Sri Ramana Maharshi



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FILOSOFÍA DEL NOMBRE DIVINO SEGÚN SAN NAMDEV

El nombre penetra densamente el universo entero; ¿quién puede decir a qué profundidad en las regiones inferiores y a qué altura en los cielos se extiende?

Los necios ignorantes padecen los ochenta y cuatro lakhs de especies de nacimientos, sin conocer la esencia de las cosas. El Nombre es inmortal. Las formas son innumerables pero el Nombre es todo eso.

El Nombre mismo es forma, y la forma misma es Nombre. No hay ninguna distinción entre Nombre y forma. Dios devino manifiesto y asumió Nombre y forma. De allí el Nombre que los Vedas han establecido. Sabed que no hay mantra más allá del Nombre. Aquellos que dicen lo contrario son necios ignorantes. El Nombre es Keshava Mismo. Esto sólo es conocido por los amantes devotos del Señor.

La naturaleza omnipenetrante del Nombre sólo puede ser conocida cuando uno reconozca a su propio «yo». Cuando la propia naturaleza de uno no es reconocida, es imposible obtener el Nombre omnipenetrante. Cuando uno se conoce a sí mismo, entonces encuentra al Nombre por todas partes.

Nadie puede realizar al Nombre por la práctica del conocimiento, la meditación o la austeridad. Entrégate primero a los pies del Gurú y aprende a saber quién es el «yo» en ti. Después de encontrar la fuente de ese «yo», sumerge tu individualidad en esa Unidad —que es Auto-existente y vacía de toda dualidad. Es ese Nombre el que penetra a los tres mundos.

El Nombre es Paramatman Mismo, en el que no hay ninguna acción que surja de dvaita (la dualidad).

8 de enero de 1938
445. Mientras explicaba una estrofa suya, Sri Bhagavan observó: —El sol ilumina al universo, mientras que el Sol de Arunachala es tan deslumbrante que el universo se oscurece y queda un brillo ininterrumpido. Pero esto no se realiza en el estado presente, y sólo puede ser realizado si florece el loto del corazón. El loto corriente florece a la luz del sol visible, mientras que el Corazón sutil sólo florece ante el Sol de Soles. ¡Qué Arunachala haga florecer mi corazón de modo que sólo brille Su brillo ininterrumpido!

Más adelante, Sri Bhagavan continuó: —El espejo refleja objetos; pero éstos no son reales porque no pueden permanecer aparte del espejo. Similarmente, se dice que el mundo es un reflejo en la mente pues no permanece en ausencia de la mente. Entonces surge esta pregunta: si el universo es un reflejo, debe haber un objeto real conocido como el universo para que pueda reflejarse en la mente. Esto equivale a admitir la existencia de un universo objetivo. Hablando verdaderamente, esto no es así.

Por consiguiente, se expone la ilustración del sueño. El mundo de los sueños no tiene ninguna existencia objetiva. ¿Cómo se crea entonces? Deben ser admitidas algunas impresiones mentales. Son llamados vasanas. ¿Cómo estaban los vasanas en la mente? La respuesta es ésta: eran sutiles. Lo mismo que un árbol entero está contenido potencialmente en una semilla, así también el mundo está en la mente.

Entonces se pregunta: una semilla es el producto del árbol que debe haber existido una vez para que pueda ser reproducido. Así pues, el mundo debe haber estado ahí alguna vez. La respuesta es ésta: ¡No! Debe haber habido varias encarnaciones para recoger las impresiones que son remanifestaciones en la forma presente. Yo debo haber existido antes de como yo existo ahora. La vía directa para encontrar una respuesta será ver si el mundo está aquí. Al admitir la existencia del mundo, debo admitir un veedor, que no es otro que mí mismo. Así pues, debo encontrarme a mí mismo para poder conocer la relación entre el mundo y el veedor. Cuando busco al Sí mismo y permanezco como el Sí mismo no hay un mundo que ver. ¿Cuál es la Realidad entonces? Sólo el veedor, y no ciertamente el mundo.

Siendo esa la verdad, el hombre continúa argumentando sobre la base de la realidad del mundo. ¿Quién le ha pedido que acepte un alegato en favor del mundo?

El Yoga Vasishta define claramente a la Liberación como el abandono de lo falso, y permanecer como el Ser.


446. Un visitante preguntó: —La ilustración del espejo se refiere sólo al sentido de la vista. El mundo es percibido también por los otros sentidos. ¿Puede establecerse la irrealidad en relación a los otros sentidos también?

