Subjetividad y sociabilidad laboral como factores en la precarización de trabajadores asalariados del ocio nocturno



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Congreso Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS)-Costa Rica 2015
Subjetividad y sociabilidad laboral como factores en la precarización de trabajadores asalariados del ocio nocturno”

Mtro. Julio César Becerra Pozos (México)

Estudiante de doctorado en Estudios Sociales (línea de estudios laborales)

Universidad Autónoma Metropolitana



Abstract

Aunque el origen de los establecimientos semi privados de ocio nocturno con venta y consumo de alcohol puede rastrearse centenarios atrás, su estudio desde las ciencias sociales son aún relativamente reciente y de poca producción, reducción que se acentúa desde la vertiente de nocturnidad y trabajo, la cual se ha destacado por investigaciones de los protagonistas de la noche (bartenders, stripers, músicos, etc.) de tal modo que se ha ido desdibujando la figura con mayor presencia y que forma parte fundamental de la servicio simbólico con interacción directa: los meseros y meseras.

El objetivo que persigue esta ponencia es el de -a partir de un estudio realizado con trabajadores asalariados de bares de la Ciudad de México-, demostrar como elementos de carácter subjetivo como las prenociones e imaginarios del trabajo; el sentido de identidad y juventud sumados a la sociabilidad laboral pueden funcionar como factores que, aunque por un lado vuelven más llevadera e incluso deseable la experiencia laboral, también contribuyen al consenso e interiorización de la precarización en el trabajo.

Palabras clave: Nocturnidad y trabajo, night time economy, subjetividad y sociabilidad laboral.

Introducción

Desde algunos ensayistas positivistas de principio del siglo pasado como Ezequiel Chávez y Julio Guerrero, pasando por literatos como Ramos, Usigli y contemporáneos como Bartra parecen coincidir en que una característica inherente al hombre común mexicano ha sido el refugiarse en bares no sólo en tiempos de crisis, sino también cómo parte de una actividad cotidiana que les dota de respiro, evasión, diversión e intercambio social; en ese sentido, los resultados de la investigación aquí referida no reniegan la ancestral relación, pero al indagar sobre este entorno laboral no se procura refugiarse sino buscar el reflejo que sirva de herramienta metodológica para dar cuenta de las condiciones laborales actuales de esta actividad en México, de manera que al mismo tiempo se destaquen las particularidades de las configuraciones que envuelve al trabajo no clásico nocturno de producción de interacciones y la manera en que los procesos de subjetividad y sociabilidad pueden convertirse en un arma de doble filo para la aceptación y legitimación de condiciones de precariedad laboral en el rubro del ocio nocturno.

Por otro lado, es necesario hacer hincapié en que el bar no sólo oferta alcohol; se asiste por potencialidad, interacción-sociabilidad y una atractiva inversión de rol cotidiano en la que el cliente deja de ser el trabajador subordinado de la oficina para convertirse en quien ahora será servido y atendido por quienes laboran en el bar. Potencialidad de cortejos, de amigos, de conocer extraños y volverse un extraño; el solitario asistente a la barra puede convertirse en quien desee ser, al menos en la medida en que pueda pagarlo y le crean.

Virando hacia el aspecto laboral, el trabajador de bar requiere de particularidades especiales no contempladas por la sociología clásica del trabajo para poder llevar a cabo un performance laboral que produce interacción directa con el cliente en la que de manera camaleónica debe poder adaptarse a lo que este requiera, pues “el cliente siempre tiene la razón”; debido a que el mayor constituyente del ingreso es la propina y es precisamente a partir de la interrelación cliente trabajador que me permito resaltar una de los principales ítems que vuelven atractivo al bar para el cliente. Antes de ser cliente, el actor desempeña una multiplicidad de roles cotidianos que le permiten tener la capacidad adquisitiva de asistir a este tipo de lugares. Es decir, la mayoría de los clientes son trabajadores en su cotidianidad diurna.

