Sri Ramana Maharshi



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D.: ¿Cómo han de desaparecer?

M.: Ellos son el ego. Si el ego se va, ellos se van con él. El ego mismo es irreal. ¿Qué es el ego? Indague. El cuerpo es insenciente y no puede decir «yo». El Sí mismo es consciencia pura y no-dual. Él no puede decir «yo». Nadie dice «yo» en el sueño profundo. ¿Qué es el ego entonces? Es algo intermedio entre el cuerpo inerte y el Sí mismo. Él no tiene un locus standi. Si es buscado, se desvanece como un fantasma. Vea usted, un hombre imagina que hay algo junto a él en la oscuridad; puede ser un objeto oscuro. Si mira atentamente, el fantasma no se ve, sino un objeto oscuro que podría identificar como un árbol o un poste, etc. Si no mira con atención, el fantasma llena de terror a esa persona. Lo único que se necesita es solo mirar con atención y el fantasma se desvanece. El fantasma nunca estuvo ahí. Lo mismo ocurre con el ego. Es un eslabón intangible entre el cuerpo y la Consciencia Pura. No es real. Mientras uno no mira con atención, continúa dando problemas. Pero cuando uno lo busca, encuentra que no existe.

En las bodas hindúes, los festejos prosiguen durante cinco o seis días. Las amistades de la novia confundieron a un extraño con el padrino y lo trataron con especiales atenciones. Al ver esto, las amistades del novio lo consideraron un hombre importante relacionado con las amistades de la novia y por consiguiente le mostraron especial respeto. El extraño estaba muy feliz con lo que sucedía. Durante todo ese tiempo él era completamente consciente de la situación real. En una ocasión, las amistades del novio quisieron hacerle mención de algo. Lo mandaron buscar. El presintió el problema y se esfumó. Así ocurre con el ego. Si es buscado, desaparece. Si no es buscado, continúa dando problemas.

Cómo hay que buscarlo, se aprende de aquellos que ya lo han hecho. Por esa razón hay que acercarse al Maestro.

D.: Si la búsqueda ha de hacerse dentro, ¿es necesario estar en la proximidad física del Maestro?

M.: Es necesario hacerlo hasta que acaben todas las dudas.

D.: Si el ego es irreal y molesto, ¿por qué nos esforzamos tanto en desarrollarlo?

M.: Su crecimiento y el trastorno consecuente a ese crecimiento hacen que usted busque la causa de todo eso. Su desarrollo es para su propia destrucción.

D.: ¿No se dice que uno debe ser como un niño antes de avanzar espiritualmente?

M.: Sí, debido a que el ego no está desarrollado en el niño.

D.: Yo entiendo exactamente lo mismo. Podríamos haber permanecido como el niño en lugar de haber desarrollado el ego.

M.: Lo que se entiende es el estado del niño. Nadie puede tomar lecciones de un niño para la Realización del Sí mismo. El estado del Maestro es como el estado del niño. Pero hay una diferencia entre los dos. El ego es potencial en el niño, mientras que está totalmente destruido en el santo.

D.: Sí, ya veo, ahora lo comprendo.

M.: La Realidad es una y eterna. Comprenderlo es muy bueno. Pero la vieja ignorancia no debe retornar. Se debe mantener una buena vigilancia para que la actual comprensión de la Verdad no sufra después.

Un discípulo sirvió a un maestro durante mucho tiempo y realizó el Sí mismo. Estaba en la Felicidad y quería expresar su gratitud al maestro. Lloraba de alegría y su voz se ahogaba al hablar. Dijo: «¡Qué misterio que yo no conociera mi verdadero Sí mismo todos estos años! Sufrí mucho tiempo y usted me ha ayudado muy graciosamente a realizar el Sí mismo. ¿Cómo pagaré su Gracia? ¡No está en mi poder hacerlo!» El Maestro respondió: «Bien, bien. Tu pago consiste en no volver a caer en la ignorancia nuevamente, sino en continuar en el estado de tu Sí mismo».



[Observaciones del recopilador: «El Sí mismo es el Maestro y todo lo demás. La Realización del Sí mismo significa la entrega al Sí mismo o la submersión en el Maestro. ¿Qué más puede hacer alguien? Esa es la forma más alta de gratitud al Maestro».]

