Simbolismo y abstracción Vera Gómez Díaz



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HERO : Simbolismo y abstracción

Vera Gómez Díaz


“Hero” (“Yin xiong”) es una película china del año 2002 producida y dirigida por Zhang Yimou. Este proyecto fue recibido por parte de la crítica desde muy diferentes puntos de vista, unos opinaron que era una maravilla y otros la tacharon de banal. Sería deseable que muchas de las películas que se producen en la actualidad fuesen lo mitad de banales que ésta. Lo que sí es evidente, tras ver el filme, es que nadie se ha mostrado indiferente ante tal brutal trabajo plástico.

La película es una narración mítica basada en los hechos sucedidos en China durante el siglo III a. C, cuando la nación estaba dividida en siete reinos: Qin, Zao, Han, Wei, Yan, Chu y Qi. Fue una época de guerras, donde los reyes pretendían conquistar “todo bajo el cielo”. Lo que la película cuenta en esencia tiene una estructura muy sencilla, episódica y de cuento clásico, pero el tratamiento del director la convierte en una epopeya grandiosa y lírica, cercana a las tragedias griegas o incluso al teatro de Shakespeare donde los personajes dejan de ser humanos para convertirse en héroes tipificados. Los seis personajes (rey de Qin, Sin Nombre, Cielo, Espada Rota, Nieve y Luna) poseen diferentes motivaciones y realizan diferentes acciones, pero todos ellos son considerados, al final del filme, héroes. Pero la historia, aunque sea inseparable del trabajo visual, es lo de menos.

“Hero” se construye en base a una continua repetición tanto en la estructura narrativa como en los decorados o símbolos utilizados, lo cual contribuye al aire mítico y lírico que desprende. La película está repleta de símbolos visuales que refuerzan e incrementan continuamente el contenido de la narración. En ella se intenta tornar visible lo invisible, se mezcla lo abstracto y lo concreto; se trata de presentar valores subjetivos, de ver más allá y por encima de la realidad.

La simbología impregna todo el largometraje, igual que sucede con toda la cultura japonesa y china, especialmente cuando hablamos de representaciones escénicas como la ópera o el teatro Noh, Kabuki…etc. Con mucha razón Roland Barthes definió dicha cultura como “el imperio de los signos”.

La simbología de los colores cobra mucha importancia: el rojo significa pasión y destrucción, y se usa cuando narra la versión más feroz de los personajes, donde los celos y la venganza son las motivaciones fundamentales. Se recurre al blanco (bondad y esperanza) cuando la historia es fiel a lo ocurrido; el tono verde (juicio claro y equilibrio) cuando se recuerdan historias pasadas donde Espada Rota entra en razón…Así, con los todos colores que aparecen.

Por otro lado, une de forma simbólica la espada/flecha y la caligrafía en determinadas escenas donde la espada/flecha sirve de pincel. En otros planos la espada representa, a su vez, parte de la antigua creencia china acerca de la renovación cíclica de los elementos de la naturaleza: “la tierra, que engendra el metal; el metal, que engendra al agua”. Realmente, la interacción con los elementos de la Naturaleza es fundamental en el filme. La tierra, el metal, pero sobre todo el agua, símbolo de purificación y regeneración de la vida, tienen un papel esencial. Las luchas/danzas se realizan en torno a elementos naturales ya sean hojas, agua, telas colgando…



La composición de las imágenes se basa en la circularidad o en la simetría; y en las escenas de masas se intuye la influencia de Akira Kurosawa, y especialmente de su película “Ran”. En el interior del plano hay movimiento, pero como la masa es totalmente simétrica y realiza movimientos repetitivos continuos, la sensación que produce es de inmovilidad y majestuosidad (Imagen 1). A lo largo de toda la película se crea esa sensación a través de una escenificación de exteriores espectacular donde reina el silencio, la soledad y el espacio, con una gran amplitud de escenarios interiores lograda con cámaras a ras del suelo, y a veces ladeadas, que engrandecen los decorados, y con una disposición de los elementos que aumenta la profundidad espacial.





Su director habla de la dificultad para plasmar y describir en el cine los movimientos de las luchas-danzas: “las novelas de wuxia describen la fuerza y velocidad de la espada de manera excitante, pero en cine se tiene que lograr en un solo segundo”, y sin duda se ha conseguido gracias a los ya típicos efectos especiales antigravitatorios, ralentizaciones, coreógrafos reconocidos y planos muy descriptivos.


Zhang Yimou realmente lleva al extremo la abstracción. Hay determinados planos que si los sacamos del contexto fílmico son completamente abstractos, donde el espectador no podría distinguir lo que está viendo en la imagen. Los planos se mueven continuamente al límite, entre lo abstracto y lo concreto (Imagen 3). Podemos aplicar la cita de Zeami, dramaturgo, acerca del teatro Noh:

Olvida el escenario y mira la representación.



Olvida la representación y mira al actor.

Olvida el actor y mira a la idea.

Olvida la idea y entenderás el Noh”
“Hero”, como vemos, está repleta de expresión simbólica. Pretende la abstracción de la realidad y busca la perfección visual.

Las tres concepciones estéticas que destacan en China y Japón son: sabi, wabi y shibui, que hacen referencia a la soledad y al espacio, al amor a la pobreza y la simplicidad, y a lo inacabado. Yo diría que son tres conceptos que resumen a la perfección la estética de la película.











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