Sir james george frazer la rama dorada



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Traducción de

ELIZABETH Y TADEO I. CAMPUZANO

Sir JAMES GEORGE FRAZER

LA RAMA DORADA

Magia y religión






FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

MÉXICO MADRID BUENOS AIRES

Primera edición en inglés (2 Vols.), 1890



Edición monumental en inglés (12 Vols.), 1907-1914

Edición en inglés abreviada por el autor, 1922

Primera edición en español (de la inglesa abreviada), 1944

Segunda edición. 1951

Primera reimpresión, 1956

Segunda reimpresión, 1961



Tercera reimpresión, 1965

Cuarta reimpresión, 1969

Quinta reimpresión, 1975

Sexta reimpresión, 1979

Séptima reimpresión, 1980

Octava reimpresión, 1981

Título original:

The Golden Bough

© 1922 The Macmillan Company, Nueva York

D. R. © 1944 Fondo de Cultura Económica

Av. de la Universidad 975, México 12, D. F.

ediciones f.c.e. españa, s. a.

Vía de los Poblados, s/n. Edif. Indubuilding. 4. Madrid-33

i.s.b.n.: 84-375-0194-6 Depósito legal: M. 3.463-1981

Impreso en España



Longior undecimi nobis decimique libelli Artatus labor est et breve rasit opus. Plura legant vacui.

marcial, S. XII

AL LECTOR

SIR James George Frazer, autor de esta obra, y Lady Lilly Frazer, su esposa, nos demostraron vivo interés hace ya años por que se publicara la traducción española de La rama dorada en un volumen; los años han transcurrido, ellos fallecieron y no han visto realizado su deseo. Ya hecha la traducción y desalentados por las dificultades de orden mundial, además de las peculiares a esta clase de obras, nos comunicaron desde Londres hace unos meses que la editorial Fondo de Cultura Económica, cíe México, deseaba publicar este libro de trascendental importancia.

En el Fondo de Cultura Económica, en su director Lic. Daniel Co­sio Villegas, y en el personal a sus órdenes, hemos encontrado la más fina voluntad y el mayor interés por presentar al lector americano de habla española La rama dorada, donde puede verse el desfile, en expo­sición del folklore universal, ordenada por la mente genial del autor, de la humanidad caminando tortuosa y dramáticamente a tientas hacia el progreso, desde las tinieblas primitivas hacia la luz.

Rogamos al lector nos comunique los errores y defectos imputables a la versión, los que tendremos en cuenta para el futuro, y también le agradeceríamos que se tornara la molestia de enviarnos cuantos datos crea útiles respecto a costumbres y folklore general de su país, pues con tan valiosa colaboración podríamos continuar en sucesivas ediciones las ideas directrices del autor de La rama dorada.

Hacemos público desde aquí nuestro agradecimiento sincero a nues­tros amigos el Dr. Manuel Márquez Carracedo y el Lic. Julián Calvo Blanco, por su ayuda fraternal.

elizabeth y tadeo i. campuzano

24 de junio de 1943.

PREFACIO

La primera aspiración de este libro era explicar la ley que regulaba la sucesión en el sacerdocio de Diana en Aricia. Cuando me propuse resolver el problema, hace más de treinta años, supuse que podría presen­tar con brevedad la solución, mas pronto encontré que para interpretarla como probable y hasta inteligible era necesario discutir otras varias cues­tiones generales, de las cuales algunas apenas si habían sido explanadas antes. En ediciones sucesivas, la discusión de estos temas y ¡os relacio­nados con ellos han ocupado cada vez más espacio; la investigación ha derivado por distintas direcciones, al punto que los dos volúmenes de la obra original se han aumentado a doce. Al mismo tiempo se me ha expresado el deseo de que el libro fuese publicado en forma más resu­mida. Este compendio es un intento hecho para satisfacer ese deseo y facilitar de este modo la obra a un círculo más extenso de lectores. Aun­que el volumen del libro ha sido muy reducido, he procurado retener las ideas directrices junto a un número suficiente de ejemplos para ilus­trarlas con claridad. El lenguaje del original se ha conservado en su ma­yor parte, aunque acá y acullá he condensado algún tanto la exposición. Con objeto de conservar del texto lo más posible, sacrifiqué todas las notas y, con ellas, las referencias exactas de las autoridades. Los lectores que deseen indagar la fuente de cualquier afirmación deben consultar la obra grande, que está plenamente documentada y provista de una biblio­grafía completa.

