Sri Ramana Maharshi



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M.: Cada vez que se intenta satisfacer un deseo, viene el conocimiento de que es mejor desistir. Los repetidos recordatorios de este tipo debilitarán los deseos a su debido tiempo. ¿Cuál es su verdadera naturaleza? ¿Cómo puede usted olvidarla nunca? La vigilia, el sueño con sueños y el sueño profundo son meras fases de la mente. Ellos no son el Sí mismo. Usted es el presenciador de estos estados. Su verdadera naturaleza se encuentra en el sueño profundo.

D.: Pero se nos aconseja no caer en sueño profundo durante la meditación.

M.: Usted debe guardarse contra el estupor. Ese sueño profundo que alterna con la vigilia no es sueño profundo verdadero. Esa vigilia que alterna con el sueño profundo no es vigilia verdadera. ¿Usted está despierto ahora? No lo está. Se requiere que usted despierte a su estado real. Usted no debe caer en el sueño profundo falso ni mantenerse falsamente despierto. De ahí: Laye sambodhayeccittam vikshiptam sama yet punah.

¿Qué significa esto? Significa que usted no debe caer en ninguno de estos estados, sino permanecer en medio de ellos en su verdadera naturaleza impoluta.



D.: Los estados son sólo de nuestra mente.

M.: ¿La mente de quién? Aprehéndala y vea.

D.: La mente no puede ser aprehendida. Ella es eso que crea todo esto. Es conocida solo por sus efectos, y no en su verdadera naturaleza.

M.: Así es. Usted ve los colores del espectro. Juntos forman la luz blanca. Pero a través del prisma se ven siete colores. Similarmente, el Sí mismo único se resuelve en muchas fases: mente, mundo, cuerpo, etc. El Sí mismo es visto como la mente, el cuerpo o el mundo. Es decir, el Sí mismo deviene todo lo que usted percibe que es.

D.: Esto es difícil de seguir en la práctica. Me aferraré a Dios y a la entrega.

M.: Eso es lo mejor.

D.: ¿Cómo puedo hacer mis deberes sin apego? Está mi esposa, están mis hijos. Yo debo hacer mi deber hacia ellos. El afecto es necesario. ¿Estoy en lo cierto?

M.: ¿Cómo hace usted su trabajo en el Colegio?

D.: (Riendo) Por el sueldo.

M.: No debido a que está apegado, sino simplemente porque hace su deber.

D.: Pero mis alumnos esperan de mí que los ame.

M.: «Desapego en el interior y apego en la apariencia», dice el Yoga Vasishta.

9 de junio de 1938
499. Un Swami perteneciente a la Misión de Sri Ramakrishna ha tenido una interesantísima conversación con Sri Bhagavan, en cuyo transcurso Sri Bhagavan observó lo siguiente: —Avidya (la ignorancia) es el obstáculo para conocer su verdadera naturaleza en el momento presente.

D.: ¿Cómo se deshace uno de Avidya?

M.: Ya na vidyate sa avidya (Lo que no es, es avidya). Así pues, ella misma es un mito. Si realmente es, ¿cómo puede perecer? Su ser es falso y por eso desaparece.

D.: Aunque lo comprendo intelectualmente, no puedo realizar el Sí mismo.

M.: ¿Por qué debe este pensamiento perturbar su presente estado de realización?

D.: El Sí mismo es el Uno, pero, sin embargo, yo no me encuentro a mí mismo libre de la presente perturbación.

M.: ¿Quién dice esto? ¿Es el Sí mismo que es sólo uno? La cuestión se contradice a sí misma.

D.: La Gracia es necesaria para la realización.

M.: En tanto que usted, que es un hombre, comprende ahora que hay un poder más alto que le guía, eso se debe a la Gracia. La Gracia está dentro de usted. Isvaro gururatmeti (Isvara, el Gurú y el Sí mismo son sinónimos).

D.: Yo imploro esa Gracia.

M.: Sí, sí.

