Tablas de verdad francisco Javier Serrano Franco



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TABLAS DE VERDAD

Francisco Javier Serrano Franco

( fserrano@sunserver.uaq.mx)

Documento anexo a la vídeo conferencia del 1 de junio de 2000



  1. Introducción.


Esta presentación del tema “tablas de verdad” es diferente de la hecha en la vídeo conferencia del 1 de junio de 2000. En este documento he procurado incorporar varias de las recomendaciones que me hicieron durante la sesión, he agregado ejemplos y he tratado de indicar ejercicios y algunos problemas que plantearía a mis alumnos en una sesión presencial. También he agregado, con todo deleite, color y diagramas. Por supuesto, espero todavía cualquier sugerencia y comentario. No tengo ningún inconveniente ni objeción si alguien desea citar o emplear en sus clases cualquiera de los materiales, ejercicios, problemas o ejemplos de los ofrecidos aquí. Si alguien decide emplear algo de este material me gustaría saber cómo le resulto, qué tan útil fue y qué mejoras recomendaría.
  1. Objetivos generales de la presentación.


  1. Caracterizar de manera general a las tablas de verdad.

  2. Identificar una estrategia de aplicación “elegante” de las tablas de verdad y, a través de ésta:

  3. Apreciar que las tablas de verdad no carecen de utilidad y que no necesariamente son tediosas.

  4. Revisar la utilidad de las tablas de verdad para “justificar” las reglas de inferencia que

  5. ofrece Copi.

  6. Detectar algunos de los problemas presentes en el manejo de las tablas de verdad.

  7. Revisar la “historia” de las tablas de verdad.

Sugerencias didácticas.


Para la presentación en la videoconferencia preparé láminas, a manera de acetatos que se podrían emplear en una clase normal. Las láminas, junto con mi voz y algunos trazos con marcadores gruesos, fueron los únicos recursos que utilicé. Lo que pretendía era simular las condiciones más comunes que se presentan en nuestras aulas cuando compartimos algún tema lógico. Sin embargo, me recomendaron emplear sobre las láminas impresas hojas de acetatos y sobre éstas hacer anotaciones (recomendación de Maria Elena Madrid). Me parece muy buena idea y, si se emplean marcadores de colores no-permanentes (en el mercado hay varias líneas de marcadores apropiados para acetatos que pueden borrarse o con alcohol o con agua, según el tipo de marcador) pueden lograrse sesiones bastante vistosas, “reciclables” (no excesivamente costosas). Con este recurso se pueden emplear unas pocas láminas “base” y, con los acetatos, hacer sobre ellas varias indicaciones o resolver diferentes cuestiones o problemas. Definitivamente no parece buena idea confiar en el pizarrón como recurso principal para enseñar las tablas de verdad. Sucede comúnmente, con tablas de verdad de más de 8 renglones (¡que necesariamente sería una de 16 renglones!), que el pizarrón pronto quede hecho un desastre, saturado y realmente poco legible. Además, aumentan mucho las posibilidades de equivocarse. Sin embargo, si no hay más remedio y se tiene que recurrir al pizarrón, hay que procurar trabajar con tablas de verdad pequeñas (de 4 o hasta 8 renglones). Por razones similares tampoco parece buena idea emplear gises de colores, porque, al borrar o al hacer nuevas anotaciones, lo típico es que se obtengan remedos bastante deplorables de pinturas impresionistas… Parece mejor opción trabajar con pintarrón. En este caso hay más libertad para emplear colores; sin embargo, tampoco es aconsejable manejar tablas de verdad de más de 4 renglones.

Otra idea interesante es el uso de material impreso, por ejemplo fotocopias. Se pueden distribuir fotocopias a los alumnos, al iniciar una sesión (o en una sesión previa), y apoyarse en ellas durante la presentación del tema. Las fotocopias podrían contener un esquema o resumen de nuestra presentación; o, con más ambición, nuestra presentación completa o los aspectos más importantes de ella –incluyendo tablas de verdad enormes. Las ventajas son que los alumnos contarían con un buen apunte del tema, ejercicios, problemas y, si se desea, actividades para después de clase. Las desventajas son el elevado costo (si se trabaja con grupos numerosos) y la limitante de recurrir a colores; esto último no representa un obstáculo insalvable: se puede remediar con escalas de grises, tipos de letras, y hasta se puede solicitar que los alumnos lleven marcadores de colores y que hagan ellos mismos sus propias anotaciones.



Durante la sesión me recomendaron emplear Power Point [software de la compañía Microsoft diseñado especialmente para presentaciones audiovisuales] como recurso didáctico. Me parece una idea excelente, pero no es fácil contar con los recursos extras (“cañón” de proyecciones, pantallas de televisión suficientemente grandes o computadoras portátiles) para hacer buen uso de este recurso. Me temo que la mayoría de nuestras escuelas de nivel medio superior e, incluso, en muchas escuelas de públicas de nivel superior, no se cuenta con todo este equipo. Claro, la sugerencia de recurrir a Power Point me la hicieron pensando en la presentación para la vídeo conferencia. Pero insisto en que lo que se pretendía era simular lo más fielmente posible las condiciones más comunes en nuestras aulas. Tal vez en el futuro alguien podría interesarse en mostrarnos cómo se podría utilizar este recurso en la enseñanza de la lógica.
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