En el resumen no he añadido material nuevo ni he alterado los conceptos que expresé en la última edición, pues la evidencia que mien­tras tanto haya llegado a mi conocimiento ha servido, casi siempre, para confirmar mis conclusiones anteriores o para proveer de nuevos ejemplos las leyes ya dadas. Así, en la cuestión crucial de la costumbre de conde­nar a muerte a los reyes, ya al término de un plazo fijado o cuando su salud o energías empiezan a decaer, el núcleo de ejemplos que señalan la persistencia tan extendida de la usanza se ha aumentado considerable­mente en el intervalo. Encontramos un caso sorprendente de monarquía limitada de esta clase en el poderoso reino medieval de los tazares, en la Rusia meridional, donde los reyes eran condenados a muerte a la termi­nación .de un plazo determinado o cuando alguna calamidad pública, como sequía, carestía o derrota en la guerra, indicaba una quiebra de sus poderes naturales. La evidencia del regicidio sistemático entre los kaza-res, deducida de los relatos de antiguos viajeros árabes, ha sido expuesta por mí en otro lugar.1 También África nos ha dado diversos ejemplos nuevos de una práctica similar de regicidio, y de entre ellos el más nota­ble, quizá, es la costumbre observada en Bunyoro en tiempos pasados, de

1 J. G. Frazer, "The Killing of the Khazar Kings", Folk-lore xxviii (1917), pp. 382-407

11

12 PREFACIO



escoger un rey de burlas de clan especial, cada año, en el que suponían encarnaba el rey difunto y que cohabitaba con sus viudas en su templo-tumba; después de reinar una semana, era estrangulado.1 La costumbre presenta un paralelo estrecho con el antiguo festival babilónico de Sacaea, en el que vestían con el ropaje real a un rey de burlas, le dejaban gozar de las concubinas del verdadero rey y, después de reinar cinco días, le desnudaban, azotaban y mataban. Este festival, a su vez, ha recibido no hace mucho confirmación de algunas inscripciones asirias2 que creemos ratifican la interpretación del festival que he dado anteriormente como una celebración de Año Nuevo y origen del festival judaico del Purim.3 Otros paralelos recientemente descubiertos de los reyes sacerdotales de Árida son los sacerdotes y reyes africanos a quienes se acostumbraba matar al final de dos o de siete años, estando el rey o el sacerdote durante ese término expuesto a ser atacado y muerto por un hombre fuerte, que por ello le sucedía en el sacerdocio o en el reino.4

Con estos y otros ejemplos de costumbres semejantes ante nosotros, no es posible ya considerar como excepcional la regla de sucesión al sa­cerdocio de Diana en Árida; ejemplifica netamente una institución muy extendida, de la que los casos mis abundantes y más parecidos se han encontrado hasta, ahora en África. No podemos prejuzgar el alcance de La temprana influencia africana sobre Italia ni la existencia de una pobla­ción africana en la Europa meridional, que los hechos apuntan. Las relaciones prehistóricas entre los dos continentes son todavía oscuras y están siendo investigadas.