10 de junio de 1938
500. En el curso de una conversación diferente, Sri Bhagavan dijo:

Satva es la luz,

Rajas es el sujeto, y

Tamas es el objeto.

Incluso la luz de satva es sólo luz reflejada. Si fuera Luz pura y original, no habría ninguna modificación en ella. El manokasa (éter mental) se refleja como bhutakasa (éter elemental) y los objetos se ven como si estuvieran separados del sujeto.

El samadhi está presente incluso en vyavaharadasa (la vida práctica). Nuestras actividades (vyavahara) no tienen ninguna existencia aparte del samadhi.

La pantalla está ahí cuando las imágenes se mueven en ella y también cuando no son proyectadas. Similarmente, el Sí mismo está siempre aquí, tanto en vyavahara (la actividad) como en santi (la paz).


501. Las gentes dicen a menudo que un mukta purusha debe salir a predicar su mensaje a las gentes. Argumentan: ¿Cómo puede alguien ser un mukta mientras hay miseria a su lado? Es cierto. Pero ¿quién es un mukta? ¿Ve él miseria junto a él? Las gentes quieren determinar el estado de un mukta sin realizar ellos mismos ese estado. Desde el punto de vista del mukta, lo que ellos sostienen equivale a esto: un hombre sueña un sueño en el que encuentra a diversas personas. Al despertar, pregunta: «¿Han despertado también los individuos soñados?» Eso es ridículo.

Igualmente, un buen hombre dice: «No importa que yo no obtenga la mukti. ¡Qué yo sea el último hombre en obtenerla para que ayude a todos los demás a ser muktas antes de que yo lo sea!» Todo eso está muy bien. Imagine a alguien que está soñando diciendo: «¡Qué todos estos despierten antes de que despierte yo!». Ese alguien que sueña no es más absurdo que el amable filósofo del que hablé antes.


502. El Swami de la Misión de Sri Ramakrishna tenía más preguntas que hacer: —Swamiji, he subido a la colina para ver los asramas en los que usted vivió en su juventud. También he leído su vida. ¿Puedo saber si usted no sentía entonces que hay un Dios a quien usted debía implorar o que usted debía practicar algo para alcanzar este estado?

M: Lea la vida y usted comprenderá. Jnana y ajnana son del mismo grado de verdad; es decir, ambos son imaginados por el ignorante; no son verdaderos desde el punto de vista del jnani.



D.: ¿Es un jnani capaz de cometer pecados o hay probabilidad de que los cometa?

M.: Un ajnani ve a alguien como un jnani y le identifica con el cuerpo. Debido a que no conoce el Sí mismo y toma erróneamente su cuerpo por el Sí mismo, extiende el mismo error al estado del jnani. Por consiguiente, el jnani es considerado la apariencia física.

Además, puesto que el ajnani, aunque él no es el hacedor, se imagina que él es el hacedor y considera las acciones del cuerpo como suyas propias, piensa que el jnani está actuando similarmente cuando el cuerpo está activo. Pero el jnani mismo conoce la Verdad y no está confundido.

El estado de un jnani no puede ser determinado por el ajnani, y, por consiguiente, esa cuestión sólo perturba al ajnani y nunca surge para el jnani. Si él es un hacedor debe determinar la naturaleza de las acciones. El Sí mismo no puede ser el hacedor. Encuentre quién es el hacedor, y el Sí mismo se revela.

D.: No puede haber ninguna advaita en las acciones. Así es como surgen las cuestiones.

M.: Pero la estrofa dice que debe haber. Este «debe» es aplicable sólo al practicante, y no a los realizados.

D.: Sí. Lo veo muy bien. Además, la advaita (la no dualidad) no puede ser practicada en el trato de uno con el Gurú. Pues, coherentemente con eso, uno no podría recibir instrucciones.

M.: Sí, el Gurú está dentro, y no afuera. Un santo tamil ha dicho:

«¡Oh, Gurú, que moras siempre dentro de mí, pero que te manifiestas ahora en forma humana sólo para guiarme y protegerme!». Lo que está dentro como el Sí mismo se manifiesta, a su debido tiempo, como el Gurú en forma humana.