M.: Una figura en la pantalla de un cine parece observar al mundo entero. ¿Cuál es la realidad detrás del sujeto y el objeto en esa misma película? Un ser ilusorio observa un mundo ilusorio.

D.: Pero yo soy el presenciador de esa proyección.

M.: Ciertamente lo es. Usted y el mundo son tan reales como la figura de la película y el mundo de la película.
447. Un visitante abogado: —La mente deviene consciente del mundo a través de los sentidos. Cuando los sentidos están activos, uno no puede evitar sentir la existencia del mundo. ¿Cómo puede ser de alguna utilidad el karma yoga para la consciencia pura?

M.: El mundo es percibido por la mente a través de los sentidos. El mundo es de la mente. El veedor ve la mente y los sentidos como dentro del Sí mismo, y no aparte de él. El agente, permaneciendo inafectado por las acciones, se purifica cada vez más hasta que realiza al Sí mismo.

9 de enero de 1938
448. Al explicar una estrofa del Ak shanamanamalai, Sri Bhagavan dijo que mouna es la forma más elevada de upadesa. Significa «silencio» como maestro, discípulo y practicante. Tres sanyasines, que visitaban a Sri Bhagavan, comenzaron un debate.

D.: Si uno permanece quieto, ¿cómo va a proseguir la acción? ¿Dónde va a tener lugar el karma yoga?

M.: Comprendamos primero lo que es el Karma, de quién es el Karma, y quién es el hacedor. Al analizarlos e indagar su verdad, uno está forzosamente obligado a permanecer como el Sí mismo en paz. No obstante, las acciones proseguirán.

D.: ¿Cómo proseguirán las acciones si yo no actúo?

M.: ¿Quién hace esta pregunta? ¿Es el Sí mismo u otro? ¿Está el Sí mismo enredado en las acciones?

D.: No, el Sí mismo no. Es otro, diferente del Sí mismo.

M.: Así pues, está claro que el Sí mismo no está enredado en las acciones y la pregunta no surge.

D.: Estoy de acuerdo.

Otro preguntó: —¿Cuál es el estado del hombre realizado? ¿No está él actuando?



M.: Esa pregunta implica que el hombre realizado no es el preguntador. ¿Por qué debe usted interesarse por otro? Su deber es mirarse a usted mismo, y no preguntar por otros.

D.: Las Escrituras le exaltan como el ideal.

M.: Ciertamente. Él es el ideal. Usted debe realizar el Sí mismo. Incluso si el estado del hombre realizado fuera descrito ahora, la comprensión de usted sería sólo de acuerdo con su capacidad. Usted admite que su capacidad es limitada. Las Escrituras dicen que el estado realizado no admite ningún límite. Así pues, la única manera de comprender ese estado es realizar el Sí mismo y experimentar el estado. Si la pregunta surge después, se encontrará la respuesta.

Otro visitante preguntó: —Se hace una diferenciación entre lo senciente y lo insenciente (chit y jada) en el verso inicial del Upadesa Sara.



M.: El Upadesa (la enseñanza) es desde el punto de vista del que escucha. No hay ninguna verdad en lo insenciente (jada). Una consciencia (chit) total prevalece sola.

24 de enero de 1938
449. El señor Grant Duff estaba en la sala. Sri Bhagavan estaba mencionando algunas publicaciones nuevas y Maha Yoga entre otras. También observó que el señor Duff, luego de haber leído Sat Darsana Bhashya, se sorprendería por el punto de vista diferente de Maha Yoga. Ambas publicaciones afirman representar la filosofía de Sri Bhagavan; pero difieren tanto que, en realidad, Maha Yoga condena a la otra.

Alguien citó la curiosa afirmación de Sat Darsana Bhashya en cuanto que la individualidad es retenida incluso después de la pérdida del ego. Sri Bhagavan observó: —¿Qué ha de hacerse? Las Upanishads dicen: Brahmavid Brahmaiva bhavati (El Conocedor del Brahman deviene el Brahman). Hay más de un Brahmavid a un tiempo. «¿Son todos ellos lo mismo? ¿No están separados?» Así preguntan algunas personas. Sólo miran a los cuerpos. No miran a la realización. No hay ninguna diferencia en la realización del Brahmavid. Esa es la Verdad. Pero cuando la pregunta se plantea desde el punto de vista del cuerpo, la respuesta está forzada necesariamente a ser: «Sí. Ellas son diferentes». Ésta es la causa de la confusión.