21 de enero de 1939
616. Un joven preguntó: —¿Son los pensamientos mera materia?

M.: ¿Qué quiere decir usted? ¿Quiere decir «materia» como las cosas que ve alrededor de usted?

D.: Sí —grosera.

M.: ¿Quién hace esta pregunta? ¿Quién es el pensador?

D.: El pensador es espíritu.

M.: ¿Quiere decir usted entonces que el espíritu genera la materia?

D.: Yo quiero saber.

M.: ¿Cómo distingue usted entre materia y espíritu?

D.: El espíritu es consciencia, y la materia no.

M.: ¿Puede la consciencia generar no-consciencia, o la luz oscuridad?

24 de enero de 1939
617. Había en la sala un grupito de personas respetables. Sri Bhagavan les habló un rato después de su llegada. ¿Dónde está la utilidad de tratar de recordar el pasado o de descubrir el futuro? Eso que importa es sólo el presente. Ocúpese de él y las demás cosas se ocuparan de sí mismas.

D.: ¿Es malo desear algo?

M.: Uno no debe alborozarse por tener cumplido su deseo ni contrariarse porque sea frustrado. Alborozarse por el cumplimiento del deseo es muy engañoso. Finalmente, una ganancia se perderá ciertamente. Por consiguiente, el alborozo debe acabar en sufrimiento en una fecha futura. Uno no debe dar cabida a sentimientos de placer o dolor, vengan de donde vengan. ¿Cómo afectan a la persona los acontecimientos? Usted no crece al adquirir algo ni mengua por su pérdida. Usted permanece lo que usted es siempre.

D.: Nosotros, hombres mundanos, no podemos resistir al deseo.

M.: Usted puede desear, pero esté preparado para cualquier eventualidad. Esfuércese, pero no se pierda en el resultado. Acepte con ecuanimidad lo que acontezca. Pues el placer y el sufrimiento son meros modos mentales. No tienen ninguna relación con las realidades objetivas.

D.: ¿Cómo?

M.: En una aldea del Sur de la India había dos jóvenes amigos. Eran instruidos y querían ganar algo con lo cual pudieran brindar auxilio a sus respectivas familias. Se despidieron de sus padres y fueron en peregrinación a Benarés. En el camino, uno de ellos murió. El otro se había quedado solo. Anduvo por allí durante un tiempo, y en unos pocos meses se hizo famoso y ganó algún dinero. Quería ganar más antes de volver a su casa. Entretanto, se encontró con un peregrino que iba hacia el Sur y que pasaría por la aldea natal del joven pandit. A ese nuevo conocido le pidió que dijera a sus padres que regresaría en pocos meses con algún dinero y también que su compañero había muerto en el camino. Aquel hombre llegó a la aldea y encontró a los padres del joven. Les dio las noticias, pero cambió los nombres de los jóvenes. En consecuencia, los padres del que estaba vivo lloraron su supuesta pérdida y los padres del muerto estaban felices esperando el regreso de su hijo que traía también ricos fondos.

Por consiguiente, usted ve que el placer y el sufrimiento no tienen ninguna relación con los hechos, sino que son meros modos mentales.


618. Otra persona del grupo preguntó: —¿Cómo ha de ser destruido el ego?

M.: Atrape al ego primero y después pregunte cómo ha de ser destruido. ¿Quién hace esta pregunta? Es el ego. ¿Puede el ego aceptar matarse a sí mismo nunca? Esta pregunta es un modo seguro de alimentar al ego, y no de matarle. Si usted busca al ego, encontrará que no existe. Esa es la manera de destruirle.

A este respecto recuerdo a menudo un hecho divertido que tuvo lugar cuando yo vivía en la calle West Chitrai, de Madura. Un vecino de una casa de al lado se anticipó a la visita de un ladrón a su vivienda. Tomó sus precauciones para atraparle. Apostó policías de civil para que guardaran las dos esquinas de la calle, en la entrada y en los fondos de la casa. El ladrón llegó como se esperaba y los hombres corrieron para atraparle; al ladrón le bastó un golpe de vista para saber lo que ocurría, y gritó: «Atrápenle, atrápenle. Allí —corre por allí —por allí»). Diciendo esto el ladrón consiguió escapar.

Así ocurre con el ego. Búsquelo y no lo encontrará. Esa es la manera de deshacerse de él.

