Solucionario a las pruebas de acceso a la universidad propuestas por las universidades andaluzas



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SOLUCIONARIO A LAS PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD PROPUESTAS POR LAS UNIVERSIDADES ANDALUZAS

Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de Melilla


FILOSOFÍA

  1. Descripción del contexto histórico-cultural y filosófico del texto

De familia aristocrática, nació en Atenas (427-347 a.C). El nombre Platón es en realidad un apodo que significa “el de anchas espaldas”, ya que su nombre originario era Aristocles. Educado por los mejores maestros de la época en Atenas, entre ellos Cratilo, discípulo de Heráclito, tuvo dos intereses: la poesía –que abandonó – y la política que le preocupó siempre. A los 18 años se allegó al círculo de Sócrates, de quién fue el más original discípulo. Tras la muerte de Sócrates se estableció en Megara, con Euclides, otro discípulo de Sócrates, que no tiene nada que ver con el geómetra. Probablemente hizo luego otros viajes: se dice que estuvo en Egipto y que luego pasó a Cirene. De regreso a Atenas comenzó sus enseñanzas filosóficas. Más tarde viajó a Italia para ponerse en contacto con los pitagóricos, especialmente con el famoso matemático y filósofo Arquitas de Tarento. Este encuentro tiene mucha importancia para Platón en cuanto a las influencias que recibe de este personaje ( la inmortalidad y la trasmigración de las almas, importancia de las matemáticas y de la música). Después pasó a Siracusa (Sicilia), donde fue invitado por el tirano Dionisio el Viejo y donde fue vendido como esclavo. De regreso a Atenas fundó la Academia. Realizó después dos viajes más a Siracusa donde esperaba poner en práctica sus ideas políticas pero no tuvo éxito. Murió en Atenas consagrando sus últimos días a la Academia y a sus escritos.

La situación histórica en Grecia la podemos dividir en tres periodos históricos anteriores: 1- Las Guerras médicas (492-479), supone el triunfo de Atenas.

2.- El Período intermedio (479-431), el imperialismo ateniense, es la época de esplendor, siglo de Pericles.

3.- Las Guerras del Peloponeso (431-404) es la derrota de Atenas y el triunfo de Esparta.

El siglo V es el siglo de esplendor, algunos lo denominan periodo de la Ilustración griega. Pericles es hijo de un político importante, hombre de fina y delicada cultura, que puso al servicio de todos sus ideas políticas. Aristócrata de aspecto y gusto y demócrata de convición. Al morir asesinado Efialtes, jefe del partido demócrata, Pericles se pone al frente de los demócratas. Fue elegido 15 veces consecutivas, como Jefe de gobierno y este largo periodo de tiempo le permitió ser el continuador y consolidador de la democracia ateniense.

Fue el que dio esplendor a la cultura de Atenas: buen estratega, empleó medios pacíficos y levantó obras culturales y sociales de gran importancia. En Atenas se daban cita arquitectos, historiadores, (Herodoto, Jenofonte), escultores, (Fidias), literatos ( Sófocles, Esquilo, Eurípides). En su tiempo vivieron los filósofos más influyentes de Grecia: Anaxágoras y Sócrates, también destacaremos a los sofistas. Por otra parte tanto Platón, como Aristóteles y Tucídides estaban en la oposición por sus ideas antidemocráticas.


Las guerras del Peloponeso son la clave para entender el giro hacia intereses políticos en su filosofía. Éstas son las guerras entre dos ciudades-estado: Atenas y Esparta, por el liderazgo de la Magna Grecia. Atenas representa la democracia. La expansión ateniense después de las Guerras Médicas fue marítima, un imperialismo marítimo que llegó a ser hegemónico. Esparta era la representante de la Aristocracia, los espartanos son guerreros por educación, procedentes de familias ricas, que dominaban por la fuerza de las armas y por la fuerza del dinero. Es la lucha entre dos grandes bloques y dos formas de entender a la sociedad, la democracia frente a la aristocracia. La lucha de la tierra frente al mar.

