Social capital and innovation in industry clusters



Descargar 411,98 Kb.
Página1/5
Fecha de conversión31.05.2017
Tamaño411,98 Kb.
  1   2   3   4   5
CAPITAL SOCIAL E INNOVACIÓN EN CLUSTERS INDUSTRIALES

SOCIAL CAPITAL AND INNOVATION IN INDUSTRY CLUSTERS

Cristóbal Casanueva Rocha, crocha@us.es

Ignacio Castro Abancéns. icastro@us.es

José Luis Galán González, jlgalan@us.es

Departamento de Administración de Empresas y Marketing. Facultad de Económicas. Universidad de Sevilla. Avda. Ramón y Cajal, 1. 41018 Sevilla.

RESUMEN:

El estudio de las relaciones entre clusters geográficos, información e innovación constituye una línea de investigación de creciente importancia en la literatura de dirección estratégica (Bell y Zaheer, 2007; Cainelli et al., 2007; Inkpen y Tsang, 2005; Bell, 2005; Tallman et al., 2004). Sin embargo, aún permanece por explorar numerosas cuestiones relacionadas sobre todo con el capital social que se desarrolla dentro del clúster y cómo influye en las capacidades de innovación de las empresas. Este trabajo propone que el nivel de capital social de una empresa en un cluster geográfico puede proporcionarle ventajas en los flujos de información que le permitan mejorar sus resultados de innovación. Se define el capital social como un constructo multidimensional; la medida y consideración conjunta de esas dimensiones constituye una aportación novedosa del presente estudio, pues las investigaciones previas se han centrado casi exclusivamente en algunas de las dimensiones del capital social. El estudio se realiza en un cluster de la industria del calzado en España y se analizan las redes de información que se producen entre todos los miembros del cluster. Los resultados muestran que las empresas con mayor capital social son más innovadoras en productos y en procesos.

PALABRAS CLAVE: capital social, innovación, información y cluster.

ABSTRACT:

The research about relationships among industry clusters or district-based local systems, information and innovation increasingly make up an important line of investigation in the strategic management field (Bell y Zaheer, 2007; Cainelli et al., 2007; Inkpen y Tsang, 2005; Bell, 2005; Tallman et al., 2004). However, no evidence has been found regarding some questions about how organizations develop social capital inside industry clusters and how innovation outputs can be influenced by this resource. This paper proposes that the level of a firm´s social capital, for firms located inside a district-based local system, can provide informational advantages which could improve the innovation output. Social capital is defined as a multidimensional construct; both this consideration and its measure provide an original contribution because previous research has focused only on some social capital dimensions. The present study examined the geographically localised footwear cluster in Spain and studied the informational networks which had been generated by the cluster’s members. The results show that the firms with higher levels of social capital are more innovative both in products and processes.

KEY WORDS: social capital, innovation, information, cluster.


  1. INTRODUCCIÓN

La cuestión fundamental de la dirección estratégica consiste en explicar por qué las empresas difieren en su rendimiento (Rumelt et al., 1994). Las explicaciones más aceptadas centran las causas principales de esas divergencias en los recursos y capacidades internos de la empresa. Sin embargo, en los últimos años un elevado número de investigadores, basándose en la teoría de redes y de alianzas estratégicas, han subrayado la importancia que para las empresas tienen los recursos externos que son movilizados a través de las redes interorganizativas (Gulati, 1999; Gulati et al., 2000). El enfoque de las redes estratégicas defiende que el incrustamiento (embeddedness) de las organizaciones en redes tiene fuertes implicaciones en el rendimiento de las empresas (Baum et al., 2000). Zaheer y Bell (2005) consideran que, debido a la existencia de una serie de recursos y capacidades (tales como información o conocimiento diverso, recursos y cooperación o el aval de terceras partes), que son generalmente adquiridos a través de nexos interorganizativos, y dado que el acceso a tales recursos y capacidades determinan el rendimiento de las empresas, resulta relevante desde una perspectiva estratégica examinar el efecto de la estructura de la red en el rendimiento de las empresas.