Si es exacta o no la interpretación que ofrezco, debe dejarse que lo determine el porvenir. Siempre estaré presto a abandonarla si puede indicarse una mejor. Mientras tanto, al entregar este compendio al jui­cio del público, deseo prevenirle contra tu a errónea interpretación de su alcance, que parece ser frecuente todavía, aunque he procurado corregirla antes de ahora. Si en la obra presente me he espaciado algún tanto más en el culto de los árboles, no es por exagerar su importancia en la histo­ria de la religión, y menos todavía porque yo desee deducir de ello un sistema completo de mitologías: es simplemente porque no puedo pasar por alto el asunto al intentar explicar la significación de un sacerdote que lleva el título de rey del bosque y uno de cuyos requisitos para el puesto era arrancar una rama, la rama dorada de un árbol del bosque sagrado. Pero estoy bien lejos de justipreciar la reverencia a los árboles como de importancia suprema para la evolución de la religión, que con-

  1. Rev. J. Roscoe, The Soul of Central África (Londres, 1922), p. 200. Cf. J.
    G. Frazer, "The Mackie Ethnological Expedition to Central África", Man, xx (1920),
    p. 181.

  2. H. Zimmern, Zum babylonischen Neujahrsfest (Leipzig, 1918). Cf. A. H.
    Sayce, en Journal oí the Royal Asiatic Society, julio 1921, pp. 440-442.

3 The Golden Bough, parte vi. The Scapegoat, pp. 354 ss., 412 ss.

4 P. Amaury Talbot, en Journal of the African Society, julio 1916, pp. 309 s.; id., en Folk-lore, xxvi (1916), pp. 79 s.; H. R. Palmer, en Journal of the African Society, julio 1912, pp. 403, 407 ss.



PREFACIO 13

sidero ha estado del todo subordinada a otros factores y en particular al miedo a los muertos, que en general creo ha sido probablemente la fuer­za más poderosa en la formación de la religión primitiva. Espero que después de esta recusación explícita no seré ya acusado de abrazar un sistema de mitología que juzgo no sólo falso, sino hasta ridículo y absur­do. Mas estoy demasiado familiarizado con la hidra del error para espe­rar que cortando una de las cabezas del monstruo pueda prevenir el retoño de otra, y aun de la misma. Solamente puedo confiar en la sin­ceridad e inteligencia de mis lectores para rectificar esta importante de­formación de mis puntos de vista, comparándola con mi propia y expresa declaración.