Tras haber mencionado escuetamente algunos de los factores que resultan atrayentes para los clientes surge la interrogante respecto a qué atrae a los trabajadores a su inserción en este espacio laboral; los resultados obtenidos en la investigación realizada durante la formación de maestría y temática sobre la cual se ha continuado laborando ahora desde el doctorado, me permiten enunciar la posibilidad de que una de las razones resulta de la existencia de un imaginario laboral en el bar, visto como un no trabajo o al menos una alternativa al formal; con una carga jovial y lúdica y que incluso puede llegar a ser considerado como una opción o forma de resistencia frente a la inserción en el sistema laboral formalizado o clásico; un trabajo realizado en un entorno en que la misma atmósfera de nocturnidad y ocio procura un discurso que disfraza al trabajo y en el que la sociabilidad es reforzada por los largos periodos de estancia en el lugar de trabajo y porque la dinámica laboral propicia el communitas laboral (Salaman, 1974,2007) y un sistema de reciprocidades obligadas (Granovetter, 1985).

Dicho de otro modo, y aunque se acepta que no se trata de una norma ineludible; se crean prenociones de que es posible obtener un ingreso económico rápido y relativamente fácil en un ambiente de fuerte sociabilidad que puede llegar a generar communitas. Es decir, hay un acto de idealización en la experiencia laboral que evita ver la precariedad.

Antes de continuar con la caracterización de la actividad laboral, es necesario hablar que los resultados de investigación que aquí se presentan han tomado como base metodológica al configuracionismo latinoamericano (De la Garza, 2001) y la metodología integral (Salazar, 2009) y en la que las particularidades del carácter nocturno de la investigación son vistas desde la vertiente de nocturnidad (Margulis, 1995; Urresti 1995, 1997; Mendes Diz 2010; Ochoa, 2008; Bennet:1997; Mateo & Díaz, 2009; Cunningham, 1980 entre otros) y construcción del espacio nocturno ( Pile:2005; Thrift:2008; Pred, 1981; Di Meo, 1991; Hall, 1969; Lindón 1997, 2006, 2007, 2007b, 2013; Aguirre, 2001 y otros).

El puente análitico entre las temáticas, los conceptos ordenadores y la realidad empírica se obtiene del uso las trayectorias laborales (Herrera, 2005) entrevistas a profundidad centradas en la experiencia de los actores (Díaz Cruz, 1997), grupos focales y observación profunda in situ de los lugares de ocio nocturno. Ello con el interés de explorar las subjetividades y sociabilidades del trabajo en la triada cliente-capital-trabajo.



Hacia una caracterización de la actividad laboral

Partiendo de que el trabajo en los bares es un trabajo dentro de la categoría de los servicios y además un trabajo no clásico, surge el detonante analítico al preguntarse de qué tipo de servicio se trata y sobre todo, cuales son las teorías que atraviesan a la particularidad de este servicio tomando la consideración de que “los límites entre Trabajo y no Trabajo no son naturales o universales sino dependen de las propias concepciones sociales dominantes en este respecto” (De La Garza: 2007:20) entonces, valdrá la pena el preguntarse respecto al tipo de empleo que ofertan los bares.

Los elementos que se tomarán de los trabajos de interacción de consumo inmediato, en el que se incluye esta actividad laboral a investigar, son varios, pero la parte medular de pertinencia se halla en el apartado que hace alusión a la construcción de significados dentro de los cuales, si bien pueden existir “Intangibles objetivados (software), servicios con una parte tangible (alimentos en restaurante); los tangibles pueden implicar fases intangibles (departamento de diseño, contabilidad); muchos intangibles pueden ser observados (música); la percepción de tangibles tiene siempre un intangible, a todos los tangibles se les puede adherir algo de intangible en construcción de significados” (De la Garza, 2011:310)

Así, podemos encontrar que en los espacios recreacionales nocturnos entendidos como bares no solo se consume alcohol, también la interacción entre clientes y trabajadores, la estética de cada uno de los espacios, las posibilidades y puestas en escena que ahí toman parte; así como elementos de iluminación, sonido y entretenimiento como puede ser la presencia de música en vivo o algún show. Todos ellos son parte de los intangibles y elementos constitutivos que configuran aquello que da significado, se valoriza y oferta en el bar; y claro, donde la oferta de la producción de interacciones es una parte fundamental del mismo.