D.: Así pues, eso equivale a esto: ver a un jnani no es comprenderle. Uno ve el cuerpo del jnani, y no su jnanam (conocimiento). Por consiguiente, uno debe ser un jnani para conocer a un jnani.

M.: El jnani no ve a nadie como un ajnani. Todos son solo jnanis a su vista. En el estado de ignorancia, uno sobreimpone su ignorancia en un jnani y le toma erróneamente por un hacedor. En el estado de jnana, el jnani no ve nada separado del Sí mismo. El Sí mismo es omni-brillante y solo puro jnana. Así pues, en su visión no hay ningún ajnana. Hay una ilustración para este tipo de alusión o sobreimposición. Dos amigos fueron a dormir juntos. Uno de ellos soñó que ambos habían ido a un largo viaje y que habían tenido extrañas experiencias. Al despertar las recapituló y le preguntó a su amigo si no era así. El otro simplemente le ridiculizó diciendo que ése había sido sólo su sueño y que no podía afectar al otro.

Así ocurre con el ajnani, que sobreimpone sus ideas ilusorias en los demás.



En cuanto al ajnana de los primeros años y al jnana del tiempo presente, Sri Bhagavan dijo: —No hay ningún jnana como es comprendido comúnmente. Las ideas ordinarias sobre jnana y ajnana son sólo relativas y falsas. No son reales y, por consiguiente, no se sostienen. El verdadero estado es el Sí mismo no-dual. Él es eterno y permanente, ya se sea consciente o no. Es como el ejemplo del kanthabharana (el collar) o del décimo hombre.

D.: Hay alguien más que lo señala.

M.: Ese no es externo. Usted toma erradamente el cuerpo por el Gurú. Pero el Gurú mismo no piensa así. Él es el Sí mismo sin forma. Está dentro de usted; sólo aparece fuera para guiarle.
503. D.: Cuando todos los pensamientos se han desvanecido y la mente está quieta o entra en un estado de nada o vacío, ¿cuál es la naturaleza del esfuerzo necesario por parte del «buscador» para tener un pratyakshabhava de lo «buscado» (por ejemplo, ver un mango como un mango)?

M.: ¿Quién ve la nada o el vacío? ¿Qué es pratyaksha? ¿Llama usted pratyaksha a la percepción de un mango? Eso implica la operación de karma, karta y karya (acción, hacedor y acto). Así pues, eso es relativo, y no absoluto. Debido a que usted ve una cosa ahora, usted dice que no hay nada después (es decir, cuando usted ya no la ve). Ambas funciones son de la mente. Lo que está detrás de estas aseveraciones es pratyaksha. Hay indriya pratyaksha (percibido directamente por los sentidos), manasa pratyaksha (percibido directamente por la mente) y sakshat pratyaksha (realizado como el Ser mismo). Sólo lo último es verdadero. Los otros son relativos y no verdaderos.

D.: Si no se necesita ningún esfuerzo, ¿puede el estado perpetuo de vacuidad de la mente ser llamado el estado de realización?

M.: El esfuerzo es necesario mientras hay mente. El estado de vacuidad ha sido el hueso de la polémica en todas las filosofías.

D.: ¿Hay algo como pratyakshabhava en el estado de realización, o la realización es meramente sentida o experimentada como el Ser mismo, o Sthiti, del alma?

M.: Pratyaksha es ser mismo, y no es sensación, etc.

D.: Hasta que el buscador realiza que él es lo buscado, las preguntas antedichas surgen para él.

M.: Cierto. Vea si es usted es el buscador. El Sí mismo es tomado erróneamente a menudo por el conocedor. ¿No está el Sí mismo en el sueño profundo, es decir, en la nesciencia? Por consiguiente, el Sí mismo es más allá del conocedor y el conocimiento. Estas dudas están en el reino de la mente. Para hablar desde este punto de vista, el consejo es mantener la mente clara, y cuando rajas y tamas sean eliminados, entonces sólo existe la mente de satva. Así pues, el «yo» se desvanece en el satva (unadhal kan).