Junto a la estructura de la red, también es importante tener en cuenta, por un lado, el patrón o modelo mediante el cual la empresa se halla vinculada al resto de organizaciones de la red y, por otro, la dotación de recursos de sus compañeros. En este sentido, el concepto de capital social trata de abarcar todos estos aspectos que conforman sus distintas dimensiones. Entre esas dimensiones es preciso destacar la relacionada con los recursos de los contactos, pues no ha sido analizada en los estudios sobre redes interorganizativas. Lin et al. (1981) definían expresamente el capital social como los recursos que controlan los compañeros y el acceso individual a éstos. En este sentido, la magnitud del capital social es también una función de los recursos de los compañeros (Adler y Kwon, 2002; Gabbay y Leenders, 1999; Lin, 1999).

Como apuntan Adler y Kwon (2002), el capital social es un concepto que ha sido definido de una manera amplia (estos autores lo definen como un concepto paraguas amplio -wide-umbrella-), lo cual hace necesario que su análisis requiera de una definición o delimitación precisa tomando como punto de partida la teoría de las redes sociales (Rodan y Galunic, 2004). En este sentido, el origen del capital social reside en la red de continuas relaciones de intercambio que los actores individuales o colectivos van acumulando a lo largo del tiempo (Coleman, 1988; Bourdieu, 1986). Y al igual que otras formas de capital, el capital social implica una fuente de valor potencial (Rodan y Galunic, 2004).

En general, los distintos enfoques que se han hecho del capital social caen o se pueden enmarcar en algunas de las dos principales conceptualizaciones de las redes sociales (Nahapiet y Ghoshal, 1998). El primer enfoque se centra en la estructura de red; los atributos de la estructura de la red que principalmente se han analizado han sido la centralidad de la posición de un actor (Ibarra, 1993), en qué medida está cohesionada la red (Coleman, 1988) y el grado de desconexión o huecos estructurales entre los actores (Burt, 1992). El segundo enfoque, que ha sido menos explorado, se centra en el contenido de la red, es decir, en las características y recursos de los actores que conforman la red y en la calidad de las relaciones (Uzzi, 1996).

El concepto y el modelo de medida que vamos a utilizar en este trabajo integra ambos enfoques, asumiendo que el capital social es un concepto multidimensional: tanto la estructura de la red (dimensión de Coleman y de Burt) como las características de las relaciones (dimensión relacional) y de los actores (dimensión recursos), son esenciales para aproximarnos adecuadamente a este recurso (Koka y Prescott, 2002, 2008; Castro, 2005).

En virtud de lo anterior, las relaciones interorganizativas van a actuar como conductos a través de los cuales van a fluir la información, el conocimiento y otros recursos (Ahuja, 2000; Zaheer y Bell, 2005). El valor superior de la estructura de una red descansa tanto en que los compañeros posean la información o el conocimiento superior que la empresa focal necesita, como en la capacidad que tenga la empresa focal de explotar el conocimiento que obtiene de sus contactos.

El objetivo de este trabajo es conocer si el capital social de una empresa particular de un cluster, derivado de la estructura de sus relaciones interorganizativas y de las características de éstas y de sus socios, influye a través de los procesos de intercambio de información y conocimiento en que dicha empresa tenga unos mejores resultados en su innovación tanto de productos como de procesos.

Después de esta introducción, el siguiente apartado desarrollará las principales aportaciones sobre la conexión entre clusters geográficos, redes sociales, intercambio de información, aprendizaje e innovación. El tercer apartado del trabajo se centrará en la articulación del capital social como un constructo multidimensional y en la explicación de cómo estas dimensiones y el capital social en su conjunto afectan a la innovación, planteándose diversas hipótesis derivadas del modelo. El cuarto apartado recoge los aspectos metodológicos y, en particular, se describe el cluster analizado, se explica el proceso de obtención de datos y las variables que han sido construidas a partir de los mismos. El quinto apartado recoge los resultados utilizando tanto modelos de regresión como de ecuaciones estructurales. El último apartado se centra en las conclusiones del estudio y en las futuras líneas de investigación.




  1. CLUSTERS GEOGRÁFICOS, INFORMACIÓN E INNOVACIÓN

En este apartado, en primer lugar, se tratará de definir y delimitar el concepto de cluster geográfico; posteriormente, se analizará la importancia que tiene la proximidad geográfica para el intercambio de información, principalmente la tácita; y, por último, se estudiará como lo anterior puede incidir en los resultados de innovación de las empresas que se ubican en un determinado cluster.