Otro concepto adhiere al de las características de los trabajos de los servicios es el de interacción cara a cara, misma que es fundamental para la realización de la actividad de la mayoría de los trabajadores de esta actividad (al menos los que tienen un contacto directo con el cliente) dentro de la temporalidad nocturna y de ocio; es por ello que se tomarán las observaciones de Korczynski (2002; 2005) quien aborda esta temática desde una visión moderna y relacional a trabajos de investigación, siendo que además remarca la necesidad de un mayor desarrollo hacia esta temática “the study of front-line work is underdeveloped, but when it is used in relation to service work, it puts undue emphasis on the customer/ service interface. This slippage draws our attention away from social relations outside the workplace” (Korczynski, 2005:23)

Sintetizando lo anterior, las principales teorías desde las que se puede caracterizar a esta actividad laboral son la teoría del Trabajo no clásico que también incluye al trabajo de producción simbólica y la relación laboral ampliada la cual considera la inclusión del cliente al PT (De la Garza: 2007,2011; Korczinsky:2002; Rafaeli y Sutton:1987 et.al.) dentro del rubro de los servicios y en particular aquellos que se refieren al ocio en la NTE o economía de tiempo nocturno (Chatterton & Hollands:2002; Grazian:2007,2009 et. al.).



Interacción cliente-capital-trabajo

Se considera que un estudio de la interrelación de esta tríada en el espacio de ocio nocturno con venta y consumo de alcohol puede llevar a una teorización sobre la nocturnidad y las subjetividades que intervienen en la interrelación cliente, trabajador y gerencia en los trabajos asalariados de la industria del ocio ya que al profundizar en aspectos propios de esta actividad tales como la construcción del cliente, el sentido de identidad y comunidad laboral, sus modos de fiscalización y vigilancia así como el consumo de alteradores de consciencia (alcohol y drogas) tanto en trabajadores como en clientes; permita un aporte teórico aplicable al estudio de otras actividades laborales.



Nocturnidad y trabajo

Otro ingrediente de este cóctel investigativo y que quizá es uno de los que aportan un sabor que amalgama la mezcla es el de la nocturnidad. En cuanto al espacio, el carácter nocturno lo dota de una configuración casi disímil a la diurna, es otra forma de vivir la ciudad; de igual manera, las reglas de la economía nocturna (NTE por sus siglas en inglés) conforman una oferta y demanda que no existe durante el día, que crece continuamente y que va creando nuevas zonas de oferta nocturna. Nos referimos a una actividad laboral que, aunque todavía está investida por significaciones de carácter marginal o de invisibilidad tanto por otros trabajadores como por algunas corrientes de estudios del trabajo; actualmente, “el ocio nocturno ya no es aquella actividad de la clase trabajadora que desde la revolución industrial había estado vista por sus clases dirigentes como la principal clase de vicio y declive moral (Cunningham, 1980). Hoy día, el ocio nocturno constituye uno de los principales mecanismos de regulación, control y segregación social de las ciudades posfordistas occidentales” (Mateo & Díaz, 2009:107)

Por otro lado, la mayoría de aquellas investigaciones que se han enfocado en figuras laborales menos protagónicas lo han hecho desde una perspectiva de género o centrándose en la condición etaria de juventud por lo que en esa observación se sustenta una justificación más para la relevancia científica que pudiera tener esta investigación que persigue el objetivo de teorizar sobre la triada cliente-capital-trabajo en trabajos con interacción cara a cara del rubro de los servicios y cuya actividad laboral tiene un alto contenido simbólico.