Jnana chakshus no significa que es un órgano de percepción como los otros órganos de los sentidos. Jnanameva chakshu, la visión a distancia, etc., no son funciones de jnana chakshus. Mientras hay un sujeto y también un objeto, es solo conocimiento relativo. Jnana es más allá del conocimiento relativo. Es absoluto.

El Sí mismo es la fuente del sujeto y el objeto. Al prevalecer ahora la ignorancia, el sujeto es tomado como la fuente. El sujeto es el conocedor y forma una de las tríadas cuyos componentes no pueden existir independientes uno del otro. Así pues, el sujeto o el conocedor no puede ser la Realidad última. La Realidad es más allá de sujeto y objeto. Cuando se realiza, ya no hay ningún lugar para la duda.


«Bhidya te hridayagranthih

chhidyante sarvasamsayah».
El nudo del corazón se rompe; las dudas se aquietan. Eso es llamado pratyaksha, y no lo que usted está pensando. Avidya nasa es solo Realización del Sí mismo. La Realización del Sí mismo es sólo owpacharika. La Realización del Sí mismo es sólo un eufemismo para la eliminación de la ignorancia.

12 de julio de 1938
504. Un joven de Mysore preguntó: —¿Cómo he obtenido yo este cuerpo?

M.: Usted habla de «yo» y el «cuerpo». Hay la relación entre los dos. Por consiguiente, usted no es el cuerpo. La pregunta no viene del cuerpo porque el cuerpo es inerte. Hay una ocasión en la que usted no es consciente del cuerpo —a saber, en el sueño profundo. La pregunta no surge entonces. Sin embargo, usted es ahí, en el sueño profundo. ¿A quién surge ahora esta pregunta?

D.: Al ego.

M.: Sí. El cuerpo y el ego surgen juntos y se sumergen juntos. Hay una ocasión en la que usted no está asociado con el ego, en el sueño profundo. Ahora usted está asociado con el ego. De estos dos estados, ¿cuál es su estado real? Usted está presente en el sueño profundo y el mismo «Usted» está presente ahora también. ¿Por qué debe la duda surgir ahora y no entonces? Usted está en lo cierto al decir que es por el ego. Usted no es el ego. El ego es intermedio entre el Sí mismo y el cuerpo. Usted es el Sí mismo. Encuentre el origen del ego y vea si la duda persiste.

Pocos minutos después, Sri Bhagavan agregó: —La respuesta, según los sastras, será que el cuerpo se debe al karma. La pregunta será entonces: ¿Cómo surgió el karma? Nosotros debemos decir: «De un cuerpo anterior», y así sucesivamente sin fin. El método de ataque directo es no depender de hipótesis invisibles, sino preguntar: —«¿El karma de quién? ¿O el cuerpo de quién?» De ahí que yo le respondiera de esta manera. Esto tiene más sentido.



14 de agosto de 1938
505. Los señores Rajendra Prasad y Jamnalal Bajaj visitaron con otros a Sri Maharshi.

El 16 de agosto, el señor Jamnalal Bajaj hizo unas preguntas: —¿Cómo ha de ser mantenida firme la mente?



M.: Todos los seres vivos son conscientes de su entorno y, por consiguiente, el intelecto debe ser asumido en todos ellos. Al mismo tiempo, hay una diferencia entre el intelecto del hombre y el de los demás animales, porque el hombre no sólo ve al mundo como es y actúa en consecuencia, sino que también busca el cumplimiento de los deseos y no está satisfecho con el estado de cosas existentes. En su intento de cumplir sus deseos, el hombre extiende su visión por todas partes, y sin embargo se vuelve insatisfecho. Entonces comienza a pensar y razonar.

El deseo de la permanencia de la felicidad y de la paz evidencia esa permanencia en su propia naturaleza. Por consiguiente, el hombre busca encontrar y recuperar su propia naturaleza, es decir, su Sí mismo. Encontrado eso, se ha encontrado todo.