CLUSTER GEOGRÁFICO

Un cluster es un grupo de empresas de sectores similares o relacionados que están ubicadas geográficamente próximas unas de otras (Pouder y StJohn, 1996; Harrison et al., 1996). Algunos investigadores como Harrison (1994) y Porter (1990) pronosticaron que las empresas en los clusters debían ser más innovadoras, principalmente por dos razones:



  • Las empresas en los clusters se benefician de las economías de aglomeración, tales como: tamaño eficiente de los proveedores cercanos, observación directa de los competidores, y la habilidad para explotar el conocimiento colectivo.

  • Las empresas en los clusters se benefician de los efectos basados en la red, especialmente por la interacción social aumentada.

Las dimensiones esenciales o definitorias de un cluster son: la proximidad geográfica, la red interorganizativa y la red institucional (Rocha, 2004). La dimensión geográfica de los clusters ha sido estudiada principalmente por los economistas, enfatizando las ideas de fuentes y beneficios de las economías externas. La dimensión de red de los clusters ha sido analizada por los sociólogos y teóricos de la organización, enfatizando la importancia del incrustamiento (embeddedness) (Granovetter, 1985), de las redes sociales (Nohria y Eccles, 1992) y del capital social (Coleman, 1988). Si la dimensión geográfica se refiere a la ubicación de las empresas en una misma área, y es la única dimensión de los clusters que ha sido empleada en la mayoría de los estudios, y si las redes interorganizativas hacen referencia tanto a alianzas estratégicas o transacciones basadas en el mercado como a las relaciones informales entre las empresas que conforman el cluster (Rocha, 2005), la tercera dimensión de los cluster, es decir, la dimensión institucional, hace referencia a las relaciones entre las empresas y otras entidades, públicas y privadas, dentro del cluster, así como a las instituciones que caracterizan ese cluster en particular. Esta dimensión institucional incluye nuevamente tanto relaciones formales, como pudieran ser las relaciones que se derivan de la pertenencia a cámaras de comercio u otro tipo de asociaciones, como relaciones informales, como por ejemplo normas compartidas o conocimiento común o colectivo. Para Rocha (2005), la naturaleza de bien colectivo de las redes institucionales está estrechamente relacionada con el concepto de capital social. Sin embargo, otros autores (Kostova y Roth, 2003; Galán y Castro, 2004) establecen que el capital social puede ser analizado a dos niveles, un primer nivel macro, donde estaría encuadrada esta dimensión de red institucional como un bien colectivo (Adler y Kwon, 2002), y un segundo nivel micro, donde se encuadraría la dimensión de redes interorganizativas.

Este trabajo de investigación se centra en un cluster determinado para analizar las relaciones sociales que se han establecido entre sus distintos miembros. Así, cuando las relaciones de cooperación se hallan incrustadas en relaciones sociales aumenta la colaboración, se reduce la competencia y se fomenta el intercambio de información (Rocha, 2004). Por otro lado, la conformación del capital social requiere tiempo y la proximidad geográfica que se da en los clusters puede favorecer su desarrollo (Westlund y Bolton, 2003).

Rocha y Sternberg (2005) argumentan también que aunque los investigadores se suelen centrar en las relaciones interorganizativas que se producen en el interior del cluster, las redes externas van a jugar también un papel crítico para ayudar a los actores del cluster a identificar oportunidades, amenazas y recursos más allá de los límites geográficos del cluster, creándose así las condiciones para evitar la ceguera e inercia de las empresas que conforman el cluster (Pouder y StJohn, 1996).

INFORMACIÓN

Entre los beneficios que supone el capital social para una empresa que se halle ubicada en una red social se incluyen: un acceso privilegiado a información y conocimiento, oportunidades preferentes para nuevos negocios, reputación, influencia, y aumentar la comprensión de las normas de la red (Inkpen y Tsang, 2005). Estos autores tratan de entender la creación y transferencia de conocimiento entre los miembros de una red y qué papel juega el capital social en esta transferencia. En este dirección, Podolny y Page (1998) identifican dos tipos de aprendizaje: en primer lugar, las redes pueden facilitar el aprendizaje mediante la transferencia de conocimiento e información desde una empresa a otra, es decir, las redes actuarían como conductos para procesar y movilizar conocimiento; en segundo lugar, las redes pueden convertirse en el centro de la creación de conocimiento a nivel interorganizativo, antes que dentro de las organizaciones que conforman la red.

