Síntesis de las actividades del Taller sobre Comercio Justo


Reconocimiento público y comercio internacional



Descargar 181,05 Kb.
Página7/10
Fecha de conversión01.08.2017
Tamaño181,05 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

3.8 Reconocimiento público y comercio internacional


La promoción del comercio justo, según el Taller, ha de ir acompañada de debates públicos acerca de los fundamentos de las políticas económicas actuales a fin de entablar una verdadera reflexión para un desarrollo sostenible (1999-1 : 5). El comercio justo goza cada vez más del reconocimiento de las instancias políticas, especialmente en Europa, pero aún queda mucho camino por recorrer ya que el reconocimiento sigue estando limitado al comercio Sur-Norte (2002-3 :18). Los gobiernos tienen que ir más allá de los gestos simbólicos si se quiere que el comercio justo tenga un alcance real. Así es como, en varias ocasiones en los trabajos del taller, se observa que la verdadera contribución del comercio justo es su potencial o su audacia en querer transformar las reglas del comercio y de la economía en general y suscitar un debate sobre este reto específico.

Durante el encuentro de Lima en 2001, los actores del comercio justo se preguntaron acerca de los impactos de los acuerdos internacionales sobre el comercio justo y vice versa, a saber: cómo se podía utilizar el comercio justo como palanca de cambio de las reglas del comercio internacional. Por una parte, se planteó que el comercio justo iría en contra de los acuerdos económicos dado que los acuerdos en el marco de la OMC prohíben en principio «la discriminación entre dos productos sobre la base de los procesos y métodos de producción» (2001-4 : 5). Este principio es una amenaza para el desarrollo del comercio justo, principalmente porque podría imponer límites en cuanto al etiquetado de los productos justos y en cuanto a la información al consumidor, y porque se teme que mine los esfuerzos desplegados a favor de la construcción de un marco jurídico que recoja las prácticas de comercio justo. De manera más amplia, este principio dificulta el proceso de internalización de los costes sociales y medioambientales (2001-4). Como contrapartida, el comercio justo está en una postura ideal para replantear y supervisar las prácticas de comercio internacional, más concretamente los acuerdos comerciales y las instituciones tales como la OMC, el FMI y el Banco Mundial principalmente. A título de ejemplo, se ha propuesto hallar las fallas del funcionamiento de la OMC con el objeto de que el comercio justo sirva de palanca para cambiar las reglas de esta institución y plantear el debate en el seno de la OMC acerca de la multifuncionalidad de la agricultura (2001-3 ; 2001-4). De manera más amplia, el movimiento del comercio justo ha de plantear un debate sobre el impacto de las reglas comerciales sobre los productores y el desarrollo (2003-6). En resumen, la OMC sólo reconoce la calidad y las características de un producto final mientras que el comercio justo se interesa también por todo el proceso de producción y de distribución.




4. Hacia un nuevo paradigma del comercio justo arrumado a los principios de la gobernanza en el siglo XXI


El movimiento del comercio justo no puede librarse de hacer serias reflexiones acerca de sus objetivos y de los medios que despliega para alcanzarlos, si quiere seguir siendo coherente. La presentación de los diferentes retos planteados por el Taller deja de manifiesto claramente algunos objetivos del movimiento que pueden parecer difícilmente conciliables. Con miras al desarrollo coherente del movimiento, el Taller hace la promoción de un nuevo paradigma para el comercio justo. El Taller se queda con la siguiente definición del comercio justo, la cual está más ampliamente anclada en la socioeconomía: «El comercio justo puede ser definido como un conjunto de prácticas socioeconómicas [alternativas al comercio internacional convencional (2002-5)] que permiten desarrollar nuevas formas de intercambios y de solidaridad a diferentes escalas y que contribuyen a un desarrollo sostenibles y justo de los territorios y de sus habitantes» (2002-3 :46). Siempre según el Taller, el comercio justo se opone a la división internacional del trabajo y propone una asociación basada en la confianza, la transparencia, la justicia y la sostenibilidad de las relaciones como base de intercambios más justos. Afirma el anclaje social de las relaciones comerciales, resocializa el acto comercial y apunta hacia una humanización del comercio de manera más amplia.