Por una aparente paradoja la libre y democrática Atenas representaba un imperialismo brutal y avasallador, mientras que Esparta pretendía defender la autonomía y la libertad de las ciudades-estado. En conjunto, los griegos no soportaban ya el imperialismo de Atenas y hacen la guerra en nombre de la libertad. Más de 30 años de guerra, pero finalmente vence la Aristocracia a la Democracia. Pero Esparta no estaba preparada para gobernar las ciudades griegas; este triunfo hace replantearse la nueva orientación política de Atenas. Esparta, a raíz del fracaso tan estrepitoso ateniense, quiere gobernarla de modo peculiar, aparentemente democrático. Y pone 30 ciudadanos al frente del Gobierno General: son los Treinta Tiranos. El Gobierno de los Treinta tiranos.

En Atenas se alternan en el gobierno los oligarcas y los demócratas. Durante un gobierno democrático, un jurado compuesto por 500 ciudadanos condena a muerte a Sócrates, maestro de Platón. De todos es conocida la injusta condena del maestro. Platón renuncia a intervenir en política, a pesar de que era noble y se había preparado para participar en el poder con la oligarquía, pero sin embargo nunca renunció a su vocación política. Los acontecimientos históricos explican dos factores importantes en la filosofía de Platón: la convicción de que era necesario proponer una nueva forma de gobierno, y su simpatía hacia Esparta.
Filosóficamente, en la segunda mitad del s. V a. de. C los sofistas, y sobre todo Sócrates, empezaron a preguntarse sobre el hombre. Los primeros, defendían posturas relativistas sobre todo en lo tocante a la moral y las costumbres y leyes sociales. Esto tenía como consecuencia la imposibilidad de poseer un conocimiento que tratara sobre cuestiones de valor universal. El relativismo y el escepticismo se extienden y se generalizan como una actitud intelectual, tanto las instituciones políticas como las normas morales son convencionales; son el resultado del acuerdo humano y, lo que se considera bueno y malo, justo e injusto, no es fijo, absoluto, universalmente valido, inmutable.
Dada la vocación política de Platón, los avatares políticos que tuvo que vivir (crisis de la democracia ateniense, guerras) y la amarga experiencia de la condena a muerte de Sócrates, reaccionó con energía frente al relativismo de los sofistas. Para Platón existía la Verdad y el Bien, y podían ser conocidos. Siguiendo en esto a Sócrates, él tenía la pretensión de poder definir para cada cosa cuál era su esencia, frente a quienes reducían el ser a mero aparecer. Y en ética y política afirmaba que no todo era válido ni relativo. Existían la Verdad y el Bien, y podían también ser conocidos y enseñados, no sin esfuerzo.
Ahora hablando, desde el núcleo del platonismo, la teoría de las Ideas, tiene su origen en la concepción socrática del conocimiento a través de conceptos universales, como señala Aristóteles en la Metafísica. Otras influencias en la filosofía de Platón son la idea de una Inteligencia Ordenadora tomada de Anaxágoras, los calificativos que utiliza Platón para aplicarlos a las Ideas son los que utilizas Parménides para describir al Ser y su concepción del alma como cárcel del cuerpo que la toma de los pitagóricos.
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2) Comentario del texto:

Apartado a) Explicación de las dos expresiones subrayadas.

La opinión y la verdad. Técnica y brevemente el primer concepto alude al mundo de los sentidos frente al mundo de la verdad. Estas dos formas de conocimiento son una constante a lo largo de toda su obra. En el texto defiende, que cada forma de conocimiento, posee distintos objetos. La verdad o “episteme” tiene como objeto las estructuras inteligibles y la opinión o “doxa”, el mundo físico, sensible. Platón, en contra de sofistas y de los retóricos huye del mundo opinable, pues no nos revela el auténtico saber. Los geómetras y similares se hallan más cerca el verdadero conocimiento, gracias a la utilización del “pensamiento discursivo”, que se situará a medio camino entre la opinión y la inteligencia. Solo ayudados por la inteligencia, llegaremos a la verdad, superando el mundo de la falsedad. Es el puente que establece entre lo verdadero y lo sensible. Cosmos aiscetòs o mundo sensible, constituido por cosas, cuyas características son: múltiples, perecederas, cambiantes, sensibles y son participaciones o copias. Cosmos Noetòs o mundo de las ideas, cuyas características son: inteligibles, existen por si, son únicas, eternas, inmutables y modelos.