Bell y Zaheer (2007) subrayan la importancia no sólo de las redes sociales sino también de la localización geográfica para los flujos de conocimiento, lo cual refuerza la importancia de analizar las redes sociales en un cluster geográfico o distrito industrial. En este sentido, la dificultad de trasmitir conocimiento entre los individuos de las organizaciones se incrementan con la distancia geográfica y, contrariamente, decrementa con la proximidad (Bell y Zaheer, 2007).

Tradicionalmente, la estructura de la red ha sido usada como un proxy tanto para el acceso a cantidad, como a heterogeneidad o calidad de información (Koka y Prescott, 2002). Así, esta heterogeneidad proporciona información valiosa para que nuevas oportunidades sean descubiertas o desarrolladas más rápidamente. En esencia, las empresas que en la red mantienen una posición de intermediación van a tener acceso a una información o conocimiento más diverso, lo que les permitirá estar más completamente informadas (Rodan y Galunic, 2004). Burt (1992) aboga por las oportunidades de intermediación de una red completa de empresas desconectadas y apela a las ventajas de la diversidad de información y, por tanto, de conocimiento. Gulati (1999) argumenta que las relaciones de una empresa pueden ofrecer recursos de la red (network resources), que son una fuente de información valiosa para las empresas. De igual manera, Dyer y Singh (1998) identificaron las rutinas de compartir conocimiento o información como una de las posibles fuentes de rentas relacionales. En este sentido, una de las principales aportaciones que supone este trabajo de investigación reside en que va a ser analizada específicamente una red de transmisión de información.



INNOVACIÓN

Por último, respecto a la importancia de la ubicación en un cluster geográfico y la transmisión de información para la innovación de las empresas, varios autores señalen que el contexto de conocimiento que crea un cluster favorece la innovación (Kogut y Zander, 1992; Capello, 1999; Maskell, 2001; Capello y Faggian, 2005). Para Rodan y Galunic (2004) existen evidencias de que muchas de las mejores ideas tienen un origen interdisciplinar o interorganizativo, beneficiándose los innovadores o emprendedores de una perspectiva amplia y de la información que procede del exterior del área de trabajo habitual. Por tanto, existen razones para esperar la interacción positiva entre la estructura de la red y la heterogeneidad de conocimiento, tanto para el rendimiento general como para la innovación. Por su parte, Zaheer y Bell (2005) subrayan la importancia del conocimiento y de la información en el rendimiento de las empresas, y el papel clave que las redes juegan en su transmisión; demostrando empíricamente cómo la estructura de las redes interorganizativas, junto con la capacidad de innovación de las empresas, influye en el rendimiento.

La innovación, por definición, implica desarrollar e implementar nuevas ideas para resolver problemas (Dosi, 1988). Generalmente, la innovación incluye diferentes formas de cooperación informal en I+D, originadas a partir del intercambio informal de información entre las empresas. Por esta razón, aquellas empresas que están mejor posicionadas en la red para acceder a información deberían ser más innovadoras (Bell, 2005). Las empresas en los clusters tienen mejor acceso a información como consecuencia tanto de los efectos directos del cluster como de los procesos de red subyacentes en el mismo (Pouder y StJohn, 1996; Porter, 1990; Bell, 2005; Bell y Zaheer, 2007). De hecho, el efecto total de los clusters en innovación puede ser principalmente indirecto, influenciado parcialmente por la posición en la red. Bell (2005) se centra en el efecto directo de los clusters en la innovación que opera independientemente de los efectos de red. Estos efectos del cluster surgirán parcialmente porque hay un conocimiento común disponible para los miembros del cluster. La proximidad geográfica de las empresas en los clusters o en los distritos industriales aumenta la observación directa de los competidores. En este sentido, una empresa que observa a sus competidores podrá intentar imitar a éstos e inadvertidamente generar innovación (Capello, 1999; Capello y Faggian, 2005; March, 1994). Las empresas exteriores a los clusters, denominadas ‘remotas’, no van a tener acceso ni al conocimiento común de los clusters ni a la observación directa de sus competidores, no siendo capaces por tanto de utilizar estos conductos para la innovación (Powell et al., 1996; Maskell, 2001; Bell, 2005).