Señor G. Duff: —Los budistas niegan el mundo; la filosofía hindú admite su existencia, pero dice que es irreal. ¿Estoy en lo cierto?

M.: La diferencia de punto de vista es según los diferentes ángulos de visión.

D.: Ellos dicen que Sakti crea al mundo. ¿Se debe el conocimiento de la irrealidad al develamiento de maya?

M.: Todos admiten la creación por parte de Sakti. ¿Cuál es la naturaleza de la Creadora? Ella sólo puede ser en conformidad con la naturaleza de la creación. La Creadora es de la misma naturaleza que Su creación.

D.: ¿Hay grados de ilusión?

M.: La ilusión es ella misma ilusoria. La ilusión debe ser vista por uno más allá de ella. ¿Puede ese veedor estar sujeto a la ilusión? ¿Puede él hablar entonces de grados de ilusión?

Hay escenas que flotan en la pantalla de un cine. El fuego parece reducir a cenizas edificios. El agua parece hacer naufragar barcos. Pero la pantalla en la que las imágenes son proyectadas permanece no quemada y seca. ¿Por qué?

Debido a que las imágenes son irreales y la pantalla es real.

Igualmente, los reflejos pasan por un espejo, pero el espejo no es afectado de ninguna manera por la calidad o cantidad de los reflejos en él.

Así también, el mundo es un fenómeno en la Realidad única, la cual no es afectada de ninguna manera. La Realidad es sólo una.

La discusión sobre la ilusión se debe a la diferencia en el ángulo de visión. Cambie su ángulo de visión al de jnana y encuentre entonces que el universo es sólo el Brahman. Al estar ahora en el mundo, usted ve el mundo como mundo. Vaya más allá de él, y el mundo desaparecerá: sólo brillará la Realidad.


450. Sri Bhagavan dijo que un santo, Namah Sivaya, que estuvo viviendo antiguamente en Arunachala, debió haber padecido considerables dificultades. Pues él había cantado un canto que dice: «Dios prueba al devoto por medio de severas pruebas. Un lavandero golpea la ropa sobre una losa, no para romperla, sino solo para quitarle la suciedad».

25 de enero de 1938
451. TRADUCCIÓN LITERAL DE LA FILOSOFÍA DEL NOMBRE DIVINO, DE NAMDEV:

I. El nombre penetra densamente el universo entero; ¿quién puede decir a qué profundidad en las regiones inferiores y a qué altura en los cielos se extiende? Los necios ignorantes padecen los ochenta y cuatro lakhs de especies de nacimientos, sin conocer la esencia de las cosas. El Nombre es inmortal. Las formas son innumerables pero el Nombre es todo eso.


II. El Nombre mismo es forma, y la forma misma es Nombre. No hay ninguna distinción entre Nombre y forma. Dios devino manifiesto y asumió Nombre y forma. De allí el Nombre que los Vedas han establecido. Sabed que no hay mantra más allá del Nombre. Aquellos que dicen lo contrario son necios ignorantes. El Nombre es Keshava Mismo. Esto sólo es conocido por los amantes devotos del Señor.
III. La naturaleza omnipenetrante del Nombre sólo puede ser conocida cuando uno reconozca a su propio «yo». Cuando la propia naturaleza de uno no es reconocida, es imposible obtener el Nombre omnipenetrante. Cuando uno se conoce a sí mismo, entonces encuentra al Nombre por todas partes.
IV. Nadie puede realizar al Nombre por la práctica del conocimiento, la meditación o la austeridad. Entrégate primero a los pies del Gurú y aprende a saber quién es el «yo» en ti. Después de encontrar la fuente de ese «yo», sumerge tu individualidad en esa Unidad —que es Auto-existente y vacía de toda dualidad. Es ese Nombre el que penetra a los tres mundos. El Nombre es Paramatman Mismo, en el que no hay ninguna acción que surja de dvaita (la dualidad).

Cuando Sri Bhagavan había leído esto, un cierto músico entró en la sala y comenzó a cantar Kirtanas de Tyagaraja en telegu. Una de ellas dice: «Encuentra la fuente del sonido que es trascendental (muladhara sabda) buceando profundamente, como un buscador de perlas bucea para encontrarlas». Además, otro canto decía: Para el hombre que ha controlado su mente, ¿dónde está la utilidad de tapasya? Abandona la idea «yo-soy-el-cuerpo» y realiza «yo no soy; Tú eres todo».