Otra consideración a retomar de los estudios de nocturnidad descansa en la diferenciación entre noche (entendida como un mero ciclo natural) y nocturnidad la cual es social, configuracional y dinámica además de que solo existe en el espacio nocturno.

Para finalizar, consideramos que por nocturnidad puede entenderse que nos estaremos refiriendo al estudio de la praxis de ocio nocturno y no tanto a la significación del espacio ni a una mera consideración de un ciclo natural nocturno. Anochece en toda la ciudad pero la nocturnidad solo acontece en el espacio de ocio nocturno, tanto en los lugares a los que genéricamente denominamos bares así como en los circuitos y nodos de consumo de la NTE (night time economy), lo cual queda envuelto en un velo de permisibilidad mediada y pactada.

Composición de la fuerza de trabajo

A pesar de la falta de un dato oficial, se trata de un mercado laboral significativo, que se ha incrementado a raíz de la intensidad de la crisis económica y la elevada tasa de desempleo en el país; se trata de un mercado de trabajo cuya constitución etaria es predominantemente joven y aunque esta característica puede deberse a la vulnerabilidad laboral (falta de experiencia, desconocimiento de derechos laborales, carencia de credencialización para empleos formales o profesionales, etc.) así como a la razón de que “la educación ha perdido fuerza en el imaginario juvenil como elemento de movilidad social, al tiempo que se presenta una fuerte disociación entre la educación escolarizada y la oportunidades laborales” (Valenzuela,56:2005) ó a una mezcla entre estos factores y la existencia de prenociones laborales como un trabajo fácil, divertido, permisivo, que admite la posibilidad de trabajar y estudiar simultáneamente, que es un alternativa a la integración “al sistema”, así como la opción de lograr ingresos a la par que diversión.

La posibilidad de un ingreso rápido, aunque no siempre constante; el doble sentido de las reciprocidades en redes sociales, la noción transitoria del trabajo e indicios de la existencia de un ethos laboral del mismo son algunas razones que requerirán de interpretaciones teóricas que devengan en una conceptualización que aporte elementos para su entendimiento en los nuevos estudios del trabajo.

Durante la investigación de maestría se descubrió que se trata de un mercado sumamente volátil y por lo tanto siempre abierto, que prioriza la experiencia de sus trabajadores pero que no lo exime de estar constituido primordialmente por jóvenes; se trata de un trabajo en el que el peso de las redes sociales juega una doble función en la obtención y duración del empleo (Granovetter,1985) y en el que situarse en un punto intermedio entre experiencia, juventud y redes sociales le permite optar a mejores condiciones laborales a quienes lo ejercen.



De la precariedad y particularidad del trabajo de ocio nocturno con interacción cara a cara

En suma -a diferencia de otros espacios laborales contemporáneos-, en el bar la centralidad de la clientela en la definición del conjunto de relaciones laborales es fundamental. Hay un acto donde la diversidad de lugares únicamente hablan de lo complejo que es el mercado, pero entender que incluso el cliente puede estar en un lugar hoy y mañana en otro (volatilidad del mercado) obliga a tener al cliente en un lugar fundamental orientado a la ganancia y a las bajas pérdidas.

Parte de esa postura de mantener al cliente en los bares, se logra mediante la construcción del cliente, es decir romper la relación anónima y eso solo se logra en la medida donde se logre compatibilidad.

Alcanzado este punto, es posible voltear la mirada hacia una temática que ha sido tópico principal de varios de los nuevos estudios del trabajo, el debate respecto a la definición de condiciones y conceptualización de la flexibilidad y la precariedad laboral.

Pero con la precarización pasa lo mismo que con pobreza porque su consideración suele ser comparativa, en este caso la precariedad en cuanto a sus rasgos formales no se explica por bajos ingresos o por ser un trabajo “no digno”, en este sentido, nuestro tema puede ser considerado estigmatizado pero no indigno. En todo caso es una forma de pensar la dimensión de la precariedad y sus paradojas.