Bell (2005) examina la relación entre cluster, redes y capacidad para innovar de la empresa proponiendo que la centralidad en los clusters y redes debería aumentar la capacidad para innovar de las empresas. Este autor demostró la hipótesis de que aquellas empresas que ocupaban posiciones centrales en la red directiva aumentaban su capacidad para innovar, sugiriendo que las relaciones informales de amistad y la comunicación de información tácita proporcionan una importante fuente para la innovación (Uzzi, 1996; Bell, 2005). Por otro lado, no encontró relación significativa entre nexos institucionales y capacidad de innovación, quizá porque en este tipo de red, o en el sector estudiado, los nexos institucionales fueron empleados únicamente para transmitir información bien conocida, explícita, y fallaron a la hora de transmitir información lo suficientemente novedosa para aumentar la innovación (Uzzi, 1996).

Mientras que los directivos han centrado recientemente su atención en estructurar la red de nexos formales de sus empresas, tales como alianzas estratégicas (Doz, 1996), el estudio de Bell (2005) demuestra que los directivos deberían poner su atención también en gestionar sus redes sociales estratégicamente (Burt, 1992; Bell, 2005; Bell y Zaheer, 2007).


  1. MODELO CONCEPTUAL E HIPÓTESIS

Tipos de información: la red de información tácita

A la hora de analizar la información y el tipo de conocimiento que se genera, muchos autores han recurrido a la tipología clásica que diferencia entre información o conocimiento tácito y codificable o explícito (Polanyi, 1967). Concretamente, Bell (2005) distingue entre redes directivas o gerenciales (managerial networks) que se caracterizan por la transmisión de información tácita; y redes institucionales (institucional networks) caracterizadas por transmitir sobre todo información explícita. Además, las relaciones caracterizadas por la confianza han sido identificadas como de especial relevancia para el intercambio de información compleja y conocimiento que es requerido para mejorar el rendimiento de innovación (Nahapiet y Ghoshal, 1998; Tsai y Ghoshal, 1998; Uzzi, 1996).

En este sentido, es importante hacer una distinción entre las transferencia de información tácita y explícita. Existe un consenso generalizado respecto a que es más sencillo transferir información explícita que compartir conocimiento tácito (Winter, 1987). Los nexos interorganizativos de “menor calidad”, tales como los establecidos para meros intercambios comerciales, pueden constituir canales adecuados para la transmisión de información explícita que haga referencia a productos, servicios, mercados, precios, etc. Por el contrario, la transmisión de información tácita, como el “know-how” y la experiencia, requiere de un determinado nivel de socialización (Nonaka, 1991) y de confianza (Uzzi, 1996).

Como fue analizado en el apartado anterior, algunos autores consideran que la capacidad para innovar de las empresas estaba muy determinada por la comunicación de información tácita y las relaciones de confianza (Uzzi, 1996; Bell, 2005). Por esta razón en este estudio, puesto que vamos a analizar el capital social diferencial de las empresas como fuente de ventaja competitiva a través del incremento en el rendimiento innovador, nos centraremos en la red de información tácita (las cuales se caracterizan por un alto de grado de cooperación, amistad y confianza entre las partes que la conforman). En esta dirección, Bell y Zaheer (2007) señalan que la transmisión de información tácita implica demostración antes que enunciación, y la demostración es llevada a cabo más rápida y fácilmente cuando las organizaciones se hallan próximas a nivel geográfico.




El capital social y sus dimensiones

El capital social puede ser concebido como una red de relaciones que posee una organización (o individuo), la cual le proporciona valor al permitirle el acceso a los recursos que están incrustados en la red (Florin et al., 2003; Nahapiet y Ghoshal, 1998). Según esta definición, el conjunto de relaciones y las características de estas relaciones, como la historia (path dependence) o la confianza, permitirán a la empresa acceder a otros recursos que poseen determinadas organizaciones de la red. Por su parte, Adler y Kwon (2002) afirman que el capital social es, en todas sus formas, una relación y no una cosa; por esta razón, considerar los recursos que los actores podrían potencialmente movilizar a través de sus relaciones, puede resultar vital para entender la naturaleza de este concepto.

