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EL CAMPO SINTACTICO DEL SUBSTANTIVO HOMBRE EN EL ESPAÑOL MODERNO

EVA SPITZOVÁ

I

En las ûltimas décadas, muchos lingiïistas ban concentrado su atención en cl estudio de la semántica. Se han escrito numerosos libros y estudios sobre las di-versas disciplinas de la semántica, se ha precisado y discutido là terminologia, se han estudiado los distintos campos lingùisticos. Algunos lingùistas parten de la palabra, otros del concepto (de ahi los términos campo de la palabra por una parte y campo conceptual por la otra).



Otto D u c h á č e k, en la introduceióii de su libro Le champ conceptuel de la beauté en français moderne (Praha, Opéra universitatis brunensis, facultas philosophica, Státní pedagogické nakladatelství, 1960, 19 y sigs.), hace una clasi-ficación de los campos lingùisticos, dividiéndolos en campos de palabras (champs de mots) y campos de ideas (champs d'idées), y da las caracteristioas de cada uno. Segûn él, los campos de palabras pueden subdividirse en campos morfoló-gicos, sintagmáticos (o sintáctieos) y asociativos. El objetivo de la exploración de los campos sintagmáticos lo ve en buscar las relacioncs contextuales que existen entre la palabra estudiada y otras palabras. Si examinásemos un substantivo, por ejemplo, tratariamos de establecer que verbos podrian depender de él si fuese cl sujeto de una proposición y, por el otro lado, de que verbo podria ser objeto o complemento circunstancial; que substantivos o adjetivos podrian funcionar oomo su atributo predicativo o de que substantivos podria 61, a su vez, scr atributo predicativo; que adjetivos podrian ser su atributo o si él mismo podria desempenar la función de complemento de nombre, etc.1

Se trata, pues, de fijar las relaciones en las cuales la palabra estudiada puede entrar dentro do la oración. Ducháček advierte sobre la importacia del estudio

1 „Le but de l'exploration des champs syntagmatiques serait de trouver les relations contextuelles virtuelles du mot étudié avec d'autres mois. Par exemple, en examinant un substantif, on chercherait, quels verbes pourraient en dépendre s'il était le sujet d'une pro­position (Ses yeux brillaient) et, au contraire, de quels verbes il pourrait être le complément d'objet (II a regardé ses yeux) ou le complément circonstanciel (Elle marche les yeux baissés); quels substantifs ou quels adjectifs pourraient fonctionner comme ses alributs (Ses yeux sont beaux) ou de quel substantif il pourrait être attribut à son tour; quels adjectifs en pourraient être épithètes (II avait les yeux bleus) ou s'il pourrait avoir la fonction du complément du nom (Trois paires d'yeux le guettaient), etc.“

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de los campos sintagmáticos diciendo: „L'exploration des champs syntagmati-ques contribuerait à la perfection des dictionnairs phraséologiques, stylistiques et analogiques et permettrait, peut-être, d'envisager, sous un autre point de vue, certains problèmes syntactiques, stylistiques et même sémantiques.“ (Ibid., 21.)

En el trabajo citado, Ducháček advierte, asimismo, que W. P orzig, en su articulo Wesenhafte Bedeulungsbeziehungen (Beitráge zur deutschen Sprache und Literalur 58, 1934, 79—97), intenta un esludio de los campos sintagmáticos, a pesar de llamarlos campos semánticos (Ducháček, ibid., 12 y sig.). La concep-ción de Porzig, sin embargo, es algo primitiva y estudios llevados a-cabo de aeuerdo eon ella dificilmente darian resultados dignos de atención. La concepción de Ducháček, al contrario, ofrece una base sólida para un análisis de los campos sintagmáticos o sinláeticos y por ello partimos de ella en este trabajo, desarro-Hándola a base de materiales concretos. Segûn sepamos, hasta abora nadie ha llevado a cabo un estudio teórico, basado en materiales concretos, de los campos sintácticos. Una considérable obra práctica se halla realizada en algunos dicciona-rios de estilo,2 en los que se encuentran las construcciones más frecuentes en que pueden entrar las voces citadas. Desde el punlo de vista de lexicografia se oeupa de este problema Filipec.3

Este trabajo es solamente un comienzo de la exploración sistemática del campo sintáctico de una palabra determinada. Sera necesario realizar mucbos estudios más. y estudios más amplios y complètes que comprendan, además de substanti-vos, otras clases de palabras, especialmente adjetivos, verbos y adverbios.