Esa búsqueda interior es la vía que ha de ser obtenida por el intelecto del hombre. El intelecto mismo, después de una práctica continua, comprende que él es hecho funcionar por un Poder Más Alto. Él mismo no puede llegar a ese Poder. Así pues, después de una cierta etapa, cesa de funcionar. Cuando cesa así de funcionar, todavía queda ahí el Poder Supremo completamente en paz. Eso es Realización; eso es la finalidad; eso es la meta.

Así pues, es simple que el propósito del intelecto es realizar su propia dependencia del Poder Más Alto y su incapacidad para llegar a Él. Por consiguiente, debe aniquilarse a sí mismo antes de que la meta sea obtenida.



D.: Se cita un sloka que dice: «Yo no deseo reinos, etc. Sólo déjame servir-Te siempre, y ahí está mi goce supremo». ¿Es eso correcto?

M.: Sí. Hay sitio para kama (el deseo) mientras hay un objeto aparte del sujeto (es decir, dualidad). No puede haber ningún deseo si no hay ningún objeto. El estado de no-deseo es moksha. No hay ninguna dualidad en el sueño profundo, y tampoco hay ningún deseo. Mientras que hay dualidad en el estado de vigilia, y también hay deseo. Debido a la dualidad surge un deseo de adquisición del objeto. Eso es la mente saliente, la cual es la base de la dualidad y del deseo. Si uno sabe que la Felicidad no es otra que el Sí mismo, la mente deviene vuelta hacia adentro. Si se obtiene el Sí mismo, se cumplen todos los deseos. Ese es el apta kamah atma kamah akamascha (el cumplimiento del deseo) de la Brihadaranyaka Upanishad. Eso es moksha.

Aquí el señor J. B. trató de aclararse a sí mismo diciendo que lo que él entendía por sadbuddhi no era lo mismo que buddhi. Significa eso que se aferra firmemente al bien, a lo recto y a la vía elegida. Quería saber cómo puede ser obtenida esa firmeza.



M.: Lo que se necesita para obtener la meta más alta es la pérdida de la individualidad. El intelecto es co-extensivo con la individualidad. La pérdida de la individualidad sólo puede ser después de la desaparición de la buddhi, buena o mala. Por consiguiente, la cuestión no se plantea.

D.: Sin embargo, uno debe conocer la cosa correcta, elegir la vía correcta, practicar el dharma correcto y adherirse firmemente a él. De otro modo, uno está perdido.

M.: La fuerza verdadera aumenta manteniéndose en la dirección correcta, sin desviarse de ella.

D.: Se encuentran dificultades. ¿Cómo ha de obtenerse la fuerza necesaria para vencer los obstáculos que acechan en la vía de uno?

M.: Por medio de la devoción y de la compañía de los sabios.

D.: La pérdida de la individualidad se ha mencionado antes como un pre-requisito para moksha. Y ahora se aconsejan como métodos la devoción y la asociación con los sabios. ¿No hay ninguna individualidad implícita en ellos, por ejemplo, en «yo soy un bhakta», o «yo soy un satsangi»?

M.: El método se señala para el buscador. Ciertamente, hasta aquí el buscador no ha perdido su individualidad. De lo contrario, no habría surgido la cuestión. La vía se muestra para efectuar la pérdida de la individualidad del buscador. Ella es así apropiada.

D.: ¿Es correcto el deseo de swaraj (independencia)?

M.: Sin duda, ese deseo comienza con el interés en uno mismo. Pero el trabajo práctico para alcanzar la meta, amplía gradualmente la visión, de modo que el individuo deviene inmerso en el país. Esa submersión de la individualidad es deseable y el karma correspondiente es nishkama (inegoísta).

D.: Si la swaraj (independencia) se obtiene después de una larga lucha y terribles sacrificios, ¿no está justificada la persona al complacerse con el resultado y envanecerse de él?

M.: En el curso de su trabajo debe haberse entregado al Poder Más Alto cuyo Poder debe ser tenido presente y no perdido de vista nunca. ¿Cómo puede entonces envanecerse? Él no debe preocuparse siquiera por el resultado de sus acciones. Sólo entonces el karma deviene inegoísta.