Con fines analíticos y no entrar en conflicto respecto al correcto uso de este vasto concepto, se ha optado por utilizar la noción de “condiciones de trabajo” ya que en ella entrarían aspectos más medibles o visibles de los trabajadores dada la diversidad de condiciones entre los espacios a investigar y la falta de un estándar laboral del cual partir puesto que al hablar de precariedad parece existir un estándar laboral de condiciones de trabajo que no se cumplen.

De igual manera, las calificaciones y requerimientos del trabajador de esta actividad no pueden ser homologados a los del trabajo fabril ya que su actividad laboral requiere de capacidades subjetivas, afectivas y corpóreas que pueden ser entendidas como un performance laboral.

La composición del mercado de trabajo de los servicios nocturnos de producción de interacciones tiene una complejidad vasta y cargada de particularidades. Aunque el Consejo Directivo de la Asociación Nacional de la Industria de Discotecas, Bares y Centros de Espectáculos (ANIDICE) asegura que se trata de una profesión (mesero y afines) que ocupa al uno por ciento de la población (2013); cabe mencionar que dicho estimado engloba a aquellos que trabajan en bares y restaurantes de todo tipo (desde tiempo completo, comida rápida, etc.) así como aquellos de servicios de fiestas y banquetes, lo que al sumarle la existencia de establecimientos no registrados, volatilidad del mercado de trabajo y que en muchos casos al no existir contratación formal los propietarios no registran la planilla de empleados reales; lo cual se traduce en un serio desafío para un acercamiento cuantificable.



El papel de la subjetividad y sociabilidad en la permanencia de un trabajo precario

Cómo ya se ha mencionado, la falta de seguridad social, una alta volatilidad de empleo, jornadas extendidas y extenuantes, inseguridad financiera, vulnerabilidad ante situaciones de violencia, inexistencia de contratos de trabajo, violencia de género, reciprocidades obligadas, cobro de daños realizados por clientes, descuentos al salario e incluso sanciones económicas por irregularidades en la contabilización y stock de mercancía (no concuerden las cuentas de facturas o los insumos) son condiciones de trabajo comunes en quienes laboran en el ocio de los otros, situación laboral que algunos ya experimentados conocen pero no obstante, continúan laborando en el rubro.

Si bien la pregunta obligada sería conocer ¿cuál es la razón por la que a pesar de tales condiciones de precariedad, el trabajo en espacios recreacionales semi privados de ocio nocturno con venta y consumo de alcohol continúa siendo una puerta de entrada al mundo laboral sumamente demandada y porqué aquellos que ya han laborado en el rubro continúan haciéndolo?

Las respuestas serían un sinfín de vertientes, desde aquellas de carácter estructural (como por decir en relación a la crisis financiera, falta de oportunidades laborales y baja tasa de educación), hasta las relacionadas a hábitos de consumo, estudio de las juventudes y explicaciones socioculturales. Lo cierto es que esta investigación no se ha aventurado a la pretensión de creer que tiene la respuesta; empero, si creemos que parte de la(s) respuesta(s) puede encontrarse en el papel que la subjetividad y la sociabilidad juegan entre los actores laborales del ocio nocturno de los otros (aunque quizá más apropiado sería llamarle el ocio de “nosotros”).

Al entender a la subjetividad como el proceso de dar significado (De La Garza, 2001) por ende también se puede considerar como parte de esta a los imaginarios (Baeza, 2007; Castoriadis, 1989, 1988; Canclini, 1988) laborales y a las prenociones laborales, de juventud y culturales. Es decir, el papel que la subjetividad puede desempeñar para la aceptación de la precariedad es el que significa al trabajo de ocio nocturno como una actividad que por su carácter liminal y permisibilidad, se sitúa entre los límites del trabajo y el no trabajo; por lo tanto, también puede ser valorado como una alternativa al imaginario de lo que sería un “trabajo normal”; además, otra de las prenociones que se mantuvo como compartida tanto por jóvenes como aquellos que ya tenían una vasta experiencia fue la de la creencia de que es posible combinar lo lúdico con el trabajo además de que se generan ingresos al día por motivo de la propina. Para los más jóvenes, esta la prenoción de que es una buena oportunidad para generar ingresos al tiempo que se alterna el estudio o formación profesional.