De los ténninos utilizados por Ducháček —campo sintáctico o sintagmático— hemos adoptado el primero, ya que es más amplio y nos permite eomprender no solo el estudio de sintagmas —dos partes de la oración relacionadas entre si—, sino también el estudio de las relaciones existentes entre un miembro de la oración y el rcsto de la oración.

En el présente articulo estudiamos el campo sintáctico del substantivo hombre. Hemos escogido esta voz por dos razones: primero por su considérable frecuencia y, segundo, por su carácter gênerai, que permite su uso en texlos de cualquier carácter y contenido. En nuestro trabajo nos basamos en el uso de la palabra hombre en las siguientes novelas, de las que cuatro son espanolas y una me-xicana:

JG Juan Goytisolo, Juegos de manos, Barcelona, Ediciones Destino, 1954, 273 pp. MDU Miguel de U n a m u n o, Abel Sánchez, Buenos Aires, Espasa-Calpe Argentina, Colec-

ción Austral, tercera edición, 1945, 153 pp.

MLG Martin Luis G u z m á n, El águila y la serpiente, sexla edición, Mexico, Compañía generai de ediciones, 1956, 455 pp.

2 Por ejemplo Albert R e u m y Henrik B e c k e r, Petit dictionnaire de style. Leipzig
1953, y A. R e u m, A Dictionary of English Style, Leipzig, J. J. Weber, sine.

3 Josef F i 1 i p e c, Lexikálně sémantická výstavba hesla — ústřední otázka lexikografické
práce (O vědeckém poznání soudobýeh jazyků, Praha, nakladatelství Československé akademie
věd, 1958, 181 y sigs.

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RSF Rafaël Sánchez Ferlosio, El Jarama, Barcelona, Ediciones Destino, cuarta edi-

ción, 1957, 365 pp.
VBI Vicente Blasco I b á fi e z, Sangre y arena, Buenos Aires, Espasa-Calpe Argentina,

Colección Austral, 1943, 248 pp.

En total, hombre figura en ellas 812 veces; de ello 61 vez en JG, 66 veces en MDU, 188 veces en MLG, 237 veces en RSF y 260 veces en VBI. De ello no hemos mcluido en nuestro trabajo los 75 casos de RSF en los que hombre viene en la union „el hombre de los zapatos blancos“, puesto que esta union tiene ca-rácter de nombre propio y, eomo tal, no sirve para los fines seguidos por este estudio. El numéro de las ocurrencias que tomamos en considération en RSF se reduce, pues, a 162, y el numéro total de las ocurrencias con las que trabajamos es de 737.

Como ya hemos indicado tratamos en el présente articule dos aspectos de las relaciones sintácticas. En la primera parte exploramos el campo sintáctico desde el punto de vista de las relaciones binarias, es decir, de las relaciones entre dos miembros de la oración. Dos miembros relacionados entre si forman un sintagma y, por ello, podriamos usar aqui también el término campo sintagmático. Desgracia-damente, el lugar del cual disponemos en esta piiblicación es demasiado limitado para poder ofrecer un análisis detallado de todas las relaciones binarias dentro de la oración. Por consiguiente, nos limitaremos a estudiar las relaciones entre el sujeto hombre y el predicado (verbo), y las relaciones entre hombre y los nom­bres de los que es complemento. Hacemos, además, un brève análisis de la inter-jección ihombrel.



El análisis de las demás relaciones binarias lo ofreceremos en otra ocasión, li-mitándonos aquî a su enumeración y documentation con ejemplos:

  1. Relación entre el objeto directo4 hombre y el ipredicado: . . . estrechaba
    entre los brazos a otro hombre viejo. JG 202 — h 6.

  2. Relación entre el objeto indirecto hombre y el predicado: . . . ofreció a los
    dos hombres clgarrillos . . . VBI 89 — h 2.

  3. Relación entre el objeto preposicional hombre y el predicado: . . . Gloria
    hablaba de los hombres de action . . . JG 83 — d 1.

  4. Relación entre el complemento circunstancial hombre y cl predicado: . . . era
    brava y acometedora como un hombre . . . VBI 79 — d 2.

  5. Relación entre el ulribulo predicativo hombre y el sujeto: Usted es ... un
    hombre que sufre . . . MDU 43 — al.

  6. Relación entre la aposicióo hombre y los nombres de los que dépende: . . . el
    capilán Moreno. asistente mio y hombre. de todan mis confianzas. MLG 220 —
    h 8.

En la segunda parte del présente trabajo estudiamos el campo sintáctico de hombre desde el punto de vista de las relaciones numéricas dentro de la

4 Acerca de la terminologia empleada véase II.

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oración. Establecemos la frecuencia eoa la cual hombre desempeîîa la función de los distintos miembros de la oración y tratamos de explicar por que figura en algunas funciones con más frecuencia que otros substantivos, mientras que en otras funciones es, en cambio, menos frecuente que otros substantivos.