Este canto le fue traducido al señor G. Duff, que entonces estaba en la sala.

El señor Duff preguntó: —¿Es necesario controlar el propio soplo de uno? ¿Qué le ocurre al hombre que no ha practicado el control del soplo?



M.: El control del soplo es sólo una ayuda para bucear profundamente. Uno también puede bucear por el control de la mente. Cuando se controla la mente, el soplo deviene controlado automáticamente. Uno no necesita tratar de controlar el soplo; el control de la mente es suficiente. El control del soplo está recomendado para el hombre que no puede controlar su mente directamente.

Naham —yo no soy esto— corresponde a rechaka.

Koham —¿quién soy yo? (la búsqueda del yo)— corresponde a puraka.

Soham —Él, soy yo; (El Sí mismo solo)— corresponde a kumbhaka.

Así pues, éstas son las funciones del pranayama.

Asimismo, las tres fórmulas son:
Na-Aham (No-Yo).

Ka-Aham (Quién-Yo).

Sa-Aham (Él-Yo).
Quite los prefijos y retenga el factor común en todos ellos. Eso es Aham —«yo», que es la clave de todo el asunto.

Más tarde, Sri Bhagavan se refirió a los cantos y dijo: Tyagaraja dice la verdad. La mente debe ser controlada. Entonces surge la pregunta: «¿Qué es la mente?» Él mismo responde en las estrofas siguientes, diciendo que es la idea «yo-soy-el-cuerpo». La siguiente cuestión es cómo se efectúa el control. Y él responde nuevamente, diciendo: «Por la entrega completa». Realiza que yo no soy, y que todo es Él». El canto es claro y breve. Él también menciona el otro método, es decir, el control del soplo.



31 de enero de 1938
452. Después de que el señor G. Duff se marchó, hubo algunas referencias a su visita al Asramam. Sri Bhagavan observó: —Alguna Sakti atrae a gentes de todas partes del mundo a este centro.

Un devoto dijo acertadamente: —Esa Sakti no es diferente de Sri Bhagavan.

Sri Bhagavan observó inmediatamente: —¿Qué Sakti me atrajo a mí aquí originalmente? La misma Sakti atrae a todos los demás también.

Felizmente, Sri Bhagavan estaba de humor para contar las siguientes historias:

1. Hubo un rey con una devota reina. Ella era devota y anhelaba que su marido fuera similarmente un devoto. Una noche encontró que el rey murmuraba algo en su sueño. Puso sus oídos cerca de sus labios y oyó la palabra «Rama» repetida continuamente como en japa. Quedó encantada y, al día siguiente, ordenó al ministro que celebrara una fiesta. Tras participar en la fiesta, el rey pidió a su esposa una explicación. Ella contó todo lo ocurrido y dijo que la fiesta era en agradecimiento a Dios por el cumplimiento de su deseo tan largamente querido. Sin embargo, el rey estaba molesto de que su devoción hubiera sido descubierta. Algunos dicen que, habiendo traicionado así a Dios, se consideraba a sí mismo indigno de Dios, y que, por consiguiente, cometió suicidio. Esto significa que uno no debe exhibir abiertamente la propia piedad de uno. Pero también podemos considerar que el rey dijo a la reina que no exagerara sobre su piedad y que entonces vivieron felizmente juntos.

II. Thondaradipodi (Bhaktanghrirenu) Alwar: El que se deleita en el polvo de los pies de los devotos. Un devoto (de este nombre) tenía un terreno en el que cultivaba tulasi, la albahaca sagrada, con la que armaba guirnaldas, y surtía de éstas al Dios del templo. Estaba soltero y era respetado por su vida y su conducta. Un día, dos hermanas, que vivían de la prostitución, se acercaron al jardín y se sentaron bajo un árbol. Una de ellas dijo: «¡Cuán disgustante es mi vida en la que mancho mi cuerpo y mi mente todos los días! ¡La vida de este hombre es más deseable!» La otra contestó: «¿Cómo conoces su mente? Tal vez no sea tan bueno como parece ser. Las funciones corporales pueden ser controladas por la fuerza, y la mente puede complacerse en pensamientos disolutos. Uno no puede controlar sus propios vasanas tan fácilmente como el cuerpo físico».

La primera dijo: «Las acciones son sólo indicios de la mente. Su vida muestra que su mente es pura».

La otra dijo: «No necesariamente. Su mente no ha sido probada todavía».

