Subtema: La escuela el centro del Sistema educativo. Transformaciones necesarias en la organización de los Sistemas educativos. Nombre del autor



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Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo.

Tipo educativo: Educación Básica. (Preescolar)

Tema 3. ¿Cómo Organizar la Escuela de Educación Básica para que sea eficaz?

Subtema: La escuela el centro del Sistema educativo. Transformaciones necesarias en la organización de los Sistemas educativos.

Nombre del autor: M.C. Fabiola Eloísa Barajas Torres.

Colima, Colima

INTRODUCCIÓN

El aprendizaje por su naturaleza es social, individual, multidimensional y se desarrolla a lo largo de toda la vida; por su contenido; se aprende a conocer, a hacer, a ser y a convivir, se aprende con procesos activos, regulados, constructivos, significativos y motivados y se aprende en condiciones de mediación, cooperativas y contextualizadas. Aprender entonces, no es algo abstracto, es un proceso que ocurre a lo largo de nuestra vida, está estrechamente ligado con el crecer de manera permanente y está vinculado a las necesidades y experiencias vitales de los individuos, a su contexto histórico y cultural concreto. Por qué entonces, nos es tan difícil regular la vida cotidiana en la escuela de manera exitosa? ¿Dónde quedan los aprendizajes y experiencias de los docentes tras un ciclo escolar?

Instalar a la escuela como centro del sistema educativo es un problema de cambio Institucional, de gobernabilidad del sistema educativo, pero además de formación Profesional, es decir, de la asociación de nuevas capacidades institucionales e Individuales para lograr el cambio efectivo.

En este apartado pretendo señalar cierto continuo entre la teoría del cambio desarrollada de modo inductivo por Fullán (2002) con las teorías del cambio institucional y de la gobernabilidad. Desde hace años se ha señalado la necesidad de desarrollar una teoría del cambio, desde este horizonte se pueden identificar algunos avances en Fullán (2002). Esta teoría se construyó a través de la recopilación de diversos estudios de carácter empírico, desde donde se proponen explicaciones acerca de sus dificultades y condiciones del cambio, así como recomendaciones para generarlo, evaluarlo y consolidarlo. En estos trabajos se expone tanto de la complejidad de los factores y condiciones, como de los mecanismos que deben instrumentarse para asegurar la participación de diversos actores en los procesos de cambio. La teoría del cambio se asienta en los movimientos por la autonomía de los centros escolares, las relaciones de poder entre los agentes escolares y del propio sistema, la incorporación de nuevosagentes -con todo y sus intereses políticos-, así como de la claridad de las capacidades que deben desarrollarse para gobernar las políticas y el cambio.

Sintetizando algunas aportaciones de Fullán (2002), acerca de las dificultades y recomendaciones para producir cambios duraderos en las instituciones educativas.
En primer lugar, enfatiza la existencia de fuerzas poderosas que alimentan el estado de las cosas (status quo) en la escuela y en los aparatos educativos. Estas fuerzas tienen un carácter sistémico. Lo común es la simulación y la apariencia; el cambio aparece en el discurso, que dejan intactas las prácticas docentes.El cambio educativo fracasa debido a las falsas presuposiciones de quienes los diseñan, las planificaciones suelen ser demasiado teóricas y no tienen en cuenta el contexto y la cultura local. El error fundamental es centrase solo en las innovaciones, en lo que se está intentando lograr; más que en comprender cuál será la reacción de la cultura, las estructuras y los agentes escolares.

Los responsables del cambio, o creadores de las políticas, inician muchos nuevos programas de cambio social, pero se dejan a menudo ambiguos y generales, que ignoran la cultura de la escuela, es decir, las concepciones y prácticas instituidas como hábitos de pensar y hacer que conforman los colectivos escolares. Gran parte de los fracasos de las políticas orientadas al cambio, se deben precisamente a la ignorancia de estas redes de significación y deprácticas que definen cierto estado de las cosas en las escuelas. Señala Fullán que un cambio que requiere de 3 a 8 años de trabajo arduo para producir una mejora, puede terminarse con suma fragilidad. Desde el punto de vista de la escuela, el mayor problema que enfrentan es el de la fragmentación y el exceso de innovaciones. Padecen torrentes de políticas e innovaciones no deseadas y mal coordinadas, que desconocen sus necesidades y preocupaciones. Los cambios y reformas fracasan porque los profesores no tienen motivos e incentivos para creer en los cambios propuestos. Las reformas escapan al maestro medio, quienes terminan por simular y proveer cambios superficiales y aislados que sólo empeoran las cosas. Porque el Docente trabaja para dar resultados maquillados y tratar de dar resultas con sus alumnos.


