Tatuaje maorí Los maoríes



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TATUAJE MAORí

Los maoríes son los indígenas de Nueva Zelanda. Son gente polinesia y abarcan cerca del 10% de la población de ese país. Maoritanga es la lengua materna que se relaciona con el tahitiano y el hawaiiano. Se cree que los maoríes emigraron de Polinesia en canoas alrededor de los siglos IX al XIII.

Es tradición en la cultura maorí los tatuajes llamativos. Tatuajes de cara completa llamados “moko”, entre las tribus maoríes, eran una actividad predominantemente masculina. Las formas femeninas de moko fueron restringidas al área de la barbilla, al labio superior, y a las ventanas de la nariz. El moko todavía se conserva, pues un número cada vez mayor de maoríes están optando por recibir su Moko, en un esfuerzo por preservar su cultura e identidad.

En Nueva Zelanda el tatuaje tradicional está estrechamente relacionado con las esculturas realizadas en madera. Estas similitudes son apreciables no solo en los motivos que se utilizan para tallar estas obras, sino en las herramientas con que se realizan, ya que el uso de un pequeño cincel es un elemento común, en ambas prácticas. En la piel se realizaban una serie de cortes, más o menos como se hacían en la madera dando lugar a escarificaciones. Estas ranuras en la piel eran inmediatamente pigmentadas. El tatuaje facial en las tribus maoríes consistía en una decoración basada en una combinación de espirales con una serie de líneas formando un modelo simétrico.

Las marcas estaban dibujadas con una gran finura y elegancia. Las espirales, formas que también llevan tatuadas en las nalgas era un diseño básico en su cultura. El uso exclusivo por parte de los maoríes del pigmento negro así como lo llamativo y abstracto de sus diseños, hace que se pueda hablar de este tipo de tatuaje como una forma de expresión propia y típica de la polinesia. Con excepción de los plebeyos y esclavos, todos los hombres se tatuaban en la cara la mayoría también se tatuaba en otras partes del cuerpo.

Una cara elegantemente tatuada era una gran fuente de orgullo para un guerrero, ya que lo hacía feroz en la batalla y atractivo para las mujeres. Los hombres más viejos eran decorados más profundamente. La mayoría de ellos, tenían figuras en espiral dibujadas en sus labios, y algunos tenían los muslos y barrigas marcadas. Los grandes jefes tenían la cara y el cuerpo cubiertos con diseños de extrema delicadez y belleza.

También se tatuaban las mujeres, pero no tan detalladamente como los hombres. Se perfilaban y tatuaban los labios azules ya que era considerado como un color que embellecía a las mujeres. La barbilla, las mejillas o la frente también las llevaban tatuadas, a veces con líneas o con una serie de espirales. Aunque la tradición limito el tatuaje facial en las mujeres, no había ninguna regla acerca de lo que podría hacerse sobre otras partes del cuerpo, así que muchas mujeres se tatuaron los pechos, muslos, y piernas. Los instrumentos para tatuar utilizados por los maorís consistían en un cincel pequeño hecho de hueso o metal que se sumergía en el pigmento. Para crear las cicatrices características del tatuaje facial era necesario que el instrumento penetrara profundamente en la carne, dando lugar a unos cortes muy hondos que producían un dolor intenso.

El modo de tatuar practicado por los maoríes era diferente al de cualquier otra cultura, y sus diseños fueron piezas artísticas que a menudo cubrían completamente las esquinas de los ojos, e incluso encima de los parpados. El artista elaboraba diseños muy variados y aunque todos los tatuajes faciales eran muy parecidos, no había ninguno exactamente igual, ya que este tipo de tatuaje estaba considerado como una marca propia de identidad, una señal de distinción donde cada tatuaje indica la dignidad del individuo. Por ello no es difícil entender que la tradición de conservar las cabezas de los enemigos en los conflictos bélicos fuera una práctica común entre los guerreros maoríes. Las cabezas tatuadas eran un codiciado premio para las tribus de los maoríes. Eran trofeos que embalsamaban y conservaban durante toda la vida. Este honor era normalmente reservado a las personas de gran importancia. Las cabezas permanecían con las familias del difunto guardadas en cajas ceremoniales, ornadamente talladas.

Las cabezas tatuadas fueron un gran reclamo para los europeos que llegaron durante la primera década del siglo XIX, ya que significaba la superioridad de los europeos sobre las tribus nativas. Fue más tarde en esta década cuando los colonos europeos hicieron un contacto regular con las tribus de maoríes que vivían a lo largo de las costas. Los maoríes descubrieron que esos colonos intercambiaban cabezas tatuadas por mosquetes. Los guerreros maoríes hicieron correrías con las tribus vecinas con el simple propósito de obtener cabezas tatuadas para luego intercambiarlas por armas. Esos comerciantes tomaron las cabezas para luego venderlas a precios ultrajantes a museos y coleccionistas privados en Europa.

El intercambio de mosquetes por cabezas tatuadas fue un negocio que prospero rápidamente. Los maoríes llegaron a tatuar las cabezas de los esclavos y plebeyos para poderlas vender. E incluso los tatuajes de las cabezas empezaron a perder calidad ya que entregaban cabezas con tatuajes mediocres o inacabados. Al principio el gobierno británico estaba satisfecho por permitir el comercio con los maoríes. Pero en 1830, historias de los horrores asociadas con las guerras tribales, caza de cabezas y su posterior venta, produjeron escándalos que se reflejaron en la prensa sensacionalista británica.

El gobierno británico no pudo detener este comercio hasta 1840, cuando Nueva Zelanda paso a ser una colonia británica, Debido a esta situación fueron llegando más colonos a Nueva Zelanda. Fue entonces cuando los maoríes vieron a los británicos como un enemigo, ya que poco a poco les iban arrebatando sus tierras. Los maoríes iniciaron una serie de guerras sangrientas que tuvieron lugar entre los años de 1860 y 1870.

Los maoríes eran guerreros extraordinarios que amaban su tierra y la defendieron valientemente, ganando el respeto de las tropas británicas por su caballería y espíritu deportivo. En muchas ocasiones se producía un alto al fuego para intercambiar comida, municiones y prisioneros. Inevitablemente, los maoríes perdieron su tierra. Después de las guerras, los maoríes desmoralizados vendieron sus últimos remanentes de tierra.

La pérdida de sus tierras supuso un abandono de sus habilidades tradicionales entre las cuales se encontraba el tatuaje. En la actualidad las tribus maoríes toman el tatuaje como una señal provocativa de su identidad, así como una orgullosa herencia del pasado, aunque la vieja técnica de cincelar esta pérdida casi en un 100 por ciento.



Las fotos que mostramos a continuación son tomadas a jóvenes que han retomado éstas tradiciones, son tatuajes maoríes los cuales tienen significados muy particulares para cada uno de ellos.



Aún no está completo, pero para “Zuko” significa sus raíces y su familia


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