito, visual o sonoro).

  • Carácter: expositivo (narrativo, descriptivo), argumentativo, emotivo.

  • Código: mezcla del código lingüístico y códigos visuales (imágenes, gráficos, etc.), uso personal del código lingüístico (recursos retóricos lingüísticos y visuales).

Además, decimos que todo texto, por el mero hecho de serlo, debe cumplir tres propiedades:




  • La adecuación




El registro lingüístico

Este concepto alude al modo de expresarse que se adopta en función de las circunstancias. Puede ser formal, si nos encontramos ante desconocidos o hablamos en público, o coloquial, si se produce entre amigos o familiares que conversan.

El registro formal implica mantener cierta distancia entre los interlocutores. Se manifiesta por lo siguiente:

  • Uso de procedimientos para abrir o cerrar diálogos u otras intervenciones.

  • Utilización de fórmulas de tratamiento.

  • Inclusión de tecnicismos.

  • Cuidado por la entonación, sintaxis, estructura de los textos, etc.

El registro coloquial, más un ido al contexto inmediato, presenta mayor emotividad, espontaneidad y falta de elaboración:

  • Frases inacabadas, uso de interjecciones.

  • Formas verbales lexicalizadas.

  • Repeticiones.

  • Ordenación subjetiva de la frase.

  • Uso de términos propios de grupos.

  • Uso de diminutivos.

El vocabulario

Según sea la situación, habremos de escoger más o menos cuidadosamente nuestro vocabulario. Del mismo modo, usaremos con mayor frecuencia sinónimos y otros mecanismos para evitar repeticiones.

Las fórmulas de cortesía

Las situaciones formales exigen usar expresiones de cortesía de modo ineludible (tratamiento ante desconocidos, sobre todo si son personas mayores: usted, señor, señora, don o doña; encabezamientos y cierres en cartas: Estimado/a amigo/a; tratamiento de cargos: Excelentísimo, Señor.). Muchas situaciones informales también requieren cortesía. Es lo que se conoce como cordialidad. Nunca debes abusar de la confianza.

Lenguaje oral / lenguaje escrito

Según sea nuestra intención y la situación comunicativa, elegiremos textos orales o escritos. Algunas situaciones requieren documentos escritos de forma obligatoria y, en muchas casos, con formato preestablecido: instancias, solicitudes, currículos, etc.

La corrección gramatical

Como propiedad textual, afecta a múltiples aspectos textuales: la ortografía, las concordancias (*La gente piensan…), la puntuación (*Este estudio, muestra la validez…), la estructura oracional (*Yo, para mí, pienso…) o los vulgarismos (*Resulta de que…)

La presentación y estética del texto

Una buena presentación implica ofrecer al lector un texto fácilmente legible, ordenado, claro e, incluso, agradable a la vista. Debemos huir del desorden y la confusión y, si escribimos a mano, habremos de cuidar nuestra caligrafía. Además, conviene considerar:

  • La organización del texto: índice, portada adecuada y título, epígrafes (esenciales para separar bloques de un mismo texto), bibliografía empleada, etc.

  • El uso correcto de convenciones tipográficas con el procesador de texto: una fuente (tipo de letra) de fácil lectura, un tamaño legible (punto 12), el uso adecuado de la tipografía (negrita, subrayados, cursivas, etc.), márgenes, o la inserción de tablas, dibujos o imágenes en el documento.


  • Coherencia (estructura profunda)

Es aquello que convierte un mensaje verbal en un texto. Se entiende por ello la conexión de las distintas partes del texto en un todo, en una unidad congruente.

Es la propiedad que hace que cuando leemos distintas partes de un texto tengamos la impresión de estar leyendo el mismo texto (lo que no ocurre si leemos libros distintos o la guía telefónica, por ejemplo). Es aquello que remite a un significado global del texto.

Un texto será coherente:



  • Si es percibido por el oyente/lector como unidad.

  • Si da información relevante para la situación comunicativa en que se emite. Ni más información ni menos, para lo que es imprescindible considerar a quién se dirige el texto.

  • Si tiene en cuenta los conocimientos que sobre el tema tienen sus receptores;

  • Si ordena y estructura las informaciones de un modo preciso siguiendo algún tipo de tipología textual.