El capital social es un constructo multidimensional, cuyo valor no puede ser medido de manera directa, sino que la aproximación al mismo se hace mediante la identificación y medida de una serie de dimensiones (Koka y Prescott, 2002). La literatura ha identificado tres dimensiones (estructural, relacional y recursos) (Batjargal, 2003; Adler y Kwon 2002; Koka y Prescott, 2002; Nahapiet y Ghoshal, 1998), que pueden tener una influencia directa e independiente sobre la innovación de las empresas, como han puesto de manifiesto numerosos estudios (Ahuja, 2000; Tsai y Ghoshal, 1998).

La dimensión estructural pone de manifiesto el tejido general de relaciones que posee una empresa (Granovetter, 1992). Esta dimensión trata de abarcar toda la interacción social que se produce en la red, centrándose en las propiedades del sistema social y de la red de relaciones como un todo (Nahapiet y Ghoshal, 1998). De este modo, la localización de los contactos de una empresa en una estructura social de interacciones proporcionará a la empresa una serie de ventajas, oportunidades o beneficios. La dimensión estructural puede desglosarse a su vez en dos sub-dimensiones.



La primera es la sub-dimensión cohesión (Capital Social de Coleman), según la cual la densidad de las relaciones o interacciones facilita el intercambio de recursos, genera obligaciones y expectativas, e impone sanciones a aquellas organizaciones que incumplan con sus obligaciones (Koka y Prescott, 2002). Así, Coleman (1988) considera que las estructuras de redes densas facilita la emergencia de normas efectivas, lo cual conlleva un fortalecimiento del capital social y, por tanto, un intercambio fluido de recursos como la información. En una estructura más abierta o menos densa, la violación de las normas es más difícil de detectar y castigar. En esta misma dirección, Ahuja (2000) afirma que el número de vínculos, tanto directos como indirectos, que una empresa mantiene puede afectar positivamente a los resultados de la innovación, pues estos nexos proporcionan principalmente tres beneficios vitales como son: el conocimiento compartido, la complementariedad y la escala. Koka y Prescott (2008) esgrimen argumentos de acceso a la información como uno de los principales beneficios que se deriva del capital social de Coleman, que ellos denominan network prominence. Así las empresas más prominentes pueden acceder a mayor cantidad de información fiable, siendo los beneficios función del número de compañeros que tenga la empresa, así como del número de relaciones que mantenga con cada uno de éstos (Koka y Prescott, 2008). En este sentido, la cohesión relacionada con la idea de múltiples accesos no es más que el concepto de centralidad.