Las bases de este nuevo paradigma son las siguientes:



  • Se insiste sobre la pluralidad del movimiento que, aunque tradicionalmente está asociado al establecimiento de nuevas prácticas solidarias entre el Norte y el Sur, atañe más ampliamente a todas las iniciativas que van en este sentido tanto en el Norte como en el Sur.

  • El comercio justo persigue múltiples objetivos que van desde el cuestionamiento de las reglas y prácticas dominantes del comercio internacional hasta el establecimiento de nuevas prácticas solidarias entre productores y consumidores en las escalas locales, regionales e internacionales.

  • El comercio justo es una asociación basada en la transparencia, el respeto y el acceso a la información.

  • El comercio justo se inscribe dentro de unas estrategias más amplias de desarrollo sostenible y no es un objetivo en sí (2002-3).

De este modo, el comercio justo cubre el área de los intercambios comerciales de una economía que debería estar al servicio del ser humano y que respetaría el medio ambiente. En este concepto, participa en iniciativas que son portadoras de una nueva gobernanza para el siglo XXI (Calame, 2001). Recordemos cada uno de estos principios y cómo el comercio justo puede inscribirse dentro de estos principios de gobernanza y contribuir a ellos, siempre que el mismo sea considerado dentro de un amplio marco tal como el propuesto por el taller y, en particular, como un elemento de una economía social y solidaria.

4.1 La gobernanza está basada en un enfoque territorial y en el principio de subsidiaridad activa.


Considerado como una herramienta de desarrollo local, integrando principalmente el imperativo de seguridad alimentaria y participando en las redes locales de abastecimiento antes que acentuando su dependencia de los mercados del Norte mediante una especialización incrementada, el comercio justo contribuye a la reestructuración de lo local dentro de un marco de democracia participativa. En efecto, el comercio justo se basa en la estructura cooperativa y las organizaciones en cuyo seno se federan los productores tienen el mandato de reinvertir la prima del precio justo en instituciones colectivas locales tales como escuelas, centros sanitarios, centros de pericia, etc. La estructura organizacional del comercio justo incita a un diálogo y a una cooperación que ciertamente plantea desafíos, pero que, no obstante, tiene como finalidad tejer una solidaridad local entre productores de regiones vecinas susceptible de desembocar en eventuales estrategias concertadas de desarrollo local territorial. Por otra parte, en lo que respecta a la subsidiaridad activa, en primer lugar hay que recordar sus tres ideas fundamentales: los diferentes niveles de gobernanza comparten una responsabilidad común, ya no se trata por tanto de ver cómo cada uno soluciona cuestiones que son de su competencia, sino que de lo que se trata es de ver cómo todos cooperan en la resolución de desafíos globales, cada territorio ha de hallar respuestas específicas pertinentes a los principios directores definidos en común; ninguna soberanía es absoluta puesto que la soberanía de un territorio, en cualquier escala que se sitúe, ha de ser considerada con respecto a las interdependencias con los demás territorios. Del mismo modo que puede contribuir a la desestructuración más que a la consolidación de un territorio, pues una perspectiva restrictiva del comercio justo, cuyo eje sea la ambición exclusiva de una introducción en los circuitos comerciales internacionales en mejores condiciones, crea callejones sin salida para los desafíos de la subsidiaridad activa, eludiendo la responsabilidad de las colectividades locales que se someten y se sujetan aún más, con la ilusión de mejores condiciones comerciales, a unos imperativos económicos dictados por las potencias y los consumidores del Norte. En cambio, la perspectiva ampliada del comercio justo que propone el taller enfoca el movimiento a través de las organizaciones de ámbito local susceptibles de hacerse cargo a la vez de los desafíos individuales diarios de los productores así como del desarrollo de la comunidad mediante la formación, el desarrollo de una pericia técnica, la implantación de infraestructuras y la adquisición de equipos que permitan la transformación y, por consiguiente, la captación de una mayor parte del valor añadido del producto, y, por último, la implementación de soluciones locales a problemas globales, muy especialmente el medio ambiente (calidad de los suelos, biodiversidad, etc.). En concepto de unidad decisional local, las organizaciones del comercio justo aportan pues, a su escala, soluciones específicas a problemas globales y cooperan en la resolución de retos que las superan compartiendo con organizaciones e instituciones de otros niveles la responsabilidad de plantar cara a los desafíos a los que se enfrentan las sociedades humanas.



1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©absta.info 2019
enviar mensaje

    Página principal