  • Si cuida aspectos como el volumen o el tono apropiados.

Es muy importante tener en cuenta, con respecto a la propiedad de la coherencia, que cuando leemos un texto tenemos la sensación de no estar siempre en el mismo punto, es decir, que el texto avanza con elementos novedosos. Esta tensión entre la permanencia (lo sabido) y el desarrollo temático (lo novedoso) recibe el nombre de progresión temática, que puede ser vinculada (la información nueva parte de una anterior) o no vinculada (la información nueva es independiente de la anterior).
Para analizar la coherencia de un texto, basta con:

  • Localizar el/los tema/s y subtemas del texto.

  • Detectar las relaciones semánticas (de significado) que se establecen entre cada uno de los temas y subtemas.

  • Localizar cómo se produce la progresión temática del texto (cómo avanza el tema y los subtemas).

  • Por último, determinar si el texto es o no es coherente, y por qué (no olvidar). La intención comunicativa y si se ajusta a la tipología textual empleada y al tipo de receptor).



  • Cohesión (estructura superficial)

Es la propiedad que conecta y enlaza las distintas partes de un texto, que asegura la interrelación de los elementos lingüísticos en la estructura superficial del texto. Pueden destacarse, fundamentalmente, tres procedimientos de cohesión:




  1. Recurrencia (existen varias maneras de conectar palabras evocando en el texto un mismo referente):

a) Repetición léxica: propio de textos científicos, debido al carácter monosémico de los tecnicismos. El VIH es como un microbio que (...) El SIDA es la etapa final del VIH.

b) Sinonimia: La desconexión con el mundo laboral ha sido una de las grandes carencias del sistema educativo. Educación y empleo han vivido grandes etapas de incomunicación que han producido alejamiento e incomprensión mutuos. El sistema productivo ha denunciado en no pocas ocasiones que la escuela estaba demasiado separada de su creciente y rápida evolución.

c) Hiperonimia (término incluyente) / hiponimia (término incluido): Relación lógica de inclusión: Ana llegó galopando en su caballo. El animal estaba agotado.

d) Metáfora/metonimia: balón, esférico, cuero, pelota...

f) Proformas léxicas: lexemas especializados en la sustitución: persona, cosa, hacer, suceder...

g) Antonimia: el contraste entre términos ayuda a relacionar sus partes: prefiero dar a recibir.

h) Derivación: términos conectados por derivación: no estoy bien; estoy superbien.

i) Isotopías: redes de palabras que comparten un núcleo temático: herido, guerra, combate, llaga... en un poema de amor, por ejemplo.


  1. Sustituciones: conexión de referentes sin repetir ni evocar términos, sino a través de mecanismos de sustitución:

a) Elipsis: forma especial de sustitución en la que lo sustituto es nulo.

Ejemplo: Juan está aquí, llegó anoche. Se marchará mañana. Luisa estudiaba Matemáticas, María Lengua.

b) Pronombres deícticos: A Vicente le han concedido un premio de poesía (anafórico).



Le dije a tu sobrina que no hacía falta que vinieras (catafórico). Julia se mira en el espejo (anafórico). Estuvo diez años en el extranjero; por eso, se encontraba extraño en su tierra. El libro que te presté lo perdí.

c) Adverbios deícticos: Julia pasa las semanas en el campo; allí se libera de las presiones. El avión aterrizó a las tres; entonces hubo un terremoto.



d) Algunos determinantes: Juan estaba desesperado, había perdido su empleo. Vimos pasar un tren. Por la hora, era el tren en el que venía nuestro primo.



Conectores sintácticos-textuales

Los nexos textuales tienen carácter supraoracional y los usamos para combinar oraciones.

Conectores explicativos

De repetición o reformulación.

Sirven para parafrasear o plantear de una forma diferente algo ya dicho, de manera que quede más claro. Los más habituales son: o sea, es decir, dicho de otro modo, con otras palabras…



De resumen y de conclusión.

Para sintetizar y resumir lo dicho con anterioridad: A saber; a modo de resumen; En resumen; En breves palabras; En conclusión; En definitiva; En fin; A decir verdad…



De rectificación

Nos sirven para corregir lo expresado: al contrario; digo; miento; en cambio; mejor dicho…



De adición.