23 a 28 de enero de 1939
619. D.: ¿Es la jivanadi una entidad o una ficción de la imaginación?

M.: Los yogis dicen que hay una nadi llamada la jivanadi, atmanadi o paranadi. Las Upanishads hablan de un centro del que brotan miles de nadis. Algunos localizan ese centro en el cerebro, y otros en otros centros. La Garbhopanishad describe la formación del feto y el crecimiento del niño en la matriz. Se considera que el jiva entra en el niño a través de la fontanela, en el séptimo mes de su crecimiento. Como prueba de ello se señala que la fontanela es tierna en un bebé y que también se ve que late. Tarda unos meses en osificarse. Así pues, el jiva viene de arriba, entra a través de la fontanela y opera a través de las miles de nadis que están esparcidas en todo el cuerpo. Por consiguiente, el buscador de la Verdad debe concentrarse en el sahasrara, es decir, el cerebro, a fin de recuperar su fuente. Se dice que el pranayama ayuda al yogi a despertar a la Kundalini Sakti que yace enroscada en el plexo solar. La sakti sube a través de un nervio llamado la Sushumna, que está embebido en el núcleo de la columna vertebral y que se extiende hasta el cerebro.

Si uno se concentra en el Sahasrara, no hay duda que sobreviene el éxtasis del samadhi. Sin embargo, los vasanas, que son las latencias, no son destruidos. Por consiguiente, el yogi está obligado a despertar del samadhi, debido a que la liberación de la esclavitud todavía no se ha realizado. Él debe tratar de erradicar todavía los vasanas a fin de que las latencias inherentes a él no perturben la paz de su samadhi. Así pues, desciende del sahasrara al corazón a través de lo que se llama la jivanadi, que es sólo una continuación de la Sushumna. Así pues, la Sushumna es una curva. Comienza en el plexo solar, sube a través de la columna vertebral hasta el cerebro, y desde allí desciende y acaba en el corazón. Cuando el yogi ha llegado al corazón, el samadhi deviene permanente. Así pues, vemos que el corazón es el centro final.

Algunas Upanishads también hablan de ciento una nadis que brotan del corazón, y que una de ellas es la nadi vital. Si el jiva desciende de arriba y se refleja en el cerebro, como dicen los yogis, debe haber una superficie reflectante en acción. Ella también debe ser capaz de limitar la Consciencia Infinita a los límites del cuerpo. En pocas palabras, el Ser Universal deviene limitado como un jiva. Ese medio reflectante es proporcionado por el agregado de los vasanas del individuo. Actúa como el agua en un cuenco que refleja la imagen de un objeto. Si el cuenco es vaciado de su agua, no habrá ningún reflejo. El objeto quedará sin ser reflejado. El objeto aquí es el Ser-Consciencia Universal que es omnipenetrante y que, por consiguiente, es inmanente en todo. Él no necesita ser conocido solo por reflejo; Él es auto-resplandeciente. Por consiguiente, la meta del buscador debe ser vaciar los vasanas del corazón y no dejar que el medio reflectante obstruya la Luz de la Consciencia Eterna. Esto se logra por la indagación del origen del ego y por la submersión en el corazón. Éste es el método directo para la Realización del Sí mismo. El que lo adopta no necesita preocuparse por las nadis, el cerebro, la Sushumna, la Paranadi, la Kundalini, el pranayama o los seis centros.

El Sí mismo no viene de ninguna parte, y no entra en el cuerpo a través de la coronilla. Él es como él es, siempre brillante, siempre firme, inmutable y sin cambio. Los cambios que se advierten no son inherentes al Sí mismo que mora en el Corazón y que es auto-luminoso como el Sol. Los cambios se ven en Su Luz. La relación entre el Sí mismo y el cuerpo o la mente puede ser comparada a la de un cristal limpio y su trasfondo. Si al cristal se lo pone frente a una flor roja, su brillo es rojo; si se lo pone frente a una hoja verde, su brillo es verde, y demás. El individuo se confina a sí mismo dentro de los límites del cuerpo cambiante o de la mente que deriva su existencia del Sí mismo sin cambio. Todo lo que es necesario es abandonar esta identidad errónea, y una vez hecho eso, el Sí mismo siempre brillante se verá como la única Realidad no-dual.