En síntesis, Fullan plantea la existencia de tres problemas fundamentales para lograr el cambio, en primer lugar, la tendencia a simplificar demasiado; segundo, la ausencia de procesos de contextualización de las políticas a las nuevas situaciones; y tercero, ausencia de pasión y compromiso, por los docentes, durante su implementación. De acuerdo con lo anterior, reformar no es sólo llevar a la práctica la última decisión política, sino que implica cambiar la cultura de las aulas, las escuelas, las zonas y el sistema, es decir, implica en primer lugar considerar el sentido compartido de los actores educativos, pero no sólo de la escuela como célula, sino de la red de relaciones que la escuela guarda con otras dependencias e instituciones, y sus agentes. En este sentido el cambio implica la articulación de niveles educativos, pues un docente no puede mantener el cambio si está trabajando en una cultura escolar negativa, aislada o en un contexto burocratizado, inflexible e irracional. El porqué del cambio es cómo lo asumen los profesores y las escuelas, pues este representa una seria experiencia personal y colectiva caracterizada por la ambivalencia y la incertidumbre; y que, si prospera, aporta sentimientos de seguridad, superación, y éxito profesional. Por eso el cambio siempre fracasara si no involucra al profesorado en el desarrollo de nuevas concepciones. Los cambios en las creencias y la comprensión son principios básicos, la condición previa, para lograr una reforma duradera.
Por qué y para qué es necesario volver a pensar en la escuela como centro del

Sistema educativo, desde el cambio institucional y la gobernabilidad. Porque en



las tendencias de fin de sexenio, e inicio de otro, suelen olvidarse las experiencias del pasado. Porque a veces, las tradiciones son más poderosas. Y parece que en el contexto de cambio de autoridades, aparecen también nuevas políticas y nuevos programas federales, locales, que en su conjunto dejan a la escuela como el depositario y el destinatario de estas, pero al margen de sus necesidades y lógicas internas.
Es excelente el que se esté trabajando en la creación de redes escolares deDiálogo, intercambio y colaboración de los objetos por objetos de mejora, establecer reuniones de intercambio de experiencias exitosas de mejora. Animar a la sistematización de estas experiencias nos ha parecido fundamental, no sólo para otorgar a la escuela la legitimidad en la conducción de sus procesos de mejora y crecimiento, sino además como oportunidad para proveer nuevos dispositivos de formación y de estrategias como comunidad que aprende. Se trata del fortalecimiento de las capacidades personales e institucionales, para la autogestión del conocimiento a partir de sus propios retos. Estos intercambios provocan también, la inserción del centro escolar como parte de una comunidad educativa más amplia, siempre he tenido la convicción de que esta profesión no tiene por qué ser solitaria, aislada y sin embargo, debe despegarse completamente de egoísmos.
Parto de la idea de que es importante dejar a la Escuela que realice su función primera y más importante enfocarse al logro de los aprendizajes, el cúmulo de programas dependientes las más de las veces a otras instituciones como salud o bienestar social deberá buscar otros espacios para cautivar a su población. Se debe dejar a la Escuela ser Escuela, pero también es importantísimo que esta tenga los recursos y apoyos humanos necesarios y pertinentes para que realice sus actividades de manera exitosa. El papel del Director y Supervisor debe dejar de ser la autoridad que fiscaliza y presiona constantemente, exigiendo en demasía y cambiar para ser un tutor en el que el docente pueda encontrar apoyo, soluciones pedagógicas, estrategias de trabajo y no tenga el temor de exponer sus dudas y áreas de mejora por temor a la recibir reprimendas, pues el docente, la figura principal y más cercana para adosar a los niños y niñas a los aprendizajes, es entonces él quien debe merecer nuestro apoyo y atención para que con gusto y sin sentir presión u hostigamiento realice su labor educativa con excelencia y convicción.

Referencias
Fanfani, Emilio (Coord.) (2004) Gobernabilidad de los sistemas educativos en América Latina. Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación. IIPE – UNESCO. Sede Regional Buenos Aires

Fullan Michael (2002). Los nuevos significados del cambio en la educación. Madrid.




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