Nos permiten agregar información: Además; También; En esta misma línea; En este sentido; A este respecto; Dicho sea de paso; Igualmente; Del mismo modo; Asimismo; Más aún; Y lo que es más; A propósito; De esta forma; Por cierto…



De ejemplificación.

Ilustran el contenido del texto: Por ejemplo, En concreto; Especialmente, En particular; Para ilustrar esto; Como muestra; Así; Precisamente; Como muestra el hecho de que…






Conectores de ordenación

Nos sirven para ordenar el discurso o enumerar las partes de un todo. En primer lugar; A continuación; Además; Finalmente; Primero, segundo, tercero; De un lado, de otro, por último; Tanto, como; Primero, luego, en fin…


Conectores de oposición o contraste

Los usamos para contrastar dos o más ideas. Los más usuales son: De otro modo; Sin embargo; En contraste con esto; Ahora bien; Lejos de…




Conectores de causa o consecuencia

Relacionan los hechos con sus motivos o repercusiones.

  • Consecuencia + causa: Ello se debe a; Es por ello que…

  • Causa + consecuencia: Por lo tanto; Entonces, Por consiguiente; En consecuencia; Pues; Precisamente por eso; De ahí que…

  • Consecuencia (en caso negativo): De lo contrario, Si no…




Conectores de opinión y valoración

  • Nos permiten opinar o evaluar un hecho. Los más habituales son: A mi modo de ver; Bien pensado; De veras; En el fondo; En concreto; Claro; Desde luego; Por supuesto; Ni que decir tiene; Desde mi punto de vista; En mi opinión; ¿No?; ¿Verdad?; Por suerte; Por desgracia; Por fortuna; Sin duda; Probablemente; Al fin; Menos mal…


2. Oralidad y escritura
La comunicación directa e inmediata entre dos o más hablantes que participan —sin haberlo planificado— de un intercambio oral de informaciones se rige por una serie de condiciones que exigen un estudio específico.
Por lo general, se suele decir que este tipo de textos orales no planificados se diferencian de los escritos en los siguientes aspectos:


Texto oral

Texto escrito

Es espontáneo, inmediato y efímero, de tal modo que no se puede borrar sino, tan solo, rectificar.

Al producirse de forma instantánea, cabe sustituir las referencias emotivas o las relativas al espacio o al tiempo por mensajes no verbales. Para ello, el contexto extralingüístico es determinante.



A excepción del chat, el texto escrito suele estar planificado, revisado y corregido. Además, es perdurable.

Al producirse en diferido, es necesario incluir referencias espaciales y temporales, que permitan al lector situarse.



Presencia de códigos no verbales: vestimenta, sensación de honestidad, seriedad o naturalidad, proximidad física, movimiento de las manos, expresividad del rostro, etc.

Los códigos no verbales se refieren a la organización visual y espacial del escrito: márgenes, tamaño de letra, limpieza, etc.

Uso de las variedades modales de la lengua.

Empleo de la lengua estándar.

Repetición de palabras y oraciones, omisión de términos, rodeos y desviaciones, cambios bruscos de tema, etc.

Delimitación precisa de las informaciones principales y secundarias de la organización del texto.

Sintaxis y puntuación ligada a la entonación: pronunciación enfática de sílabas, palabras y oraciones. Silencios y pausas.

Cuidado de la sintaxis y uso preciso de la puntuación y los marcadores. Estructuras oracionales complejas.

Uso de palabras comodín, frases hechas, muletillas y posible presencia de vulgarismos. Además, se observa:

  • Riqueza de interrogaciones y exclamaciones.

  • Uso de muletillas

  • Uso de onomatopeyas

  • Empleo de frases inacabadas

  • Faltas de concordancia

  • Omisión de elementos

  • Repeticiones

  • Uso de frases hechas

  • Llamadas de atención

  • Empleo de elementos no verbal: gestos, miradas, pausas, tonos…

Ausencia de palabras comodín, frases hechas, muletillas y vulgarismos.

Sin embargo, la relativa libertad de que gozamos los hablantes no quiere decir que nuestra expresión oral se encuentre libre de normas. Al contrario: precisamente por tratarse de una comunicación inmediata, a menudo sostenida por varios hablantes, debemos observar un conjunto de reglas sutiles normalmente sobreentendidas, de las que dependerá frecuentemente nuestra imagen.