Apartado b) Exposición de la temática.

Este fragmento del Libro VI de “La República” condensa muy bien el pensamiento de Platón, esa constante a la que nos hemos referido y que nos permite la escisión de los dos mundos. Es el filósofo quien puede alcanzar lo que siempre es igual a sí mismo, no quien anda errante tras la multitud de cosas variadas y variables (484 b). Expone la estructura de la realidad y la dificultad de conseguir el conocimiento supremo. En su búsqueda explica que el estudio de las matemáticas es insuficiente pero necesario. Necesaria porque nos pone en el camino hacia “la verdad” e insuficiente, porque aunque traten de lo que es, no ofrecen el verdadero conocimiento que es buscado por el dialéctico. Las razones son epistemológicas. El saber matemático es “científico” porque, sin depender de lo sensible, vemos lo que los objetos “son” y pasamos de unos a otros, como alude el texto por razonamientos apodícticos y en cadenas, que son aplicables a los objetos. Pero a esas cadenas les falta la “relación hacia arriba”. En efecto, parten de supuestos (definiciones y axiomas), sin dar razón de ellos, sin cuestionarlos. Pero hay que suplir esta deficiencia. Habría que contemplar los supuestos, relacionarlos entre sí, remontarnos más allá de ellos, hasta alcanzar su principio, que habrá de ser un principio sin supuestos, incondicionado. Este principio incondicionado hará a las ideas ser lo que son, será el modelo perfecto del que todas participan y es una para la multiplicidad de aquellas y su modelo perfecto. El texto no menciona la idea del Bien, pero la sugiere y lo hace al considerar que cuanto más participen las afecciones del alma de la verdad, tanto más participan de la claridad. Se ha tendido el puente entre las ideas y los seres sensibles, pues recurre a las nociones de “participación” e “imitación”. Los seres sensibles imitan las ideas, pero lo hacen de un modo deficiente. El verdadero conocimiento ha de fundamentarse en la idea del bien, solo así el filósofo será sabio y será el más apto para el gobierno de su ciudad.

Apartado c) Justificación desde la posición filosófica del autor.

El objetivo de la obra platónica es claramente político: “Organizar el Estado de acuerdo con la verdadera filosofía, puesto que solo bajo ella se puede alcanzar la verdadera justicia. Valorar la opinión y no la verdad corrompe el Estado legal y moralmente y hace que surja la violencia” (Carta VII). En la persecución de este objetivo, surge el mundo de las ideas, con su “status ontológico” y da el paso decisivo a la constitución de su nueva filosofía, que culmina la crisis filosófica y soluciona la disyuntiva entre Parménides o Heráclito. Parménides y el mundo suprasensible y Heráclito y el mundo sensible. Con este relato, Platón enseña que la realidad está dividida entre el mundo de las apariencias o de las sombras, y el mundo inteligible o de la luz. Para llegar a la verdadera realidad se necesita el estudio y el abandono del mundo de los sentidos.