El reflejo de la Consciencia se dice que está en el cuerpo sutil (sukshrna sarira), que parece estar compuesto por el cerebro y los nervios que se irradian de éste hacia todas las partes del tronco, principalmente a través de la columna vertebral y del plexo solar.

Cuando yo estaba en la Colina, una vez, Nayana (Kavyakantha Ganapathi Muni) adujo que el cerebro era la sede de los vasanas, porque consistía en innumerables células en las cuales estaban contenidos los vasanas y eran iluminados por la luz del Sí mismo que se proyecta desde el Corazón. Solo esto pone a una persona a trabajar o a pensar.

Pero yo dije: «¿Cómo puede ser eso así?» Los vasanas deben estar con el propio Sí mismo de uno y no pueden permanecer nunca aparte del Sí mismo. Si, como dice usted, los vasanas están contenidos en el cerebro, y el Corazón es la sede del Sí mismo, una persona que es decapitada debe deshacerse de sus vasanas y no debe renacer. Usted está de acuerdo en que esto es absurdo. ¿Puede usted decir que el Sí mismo está en el cerebro con los vasanas? Si es así, ¿por qué la cabeza se inclina hacia abajo cuando uno se duerme? Además, una persona no se toca la cabeza y dice: «yo». Por consiguiente, de esto se sigue que el Sí mismo está en el Corazón y que los vasanas también están ahí en una forma extremadamente sutil.

«Cuando los vasanas son proyectados desde el Corazón, se asocian con la Luz del Sí mismo, y se dice que la persona piensa. Los vasanas, que están depositados en una condición atómica, crecen de tamaño en su paso del corazón al cerebro. El cerebro es la pantalla desde donde las imágenes de los vasanas son proyectadas, y es también el lugar de su distribución funcional. El cerebro es la sede de la mente, y la mente opera a través de él».

Así pues, esto es lo que acontece. Cuando un vasana es liberado y entra en acción, se asocia con la luz del Sí mismo. Pasa del corazón al cerebro y en su trayecto crece cada vez más hasta que se apodera de todo el campo, y todos los vasanas son mantenidos así en suspenso durante ese tiempo. Cuando el pensamiento se refleja en el cerebro aparece como una imagen en una pantalla. Entonces se dice que la persona tiene una percepción clara de las cosas. Esa persona es un gran pensador o un gran descubridor. Ni el pensamiento que es alabado como original, ni la cosa, ni el país que se pretende un nuevo descubrimiento, son realmente originales o nuevos. Eso no podría manifestarse a menos que ya estuviera en la mente. Por supuesto, eso era muy sutil y permanecía imperceptible, debido a que estaba represado por pensamientos o vasanas más urgentes o insistentes. Una vez que éstos se gastan, surge este pensamiento, y por la concentración de la Luz del Sí mismo se aclara, de modo que aparece magnífico, original y revolucionario. De hecho, ha estado siempre dentro todo el tiempo.

Esta concentración es llamada samyamana en los Yoga Sastras. Los deseos de uno pueden ser satisfechos por ese proceso y se dice que esto es un siddhi. Así es como se hacen los supuestos nuevos descubrimientos. Incluso mundos pueden ser creados de esta manera. La samyamana lleva a todos los siddhis. Pero éstos no se manifiestan mientras dura el ego. La concentración, de acuerdo con el yoga, acaba en la destrucción del experimentador (el ego), la experiencia y el mundo, y entonces, a su debido tiempo, los deseos antiguos son satisfechos. Esta concentración confiere a los individuos incluso los poderes de crear nuevos mundos. Esto está ilustrado en el Aindava Upakhyana, del Yoga Vasishta, y en el Ganda Saila Loka, del Tripura Rahasya.