II

Antes de hablar de las relaciones binarias dentro de la oración, que constituyen el propio teina de esta parle del présente trabajo, hay que dar la siguiente explicación que concierne la terminologia utilizada en este articule Donde sea posible empleamos los términos corrientes (sujeto, complemento circunstancial, complemenlo de nombre, aposidón). Para el miembro de la oración que expresa la acción o estado del sujeto adoptamos el término predicado (de acuerdo con Lenz5 y Gili y Gaya6) ; el predicado se compone, a veces, de la cópula y del atributo predicativo. Para los miembros de la oración que reciben la acción expresada por el verbo empleamos los términos objeto directo y objeto indirecto. Además, introducimos una nueva categoria que se distingue, por ejemplo, en el inglés7 y en el alemán,8 pero no la hemos encontrado en ninguna de las gramáticas espanolas. Es lo que llamamos „objeto preposicional“. Esta función la ejeree hombre en la siguiente oración: Estaba hablando con un hombre . . . MLG 23 — e 3. Las gramáticas espanolas incluyen estos casos en los complemeulos circuns-tanciales lo que, a nuestro parecer, no es correcto: con el hombre no expresa una circunstancia, sino un objeto en eJ cual recae la acción del verbo. Blinken-berg9 incluye los objetos preposicionales en la categoria del objeto indirecto. Sin embargo, las dos funciones, a pesar de ser muy parecidas (corao lo demuestra el ejemplo habló conmigo y me habló), no son idénticas. Sabemos que el término „objeto preposicional“ no es muy conveniente para el espanol, puesto que los objetos directo e indirecto también se construyen con preposición; lo usamos por no haber encontrado otro término mejor.

A La rclación entre el sujeto hombre y el predicado (verbo) es, de todas las relaciones binarias, la que se halla con más frecuencia en los materiales estudia-dos. Hombre figura como sujeto en 204 casos; el numéro de verbos que depen-

5 Rodolfo Lenz, La oración y sus parles, Madrid, Centro de csludios históricos, segunda
edición, 1925.

6 Samuel Gili y Gaya, Curso superior de sintaxis espaiïola, séptima edición, Barce-
lona, Publicaciones y ediciones SPES, 1960.

7 Vilém Mathesius, Obsahový rozbor současné angličtiny na základě obecně lingvis-
tichém, Praha, nakladatelství Československé akademie věd, 1960, 139.

8 Duden, Grammatik der deutschen Gegenwartssprache, Leniugiado, Učpedgiz, 1962, 442.

9 Andréas Blinkenberg, L'ordre des mots en français moderne I, Copenhague, Histo-
risk-filologiske Meddelelser, 17, 1928, y Le problème de la trausitiviié en français moderne,
Copenhague, Historisk-filosofiske Meddelelser, 38, 1960.

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den de él es. sin embargo, mucho mas grande, ya que frecuentemente son varios los verbos que se refieren al mismo sujeto. Algunas veees vienen en el mismo periodo (de oraciones coordinadas o subordinadas),10 otras en periodos indepen-dientes (2°.) y basta hay easos en los que las proposiciones en las que hombre es sujeto (en la primera expresado, en las demàs tàcito) estàn separadas por una o varias proposiciones con otro sujeto o sujetos (3°.).

1°. En el poso a nivel dejó el hombre la via y tordo a la derecha. RSF 35 — 13. — ¿Y hombres que exponìan su existencia frecuentemenle no pensaban en Dios y creian lale.s cosas? VBI 69 — (' 3.

2°. El hombre tenia el rnentón cuadrado y unos curiosos ojillos mongoloides. Imaginaba que Augustin bromeaba . .. JG 264 — j 1.

3°. El hombre se rusco una sten. ¿Cirios? ... se acordó de las hermanas de un matador, que traian velas siempre que toreaba éste. . . . Tras larga rebusca las encontró. VBI 236 - h 2.

Incluimos, ademàs, las construcciones con el infinitivo y gerundio, siempre cuando su acción se refiera al sujeto hombre; El hombre necesita el picante de la maldad para alegrar la monotonia de su existencia. VBI 161 — b 3. — El hombre que estaba con ellas . . . las miraba, fumando. RSF 123 — y 3.