Platón supera la concepción del conocimiento de Parménides, ya que este distinguió entre ciencia auténtica (epísteme), que tiene por objeto el conocimiento del ser, y la simple opinión (doxa) a la que se refieren las apariencias. La innovación de Platón se encuentra en los grados y niveles de conocimiento, dando lugar a la siguiente clasificación, tal y como apreciamos en el texto objeto de estudio:

Conocimiento sensible. Se refiere al mundo de la naturaleza. En relación con el mundo inteligible, su rango es de 2º orden, pues al estar referidos a objetos que cambian y varían nunca pueden ofrecer una certeza científica firme, sino solo probabilidades. En otras palabras cae bajo el ámbito de lo opinable. Se pueden señalar 2 grados:

a.- conjetura: se limita al conocimiento de las simples apariencias.

b.- creencia: tiene por objeto la comprensión ordenada de las cosas naturales y artificiales. Es decir, equivaldría a las ciencias y a las artes, por ejemplo, la música, la astronomía, etc. Los objetos de estas ciencias se perciben por los sentidos; el de la música por el oído, la astronomía por los ojos. Sin embargo, estos objetos una vez ordenados por la razón dan lugar a las ciencias de los objetos sensibles.

Conocimiento inteligible se refiere al mundo de las ideas. También distingue 2 grados:

a.- Razonamiento matemático: Aquél que tiene por objeto la actividad racional, cuya finalidad son Las relaciones entre los números o entre los entes matemáticos.

b.- Dialéctica: “ciencia suprema”, con otras palabras. Su objeto consiste en el conocimiento de la auténtica realidad.
Al alcanzar el verdadero conocimiento, se capta solo por la razón y no por los sentidos. Pero en la misma razón nos es necesario distinguir entre la razón discursiva- y la intuitiva. La discursiva, se ocupa de los objetos matemáticos (como la enseñanza de los geómetras), valiéndose de figuras imaginarias o reales de los objetos sensibles para llegar a través de hipótesis, a los inteligibles. Es de lo que se ocupan la aritmética y la geometría. El conocimiento de las matemáticas es intermedio entre el mundo sensible y el inteligible. La razón intuitiva constituye el grado máximo y más perfecto de conocimiento, pues consiste en contemplar las esencias de las cosas en si mismas.

El objetivo del sabio debe consistir en superar los impedimentos de lo sensible, de lo material y de lo temporal para llegar al auténtico ser, lo que significa librarse de los límites del cuerpo. Al ser la función propia del alma espiritual el conocimiento, la sabiduría, el cuerpo se convierte en Platón en un obstáculo, que le impide al hombre dedicarse a su auténtica aspiración y que es necesario dominar. “El cuerpo es una cárcel para el alma”. El hombre para Platón es un alma que vive accidentalmente en un cuerpo. El alma es superior al cuerpo y lo gobierna como el piloto gobierna la nave. El cuerpo pertenece al mundo material y el alma al mundo ideal. El alma es lo que da vida al cuerpo y es también la facultad que conoce las ideas. Quien nace y quien muere es el cuerpo, no el alma; esta es ingénita e inmortal. Y habita en la contemplación de las ideas, en el mundo suprasensible. No hay más que recordar el mito del carro alado en el que las almas se encuentran extasiadas y comen ambrosia, el alimento de los dioses. Por consiguiente conocer es recordar. Y el recuerdo es formulado mediante la teoría de la reminiscencia, que a su vez presupone la preexistencia del alma, pues en algún lugar tubo que contemplar lo que ahora recuerda. Si el alma existió antes de estar en este cuerpo, existirá después de abandonarlo ya que realizaría un viaje circular de la vida a la muerte y de la muerte a la vida. Si la muerte es descomposición, solo se corrompe y muere el compuesto, es decir, el cuerpo; el alma, al ser simple como las ideas, es incorruptible e inmortal.

Dado que el alma es vida, no admitirá jamás su contrario que es la muerte. El alma tiene un origen divino. Llega desde el otro mundo a encarnarse en un cuerpo mortal, pero ansia volver a su verdadera patria. Esto solo lo conseguirá si se presenta totalmente limpia y purificada en el juicio al que será sometida tras la muerte. Quien corrompe y ciega al alma es el cuerpo con sus bajas pasiones y sus necesidades. De ahí que sea un obstáculo para su salvación; y de ahí también la necesidad de dominarlo y el deseo de liberarse de el. Este dominio y liberación, que es en lo que consiste la purificación, se realiza a través del conocimiento de las ideas. Por esto solo se salvarán las almas de los filósofos. El filósofo, lo es por naturaleza y no por profesión y se sentirá atraído por lo que es. Odiará lo falso y amará lo verdadero y se alejará de los placeres del cuerpo, tan distintos de los del alma. Será aquel que tenga facilidad para aprender y retener lo aprendido, valor, armonía, valoración, las virtudes que componen la justicia. En el Libro VI de la República se manifiesta Platón heredero del pensamiento socrático: solo el sabio es virtuoso.