J. G. frazer


ÍNDICE GENERAL

al lector 9

prefacio 11

i. el rey del bosque 23

  1. Diana y Virbio 23

  2. Artemisa e Hipólito 28

  3. Recapitulación 30

II. reyes sacerdotales 31

III. magia simpatética 33

  1. Los principios de la magia 33

  2. Magia homeopática o imitativa 35

  3. Magia contaminante 63

  4. El progreso del mago 71

IV. magia y religión 74

V. el DOMINIO MÁGICO DEL TIEMPO 87

  1. El mago público 87

  2. Dominio mágico de la lluvia 90

  3. Dominio mágico del sol 107

  4. Dominio mágico del viento 110

VI. reyes magos 113

VII. encarnación humana de los dioses 121

VIII. reyes departamentales de la naturaleza 138

ix. el culto de los árboles 142

  1. Espíritus arbóreos 142

  2. Poder benéfico de los espíritus de los árboles ... 15,1

X. vestigios del culto del árbol en la europa

moderna 154

xi. la influencia de los sexos en la vegetación ... 171

xii. el matrimonio sagrado 176

  1. Diana como diosa de la fertilidad 176

  2. El matrimonio de los dioses 178

15

16 ÍNDICE GENERAL

XIII. Los reyes de roma y alba 183

  1. Numa y Egeria 183

  2. El rey como Júpiter 185

XIV. LA SUCESIÓN AL TRONO EN EL ANTIGUO LACIO 189

XV. EL CULTO DEL ROBLE 196

XVI. diano y diana 200

XVII. EL PESO DE LA REALEZA 206

  1. Tabús regios y sacerdotales 206

  2. Separación de los poderes espirituales y temporales 215

XVIII. LOS PELIGROS DEL ALMA 217

  1. El alma como maniquí 217

  2. Ausencia y retorno del alma 219

  3. El alma como sombra y como reflejo 230

XIX. actos tabuados 235

  1. Tabús sobre las relaciones con extranjeros .... 235

  2. Tabús del comer y el beber 240

  3. Tabús sobre la cara descubierta 241

  4. Tabús sobre la salida de casa 241

  5. Tabús para los restos de las comidas 242

XX. personas tabuadas 244

  1. Jefes y reyes tabuados 244

  2. Enterradores tabuados 247

  3. Tabús de las mujeres menstruantes y parturientas 250

  4. Guerreros tabuados 252

  5. Homicidas tabuados 254

  6. Cazadores y pescadores tabuados 260

XXI. objetos tabuados 267

  1. Significado del tabú 267

  2. Tabú del hierro 267

  3. Tabú de las armas blancas 270

  4. Tabú de la sangre 271

  5. Tabú de la cabeza 274

  6. Tabú del pelo 276

  7. Ceremonias del corte de pelo 278

  8. Disposiciones sobre los recortes de pelo y uñas 278

  9. Tabú de la saliva 282




  1. Alimentos tabuados 283

  2. Tabú sobre los nudos y los anillos 284

ÍNDICE GENERAL 17

XXII. palabras tabuadas 290

  1. Nombres personales tabuados 290

  2. Nombres tabuados de parientes 295

  3. Nombres tabuados de muertos 298

  4. Nombres tabuados de reyes y otras personas sa­
    gradas 304

  5. Nombres tabuados de dioses 307




  1. nuestra deuda con el salvaje 310

  2. occisión del rey divino 312




  1. La mortalidad de los dioses 312

  2. Reyes occisos cuando sus fuerzas decaen 313

  3. Reyes occisos a plazo fijo 323

XXV. reyes temporeros 332

XXVI. sacrificio del hijo del rey 338

XXVII. la transmisión del alma 342

XXVIII. la occisión del espíritu del árbol 345

  1. Mascaradas de la Pascua de Pentecostés 345

  2. Entierro del Carnaval 352

  3. La expulsión de la Muerte 358

  4. La traída del verano 362

  5. Batalla del verano y el invierno 368

  6. Muerte y resurrección de Kostrubonko 370

  7. Muerte y reviviscencia de la vegetación 371

  8. Ritos análogos en la India 372

  9. La maga Primavera 373

XXIX. el mito de adonis 377

XXX. adonis en siria 381

XXXI. adonis en chipre 383

XXXII. el ritual de adonis 389

  1. Los jardines de adonis 395

  2. el mito y ritual de Atis 402

XXXV. Atis como un dios de la vegetación 408

18 ÍNDICE GENERAL

XXXVI. representaciones humanas de ATIS 409

XXXVII. religiones orientales en occidente 412

XXXVIII. el mito de osiris 418

XXXIX. el ritual de osiris 424

  1. Los ritos populares 424

  2. Los ritos oficiales 429

XL. la naturaleza de osiris 434

  1. Osiris como dios del cereal 434

  2. Osiris como espíritu del árbol 437

  3. Osiris como dios de la fertilidad 438

  4. Osiris como dios de los muertos 439

XLI. Isis 439

XLII. osiris y el sol 441

XLIII. dionisos 443

XLIV. deméter y perséfona 450

XLV. "LA madre" de las mieses y "la doncella" de las

mieses en la europa central 457

XLVI. la madre de las mieses en muchos países 470

  1. La madre del maíz en América 470

  2. La madre del arroz en las Indias Orientales . . . 472

  3. El espíritu del cereal encarnado en seres humanos 478

  4. La doble personificación del cereal como madre

e hija 479

XLVII. lityerses 483

  1. Cantos de los segadores 483

  2. Occisión del espíritu del cereal 485

  3. Sacrificios humanos para las cosechas 492

  4. Occisión del espíritu del grano en sus represen­
    tantes humanos ..... 499

XLVIII. EL ESPÍRITU DEL CEREAL COMO ANIMAL 509

  1. Encarnaciones animales del espíritu del grano . . 509

  2. El espíritu del cereal como lobo o perro 510

  3. El espíritu del grano como gallo 513

  4. El espíritu del grano como liebre 515

ÍNDICE GENERAL 19

  1. El espíritu del grano como gato 515
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