Aunque los poderes les parezcan maravillosos a aquellos que no los poseen, sin embargo son sólo transitorios. Es inútil aspirar a lo que es transitorio. Todos estos prodigios están contenidos en el Sí mismo único e inmutable. El mundo está, pues, dentro, y no fuera. Este significado está contenido en los versos 11 y 12, del capítulo V, del Sri Ramana Gita. «El Universo entero está condensado en el cuerpo, y el cuerpo entero en el Corazón. Así pues, el Corazón es el núcleo de todo el Universo». Por consiguiente, la samyamana se relaciona con la concentración de distintas partes del cuerpo para los diferentes siddhis. Asimismo, se dice que el Visva o la Virat contienen al cosmos dentro de los límites del cuerpo. Además: «El mundo no es otro que la mente, la mente no es otra que el Corazón; ésa es toda la verdad». Así pues, el Corazón comprende todo. Esto es lo que se enseña a Svetaketu con la ilustración de la semilla de una higuera. La fuente es un punto sin ninguna dimensión. Se expande como el cosmos por una parte y como Felicidad Infinita por otra. Ese punto es el pivote. Desde él comienza un solo vasana, que se multiplica como el experimentador «yo», la experiencia y el mundo. Al experimentador y la fuente se alude en el mantra. Dos pájaros, exactamente iguales, surgen simultáneamente.

Cuando yo estaba en el Skandasramarn, a veces solía salir y sentarme en una roca. En una de esas ocasiones, había conmigo dos o tres más, incluido Rangaswami Iyengar. De pronto, reparamos en un pequeño insecto: parecía una polilla y salió disparado por el aire, como si fuera un cohete, de una hendidura de la roca. En un abrir y cerrar de ojos se había multiplicado en millones de polillas que formaban una nube y ocultaban el cielo de la vista. Quedamos perplejos ante eso y examinamos el sitio de donde había salido proyectado. Descubrimos que era sólo un pequeño agujero y advertimos que tantos insectos no podían haber salido de allí en tan poco tiempo.

Así es como Ahamakara (el ego) sale disparado como un cohete e instantáneamente se extiende como el Universo.

Por consiguiente, el Corazón es el centro. Una persona no puede nunca estar lejos de él. Si lo está, está ya muerta. Aunque las Upanishads dicen que el jiva funciona a través de otros centros en diferentes ocasiones, sin embargo él no abandona el Corazón. Los centros son simplemente lugares de trabajo (ver el Vedanta Chudamani). El Sí mismo está atado al Corazón, como la vaca atada a una estaca. Sus movimientos están controlados por la longitud de la cuerda. Todos sus desplazamientos se centran alrededor de la estaca.

Una oruga se arrastra por una brizna de hierba y cuando ha llegado a su punto, busca otro soporte. Mientras lo hace, se sujeta en la brizna con sus patas traseras, alza el cuerpo y se balancea antes de sujetarse en otra brizna. Similarmente ocurre con el Sí mismo. Permanece en el Corazón y también se sujeta en otros centros de acuerdo con las circunstancias. Pero sus actividades se centran siempre alrededor del Corazón.
620. Para el individuo existen cinco estados: (1) Jagrat; (2) Svapna; (3) Sushupti; (4) Turiya, y (5) Turiyatita. De éstos, el jagrat es el estado de vigilia.

En él, el jiva en el aspecto de Visva y el Señor en el aspecto de Virat, morando juntos en los ocho pétalos del loto del Corazón, funcionan a través de los ojos y gozan los nuevos placeres de los diversos objetos por medio de todos los sentidos, órganos, etc. Los cinco elementos groseros que están esparcidos por doquier, los diez sentidos, los cinco aires vitales, las cuatro facultades internas y los veinticuatro principios fundamentales —todos éstos juntos forman el cuerpo grosero. El estado de jagrat se caracteriza por el guna satva denotado por la letra A y presidido por la deidad Vishnú. El svapna es el estado de sueño con sueños en el que el jiva, en el aspecto de Taijasa, y el Señor, en el aspecto de Hiranyagarbha, morando juntos en la corola del Loto del Corazón, funcionan en el cuello y experimentan, a través de la mente, los resultados de las impresiones recogidas en el estado de vigilia. Todos los principios, los cinco elementos groseros, la voluntad y el intelecto, diecisiete en total, forman juntos el cuerpo sutil que se caracteriza por el guna rajas denotado por la letra U y presidido por la deidad Brahma, según dicen los sabios.

El sushupti es el estado de sueño profundo en el que el jiva en el aspecto de Prajna y el Señor en el aspecto de Isvara, morando juntos en el estambre del Loto del Corazón, experimentan la felicidad de lo Supremo por medio de la avidya sutil (la nesciencia). Lo mismo que una gallina, después de deambular durante el día, reúne a sus polluelos, los cubre bajo sus alas y se va a descansar durante la noche, así también el ser individual sutil, después de acabar las experiencias del jagrat y del svapna, entra con las impresiones recogidas durante esos estados en el cuerpo causal, que está hecho de nesciencia, caracterizado por el guna tamas, denotado por la letra M y regido por la deidad Rudra.