Todo el pensamiento platónico confluye en su teoría moral y política. Ambas son inseparables, puesto que no hay diferencia entre el hombre bueno y el buen ciudadano, y puesto que el bien del individuo es el del Estado deben coincidir. Además, los trazos morales de una sociedad vienen determinados por los trazos morales de los hombres que la componen.

En la Republica proyectó Platón una sociedad ideal, la primera utopía de la historia Occidental. Dividirá el alma y la sociedad en el mismo numero de partes, cada una con su función propia; y considerará a la justicia, individual y social, como armonía entre esas partes. Platón observará como en numerosas ocasiones, podemos dominar nuestros deseos; también como nos indignamos con nosotros mismos cuando nos dejamos arrastrar por impulsos irracionales. De ahí que considerará que el alma humana realiza tres funciones distintas, correspondientes a otras tantas partes.

La parte racional tiene la función de conocer. La parte irascible, que comprende tanto los sentimientos de ira o indignación como la fuerza de animo o ímpetu necesario para realizar una acción, la de querer. Y la parte concupiscible o apetitiva, que abarca todos los impulsos biológicos, la de desear. De las tres partes, la parte más valiosa, exclusiva del hombre es la racional. Cada parte del alma tiene su virtud propia. La prudencia es la virtud de la parte racional; la valentía o fortaleza, de la irascible; y la moderación o templanza, de la concupiscible.

Hay una cuarta virtud, la justicia, que consiste en una armonía entre las distintas partes del alma, en que cada una cumpla su función; la de la racional, dirigir las acciones del hombre; la de la irascible, auxiliar a la razón; y la de la concupiscible, someterse y dejarse dominar por las otras dos. Un hombre justo es por lo tanto, prudente, valiente y moderado. Un hombre tal solo puede serlo un filósofo, pues es el único que conoce el bien, ayudado por la dialéctica, en la búsqueda de verdades cada vez más universales, llega a una única suprema verdad, el Bien, objeto de amor. El amor al Bien sería una fuerza que elevaría al alma de la oscuridad a la luz, de la ignorancia al autentico conocimiento. Solo a él le sería permitido gobernar. No obstante, la auténtica ocupación de los filósofos gobernantes consiste en la “Dialéctica” y se llega a ella por la educación. Solo por su empleo alcanzamos las ideas, difíciles de definir, pero que su teoría se constituye en el centro de todo el pensamiento platónico y a partir del cual va a articularse toda su filosofía.

3) Relación del tema elegido con otra posición filosófica y valoración razonada de su actualidad.