Al ser una actividad que gradualmente va ocupando mayor tiempo en la cotidianidad del sujeto, eventualmente se debe optar por abandonar los estudios o la actividad laboral pero para tal punto, es común que el trabajador se haya acostumbrado a una expectativa de ingresos rápidos a los que no podría aspirar en otro trabajo y que por algunos hábitos de consumo (desde bienes de consumo cultural como moda y tecnología hasta alcoholismo y drogadicción) se pueden volver una necesidad y por lo tanto se pone “en espera” dentro del proyecto de vida la culminación de la escolaridad.

Por el lado de la sociabilidad; la cohesión, identidad y sentido de pertenencia que se pueden generar a partir de la experiencia y la sociabilidad en el trabajo, el cual para Salaman (1982) y Sosteric (1996) puede centrarse en el lugar laboral mismo; permite un sentido de pertenencia y solidaridad (un sentimiento de comunidad) que resulta crucial para volver llevadera la práctica laboral además de que propicia el desarrollo de prácticas de ayuda mutua generadas por los mismos trabajadores (no por la gerencia) que permiten sobrellevar un trabajo flexible y precario, especialmente en cuanto al horario y la carga de trabajo.

Al ser un rubro altamente demandante en tiempo por lo que la gran mayoría de las relaciones sociales y procesos de sociabilidad se dan al interno del trabajo, donde el tiempo de recreación también se extiende a una cotidianeidad con los compañeros de trabajo, se gesta este sentimiento de comunidad del empleo; un trabajo en el que por su misma naturaleza demanda polivalencia en el trabajo así como una fuerte flexibilidad de la duración de la jornada de trabajo a partir de la demanda de la noche, se vuelve necesaria una organización que no deviene del gerente sino de los empleados que se sustenta en calendarizaciones y “solidaridades” para realizar el trabajo a tiempo.

No obstante, y referente al uso de las redes sociales (Granovetter, 1974), la doble función del papel fundamental de las redes sociales en la permanencia y acceso al empleo se encuentra en el aspecto de que en ocasiones, el haber obtenido un trabajo por medio de redes también puede resultar como contraproducente a partir de un sentimiento de deuda o sentido de pertenencia que se genera a partir de los lazos fuertes, donde es socialmente sancionado cambiar de rubro laboral so pena de ser exiliado de la comunidad perteneciente (ello es mayormente remarcado en los contextos de trabajo rural) aunque este peso de endeudamiento y obligación solidaria también se ve presente en trabajos de baja calificación del entorno urbano.

Como bien tiene a mencionar en la investigación de Hernández (2010) sobre el corporativo de Mc Donald´s, aunque las redes son aptas para acceder al empleo, ante la inconformidad laboral y paulatina toma de centralidad de vida cotidiana que toman este tipo de empleos, un móvil fundamental para extender su permanencia en el trabajo es ejercido por el peso de las redes sociales en las que un sentimiento de endeudamiento por quien le consiguió el empleo así como las peticiones de sus compañeros de trabajo influyen directamente en la decisión de continuar en un trabajo que no les satisface.

Para finalizar, recalcamos que los estudios sobre nocturnidad se han centrado en los consumidores y en menor medida en quienes laboran en ese ocio nocturno de los otros (¿nosotros?) y la poca producción al respecto se centra los protagonistas de la puesta en escena de la noche (léase stripers, cadeneros, músicos y bartenders) pero figuras menos destacables en la plantilla laboral de ocio nocturno como lo son meseros, seguridad y limpieza; aunque también resultan imprescindibles para la montar y atender la oferta de nocturnidad cada noche, parecen quedar invisibilizadas por quienes frecuentan y estudian la noche.

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