La primera la desafió a que probara su mente. Ella aceptó. La segunda deseó quedarse sola, con apenas unos harapos para cubrirse. La primera volvió a su casa, dejando sola a la otra con sus andrajos. Como esta última permanecía constantemente bajo el árbol, tomó una apariencia penitente y humilde. El santo reparó en ella y se acercó después de un tiempo. Preguntó qué le había acontecido para parecer tan humilde. Ella le dijo que hacía penitencia por su vida pasada, que deseaba llevar una vida más pura y más noble, y acabó rogándole que aceptase sus humildes servicios en el jardín o que le asistiese. El hombre le aconsejó que volviera a su hogar y llevase una vida normal. Pero ella protestó. Así pues, él la retuvo para que regara las plantas de tulasi. Ella aceptó encantada la función y comenzó a trabajar en el jardín.

Una noche lluviosa, la mujer se encontraba de pie bajo el alero de la choza de paja en la que vivía el santo. Sus ropas estaban empapadas, y tiritaba de frío. El maestro le preguntó sobre la causa de tan lastimoso estado. Ella contestó que su sitio estaba expuesto a las lluvias por lo que trataba de protegerse bajo el alero y que se retiraría tan pronto cesara la lluvia. Él le pidió que entrara en la choza, y después le dijo que mudara sus ropas mojadas. Ella dijo que no tenía ropa seca para ponerse. Así pues, él le ofreció uno de sus propios vestidos. Ella se lo puso, y un rato después le pidió permiso para masajearle los pies. Él consintió. Finalmente, se abrazaron.

Al día siguiente, ella volvió a su casa, comió bien y se puso ropas finas. Sin embargo, continuó trabajando en el jardín.

A veces solía quedarse largo tiempo en su casa. Entonces, el hombre comenzó a visitarla hasta que, finalmente, vivío con ella. No obstante, ella no descuidaba el jardín ni las guirnaldas diarias para el Dios. El cambio de vida operado en él era un escándalo público. Entonces, el Dios resolvió restablecerlo en sus viejos hábitos y asumió la figura del santo devoto mismo. Se apareció a la dasi (cortesana) y secretamente le dio un rico presente: una ajorca del Dios.

Ella quedó encantadísima con el regalo y lo escondió debajo de su almohada. Entonces, Él desapareció. Todo esto fue observado secretamente por una doncella de la casa.

Se descubrió que faltaba el ornamento en el templo. Se denunció la pérdida a las autoridades correspondientes. Ellos ofrecieron una tentadora recompensa a quien diera la clave para recuperar la propiedad perdida. La doncella proporcionó la clave y reclamó la recompensa. La policía recuperó el ornamento y arrestó a la dasi, que dijo que se la había dado el devoto. Entonces, él fue tratado rudamente. Una voz sobrenatural dijo: «Yo lo hice. Déjenle en paz».

El rey y todos los demás quedaron sorprendidos. Se postraron a los pies del hombre y lo dejaron libre. Entonces él llevó una vida mejor y más noble.

III. Kaduveli Sidhar era afamado como un ermitaño muy austero. Vivía de las hojas secas que caían de los árboles. El rey del país oyó hablar de él, le vio y ofreció una recompensa al que comprobara la valía de este hombre. Una rica dasi (cortesana) estuvo de acuerdo en hacerlo. Comenzó a vivir cerca del recluso y fingió asistirle. Dejaba gentilmente trozos de pappadam junto con las hojas secas recogidas por él. Cuando él los hubo comido, comenzó a dejarle otros tipos de alimentos sabrosos junto con las hojas secas. Finalmente, él comía los buenos platos de alimento sabroso suministrados por ella. Devinieron íntimos y les nació un niño. Ella contó el asunto al rey.

El rey quiso saber si ella podría probar su relación mutua al público en general. Ella aceptó y sugirió un plan de acción. Por consiguiente, el rey anunció una sesión pública de danza por aquella dasi e invitó a ella a las gentes. Las gentes se congregaron allí, y ella también se presentó, pero antes había dado al niño una medicina, y le había dejado en casa a cargo del santo.