El nùmero total de los casos en los cuales vienen empleados verbos de los que hombre es sujeto (expresado o tàcito) es de 415; en este nùmero estàn incluidas todas las repeticiones (el verbo hacer, por ejemplo, que en los materiales figura nueve veces comò predieado del sujeto hombre, se cuenla corno nueve casos). El nùmero total de los verbos que se refieren al sujeto hombre es de 236. Con-tamos corno dos un verbo einpleado en dos acepciones distintas, por ejemplo pasar (tiempo) y pasar (de una parte a olra), o un verbo empleado una vez comò transitivo y otra corno reflexivo (meter, meterse). En el nùmero total no estàn incluidos los verbos auxiliares (haber, estar + gerundio e ir + a + infinitivo), que tienen tan sólo función gramatical, y los verbos modales, sobre los que hablamos en el pàrr. A 5°.

Ilemos dividido los verbos en varios grupos, clasificàndolos segùn su signi-ficado. En està elasificación nos basamos parcialmente en las sugerencias de Lenz {pàg. 349 y sigs.) quien, respecto al hombre, distingue „los fenómenos fisicos, o mas bien fisiológicos, de los psiquicos“. En està elasificación bàsica no entran, naturalmente, todos los verbos que pueden ser predicado del sujeto hombre; ademàs, Lenz mismo observa que otras clasificaciones pueden cruzarse con ella. Nosotros hemos adoptado en lo fundamental la elasificaeión de Lenz, omitiendo algunas de sus subdivisiones e introduciendo otras.11

10 Véase mas abajo 1°.

11 Por regia generai tomamos en consideración los verbos sin sus respeclivos objetos
o oompìemontos circunstanciales. Hacemos una excepción sólo cuando el verbo forma con el
objeto o complemento una unión inseparable: poncrse de pie, romper en sollozos, tener miedo.

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Los fenòmeno fisiológicos los dividimos en los siguicntes grupos: a) verbos de movimiento, b) verbos de percepción y c) verbos que designan los demàs fenó-menos fisiológicos. En los fenómenos psiquicos distinguimos d) verbos de mahi-festaciones sentimentales, e) verbos que denotan la acción de hablar, f) verbos de acciones volitivas, g) verbos de fenómenos intelectuales y h) verbos de esta-dos psiquicos. Fuera de estos grupos basicos iiguran i) verbos que designan acciones fisicas y j) los que Lenz llama verbos „vacios“ (Lenz, pàg. 352 y sig.). En un pàrrafo aparte tratamos los verbos modales.

Otra clasificación que hacemos es la división de los verbos cn los que exprc-san una acción y los que expresan un estado o condición. Està clasificación se cruza con la anterior, y nos hace posible ver las relaciones entre el sujeto y el verbo desde otro punto de vista.



Es posible que surjan dudas sobre algunos verbos respecto a los grupos en los que los hemos incluido nosotros. Lenz también habla sobre „las incertidum-bres“ de los limites. Sabemos que el idioma, comò un organismo vivo, no se deja distribuir sin resto en ..cajones“ creados artificialmente. Por elio ponemos entre paréntesis los verbos cuya inclusión en el grupo correspondiente puede considerarse diseutible.

1°. Comò ya hemos dicho, subdividimos los fenómenos fisiológicos en tres grupos:

a) El grupo de los verbos de movimiento comprende α) verbos de movimiento de todo el hombre y β) verbos de movimiento de una parte de su cuerpo.

α) Los verbos que designan movimiento de todo el hombre son casi todos intransitivos o reflexivos; los verbos atravesar y bajar (2)12 son transitivos desde el punto de vista gramatical, pero sus objetos directos son, desde el punto de vista semàntico, circunstancias de lugar: Un hombre atravesaba la calle . .. VBI 176 — d 1. — Un hombre . .. bajaba los escalones . . . RSF 343 — d 1. La inclu­sión en este grupo del tercer verbo transitivo (seguir) puede considerarse dis­eutible; nosotros opinamos que „seguir“ debe interpretarse aqui comò ,.ir adonde vaya él“, questo que las palabras estàn dirigidas a un generai: . . . que los hom-bres te sigari y te acaten . . . MLG 76 — a 4.

Ademàs de los citados mas arriba figuran en este grupo los verbos moverse, ir (5), andar (2), marciiar, venir (2), llegar, marcharse, correr (3), huir, acercarse (2), aproximarse (3), alejarse (4), avanzar, entrar (3), salir (5), volver (2), pasar (3), sentarse, acostarse, ponerse de (en) pie (2), erguirse, colocarse, meterse, tor­cer, rodar, deslizarse, discurrir, desfilar, cruzarse (2), hacinarse, encogerse; parar, detenerse; unirse, separarse, penetrar, aparecer (2); [volverse (2)]. Los verbos parar y detenerse expresan el cese de un movimiento y ereemos que también



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