D.: ¿Cómo puede asegurarse una rectitud infalible al que trabaja?

M.: Si se ha entregado a Dios o al Gurú, el Poder al cual se ha entregado lo llevará por el rumbo correcto. El trabajador ya no necesita preocuparse más por la rectitud o falta de rectitud del curso. La duda sólo surgirá si no llega a obedecer al Maestro en todos los detalles.

D.; ¿No hay ningún Poder en la tierra que pueda conferir la Gracia a Sus devotos a fin de que se fortalezcan para trabajar por el país y obtener la swaraj?

(Sri Maharshi permaneció silente. Más tarde, Él dijo que ese silencio significaba que ése era el caso.)

D.: ¿No está la tapasya de los antiguos mahatmas de la tierra disponible para beneficio de sus herederos de la época presente?

M.: Lo está, pero no debe pasarse por alto el hecho de que nadie puede pretender que es el único beneficiario. Los beneficios son compartidos por todos igualmente. (Después de una pausa.) ¿Es sin esa Gracia salvadora que el despertar presente ha venido a ser? (Aquí Sri Bhagavan dijo que antes de Su llegada a Tiruvannamalai, en 1896, no había ningún pensamiento político claro en la India. Sólo Dadabhai Nauroji había llegado a ser miembro del Parlamento.)

Después de una breve pausa, J. B. dijo: —Sri Rajendra Prasad es un trabajador tan noble e inegoísta por el país que ha sacrificado una carrera muy lucrativa por este trabajo. El país le necesita. Pero su salud no es buena, y siempre está débil y achacoso. ¿Por qué debe haber esa crueldad para un hijo tan noble del país?

(Sri Maharshi se limitó a sonreír bondadosamente.)

17 de agosto de 1938
506. Un caballero norteamericano, el señor J. M. Lorey, ha permanecido en el Asramam durante unos dos meses. Él preguntó: —Esta noche me marcho. Me apena hasta el desgarro alejarme de este lugar. Pero debo volver a América. Pido un mensaje del Maestro. El Maestro me comprende mejor aún que yo a mí mismo. Por eso le pido un mensaje que me aliente cuando estoy lejos del Maestro.

M.: El Maestro no está fuera de usted, como usted parece imaginar. Él está dentro, de hecho es el Sí mismo. Reconozca esta verdad. Busque dentro de usted y encuentre-Le ahí. Entonces usted tendrá comunicación constante con Él. El mensaje está siempre ahí; Él nunca está silente; Él nunca puede abandonarle; ni tampoco podrá usted alejarse nunca del Maestro.

Su mente va hacia afuera. Debido a esa tendencia, ella ve los objetos como si estuvieran fuera, y al Maestro entre ellos. Pero la Verdad es diferente. El Maestro es el Sí mismo. Vuelva la mente hacia dentro y encontrará los objetos dentro. También realizará que el Maestro es su verdadero Sí mismo y que no hay nada sino Él.

Debido a que usted se identifica con el cuerpo, usted ha aceptado los objetos como si estuvieran fuera de usted. ¿Pero es usted el cuerpo? Usted no lo es. Usted es el Sí mismo. Ahí están todos los objetos y todo el universo. Nada puede escapar al Sí mismo. ¿Cómo puede usted entonces alejarse del Maestro que es su verdadero Sí mismo? Suponga que su cuerpo se mueve de un sitio a otro: ¿se mueve alguna vez lejos de su Sí mismo? Similarmente, usted no puede ser nunca sin el Maestro.

El señor Lorey estaba tocado por la respuesta aunque ya estaba familiarizado con los modos del Maestro. Estaba visiblemente conmovido. Suplicó que la Gracia del Maestro permaneciera en él.

Sri Bhagavan: Puesto que el Maestro es el Sí mismo, la Gracia es inseparable del Sí mismo.

El señor Lorey saludó a Sri Maharshi con intenso fervor, diciendo si podría permitírsele realizar la Verdad.


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