El sueño profundo no es nada sino la experiencia del ser puro. Los tres estados tienen diferentes nombres, tales como las tres regiones, los tres fuertes, las tres deidades, etc. El ser mora siempre en el Corazón, como se ha dicho antes. Si en el estado de jagrat no se abandona el Corazón, si las actividades mentales están aquietadas y si sólo se contempla al Brahman, el estado es llamado el Turiya. Asimismo, cuando el ser individual se sumerge en lo Supremo, ese estado es llamado turyatita. El reino vegetal está siempre en sushupti; los animales tienen svapna y sushupti; los dioses (celestiales) están siempre en jagrat; el hombre tiene los tres estados; pero el yogi de visión clara mora sólo en turiya, y el yogi más alto permanece sólo en turyatita.

Los tres estados alternan involuntariamente en el hombre promedio. Sin embargo, los dos últimos (turiya y turyatita) son los resultados de la práctica, y constituyen claras ayudas a la liberación. En cuanto a los otros tres estados (jagrat, svapna y sushupti) cada uno excluye a los otros dos y está limitado por las condiciones del tiempo y el espacio. Por consiguiente, son irreales.

Nuestra experiencia misma de los estados de jagrat y svapna prueba que la Consciencia como el Sí mismo subyace en los cinco estados, permanece perfecta siempre y presencia a todos ellos. Pero en relación a la consciencia similar en el sueño profundo, se sabe que todas las personas dicen: «yo no fui consciente de nada; yo dormí profunda y felizmente». De esa afirmación se desprenden dos hechos (la inconsciencia de todo y la felicidad del sueño profundo). A menos que éstas existieran y fueran experimentadas en el sueño profundo, no podrían encontrar expresión por la misma persona en el estado de vigilia. La inferencia también nos lleva a la misma conclusión. Lo mismo que el ojo ve la oscuridad que está envolviendo todos los objetos, así también el Sí mismo ve la oscuridad de la nesciencia que estaba cubriendo al mundo fenoménico.

Esta oscuridad era experimentada cuando él (el Sí mismo) emergía en puntos de felicidad suprema, brillaba un instante y desaparecía tan sutilmente como los rayos de la luna que se asoman a través del follaje ondulante. Sin embargo, la experiencia no era a través de ningún medio (tal como los sentidos de la mente), pero prueba el hecho de que la consciencia existe en el sueño profundo. La inconsciencia se debe a la ausencia de conocimiento relativo, y la felicidad se debe a la ausencia de pensamientos (que bullen).

Si la experiencia de la felicidad en el sueño profundo es un hecho, ¿cómo es que nadie entre todos los seres humanos la recuerda? Un buzo que ha encontrado la cosa deseada bajo el agua no puede dar a conocer su descubrimiento a las personas que esperan en la orilla, hasta que emerge del agua. Similarmente, el que está en sueño profundo no puede expresar su experiencia debido a que no puede tomar contacto con los órganos de expresión hasta que es despertado por sus vasanas a su debido tiempo. Por consiguiente, se sigue que el Sí mismo es la luz de Sat, Chit, Ananda.



Visva, Taijasa y Prajna son las denominaciones del experimentador en los estados de vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, respectivamente. El mismo individuo subyace en todos ellos. Por consiguiente, ellas no representan al Sí mismo Verdadero que es Sat, Chit, Ananda puro. Se dijo que la experiencia del sueño profundo es la felicidad del Brahman. Es sólo el aspecto negativo de esa felicidad, pues es resultado de la ausencia de pensamientos. Además, es transitoria. Esa felicidad es sólo la abhasa (el reflejo), la similitud de la Felicidad Suprema. No es diferente de la sensación dichosa de los placeres de los sentidos. Se dice que en el sueño profundo el Prajna está unido con el Sí mismo. Así pues, la individualidad es potencial en el sueño profundo.

El Sí mismo es la base de todas las experiencias. Permanece como el presenciador y el soporte de todas ellas. Así pues, la Realidad es diferente de los tres estados, es decir, de la vigilia, del sueño con sueños y del sueño profundo.


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