2.1 Actuaciones orales no planificadas. La conversación. Normas de actuación.
Aunque la conversación es una actuación oral no planificada, podemos afirmar que responde a ciertas reglas que debemos respetar. Básicamente, toda conversación debe basarse en el compromiso de los hablantes para comunicar algún tipo de contenido. Al mismo tiempo, dicho intercambio ha de estar presidido por la tolerancia. Ello nos permitirá expresar cualquier idea, siempre que lo hagamos de forma pacífica.

Al margen de estas dos condiciones, un buen conversador cumple otras reglas generales:




  • Antes de hablar es necesario pensar lo que queremos decir y el modo en que queremos decirlo.

  • Conviene esperar el momento adecuado para intervenir. Procuremos no atropellar las intervenciones de otros hablantes y cedamos tranquilamente la palabra si coincidimos con otras personas que deseen intervenir.

  • Aprovecha tu turno para expresar tus ideas del modo más certero posible. Si no te es conveniente, no divagues: habla en la medida justa y cede la palabra antes de cansar a tus interlocutores.

  • Cuida la gramática y la dicción.

  • Elige siempre el registro adecuado. Sé siempre cortés y evita los vulgarismos, aunque te encuentres en un contexto coloquial. Por supuesto, si te encuentras entre personas desconocidas, usa inevitablemente fórmulas de cortesía.

  • Es posible que en una primera ocasión adviertas que tu interlocutor no te ha entendido. En tales casos es preferible asumir como propia la falta.

  • De igual modo, evita siempre usar muletillas del tipo: ¿Comprendes? y otras semejantes.

  • En cuanto a los temas, procura hablar de asuntos que puedan entender todos tus interlocutores. Si no dominas aquello de que está hablando, sigue la conversación a distancia, emite observaciones generales y no te arriesgues a cometer equivocaciones.

  • Por supuesto, no propongas un nuevo tema mientras el anterior siga animando al grupo. Evita siempre hablar continuamente de ti mismo o de los asuntos que te inquietan. Atiende a los demás y preocúpate por sus ideas y circunstancias. Procura mostrar que percibes lo que te quieren decir.

  • Nunca abuses de los chistes.

  • De igual modo, adapta la velocidad al tema que se esté tratando y usa inteligentemente los gestos. Mira frecuentemente a tu interlocutor, sin agobiarle y muestra signos de comprensión (sonrisas o gestos de pesar, según los temas). La distracción, sobre todo si es notada por el resto del grupo, causa muy mal efecto, ya que nos obliga a disculparnos y a solicitar frecuentemente que nos repitan lo que ya se ha dicho.

  • Si has de mostrar desacuerdo, hazlo educadamente.

  • Si no has entendido algo, pide cortésmente a tu interlocutor que repita la idea. Procura hacer ver que eres tú quien no ha sabido entender y no él quien no ha sabido explicarse. No uses para ello expresiones del tipo: ¿cómo? y otras que indican poco respeto para pedir que nos repitan una idea.


2.2 Actuaciones orales planificadas
Además de la conversación, podemos expresarnos oralmente de un modo planificado. Estas situaciones surgen cuando exponemos en público nuestras ideas. Es el caso de las conferencias, los debates, las entrevistas orales o la simple exposición en clase de un tema.
En estos casos, nuestro discurso se hace más formal y debe responder a circunstancias diferentes, que implican una mayor planificación.
La exposición oral
Saber realizar una correcta exposición oral no sólo en el ámbito académico sino también en el laboral es una de las habilidades más valoradas hoy día.

¡¡¡NO CONFUNDIR LO ANTERIOR CON LAS MODALIDADES ORACIONALES NI CON LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE!!!


Modalidades oracionales (modos de hacer):


  1. Enunciativa (afirmativa y negativa)

  2. Exclamativa

  3. Interrogativa (directa/indirecta; total/parcial)

  4. Exhortativa

  5. Dubitativa

  6. Desiderativa


Funciones del lenguaje (modos de comunicar):


  1. Referencial o enunciativa (referente)

  2. Expresiva (emisor)

  3. Exhortativa, apelativa o conativa (receptor)

  4. Fática (canal)

  5. Poética (mensaje)

  6. Metalingüística (código)


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal