Sri Ramana Maharshi



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3 de febrero de 1938
453. La señora Umadevi, una dama polaca convertida al hinduismo, preguntó a Sri Bhagavan: —Ya en una ocasión le conté a Sri Bhagavan cómo tuve una visión de Siva en la época de mi conversión al hinduismo. Me volvió a ocurrir una experiencia similar en Courtallam. Estas visiones son momentáneas. Pero son dichosas. Yo quiero saber cómo pueden hacerse permanentes y continuas. Sin Siva no hay ninguna vida en lo que veo que me rodea. ¡Yo soy muy feliz al pensar en Él! Por favor, dígame cómo Su visión puede ser sempiterna para mí.

M.: Usted habla de una visión de Siva. La visión es siempre de un objeto. Eso implica la existencia de un sujeto. El valor de la visión es el mismo que el del veedor. (Es decir, la naturaleza de la visión está en el mismo plano que el del veedor.) La aparición implica la desaparición también. Todo lo que aparece debe desaparecer. Una visión nunca puede ser eterna. Pero Siva es eterno.

La pratyaksha (visión) de Siva para el ojo, significa la existencia de los ojos para ver; la buddhi (el intelecto) está detrás de la vista; el veedor está detrás de la buddhi y de la vista; y, finalmente, está la Consciencia que subyace al veedor. Esta pratyaksha (visión) no es tan real como uno imagina que es, debido a que no es íntima e inherente; no es de primera mano. Es el resultado de varias fases sucesivas de la Consciencia. De éstas, solo la Consciencia no varía. La Consciencia es Eterna. Ella es Siva. Ella es el Sí mismo.

La visión implica al veedor. El veedor no puede negar la existencia del Sí mismo. No hay ningún momento en que no exista el Sí mismo como Consciencia; y tampoco el veedor permanece nunca aparte de la Consciencia. Esta Consciencia es el Ser eterno y el Ser único. El veedor no puede verse a sí mismo. ¿Niega él su existencia debido a que no puede verse a sí mismo con los ojos como pratyaksha (en la visión)? ¡No! Así pues, pratyaksha no significa ver, sino SER.

«SER» es realizar —de ahí: YO SOY LO QUE SOY. YO SOY es Siva. Nada más puede ser sin Él. Todo tiene su ser en Siva y se debe a Siva.

Por consiguiente, indague: «¿Quién soy yo?» Sumérjase profundamente dentro y permanezca como el Sí mismo. Eso es Siva como SER. No espere tener visiones de Él repetidas. ¿Cuál es la diferencia entre los objetos que usted ve y Siva? Él es a la vez el sujeto y el objeto. Usted no puede ser sin Siva. Siva está siempre realizado aquí y ahora. Si usted piensa que no Le ha realizado, eso es un error. Éste es el obstáculo para realizar a Siva. Abandone ese pensamiento también, y la realización está aquí.

D.: Sí. ¿Pero cómo lo efectuaré tan rápidamente como sea posible?

M.: Éste es el obstáculo para la realización. ¿Puede haber el individuo sin Siva? Ahora mismo Él es usted. No hay ninguna cuestión de tiempo. Si hubiera un momento de no-realización, entonces podría surgir la cuestión de la realización. Pero como ella es, usted no puede ser sin Él. Él está realizado ya, siempre realizado y nunca no-realizado.

Entréguese a Él y permanezca por Su voluntad, ya sea que él aparezca o se desvanezca; espere de Su complacencia. Si usted Le pide que obre como a usted le place, eso no es entregarse a Él sino dar-Le órdenes. Usted no puede hacer que Él le obedezca y, sin embargo, pensar que usted se ha entregado. Él sabe lo que es mejor y cuándo y cómo hacerlo. Deje todo enteramente a Él. Suya es la carga: entonces usted ya no tiene ninguna preocupación. Todas las preocupaciones de usted son de Él. Eso es entrega. Esto es bhakti.

O bien, indague a quién surgen estas preguntas. Sumérjase profundamente en el Corazón y permanezca como el Sí mismo. Una de estas dos vías está abierta al aspirante.

Sri Bhagavan agregó también: —No hay ningún ser que no sea consciente y, por consiguiente, que no sea Siva. No sólo él es Siva, sino también todo lo demás de lo que él es consciente o no-consciente. Sin embargo, en la profunda ignorancia, piensa que ve al universo en formas diversas. Pero si ve su Sí mismo, él no es consciente de su separatividad del universo; de hecho, su individualidad y las demás entidades desaparecen aunque persisten en todas sus formas. Siva es visto como el universo. Pero el veedor no ve el trasfondo mismo. Piense en el hombre que sólo ve la tela, y no ve el algodón de que está hecha la tela; o en el hombre que ve las imágenes que se mueven en la pantalla de un cine, y no ve la pantalla misma como el trasfondo; o también en el hombre que ve las cartas que lee, pero no ve el papel en el que están escritas. Los objetos son así Consciencia y las formas. Pero la persona ordinaria ve los objetos en el universo, pero no ve a Siva en estas formas. Siva es el Ser que asume estas formas y la Consciencia que las ve. Es decir, Siva es el trasfondo que subyace a la vez al sujeto y al objeto, e igualmente Siva en Reposo y Siva en Acción, o Siva y Sakti, o el Señor del Universo. Todo lo que se dice que es, es sólo Consciencia, ya sea en reposo o en acción. ¿Quién hay que no sea consciente? Así pues, ¿quién no está realizado? ¿Cómo pueden surgir entonces cuestiones que dudan la realización o que la desean? Si «yo» no soy pratyaksha para mí, entonces puedo decir que Siva no es pratyaksha.

Estas cuestiones surgen debido a que usted ha limitado el Sí mismo al cuerpo; sólo entonces surgen las ideas de dentro y fuera, del sujeto y el objeto. Las visiones objetivas no tienen ningún valor intrínseco. Incluso si son sempiternas, no pueden satisfacer a la persona. Uma tiene a Siva siempre con Ella. Ambos juntos forman Ardhanarisvara. Sin embargo, ella quería conocer a Siva en Su verdadera naturaleza. Ella hizo tapas. En su dhyana ella vio una luz brillante. Ella pensó: «Esto no puede ser Siva, pues está dentro del ámbito de mí visión. Yo soy más grande que esta luz». Así pues, volvió a su tapas. Los pensamientos desaparecieron. La quiescencia prevaleció. Entonces ella realizó que SER es Siva en Su verdadera naturaleza.

Muruganar citó la estrofa de Appar:

«Para eliminar mi oscuridad y darme luz, Tu Gracia debe operar a través de Mí sólo».

Sri Bhagavan mencionó la estrofa de Manickavachagar:

«Nosotros hacemos bhajana y demás. Pero no hemos visto ni oído de aquellos que Te habían visto». Uno no puede ver a Dios y, sin embargo, retener la individualidad. El veedor y lo visto se unen en un solo Ser. No hay ningún conocedor, ni cognición ni conocido. ¡Todo se sumerge en el Supremo Siva!

4 de febrero de 1938
454. El señor S. Suryanarayana Sastri, catedrático de filosofía en la Universidad de Madrás, ha llegado esta noche. Tenía una duda que, según dijo, se le había aclarado al leer el comentario de Sarma sobre «El Conocimiento del Sí mismo». La duda era la siguiente:

¿Cómo puede ser el mundo una imaginación o un pensamiento? El pensamiento es una función de la mente. La mente está localizada en el cerebro. El cerebro está dentro del cráneo de un ser humano, que es sólo una parte infinitesimal del universo. ¿Cómo puede entonces el universo estar contenido en las células del cerebro?

Sri Bhagavan contestó diciendo: —Mientras se considere que la mente es una entidad del tipo descrito, la duda persistirá. ¿Pero qué es la mente? Considerémoslo. El mundo es visto cuando el hombre despierta del sueño profundo. Viene después del pensamiento «yo». La cabeza se levanta. Así la mente ha devenido activa. ¿Qué es el mundo? Es objetos esparcidos en el espacio. ¿Quién lo comprehende? La mente. ¿No es la mente que comprehende el espacio, el espacio mismo (akasa)? El espacio es éter físico (bhutakasa). La mente es éter mental (manakasa), que está contenido en el éter trascendental (chidakasa). Así pues, la mente es el principio del éter, akasa tattva. Puesto que es el principio del conocimiento (jnana tattva), ella es identificada con el éter (akasa) por los metafísicos. Al considerar que ella es el éter (akasa), no habrá ninguna dificultad para reconciliar la aparente contradicción en esta cuestión. La mente pura (suddha manas) es el éter (akasa). Los aspectos dinámico e inerte (rajas y tamas) operan como los objetos groseros, etc. Así pues, todo el universo es solo mental.

Además, considere a un hombre que sueña. Él se va a dormir en una habitación con las puertas cerradas para que nada pueda llegar a él mientras duerma. Cierra sus ojos cuando se duerme para no ver ningún objeto. Sin embargo, cuando sueña ve toda una región en la que viven y se mueven gentes con él mismo entre ellos. ¿Ha entrado este panorama a través de las puertas? Simplemente, ha sido desplegado para él por su cerebro. ¿Ocurre eso en el cerebro del que duerme, o en el cerebro del individuo soñado? Eso ocurre en el cerebro del que duerme. ¿Cómo contiene a este vasto país en sus diminutas células? Esto debe explicar la reiterada afirmación de que todo el universo es un mero pensamiento o una serie de pensamientos.

Un Swami preguntó: —Yo siento dolor de muelas. ¿Es sólo un pensamiento?

M.: Sí.

D.: ¿Por qué no puedo pensar que no hay ningún dolor de muelas y curarme así a mí mismo?

M.: Cuando uno está inmerso en otros pensamientos, uno no siente el dolor de muelas. Cuando uno duerme no se siente el dolor de muelas.

D.: Pero no obstante el dolor de muelas permanece.

M.: Esa es la firme convicción de la realidad del mundo, que no se elimina fácilmente. Pero por esa razón el mundo no deviene más real que el individuo mismo.

D.: Ahora tiene lugar la guerra chino-japonesa. Si esa guerra es sólo imaginación, ¿Puede o quiere Sri Bhagavan imaginar lo contrario y puede poner fin a la guerra?

M.: El Bhagavan del que hace la pregunta es un pensamiento en la misma medida que la guerra chino-japonesa. (Risas).

7 de febrero de 1938
455. El señor Dhar, del Servicio Civil de la India, un oficial de alto rango, y su esposa, ambos jóvenes, muy cultos e inteligentes, están aquí de visita. Pero desde su llegada se han sentido mal. Ella quería saber cómo puede devenir sostenida la meditación.

M.: ¿Qué es la meditación? Consiste en la expulsión de los pensamientos. Todos los problemas actuales se deben a los pensamientos, y ellos mismos son pensamientos. Abandone los pensamientos. Eso es felicidad y también meditación.

D.: ¿Cómo se abandonan los pensamientos?

M.: Los pensamientos son para el pensador. Permanezca como el Sí mismo del pensador y los pensamientos acaban.

El señor Dhar preguntó a Sri Bhagavan por qué Brahma, que es Perfección, crea y nos pone pruebas para recuperar-Le.



M.: ¿Dónde está el individuo que hace esa pregunta? Está en el universo y está incluido en la creación. ¿Cómo formula esa pregunta cuando está contenido en la creación? Él debe ir más allá de ella y ver si hay alguna pregunta entonces.

8 de febrero de 1938
456. Hay tres señoras en una breve visita aquí: la señora Hearst, de Nueva Zelanda, la señora Craig y la señora Allison, de Londres.

Una de ellas preguntó: —¿Cuál es el mejor modo de trabajar por la paz del mundo?



M.: ¿Qué es el mundo? ¿Qué es la paz? ¿Y quién es el hacedor? El mundo no está en su sueño profundo, y forma una proyección de su mente de usted en su jagrat (estado de vigilia). Por consiguiente, es una idea y nada más. La paz es ausencia de trastorno. El trastorno se debe al surgimiento de los pensamientos en el individuo, el cual es sólo el ego que surge de la Pura Consciencia.

Producir la paz significa estar libre de pensamientos y permanecer como Pura Consciencia. Si uno mismo permanece en paz, sólo hay paz por todas partes.



D.: Si plantea la cuestión de hacer algo que uno considera malo, y con ello salva a alguien de un gran mal, ¿debe uno hacerlo o contenerse?

M.: ¿Qué está bien y qué está mal? No hay ningún patrón por el cual juzgar que una cosa es buena y otra mala. Las opiniones difieren según la naturaleza del individuo y según los ambientes. Son ideas y nada más. No se preocupe por ellas. Pero deshágase de los pensamientos. Si usted permanece siempre en lo recto, entonces lo recto prevalecerá en el mundo.

D.: ¿En qué debe uno pensar cuando medita?

M.: ¿Qué es la meditación? Es la expulsión de los pensamientos. Usted está perturbada por los pensamientos que vienen uno tras otro. Aférrese a un solo pensamiento de manera que los otros sean expelidos. La práctica continua da la fuerza de mente necesaria para darse a la meditación.

La meditación difiere según el grado de avance del buscador. Si uno es apto para ello, uno puede aferrarse directamente al pensador; y el pensador se sumergirá automáticamente en su fuente, es decir, la Pura Consciencia.

Si uno no puede aferrarse directamente al pensador, uno debe meditar en Dios; y a su debido tiempo, el mismo individuo habrá devenido suficientemente puro como para aferrarse al pensador y sumergirse en el Ser absoluto.

Una de las señoras no quedó satisfecha con esta respuesta y pidió una mayor aclaración.

Entonces Sri Bhagavan señaló que ver lo que está mal en otro es ver el propio mal de uno. La discriminación entre el bien y el mal es el origen del pecado. El propio pecado de uno se refleja fuera y el individuo, en su ignorancia, lo sobreimpone sobre otro. La mejor vía para uno es alcanzar el estado en el que esa discriminación no surge. ¿Ve usted el mal o el bien en su sueño profundo? ¿No existía usted en su sueño profundo? Permanezca en sueño profundo incluso en el estado de vigilia, permanezca como el Sí mismo y permanezca incontaminada por lo que ocurre alrededor.

Además, por más que les aconseje, sus oyentes pueden no rectificarse. Sea usted misma en el bien y permanezca silente. Su silencio tendrá más efecto que sus palabras o sus obras. Eso es el desarrollo de la fuerza de voluntad. Entonces el mundo deviene el Reino de los Cielos, que está dentro de usted.



D.: Si uno debe retirarse, ¿por qué hay el mundo?

M.: ¿Dónde está el mundo y dónde va uno a retirarse? ¿Vuela un aeroplano más allá del espacio? ¿Eso es retirarse?

El hecho es éste: el mundo es sólo una idea. ¿Qué dice usted? ¿Está usted dentro del mundo o el mundo está dentro de usted?



D.: Yo estoy en el mundo. Yo soy parte de él.

M.: Ese es el error. Si el mundo existe aparte de usted, ¿acaso viene él y le dice a usted que él existe? No, usted le ve existir. Usted le ve cuando está despierta y no cuando está dormida. Si él existe aparte de usted, debe decírselo así a usted y usted debe ser consciente de él incluso en su sueño profundo.

D.: Yo devine consciente de él en mi jagrat (estado de vigilia).

M.: ¿Deviene usted consciente de usted misma y entonces deviene consciente del mundo? ¿O deviene usted consciente del mundo y entonces deviene consciente de usted misma? ¿O usted deviene consciente de ambos simultáneamente?

D.: Debo decir simultáneamente.

M.: ¿Era usted o no era usted, antes de devenir consciente de usted misma? ¿Admite usted su existencia continuada antes y cuando usted deviene consciente del mundo?

D.: Sí.

M.: Si usted misma existe siempre, ¿por qué no es usted consciente del mundo en el sueño profundo si el mundo existe aparte del Sí mismo?

D.: Yo devengo consciente de mí misma y del mundo también.

M.: Así pues, usted deviene consciente de usted misma. ¿Quién deviene consciente de quién? ¿Hay dos sí mismos?

D.: No.

M.: Así pues, usted ve que es erróneo suponer que la consciencia tiene fases pasajeras. El Sí mismo es siempre consciente. Cuando el Sí mismo se identifica como el veedor, ve los objetos. La creación del sujeto y el objeto es la creación del mundo. Los sujetos y los objetos son creaciones en la Pura Consciencia. Usted ve imágenes que se mueven en la pantalla de un cine. Cuando presta atención a las imágenes, usted no es consciente de la pantalla. Pero las imágenes no pueden ser vistas sin la pantalla detrás. Las imágenes representan el mundo y la pantalla representa la Pura Consciencia. La Consciencia es pura. Es lo mismo que el Sí mismo, que es eterno y sin cambio. Deshágase del sujeto y el objeto, y sólo quedará la Pura Consciencia.

D.: ¿Pero por qué el Brahman Puro deviene Isvara y manifiesta el universo si Él no ha querido?

M.: ¿Se lo ha dicho a usted el Brahman o Isvara? Usted dice que el Brahman ha devenido Isvara, y demás. Esto tampoco lo ha dicho usted en su sueño profundo. Sólo en su estado de jagrat (de vigilia) usted habla del Brahman, Isvara y el universo. El estado jagrat (de vigilia) es una dualidad de sujeto y objeto —debido al surgimiento de los pensamientos. Así pues, ellos son creaciones de sus pensamientos.

D.: Pero el mundo existe en mi sueño profundo, aunque yo no soy consciente.

M.: ¿Cuál es la prueba de su existencia?

D.: Otros son conscientes de él.

M.: ¿Se lo dicen ellos a usted cuando usted está en sueño profundo, o usted deviene consciente de otros que ven el mundo en su sueño profundo (de usted)?

D.: No, pero Dios es siempre consciente.

M.: Deje a Dios en paz. Hable por usted mismo. Usted no conoce a Dios. Él es sólo lo que usted piensa de Él. ¿Es Él aparte de usted? Él es la Pura Consciencia en la que se forman todas las ideas. Usted es esa Consciencia.

10 de febrero de 1938
457. La señora Dhar: —Sri Bhagavan aconseja la práctica de la indagación aunque uno esté ocupado en actividades externas. La finalidad de esa indagación es la realización del Sí mismo y, por consiguiente, la respiración debe detenerse. Si la respiración debe detenerse, ¿cómo proseguirá el trabajo o, en otras palabras, cómo se detendrá la respiración cuando uno esté trabajando?

M.: Hay confusión entre los medios y el fin (es decir, entre sadhana y sadhya). ¿Quién es el indagador? El aspirante, no el siddha. Indagación significa que el indagador se considera a sí mismo separado de la indagación.

Mientras dure esta dualidad, debe proseguirse la indagación; es decir, hasta que desaparezca la individualidad y se realice que solo el Sí mismo es el Ser eterno (incluyendo la indagación y el indagador).

La Verdad es que el Sí mismo es Consciencia constante e ininterrumpida. El objeto de la indagación es encontrar la verdadera naturaleza del Sí mismo como Consciencia. Practiquemos la indagación mientras se perciba la separatividad.

Una vez que surge la realización ya no hay necesidad de más indagación. La cuestión tampoco surgirá. ¿Puede la consciencia pensar alguna vez en preguntar quién es consciente? La consciencia permanece pura y simple.

El indagador es consciente de su propia individualidad. La indagación no es un obstáculo para su consciencia individual; y el trabajo externo tampoco interfiere a esa consciencia. Si el trabajo, aparentemente externo, no obstruye la consciencia individual, ¿acaso el trabajo realizado para no estar separado del Sí mismo va a obstruir la Consciencia ininterrumpida del Sí mismo, que es el Uno sin segundo y que no es un individuo separado del trabajo?
458. La señora Dhar: —Yo formo parte de la creación y así permanezco dependiente. Yo no puedo resolver este enigma hasta que devenga independiente. Sin embargo, yo pregunto a Sri Bhagavan: ¿No debe Él responder a esa pregunta por mí?

M.: Sí. Es Bhagavan el que dice: «Devenga independiente y resuelva usted misma el enigma. Le corresponde a usted hacerlo». Además: ¿dónde está usted ahora que formula esta pregunta? ¿Está usted en el mundo, o el mundo está dentro de usted? Usted debe admitir que el mundo no es percibido en su sueño profundo, aunque usted no pueda negar su existencia entonces. El mundo aparece cuando usted despierta. Así pues, ¿dónde está el mundo? Claramente, el mundo es su pensamiento. Los pensamientos son sus proyecciones. El «yo» es creado primero, y después el mundo. El mundo es creado por el «yo» que, a su vez, surge del Sí mismo. Así pues, el enigma de la creación del mundo se resuelve si usted resuelve la creación del «yo». Por eso digo: encuentre su Sí mismo.

Además, ¿acaso viene el mundo a usted y le pregunta: «¿por qué existo “yo”? ¿Cómo he sido creado “yo”?»? Es usted quien hace la pregunta. El preguntador debe establecer la relación entre el mundo y él mismo. Debe admitir que el mundo es su propia imaginación. ¿Quién lo imagina? Así pues, encuentre primero al «yo» y después al Sí mismo.

Por otra parte, todas las explicaciones científicas y teológicas no armonizan. Las diversidades en tales teorías muestran claramente la inutilidad de buscar esas explicaciones. Esas explicaciones son puramente mentales o intelectuales, y nada más. Sin embargo, todas ellas son verdaderas según el punto de vista del individuo. No hay ninguna creación en el estado de realización. Cuando uno ve al mundo, uno no se ve a sí mismo. Cuando uno ve al Sí mismo, el mundo no se ve. Así pues, vea al Sí mismo y realice que no ha habido ninguna creación.

Como la señora se ve obligada a guardar cama, no puede ir a la sala y se siente desdichada pues, estando tan cerca, no puede entrar en ella. Esto fue mencionado a Sri Bhagavan. Él dijo: —Bien, pensar de este modo la mantiene siempre en la Presencia. Esto es mejor que permanecer en la sala y pensar en alguna otra cosa.



11 de febrero de 1938

EL CONTACTO CON LOS SANTOS
UN PELIGRO:
459. «Busca la compañía de los santos por todos los medios; pero no permanezcas indefinidamente con ellos. El dicho, «la familiaridad engendra desdén», se aplica también a su caso», escribe Swami Ramdas en un artículo aparecido en The Vision.

«Sin duda, el crecimiento espiritual es ampliamente dependiente de una asociación adecuada. Por consiguiente, la compañía de los santos se considera esencial para un buscador de la verdad. Pero no debe entenderse que la compañía de los santos significa que el buscador deba apegarse permanentemente a ellos».

«Durante un breve período puede permanecer en su contacto y, de esa manera, obteniendo inspiración y guía, despertar cabalmente a la consciencia de la Realidad interior. Y sería bueno para el buscador alejarse de ellos, antes de que la luz y la inspiración que ha recibido disminuyan o desaparezcan».
PUEDEN VOLVERSE MOFADORES:
«Hay mucho casos conocidos por el escritor y muchos otros de los que ha oído y leído, en los cuales, esa permanencia continuada en la compañía de los santos, no sólo enfrió el ardor y la aspiración de los buscadores, sino que también los volvió mofadores y escépticos. La caída de un sadhaka desde la fe, la pureza y la aspiración le daña incalculablemente».

«Una planta joven que crece debajo de la sombra de un árbol gigante plenamente crecido, no se desarrolla en fuerza ni en altura. Crecerá como una planta enana, encogida y enfermiza. Mientras que si la misma planta fuera puesta en campo abierto, expuesta directamente a las tormentas, al calor, al frío y a los demás rigores del tiempo variable, crecerá necesariamente hasta hacerse un árbol poderoso que extrae su sustento tanto de arriba como de abajo».


UN CRECIMIENTO SOFOCADO:
«Esta analogía de la planta ilustra adecuadamente la vida empequeñecida de un buscador que se apega meramente a la personalidad externa de un santo y pasa todos sus días en estrecha asociación con él. Aquí la iniciativa para una expresión libre de su posibilidad espiritual única, está sofocada. No logra cultivar las cualidades fundamentales para su avance: el no-miedo, la auto-dependencia y el aguante. El único gran Guía que debe controlar su mente, su lengua y su cuerpo debe ser el Espíritu omnipotente que está dentro de él. Entregarse a este Espíritu y devenir su incorporación misma es su meta. Valerse por sí mismo, el luchar y crecer por su propia fuerza y experiencia y darse a Dios por su propio esfuerzo trae la liberación y la paz verdaderas».

«Por lo antedicho, no debe interpretarse que ésta es una crítica sobre la grandeza y la eficacia de la compañía de las almas que han realizado a Dios. Ese contacto es el medio más efectivo para una rápida evolución espiritual del alma. De hecho, la Gracia de los santos es una ayuda invalorable para la sadhana, y, sin ella, la condición del aspirante es como un pájaro que bate sus alas en vano contra los barrotes de su jaula en procura de la libertad. Los santos son los salvadores y liberadores. La concepción hindú de un santo es que él es la incorporación misma de Dios. Así pues, hónrale, obtén el raro beneficio de su compañía, sírvele con un corazón puro y franco, escucha atentamente sus palabras de consejo y esfuérzate en actuar según ellas y en obtener el conocimiento más pleno de la Verdad que estás buscando. Pero no busques permanecer apegado a su persona y perder los dones espirituales obtenidos de él con los primeros contactos».

Se leyó este recorte en voz alta a Sri Bhagavan. Él escuchó y permaneció silente. Se le preguntó que dijera si el contacto con los santos podía ser un peligro. Entonces, Sri Bhagavan citó una estrofa tamil que dice que el contacto con el Gurú debe ser mantenido hasta videhamukti (la liberación desincorporado). Entonces se le preguntó: ¿Dónde está el Satpurusha? Él está dentro. Entonces citó otra estrofa que significa:

«¡Oh Maestro!, que has estado dentro de mí en todas mis encarnaciones pasadas y que te has manifestado como un ser humano, sólo para hablar el lenguaje comprendido por mí y para guiarme».


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