Aristóteles (384-322 a.C.) al igual que Platón, representa uno de los pilares de la filosofía Occidental. Comenzó siendo discípulo de Platón, pero pronto se separó de su pensamiento. Aristóteles se opuso tanto en su forma de concebir el mundo, como en la de interpretar el conocimiento. En el primer sentido, negó la existencia del mundo de las ideas, eje central del pensamiento platónico. Para él las ideas no se encuentran en un mundo separado y aparte, un mundo de auténtica realidad, objetivo, mundo suprasensible, como defendía Platón. En contraposición, Aristóteles se centrará en la naturaleza y en la forma. También denominada; eidos, morfé, ousía, entelejeia. De este modo el estajirita, pasará de la metafísica a la física. Metafísica en Platón, con la búsqueda de la verdadera realidad. Física, en Aristóteles, con el estudio de la forma, definida como principio interno del cambio de las cosas en la naturaleza. Nos brinda, pues, lo que la cosa es, es decir la esencia, que se encuentran en las propias cosas singulares y concretas. Por ejemplo, la esencia del caballo es lo que hace que el caballo sea caballo. Por consiguiente, en Aristóteles y como buen biólogo la relación es de abajo a arriba, de la experiencia sensible hasta la profundización filosófica del ser. Es la idea en el mundo y no el mundo en la idea, como quería Platón.
En el segundo sentido, dentro del problema del conocimiento. Platón conoce la verdad gracias al alma, que preexiste al cuerpo. Aristóteles negó la preexistencia de las almas y del conocimiento innato. Según él, el conocimiento humano es como un papel en blanco carente de todo contenido cognoscitivo. El conocimiento se adquiere a través de los sentidos y arranca de una percepción sensible ”nihil est in intellectus quod non fuerit in sensus”. Esto es, “nada existe en el entendimiento, que no exista antes en los sentidos”. El entendimiento es propio de los seres humanos, que realizan razonamientos. Existen dos tipos de entendimiento: pasivo y activo, más conocido como “agente”. Este es el que realiza la abstracción de las esencias., y el paciente el que las recibe. La abstracción de las esencias es un proceso complejo, pero parte de las realidades percibidas por los sentidos y profundiza hasta lo más íntimo del ser.
Encontramos otra diferencia entre Platón y Aristóteles. Si Platón al desarrollar su filosofía pretendía fundamentar sus “concepciones políticas”. Aristóteles, en el desarrollo de su filosofía pretendía fundamentar sus ideas biológicas y “físicas”. En efecto, Aristóteles, que perteneció a una familia de médicos e hizo estudios de biología, -como diríamos con palabras actuales-, tendió a ver todas las cosas con mentalidad de naturalista y a resaltar los aspectos finalistas o teleológicos de la realidad. Esto se debía a que los seres vivos tienden a su propio fin o perfeccionamiento, es decir hacia su desarrollo completo y adecuado. Es el carácter teleológico de la Physis. “Los seres naturales tienden a alcanzar la perfección que le es propia”. El propio Platón había dado impulso a un modelo teleológico, no mecanicista, basado en la idea Bien. La tendencia por alcanzar el verdadero conocimiento, es el deseo, ese “Eros” platónico para ascender a la idea Bien. Aristóteles, en contraposición, señalará una actitud teleológica inherente a la misma naturaleza, caracterizada por el movimiento. Así, distinguió, en ella, dos clases de seres, los naturales o “seres Physis”, y los artificiales o “seres techné” Los seres naturales son aquellos que tienen en si mismos el principio del movimiento y de reposo, como los minerales, los animales y las plantas. Los seres artificiales, son los originados por medio de la técnica o del arte, o sea, aquellos que poseen un principio extrínseco de movimiento. “Libro de Física”.

Con respecto al problema del movimiento existían varias opiniones, entre ellas se encontraba la postura de su maestro. En efecto, Platón negó el movimiento del mundo de las ideas. Sin embargo, admitió que existía movimiento en el mundo de las cosas, es decir, en el mundo de la “doxa” o de los sentidos. Para Aristóteles el movimiento no existe fuera de las cosas, sino que son las cosas corpóreas y materiales- minerales, plantas y animales- las que cambian. A la hora de explicar el movimiento Aristóteles recurrió a la teoría del acto y de la potencia. Acto es lo que un ser es y potencia es lo que puede llegar a ser. Por ejemplo, la bellota es en acto bellota pero en potencia es encina. He aquí la garantía de la posibilidad del movimiento.