Mientras el baile estaba en su apogeo, el niño lloraba en su casa por la madre. El padre tomó al niño en sus brazos y fue a la representación de la danza. Ella estaba danzando alegremente. Él no podía acercarse a ella con el niño. Ella notó al hombre y al niño. Ella se las ingenió para sacudirse los tobillos en la danza, a fin de soltar una de sus ajorcas al aproximarse al sitio donde estaba el santo. Ella alzó suavemente su pie y él le ató la ajorca. El público gritaba y reía. Pero él permaneció inafectado. Sin embargo, para probar su valía, cantó una canción tamil que significaba:

«¡Por la victoria, que pase mi cólera! Yo libero mi mente cuando se desboca. ¡Si es verdadero que duermo día y noche completamente consciente de mi Sí mismo, que esta piedra se parta en dos y devenga la vasta expansión!»

Inmediatamente, aquella piedra (el ídolo) estalló con un ruido sordo. Las gentes se quedaron pasmadas.

Sri Bhagavan continuó: —De esta manera, él demostró ser un firme jnani. Uno no debe ser engañado por las apariencias externas de un jnani. Al respecto, ver el Vedantachudamani, V-181.

Su significado es el siguiente:

Aunque, debido a su prarabdha, un jivanmukta asociado con el cuerpo pueda parecer caer en la ignorancia o en la sabiduría, sin embargo él sólo es puro como el éter (akasa) que es siempre claro, ya sea que esté cubierto por nubes densas o limpio de nubes por las corrientes de aire. Él se deleita siempre sólo en el Sí mismo, como una amante esposa que goza sólo con su marido, aunque le asista con cosas obtenidas de otros (por medio de la fortuna, según lo determine su prarabdha). Aunque él permanece silente como alguien vacío de instrucción, sin embargo, su dejadez se debe a la dualidad implícita de las vaikhari vak (palabras habladas) de los Vedas; su silencio es la expresión más alta de la no-dualidad realizada que, después de todo, es el verdadero contenido de los Vedas. Aunque él instruye a sus discípulos, sin embargo, no adopta la pose de un maestro, pues está plenamente convencido de que el maestro y el discípulo son meras convenciones nacidas de la ilusión (maya), y así continúa pronunciando palabras (como akasvani); por otra parte, si pronuncia palabras incoherentemente como un lunático, ello se debe a que su experiencia es inexpresable como las palabras de los amantes en el abrazo. Si sus palabras son muchas y fluidas como las de un orador, representan el recuerdo de su experiencia, puesto que él es el Uno inmóvil y no-dual, sin ningún deseo alguno que espere cumplimiento. Aunque parezca afligido como cualquier otro hombre en la aflicción, sin embargo sólo manifiesta el debido amor y la piedad por los sentidos que ya ha controlado antes de comprender que ellos solo son meros instrumentos y manifestaciones del Ser Supremo. Cuando parece intensamente interesado en las maravillas, sólo está ridiculizando la ignorancia nacida de la sobreimposición. Si parece complacerse en los placeres sexuales, debe entenderse que se solaza en la siempre inherente Felicidad del Sí mismo, que, dividido Él Mismo en el Sí mismo Individual y el Sí mismo Universal, se deleita en su re-unión para recobrar Su Naturaleza original. Si parece colérico es con buena intención para los ofensores. Todas sus acciones deben considerarse solo como manifestaciones divinas en el plano de la humanidad. No debe surgir siquiera ni la más pequeña duda en cuanto a su estar liberado mientras todavía vive. Sólo vive para el bien del mundo.

Sri Bhagavan advirtió entonces a los oyentes contra el error de menospreciar a un jnani por su conducta aparente y citó nuevamente la historia de Parikshit. Él era un niño nacido muerto. Las mujeres lloraban y suplicaron a Sri Krishna que salvara al niño. Los sabios reunidos se preguntaban cómo Krishna iba a salvar al niño de los efectos de las flechas (apandavastra) de Asvatthama. Krishna dijo: «Si el niño es tocado por alguien eternamente célibe (nityabrahmachari), el niño vendrá a la vida». Ni siquiera Suka se atrevió a tocar al niño. Al no encontrar a nadie entre los santos reputados suficientemente audaz como para tocar al niño, Krishna fue y lo tocó, diciendo: «Si yo soy eternamente célibe (nityabrahmachari), que el niño venga a la vida». El niño empezó a respirar y más tarde creció hasta ser Parikshit.

¡Considerad sólo cómo Krishna, rodeado por 16.000 gopis, es un brahmachari! ¡Tal es el misterio del jivanmukti! Un jivanmukta es el que no ve nada separado del Sí mismo.

Sin embargo, si un hombre intenta conscientemente exhibir siddhis (poderes sobrenaturales) sólo recibirá patadas.


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