Hipótesis 1: Cuanto mayor sea la centralidad de la empresa en la red de información, mayor será su grado de innovación.
La segunda es la sub-dimensión diversidad (Capital Social de Burt), relacionada con los nexos débiles y los huecos estructurales que permiten a las organizaciones descubrir nuevas oportunidades como consecuencia de intermediar con una información nueva y diferente (Burt, 1992). Los huecos estructurales son espacios en los flujos de información existentes entre las empresas que conforman una red. Un hueco estructural va a implicar que los actores que se hallen a cada lado del hueco tengan acceso a diferentes flujos de información (Ahuja, 2000). Así, partiendo de las ideas de huecos estructurales de Burt (1992), una red egocéntrica de una empresa rica en huecos estructurales va a implicar acceder a compañeros que están mutuamente desconectados y consecuentemente a muchos flujos de información diversa; consecuentemente, maximizar los huecos estructurales o minimizar la redundancia entre los compañeros es un aspecto vital para construir una red eficiente y rica en información (Van de Ven, 1986; Shipilov, 2006; Cowan y Jonard, 2006). Por consiguiente, muchos huecos estructurales en la red egocéntrica aumentarán el acceso a información diversa y, ciertamente, aumentará los resultados de innovación (Ahuja, 2000). Además de que las empresas que sean capaces de actuar como intermediarios entre las diferentes partes de la red tengan acceso a información diversa o no redundante, es muy probable que estas empresas controlen el ritmo y ratio de cambio e innovación en la red y, por tanto, que aumente su posición competitiva en la misma (Koka y Prescott, 20028).
Hipótesis 2: Cuanto más huecos estructurales existan en la red de una empresa, mayores serán sus resultados de innovación.
No existe mucho consenso respecto a la relación que existe entre ambas posiciones o sub-dimensiones, ya que hay algunos autores que lo analizan de manera independiente (Coleman, 1988; Burt, 1992; Walter et al., 1997), y otros investigadores (Castro, 2005; Koka y Prescott, 2008) consideran que, aunque ambas posiciones son analíticamente distintas en términos de los mecanismos que proporcionan beneficios, ambas posiciones se fundamentan en la misma estructura de red para proporcionar resultados diferentes. Así, toda empresa tendrá un determinado nivel tanto de centralidad como de huecos estructurales; por tanto, ambas posiciones no son mutuamente excluyentes sino que estos niveles dependerán de que una empresa persiga los beneficios proporcionados por una determinada posición, prominente (capital social de Coleman) o emprendedora (capital social de Burt), o de ambas simultáneamente (Koka y Prescott, 2008). Esta es la razón por la cual se ha considerado dentro de la dimensión estructural dos sub-dimensiones y se han planteado dos hipótesis distintas. Sin embargo, la naturaleza de las habilidades y capacidades que las empresas deben desarrollar para beneficiarse de cada uno de los tipos de posiciones es muy diferente, pues en el caso de las posiciones prominentes o de centralidad serán capacidades más encaminadas a la explotación de las innovaciones, mientras que en el caso de los huecos estructurales las capacidades buscarán más la exploración. Por esta razón, es improbable que las empresas puedan desarrollar y poseer simultáneamente altos niveles de ambos tipos de capacidades y aquellas empresas que así lo hagan, podrían quedar atrapadas en la mitad provocando que sus esfuerzos se diluyesen y obteniendo unos pobre resultados (Koka y Prescott, 2008).

La dimensión relacional del capital social se refiere a las características y atributos de las relaciones, como la confianza (trust) y otros incentivos complejos que se derivan principalmente de la historia y reputación de la empresa (Gulati et al, 2000). Por tanto, la dimensión relacional trata de señalar en qué medida las acciones económicas son afectadas por la calidad de las relaciones entre los actores (Granovetter, 1992). Estudios previos han observado que cuando dos actores interactúan a lo largo del tiempo, su relación de confianza se hará más fuerte y será más probable que los actores se perciban unos a otros como merecedores de confianza (trustworthy) (Gulati, 1999; Granovetter, 1985; Tsai y Ghoshal, 1998). Así, dos empresas que confíen mutuamente van a estar más predispuestas a compartir sus recursos sin preocuparse de posibles comportamientos oportunistas. La creación de nuevos productos y procesos requiere que las empresas reubiquen sus recursos, combinen nuevos recursos, o combinen los recursos existentes de nuevas maneras (Tsai y Ghoshal, 1998). Por consiguiente, puesto que la innovación puede ser asociada a los procesos de intercambio y combinación de recursos y éstos están positivamente asociados con el nivel de confianza (dimensión relacional) existente en las relaciones, se podrían plantear la siguiente hipótesis:


Hipótesis 3: Cuanto mayor sea la dimensión relacional del capital social, mayores serán los resultados de innovación de la empresa.
La dimensión recursos del capital social se refiere al grado en el cual los contactos de la red poseen recursos valiosos (Batjargal, 2003; Lin, 1999). Para que las empresas puedan movilizar los recursos de sus contactos, deben tener conocimiento de los recursos existentes en la red, e incluso tratar de cuantificarlos o valorarlos; de este modo, la creación de las redes interorganizativas, y del capital social, podría estar motivada por la intención de las empresas de acceder y poner en uso los recursos de sus socios, con lo que esta dimensión sería crítica como factor explicativo de las redes interorganizativas. Dado que los procesos de intercambio y combinación de recursos están asociados con la innovación (Tsai y Ghoshal, 1998), tanto la disponibilidad de recursos en la red de la empresa como la movilización real de éstos van a jugar un papel crucial en las innovaciones que la empresa pueda llevar a cabo.
Hipótesis 4: Cuanto mayor sea la dimensión recursos del capital social de la empresa, mayores serán los resultados de innovación.
Antes de iniciar el estudio empírico es importante definir el nivel en el cual vamos a analizar el capital social, ya que éste puede ser analizado a dos niveles, micro y macro. De hecho, éste es uno de los temas que ha generado mayor controversia en la teoría del capital social. El problema reside en si el capital social es un bien colectivo o individual (Portes, 1998; Lin et al., 2001). La mayoría de los académicos coinciden en que el capital social puede ser concebido tanto como un bien colectivo como individual o privado (Coleman, 1988; Leana y Van Buren, 1999; Adler y Kwon, 2002; Kostova y Roth, 2003; Tallman et al, 2004). El capital social como un recurso colectivo se diferencia de los bienes puramente públicos, por un lado, en que su uso es exclusivo, es decir, los actores que conforman la red pueden ser sancionados o excluidos de una determinada red interorganizativa. Por otro lado, porque los actores que conforman el grupo interorganizativo cohesivo pueden excluir a los actores que están fuera de ese grupo o subred de los beneficios derivados del capital social, pudiendo obtener así una ventaja competitiva interorganizativa frente al resto de grupos o subredes del sector (Adler y Kwon, 2002; Tallman et al., 2004).