Conocer algo científicamente es conocer sus causas, dice Aristóteles. El porqué de las cosas del mundo físico tiene siempre su explicación, su origen o causa. “Todo ser tiene una causa”.Otra crítica hacia Platón, pues coloca la causa en el mundo de las ideas y solo observa una, al igual que Parménides o los filósofos presocráticos, a los que también critica. El distingue la causa material (sustrato que puede ser todo, el bronce), formal (lo identifica con la esencia, lo que hace que la cosa sea, el caballo anteriormente citado), la causa eficiente (agente productor de la sustancia, el escultor) y la causa final (la primera causa, el prestigio, el dinero, adornar una plaza).
Finalmente si atendemos al ser humano, la concepción aristotélica significa una ruptura completa con el dualismo antropológico platónico. El hombre es un compuesto de materia y forma y pertenece al orden natural y como cualquier otra forma no puede existir separada de la materia. Consecuentemente, muerto el cuerpo, muere el alma. En conclusión, el ser humano concreto no puede ser inmortal. Para Platón, en cambio, el ser humano no era alma y cuerpo, sino exclusivamente alma y pertenecía al mundo de las ideas.
Valoración razonada de su actualidad.
En cuanto a influencias ejercidas, la filosofía de Platón es una de las más importantes en este aspecto, ya que como se señala, “la historia de la Filosofía es Platón, Platón y nada más que Platón”. Cabe destacar la influencia directa que Platón ejerció sobre el mejor de sus discípulos, Aristóteles (aunque este orientó su quehacer filosófico hacia las ciencias empíricas) que a su vez es también uno de los filósofos que más influencias ha ejercido en la Historia, sobre el neoplatonismo y sobre la filosofía cristiana de San Agustín, entre otros filósofos medievales.

Políticamente Platón ejerció importante influjo en autores de filosofía política del Renacimiento como Tomás Moro o Campanella que, a la postre, serán los autores en los que hay que buscar las raíces de los grandes sistemas políticos de finales del siglo XIX como el marxismo y que han condicionado la marcha histórica del nuestro.



Nietzsche (1844-1900) revive la filosofía de Platón, aunque desde un punto de vista de su crítica. Platón, según Nietzsche es el culpable y sustentador, a través de su dualismo en metafísica, del cristianismo. Siendo el mundo de las ideas el más cercano al cielo de los cristianos. El cristiano asume que el cuerpo es la cárcel para el alma. ro buscará la liberación en el ámbito de la fe, la salvación, no en el conocimiento. Nos hablará del cielo, sus ojos estarán en el mundo situado encima de sus cabezas, ahí se encontrará el verdadero sentido. El modelo a imitar, la verdadera sabiduría, como iniciaba Platón en sus diferentes diálogos de hace 2500 años. Es pues la manifestación del desprecio por la vida. Crítica a lo más característico de la cultura Occidental, desde Sócrates hasta Platón. Su superación radical es necesaria para la aparición del hombre nuevo, del superhombre.

En otro orden de cosas y en relación con el mundo tecnológico en el que vivimos, citar la trilogía Matrix. Son tres películas de ciencia ficción escritas y dirigidas por los Hermanos Wachowski. La película plantea que en el futuro, casi todos los seres humanos han sido esclavizados, tras una dura guerra, por las máquinas y las inteligencias artificiales creadas. Estas los tienen en suspensión, y con sus mentes conectadas a una simulación social que representa el final del siglo XX, Matrix. Los seres humanos son usados por las máquinas para obtener energía, y los pocos humanos descendientes de los que no cayeron en las redes de los robots o que han sido liberados de Matrix, la simulación, viven en la ciudad de Zion. Desde allí, una pequeña flota de naves se mueve por el subsuelo, entrando de forma clandestina a Matrix y tratando de liberar cada vez a más personas conectadas, buscando a aquellos que intuyen que algo no es correcto en el ilusorio mundo en que viven. ¿No nos invita a pensar este argumento en el mito de la caverna platónico? Los seres humanos esclavizados serían los prisioneros en la caverna, presos por estar en el mundo de las apariencias, los sentidos. La simulación social conecta con ese mundo falso platónico. Y Zion sería, por supuesto el mundo suprasensible, privilegio de unos pocos. En Matrix, los liberados o los que no cayeron en las redes, estarían representados en Platón por los filósofos. Los trasmisores de la verdad, los salvadores de la sociedad.


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