Por otro lado, otros autores afirman que el beneficiario del capital social es una empresa o actor individual, pues éste es un bien privado que beneficia principalmente a los actores que lo poseen; así, las empresas difieren en su nivel de capital social, indicando que éstas persiguen y reciben diferentes beneficios que constituye una categoría individual (Leana y Van Buren 1999; Koka y Prescott, 2002; Kostova y Roth, 2003)

Por consiguiente, una forma de heterogeneidad de recursos es la desigualdad de capital social, también recogido en la literatura como capital social diferencial (Lin et al. 2001; Batjargal, 2003). Se trata de un capital exclusivo para cada actor, del que depende su capacidad de acceso a la información y a otros recursos, así como a las oportunidades que pueden ser relevantes para su posterior éxito competitivo. Los dos tipos de análisis (macro y micro) y, por tanto, de capital social (colectivo y diferencial) son evidentes en un cluster regional o geográfico. Tallman et al. (2004) afirman que alcanzar una ventaja competitiva sostenible es posible tanto para las empresas (Barney, 1991) como para los clusters regionales (Porter, 1998). Por un lado, para que se produzca la ventaja competitiva en el nivel del cluster, el conocimiento debe ser compartido entre todas las empresas que conforman el cluster. Esto se apoya en la teoría o el enfoque relacional (Dyer y Singh, 1998) que defiende que los recursos compartidos generan rentas relacionales y son fuente de ventajas competitivas interorganizativas. Por otro lado, para que en un cluster geográfico una empresa obtenga una ventaja competitiva al menos una parte del conocimiento debe permanecer privada (Tallman et al., 2004). En esta misma dirección, Cainelli et al. (2007) analizaron y demostraron que dentro de un distrito industrial el capital social estimulaba la innovación y, consecuentemente, el crecimiento económico.

Una vez delimitado el concepto de capital social diferencial y analizada su posible incidencia en la innovación de las empresas, hemos de comentar que algunos autores defienden que el capital social es un constructo multidimensional que no puede ser medido de manera directa, sino que la aproximación al mismo debe hacerse mediante la identificación y medida de una serie de dimensiones (Nahapiet y Ghoshal, 1998; Koka y Prescott, 2002). Las dimensiones principales que se han analizado a nivel interorganizativo se corresponden con las cuatro hipótesis anteriormente analizadas: estructural, relacional y de recursos. A nivel intraorganizativo también se suele analizar la dimensión cognitiva planteada por Nahapiet y Ghoshal (1998).



En virtud de lo anterior, en nuestro estudio la hipótesis principal tratará de demostrar que el capital social diferencial es un constructo de carácter multidimensional que constituye para la empresa un recurso individual que puede crear valor para las empresas, pues algunos autores (Hitt et al., 2002) consideran que la innovación de una empresa se ha convertido en un factor crítico en la creación de valor organizacional y, por consiguiente, es fuente de ventaja competitiva.
Hipótesis 5: El capital social diferencial es un constructo multidimensional que afecta positivamente a las innovaciones de las empresas dentro de un cluster geográfico.

Figura 1 Modelo conceptual propuesto




  1. METODOLOGÍA
  1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2016
enviar mensaje

    Página principal